En su tercera Misión, Rayo Solar encontraría al Armadillo como Conejo Plateado Inglés; a Kahchi, como Gata Blanqui-Negra (aún no casada); a los tres Zorros que habían matado a Aníbal, como tres Comadrejas (aún no casadas); al Jefe de la Hermandad de la Cadena, como Conejo Manchado; al Chihuahua Aníbal, como Gata Blanca que se había casado con un Perro Pekinés; y a Mati Garicoitz, como Gato Siamés Red Point.
El Armadillo, por otra parte, había vivido como Comadreja casada con Mara, entre la Misión anterior de Rayo y esta.
Luego de reportarse y cruzar algunas palabras con otros Miembros y Discípulos de la Hermandad Solar, Rayo regresó a la Nueva Tierra para su última Misión. Apenas un rato antes, se encontraba en las profundidades del Sol.
Su segunda visita al núcleo de más de 30.000.000 de grados lo había dejado ahora mucho menos shockeado; no obstante tuvo que tomar un poco de Oro derretido, del mismo que formó al Director de la Hermandad cuando éste dejó de ser un Gato Blanco para aceptar incorporarlo a cada célula de su organismo... Y al hacerlo, a Rayo le pareció que por dentro se quemaba vivo. Pero no le tocaría a él, el terrible baño de Oro viviente interno y externo que lo convertiría en Jefe de la Hermandad; y pasarían muchas etapas, en la Tierra y en el Sol, antes que otro siguiera los pasos del Gato Blanco.
Aquella vez -habiendo vuelto brevemente al Mundo terrenal para ayudar a Turquesa y a Kahchi cuando Cepillo los atacara entre el Bosque Cerrado y el Bosque Blanco- se encontraba aún en pleno entrenamiento como Discípulo de la Hermandad. Sin embargo su aspecto en el momento de aparecer ante la Gata y el Chihuahua desvanecidos, hacía pensar en el Sol ardiendo sobre la hierba; pues apenas se movía, de su aura ya formada brotaban llamas anaranjadas; y el color de su pelo había cambiado de Amarillo-Anaranjado a dorado como el Oro, aunque no tenía relación alguna con el que formaba al Director de la Hermandad.
Ahora, con un poco de ese metal viviente dentro de él, Rayo Solar tenía parte de las facultades del antiguo Gato Blanco.
El Chihuahua Kahchi había encarnado ahora como Gata Blanqui-Negra ; y Rayo debía lograr que ella se casara con un Lobo (no perteneciente al Pueblo del Bosque), descendiente del primero de los hijos de Leonela y Albino.
...Pues no iban a faltar los obstáculos.
Tres Comadrejitas que nacieron de un Comadrejón y una Gata Russian Blue resultaron ser los Zorros que habían matado a Aníbal bajo las órdenes de Mati -que aparecería como Gato Siamés- y colaborando con su Jefe, el cual vendría como el Conejo Manchado. De los que podían ayudar a Rayo, vendrían el Armadillo y el Chihuahua Aníbal como Conejo Plateado Inglés y Gata Blanca.
Pero en su tercera Misión encontraría incluso a Turquesa dentro del Lobo con quien tenía que casarse la Gata Blanqui-Negra, para estar cerca del que en otro tiempo fue Kahchi; la Siamesa Seal Point se había casado con el Chihuahua mucho después de haberlo hecho con Rayo, y aparentemente lo había amado mucho más que al Gato Amarillo-Anaranjado. Ahora, Turquesa se valía del cuerpo del Lobo sólo para volver a estar al lado de Kahchi.
Mientras Rayo trabajaba de acuerdo con su Misión, las tres Comadrejitas -que no podían matar a la Gata Blanqui-Negra (la sola idea de hacerlo había desaparecido hace rato del alma de los integrantes de cada Comunidad)- se organizaron en contra de los planes del Gato: una se encargó del Armadillo (o bien el Conejo Plateado Inglés) y también de distanciar al último Yo de Kahchi; la segunda, de la Gata Blanca (Aníbal) y de alejar al Lobo de la Blanqui-Negra; y la tercera intentaba hacer que él se enamorara de ella.
