Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.
Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
—comentarios.
—"pensamientos".
—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *
— (J.A.R.V.I.S.)
—+F.R.I.D.A.Y.+
— [Ddraig, Albion, etc.]
Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto
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Capítulo 16:
IRON MAN 2 — PARTE 04
Issei preparó el taller para la llegada de la maqueta de la Expo Stark de Howard. Su mente no dejaba de dar vueltas a aquel dichoso asunto. Tony era increíblemente inteligente, a un nivel que él jamás podría igualar, y esa inteligencia no le venía de la nada. Howard Stark fue también una persona asombrosa y estaba claro que aquel mensaje que le había dejado a su hijo en aquella película tenía un significado muy profundo, y el nexo de todo aquello era la maqueta, no tenía duda alguna. ¿Pero qué escondía la susodicha?
La puerta del garaje se abrió y por el bajó Tony en uno de sus coches. Y, plegado en el asiento de copiloto, estaba la maqueta. El adolescente se acercó, ayudando a su padre con la maqueta una vez estuvo el vehículo estacionado y el motor apagado.
—Menos mal que he tenido un poco de ayuda. Parece que no, pero esto pesa lo suyo, y aun plegada es difícil de manejar —Dijo Tony mientras ambos cogían la maqueta desplegada, caminando hasta la mesa preparada por el más joven.
—Me imagino. ¿Has visto algo interesante?
— ¿En la maqueta? Creo que sí. Hay algo en ella.
—Pues pongámonos en marcha.
Dejaron la maqueta sobre la mesa improvisada, soplando un poco para quitar el polvo de ciertas zonas. La revisaron a conciencia, pero desde su punto de vista no lograban vislumbrar nada importante.
—J.A.R.V.I.S., ¿serías tan amable de fabricar un mapa digital? Necesito una proyección manipulable.
A la orden de su creador, la IA comenzó a mapear la maqueta, creando el mapa pedido por Tony, un mapa holográfico semejante a aquellos que habían creado para las armaduras.
— (Escaneado de maqueta de la Expo Stark del setenta y cuatro completado, señor)
— ¿Cuántos edificios hay? —Interrogó Issei mientras Tony elevaba el mapa holográfico con las manos, colocándolo en medio del taller.
— (¿Cuento los puestos que tanto le encantan a su padre?)
— ¿Por qué no? Ya se está poniendo gordo por culpa de los gofres.
—Estáis muy graciosos esta tarde —Dijo Tony con cierta molestia mientras dejaba el mapa, girándolo para que se colocara en vertical—. ¿Puedes ver algo? —Le preguntó a Issei mientras buscaba una silla.
El joven Hyoudou-Stark observó atentamente el mapa. En verdad, viéndolo a cierta distancia desde esa perspectiva, parecía ocultar algo, ¿pero el qué?
—Se parece a un átomo… ¿o es cosa mía?
—Se parece, ¿verdad? —Asintió Tony mientras se sentaba en la silla frente al mapa—. En ese caso, su núcleo estaría…, aquí —Tocó el edificio central de la Expo, la estructura circular de metal que representaba el planeta—. Destaca la unisfera
J.A.R.V.I.S. así lo hizo, por lo que Tony pudo ampliar a un tamaño considerable la estructura. Ambos observaron la estructura y luego el resto del mapa holográfico.
—Quita todos los caminos —Pidió Issei.
— (¿Qué están intentando?)
—Estamos intentando descubrir, ah corrijo, estamos redescubrir…, un nuevo elemento, creo —Respondió Tony mientras movía los ojos de un lado a otro del mapa—. Quita los paisajes, los arbustos, los árboles, aparcamientos, salidas, entradas…
Mientras las partes mencionadas se iban eliminando, junto a alguna que otra parte, ambos Stark observaron que ahora sólo les quedaba el núcleo, los protones y los neutrones.
—Estructura los protones y los neutrones utilizando los pabellones como esquema.
Y la IA así lo hizo. Observaron atentamente como, en cuestión de pocos segundos, frente a ellos quedaba una esfera lumínica, la estructura del elemento descubierto por Howard Stark. Issei chocó las manos e hizo un gesto de expansión, siendo envueltos ambos por dicho elemento aumentado, mostrando toda su composición. El asombro no cabía en ambos. Ellos nunca jamás imaginaron que pudiera existir un elemento como ese, pero ahí estaba. Lo habían redescubierto varias décadas más tarde que su descubridor original, Howard Stark, no disponiendo éste de la tecnología de la cual la actual generación Stark si disponía.
—Lo admito… Esto es sencillamente increíble…
—Lleva muerto casi veinte años y aún me sigue dando lecciones…
Tony se rio y, con otro gesto de manos, miniaturizó el nuevo elemento hasta que este no era más grande que unos pocos centímetros.
— (El elemento propuesto debería servir como sustituto viable del paladio)
—Debería no es una palabra que debieras usar, J.A.R.V.I.S. Créeme, esto funcionará al cien por ciento de probabilidad —Dijo feliz Issei mientras observaba aquella maravilla científica que su padre tenía entre sus dedos.
—Gracias papá —Murmuró Tony mirando maravillado y agradecido el holograma frente a él.
Sin siquiera saberlo, Howard Stark había ayudado a salvar la vida de su amado hijo décadas antes de que fuera necesario.
— (Por desgracia, es imposible de sintetizar)
Las palabras de J.A.R.V.I.S. no hicieron sino aumentar el ansia de ambos humanos por aquel reto supuestamente imposible. No sentían algo semejante desde la creación de la primera Mark en la mansión, la Mark II. Ciertamente la Mark V había supuesto algo muy grande al crear una armadura capaz de transformarse en un maletín, pero ahora se trataba de crear un elemento que supuestamente era imposible de sintetizar. ¿Qué más necesitaba un científico e ingeniero para aumentar su sed de superar retos imposibles?
—No hay nada imposible para un Stark, ¿cierto viejo?
Tony le devolvió la mirada desafiante a su hijo, levantándose del asiento, deshaciendo el holograma.
—Preparaos para una reforma total chicos. Volvemos al mundo del hardware.
— ¡Yeah!
—Habrá que construir un acelerador.
—Eso nos va a llevar un día. Pero bueno, no es la primera vez que trasnochamos, ¿verdad?
—Por supuesto.
—Necesitaremos muchos tubos curvos, aunque no demasiado.
—Y un prisma. Habrá que hacer algunos pedidos. Repartamos el trabajo.
—Como siempre. Espero que no tarden mucho en traer las cosas.
Desde luego que fue una reforma, pues pusieron la casa patas arriba. Destrozaron paredes, hicieron agujeros en el suelo, lo llenaron todo de cables importando poco todo lo demás, a excepción de unas pocas cosas como, por ejemplo, los coches. Una vez llegaron los tubos y el cableado estuvo terminado, llego la parte más dura, físicamente hablando…, crear el acelerador.
Las horas siguieron su curso y cuando la tarde no estaba muy lejos de finalizar, pues el sol aún no llegaba al horizonte, alguien hizo acto de presencia.
—Has salido del perímetro.
Issei alzó la cabeza, observando a aquel que había osado entrar a su templo. Se trataba del agente Coulson. Hacía tiempo que no le veía. Saludó con un gesto de cabeza, el cual el agente de S.H.I.E.L.D. correspondió.
—Ahhh sí. De eso hace tres años. ¿Dónde estaba?
—Haciendo cosas.
— ¿Si? Y nosotros. Y ha dado resultado. Jugamos con el equipo local, Coulson, con usted y su gran pandilla de frikis. ¿Y ahora me dejará trabajar o me tocará las pelotas? —Interrogó mientras Coulson registraba un maletero de grandes dimensiones.
— ¿Qué hace esto aquí?
Issei observó de reojo lo que sujetaba Coulson. Se trataba de un enorme frisbee a medio hacer, el cual parecía portar media estrella. Ese diseño le sonaba, pero no lograba recordar de qué.
—Eso es… Pásemelo.
El agente se acercó con el frisbee gigante, dándoselo a Tony.
— ¿Sabe lo que es?
—Lo necesito para que esto funcione —Lo revisó rápidamente—. Levante el tubo. Venga, venga. Aguante.
Con gran esfuerzo el agente levantó el enorme y pesado tubo, dando tiempo y hueco a Tony para colocar el frisbee.
—Así. Bájelo, bájelo.
Entonces colocó encima del tubo un nivel para así medir si estaba perfectamente horizontal. Debía ser totalmente perfecto, pues el mínimo fallo podría significar la muerte.
—Perfectamente a nivel —Anunció mientras quitaba el nivel—. Estamos ocupados. ¿Qué quiere?
—Nada. Adiós. Me han reasignado.
—Ah.
—El Director Fury me quiere en Nuevo México.
—Fantástico. La tierra del encanto.
—Eso me han dicho.
—Un asunto secreto.
—Algo así. Suerte.
—Adiós.
—Gracias. Le necesitamos.
—Sí, más de lo que creen.
—No exagere.
Dicho esto, abandonó el taller sin mirar atrás.
—Te necesitan… ¿Y yo no cuento o qué?
—Quien sabe. Venga, que nos queda poco.
Luego de terminar de colocar los tubos de forma correcta, siendo increíblemente minuciosos ya que el menor error podría acabar en catástrofe, al punto quizás de morir durante el ensayo, ambos hombres se dispusieron a comenzar con la prueba. Issei colocó el prisma en su lugar correspondiente mientras Tony daba los últimos retoques al acelerador de partículas.
—Me encantaría ver la cara de aquellos que diseñaron los aceleradores de partículas. Dudo que crean posible hacerlo de esta manera, a esta escala. Aunque claro, lo que tienes en el pecho es algo parecido.
— (Inicializando acelerador prismático)
El acelerador fue aumentando su potencia hasta el punto en que todo comenzó a temblar, pero no lo suficiente como para detener el experimento. Ambos hombres agarraron la válvula que había en la zona del prisma para comenzar a voltear una vez J.A.R.V.I.S. así lo indicara.
— (Alcanzando máxima potencia)
Era el momento. Con toda la fuerza de sus brazos, ambos fueron girando la válvula. Un potente láser de energía salió de los tubos, atravesando todo lo que se encontrase de por medio, incluyendo el acero. Las paredes, de haberse mantenido el rayo sobre ellas un par de segundos más, prácticamente también habrían sido partidas en dos. Apretando los dientes siguieron girando y girando el prisma a través de la válvula hasta alcanzar su objetivo, un núcleo virgen, el cual recibió el impacto directo del rayo de energía. Lo mantuvieron ahí hasta que el núcleo brilló con una fuerza cegadora. Sus ojos habrían acabado ciegos si no hubieran llevado gafas protectoras, e incluso así, el brillo había llegado a molestarles. Una vez creyeron que había recibido la suficiente energía, Tony apagó el acelerador.
—Chupado —Dijo Tony como si nada mientras se quitaba las gafas y pasaba bajo el tubo.
