Resumen: Ladybug y Chat Noir descubrieron sus identidades por accidente, pero las cosas no salieron para nada como lo habían imaginado. Notando la ruptura entre sus portadores, Tikki y Plagg temen que sean forzados a devolver sus Miraculous.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fin está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de la tercera temporada
4) Advertencia: Contiene muchos OC.
A TRAVÉS DEL TIEMPO
CAPÍTULO 19
Estudio de la reina
Poco después
Kit siguió a la hermosa joven que había captado su mirada por los pasillos del palacio. No parecía solamente el hogar de la reina, sino más bien una pequeña ciudad dentro de la ciudad. Conforme cruzaban los pasillos y llegaban a la parte más privada del palacio, el chico notaba que las decoraciones a su alrededor eran un poco menos ostentosas pero igual de hermosas.
La chica caminaba en silencio delante de él, con sus manos modestamente cruzadas una sobre la otra sobre su abdomen. Nan se detuvo frente a una puerta que era custodiada por dos guardias, pero éstos se relajaron al verla.
-Está bien, él viene conmigo. Por aquí, mister Jones- dijo la mujer abriendo la puerta del estudio.
El chico asintió y entró al estudio tras ella, colocando el cofre en la esquina que le había indicado. Nan dio un paso atrás para dejarle espacio para poner el cofre en el suelo, pero tropezó con sus propias enaguas y casi cae de espaldas. Kit se apresuró a atraparla para evitar que cayera el suelo.
-Woa… ¿se encuentra bien, madam?- dijo el chico, poniendo una mano en su espalda y ayudándola a incorporarse.
Ella se ruborizó visiblemente. Lo empujó para ponerse de pie y alejarse de él.
-Estoy bien, solo tropecé. Lo lamento, soy un poco torpe- dijo la chica acomodando la falda de su vestido e irguiendo su espalda- le agradezco su asistencia, mister Jones-
El chico sonrió y sacudió levemente su cabeza.
-Kit-
-¿Perdón?-
-Puede llamarme Kit, madam- dijo el chico sonriendo nerviosamente pero inclinándose levemente- mister Jones es demasiado formal, solo soy un humilde corsario-
Una risita le causó una extraña sensación en su estómago que le era extraña.
-De acuerdo, Kit- dijo ella. ¡Por los siete mares, le encantaba escucharla decir su nombre!- encantada de conocerte-
-¿Y yo puedo saber su nombre?- dijo Kit.
-Anne Cavendish- dijo ella sonriendo levemente- pero todo el mundo me dice Nan-
-¿Cavendish?- dijo el chico borrando su sonrisa. Esa hermosa mujer seguramente era hija de Sir William Cavendish, quien había sido uno de los hombres más importantes del reino, y su padrastro era el capitán de la guardia de la reina.
Al ver su expresión curiosa y alegre convertirse en una sombra entristecida, la chica le puso una mano en su mejilla izquierda, de pronto preocupada por él.
-Hey, ¿te encuentras bien, Kit?¿Te sientes mal?-
-Estoy bien, madam. Gracias por su preocupación- dijo el chico inclinándose levemente- tengo que irme, el capitán Drake debe estar esperándome para regresar a desembarcar-
Tomó la mano de Nan y la besó antes de salir apresuradamente del estudio de la reina de regreso a la sala del trono. Por un momento la chica se quedó viendo a Kit mientras que desaparecía por los pasillos del palacio, pero después de que se perdió de vista, Nan se dispuso a regresar a la sala del trono, pero la curiosidad le ganó y volvió a abrir el cofre. Quería ver el tesoro de nuevo.
Todo lo que Francis Drake y Kit habían traído del Nuevo Mundo era impresionante. No sabía que tanto era lo que habían encontrado en esa tierra recién descubierta y que tanto habían realmente robado de los galeones españoles que los piratas atacaron. Entre las joyas de oro de pronto una caja hexagonal de color negro, con algunas marcas orientales extrañas de color rojo. Frunció el entrecejo, confundida que estuviera entre los tesoros del nuevo mundo.
-¿Qué es esto?- dijo Nan en voz baja mientras que tomaba la caja y levantaba la tapa con una expresión curiosa. Un brillo color rosado apareció, asustándola y haciéndolo soltar la caja, la cual cayó al suelo. Un pequeño ser apareció frente a sus ojos, mirando a su alrededor confundida y asustada.