Entretanto, el Gato Solar tendría que convencer al Lobo de que no le hiciera caso a la Comadreja, traer de nuevo a la Blanqui-Negra, y recordarle a Turquesa que su tiempo con Kahchi ya se había cumplido.
Pero por supuesto, para empezar, primero era necesario que encontrara al Lobo, buscándolo a lo largo y a lo ancho de los terrenos del antiguo Bosque. Eso le dio la oportunidad de ver cómo había cambiado cada sector después del 10mo Año, aunque las circunstancias no se lo permitieron.
En las cinco o seis veces que llegó al borde del Prado -yendo hacia el sur, el norte, el este o el oeste-, lo encontró igual que el Pre-Bosque excepto por el tipo de Árboles: allí, los más abundantes eran los Fresnos al poniente y los Baobab a occidente mientras a nivel del suelo casi brillaba un continente de Tulipanes.
El Bosque Blanco era llamado así antes del 10mo Año a causa de sus Árboles de troncos claros; tras la llegada de la Esfera, los Sándalos dejaban sentir su delicado aroma, creciendo entre los primeros.
En el Trebolar, lo que se advertía enseguida era un anillo de Robles y Ombúes. La Anacondesa Trebolaria había vivido dentro de ese círculo antes de casarse con Collar, y el Conejo Raymond Owen había encontrado ese mismo lugar increíblemente parecido a los paisajes de su Isla. Ahora, aparte de los Tréboles podían verse Belladonas y algunos Papiros.
El Bosque Pequeño, donde vivían los Seres sobrenaturales que trabajaban con las Anacondas, que habían elegido Turquesa y Kahchi para pasar tres días y donde había estado enterrado el collar de Clarita, tenía hasta el 16to Año gran variedad de Árboles (Cedros, Ceibos, Urundayes, Ibirá-Pitáes, Lapachos y Palmas) en un terreno sin embargo bastante reducido. Luego del gran acontecimiento planetario, empezaron a brotar además Lampazos, Manzanillas, Paicos, Maitenes, Enebros, Chilcas, Calamentos, Ajenjos y Colas de Caballo.
Pasando al Robledal, el antiguo territorio de los Lobos, aún conservaba los mismos Árboles; sólo en la Hierba había cambiado, pues del verde manto asomaban las cabecitas de innumerables Hongos, tanto de los venenosos como de los inofensivos. En el Claro que ellos usaban para sus reuniones importantes, existía en ese tiempo un anillo de Hongos. Ahora, a causa de la capa de lodo provocada por la inundación, crecían y proliferaban Helechos de todas clases.
El Terreno de Caza, bordeado por un arroyo y poblado de plantas como Mimbreras, contaba desde el 16to Año con gran cantidad de Cañas de Azúcar en los límites de éste y el Bosque Cerrado; del otro lado y hacia el sur, se extendía un dorado trigal.
Originalmente el Bosque del Sur tenía pocos Árboles; ahora no había cambiado demasiado, pero entre los dos arroyos que daban origen -al juntar sus aguas- al río del este, crecían desde el 16to Año los amarillos Heliotropos.
En el claro del Bosque Abierto donde Turquesa había encontrado a Rayo, se veían Acantos, Menta, Claveles y Jazmines. Sobre la pendiente que bajaba a la Playa pedregosa de Collar había gran cantidad de Musgo e, incluso, algunos Corales, los cuales contaban para vivir allí sin problemas con la influencia del nuevo clima.
La Región de las Cavernas era donde aparentemente más calor hacía, por lo cual ese fue el único lugar donde Rayo no buscó; la descripción de su terreno debe quedar para mucho más adelante.
