El día programado llegó, Phichit había planeado todo junto a sus amigos y no daría marcha atrás. Sabía que quizás al principio Seung se asustaría o se enojaría, pero confiaba en que al final le gustaría lo que vería, porque si algo le gustaba a su novio era verlo con poca ropa. La verdad era que Seung podía verse callado y aburrido, pero en la intimidad era diferente. Le gustaba mucho mirar, observar de vez en cuando como el moreno se tocaba a sí mismo o cuando compraba algún tipo de lencería sexy para hombres.
El plan era el siguiente, los rubios, el pervertido y el gruñón, entrarían al departamento que compartían Seung y Phichit y raptarían al coreano con una bolsa de tela sobre su cabeza. Lo arrastrarían hasta el auto y lo llevarían a la habitación de hotel y ese solo sería el comienzo.
Tal como lo planearon, Yuri y Chris entraron con la llave del moreno. Sigilosamente se encaminaron a la habitación encontrando a Seung tomando una siesta, igual a como Phichit les había dicho. Sonrieron maliciosamente y pusieron la bolsa sobre la cabeza del coreano quien despertó sobresaltado e intentando zafarse— no te muevas o no respondemos de nuestros actos —le dijo Chris con una voz ronca e intimidante, Seung dejó de moverse solo para asentir con su cabeza.
—Phichit… ¿Se encuentra bien?... el chico con el que vivo —Seung temblaba un poco mientras preguntaba.
Si Yuri tuviese un corazón, este se habría sentido presionado contra su pecho al escuchar la preocupación en la voz del otro. Pensó que si él estuviera en esa situación de manera real, también se preocuparía por su cerdo antes que nada— está bien, solo te queremos a ti —respondió Chris y Seung se vio claramente más relajado.
El coreano amaba a su novio, su relación era normal como cualquier otra, pequeñas discusiones, celos y grandes momentos felices. Nunca pensó que le pasaría algo como esto, pero si Phichit estaba bien y solo lo querían a él, cedería solo por la seguridad de su moreno. Desde ahí se lo llevaron sin contratiempos, Seung accediendo a todo sin decir nada. Lo subieron al auto y lo trasladaron, al llegar al hotel lo subieron por el ascensor habiendo previamente avisado al conserje sobre sus planes y dándole un dinero extra por su silencio.
Ya en la habitación donde todo estaba preparado, sentaron al coreano en una silla y lo esposaron con las manos detrás de esta. Quitaron la capucha y Yuuri, Yuri, Chris y Richard gritaron un gran "¡Sorpresa!" sobresaltando al coreano.
Su cara de sorpresa paso a uno molesto al entender lo que pasaba— ¡¿Qué tienen en la cabeza?! Esto es terrible, pensé que me habían raptado —los demás le explicaron que esta era su despedida de soltero y que lo habían planeado así— ¿Acaso Phichit no les dijo que no me gustan estas cosas? —Todos negaron con la cabeza, aunque fuera mentira— sáquenme de aquí, no me interesa estar…
No pudo seguir hablando, el ver a un muy lindo moreno con solo una camiseta ceñida al cuerpo y bóxers apretados, se quedó sin palabras. Tuvo dos impulsos en ese momento, el primero fue ir y cubrirlo con lo que encontrara con tal de que nadie en esa habitación lo mirara porque él era suyo y la segunda fue ir y tomarlo ahí mismo, pero habían ciertos inconvenientes. Había más gente en la habitación y estaba esposado a la silla sin posibilidad de salir de ahí.
—Gracias chicos, ahora me encargo yo —el moreno los miró a todos con el rostro sonrojado y una linda sonrisa, todos asintieron en distintos momentos y le desearon "buena suerte" a Seung antes de retirarse de la habitación, dejando a la pareja sola— se que no fue el mejor plan y que las despedidas deberían ser con otras personas, pero… —se acercó a Seung sentándose a horcajadas sobre sus piernas, a la vez que se abrazaba de su cuello— quería darte una sorpresa ¿No te gusta? —la pregunta salió de los labios del moreno en un tono demasiado inocente para la situación, esto hizo que la mente pervertida de Seung reaccionara al mismo tiempo que su entrepierna.
