Francia miro a su alrededor. Era increíble estar en cama a medio día, con el cabello revuelto y el labial corrido sobre su rostro y a su lado, un inglés totalmente desnudo, mostrando aquella musculatura que había captado su atención, mientras su cuerpo era iluminado solo con los rayos del sol. Más allá, se escuchaban los ruidos de los carros y la entrada del aire no tan puro pero fresco de la ciudad. Respiro profundamente y soltó poco a poco el aire.
-Esto es todo un privilegio. No tenía este tipo de acción desde hace tiempo.
-Bueno, tú te lo mereces- repuso Inglaterra mientras tomaba de la cintura a la su esposa, mientras ella trataba de apegarse más y más a su cuerpo.
-Bueno, eso aún no lo sabes- le dijo ella.
-¿Crees que tengo alguna duda?- le pregunto su marido con una ceja levantada- Un solo beso me mantendría despierto toda la noche. No estoy preocupado, Francia. Y tú tampoco deberías estarlo
Ella no pudo evitar ruborizarse.
-De acuerdo- susurro mientras se apegaba al pecho ajeno- ¿Sabe lo que está pasando?
-Lo entiende, sabe que tiene que tiene que resolver sus problemas solo, pero que siempre estaremos para él- Inglaterra suspiro- Después de todo somos sus padres
Con una sonrisa, Francia trato de acomodarse entre los brazos de su amado esposo, quien le transmitía aquella seguridad y cariño que creían perdidos desde hace tiempo, dejando que las manos del inglés rozaran sus muslos más de lo que era necesario. Sintió las chispas en cuanto la toco
Se dio cuenta de que no tenía por qué estar preocupada. Estaba claro que el más alto le quería de verdad. Aun así, lo que iba a pasar en los próximos meses era algo nuevo, extraño y serio.
Muy serio.
-Bueno ¿Qué tienes planeado para el día de hoy?- le pregunto la muchacha sonriendo-Además de atarme a la cama por supuesto
-Nada tan delicioso como tú, mi amor- repuso Inglaterra- Pero intentare no sobrepasarme
Inglaterra beso de manera pasional a la mujer que amaba, mientras esta le correspondía el beso, estaban a punto de tomarse el uno a otro por décima vez cuando se escuchó el sonar del timbre de aquella casa. Francia se separado de aquellos labios que la volvían loca y bufo. ¿Quién se atrevería a molestarle un fin de semana?
-Demonios
-¿Qué pasa?
-No lo sé- Francia se levantó y se colocó un camisón y un suéter con tal de cubrir la mayor parte de su pecho- Espero y que no sea uno de tus hijos tratando de molestarnos, porque si no...
-Tranquila- el inglés sonrió- Tienes permiso de sacarlos de aquí.
La francesa salió de la habitación, bajo las escaleras y se dirigió a la puerta principal, la mujer ya estaba a poco de soltar un golpe ante las insistencias de la puerta. Tomo el cerrojo y abrió la gran puerta de manera, quedándose muda ante aquella presencia en su hogar.
-Buenas tardes Francia.
-Bielorrusia...- la francesa trato de mantenerse al margen- ¿Cómo has estado querida? ¿Qué se te ofrece? Mi marido está un poco ocupado en estos momentos
-No busco al odioso de tu marido- la muchacha chasqueo la lengua en señal de molestia ente la pregunta- Solicito hablar contigo. Es muy importante.
-¿Cuál es el motivo?
Bielorrusia sonrió casi baja-Depende la integridad de uno de tus hijos...
-Y esto es lo que debemos hacer...
-¿Ah? ¿De qué hablas?
-No mames apa, tenemos que empezar a hacer los cortes con los de hacienda y tu estas en las nubes, no lo voy a hacer todo yo- repudiaba Ciudad de México mientras tenía en sus manos documentos arrugados del coraje que le hacía pegar su padre.
México solo se disculpó y empezó a leer todo lo anterior. Analizando lo que estaba pasando a su alrededor.