—Chupado dice el condenado… Casi un día de trabajo titánico… —Murmuró Issei imitándole, acercándose hasta el artefacto que sostenía el núcleo modificado.
— [Esta energía…]
La gema verde apareció en la mano izquierda del adolescente, llamando la atención de ambos humanos.
— ¿Ddraig?
— [Estoy seguro, ya la he sentido antes]
— ¿Cuándo?
— [¿Recuerdas cuando te hablé del Tesseracto? Pues eso emite la misma energía, estoy totalmente seguro]
— ¿El Tesseracto? ¿El de los asgardianos?
— [El mismo]
—… Vaya…
— ¿De qué habláis? —Curioseó Tony.
—Un objeto alienígena que permite ir a cualquier parte del universo, un creador de agujeros de gusano en miniatura, y al parecer, según él ocupa, éste elemento emite la misma energía.
—El Tesseracto, el arma de HYDRA. Pero no se supone que pueda abrir agujeros de gusano. Los nazis lo usaron como arma.
— ¿Lo conoces?
—Mi padre estuvo trabajando con él durante muchos años. Pertenece a S.H.I.E.L.D. desde el final de la guerra.
— ¿En serio?
—Si. Lo halló en el Polo Norte cuando buscaba al Capitán América.
—Ahhh, es cierto. Tu padre ayudó en su creación. Nunca te ha gustado mucho hablar de él.
—Qué quieres que te diga, lo odiaba mucho —Reveló mientras cogía el nuevo elemento con unas pinzas.
— (Enhorabuena. Han creado un nuevo elemento)
Con cuidado agarraron un nuevo Reactor Arc, el cual serviría de prueba para aquel experimento. Para alivio de ambos, el reactor comenzó a funcionar con aquel núcleo.
— (El reactor ha aceptado el núcleo modificado. Empezaré a realizar diagnósticos)
— ¿Te duchas tú primero o yo? —Bromeó Issei mientras se sentaba en una silla, suspirando de alivio por haber terminado aquel proyecto titánico y sumamente agotador.
—No ha sido para tanto. Te estás debilitando. Quizás no deberías tener tanto sexo con tu novia.
El rostro del adolescente se volvió rojo como un tomate, frunciendo el ceño.
—Eso no te incumbe.
—Sí si existe la posibilidad de que me conviertas en abuelo. Lo siento, pero aún soy joven.
—Tienes más de cuarenta años. De joven no tienes ni un pelo. Si hasta tienes arrugas.
—Oh, que ataque tan gratuito.
—Has empezado tú.
—No es mi culpa que seas un pervertido.
— ¡No lo soy!
—Y tanto. Que solo lo muestres en privado no te lo quita. Además, ¿crees que soy ciego? Solo doy gracias de que no hayas dejado libre tu perversión en público. Como si no hubiera visto tus gestos y miradas disimuladas cientos de veces.
—… ¿Por qué demonios estamos hablando de esto?
—Te estoy castigando por estar tan cansado luego de un pequeño trabajo como este.
Issei bufó, levantándose de su silla para ir a ducharse.
—No te masturbes en el baño. Eso es de marranos.
— ¡Cállate!
Y dando un portazo abandonó el taller, con las risas de Tony como música de fondo. Con gran molestia por aquella charla infructuosa, Issei procedió a ducharse tranquilamente y luego ir a la cocina para cenar. No había comido nada en horas y su estómago rugía por alimento. Una vez quedó satisfecho intentó llamar a su novia, pero no tenía cobertura en el móvil, ni tampoco línea de teléfono.
—Si serán cabrones… —Suspiró mientras regresaba al taller.
Cuando entró observó que la Mark IV estaba montada, con el nuevo Reactor Arc en su pecho. Tony tenía una mano en la barbilla, observando atentamente dicho reactor.
— (Me temo que la armadura Mark IV no puede soportar la energía del nuevo núcleo del reactor)
—Pues en ese caso tendremos que crear una nueva. ¿Cuál toca? —Preguntó a su hijo mientras sacaba el reactor, dejándolo sobre la mesa.
—Sería la Mark VI, si no recuerdo mal.
—Perfecto. Y ya de paso le pondremos ciertas mejoras.
—Primero creamos un nuevo elemento y ahora una nueva armadura. ¡Qué gran día!
— ¿Eso es sarcasmo? Parece sarcasmo.
—No es sarcasmo.
—Lo digo porque te has duchado para volver a sudar como un cerdo.
—Por dios papá. Ya es de noche. No creo que nos vayamos a poner a montarla ahora mismo. ¿Podemos dejarlo para mañana? Además, me duele la cabeza una barbaridad, donde me di el golpe por vuestra culpa. He salido hoy mismo del hospital con una hinchazón considerable, aunque no lo suficiente como para que no me dieran el alta.
— ¿Intentas hacerme sentir culpable para descansar el día de hoy?
— ¿Funciona?
—… Lo dejamos por hoy.
—Gracias.
La noche pasó bastante tranquila, tanto que sin darse cuenta trasnocharon bastante. Al día siguiente procedieron a la creación de la nueva armadura, la Mark VI. Dicha armadura debía resistir la nueva energía del Reactor Arc y optimizar su uso. No fue muy complicado, aunque les llevó toda la mañana diseñarla. Crearla ya fue más sencillo por la experiencia que tenían por las anteriores. A final de la tarde ya estaba creada y pintada. Los análisis sobre el nuevo elemento continuaban viento en popa. Se habían ganado un buen descanso para lo que restaba de tarde, y posiblemente para toda la noche.
—Tonto, ¿limpiamos todo este desorden?
—Me parece que no está muy interesado —Se rio Issei al ver la reacción de la máquina—. Además, no lo desmontemos. Se me ha ocurrido algo y...
De pronto comenzó a sonar una alarma. Alguien estaba llamando.
— (Llamada entrante de un número no identificado, señor)
—Ya puedo volver a contestar. Fantástico —Pareciendo saber de quién se trataba, Tony cogió la llamada sin pensar—. Coulson, ¿qué tal la tierra del encanto?
—*Ehhhh, Tony. ¿Cómo te va? Jajaja. He duplicado los ciclos. *
—… ¿Qué?
El adolescente dejó la toalla en una silla, acariciándose el cabello húmedo. Hacía mucho calor y era agradable tener la cabeza un poco mojada. Total, en unos pocos minutos lo tendría totalmente seco. Miró a su padre mientras cogía su yogur, un tanto extrañado por su tono de voz. Era como si estuviera hablando con alguien con quien jamás pensaba hablar.
—*Dijiste que duplicándolos daba más potencia. Buen consejo. *
—Muy espabilado para estar muerto.
—¡!
Vale, aquello ya era el colmo de lo extraño. Dejó el yogur en la mesa, acercándose a donde estaba su padre.
—*Tú también, jajaja. *
Solo tuvo que ver su mirada para asentir, comenzando el programa de rastreo de la llamada.
— ¿Quién demonios es ese? —Interrogó en voz baja, pero su padre no le contestó.
—*Ahora se escribirá la verdadera historia del apellido Stark. *
— ¿Dónde está?
—Veamos…, según los satélites… Costa Este…
—*Lo que tu padre hizo a mi familia durante cuarenta años…, te lo haré yo a ti en cuarenta minutos. *
—Vamos… Vamos… Vamos…
—Suena bien. Quedemos para discutirlo.
—Área triestatal… Manhattan…
—*Espero que estés listo. *
Y colgó.
— ¡Mierda, por un pelo! —Exclamó Issei molesto por la lentitud de la localización.
— (Rastreo incompleto)
—Manhattan. Ese tipo, fuera quien fuera, está en Manhattan. ¿Pero por qué allí?
—Ivan Vanko.
— ¿Qué?
—Era Ivan Vanko.
—Imposible. ¿No sé supone que estaba muerto?
—No está muerto, estaba de parranda.
— ¿En serio? ¿Un chiste? —Se quejó Issei no viendo la gracia del momento—. Cuarenta minutos… En cuarenta minutos pasará algo… ¿Se te ocurre que evento puede haber?
Tony comenzó a mirar a todos lados, como buscando la respuesta. Al final su mirada se centró en una de las pantallas, donde salía la programación de la Expo Stark. El gran evento de aquella noche era la presentación de Justin Hammer.
—Eso —Señaló Tony.
—Hammer… ¿Una presentación? No creerás que…
—Y tanto.
—… Hijo de… Pero pone que empieza a las siete. Eso ha sido hace bastante. Allí ya debe ser de noche, o casi.
—Ya sabes que le gusta ir con retraso. Es de siete a nueve, así que es más que probable que lo deje para el último momento —Explicó mientras se levantaba de la silla.
Entonces su mirada fue directamente al nuevo reactor. Rápidamente se levantó de la silla, quitándose el viejo reactor para sustituirlo por el nuevo.
— ¡Papá!
— (¡Señor!)
—Si quieres hacer pruebas, hazlas. Y de paso monta la armadura. Móntala ya.
— (¡Desconocemos los efectos de…!)
— ¡No quiero oírlo J.A.R.V.I.S.!
— ¡Papá, no creo que sea buena…!
— ¡A callar ya! ¡Tú ponte tu armadura! —Ordenó mientras el reactor de su pecho comenzaba a aumentar el brillo de manera alarmante. Era igual a cuando lo crearon—. ¡Sabe a coco...! ¡Y a metal! ¡Uaaa! ¡Siii!
— ¡Papá! —Exclamó Issei tapándose los ojos, desviando la mirada.
Para cuando el brillo cesó miró alarmado a su padre, pensando que le habría pasado algo, pero su rostro cambió a uno de asombro. Tony se veía muy vivo, tanto como la época anterior al Reactor Arc de su pecho, como antes de ir a Afganistán. Además, no había rastro alguno de la intoxicación de paladio. Las marcas aún estaban, pero eran como las del cuello, solo cicatrices de lo que hasta hacía unos pocos segundos se extendía por gran parte de su cuerpo.
— ¿Papá?
— ¡Nunca me he sentido tan vivo! —Exclamó de pronto, asustando al adolescente, agarrándole por los brazos—. ¡Siento como si tuviera un colocón del quince! ¡Tenemos que ir a la Expo! ¡Vamos, tenemos que ir a toda pastilla! ¡Debemos cruzar este maldito país! —Estaba hiperactivo, como si en verdad se hubiera tomado una sobredosis de estimulantes.
—Papá, me preocupas.
— ¡¿Qué demonios haces así todavía?! ¡Ponte la armadura! ¡Vamos, vamos! —Recriminó mientras se colocaba encima de la plataforma.
Al instante los brazos robóticos surgieron del suelo, colocando las distintas partes de la armadura. Tony caminó hasta la sala semi destruida junto a Issei. El adolescente estaba aún demasiado tocado por el actuar de su padre luego de ponerse aquel nuevo reactor. ¿Tanta era la energía del nuevo elemento como para hacerle estar así de activo? Bueno, mejor otro momento para hacerse esa misma pregunta. Ahora tenían cuarenta minutos de vuelo de por medio. Pero claro, era una distancia enorme, más de cuatro mil kilómetros. Su padre ya había hecho un logro semejante cuando fue por primera vez a Afganistán con la Mark III, pero una cosa era la armadura que habían creado y otra cosa era su propia armadura, la de la Boosted Gear.