Rayo estaba en realidad demasiado concentrado con su búsqueda y su problema para notarlo, pero ya los antiguos sectores de Bosque, Prado y Ciudad, aparte de ser un único y vasto Bosque de todo tipo de Árboles, eran como un nuevo paraíso donde se veían caminar a sus anchas Águilas, Alpacas, Anacondas, Armadillos, Caballos, Cabras, Cabras Montañesas, Camellos, Cerdos, Chivos, Cobras Sagradas (del grupo de siete), Comadrejas, Cóndores, Conejos, Corales, Dromedarios, Gaviotas, Gatos, Lobos, Lobos Marinos, Gallinas, Gallos, Geckos, Guanacos, Iguanas, Liebresas, Llamas, Maras, Mulitas, Murciélagos, Osos Hormigueros, Ovejas, Palomas, Perros, Pumas, Ratas, Tatúes, Tigresas, Toros, Tucanes, Vacas, Víboras de Cascabel, Viboresas (Cascabel y Coral), Vicuñas, Yacaresas y Yacarés Overos, Yaguaretés, Yeguas y Zorros Libres.
Lo que sí llegó a notar, mientras buscaba al Lobo que había hecho alejarse la Comadreja, fue una muestra de las nuevas costumbres del Pueblo del Bosque, el cual se mantenía agrupado en los sectores mencionados anteriormente, aunque la gente de las demás Comunidades cruzaba libremente su territorio. Por lo menos una vez vio a un Lobo en plena Luna de Miel con una Anacondesa igualmente despreocupada; también alcanzó a ver a una Loba "con frío", con una Anaconda y una Anacondesa a cada lado, que le brindaban su calor; y a un Lobo tomando leche y miel de la boca de una Anacondesa y una Anaconda respectivamente, si bien esto último no llegó a comprenderlo del todo. Menos aún, que el problema autoprovocado del hambre era moneda corriente, en el ámbito de ese Pueblo.Después de recorrer el Bosque Abierto, su claro, el Bosque Cerrado, el Robledal y el Bosque del Sur, terminó encontrando al Lobo cerca del Bosque Blanco, acompañado por la Comadreja; pero ella al ver al Gato optó por salir corriendo para no tener que hacerle frente.
Rayo Solar avanzó resueltamente, con su aura casi visible. Pero sin llegar a advertir la presencia oculta de Turquesa, llevó al descendiente de Leonela y Albino al encuentro de la Gata Blanqui-Negra.
-¿Qué estaba diciéndote esa Comadreja? -Preguntó él, mientras los dos iban hacia el Trebolar, donde estaba seguro de encontrar a la Gata.
-Que quería ser mi esposa, si no interpreté mal todo lo que le oí decir. Pero también me pareció raro el modo de expresarlo...
-Entonces será mejor que no le hagas caso, si vuelve; aunque en realidad no sé quién puede ser. ¿Te dijo algo más?
-Sí, parece que tiene dos hermanas, que viven en lo que era el Bosque Abierto.
-Bueno, de todos modos no conviene que la escuches. Ahora tenemos que ver si ella está allí... La Gata Blanqui-Negra.
Cuando dejaron atrás el anillo de Árboles, que rodeaba al campo de Tréboles adornado ahora con plantas más exóticas, vieron a un Camello que vivía con una Tigresa en el borde oriental, a un grupo de Lobos Marinos que lo cruzaban dirigiéndose al Bosque Abierto y, por fin, entre unas Plantas de Papiro, divisaron a la que habían estado buscando. Pero en ese momento, mientras iban acercándose, una voz tan inesperada como conocida por Rayo pareció salir de la garganta de su acompañante, exclamando alegre... -¡Kahchi, bombón! ¡Ya volví, cachito mío!
-¿Eh? ¿Sos vos, Turquesa? -Preguntó Rayo al oír las últimas palabras pronunciadas evidentemente a través del Lobo, el cual no había abierto la boca. -¿Qué buscás aquí? ...Estoy en una misión importante y no quiero que pase lo mismo que cuando me encontré con Clarita...
Turquesa, viéndose descubierta por no haber podido contenerse, comenzó a hablar sin preocuparse ya por disimular su presencia.