Conforme los días pasaban, la relación de México y Rusia paso de ser una monótona obra de teatro barato a una película de cine de los años ochenta. El más alto trataba de que México se sintiera a gusto con algunas invitaciones ocasionales, mientras que le mexicano aceptaba gustosamente, claramente sin bajar la guardia. Desde la salida a restaurante en Japón, pasaron toda la tarde hablando y paseando, hasta que su hija mayor le llamo, diciéndole que tenía que regresar, ya que por accidente habían causado un cargo adicional a su padre en la única tarjeta de crédito que tenía libre.
¿Quién sería capaz de provocar una explosión con un paquete de cohetes y una charola de barro?
Sus hijos, era claro, pero no pensaba que llegaran más lejos de lo que pensaba, pidió una disculpa al más alto y este gustoso lo acompaño hacia su lugar de descanso. Durante ese día, México había visto calidez en sus ojos, no recordaba esa mirada inocente desde la Segunda Guerra Mundial. Además de que al país latino, le empezaba a ir muy bien en los tratos con otros países, el trato con China se había logrado y ahora, a sus filas económicas y políticas, se agregaba Francia. Aquella dama logro llegar a un convenio para que el francés fuera inculcado en los niveles elementares a nivel escolar. México no desaprovecho la oportunidad que le ofrecían.
No estaba muy seguro si en realidad era producto de su arduo trabajo o simplemente era pura suerte. Pero tenía que admitir algo, le estaba empezando a gustar que Rusia le tratara más como un amigo. Aun le hablaba con frialdad algunas veces pero solo cuando los medios se acercaban a acosarlos, pero no era nada nuevo para el latino.
Sin embargo, sabía que no se lo merecía.
-Bueno... ¿Al menos tienes una excusa para que me estés dando el avión?
-Cosas de mayores mija. Nada importante
-Aja y yo nací ayer- la capital sonrió mientras se levantaba por un vaso de agua- No sabes mentir mucho, le hace falta barrio- Cuidad de México le ofreció el vaso de agua fresca
México sonrió- Gracias- bebió un poco y dejo el vaso sobre la mesa- Veo que estas serena esta mañana. Además de que hoy se levanta tu castigo
Cuidad de México estaba seria- Pues... Ya que me quitaste el derecho de ir por mi torta de tamal durante dos semanas, tenía que empezar a ver todo lo de los cortes de fin de año. No creo que este más serena que los otros días anteriores. Además- la capital sonrió de manera sádica- El pendejo ese del hijo del poste, ya pago lo que me hizo
-Le rompiste la nariz niña- recalco el mexicano recordando como trataba de agarrar a su hija por la cintura, mientras Moscú se trataba de levantar del suelo. El golpe con la sartén había sido muy duro. Fuera de lo común, la cena con Rusia y Moscú en su hogar fue muy normal, a comparación con otras que había tenido.
-¿Y?- Cuidad de mexica bufo- Ese wey se cree la gran cosa. No pienso cambiar de parecer, a pesar de que me pidiera salir con él. Ni de chiste saldría con alguien como él. Ósea que le ven a este hombre, ni que fuera alguien de categoría. No es como que me llame la atención de alguna manera.
-¿Ora?- México se sorprendió- No te dije nada de ese muchacho
-Como sea. Ni que fuera Chayanne para que lo esté viendo a cada rato
México ladeo la cabeza. Trato de relajarse y disfrutar del bello momento que tenía con su hija. Se preguntó que iba hacer después de terminar todo el montón de papeleo que tenía desde hace meses en un rincón. Se le paso por la cabeza que sería mejor ordenar un banquete de tacos y llamar a todos sus hijos para que vinieran a comer con él y platicar de todo lo que estaba pasando, no era necesaria una gran cantidad de cervezas, con doce cajas bastaba.
Intento releer los papeles cuando abrieron la puerta de la oficina de repente, ambos mexicanos se sorprendieron al ver a Ecuador y Costa Rica, cansados y agitados, tratando de mantenerse de pie, recargándose con uno de los soportes de la puerta
-¿Que pedo?
-No hay tiempo para hablar- Ecuador trago. Cuidad de México le dio rápidamente el vaso de agua, para que tratara de refrescarse. En cuestión de segundos, la ecuatoriana se acabó la bebida esencial y tomo aire para tratar de regular su respiración- Tienes que venir con nosotros
-¿Adónde wey? Tengo un chingo de chamba por aquí. Además, es miércoles. Hoy no toca jugar a las escondidas
-Hablamos en serio idiota- dijo Costa Rica- Es urgente, si no lo fuera... ¿Crees que hubiéramos corrido desde el aeropuerto hasta tu casa?