—Ddraig… ¿crees que podemos hacerlo? —Le preguntó al ser mitológico ocupa, llamando la atención de Tony.
— [Para poder recorrer esa distancia en cuarenta minutos… La velocidad va a tener que ser Mach 5. No estoy seguro de si podrás soportar la increíble fuerza g a la que estarás expuesto. La armadura, a pesar de su diseño, no está preparada para protegerte de algo semejante. Además, para evitar problemas por la resistencia del aire, sería aconsejable subir mínimo a los dieciocho mil kilómetros]
—Pues en ese caso te dejo a ti el vuelo. Si me desmayo, déjame así, a menos que peligre mi vida. También intenta proteger mi cuerpo del frío.
— [Como gustes. Pero sabrás lo que pasará si vomitas]
—Espero que no. Pero a partir de ahora vamos a tener que trabajar muy duro para solucionar estos problemitas.
— [Por supuesto]
— ¡Entonces todo perfecto! —Dijo Tony tras la máscara—. ¡Venga, nos vamos! ¡Ah, se me olvidaba, toma esto!
Tony le lanzó un objeto muy pequeño, el cual atrapó con facilidad.
— ¿Y esto?
—Tú no tienes un J.A.R.V.I.S. ahí dentro, así que necesitarás eso para poder comunicarnos bien.
— [Si no fuera porque es verdad estaría ofendido. No puedo hacer todo lo que hace esa IA]
—Bien —Issei se colocó el auricular al tiempo que Tony ascendía hasta una altura considerable.
—*¿Me oyes? *
Issei se llevó un dedo al aparato alojado en su oído.
—Sí, perfectamente.
—*Pues venga, ¡arreando, que es gerundio! *
Issei sonrió colmilludamente.
—Ddraig…
— [¡Leña al mono!]
[Balance Breaker]
La armadura envolvió a su portador y ambos Stark alzaron el vuelo hasta alcanzar los dieciocho kilómetros de altura, llegando a la troposfera, yendo a máxima velocidad en dirección a New York, más precisamente a donde estaba localizada la Expo Stark.
—*¡Brrr! ¡Que frio! * —Exclamó Issei—. *Ddraig, haz algo. *
— [Dame un momento. Dios, eres un quejica]
—*Hombre, dijiste que tú te encargabas. Motivo tiene para quejarse. *
— [Y ya salió el abuelo]
—*Ugh, como que estoy empezando a matearme… Siento una gran presión…*
— [Normal, estamos aumentando la velocidad de forma considerable. Deja que la inconsciencia gane. Yo ahorraré energía para cuando lleguemos a New York]
—*Si… Perfecto…*
Sintiéndose abrumado y mareado por la velocidad a la que volaban, la cual solo iba aumentando para alcanzar la March 5, Issei no luchó por quedarse consciente, sino que siguió el consejo del dragon. Tal y como se esperaba. La increíble fuerza g a la que fue sometido Issei, así como las bajas temperaturas, provocaron que casi todo el viaje se mantuviera desmayado, aunque gracias a Ddraig, quien manejó la armadura a su antojo, la vida de su portador no peligró en ningún momento.
—*¿Ya? Pues venga, aumentemos aún más la velocidad. Tenemos poco más de treinta minutos. Tendréis que trabajar en esto cuando terminemos con todo este asunto. *
— [Bueno, no nos habíamos preparado para alcanzar una velocidad como esta. Al menos está sano y salvo]
—*Eso es cierto. *
XXXXX
No recordaba el momento en que cayó desmayado, pero sentía su cuerpo entumecido, y bastante frío. Lentamente abrió los ojos, soltando algunos quejidos.
— [Hasta que al fin despiertas, compañero]
—*Ddraig…*
— [Justo a tiempo. Estamos por llegar a la Expo. Hace poco que hemos desacelerado hasta una velocidad normal. ¿Cómo te sientes?]
—*Pues…, no muy bien si soy sincero. *
— [Me lo imaginaba. Pues te aconsejo espabilar rápido. ¿Quieres un Red Bull con galletas?]
—*No creo que mi estómago acepte nada, ni sólido ni líquido. *
— [¿Y gaseoso?]
—*...*
— [¿Me callo?]
—*...*
— [Tomaré eso como un no]
Luego de unos segundos, con la vista ya aclarada, pudo observar el suelo. Estaban sobrevolando la ciudad de New York, y la Expo no quedaba lejos. Desde aquella altura podía verla. En el edificio principal, aquel donde Tony realizó el espectáculo de la apertura de la Expo, se estaba llevando a cabo otro espectáculo.
—*Parece que Hammer ya ha comenzado. Está mostrando sus drones militares. Una copia súper barata de las Mark. *
—*... Tengo que actualizar esta armadura. *
—*Te lo aconsejo. *
— [Me encanta que tengas en cuenta mi opinión]
—*Entramos a lo grande, ¿no? *
—*Es lo que pide el público. *
Las dos armaduras llegaron a la Expo y todos los que allí estaban levantaron sus miradas para observarles. Incluso el espectáculo de Hammer había sido silenciado ante la llegada del gran Iron Man. Entraron en el edificio, parándose justo encima de la plataforma, frente a la Mark II pilotada por Rhodey y el propio Justin Hammer. Entonces apagaron los propulsores.
—No me gustan las pintas de esos robots. Me dan mucho yuyu —Murmuró Issei mientras observaba los drones Hammer.
Los aplausos estallaron en cuanto ambos se incorporaron.
— ¿Ise? ¿Tony? —Preguntó Rhodey con asombro.
—Hola Rhodey —Saludó el adolescente mientras ambos caminaban hacia donde estaba Rhodey.
— ¿Qué armadura es esa? ¿Una nueva?
—En otro momento respondo, ¿te parece? Ahora tenemos un problema muy gordo.
— ¿También quieres pelear? Vamos chicos, hay civiles presentes. Yo solo cumplo órdenes. No la liemos ahora.
Cada uno se colocó a un lado del militar, saludando con la mano al público mientras Hammer decía algo, disimulando de forma magistral la llegada inesperada de ambos Stark.
—Salúdales —Dijo Tony—. Toda esta gente está en peligro. Tenemos que sacarla de aquí. Confía en mi cinco minutos.
—Ya lo intenté, y me hiciste volar por toda tu casa.
—Sin olvidar que yo acabé en el hospital.
—Punto a mi favor.
—Oye, creo que trabaja con Vanko.
La mención del supuesto muerto pareció sorprender al militar.
— ¿Vanko está vivo?
Tony no respondió, sino que caminó para tener unas palabritas con Justin Hammer.
—Sorprendente, ¿verdad? Alguien le ayudó a fingir su muerte, y tenemos la sospecha de que es Hammer. No es secreto saber que detesta a Tony y quiere volverse el nuevo genio armamentístico. Y el otro es un rencoroso, así que…
—Espera, espera, espera.
Issei miró extrañado a Rhodey.
— ¿Qué pasa?
De pronto la minigun de su hombro se activó, apuntando a Tony.
—… Esto no pinta nada bien…
— ¿Lo haces tú? —Interrogó Tony también sorprendido por aquello.
—No. Yo no lo he hecho. No soy yo.
— ¿Están pirateando la armadura? ¡Vanko! —Exclamó Issei mientras se daba la vuelta, encarando a los drones.
—No puedo moverme. Estoy bloqueado. ¡Estoy bloqueado! —Entonces el resto de armaduras apuntaron a ambos Stark con las armas de sus brazos—. ¡Chicos, salid de aquí! ¡Marchaos! ¡El sistema está comprometido!
Encendiendo sus propulsores los dos se elevaron sobre el público, observando la Mark II modificada y las armaduras Hammer.
—*Sigamos fuera. *
Los dos se elevaron, saliendo del edificio mientras las armas pirateadas por Vanko les disparaban con todo lo que tenía. A ellos no lograban alcanzarles, pero los cristales del techo se rompieron en mil pedazos, cayendo sobre la gente.
—*¡Joder! ¡Alguien podría morir por eso! *
Lograron salir del alcance de sus armas, pero entonces Rhodey gritó 'no, no, no'. La Mark II y los drones pertenecientes a la Fuerza Aérea se elevaron en el cielo, yendo tras ellos.
—*Yo me ocupo de estos, tú ve a por los otros* —Sugirió Tony.
—*Divide y vencerás. Además, tú eres su objetivo principal. *
Rápidamente Issei se separó de Tony antes de que sus perseguidores pudieran tenerles a tiro. Volvió al edificio principal, pero entonces los propulsores de los drones de la Marina se activaron.
—Ohhh mierda. Esto no me lo esperaba.
— [¿El qué? ¿Que volasen? ¡Son drones, mentecato!]
— ¡Cállate Ddraig! —Gritó mientras volaba fuera del edificio al tiempo que era seguido por aquellos drones.
—*¿Quién es Ddraig? * —Preguntó Rhodey—. *¿Te has creado una IA propia? *
—*La que yo creé se llama F.R.I.D.A.Y., ¡y no es ella! ¡Luego hablamos! *
Una de las balas disparadas por los drones logró alcanzarle en la espalda, pero no logró atravesar la armadura.
—Pues menos mal que la mejoramos.
— [Si hubiera sido la original te habría atravesado por completo]
—A eso me refería.
— [Maniobras evasivas]
— ¿Tenemos bengalas?
— [Tenemos algo mejor]
Para sorpresa de Issei, de sus pantorrillas surgieron un par de pistolas, las cuales comenzaron a disparar balas de energía hacia los drones.
—... ¡¿Desde cuándo tenemos algo así?!
— [Desde ahora. Estoy inspirado]
— ¡Pues continua!
Issei comenzó a hacer filigranas y piruetas en un intento de despistar a los drones mientras se alejaba de la Expo. La gente que había abajo, en tierra, podría verse afectada por aquella lucha.
—¿Crees que esta armadura no tendrá filtros de agua?
— [¿Quieres luchar bajo el agua? No te lo aconsejo. No hemos pensado en eso y ahora no es momento de intentarlo]
—Mierda.
De pronto Issei frenó bruscamente, tanto que incluso sintió dolor, pero su idea fue un existo…, a medias. Recibió algunos impactos, pero los drones Hammer le pasaron de largo, comenzando a girar para volver a encararle.
—Ni lo penséis.
Les apuntó con las palmas de las manos, comenzando a disparar sus blasters al mismo tiempo que aparecían metralletas en sus hombros. Una lluvia de balas de energía dragontina voló hacia los drones. Algunos pudieron evitarla, pero otros fueron alcanzados, volviéndose coladores que cayeron a tierra.
—Espero que no hayan alcanzado a nadie —Murmuró apretando los dientes al ver los restos de los drones caer a tierra.