-Sí, estoy aquí adentro. Es la única forma que tengo de ver a mi Perrito Chihuahua.
-Es que ahora no hay ningún Perrito Chihuahua... Lo que acabas de ver es una Gata Blanqui-Negra que tiene que casarse con este Lobo. Y ya tuve bastantes problemas.
-Ya lo sé, a causa de unas Comadrejitas entrometidas. Pero yo lo único que quiero es ver a mi amado Kahchi...
-Pues te digo que ahora no hay ningún... "Kajchi"; es sólo una Gata del Clan Blanqui-Negro. -Repitió Rayo buscando mantener la calma.
-Para tus ojos puede aparecer así, pero para los míos sigue estando mi amado Perrito. Y si me lo permites, voy a buscarlo... -El Lobo movido por Turquesa empezó a andar, pero Rayo logró detenerlo enseguida.
-No, no puedo permitírtelo. Es el Lobo quien tiene que casarse con la Gata, no tú con un recuerdo. Además, ¿Ya no te quedó nada del amor que vivimos los dos hace tanto tiempo? -El Gato casi se puso a llorar al oír hablar así a la Siamesa.
-Bueno, como tú mismo dijiste, fue hace mucho tiempo. Y aunque en ese momento éramos el uno para el otro, sólo al lado de Kahchi viví todas las situaciones y emociones que podían hacer vibrar mi alma, mi corazón y mi cuerpo.
-Turquesa, ¡Por favor! ...No sigas ahí adentro. No puedo terminar lo que vine a hacer, si tú sigues allí... ¡Turquesaaaaa!
La Gata, que por el momento no podía pensar en otra cosa, comenzó a correr (siempre usando al Lobo) para buscar a la Blanqui-Negra. Sin embargo, de algún modo resultó conveniente que esto pasara.
Porque cuando entraron en escena un Gato Siamés Red Point -la vieja Mati Garicoitz-, y un Conejo Manchado -el conocido Zorro Jefe de la Hermandad-, Turquesa comprendió que era mejor si empezaba a jugar de parte del Gato del Sol.
Rayo, corriendo detrás del Lobo dominado por la voluntad de la Siamesa, casi se dio de frente con el Siamés Red Point. -¡Mati! ¡No, otra vez! -Exclamó al reconocerla nuevamente.
-Sí, parece que el destino quiso que volviéramos a encontrarnos los que no nos llevamos bien en aquella Encarnación. Pero es muy pronto para que hablemos... Todavía faltan unos cuantos.
-Pues aquí vengo yo, Mati Garicoitz. -Declaró Turquesa al tiempo que el pobre Lobo que le servía de huésped involuntario desandaba todo el camino.
-Muy bien -sonrió el Siamés Red Point. -Ahora sólo hay que esperar a ver quién viene esta vez.
Cuando un Conejo Manchado se dirigió hacia ellos, casi corriendo, el Gato -o Mati- se alegró aún más.
-Aaah, aquí está mi querido Zorro de mi vida como Comadreja.
-¡Y aquí estamos nosotros! -Dijeron una Gata Blanca y un Conejo Plateado Inglés (Aníbal y el Armadillo) más apurados todavía que el antiguo Zorro Jefe de la Hermandad. -Dos de esas Comadrejas nos entretuvieron bastante, en el Bosque Cerrado y en el Claro de los Lobos; pero al final pudimos librarnos de ellas.
-Así que ya podemos hablar. -Comentó entonces el Red Point, como si todos allí fueran viejos amigos reunidos para conversar después de mucho tiempo.
-Sí: de los problemas que le ocasionaron a Turquesa, a Kahchi y al resto de nuestro grupo, cuando trabajábamos por la Reintegración de los Gatos desterrados. -Abrió fuego entonces el Plateado Inglés.
-Pero ese par de enamorados de la Gata y el Chihuahua se habían vuelto enemigos, tanto de mí como de los Zorros. Porque con sus aventurados planes entorpecían el verdadero proyecto que los de ese Pueblo tenían para con los famosos Gatos y Gatas desterrados.
