Mi nombre es Brando.

Nací alrededor del año 1900, en algún lugar de Norteamérica. No recuerdo mi familia, ni mucho acerca de mi infancia, pero tampoco es muy relevante. Algo que sí recuerdo es que me apodaban "Starboy" o "Chico Estrella" debido a que tengo una marca de nacimiento en forma de estrella en mi espalda, bajo mi hombro izquierdo.

Vivía en un pueblo cuyo nombre ha sido borrado de todo registro geográfico, libro, o cualquier base de datos. Es un pueblo cuya historia solamente sobrevivió con un relato de transmisión oral, de generación en generación: la historia del Rio de sangre.

La historia cuenta que, hace alrededor de un siglo atrás, un pequeño meteorito del tamaño de una vaca, impactó dentro del río de un pueblo, sumergiéndose en sus aguas, y disolviéndose por completo en ellas. Con el pasar del tiempo, y al disolverse en el río, el agua se tornó roja, como si fuese sangre.

El pueblo entero utilizaba el río como fuente de obtención de agua potable, y al haber bebido de él, todos los habitantes cayeron enfermos por un extraño virus que habitaba el agua.

Fueron casi 2 días enteros en los que todos ardían por la fiebre, sufrían por las convulsiones, y sentían que morían lentamente. La mitad de los habitantes sucumbió ante la enfermedad misteriosa, falleciendo sin esperanzas, mientras que la otra mitad se despertó al día siguiente mejor que nunca, como si no hubiesen enfermado en ningún momento de sus vidas.

Lo que el pueblo descubrió, con el tiempo, fue que aquella mitad que había sobrevivido, había adquirido habilidades por encima de lo común, antinaturales. Fue como si el virus del meteorito hubiese puesto a prueba a cada pueblerino, y recompensado con "dones" a aquellos que habían sobrevivido. Estos dones o poderes fueron llamados STAND.

Conforme transcurrieron los días, sumiéndose en un caos de habilidades sobrenaturales, los pueblerinos fueron dándose cuenta que ciertos Stands eran más fuertes que otros, y eso los volvía ambiciosos. Luego se fue teorizando que estas habilidades eran la clave para someter a aquellas personas que no poseían Stands, y no tenían chance alguna contra ellos. Se comenzó a hablar del verdadero "siguiente eslabón" en la evolución humana. Fue por eso que decidí fundar una especie de grupo, o resistencia, contra estos usuarios que buscaban destruirlo todo a su paso.

Creé mi organización.

El Stand que el agua roja me otorgó, fue bautizado por mí como "Happiness Machine", o "Máquina de la felicidad". Su apariencia siempre me aterró, y me intrigó, pero estos Stands eran el reflejo directo de nuestras almas: sus habilidades, sus apariencias, sus formas; todo lo que ellos eran lo éramos nosotros en el interior, por lo que acepté lo que soy.

Mi Stand tiene la peculiar habilidad de "robar" otros Stands, o mentes de mis oponentes, transformándolos en "fichas" que quedan almacenadas dentro de Happiness Machine, como si fuera una máquina tragamonedas.

Suena muy poderoso, pero la realidad es que mi Stand es muy limitado: los otros Stands que robo pueden ser utilizados solamente a la mitad de su capacidad, y no puedo utilizar más de un Stand robado a la vez, por lo que debo saber cuándo y cómo utilizar cada habilidad.

Durante el pasar de los años, logré conseguir poderes extraordinarios, y volverme alguien muy fuerte, casi invencible, pero hubo un enemigo al cual nunca pude vencer: el tiempo. Mi cuerpo seguía envejeciendo con el pasar de los años, y mi Stand se volvía cada vez más lento y menos eficiente, hasta que un día se presentó en mi camino un usuario de Stand, cuyo poder era curar heridas y regenerarse rápidamente.

Al vencerlo y robar su Stand, pude rejuvenecer mi cuerpo, teniendo una edad de 50 años, pero con el cuerpo de un joven de 20. Había adquirido la inmortalidad. Ese fue el primer escalón en mi recorrido hacia mi destino.