— [Compañero, atento]
Alzó otra vez la mirada, viendo que los drones supervivientes volvían a ir tras él, disparando todas sus armas.
—¡Oh vamos! ¡¿Acaso no se les acaban las balas?! —Se quejó mientras reanudaba el vuelo.
— [Compañero, drones lanzando granadas en tierra]
De reojo Issei volvió a mirar a la Expo. incluso en la distancia podía observar las explosiones.
—Hump. Esos desgraciados. Ddraig, energía a la parte frontal, por favor —Pidió mientras cambiaba su rumbo hacia la Expo, aún con los drones tras él.
— [¿Qué piensas hacer?]
—Míralo.
— [¿En serio? ¿Vas a hacer un Superman?]
— ¡Voy a hacer un Superman!
— [Idiota]
Ddraig hizo el pedido de su portador, reuniendo energía en la mitad superior de la armadura momentos antes de que, imitando al icónico superhéroe de DC Comics, el joven Hyoudou-Stark arrasara con los drones del Ejército de Tierra mientras tarareaba la clásica melodía del superhéroe.
—¡Esto mola!
— [Anda que… No te olvides de los que van tras nosotros]
—Ya, ya. Me están disparando. ¡Como para olvidarme!
Ahora, sin drones atacando a las personas que visitaban la Expo, Issei volvió a alejarse de la zona, observando a lo lejos cómo su padre se dirigía hacia la unisfera.
—La misma táctica no funcionará otra vez, ¿verdad?
— [Son máquinas, pero lo dudo]
—¿Que tal vas con las pistolas?
— [Si no quieres quedarte sin energía demasiado pronto, te aconsejo no malgastarla. Ese método es útil, pero a largo plazo consume mucho, y aún quedan. Por no olvidar que el viaje hasta aquí ha consumido mucha de la energía que tenemos]
—Mierda.
No le queda otra más que seguir huyendo de sus perseguidores. De reojo observó que todos los drones que iban tras su padre se estrellaron en la unisfera, reduciéndolos a chatarra.
—Tsk —Siseó al recibir otro impacto—. Malditos hijos de…
Volteó para quedar boca arriba, girando su cuello para observar a los drones. Disparó sus blasters, pero apenas y pudo derribar a un par. Nuevamente revisó de reojo a los drones. Su número era significativamente menor a cuando comenzaron a perseguirle, pero seguía teniendo que librarse de ellos.
—Un último intento Ddraig.
— [Como gustes]
Issei ascendió a gran velocidad hacia el cielo oscuro, siendo seguido por los drones. Cuando estuvo a varios kilómetros, comenzó un descenso abrupto, aún con los drones tras él. Nuevamente les apuntó con sus blasters, pero esta vez lo que surgieron de sus brazos fueron mini misiles.
— [No podremos controlarlos una vez disparados, así que apunta bien]
—Ya lo sé. Tú atento a que no nos estrellemos.
Estaba descendiendo y el suelo aún quedaba lejos, por lo que no tenía tanta prisa.
— [Coincido. Porque te aseguro que no sobrevivirás]
—Gracias por los ánimos.
Disparó el primer misil, logrando impactar, luego otro, y otro, y otro. Los drones fueron cayendo uno tras otro, aunque él no salió impune. Numerosas balas lograron impactarle, aunque la armadura evitó que le alcanzasen, pero desgraciadamente tenía que reparase por los impactos, los cuales comenzaban a afectarle.
—¡A tomar por culo! —Gritó de felicidad al comprobar que había logrado eliminarlos a todos—. *¿Dónde estáis? *
—*En el Domo Oracle. Rhodey intenta matarme, como es costumbre* —Explicó Tony mientras escuchaba el sonido de la minigun descargar toda su munición.
—*¿Y quién no en el barrio? *
—*¿Cómo vas tú? *
—*Me quedan un par. En cuanto termine voy. *
—*No tardes. Te estás perdiendo la fiesta. *
Rápidamente voló hasta el Domo, donde la armadura de Rhodey yacía boca abajo, desactivada.
— [La energía ha descendido de forma alarmante. No creo que dure mucho más] —Explicó el ser mitológico mientras su portador avanzaba hacia el dúo.
—Pues hay que aguantar.
—*Reinicio completado. Amigo recuperado. *
—¿Y esta quién es? —Preguntó sorprendido por escuchar aquella voz femenina.
—Muchas gracias agente Romanoff.
—Debería haberlo esperado.
—*Bravo por lo del nuevo aparato. Registra una potencia mayor y tus constantes parecen prometedoras. *
—Sí, por ahora no me muero.
—Ejem.
—No quieras llevarte tanto mérito.
—Hombre no es por mí.
—Para otro momento.
—*¿Cómo que no te mueres? Acabas de decir que sí. *
Los dos Stark quedaron de piedra al reconocer aquella nueva voz femenina.
—¿Pepper? ¿Eres tú?
—Arrea. Éramos pocos y parió la abuela.
—Ah, no, que va. Ahora ya no.
—*¿Q-qué pasa aquí? *
—Íbamos a contártelo, pero no…
—*¡¿Que ibais a contármelo?! ¡¿De verdad te morías?! ¡Ise, tú lo sabías! *
—... Lo lamento, pero Issei Hyoudou-Stark no está disponible en este momento. Pruebe más tarde.
—*¡Ni lo pienses! ¡¿Por qué no me lo dijisteis?!*
—Pensaba hacerte una tortilla y después contártelo.
— ¿En serio? ¿Una tortilla? Yo pensaba que lo haríamos mientras nos comíamos una buena pizza con una cervecita fresca.
—*¡Eres menor! ¡No puedes beber! *
—Oh vamos. Con todo lo que he pasado y todo lo que hago, ¿y no puedo tomarme una simple cerveza?
—*Eh, dejadlo para otra reunión familiar* —Interrumpió Natasha—. *Os están buscando, chicos. Parecen que quieren pelea. *
—Pues genial. Tengo ganas de partir cuellos, aunque sean de drones.
—Genial. ¿Pepper?
—*¿Ya estás bien? *
—Muy bien. No te enfades. Te pediré disculpas adecuadamente…
—*Si me enfado. *
—… Cuando no esté intentando las hammerroides.
—Chistaco bueno.
—Tú calla.
—*Vale. *
—Podríamos estar en Venecia.
—*Oh, por favor. *
Y la comunicación con Pepper se cortó.
— ¿Ve lo que tengo que aguantar, agente Romanoff? Pues así todos los días.
—*Sí, parece ser muy duro ver a tus padres discutir todo el día por cosas como estas. *
— ¡Al fin, alguien que me comprende!
— ¡Rhodes! ¡Despierta, te necesitamos! —Issei caminó hasta donde estaba Tony intentando espabilar a su viejo amigo—. Ya vienen. Venga, venga, arriba.
La visera del casco de la Mark II modificada se abrió, mostrando el rostro cansado del militar. No parecía nada contento con lo que estaba viendo. Supuso que era el rostro de su padre, puesto que también tenía la visera levantada. O quizás solo es que estaba cansado de toda aquella experiencia.
— ¿Todos mostráis los rostros? Vale, me uno —Bromeó Issei mientras alzaba el suyo.
—Oh..., macho. Te devuelvo la armadura.
Tony se puso en pie y entre ambos ayudaron al militar a incorporarse.
—Ahora en serio, ¿es una armadura nueva? —Volvió a preguntar al más joven de los tres.
—Sí…, podría decirse que sí.
— ¿Estás bien?
—Sí, gracias.
Hubo un leve silencio algo incómodo. Issei supuso que se debía a que la última vez que se vieron destrozaron parte de la mansión y a él le enviaron al hospital.
—Oye Tony, lo siento, ¿vale?
—Tranqui.
—No. Debí confiar en ti.
—Yo te metí en este lío.
—No. La culpa es tuya, pero quería decirte que lo siento. Gracias.
—Es lo que quería oír…, compañero —Ambos se sonrieron al saber que nuevamente estaban en paz—. Vienen a toda leche. Llegarán enseguida. ¿Cuál es el plan?
— ¿Qué os parece repartir hostias a diestra y siniestra, sin ton ni son? —Sugirió Issei, pero no fue escuchado.
Se cruzó de brazos mientras ambos hablaban sobre la estrategia, algo de colocar la artillería pesada en la zona más alta, pero no se ponían de acuerdo y luego que si tal o que si cual.
—Tic-toc, tic-toc.
Entonces, luego de unos segundos demás, uno de los drones Hammer que aún seguían activos aterrizó a unos cuantos metros del trío, llamando su atención. Luego llegó otro, y otro, y otro más hasta quedar totalmente rodeados. Se colocaron espalda contra espalda, revisando a sus contrincantes.
—Mi propuesta sigue en pie —Sonrió Issei mientras la visera del casco cubría nuevamente su cara.
Y los drones iniciaron nuevamente el ataque. Con una gran sincronización, una que parecía ensayada, el trío contraatacó con todo lo que tenían. Los drones Hammer iban cayendo uno tras otro ante la superioridad de las Mark.
— ¡Al suelo! —Ordenó Tony.
Ambos, Rhodey e Issei, se agacharon al tiempo que Tony usaba el sistema láser almacenado en el dorso de sus manos. Giró trescientos sesenta grados, cortando todo lo que los láseres se encontrasen, incluyendo la tierra y los drones.
—Ddraig…, necesitamos algo como eso…
— [Coincido]
—Wow… La próxima vez empieza con eso —Sugirió Rhodey asombrado y encantado por aquel despliegue de poder de fuego.
—Sí, pero solo vale para una vez. Un solo uso —Explicó mientras eyectaba los cartuchos totalmente quemados.
— ¿Quién es Ddraig? —Volvió a preguntar a Issei.
—En otro momeeeeento, ¿vale? Aún tenemos que atrapar a Vanko.
—De acuerdo. Pero me tenéis que contar todo. Esta vez no será como cuando te morías y no me contasteis.
—Te apuesto lo que quieras a que no te creerás nada de lo que te cuente.
—Hecho.
—*Atención, se acerca otro dron más. Parece diferente* —Informó la agente Romanoff.
—Apuesto lo que queráis a que es Vanko con un súper traje que deja el de Mónaco como un traje de carnaval.
—Estás apostando mucho últimamente.
—Solo lo hago cuando estoy seguro de que voy a ganar.
—*La señal del repulsor es muchísimo más alta. *
Entonces, desde el cielo, aterrizó otra armadura, una más grande y robusta, y de ella surgió la cabeza de Vanko al retirarse el casco.
— ¿Qué os he dicho?
—Me alegra volver —Saludó Vanko.
—Qué pedazo de armadura —Dijo Rhodey verdaderamente asombrado.
—Te encanta llamar a la tormenta, ¿verdad? —Recriminó Tony a su hijo.
—Estaba claro que iba a pasar. Es como la pelea contra Stane. Aunque la suya era más grande.
De pronto unos enormes, gruesos y largos látigos de energía surgieron de sus antebrazos, los cuales empezó a balancear.
—Y qué pedazo de látigos.