-¿Es algo malo?- hablo la capital
-Tenemos que ir con Chile ahora- Ecuador tomo el vaso y se lo llevo consigo. Costa Rica se fue detrás de ella. México solo se tensó y le pidió a Cuidad de México que siguiera con lo demás, la muchacha asintió con la cabeza y le dijo que le mantuviera informada de todo lo que pasara. Apreciaba a Chile como su tío querido. Le preocupaba que fuera algo serio, con un nudo en la garganta, el país tricolor corrió detrás de ellos y llego al aeropuerto. Sin importar que fuera en pans y camisón de domingo.
-Espero que no sea nada malo...
-Créeme México- hablo Ecuador- No creo que sea el caso.
-¡Maldito Boludo!
-¡Déjalo en paz!- hablaba Venezuela tratando de amarrar al más alto a una silla.
Argentina estaba ardiendo en cólera. No había visto al chileno en semanas y justo cuando estaba listo para hablar, el más bajo le salía con esta noticia de mala fe.
No tenía permitido asistir a la fiesta de Alemania y él.
-¡No tenías derecho de hacer eso!- alego Chile mientras intentaba sobar su mejilla, su hermano le había dado un sonoro golpe dejando acudido al más bajo y con tensión sobre los demás presentes
-¡Eres un pendejo!- grito el argentino- Jamás en la vida, una peste como tú podría llegar lejos. Tal solo te está usando.
-El me ama. Y me voy a casar con el dentro de tres días.
-Eres un boludo pelotudo... Maldito hijo de puta...
-¡Cállate Argentina!- hablo Brasil ya enojado, apretando los puños con más fuerza
-¡Ojala y Alemania termine contigo!
Chile solo guardo silencio. Se levantó de la mesa y salió corriendo a la habitación más cercana. Las palabras de Argentina lo habían herido de manera brutal, amaba a Alemania ¿Por qué le enojaba al argentino su presencia? ¿Cuál era el verdadero motivo?
-¡Ese es el motivo por el que no te invitan a algún lado imbécil!- Brasil trataba de no soltar algún golpe hacia el argentino, quien ya había colmado su paciencia- Por los menos acepta que Chile va ser feliz idiota.
-Huevon...
-Parece que los latinos presentes saben cómo lograr que alguien pierda la cabeza- los presentes se quedaron callados al ver a Siria- ¿Siempre son así Vene?
Venezuela sonrió. Era raro que Siria se presentara a su hogar, pero le alegraba en cierto sentido.- Ayúdame a evitar que este hombre mate a Chile- le dijo a su pareja, mientras que Chile estaba en su cuarto, acostado y con un dolor de cabeza tremendo. Tratando de pensar en todo lo que estaba pasando a su alrededor y en cómo iba a sacar fuerzas para lo que le tenía que decir a sus hermanos.
-¿Acaso esto se podría poner más feo?- se decía así mismo el chileno, mientras tomaba los resultados de laboratorio en sus manos. No había tenido el valor de abrirlos en presencia de Alemania, así que sería mejor que estuviera solo. No quería espantar a su prometido con su falta de salud. No ahora que la boda estaba a punto de celebrarse. Saco una pequeña navaja de la mesita de noche y corto el papel, saco la hoja membretada y la empezó a leer, pero unos ruidos provenientes de afuera lo alteraron, logrando que tirara la hoja, abrio la puerta de golpe y regreso al salon, en donde se quedo mudo al ver la escena que se estaba susitando.
Miro como Brasil y Venezuela trataban de separar a Alemania del argentino, mientras que Kazajistán llevaba consigo unos papeles y se los daba a Siria, quien miraba sin mostrar expresión alguna. Y en la puerta principal, Perú y Ecuador entrando a toda prisa, mientras que México los aventaba y llevaba consigo un palo de escoba
-¡Haber hijos de toda su masiosare madre! ¡Que está pasando!
-Mama hueva... Necesitamos un milagro para que no se provoque una Tercera Guerra Mundial
Sin duda, no podría agravarse el asunto