-¡Creo saberlo ahora! ¡Nada menos que ejercer el control -junto a las Comadrejas- de todos aquellos desdichados, desde esos hotelitos de mala muerte, para que volvieran al tipo de relaciones del principio! ...Porque a pesar de su controversia inicial, las Comadrejas y los Zorros habían planeado tener encuentros exclusivos con Gatas y Gatos. Casi me alegro de que hayan intervenido después los Perros, las Ratas, los Conejos y los Armadillos, sin olvidar las Águilas, los Lobos y las Anacondas.
-Sólo se te olvidó un detalle: los dos Pueblos, de Comadrejas y Zorros, iban a formar así un grupo unido para siempre -como las Comunidades Unificadas que están surgiendo desde la aparición de la Esfera Blanca- pero el cual habría sometido a las Ratas, los Conejos, los Armadillos, los Murciélagos y los Gatos y Gatas desterrados, para extender ese dominio al resto de las Comunidades -Perros, Gaviotas y demás Gatos- cuando se hubieran fortalecido como nuevo Pueblo.
La Gata Blanca interrumpió ahora la discusión del Siamés y el Conejo.
-Esa forma de hablar te la habría entendido cuando eras una Comadreja; pero ni siquiera puedo aceptártela en tu Encarnación actual, Mati Garicoitz. Lo que tampoco acepto de ningún modo, es lo que hiciste conmigo junto a esos Zorros, aprovechando que andaba solo y desprevenido.
-Fue una equivocación; al que buscábamos era a Kahchi.
-Decir eso no arregla nada de lo que hiciste... -Sonó entonces la voz de Turquesa desde adentro del Lobo.
Pero Rayo no quiso que la tensa situación siguiera perturbando su trabajo; alzó decidido la mano derecha reclamando atención y silencio... Y a todos ellos no les quedó más remedio que obedecer… Porque un gigantesco haz de luz y calor había bajado directamente del Sol, para concentrarse sobre su mano como una esfera creciente y amenazadora, que luego fue lanzada por él al centro del grupo que discutía; el Gato Siamés y el Conejo Manchado salieron disparando en direcciones casi opuestas, el Plateado Inglés y la Gata Blanca se aplastaron contra la tierra, cerrando los ojos. Y la Siamesa -aun dentro de su huésped material- se convenció de la conveniencia de colaborar con su antiguo esposo.
A todo esto, Rayo no sabía quiénes eran realmente las tres Comadrejitas; y entonces fue Turquesa la que habiendo salido ya del cuerpo del Lobo, acabó interviniendo y ayudó a Rayo alejándolas. Luego fue en busca del Gato Amarillo-Anaranjado y lo apremió para que fuera a reconciliar a la Gata y a su prometido. Él desapareció sin llegar a terminar de decir "Gracias" y encontró a la Blanqui-Negra hablando con un Yacaré Overo que acababa de declararle su amor... Haciendo uso de toda su fuerza de voluntad se interpuso de un salto y quedó frente a la Gata. A medida que hablaba sin respiro, su aura Solar iba haciéndose más y más visible.
El Yacarecito se fue, alicaído, al oír lo que decía Rayo, pero el Gato le pidió a la Blanqui-Negra que lo esperara allí y salió corriendo en busca del Lobo. No era su misión principal resolver la vida sentimental del Yacaré Overo.
Como un cometa supersónico llegó al lado del Lobo y lo vio con una Ratesa Bandicoot; sin tiempo para preguntarle nada, le dijo que la Gata Blanqui-Negra estaba esperándolo en donde antes estaba la Plaza del Centro.
Y a pesar de la confusión de la joven Ratesa, él salió corriendo sin dar más explicaciones... Le tocaba a Rayo calmar a la desconsolada Bandicoot y decirle que en el antiguo límite del Pre-Bosque con el Prado había alguien con su misma pena de amor.
-Si haces la prueba de ir a hablar con él, tal vez entre los dos puedan curarse mutuamente esa herida y, muy pronto también, quererse y casarse.