—Te acuerdas de Mónaco, ¿no? Pues estos parece que harán aún más pupa.
— ¿En serio? ¿En qué te basas para tal afirmación?
—Apartaos. Reventaré ese búnker con La Ex Mujer.
— ¿Con la qué?
Del hombro izquierdo de la Mark II surgió un pequeño misil. Este comenzó a cargarse, pero Vanko no parecía preocupado. Entonces, una vez estuvo listo, Rhodey disparó aquel mini misil, el cual impactó contra el pectoral de la armadura de Vanko…, sin hacer absolutamente nada.
— ¿Tecnología Hammer?
—Sí.
Vanko sonrió, avanzando hacia el trío mientras su casco volvía a surgir, cubriendo toda su cabeza.
—Déjame a mí.
Tony intentó derribar la armadura con las mini pistolas de sus hombros, pero la armadura de Vanko resultó ser muy gruesa ya que estos apenas e hicieron efecto.
— ¿Puedo probar yo? —Se propuso Issei levantando una mano.
—Adelante.
El portador de Ddraig juntó sus manos y la energía de los bláster se juntaron, saliendo un único y poderoso rayo hacia Vanko, el cual balanceó sus látigos al unísono para bloquear aquel ataque.
—… En serio, ¿por qué siempre tiene que aparecer un pez más grande?
Entonces Vanko inició su ataque.
Los látigos volaban y no podían hacer otra cosa más que esquivarlos. Varias veces recibieron sus golpes, y los daños que causaban a las armaduras era severo. La armadura de la Boosted Gear sufrió como ninguna ya que la energía que le quedaba era menor.
— ¡Ugh! —Se quejó Issei luego de recibir un nuevo impacto.
Nuevamente la armadura comenzó a auto repararse, pero a una velocidad menor.
— [Compañero]
—Sí, sí, lo sé...
Desde el suelo pudo ver como uno de los látigos se enrollaba en el cuello de la armadura de Rhodey, pero entonces se acortó, acercándole lo suficiente a Vanko como para que le diera un puñetazo.
— ¡¿Son retráctiles?! ¡No me jodas!
Tony apareció desde el aire, conectando un puñetazo. Luego dio tres más a Vanko, pero éste, con un solo cabezazo, le hizo más daño. Luego balanceó uno de sus látigos, golpeando a Tony para finalmente enrollarlo en su cuello. Rhodey le disparó, pero Vanko puso su pie sobre él y dos placas le agarraron con fuerza. Al escuchar la queja de su amigo, Tony tiró, liberando así al militar, pero al ver que se ponía en pie Vanko agitó el otro látigo, envolviendo el cuello de la Mark II.
—Ponlo todo en los blasters.
— [Compañero…]
— ¡Hazlo!
Y Ddraig así lo hizo. Toda la energía que le quedaba se acumuló en los blasters de las manos.
— ¡Eh, Vanko!
El susodicho miró a Issei justo antes de recibir un impacto directo del potente disparo de la armadura. El impacto fue tal que le mandó a volar hacia atrás, liberando las dos Mark. Pero, desgraciadamente, la armadura desapareció, dejando expuesto a un Issei exhausto.
— ¿Dónde está…?
—No quiero repetirme Rhodey.
—De acuerdo. Vamos, arriba.
Rhodey extendió su mano, agarrando la de Issei para ayudarle a incorporarse. Le sostuvo mientras los tres caminaban hacia Vanko, quien yacía en el suelo con la armadura inutilizada.
—Buen disparo —Felicitaron ambos adultos al adolescente.
—Gracias.
Pero, a pesar de la apariencia de victoria, Vanko no había terminado.
—Has perdido —Dijo con tono débil Vanko.
De pronto su Reactor Arc comenzó a pitar y su luz se volvió roja. Pero no solo él: todos los reactores de los drones del Domo comenzaron a pitar cada vez más rápidos.
—Eso es… Ohhh, que poco original...
—Estos drones están programados para estallar. ¡Larguémonos!
— ¡¿Pepper?! —Intentó llamarla, pero la CEO no respondía.
— ¡Ve por ella! ¡Rápido! —Apremió Issei mientras los dos alzaban el vuelo para alejarse de aquella zona, llevando Rhodey a Issei.
Los drones Hammer estaban repartidos por toda la Expo, y seguramente la pelirroja estaría cerca de uno. Rhodey se alejó hasta una azotea cercana mientras los drones hacían explosión. Una vez estuvieron a salvo, dejó a Issei en el suelo, apoyado en un pequeño muro.
—Wow. Bonitos fuegos artificiales.
—Desde luego… ¿Te parece bien mañana?
—Mejor te aviso, ¿vale?
—Está bien. Pero será mejor que lo hagas.
—Por supuesto. ¿Quién te crees que soy?
—Ahí me has pillado.
De pronto Tony aterrizó y tan pronto Pepper puso sus pies en tierra separó a Tony de forma brusca. La armadura estaba bastante dañada, tanto que el magnate tuvo que quitarse el casco él mismo. Rhodey estaba por llamarles, pero Issei le hizo un gesto para que se mantuviera callado.
— ¡Mal día! ¡Ya no lo soporto más!
— ¿Tú no lo soportas?
— ¡No lo soporto!
— ¡Mírame!
—Mi cuerpo no puede soportar tanto estrés. ¡Nunca sé si vas a…, suicidarte o…!
— ¿Qué?
— ¡O a destruir toda la empresa!
— ¡Lo he hecho! ¡Creo que lo he hecho bien!
— ¡L-l-lo dejo! ¡Dimito! No sigo.
Aquello pareció no solo sorprender a Tony, sino también a Issei.
— ¿Qué es lo que has dicho? ¿Que no sigues? —Preguntó mientras avanzaba lentamente hacia ella—. Que sorpresa… No, no lo es. Lo entiendo. Ah, eh, no tienes que buscar ninguna excusa.
—N-no estoy buscando ninguna excusa.
—Seguro que estabas buscando alguna excusa.
—N-no, no…
Rhodey se acercó a Issei para murmurarle algo.
— ¿Cómo crees que acaba esto?
—Apuesto cien a que con un beso.
—Yo a que con dos.
—Hecho.
—Has cuidado muy bien de mi —Admitió Tony—. Me has ayudado a superar un momento difícil, ¿no?
—Gracias.
—Si…
—Gracias por entenderlo.
—Si. Ya. Hablemos del traspaso de poderes.
—Me encargaré de la transición.
— ¿Y qué hay de la prensa? —Cada vez estaban más cerca el uno del otro, aunque no parecían notarlo—. Porque solo has estado en el cargo una semana. Va a parecer…
—Contigo ha parecido una eternidad.
—Lo sé.
—Como una legislatura…
Y entonces Tony la besó, y Pepper correspondió el beso.
Los dos espectadores observaron felices y contentos aquel beso. La sonrisa que tenía Issei no cabía en él. Le faltaba cara. Incluso mostraba sus dientes. ¿Se habría visto igual cuando se besó con Iris la primera vez?
—Raro.
—No. No es raro.
—Ha estado bien.
—Si.
—Pues repitámoslo.
Y otra vez volvieron a besarse. Rhodey le dio un golpecito a Issei con el codo, llamando la atención del adolescente.
—He ganado.
—… Como que no me importa haber perdido ese dinero.
—Normal. Llevas diez años esperando esto.
—Me ha parecido una eternidad.
—Como una legislatura.
—Oh, Coronel. ¿Está coqueteando conmigo?
—Ya te gustaría —Entonces volvió a clavar su mirada en la feliz pareja—. A mí me ha parecido raro —Dijo en voz alta.
Tony y Pepper parecieron sorprenderse al ver que allí estaban los dos, uno de ellos con una enorme sonrisa.
—Parecéis…, dos focas peleando por una uva.
—Yo…, acabo de dimitir y…
—Si… Si… Solo estábamos…
—Ahorráoslo. Lo hemos oído todo. Ise dice que al fin puede llamarte mamá sin que suene raro.
El adolescente se encogió de hombros sin borrar esa sonrisa.
—Anda, perdeos.
—Aquí hemos llegado nosotros primero.
—Eso. Buscaos otra azotea.
—Pero solo por lo importante de este momento me iré.
—Haz caso al niño. Fuera, fuera.
—Está bien. Ah, por cierto, a mi coche le ha pillado de lleno la explosión, así que…, seguiré con tu armadura un ratito más, ¿vale?
—Hum no vale.
Tony sonrió mientras se ponía en pie.
—No era una pregunta. ¿Vamos? —Le preguntó al adolescente.
—Por supuesto. Estoy agotado. Quiero ducharme, cenar y dormir durante una semana.
Siendo cargado por la Mark II, Issei se despidió con un gesto de mano. El duro viaje hasta la Expo y el combate posterior, así como el uso de la energía de la Boosted Gear, le había agotado más de lo que esperaba. Debía descansar.
— [No ha estado mal para ser nuestra primera batalla seria]
—"Coincido Ddraig… Coincido…"
Dicho esto, cayó al mundo de Morfeo.
XXXXX
Dos de julio.
Habían pasado dos días desde la conocida como Batalla de la Expo contra Ivan Vanko. Habían sido días muy intensos, pues ahora la prensa tenía otro gran tema referido a Tony Stark, o más bien Iron Man, sumándole ahora a War Machine y a su hijo, cuyo nombre aún no le habían puesto ya que llamarle Iron Man Junior era simplemente estúpido. Pero ahora no era eso lo que le tenía un tanto preocupado.
Se encontraban en un viejo almacén, en una sala un tanto descuidada. Había una mesa allí con unas carpetas, varias cajas y cinco pantallas además de una silla vacía frente a ellos. Su dueño aún no había llegado. En una de las pantallas se mostraba el logo de S.H.I.E.L.D.; en otra hablaban sobre un incidente en la Universidad de Culver entre el ejército y una criatura gigante y verde, la cual era mostrada en un vídeo grabado por un estudiante de nombre Jack McGee, el cual estaba siendo entrevistado junto a otro estudiante, un tal Jim Wilson; en otra sobre otra batalla en Puente Antiguo, aunque en este último no había vídeos de dicho combate así que nada se sabía, solo que la lucha fue entre una armadura gigante y unos tipos con vestimentas medievales; y por último un mapa global con varios puntos señalados. Pero aquello no era lo que le había llamado la atención, sino una carpeta que ponía Iniciativa Vengadores, reporte preliminar.
Tony cogió una de las carpetas, dándole la vuelta para abrirla y echar un vistazo, pero, antes de poder hacer eso, alguien colocó su mano encima con delicadeza, impidiéndole abrirla. Issei se fijó en el dueño de aquella mano. Era un hombre de raza negra, rondando los sesenta años, aunque no lo pareciese, calvo, con perilla y tenía un parche que cubría su ojo izquierdo.