-Tú…- dijo el bicho que apareció de la caja con una vocecita femenina- ¡pero si tú no eres Citlalinicue!-
-¿Perdón?- dijo Nan alzando las cejas sin saber de qué estaba hablando, pero el pequeño ser se echó a llorar en voz alta. La chica la tomó entre sus manos con cuidado- hey, ¿te encuentras bien, eh… criatura?¿Qué te sucede?¿Tienes hambre?-
Al ver que seguía llorando, Nan se levantó y caminó hacia la mesita de aperitivos del estudio y tomó un trocito de un dulce de azúcar para ofrecérselo. Los ojos azules del bicho se volvieron hacia ella.
-Me llamo Tikki, soy una kwami- dijo en voz baja.
-¿Qué es un kwami?- dijo la chica.
-Los aretes en la caja es un Miraculous- dijo Tikki con lágrimas en los ojos- solía pertenecer a una doncella de la Gran Tenochtitlan. Se lo quitó para mantenerlo a salvo, escondido de los invasores, pero parece que no tuvo éxito…-
Tikki se veía tan afligida que Nan no tuvo corazón para decir nada, solamente acarició su cabeza con su dedo índice esperando a que se calmara. La kwami levantó sus ojos a los de ella.
-Tú… tú tienes buen corazón- observó Tikki, saliendo de entre sus manos y flotando frente a sus ojos- ¿cuál es tu nombre?-
-Nan- dijo ella, parpadeando algo apenada- quiero decir, me llamo Anne Cavendish, pero todos me llaman Nan-
-Nan- repitió Tikki asintiendo con una sonrisa- es largo de contar, pero te explicaré qué es un Miraculous y porqué estoy aquí-
La chica se sentó en el suelo para escucharla, olvidándose de regresar a la sala del trono, y también se olvidó por completo de su anterior intercambio con Kit. Tomó la caja con los aretes mientras que escuchaba atentamente lo que Tikki tenía que decir.
x-x-x
The Golden Hind
Más tarde
Kit regresó cabizbajo hacia el barco a pesar de que Francis Drake le había dicho que la reina lo había aceptado en su corte. ¿Qué haría un humilde corsario como él en el palacio? Su conversación con Nan y la vista de la reina y sus consejeros le habían recordado de su propia insignificancia y lo hacían sentirse inferior al resto de los cortesanos.
Suspirando entristecido, se aseguró de que los otros marineros bajaran con cuidado la mercancía que habían traído y bajó a su camarote, cuando notó algo que no debería estar ahí. Una caja negra de forma hexagonal. Recordaba haberla visto en el cofre que habían entregado a la reina. ¿Cómo rayos había llegado ahí?
-¿Pero qué hace esto aquí, si lo incluimos en la…?- comenzó a decir mientras que levantaba la tapa de la caja. Igual que lo que sucedió con Nan, una luz color verde apareció, siendo reemplazada por un gato miniatura de color negro- ¿qué brujería es esta?-
El gato lo miró con sus ojos verdes abiertos desmesuradamente por un momento, y luego frunció el entrecejo como si estuviera molesto.
-¡Tú no eres Acolmiztli!- exclamó el bicho que apareció- ¿cómo te atreves?-
-No, no soy Aco… como se llame- dijo él, confundido, sin saber de qué estaba hablando ese pequeño ser- me llamo Kit-
El chico pudo notar una expresión de tristeza en el pequeño gato.
-No, no puede ser…- dijo con la misma expresión entristecida- ¿tú fuiste quien robaste el Mirauculous?-
-¿Le robé el… qué?-
-Ustedes, los invasores de Tenochtitlan, querían robar los Miraculous de Citlalinicue y Acolmiztli- dijo el pequeño gato entrecerrando los ojos- ¿tú fuiste el que los robó?-
La mente de Kit no lograba comprender la pregunta.
-Eh… no, no fui yo- dijo el chico señalando el tesoro de donde había encontrado la caja con el anillo- quiero decir, ¿quizá? Nosotros robamos esta cajita de los españoles. Seguramente ellos fueron los que atacaron a el sitio donde estaba tu amigo-
El gato salió de sus manos y flotó hacia sus ojos, mirándolo fijamente como si quisiera ver a través de ellos el fondo de su alma. Esa extraña mirada puso a Kit un poco nervioso. ¿Qué estaría pensado?