-¿Por qué...? ¿Quién es el que se siente así, como yo?
-No me corresponde a mí contestar eso; pero tu corazón te llevará hasta él... Te lo señalará, y él te abrirá su corazón para recibir al tuyo...
De más está decir que finalmente todo quedó arreglado.
Las tres Comadrejitas fueron a la Región de los Ríos; una vivía con una Anaconda, y las otras dos con un Yaguareté cada una. El Lobo se casó con la Gata Blanqui-Negra, con quien tuvo dos Lobeznos y una Lobita.
Turquesa dejó de pensar en Kahchi y se sintió dispuesta a ingresar a la Hermandad Lunar.
El Yacaré Overo recuperó la felicidad al lado de la Ratesa, que por su parte halló en él un perfecto esposo.
El Conejo Manchado y el Gato Siamés Red Point celebraron ahora el casamiento de la Gata con el Lobo; la amistad de ella y los dos duraría toda su vida y quizás más allá.
...Y Rayo Solar estaba listo para dejar la Hermandad a la cual pertenecía, y ser por fin parte del Todo.
El mismo Director subió a la superficie del Sol para felicitarlo... En ese momento, parecía que al Astro le hubiera brotado un Satélite, pues el Aura del Gato de Oro fluido viviente estaba hecha con fuego del núcleo. Cuando él volvió a las profundidades "en las cuales se sentía más a gusto", fue como si en la superficie hiciera menos calor.
Rayo se quedó hablando, en aymará, con algunos Miembros de la Hermandad que venían a despedirlo. En eso...
-¡Eh, Rayoooo! -...Un Gato Blanco llegó corriendo lloroso, y se arrojó sobre el sorprendido Amarillo-Anaranjado, al cual casi tiró de espaldas con su efusividad. Los demás se alejaron.
-Cuando supe que estabas aquí -confesó en quichua antiguo-, no hice más que esperarte... Y ahora sé que estás por irte para siempre. Perdón... Se me fue un poco la mano al saludarte así, pero quería que me vieras de cerca. ¿No me reconoces?
Rayo respondió en el mismo idioma que el Gato Blanco.
-Pues la verdad, no me imagino quién eres. ¿Ariel, tal vez?
-No...; no creo que hayas olvidado realmente esa noche en que nos escondimos en el terreno baldío después de conocernos en el Salón... ¿O sí?
-¡La Ratesa Norway! -la exclamación del Gato Amarillo-Anaranjado podría haberse oído a cien metros de allí. -¿Sos vos, de verdad? ¿Y cómo es que estás aquí?
-Después de aparecer como Comadreja en tu primera Misión, fui un Conejo Manchado (casado con una Gallina Wyandotte), una Perra Maltesa (con un Gecko), y un Gato Blanco (con una Gata Calicó). Al abandonar por última vez mi Vehículo Físico, imaginé que formaría parte de la Hermandad Lunar, pero parece que me necesitaban más en esta.
-Por lo visto, sí... ¿Y hace cuánto, que llegaste?
-Creo que fue exactamente cuando tú recién reunías a Carme y a Owen como Perra Collie y Gato Arlequín Negro. Mis largos períodos de entrenamiento no me permitieron verte en tus Misiones segunda y tercera; pero en los escasos y breves descansos que me eran otorgados, vigilaba tu actividad deseando horrores poder ayudarte y, por supuesto, esperando que pudieras cumplir con tu propósito; claro que de todos modos estaba seguro de que lo lograrías.
-Me dejas confundido... ¿De verdad estuviste observándome, durante mis trabajos en la Tierra?
-Pues sí... Si Turquesa, la Gata Siamesa, amó al Perro Kahchi mucho más que a ti, yo -la Ratesa Norway- amé más que a nadie al Gato Amarillo-Anaranjado. A ti, Rayo... Más que a ningún otro.
El Gato lo abrazó al oír esto.
-Ahora te entiendo... Tal como me hubiera gustado hacerlo en ese momento.