—Creo que no quiero que mires eso —Dijo el hombre mientras se sentaba en el asiento libre—. No sé si aún te concierne o no —A Tony le pareció extrañas aquellas palabras, sobre todo cuando el anciano alzó otra carpeta—. Ahora bien, esto, por otra parte, es la evaluación que ha hecho la agente Romanoff sobre ti.
Le entregó la carpeta sin apartar su ojo de él, como ignorando la presencia de Issei, aunque el adolescente sabía que no era así. Simplemente no era su turno.
—Léela.
—Aja… Eh, rasgos de personalidad: se muestra un comportamiento impulsivo…, en mi defensa diré que fue hace siete días; propenso a la autodestrucción…, por favor me estaba muriendo y-y, ¿no lo somos todos?; un narcisismo…, ¿de manual? —Issei se tapaba la boca, intentando no reírse ante aquella descripción tan fiel a la realidad—. De acuerdo… Vale, aquí está. Ehhhh, evaluación de reclutamiento para Iniciativa Vengadores: Iron Man sí —Con tono de orgullo dejó la carpeta en la mesa—. Tengo que pensármelo.
—Lee —Ordenó el tipo del parche.
Tony volvió a leer por donde se había quedado.
—Tony Stark no…, no… ¿recomendado? Esto no tiene sentido. ¿Cómo pueden aprobarme…, pero no aprobarme? —El tipo del parche se puso en pie, caminando hasta donde estaba Tony—. Tengo un nuevo corazón, intento portarme bien con…, eh…, con Pepper… Ahora tengo una relación estable…, más o menos…
Al final el anciano se sentó en la mesa, encarándole.
—Lo cual nos lleva a creer que en esta coyuntura queremos utilizarte como asesor.
Aquello fue muy desilusionante para Tony. En verdad parecía querer ser parte de esa iniciativa, y acababan de arrojarle un cántaro de agua bien fría. Pero lo aceptó. Se puso en pie y tendió su mano. El anciano se la estrechó.
—Soy muy caro —Dicho esto se dio la vuelta para salir de allí—. Vamos Ise.
—Él aún no puede irse.
Tony detuvo su andar, dándose la vuelta para mirar al Director Fury con los ojos entrecerrados.
—Issei Hyoudou-Stark, un placer conocerte personalmente. Soy Nick Fury, Director de S.H.I.E.L.D. —Se presentó el anciano mientras tenía la mano al adolescente.
—Un placer —Saludó estrechando aquella mano.
— ¿Tu padre te ha contado algo?
—Pues sorprendentemente no.
—Sí que es sorprendente teniendo en cuenta la gran boca que tiene.
— ¿Se supone que esta charla es para criticarme?
Pero le ignoraron por completo.
—Te he estado vigilando y estudiando desde hace un tiempo. Llamaste mi atención, y en este último año me he dado cuenta de que no estaba errado. Tenías una Sacred Gear, pero ahora sé que no es una cualquiera.
— ¿Cómo sabe usted eso?
—No eres la única anormalidad en el mundo. Obvio que tenemos conocimientos sobre las Sacred Gears. Cuando te enfrentaste a la agente Cooper le mostraste, de manera inconsciente, tu Sacred Gear. Desde entonces mi vigilancia sobre ti aumentó y solo fue cuestión de tiempo el averiguar cuál era.
— ¿Quiere reclutarme para esa iniciativa?
—Así es. Al contrario que tu padre, tú eres más apto —Dijo mientras le tendía la carpeta con su evaluación.
Tony se puso detrás suyo, frunciendo el ceño al ver que, a pesar de mencionar sus defectos, la imagen que daba de su hijo era mucho mejor que la suya.
—Oh vamos. ¿Acaso me tiene rencor por algo?
—Pero ¿qué es esto exactamente? Digo, la iniciativa —Preguntó Issei muy interesado.
—Se trata de reunir a un grupo de personas excepcionales para librar las batallas que nosotros jamás podremos librar. Sabes a lo que me refiero —La mirada de Fury fue directamente a la mano izquierda del adolescente.
Issei se quedó callado, mirando su evaluación. Aquello era algo muy gordo. Fury mantenía su mirada fija en él, pero no le incomodaba.
— [Esto es algo interesante, lo admito]
La gema verde apareció en su mano izquierda, llamando la atención de Tony y Fury, aunque ninguno hizo movimiento alguno. ¿De qué servía esconderla cuando ambos sabían de su existencia?
—"¿Tú crees?"
— [Desde luego, pero no me preguntes a mi si deberías unirte o no]
—"Lo sé" —Alzó la mirada para ver directamente a Fury—. ¿Mantendría mi independencia? Sabe a lo que me refiero.
—Por supuesto. El equipo actuaría para repeler amenazas, pero no estaría bajo el control de nadie, ni siquiera de S.H.I.E.L.D. Nosotros os avisaríamos y ya sería cosa vuestra actuar.
— ¿Alguna retribución?
—Si es lo que deseas.
—No. Solo era por saber. ¿Me dejaría pensarlo?
—Por supuesto.
—Gracias.
Ambos se levantaron y estrecharon sus manos. Entonces ambos Stark procedieron a marcharse, no sin antes Tony decir una última cosa al recordar algo.
—Por cierto, renunciaré a mi tarifa habitual a cambio de…, un pequeño favor. A Rhodey, Ise y a mí nos van a homenajear en Washington y…, falta un presentador.
—Veré que puedo hacer.
XXXXX
Tres horas después, en la capital del país, el senador…, bah, no recordaba ni su apellido. Era aquel que intentó quitarles las armaduras días atrás y los puso a parir luego de la Batalla de Mónaco. Bueno, pues ese mismo estaba dando un discurso para condecorar al trío de las armaduras.
—Es para mí un honor estar hoy aquí para entregar estos distinguidos galardones al Teniente Coronel James Rhodes y a los señores Tony Stark e Issei Hyoudou-Stark, que son un tesoro nacional.
La sonrisa era tan falsa que cualquiera podía darse cuenta, incluso un ciego. Por su parte, la sonrisa que compartieron los tres era muy cómplice.
—Gracias Coronel por una actuación tan excepcional y destacada —Dijo mientras le colocaba su galardón. No parecía molesto con él—. Se lo merece.
—Gracias señor.
Ahora era el turno de Issei.
—Señor Stark…
—Hyoudou-Stark, por favor.
—De acuerdo. Señor Hyoudou-Stark, gracias por una actuación tan excepcional y destacada. Se lo merece.
—Gracias senador.
No estrecharon manos ni hubo apretón de brazo por parte del senador. Ahora era el turno de Tony.
—Señor Stark, gracias por una actuación tan excepcional y destacada. Se lo merece.
—Ay —Se quejó Tony cuando el senador le pinchó a propósito con el galardón.
—Ups, lo siento. Es curioso lo molesto que es que te la claven —Entonces se puso entre Issei y Rhodes—. Posemos para la foto.
Luego de que los flashes finalizaran, algunos periodistas realizaron algunas preguntas.
—Señor Hyoudou-Stark, señor Hyoudou-Stark —Llamó un reportero al adolescente mientras alzaba su brazo.
— ¿Si?
—Su padre es Iron Man y el Teniente Coronel es War Machine. ¿Tiene usted algún apodo como superhéroe?
— ¿Algún apodo? —Issei miró su mano izquierda y luego a su padre, devolviendo la mirada al expectante reportero.
—Sekiryuutei —Respondió con una gran sonrisa.
Ya no podía ocultar más aquello que poseía, así que de revelarlo lo haría a lo grande. Pero aquel nombre pareció confundir al reportero.
— ¿Perdón? ¿Sekiqué?
—Sekiryuutei. En mi lengua natal, el japonés, significa Dragón Emperador Rojo.
— ¿Tiene alguna relación con la armadura?
—No. Simplemente me gusta y quería que tuviera algo de mi tierra natal.
—Entiendo. ¿Le importa si mejor usamos el segundo?
—Mejor usa el primer.
—De acuerdo.
— ¿Necesita que se lo deletree?
—… Por favor…
XXXXX
Pero la noticia de la condecoración y el nuevo apodo de Issei Hyoudou-Stark no sólo causaron sensación en todos los canales de noticias de la Tierra, sino en otros lugares que la mayoría de humanos no sospecharía. Y claro, tampoco se podría olvidar de la lucha del apodado Hulk en la universidad contra el ejército.
…..
En el Inframundo, en el territorio donde viven los demonios y ángeles caídos de la religión abrahámica, para ser más precisos en el territorio de los demonios, en su capital actual Lilith, los cuatro Reyes Demonios, los más poderosos entre todos los de su especie, estaban reunidos para otras de sus sesiones de gobierno. El Consejo de los Setenta y Dos Pilares tenían una gran influencia, pero eran ellos los que verdaderamente llevaban las riendas. Estos cuatro Maous, conocidos también como los Cuatro Grandes Satanes, eran: Ajuka Beelzebub, Director del Departamento de Tecnología; Sirzechs Lucifer, Director de Asuntos Internos; Serafall Leviathan, Directora de Asuntos Externos; y Falbium Asmodeus, Director de Asuntos Militares. Ninguno usaba su verdadero apellido, pero eso es por otro asunto que no se explicará en este momento.
—Con esto los presupuestos están aprobados. ¿Alguien tiene alguna queja o sugerencia? —Preguntó Sirzechs mientras dejaba un dosier sobre la mesa. Dado que ninguno respondió lo dio por cerrado—. Bien, pues otro asunto finalizado. Vayamos al siguiente.
— ¡Mis señores, mis señores, noticias importantes! —Anunció un empleado entrando de forma abrupta en la sala donde estaban reunidos.
— ¿A qué se debe esta interrupción tan abrupta? ¡No me digas que los ángeles nos están atacando! ¡Al fin podré terminar mis asuntos con esa zorra de Gabriel! —Exclamó Serafall expulsando su Poder Demoníaco de forma abrupta.
—N-no es eso… —Tartamudeó el empleado temeroso por aquello—. S-son n-noticias de la T-Tierra.
— ¡¿Eh?! ¿No nos están atacando? Buhhh. Entonces debe ser algo aburrido.
—Serafall, por favor —Dijo Falbium con tono cansado—. ¿Qué noticias importantes tienes de la Tierra? No será lo de siempre, ¿no?
—No, mi señor Asmodeus. Tienen que ver con Iron Man.
— ¿Otra vez? Creo que le dan demasiada bola. Solo es un humano con una armadura. Tampoco es para tanto —Restó importancia haciendo un gesto con la mano.
—Discrepo, mi buen Falbium —Hablo Ajuka—. La tecnología del señor Stark, su Reactor Arc, es algo sumamente interesante. Además, cada armadura que crea es mejor que las anteriores. Podría llegar a ser una amenaza verdadera en poco tiempo. ¿Es sobre eso? —Preguntó al empleado.
—No exactamente, señor. Creo que me he explicado mal. La noticia tiene más relación con su hijo adoptivo.
— ¿Qué tipo de interés nos puede dar?
—Se lo enseño.