Mi gran desventaja fue que debía utilizar este poder diariamente para mantenerme joven, por lo que tampoco podía utilizar mis otros Stands robados para las luchas, por lo que me volví alguien que era invencible pero solamente durante unos minutos. Durante la misma pelea, y al dejar de estar usando mi poder de regeneración, comenzaba a sentir cómo envejecía rápidamente hasta volver a tener la edad que me correspondía, por lo que tenía que abandonar las batallas, o en su defecto, ganarlas rápidamente.

Con el tiempo, los miembros originales de mi organización fueron pereciendo, puesto que mis poderes curativos no podían ser utilizados sobre otras personas, ni tampoco podía otorgarles mis fichas de Stands robados. Fui viendo cómo cada uno de mis amigos moría frente a mi gran enemigo invencible. El maldito reloj que nunca se detenía.

El pueblo desapareció, junto con el Río de Sangre, quedando solamente en donde muy pocos conocen, incluyéndome. Todos los descendientes de los habitantes de aquel pueblo se esparcieron por el mundo, dando paso a generaciones y generaciones de nuevos usuarios de Stand.

Mi resistencia contra aquellos que querían tomar el poder por sobre los humanos lentamente se fue transformando en todo lo contrario: una gran red de poder que tomó el mundo, por lo que gané muchísimos aliados poderosos dispuestos a darlo todo por controlar al resto de la población humana. Pero yo nunca olvidé mi propósito.

Con cada generación nueva, vi cómo iban apareciendo usuarios de Stand cada vez más poderosos, y empecé a tener el temor de que alguno de ellos se alzara contra mí, y tomara las riendas de mi organización, utilizando la influencia y el poder para dominar el mundo con tan solo una orden. Fue entonces cuando decidí que debía buscar una manera de volver a hacerme el usuario de Stand más poderoso del mundo.

Como bien se dice, siempre hay que volver al origen de todo, por lo que regresé al Río de Sangre e intenté beberla por segunda vez para observar si había algún nuevo efecto, pero mi Stand seguía igual, y no hubo cambios.

Pero yo sabía que la respuesta estaba en el agua roja.

En el año 1989 conocí a un hombre llamado Dun, cuyo Stand llamado Bandito podía tener premoniciones y visiones acerca del futuro. Él fue quien me enseñó a creer en el destino, y me dijo que todos poseíamos uno. Él fue el que me encaminó en el sendero hacia mi objetivo.

Cuando Dun leyó mi futuro, tuvo una visión: estaba yo, metido con medio cuerpo sumergido en el Río de Sangre, mientras que a un metro de mí había una niña.

La niña estaba de espaldas a mí, y en su hombro izquierdo tenía la misma marca de nacimiento que yo: una estrella. De un momento a otro, y de un puñetazo que me atravesó el pecho, extrajo de mí todas las fichas de Stands robados que había conseguido durante todo el transcurso de mi vida.

La niña comenzó a emitir una luz desde sus manos, y todas las fichas comenzaron a fundirse y caer derretidas dentro del agua del río. Este metal fundido hizo que el agua comenzara a burbujear, hasta que lentamente se empezó a asomar algo que emergía a la superficie: una flecha.

Me quedé atónito viendo la flecha, hasta que de repente la misma salió disparada hacia mí, atravesando mi pecho. No sentí dolor, ni desesperación, y a los pocos instantes la flecha comenzó a emitir una fuerte luz que me cegó y me transmitió una especie de esperanza. Había visto mi destino.

Dun me explicó que aquella niña era mi futura hija, la cual nacería con un poder capaz de combinar dos grandes elementos: el poder extraído del virus del agua roja (que representa la creación y el origen) y las fichas de Stand robados (que representan la evolución, la mejoría y la actualización).

Me encaminé entonces en la búsqueda de la mujer perfecta, la cual me aseguraría que podría engendrar a aquella hija. Nunca creí en el amor, ni en ningún sentimiento en general puesto que representaban solamente distracciones, hasta que todo esto fue arrojado por los aires al conocer a Lorraine Quill. Me enamoré perdidamente de ella, y ambos terminamos juntos.