—No, no me gusta —respondió en tono serio logrando que el rostro de Phichit mostrara un poco de tristeza— me encanta —terminó de decir, acercando un poco su rostro al del moreno, pero este no se dejó besar, solo sonrió y se levanto de su lugar dispuesto a comenzar con la diversión. Seung solo sonrió por lo juguetón que siempre era Phichit, al coreano le encantaba observar y al moreno le fascinaba llamar la atención, así que esto era perfecto.
El moreno presionó el botón de "play" en el reproductor y comenzó a poner en práctica todo lo que Yuuri le había enseñado para ese momento, no era un experto pero podía manejarse bastante bien en el tubo, mejor de lo que esperaba. Bajo la atenta mirada de su prometido, se sostenía en el tubo posicionándose de cabeza y abriendo sus piernas, estuvo a punto de caer en dos ocasiones, pero logró sostenerse, disimulando su falla con una coqueta sonrisa que solo hacía que Seung se calentara cada vez más.
Bailó alrededor del tubo con movimientos sensuales, hasta que decidió dejar el objeto metálico de lado para bailarle directamente a su pareja. Necesitaba sentirlo aunque fuera un poco, así que comenzó un movimiento de caderas al ritmo de la música que era lenta y erótica, dándole la espalda al coreano y levantando un poco su trasero para que el "público" pudiese ver uno de sus atributos.
Seung moría por tocar, pero sabía que ya habría tiempo después o tal vez su novio sería cruel y nunca lo soltaría, eso era lo que le gustaba de Phichit, era impredecible. No podía hacer nada más que esperar, así que solo mordió su labio y vio como su pareja comenzaba a deshacerse de su camiseta, dejando a la vista su hermoso cuerpo.
Phichit se volteó para seguir bailando mientras comenzaba a subirse a las piernas de Seung, sentándose a horcajadas nuevamente, logrando sentir la erección de su novio, sintiéndose satisfecho por eso. Había hecho un buen trabajo, tal vez debería soltarlo… tal vez no.
Acercó sus labios a los del coreano, dando a entender que lo besaría, pero se alejó rápidamente cuando este cerró la distancia. Rio y volvió a repetir el acto dos veces más, jugando con la paciencia de su novio— dime ¿Qué quieres? —le dijo en tono juguetón— ¿Quieres que te bese? ¿O prefieres que te devore?
Seung sonrió de lado, y con una voz que logró estremecer al moreno le dijo— veamos si puedes hacerme gritar tu nombre solo con devorarme —la respuesta era un desafío y Phichit lo aceptaría, comenzó a besarlo con hambre, metiendo su lengua en la cavidad bucal del otro sin siquiera esperar a que el otro abriera la boca.
Dejó el beso para levantarse y buscar un pañuelo largo, se lo puso en los ojos a su novio y volvió a ponerse en su lugar para besarlo nuevamente concentrándose en su mentón e ir bajando por su cuello al mismo tiempo que comenzaba a desabrochar la camisa de este. Por cada botón que lograba sacar de su ojal, Seung recibía un pequeño mordisco y a medida que iba abriendo más la camisa, también iba bajando con su boca por el pecho de este haciéndolo suspirar, pero sin conseguir aún que dijera su nombre.
Siguió bajando hasta que la camisa estuvo por completo desabotonada, no podía sacársela ya que no le quitaría las esposas, al menos no aun, así que solo la deslizó un poco por sobre sus hombros y subió para morder los hombros de su prometido. Seung se estaba volviendo loco, retorcía sus manos entremedio de las esposas; quería quitárselas, pero no podía, al parecer eran mejores que las de juguete que vendían en las tiendas de disfraces. También quería ver el rostro del moreno, pero tuvo que conformarse con solo sentirlo.
Phichit comenzó a dejar chupetones en el cuello y pecho de Seung, mientras su mano derecha bajaba hasta la erección del otro masajeándola por sobre la ropa. El coreano soltaba pequeños jadeos que hacían que el moreno se desesperara por hacerlo sentir más, abrió el pantalón del otro, desabotonándolo y bajando el cierre con rapidez, dejando ver el bulto en la ropa interior de su pareja.
