-Yo...

-¿Qué pasa México?- hablo el más alto mientras intentaba apegar más su cuerpo y sentir el calor del ajeno, después de todo muchas chicas y países, habían caído ante este tipo de técnicas y encantos que el ruso ponía en practica desde que tenia memoria.

-No es tan fácil como tú piensas- México lanzo un bufido- Podre ser tonto pero no pendejo, no es que no quiera algo serio como tú dices pero no significa que voy a intentarme casarme contigo Rusia

-Muy bien-Repuso él

-Ahora mismo, lo que quiero es seguir centrado en el bienestar de mis ciudadanos- le dijo con firmeza- Y tampoco me importa tener una experiencia sexual maravillosa. ¿Crees que podrías estar a la altura?

Rusia le dedico una sonrisa- Creo que sí. Siempre y cuando tengas claro que...

-Ni madres, ya basta de advertencias y caprichos- lo interrumpió el más bajo mientras lo apartaba de un empujón suave pero profundo- No me vas a ganar en este juego, de verdad.

Eso era al menos lo que esperaba, porque una parte de él no terminaba de creerse lo que acababa de decir.

-Muy bien- repitió el ruso

-Entonces...- comenzó el mexicano mientras extendía uno de sus brazos para lograr alcanzar la botella que estaba atrás del ruso-¿Ahora qué?- le dijo esperando a que Rusia se alejara más y pudiera de un golpe poder seguir bebiendo el tequila que le ayudaba a pensar las cosas con más claridad.

Rusia se froto la mandíbula, parecía pensativo.

-Lo que me has dicho cambia un poco las cosas

-No tiene por qué, solo es fingido todo lo que estamos pasando en estos momentos

-No tendremos sexo esta noche

México se quedó sorprendido y dejo de lado el lado arrogante de Rusia, quien estos momentos estaba demostrando que había hecho caso a sus palabras de no estar preparado mentalmente en esos momentos, o como él lo hubiese interpretado.

-¿Neta? ¿Me lo juras?

-Jamás fallo a mi promesa...

México se rio al oírlo- Si claro- pero callo cuando vio que Rusia lo miraba de una manera completamente a diferencia de hace unos momentos.

-Hablo en serio, México. ¿Por qué no iba a querer respetar tu decisión? Recuerda lo que te dije sobre la falta de percepción y mera confianza en tu persona.

-Sí, me dijiste que no valía nada de lo que yo dijera. Después de todo soy aun país tercermundista con obras baratas- repuso él con tono sarcástico

-Exacto

-¿Y el punto es?

-Que no sería aprovecharme de una persona como tú, después de pasar por tanto.

-Muy bien, hagamos como que te creo. Entonces ¿Cómo quedamos?

-¿Estas libre mañana por la noche?- pregunto Rusia en tono serio, esperando que en un último momento el más pequeño cambiara de opinión

-¿Para acostarme contigo? Ni de chiste mano

Rusia suspiro y tomo del hombro de México, esperando que este se imitara por la fuerza que empezaba a ejercer, para su sorpresa no fue así- No juegues conmigo latino.

México sonrió de forma maliciosa- Entonces no trates de quemar tus manos, querido- aparto de manera suave el brazo de Rusia, el más alto sonrió y solo movió la cabeza, aceptando esta primera derrota- ¿Te parece ir a comer algo?

-Lo voy a pensar

-Te veo fuera del castillo a las nueve de la mañana. No se te ocurra llegar tarde, odiaría que esto se pusiera feo- Rusia tomo sus manos y tiro de ella, atrayéndolo hacia él. Se acercó lentamente, un poco a regañadientes. Todo lo que estaba pasando era algo extraño, pero tenía la sensación de que tenía que ser así. El ruso tomo su cara entre las manos y toco cuidadosamente uno de sus labios carnosos. Fue un gesto tan excitante que el más bajo le gusto.

-Nos veremos ahí entonces.

-Perfecto- Y entonces le dio un beso dulce, un beso suave, un beso que era sobre todo una promesa- Nos vemos mañana- susurro contra sus labios.

Y después,se fue.