-Bien, supongo que tú eres mi nuevo portador- dijo el kwami en un tono resignado- me llamo Plagg y soy tu kwami-
x-x-x
Sala del trono
Más tarde
Nan corrió hacia la sala del trono levantando las enaguas de su vestido y rogando porque la reina no hubiera notado su ausencia. Se había quedado en el estudio escuchando el relato de Tikki, sobre como su antigua portadora era una mujer nativa del nuevo mundo, y que había renunciado a su Miraculous cuando los invasores parecían sobrepasar a los habitantes de su ciudad. Nan se sentía un poco mal por Tikki, pero desafortunadamente no tenía noticias de su antigua portadora ni manera de regresarla con ella.
Por lo que Tikki había dicho, Nan estaba segura de que los invasores de los que la kwami hablaba habían sido los conquistadores españoles, quienes se llevaron los aretes con la intención de entregarlos en España, pero los piratas de Drake habían robado la caja con el Miraculous antes de que llegaran a su destino.
Mientras que corría hacia la sala del trono y su mente estaba ocupada pensando en ello, Nan chocó contra un hombre quien detuvo su carrera e involuntariamente dejó caer algo al suelo: una hoja de papel y un broche color plata con morado que Nan no alcanzó a ver bien. El hombre lo recogió sus cosas rápidamente antes de que la chica pudiera verlos mejor y se volvió hacia ella como una expresión irritada.
Nan lo reconoció como el embajador español, Bernardino Mendoza.
-Lo siento muchísimo, señor Mendoza- dijo la chica disculpándose apenada- no vi por donde pasaba y…-
-No es nada, mistress Anne- la interrumpió el embajador apresuradamente- será mejor que se apresure. Su majestad la reina debe estar llamándola-
-Claro, muchas gracias, y discúlpeme de nuevo, señor- dijo Nan, corriendo hacia la sala del trono para presentar sus excusas a la reina.
Desde la entrada de la sala, Mendoza miró a Nan entrecerrando los ojos y sacando la carta que acababa de recibir de España. La leyó rápidamente y sonrió mientras metía una mano al bolsillo, donde tenía el broche que había tirado por culpa de la chica. Una vez que terminó de leerla, tiró la carta al fuego de la chimenea y se excusó para regresar a sus habitaciones.
Mientras tanto, Nan se arrodillo frente a la reina.
-Nan, ahí estás- dijo la reina aliviada al verla- escucha, tengo una misión para ti-
x-x-x
Muelle en el Támesis
Más tarde
Unos gritos de hombres enojados alertaron a Kit, quien le pidió a Plagg que se escondiera bajo su camisa antes de salir de su camarote para ver cuál era la causa del escándalo.
"Más le vale a Lambert no pelear otra vez por el vino, porque se meterá en graves problemas con el capitán", pensó.
Kit salió a cubierta y entrecerró los ojos al ver que eran dos hombres con uniforme de soldados españoles, seguramente pertenecientes a la guardia del embajador. Se habían hecho de palabras con algunos de los marineros intentando abordar, y ahora se estaban empujando y forcejeando.
-Hey- dijo Kit en voz alta, cruzándose de brazos- ¿qué significa esto?-
-Ahí está otra de las ratas de este barco- dijo uno de los guardias- ¡todos sus supuestos tesoros que ustedes trajeron fueron robados de los barcos españoles!-
-¡Piratas de porquería!- dijo el otro arremangándose de manera amenazante- les vamos a enseñar que…-
Kit rodó los ojos.
-No estoy de humor para esto, sea lo que sea, así que dejen de hacer escándalo- dijo el chico- que su amo se las arregle con el capitán-
-Oh, ya se arreglará- dijo el primer hombre que había hablado, en un tono que no le gustó nada a Kit- el señor Mendoza va a pedir que expulsen a ese malnacido de Francis Drake de la corte. ¡La sola idea de que sea uno de los favoritos de su reina es repugnante!-
El chico no dijo nada, aún tomando el mango de su espada en caso de que los hombres decidieran atacarlos.
-En ese caso, ustedes dos no tienen nada que hacer aquí- dijo Kit astutamente- les recomiendo que vayan a lloriquear con el embajador-
-¿QUÉ?- dijo uno de ellos.
-Me escuchaste- dijo Kit dándole la espalda.
El rostro del hombre se volvió completamente rojo, y al escuchar su grito el chico se volvió de nuevo hacia él. Vio que una extraña mariposa de color negro revoloteó a su alrededor y se introdujo en la espada del guardia español. Una gran masa morada lo cubrió.