Se relamió los labios y se puso en el suelo de rodillas, abrió las piernas de su prometido y se posiciono entre ellas. Bajo un poco el pantalón de su amado mientras este levantaba un poco las caderas ayudándolo, dejó libre el pene de Seung y sin pensarlo dos veces lo metió completo en su boca de una sola vez.
Seung soltó un pequeño gemido, pero aún no era lo que el moreno buscaba, así que siguió con su trabajo oral. Sacó el miembro de su boca un momento, masturbándolo con su mano izquierda mientras se metía en la boca tres dedos de su mano derecha, cuando los tuvo lo suficientemente mojados volvió a introducir la erección en su boca al mismo tiempo que metía un dedo en su propia entrada, dilatándola de a poco, preparándola para lo que haría luego.
Seung seguía soltando pequeños gemidos y jadeos, pero se rehusaba a decir el nombre del otro. Al cabo de un rato Phichit ya había metido dentro de él, el segundo y tercer dedo, así que jadeaba y gemía a la par con el coreano en ocasiones. Seung no sabía lo que estaba haciendo que su pareja soltara esos sonidos tan eróticos, pero lo calentaban aún mas, hasta el punto de querer llamarlo, pero no cedería. Quería saber hasta dónde llegaría Phichit con tal de hacer que lo nombrara en medio del placer.
Usualmente era Phichit quien siempre gemía el nombre del coreano en sus encuentros sexuales, así que sería bastante difícil que lograra que Seung dijera algo así de vergonzoso para él. El moreno lo sabía y por eso quería lograrlo, porque le encantaban los retos y porque amaba a Seung.
El moreno no aguanto más y rápidamente dejó de realizar el oral, escuchando una pequeña queja por parte de su pareja— tranquilo, esto lo disfrutaras mas —mientras hablaba acomodo el miembro de su prometido con su entrada y se sentó sobre él, logrando que entrara todo de una vez, haciendo que ambos gimieran al mismo tiempo.
Phichit comenzó a mover sus caderas al mismo tiempo que se abrazaba del cuello del coreano y lo besaba ferozmente. Seung por su parte forcejeaba con las esposas, quería quitárselas para poder coger a Phichit a su propio ritmo.
El moreno no pudo soportar ser el único que se movía, necesitaba las manos de su hombre sobre su cuerpo— Seung —gimió fuerte en el oído del otro para inclinarse lo suficiente y soltar las esposas. Al sentirse liberado actuó rápidamente, sosteniendo con su mano derecha a su moreno de la cadera, apretándola con fuerza, dejando sus dedos marcados y con su mano izquierda se quito la venda de los ojos.
Pudo ver el sonrojo intenso en Phichit, su cuerpo lleno de sudor, sus labios abiertos por los cuales respiraba con dificultad mientras un poco de saliva escurría de su boca y sus ojos llenos de lujuria.
Con ambas manos tomó al moreno desde los muslos y se levantó alzándolo junto a él, caminó con dificultad hasta la cama mientras Phichit se aferraba a su cuello y seguía gimiendo en su oído —Seung, más… más, por favor —eso no ayudaba mucho, pero logró llegar al colchón y caer en él los dos juntos, separándose por un momento.
El coreano volvió a hacerse uno con Phichit rápidamente, manteniéndolo boca arriba mientras se posicionada sobre él, embistiéndolo rápido y fuerte. Se besaron apasionadamente y Phichit mordió el hombro de Seung cuando ambos llegaron al clímax al mismo tiempo, rasguñando su espalda.
—Phichit —fue lo último que salió de los labios del coreano antes de caer sobre el cuerpo de su prometido.
El moreno sonrió feliz, había ganado el desafío— lo… logre… —dijo entre las bocanadas de aire que tuvo que tomar antes de regularizar su respiración.
Seung levantó su cabeza para mirar a su pareja a los ojos— si fue así la despedida, esperaré ansioso la primera noche de bodas —su tono de voz serio, pero la sonrisa en sus labios hacía que se viera lindo.
—No habrá sexo hasta entonces —dijo Phichit riendo.
Continuará…