México aún no se la creía. Era lo último que esperaba que pasara esta noche. Rusia había sacudido la cabeza con incredulidad, señalando que, por esta ocasión el más pequeño había ganado la discusión, como si se tratan de una pareja de verdad. Nunca habría podido adivinarlo. Era un país que en la mayoría de todos los ámbitos, estaba muy abajo pero pudo lograr controlar la situación. Desde el primer día, México trato de proyectar un aire de experiencia, descaro y seguridad.

Pero todo se había venido abajo cuando cedió ante sus deseos, y Rusia lo tomo a la fuerza mientras estaba ebrio. Sabía que no era real el asunto de su relación, pero no podía echarle en cara que tenía la posibilidad de engañarle con otra persona. México no era así.

Lo cierto era que le había impresionado el dejar callado al más alto y dejarle en claro que no era alguien fácil de engañar, o seducir. Sabia de buena manera que era difícil ser de una manera y sentirse de otra. Lo sabía muy bien.

Creía que Rusia estaba escondiendo algo, lo estaba ocultando muy bien, podría ser algo peligroso. Su ira. El tipo de ira que lo había dominado en ocasiones y había estado a punto de matar a más de un país. Durante estos últimos días sentía que tenía las emociones a flor de piel, que no podía controlarlas como lo hacía siempre y eso le daba mucho miedo.

Cuando México le había relevado su pasado con Estados Unidos, había tenido ciertas dudas si en realidad era una persona de fiar, podría fingir con todos los demás el que era una potencia de primer nivel sin problemas personales, pero México ya había visto una parte de su persona real, era manipulador y frio. Pero no tardo en olvidar todas esas cuestiones. Después de todo, era un adulto, un país independiente y fingía una relación con el ruso.

Y él deseaba ser el hombre que aparentaba ante las cámaras en las reuniones, fiestas. Cuando llegara el momento, iba a demostrarle a todo el mundo que es suficientemente capaz de vivir por sí mismo, sin importar su padre, sus hermanos, ni siquiera a Rusia, por mucho que lo considere, frio, manipulador, dulce, agradable y maravilloso.

-Madre de Dios. La neta, adoro meterme más en problemas

-Eres un achantado Vene- Cuba hablo mientras leía los contratos que tenía en el escritorio- Me habías dicho que Bielorrusia había firmado sin ningún problema y ahora no hay nada de nada. Eres todo un ser acucioso.

-¿Crees que yo estoy más contento?- hablo Venezuela mientras trataba de calmar su estrés y enojo hacia el cubano- Ella simplemente dejo de lado el trato, debido a la mala influencia que a Rusia le podía causar.

-¿Y crees que algo como eso le afecte a México? ¡No tiene que ofrecer! Es un ambientoso...

-México podrá ser un busca problemas, pero nunca le ha hecho daño a nadie- hablo el venezolano de forma seria y clara ante la cara falsa de Cuba.

-Apencar es la palabra correcta Venezuela, no tiene más sentido que seguir con alguien más para cerrar el trato... Tal vez uno de tus conocidos, ya sabes, uno de los tres niños de Papi Inglaterra podría sernos de gran ayuda.

Venezuela se paralizo. ¿Acaso Cuba iba a llegar a esos extremos con tal de poder salir de la cuerda floja ante Estados Unidos?

-No están a tu alcance...

-Un buen asere que contradiga los ideales del capitalista sería lo más adecuado y que más cuerdo que uno de los dos hermanos restantes- Cuba subió los hombros en señal de improvisación- Solo piénsalo, los tres hermanos peleados ante un desacuerdo totalmente confiable, afectando a los países más grandes en todos los ámbitos, llevando a una arranquera muy crucial. Así nosotros podríamos tomar el control total y dejar que todos ellos se derrumben lentamente.

-Huevon...- el venezolano se quedó mudo ante el plan maniático de su hermano- Eres un sádico irracional ¿Sabes que nada de eso podría hacerse? No menos cuando Rusia, Alemania y Estados Unidos se den cuenta de lo que estas planeando.

-No si los ataco por atrás

Venezuela se quedó pensativo- ¿Qué quieres decir?

-Arroz con mango amigo...- Cuba cogió una pequeña caja de música del buro mientras le daba un poco de cuerda- Si no podemos llegar directamente en su economía o política, al menos, de manera emocional será más perfecto que nada. Llama a Perú, creo que le gustara saber que tiene una oportunidad con el gringo.