El empleado activó el proyector holográfico, mostrando la entrevista que habían tenido los tres héroes luego de la condecoración. Al principio no parecía haber nada interesante…, hasta que el joven Hyoudou-Stark anunció su apodo de superhéroe. Ahí si todos prestaron total atención.
— ¿Coincidencia? —Dijo Serafall una vez el holograma finalizó.
—… No lo creo. Demasiada coincidencia que use ese mismo nombre —Analizó Ajuka—. ¿Tienes algo más? —Interrogó al empleado.
—Sí, señor. Logramos obtener estas imágenes de la conferencia de un tal Justin Hammer justo antes del inicio de la batalla en la Expo.
—La Expo Stark… Yo estuve allí hace poco, aunque no tuve la suerte de encontrarme con ninguno de los Stark. En verdad los humanos están logrando avances muy interesantes —Comentó el Maou mientras el empleado mostraba las imágenes de la llegada de ambos Stark a la conferencia—. Una armadura totalmente roja…, y las gemas verdes… Las posibilidades ya se acercan al cien por ciento. Y pensar que el hijo de Tony Stark sería el actual portador del Dragón Rojo…
—Al menos no está en manos de un loco. Imaginaos...
— ¿Pero sabéis lo que esto significa? —Interrumpió Falbium las palabras de Serafall—. Ese niño se ha declarado al mundo, y no solo al mundo humano. Es un mensaje para todos nosotros: sé que estáis ahí y sé que me buscaréis. Pues aquí estoy. Mucho cuidado conmigo.
—No creo que sea un mensaje pasivo-agresivo —Sonrió Sirzechs—. No parece ser un mal chico.
—Las apariencias engañan, ya lo sabes. Tendremos que informarnos más sobre él y mantenerle bien vigilado.
—Coincido.
—De acuerdo.
— ¿Creéis que se uniría a nosotros?
—Lo dudo muchísimo.
—Por probar…
—Ah, se me olvidaba, tengo otra cosa que enseñar. Me disculpo humildemente —Se disculpó el empleado totalmente rojo mientras mostraba otro video, siendo este la pelea contra Hulk.
— ¿Qué demonios es eso? —Preguntó Serafall con asombro.
—No tenemos ni idea —Respondió el empleado—. Sólo sabemos que lo han llamado Hulk, y como pueden observar, posee unas capacidades físicas asombrosas.
—Eso es una bestia parda. Fijaos: es bruto y violento. ¡Y que fuerza! ¡Conozco a pocos que puedan igualar algo como eso!
—Desde luego la Tierra se ha vuelto un evento muy interesante —Dijo Sirzechs mientras observaba ambos vídeos.
…..
Al mismo tiempo, en el Instituto Grígori, en el territorio de los ángeles caídos, los actuales líderes, los Cadres, también estaban llevando a cabo su propia reunión para tratar temas internos, siendo el tema principal la tregua con las Facciones de los Demonios y los Ángeles. Estos eran: Azazel, Gobernador General y Jefe del Departamento de Tecnología; Shemhazai, Vicegobernador general; Baraqiel, también Vicegobernador general; Kokabiel, Jefe de Asuntos Militares; Armaros, Jefe del Departamento de Investigación Anti-Magia; Sahariel, Jefe del Departamento de Investigación de la Luna; Penemue, Secretaria principal; y Tamiel, Jefe del Departamento Comercial.
—No, Kokabiel. No vamos a comenzar una nueva guerra. ¿Acaso quieres que nos extingamos? Ya somos muy pocos como para perder a más hermanos —Gruñó Tamiel cansado por la cansina propuesta de su hermano.
—Pero siempre es mejor morir en el campo de batalla que hacer en nuestra propia casa por el paso del tiempo. No somos inmortales. El desgraciado de nuestro padre nos quitó ese don cuando nos echó —Expuso Kokabiel con tranquilidad.
—Coincido con Tamiel —Habló Azazel—. No puedes llevarnos a una nueva guerra solo por tu capricho. Todos, o casi todos, deseamos la paz. Prima más la opinión de la mayoría.
—Vaya. No sabía yo que esto era una democracia.
—Pasemos a otro punto, por favor —Suspiró de aburrimiento, deseando acabar de una maldita vez aquella reunión para volver a su amada investigación.
— ¿Qué te parece esto? Seguro que te gusta más —Dijo Baraqiel mientras encendía la pantalla que había en el centro de la mesa circular donde estaban sentados.
En ella se mostraron dos vídeos, siendo uno la batalla contra Hulk y la otra la entrega de los galardones. Dado que estaba en silencio, ninguno escuchaba nada.
—Primero lo del tipo verde y gigante —Señaló Azazel.
Baraqiel amplió el vídeo, ocupando toda la pantalla. Las reacciones de los presentes no se hicieron de esperar.
— ¿Qué demonios es eso?
— ¿Algún experimento?
—Nosotros no tenemos nada que ver.
—No me refería a eso. ¿Los demonios?
—Lo dudo.
— ¿La Iglesia?
—No. Ellos solo han creado humanos artificiales, no creado algo como eso.
— ¿Clonación? ¿Fecundación in vitro?
—Ni lo sé ni me importa.
—Yo no estaría tan seguro. Es bastante probable que hayan querido crear a un Strada 2.0 y se les haya ido de las manos.
—Hay que averiguar quién es ese tipo.
—Le llaman Hulk.
—No me refiero a eso.
— ¿Hablas de una transformación?
—Es una probabilidad.
—Podría ser un gran recurso de guerra.
—No sé tú, pero no parece controlable.
—Eso no tiene importancia. Imaginad: lo mantenemos incapacitado y luego lo soltamos en territorio enemigo.
—No creo que sea fácil inmovilizarlo.
—Por probar no perdemos nada.
—Yo no estaría tan seguro.
— ¿Y qué pasa con el segundo vídeo?
Baraqiel miniaturizo el video de Hulk, mostrando ahora la ceremonia de conmemoración.
— ¿Otra vez ese Stark? Estáis un poco obsesionados con ese humano.
—Posee una mente privilegiada. Admito que me encantaría trabajar con él. Podría ser interesante.
—Olvídalo Azazel.
—Espera a oír esto y le repites esas palabras.
El vídeo comenzó a reproducirse, sorprendiendo a los presentes.
— ¡Jajaja! ¡Esto es fantástico! —Se carcajeó Azazel muy contento y satisfecho—. El Sekiryuutei… Ya tenemos a los dos Dragones Celestiales. ¡Y el hijo de Tony Stark! ¡Maravilloso!
—No es su hijo biológico.
—Pero igual cuenta.
—Es cosa mía… ¿o nos ha retado? —Curioseó Penemue observando atentamente al muchacho.
—No me lo parece. Lo veo en plan: sé que estáis ahí y no os tengo miedo. Tiene un buen par el mocoso. Eso se lo reconozco.
—Podría ser un potencial de guerra enorme para nosotros.
—Tenemos al Dragón Blanco. No me parece sensato juntar a los dos en la misma sala.
—Coincido. Lo más probable es que acabasen luchando hasta matar al otro.
— ¿Entonces qué? ¿Dejamos que alguna otra Facción le tenga? La sola idea de que los demonios o nuestros hermanos le tengan… Ugh, se me revuelve el estómago.
—Dudo que ese niño se deje engatusar.
—Por favor Azazel. A veces en verdad creo que eres demasiado ingenuo.
—No soy ingenuo, Armaros, pero conozco al señor Stark, y ese niño ha estado bajo su cuidado durante once años. Puede que sean bastante diferentes en ciertos aspectos, pero te aseguro que ninguno de los dos se venderá por nada del mundo, y si alguien les hace algo a ellos o a sus seres queridos, se cobrarán tal ultraje con creces.
—Pareciera que les temes.
—No es eso, Sahariel, pero prefiero no tener un enfrentamiento con un dragón, y menos con uno que ha alcanzado el Balance Breaker. No sabemos qué tan poderoso es. Y en cuanto a Tony…, en verdad me cae bien. Tenemos buena relación y prefiero no tirarla por la borda.
— ¿Y qué sugieres entonces?
—Esperar y observar. Prefiero tenerles de aliados que de enemigos. No les subestiméis por ser humanos. La historia ya nos ha demostrado que no es aconsejable.
…..
En el Cielo abrahámico la situación no era muy distinta a los otros dos lugares. Al contrario que ellos, el Concilio Blanco no se encontraba reunido, sino que cada uno estaba con su propia actividad, pero aquello no impedía cierta preocupación por ciertos asuntos de gran importancia para esa Facción. En el Séptimo Cielo, el más alto y protegido de todos ellos, se encontraba el actual líder de la Facción, el Arcángel Michael, el de las alas doradas. Desde que su padre y creador falleciera siglos atrás, él se había ocupado de todo lo relacionado con el Cielo y sus creaciones, pero no era él, así que el Sistema no funcionaba adecuadamente, incluyendo el Sistema de las Sacred Gears.
—Ahhh… Creo que voy a descansar por hoy —Murmuró mientras dejaba salir un largo y agotador suspiro.
Estaba muy agotado. De vez en cuando tenía que ir allí para poder reajustar los dos Sistemas, pero aquello consumía sus fuerzas de forma abismal, dejándole en un estado debilitado durante un tiempo. Una vez abandonó aquel Cielo, o Paraíso, descendió lentamente por el resto para dar un tranquilo paseo. A pesar de la situación en la Tierra, en el Cielo las cosas estaban bastante más calmadas. Habían descuidado su deber principal, la guía y protección de la Humanidad, pero no podían recriminarles nada. Demasiados problemas tenían desde la muerte de su creador, aún en periodo de relativa paz.
—Que paz… Es agradable…
— ¡Mi señor Michael! ¡Mi señor Michael!
Parpadeando con curiosidad, el Arcángel observó a su subordinado acercarse a él a toda prisa, volando como loco, causando la queja de todo aquel que debía apartarse bruscamente si no quería ser atropellado.
—Tranquilo hermano. Vas a causar un accidente.
— ¡L-lo lamento mucho, señor, pero es algo de extrema urgencia! ¡El Concilio debería reunirse!
Nuevamente el Arcángel parpadeó, pero esta vez por la extrañeza de sus palabras.
— ¿En serio ves necesario hacer eso?
—Sí señor. Así lo creo.
Los ojos del líder del Cielo escrutaron los de su subordinado. En verdad no parecía ser una pequeñez el asunto que tanto le apremiaba.
—Está bien. Convocaré al Concilio. Ven al Sexto Cielo dentro de media hora.
— ¡Si señor!
El tipo no se movió del sitio, por lo que Michael suspiró, dándose la vuelta para contactar con los otros Serafines que aún quedaban vivos y así reunir a todos los miembros del Concilio Blanco. Una vez se puso en contacto con todos y les mandó reunirse en el Sexto Cielo, el actual líder de todos los ángeles fue al lugar de reunión, suspirando nuevamente. Quería descansar, pero no parecía ser posible aquello. No podía dañar su imagen como líder, aunque su estado fuera lamentable. Todos los ángeles que habían sobrevivido a la Gran Guerra Sobrenatural tenían sus esperanzas y fe depositadas en él. No podía fallarles.