-¡Por toda los…!- exclamó asustado el chico dando un paso atrás.
Frente a los ojos de Kit, el hombre se transformó en un monstruo de seis cabezas en forma de serpientes, cuyas bocas tenían tres hileras de dientes y que profería un ruido parecido al aullido de un perro.
Kit palideció al ver que las enormes serpientes destruyeron el barco junto al suyo, rompiéndolo en pedazos.
-¡Abandonen el barco!- gritó el chico volviéndose a sus compañeros- ¡rápido, huyan!-
Por suerte, sus compañeros lo escucharon e inmediatamente comenzaron a desalojar el barco, justo al tiempo que el monstruo los atacó. Kit saltó para evadir su mordida, lanzándose al agua para evadirlo. El chico se sumergió en las profundidades del Támesis y nadó hacia la margen contraria para ponerse a salvo. Cuando surgió a la superficie, el chico vio al monstruo alejarse del puerto y rumbo al palacio de Whitehall.
Lo primero que pensó es en Nan. ¡Seguramente estaría en peligro si el monstruo atacaba el palacio! Ah, y también la reina.
-No…- dijo Kit desesperadamente, saliendo del río y mirando hacia donde el monstruo se alejaba. Estuvo a punto de seguirlo corriendo con su espada en la mano, pero Plagg salió de su camisa, enojado por estar empapado y preocupado en partes iguales.
-Espera, cachorro idiota- dijo el kwami- ¿qué crees que haces?-
-¿Que espere?- dijo Kit- ¡el monstruo va a atacar el palacio! Aunque no pueda hacer nada…-
-¿Quién dijo que no podías?- dijo Plagg señalando el anillo en su dedo- ¿o acaso no escuchaste lo que te dije?-
-¿Lo del anillo mágico?-
-Exacto- dijo Plagg- tienes el poder de detener al monstruo. Solo ruega a los cielos que el Miraculous de la Catarina esté aquí también para que alguien pueda purificar el akuma-
Kit no entendió muy bien que fue lo que dijo su kwami, pero asintió aún mirando el anillo.
-Plagg, transfórmame-
X-x-x
Fuera de Whitehall
Al mismo tiempo
Nan salió del palacio para entregar un mensaje de la reina al parlamento en Westminster, y ahora se dirigía de regreso al palacio. Tikki le caía bien, porque parecía entenderla y animarla mientras que caminaba de regreso al palacio, además de contarle historias extraordinarias del Nuevo Mundo y de sus portadores anteriores.
-A ver si entendí. Tu antigua portadora se llamaba Citlalinicue, y ella heredó el Miraculous de su padre- dijo Nan pensativa, mirando a Tikki asentir con seguridad- no me imagino cómo es la tierra del otro lado del mar. Seguramente vas a extrañarla mucho-
-Oh, es una tierra sumamente bella- dijo Tikki sonriendo levemente mientras que miraba a Nan- y si bien Citlalinicue siempre estará en mi corazón, ella era igual que tú-
-¿Igual que yo?- dijo la chica parpadeando confundida- Francis Drake dijo que las gentes nativas del Nuevo Mundo tienen la piel bronceada por el sol, y que se visten con las plumas de las aves de colores más hermosas-
-Todo eso es verdad- dijo la kwami- pero yo me refería a sus corazones. No importa el color de la piel o el oro y las plumas en sus vestimentas, sus almas son iguales-
Nan sonrió levemente, esperando llegar a merecer el cariño que Tikki parecía sentir por esa misteriosa Citlalinicue. Iba a decirle algo cuando sintió la tierra temblar bajo sus pies y un gruñido detrás de ella. Se volvió hacia Westminster y palideció al ver el monstruo que salía del río Támesis, comenzando a caminar hacia ella seguramente en dirección al palacio de Whitehall.
-Oh, no…- dijo la chica palideciendo y quedándose congelada de pánico por un momento.
-¡Corre, Nan!- gritó Tikki desde el bolsillo de su bestido- ¡busca un sitio donde esconderte para poder transformarte!-
La chica levantó las enaguas de su vestido y se echó a correr para intentar alejarse lo más posible del río, de donde surgía el monstruo, pero no llegó muy lejos porque el monstruo la atrapó en una de sus patas, empujando su cuerpo contra el suelo con ella.