-Mamahueva, no sé porque te estoy ayudando...

-No te vayas a apendejar, a no ser que el pequeño africanista que tienes por novio le ponga al tanto de la situación.

Venezuela solo apretó los puños y salió de la sala, no podía arriesgarse a que Siria saliera afectado con todo este asunto, no quería dañar a la única persona que le había dado el amor y aprecio que sentía haber perdido en los tiempos de dictadura que vivía.

Cuba al sentir el azote de la puerta, tiro la caja de música en el sofá, tomo su celular y de inmediato realizo la llamada que cambiaría todo a partir de ese momento

-¿Bueno?

-Ya es tiempo. Es tu turno de jugar tus cartas... Polonia

México había pasado bastante tiempo pensando en que ponerse para la salida. Había llegado a la conclusión de que no le sirvió levantarse a las cinco de la mañana, provocar que Estado de México y Ciudad de México madrugaran para ayudarle con una decisión cuando sus dos hijos se quedaron dormidos a mitad de la sala con sus cobijas de tigre, para el gusto de los mexicanos, en tierras japonesas hacia mucho frio y no podían salir sin la gran y poderosa cobija de tigre.

Laropa que eligiera daba lo mismo, solo iba a ser un simple desayuno y ya. No queríanada que fuera a tentar al ruso, ya conocía algo de sus intenciones, así quemejor ir vestido de manera casual. Unos pantalones negros, un poco holgadospara más comodidad, una playera de color blanco que hacia juego con su collar,y una sudadera color café, con un notorio uso de años que tenía colgado en unade las sillas

Mientras se veía al espejo, trataba de mantener la calma para sí mismo, porque, aunque allá enfrentado y ganado aquella noche a Rusia, no había sido demasiado explicito con sus reacciones y sobre la paciencia que tenía. Era algo que nunca le molestaba, siempre hablaba de más y eso le había traído algunos problemas, pero su relación con una potencia, era un ejemplo de que te imaginas una cosa y de repente pasa otra.

Salió del baño quince minutos más tarde, preparándose mentalmente y tratando de sacar la fuerza de la noche anterior por si el ruso trataba de atacarlo con más profundidad. En cuanto salió del baño, se dirigió a la cocina para ver si el desayuno estaba listo. Pasaban de las ocho de la mañana y tenía que salir lo más pronto posible para llegar a tiempo. Por primera vez en años, llegara puntualmente a una cita formal. Mientras movía los huevos revueltos, las manos le temblaban menos que otras veces que estaba cerca del más alto.

Levanto la mirada y refunfuño al ver a sus dos hijos mayores acostados en los sillones como si se trataran de hamacas. México apago la comida y se dirigió hacia la sala, se sacó el tenis derecho y propicio a los estados un sonoro golpe en sus espaldas

-¡¿Quéte pasa jefe?!- gritaba Estado de México mientras se sobaba la espalda, tratando de no tirarle golpes al aire.

-¡¿Qué pedo, que pedo?!- la capital solo se limitó a saltar del sillón, y sin más cayó al suelo, ante las risas de su hermano y la mirada de poca paciencia de México-

-Bola de huevones, levántense que el desayuno está listo.

-¿Ya te vas?- hablo Cuidad de México- Si quieres me cambio y te acompaño

-Descuida, no pasara nada- el mexicano tomo su suéter y se dirigió a la puerta- Lo que si debes hacer es disculparte con el hijo de su rusa madre que golpeaste anoche.

-Ese wey empezó

-La neta jefecito- esta vez hablo el mexiquense- Ese hijo de papi se cree la gran cosa ante los demás, yo digo que le enseñemos que los mexicanos si tenemos barrio que nos respaldas. Hay que echarle a Sinaloa y ya vemos que pedo.

-Nadade llamar a los desmadrosos- México sonrió ante la mirada decidida de sushijos- Ya me voy, ahí está la comida, no quemen nada mientras no estoy. Noquiero que me cobren otro establecimiento por su culpa demonios con patas.