Antes de darse cuenta llegó al lugar asignado: un enorme edificio de pequeñas dimensiones que emitía un hermoso brillo dorado. El cuartel general del Cielo, también conocido como Zebel. Entró por la puerta principal y caminó hasta la sala designada para las reuniones del Concilio Blanco. Era una sala mágica: el suelo estaba compuesto por nubes, había veinte pilares que formaban un círculo bajo un cielo azul y con pocas nubes blancas que parecían algodón, y justo en medio, entre aquel círculo de pilares, había una mesa de mármol totalmente blanco con diez sillas libres.
El Arcángel se sentó en su asiento designado, observando con cierta tristeza aquella mesa. En los tiempos anteriores al finalizar la guerra, quizás incluso desde sus inicios, aquella mesa era más grande y había más sillas, pero la guerra era la guerra, y la muerte se adueñaba del campo de batalla. Conforme pasaron los minutos todos los miembros del Concilio acabaron por reunirse. Sus miembros eran: el propio Michael, el actual líder y miembro de los Cuatro Grandes Serafines; Gabriel, Raphael y Uriel, también miembros de los Cuatro Grandes Serafines; Metatrón, Sandalphon, Raguel, Sariel, Remiel y Raziel
—Buenas tardes a todos. Gracias por venir con tanta presteza —Agradeció Michael con su típica sonrisa.
—Si nuestro hermano mayor y líder nos manda llamar, un motivo de peso habrá.
—Vaya, menuda rima. ¿Estás poético hoy, Raphael? —Bromeó Sandalphon.
—Nada más lejos de la realidad. Ha sido simple casualidad.
—Ya van dos.
—…
— ¿De qué trata el tema tan urgente? —Curioseó Gabriel.
Todos los miembros del Concilio clavaron sus miradas en las de su hermano mayor, quien se encogió de hombros mientras sonreía.
—No tengo ni idea.
—… ¿Qué?
— ¡Entra, por favor! —Llamó alzando un poco la voz. Al instante el subordinado entró en la sala—. Se podría decir que él nos ha mandado reunirnos.
Ahora todas las miradas se centraron en el pobre subordinado, quien se sonrojó hasta las raíces mientras comenzaba a temblar como un flan. Él nunca había sido importante, ni siquiera durante la guerra. Era uno de esos que podían pasar siempre desapercibido, morirse y nadie darse cuenta.
—Espero que en verdad sea un asunto urgente, hermano —Dijo Raziel con claro tono de advertencia.
— ¡S-sí señor! ¡L-lo es!
—Haz el favor de no gritar y explícate de una vez.
El subordinado cerró los ojos, inspirando profundamente, exhalando de la misma manera, repitiendo aquella misma acción dos veces más. Ahora, sin tanto nerviosismo, procedió a informar.
— ¿Alguno conoce a Iron Man?
—Lo lamento, pero no. No estamos muy atentos a los asuntos de la Tierra. Bastante tenemos con nuestros propios problemas, la tregua y los asuntos de las tres religiones.
Obviamente el líder de la Facción de los Ángeles se refería a las tres ramas principales de su religión: cristianismo, judaísmo e islam. El subordinado les explicó con todo lujo de detalles los eventos sucedidos en la Tierra hacía unas pocas horas. La revelación fue demasiado impactante para todo el Concilio, incluyendo al propio Michael.
—El Dragón Rojo… El Sekiryuutei…
—Si el Rojo ya ha aparecido, el Blanco no tardará en hacerlo.
—Un superhéroe… Alguien admirado y respetado por las masas…
—Tenemos que lograr que se una a nosotros.
— ¿Cómo? Es un ateo, un hereje. No hay forma de que logremos tal cosa.
—Además, por lo poco que sabemos, no estaría nada contento con nuestras normas. Sería cuestión de tiempo que se revelara.
Mientras casi todos los miembros del Concilio discutían sobre el nuevo asunto, Gabriel y Michael pensaban en silencio, ignorando aquella discusión que poco a poco iba aumentado los decibelios. Al final la Arcángel le murmuró algo a su hermano, quien asintió.
—Silencio.
Fue una orden simple y llana, y con un tono tranquilo pero firme. Al instante todos los miembros que habían estado discutiendo segundos antes dejaron de hacerlo.
— ¿Qué has decidido, hermano?
—Por ahora sólo podemos averiguar un poco más sobre el actual Sekiryuutei. En esta época moderna será algo sencillo. La información fluye en la Tierra como nunca antes.
— ¿Y una vez sepamos todo sobre él?
—Ya veremos. Por ahora solo observemos.
Todos parecieron satisfechos con aquella decisión. No debían apresurarse. Estaban seguros de que nadie, ni siquiera los demonios, harían un movimiento acelerado.
…..
En la Kioto oculta, hogar de los youkais de la Facción del Oeste, la Reina Yasaka tenía una agradable discusión con su hija, la Princesa Kunou.
— ¡¿Por qué no?! —Exigió saber la joven adolescente con un berrinche.
—Por última vez Kunou, tienes dieciséis años. Aún eres muy joven.
—No lo soy. Soy muy responsable. Puedo hacerlo.
— ¿En serio? ¿Hace falta que te recuerde el berrinche de la última vez que algo no salió como habrías deseado?
El rostro de la Princesa se volvió totalmente carmín, desviando la mirada mientras hacía un mohín para diversión de su madre.
—Yasaka-sama, ¿puedo pasar? —Preguntó el líder de los Karasu-Tengu.
—Claro. Adelante.
—Gracias.
El tengu entró en la sala donde las dos máximas autoridades de la llamada Kioto oculta con un rostro serio. Kunou no pudo distinguirlo ya que le parecía su típico rostro, el de todos los días, pero la Reina sí pudo percibir aquel pequeño cambio.
—Algo te tiene preocupado. ¿De qué se trata?
—Verá, hace unas pocas horas el actual portador del Dragón Rojo, el Sekiryuutei, se ha dado a conocer.
Aquella noticia impactó a ambas kitsunes.
— ¿Quién es?
—Eso es lo curioso. Se llama Hyoudou-Stark Issei. Actualmente es el hijo de Stark Tony, más conocido como Iron Man.
— ¡¿Es el hijo de Iron Man?! —Exclamó Kunou con los ojos brillantes. Le encantaba Iron Man—. ¡Eso es impresionante!
Yasaka le dirigió una severa mirada y la adolescente calló.
—Continua.
—Por supuesto. Resulta que ese joven vivió aquí, en Japón, más concretamente en la ciudad de Kuoh, la cual está actualmente bajo jurisdicción de la heredera Gremory.
—Entiendo. Muchas gracias. ¿Algo más?
—No.
—Puedes retirarte entonces.
—Como desee, Yasaka-sama.
Con una profunda reverencia, el tengu abandonó aquella sala justo al momento en que Kunou encendía la televisión disponible, buscando entre los noticieros humanos alguna información sobre Iron Man y el ahora conocido como Sekiryuutei mientras Yasaka se llevaba una mano a la barbilla, pensativa. El nuevo Sekiryuutei era japonés, al menos por sangre, y parecía ser un superhéroe. Quizás aquello podía ser beneficioso para los youkais en un futuro…, o justo lo contrario.
— ¡Mira, mira! ¡Son ellos!
Yasaka desvió la mirada a la televisión. Los noticieros japoneses retransmitían en diferido una pequeña parte de la entrega de los galardones, así como la breve entrevista, incluyendo la parte donde el joven Stark anunciaba su apodo de superhéroe. Era joven, aunque un poco mayor que su hija, parecía. Y había revelado su condición al mundo entero con una sonrisa. Frunció el ceño. Las cosas iban a complicarse un poco en el tiempo que estaba por llegar.
…..
En otras Facciones muy conectadas a la Tierra, las reacciones eran bastante similares. Algunos veían aquello como una provocación, otros restaban importancia y el resto temía por el futuro. La declaración de Issei Hyoudou-Stark, el Sekiryuutei de aquella generación, iba a causar un terremoto de magnitudes bíblicas. Antes era cuestión de tiempo que tuviera una diana enorme en su cabeza, pero él había acelerado las cosas, pensando que ya estaba preparado para hacer frente a sus futuras amenazas. Él ya había hecho su movimiento, ahora era el turno del resto.
XXXXX
De vuelta en la mansión Stark, ambos hombres se encontraban realizando la creación del elemento, nuevamente, aunque en este caso en otro núcleo distinto. Algo había pasado por la cabeza del joven portador de Ddraig, y ese nuevo elemento tenía mucho que ver.
—A este paso vamos a partir la casa por la mitad.
—Pues te construyes una nueva. No pasa nada.
—Tú pagarás la mitad.
—De eso nada.
—Ya te digo yo que sí.
Yyyyy con esto finalizamos el arco de Iron Man 2. Ahora viene DxD, el cual durará un rato dado que actualmente estamos en la primera semana de junio de 2010 y los eventos de Avengers 1 no son hasta mayo de 2012. Vamos, hay dos años de por medio, dos años para avanzar bastante antes del evento más esperado (o eso creo) de esta parte del fic.
No he querido alargarlo más, por lo que las reacciones al anuncio de Issei de sus más allegados saldrá en el próximo. No me he olvidado de ellos jajaja.
Reviews:
Tenzalucard123
Menos mal que no quedó ciego o peor, le saliera un coágulo en la cabeza. Ya dejé una escena de él buscando en la lista de SG de S.H.I.E.L.D. No debería sorprender. ¿Por qué no incluirlo? Tienes un Tony Stark 2.0 más moderado y con un arma de destrucción masiva. Por lo que he dicho justo arriba…, no.
Goku SSJ DIOS SSJ3
Gracias ! Cuando uno está totalmente seguro de algo, ¿no suele apostar a lo grande? Fury es Fury, no digo más.
Discrepo contigo colega. En la batalla pelearon: Los Vengadores, los wakandianos, Los Guardianes de la Galaxia, los saqueadores (me acordé de ti, Yondu T_T), los asgardianos y aliens que vivían con ellos en Nueva Asgard, los hechiceros e incluso Howard el Pato.
Of course, pero no aquí porque no he querido alargarlo demasiado. En el próximo saldrán las reacciones.
En 2012 aparecen alienígenas a través de un agujero de gusano justo encima de la Torre Stark en New York. ¿Contesta eso a tu pregunta? Jajaja.
No creo que lo haga. ¿Por qué debería? Nada le retiene en el planeta. Ha vivido la mayor parte de su vida en el espacio. ¿Por qué tendría que volver?
omega9028
Es lo más esperado, ¿no? Y no solo demoníacas jajaja.
TCCSakuraforever
Espero haber resuelto tus dudas jajaja.
Pd: cambio el apellido de Issei de Hyodo a Hyoudou. Me he dado cuenta (ahora) de que lo he estado escribiendo mal jajaja. Pero bueno, una pequeñez, ¿no?
Sin más que decir, me despido.
Nos leemos !