-Mi querido Rayo... ¿Por qué tendrás que irte justo ahora? ...Si te quedaras, serías mi mejor maestro, y yo, tu...
-Tal vez, tal vez, Ratita... -el Gato Blanco bajó la vista lagrimeando, cuando Rayo apoyó las manos sobre sus hombros. -Pero debo alejarme del Universo perceptible; y mi desaparición hará que alguien -o más de uno- tenga mayor imaginación, percepción y capacidad intelectual. Ahora tú puedes llamarte Ratita Solar mientras duren tus tres Misiones. Y en virtud de nuestro pasado amor como Gato y Ratesa, el secreto de ese nombre quedará, si lo deseas, oculto en tu corazón.
-Así lo haré... Bueno, antes que te vayas, quisiera hacer algo. Pero con esta forma no puedo y no sé si corresponde que... Me entiendes, ¿No?
-Toca la estrella de mi collar y podrás hacerlo.
-¿En serio, puedo? -El Gato Blanco hizo lo que le había dicho Rayo y buscó en su interior la antigua imagen de...
...La Ratesa Norway, que volvió a aparecer frente al Gato Amarillo-Anaranjado.
-Gracias; ahora parece que todo hubiera pasado ayer. Pero no quiero entretenerte más... ¿Podemos despedirnos como lo hubiéramos hecho entonces?
Cuando Rayo asintió, él y la Ratesa se besaron por primera y única vez, desde su relación en el baldío.
-Aunque es la segunda vez que nos encontramos, yo todavía no sé cuál era tu nombre en ese tiempo.
-Pues no te hubiera gustado demasiado, esa vez; yo era Fjörda Kristiansand, de Galdöppigen.
"después de nuestro encuentro -confesó ella luego-, aunque ya no volví a verte, deseaba que regresaras y te casaras conmigo.
-Y yo, en cierto modo, también había llegado a quererte. Pero lo que no se pudo en ese momento... Vamos, sé fuerte y vuelve a tu forma Gatuna. Yo ya tengo que irme.
-Te amo igual que antes, Rayo. Y prefiero hacerlo cuando ya no estés aquí.
-Como quieras, mi Ratita; pero entonces sostiene entre tus manitos mi collar, o tus ojos no podrán soportar tanta luz, ni tu pequeño cuerpo tanta descarga... Ah, perdón, antes todavía quiero decirte algo, para dejarte una enseñanza, como en cierto modo me habías pedido: cuando te sientas segura, mi querida Ratita Norway, trata de estar en el centro del nuevo Sol. Es una experiencia fuerte, pero vale la pena. El fuego que arde allí adentro consumiría a una Supergigante... Además, con la energía en movimiento que existe en el Núcleo -si eres capaz de permanecer quieta y serena todo lo que hace falta- al salir puedes mover una Galaxia entera; lo cual, como te imaginarás, todos evitamos hacer.
El aura de fuego del Gato Solar empezó a agrandarse.
-Cambiando de tema antes que desaparezcas. ¿Me dejarán conservar el collar como recuerdo tuyo?
-No estoy seguro; lo más probable es que se lo devuelvan al Director de la Hermandad, pues el collar es parte de él.
Ahora, donde estaba Rayo, una esfera roja aumentó al máximo su densidad y su calor -mientras la Ratesa sostenía la cadenita a duras penas, envuelta completamente por la luz- hasta que la esfera pareció estallar liberando toda su energía contenida, por lo que a la Norway le resultó un siglo.
La pequeña Ratesa quedó aún medio aturdida; nadie acostumbraba estar tan cerca de un Miembro de la Hermandad del Sol que abandonaba su forma visible para perderse en el Todo Universal.
Sin embargo pudo recuperarse y vio a sus pies el collar de Rayo. Lo levantó y volvió a recuperar su aspecto de Gato Blanco.
Poco después, otros Discípulos y Maestros vinieron a ver qué había pasado. Él miró pausadamente a cada uno de ellos; sonrió.
-Rayo Solar ya forma parte de la Luz Universal.