Pasó el tiempo, y finalmente ella quedó embarazada, pero hubo un gran inconveniente: descubrimos que no estaba embarazada de uno, sino de dos bebés. Haberme enterado de eso me desesperó, y Dun no tenía respuesta alguna. No encontrábamos respuesta a por qué iba a tener 2 hijas si en su visión solamente tenía una.

Sospeché que me había confundido, y que estaba por engendrar dos hijos que nunca estuvieron escritos en mi verdadero destino, por lo que tomé la decisión de asesinarla, pero Dun fue quien me detuvo y me hizo saber algo más acerca de mi destino: Lorraine Quill sí iba a ser la madre de aquella usuario de Stand definitiva, pero también iba a ser la madre de otra usuario de Stand que sería mi opuesto total, y que haría todo lo posible por detenerme en el futuro.

No sabía cuál de los dos bebés iba a tener que asesinar.

Lorraine, al enterarse de mis planes, escapó lejos de mí durante los últimos meses de su embarazo. Ella trató de convencer a su familia acerca de que existía una organización de humanos con "habilidades sobrenaturales", y contó todo acerca de lo que yo había planeado, pero nadie la tomó enserio y pensaron que Lorraine se había involucrado en una especie de secta o culto extraño, por lo que decidieron encerrarla en un hospital psiquiátrico.

Dentro del hospital, Lorraine intentó intoxicarse y matar a las bebés, pero antes de poder hacerlo, empezó su labor de parto. Su madre, Marie, y su hermana, Melanie, asistieron al hospital psiquiátrico a acompañarla en su parto. Temiendo que yo descubriera en dónde estaba, le imploró a su madre y a su hermana que una vez nacidas las niñas, cuidaran de ellas, y las separaran a una de la otra, para así entonces nunca encontrarlas a ambas y asesinar a aquella que sería mi némesis.

Cuando finalmente encontré el lugar en donde Lorraine estaba internada, coincidí con que ella estaba escapando del hospital psiquiátrico, por lo que ambos nos volvimos a encontrar, cara a cara, y allí fue cuando supe que ella había logrado alejar a las bebés de mí.

Lorraine se acercó lentamente hacia mí, y conforme se iba acercando noté que empezó a emitir un aura extraña, muy parecida a las que los usuarios de Stand poseen, y logró golpearme fuertemente. Al ver su brazo, vi que lo tenía blindado por una especie de Stand que ella estaba manifestando, tal vez producto de compartir sangre con las bebés.

Sin embargo, luego de atacarme, cayó al suelo, y falleció finalmente en mis brazos, debido a que tuve que atravesar su pecho de un golpe con mi Happiness Machine.

18 años pasaron desde aquella noche lluviosa en la que Lorraine murió en mis brazos, y aquel golpe fue el golpe más duro que jamás recibí, pero supe que mi destino aún seguía escrito. Debía encontrar a Amanda Quill para poder conseguir aquel Stand que me permitiría conseguir el poder que buscaba, y también debía vencer cuanto antes a Jessica Quill, o mi destino se vería ofuscado por sus acciones.

Fue entonces cuando el 18 de marzo de 2008, escuché la noticia de que había una chica que había utilizado una especie de Stand de blindaje para apalear a un chico en una discoteca. Aquel Stand de blindaje me remitió directamente a aquel que Lorraine había manifestado, por lo que supe que había encontrado el primer indicio de todo mi largo camino.

Finalmente, encontraría la aguja en el pajar que me permitiría llegar a mi objetivo final: conseguir ser el usuario de Stand más fuerte del mundo, y eliminar al resto de los usuarios de Stand para que nunca nadie se alce por sobre los demás, y así traer la verdadera paz mundial, antes de que la humanidad de sublevara ante la desconocida noticia de que, entre ellos, caminan personas con poderes sobrenaturales.

Yo, Brando, finalmente alcancé mi destino.