-¡AAAAHHH!-
-No te muevassss…- siseó el monstruo causándole un horrible escalofrío- tú me ayudarassss a obtener lo que quiero. Essssscila nunca pierde-
Las garras se cerraron alrededor de su cintura, haciéndola gritar de nuevo. Levantó la mirada asustada el palacio. No iba a alcanzar a transformarse, ni siquiera podía decir las palabras porque la pata del monstruo no la dejaba respirar. Cerró los ojos y apretó los labios asustada, sin saber qué estaba pasando o cómo saldría de eso. Pero casi de inmediato el monstruo aflojó su agarre y retrocedió unos pasos.
-AAAAARRGGG-
-¡Suéltala, maldito infeliz!-
Antes de que pudiera abrir los ojos, sintió que alguien la levantó del suelo y la alejó de la orilla del Támesis. Nan finalmente abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba volando en brazos de un chico que jamás había visto. El extraño que la había rescatado estaba vestido con un traje de pirata completamente negro con botones color plata, un par de guantes que terminaban en garras. Una mascara negra cubría la mitad superior de su cabeza, excepto por sus ojos color verde con forma gatuna. Llevaba un sombrero pirata de color negro sobre sus cabellos rubios, del cual parecían surgir un par de orejas de gato que se movían con el aire.
Nan lo miró boquiabierta mientras que la ponía en el suelo, algunas calles lejos de donde la había atacado el monstruo.
-¿Se encuentra bien, madam?- dijo el desconocido.
-Yo… ¿qué?-
-Dije que si se encuentra bien- dijo él mirándola preocupado como si estuviera buscando heridas con su vista- ¿el monstruo la lastimó de alguna manera?-
Nan solo atinó a sacudir la cabeza. El chico pareció aliviado y sonrió.
-Me alegro de ello- dijo él, tomando su mano y besándola- con su permiso, madam, tengo un monstruo del cual encargarme-
Y tras guiñarle un ojo, el chico saltó hacia el techo de una casa y corrió de regreso a Whitehall. Nan se le quedó mirando boquiabierta, y no reaccionó sino hasta que Tikki le dio una palmada en la mejilla.
-¿Te encuentras bien, Nan?-
-Ese chico…- comenzó a preguntar ella tras asentir para tranquilidad de la kwami- tiene un Miraculous como yo, ¿verdad?-
-Sí, él es tu compañero- dijo Tikki, aliviada de que Plagg también estuviera ahí y que no fueran enemigos como lo habían sido en el pasado- quien por cierto necesitará tu ayuda para vencer al monstruo-
Nan asintió con seguridad, poniendo una mano en sus aretes.
-Tikki, transfórmame-
x-x-x
Whitehall
Más tarde
Desde que Kit se había transformado, fue como si sus sentidos se hubieran ajustado a la décima potencia. Sus ojos veían mejor que nunca y podía escuchar el más mínimo ruido a su alrededor, además de que su olfato se sentía más desarrollado. Había podido olfatear al monstruo incluso antes de que pudiera verlo. Y estaba agradecido, pues había podido salvar a Nan.
El monstruo gruñó furioso intentando atacarlo con sus cabezas de serpiente. El chico las evadió hábilmente y tomó el bastón que iba con su traje mágico, usándolo para defenderse.
-Casi…- pensó el chico a punto de golpear una de las cabezas, pero otra lo golpeó, lanzándolo al suelo y haciéndolo rodar- aaarggg…-
El akuma se echó a reír.
-Uno de lossss héroessss y me falta otro- siseó el monstruo levantando sus patas, dispuesto a aplastarlo- esssss hora de que muerassss…-
El chico cerró los ojos, esperando el golpe, pero éste nunca llegó. El monstruo se alejó dando un alarido, y cuando abrió los ojos, vio que había una heroína frente a él, que era quien había logrado alejar al monstruo de él.
La mujer llevaba un traje pirata como el de él, pero con una chaqueta roja con motas negras, pantalones y botas color negro, y una máscara que cubría la parte superior de su rostro de color rojo. Su cabello estaba descubierto, atado en una coleta alta, y llevaba un listón color rojo. Sus guantes eran igual que su chaqueta, rojos con motas negras, y en su cintura llevaba lo que parecía un yoyo.
-Tú debes ser mi compañero- dijo la recién llegada, ofreciéndole la mano para ayudarlo a ponerse de pie tras el tremendo golpe que le había dado Escila- me llamo Lady Luck. ¿Y tú eres…?-
El chico sonrió y tomó su mano agradecido.