Los estados sonrieron y despidieron a su padre. Tardo cinco minutos en llegar al castillo, miro su reloj y sentía que se le aceleraba el pulso. Respiro hondo y sonrió, había llegado veinte minutos antes de lo acordado.

-Bueno a ver que pedo...

-Hola- lo saludo Rusia detrás.

-¡A la verga! Me asustaste- México se llevó una mano al pecho. Rusia llevaba una camisa negra y pantalones grises. Tenía un aspecto realmente atractivo-¿Nunca dejas la ropa formal?

-Te ves bien- repuso el ruso mientras se inclinaba para besarlo en la mejilla-No has cambiado de opinión ¿no?

-No

-Estupendo

-¿A dónde vamos?

-Vamos a un restaurante de Sushi

-Cámara. Repuso el mexicano mientras sacaba una gorra- Hace calor, me hare más morenito de lo normal

-¿Has comido alguna vez en aquel restaurante?

-No- respondió el más bajo- Cuando las juntas eran aquí, no me daba tiempo de comer, así que mejor cargaba mi lunch en mis toppers.

-Bueno, siempre hay una primera vez para todo- bromeo el ruso

El mexicano sacudió la cabeza al oírlo. Le hacía gracia, pero también se sentía algo avergonzado- Por favor, dime que no vas a estar toda la mañana con ese tipo de bromas

-No te preocupes, no volveré a hacerlo- le prometió Rusia con una sonrisa

Laverdad, a México le gustaba verlo así, riéndose y de buen humor. Caminaron unbuen rato entre risas a la entrada del restaurante. Le encantaba ver lo feliz yrelajado que parecía. Nunca la había visto asi. Solia estar tenso, enojado yserio, como si estuviera tratando de controlarse a sí mismo.

El restaurante Okijara estaba a dos cuadras del castillo. Era muy bueno y barato, igual que las casas en donde se estaban hospedando, solo era un viaje de tres días, así que tenía que disfrutar el tiempo al máximo, además de que estaba pensando en cómo pagar una comida de tres platos.

-Relájate- le dijo Rusia al oído- No es nada caro. Yo pago

Se volvió al más alto con el ceño fruncido

-No estoy nervioso- mintió el mexicano

-Además de distraído, no eres bueno mintiendo México

-¡Eh! ¡Ya me exhibiste!

Rusiase rio entre dientes y México no pudo evitar sonreír. Ya estaba tranquilo,entre risas y chistes desayunaban amenamente en el lugar. México estaba segurode que iba a iniciar el día de manera agradable

-¡Chile con el diablo! ¡Sal del baño!

-No ayuda nada que le grites Ecuador

-Lo siento- la muchacha se disculpó ante la mirada de enojo de su hermano- No creo que sea tan grave lo que paso.

-¿No?- hablo Perú mientras en sus manos cargaba un cuyo, quien le mordía sus dedos, pero sin lastimarle la piel- Le dijiste se probara un traje más grande, ya que ese que trae puesto se le ve ajustado.

-Solo fue un consejo de su dama de Honor. Ademas, es raro que se ponga loco por un comentario

Ambos países latinos estaban discutiendo afuera, mientras que el chileno se veía al espejo ante las lágrimas que estaba amenazando por salir, jamás le habían afectado esos cambios de humor, mucho menos por algo relacionado con la ropa.

Después de quince minutos salió del baño mucho más tranquilo, Ecuador se disculpó con él y le prometió no llamarlo gordo por el resto de su vida, Perú solo rodo los ojos y continuaron probándose la ropa para el gran día. Después de una tarde atareada de compras, fueron a degustar un rico almuerzo, pero el chileno recordó que tenía que ver las invitaciones y sintió como un mareo se sentía notorio. Ecuador tomo por la espalda a su medio hermano y decidió que lo mejor era llevarlo a casa, para que descansara.

El menor llamo a su prometido y le conto lo que sucedió. Alemania pidió que no saliera, que llegaría lo más pronto posible, posiblemente estuviera a punto de enfermarse. El chileno estaba espantado, algo no andaba bien.

-¿Qué me está pasando...?

Chile no sabía que le ocurrió, pensaba que eran los nervios de su próximo compromiso con el amor de su vida.

Oh tal vez... fuese otra cosa