-Gracias por eso, lady- dijo él una vez que estuvo de pie, sacudiéndose su traje y sonriendo- yo soy Shadow Cat-
-Encantada de conocerte. Es hora a de pasar a la acción, kitten- dijo ella tomando el yoyo que tenía en su cintura y guiñándole un ojo.
Ambos se volvieron hacia el monstruo, que ya se había recuperado, tomando sus respectivas armas y preparándose para enfrentarlo.
-Lady Luck. Shadow Cat- dijo una voz que definitivamente no era la del monstruo- yo soy Íncubo. Entréguenme sus Miraculous de inmediato, o enviaré monstruos a Londres para vencerlos y tomarlos por la fuerza-
-¡Jamás!- dijo Shadow Cat haciendo girar su bastón- ¡jamás vamos a ceder en eso!-
El monstruo gruñó y los atacó de nuevo. Shadow Cat tomó la cintura de la chica y extendió su bastón, usándolo para evadir a Escila.
-Ahora, my lady- exclamó el chico.
Lady Luck golpeó una de las cabezas del monstruo con su yoyo, haciéndolo retroceder, pero no pareció vencerlo.
-No es suficiente, tenemos que hacer algo con nuestros poderes- dijo ella mirando su yoyo. Lo lanzó hacia arriba- ¡LUCKY CHARM!-
En sus manos cayó una antorcha.
-¿Qué rayos se supone que haga con esto?- dijo ella mirando a su alrededor.
Shadow Cat entrecerró sus ojos gatunos, y alcanzó a ver la espada entre las cabezas de las serpientes. Él mismo había visto la mariposa negra introducirse al arma, y ya sabía que tenían que hacer.
-Tengo un plan, Lady Luck- dijo Shadow Cat señalando la antorcha- lanza tu yoyo sobre el techo del palacio para columpiarte frente a él moviendo la antorcha en su cara. Eso lo va a cegar mientras que yo destruyo el objeto donde está la mariposa negra-
-¿Cómo sabes dónde está?- quiso saber ella
-Eh… intuición- dijo el chico restándole importancia- ¿estás lista?-
Lady Luck asintió seriamente mientras que hacía girar su yoyo y lo lanzaba al campanario de la abadía de Westminster, usándolo para columpiarse frente al monstruo, agitando la antorcha cerca de sus ojos para que el monstruo se aleje por la luz. Mientras tanto, Shadow Cat se preparó.
-¡CATACLISM!-
Evadiendo las cabezas de serpiente, demasiado distraídas con Lady Luck, el héroe se escabulló al cuerpo de Escila y destruyó la espada. La heroína sonrió impresionada mientras que purificaba el akuma.
-Wow…- dijo Lady Luck con una sonrisa soñadora, sin quitar su vista de su compañero héroe- no importa quien esté detrás de la máscara, realmente amo a ese chico-
Tras regresar todo a la normalidad, los héroes se despidieron.
-Bien jugado, kitten- dijo ella.
-Tú tampoco estuviste nada mal, my lady. Juntos hacemos un excelente equipo- dijo él, tomando la mano de la heroína y besándola- hasta la próxima-
X-x-x
Templo de los Guardianes
Época Actual
Tikki terminó su relato con una expresión entristecida, y los dos elegidos sospechaban porqué era su preocupación. A pesar de que ambos kwamis habían encontrado nuevos elegidos, habían perdido a los anteriores, Acolmiztli y Citlalinicue.
-¿Supieron que había pasado con sus portadores anteriores?- preguntó Adrien.
Ambos asintieron con un aire preocupado.
-No sabemos qué pasó para que llegáramos a Inglaterra, solo podemos intuir que los conquistadores nos encontraron y los piratas nos robaron- dijo Tikki encogiendo los hombros- años más tarde, en uno de sus viajes al nuevo mundo, Francis Drake logró encontrar a Citlalinicue y a Acolmiztli, y logró ponerlos a salvo en una colonia al norte. Desafortunadamente, Kit nunca pudo regresar al Nuevo Mundo-
-¿Qué?- dijeron Adrien y Marinette al mismo tiempo.
X-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Kit y Nan obtuvieron sus Miraculous y enfrentaron a su primer akuma. Supongo que ya se imaginan quién será el Papillon de esta época. Muchas gracias a todos por seguir leyendo y por sus reviews. Nos leemos pronto.
Abby L.
