La luna se alzaba.
El manto de la noche cubría a canterlot en su totalidad. Las pulcras calles era iluminadas por postes que emitían un tenue brillo debido a un cristal mágico que poseían.
La luz que emitían junto al brillo de la luna y las estrellas apenas era suficiente para poder ver el camino. Y aun así dejaba muchos puntos ciegos perfectos para ladrones.
Pero esa no era algo de lo que ambos hermanos se tuvieran que preocupar.
¿Cuál era la ruta de ambos?
El castillo de canterlot.
Un poco antes de salir hacia el hogar del noble Rigel.
Las hermanas nobles por hospitalidad habían invitado a ambos hermanos a pasar la noche en el castillo. Para ayudarlos a descansar de su largo viaje.
Ellos no dudaron en aceptar la propuesta. Incluso, Arsenio y Decreip hicieron una petición a ambas princesas de si se podían hospedar por un tiempo en el castillo, tenían planeado pagar una cuota y todo.
Celestia había rechazado el pago, pero si les había permitido quedarse por el tiempo que quisieran.
Una respuesta gratificante para ambos.
Esta vez no había segundas intenciones. Ni infiltraciones nocturnas ni nada.
Todo había sido por mero capricho de Decreip.
"Pasar unos días como huéspedes en vez de gobernantes"
Incluso para Arsenio esa era una idea tentadora. Y no había dudado en aceptar.
No iban a vivir como pueblerinos, pero por lo menos iban a llevar unos días más normales que a comparación del Castillo Adastros.
-¿Puedes verlos?-
Arsenio habla, débilmente. Solo su hermano debía escuchar sus palabras.
-Fácilmente, incluso el apestoso olor del bajo mundo que traen con ellos es de meros principiantes.-
Decreip responde, mientras escaneaba todo su alrededor con el rango que le permitía su vista y su nariz.
"personas del Bajo mundo", así es como Decreip llamaba a las habitantes que Vivian en los barrios pobres de los reinos. Canterlot no parecía tener un lugar así, desde donde se viera, Canterlot parecía ser una capital erguida en un aire adinerado y de alta clase.
Parecía un lugar donde la gente de pueblo no sería bien recibida.
Sombras se movían con cautela por los callejones y techos del lugar. Eran rápidas, difíciles de ver para un ojo normal.
Pero para ambos hermanos, cada uno con un entrenamiento excepcional en su propio campo, ver esas sombras que se movían era un juego de niños.
-"Exploradores", parece que alguien quiere estar al pendiente de nosotros-
Arsenio deja de prestar atención al movimiento de la sombras en el momento que deja de hablar.
Si eran solo exploradores no había riesgo de que fueran a tomar medidas agresivas contra ellos. No había de que preocuparse.
El sonido de algo arrastrándose llegaba débilmente…
-¿Quién crees que sea?-
-¿Rigel?... no, si fueran los sectarios no podríamos verlos… ¿un tercero?, otro noble tal vez-
Decreip escucha las palabras de Arsenio.
Era verdad, Rigel estaba descartado casi de forma inmediata. Era como decía Arsenio, si fueran los sectarios los que los siguieran, ellos no serían siquiera capaces de sentir la presencia de estos, aunque estén justo detrás de ellos.
También, una prueba irrefutable de que no eran los Sectarios.
El ruido de grillos y cualquier otro animal nocturno acompañaba la noche.
Lo prohibido no se encontraba presente.
"Ellos" que habían dado todos por el temible dragón, eran repudiados y temidos por todo lo que respiraba en este mundo.
Los insectos, las flores, los árboles, las hojas… todo aquello que poseía vida en el mundo se callaba con la presencia marchita de estos sectarios.
Esta era una noche acompañada de la melodía nocturna del mundo.
Rigel tampoco habría contratado a alguien. Los miembros de la secta solo podían confiar en ellos mismos, sin nada de terceros.
*Ghasp*
Un sonido extraño.
La única teoría que podían formar, era que algún noble o habitante con influencias en canterlot sabía de su llegada.
-Creo ya hemos tenido muchas cosas en las que pensar esta noche. Será mejor llegar al castillo antes de que se haga aún más tarde-
Decreip. Completamente despreocupado, estira los brazos y decide ignorar completamente a los "Acompañantes inesperados".
Tenía mejores cosas que hacer en el castillo de las hermanas nobles.
-Te escuchas algo impaciente, ¿tienes algún asunto que arreglar en el castillo?-
-… Mmmm…. Me gustó mucho el jardín, quiero ver las flores reflejadas con la luz de la luna-
La naturaleza adoptaba un extraño brillo en la noche.
Decreip había tomado un gran gusto por la naturaleza. Y este solo se vio incrementado cuando su mundo se marchito.
La amaba tanto… que una vez, con el mundo marchito en su totalidad. Él había encontrado una rosa.
Moribunda, con su color opacada por la corrupción y con la mitad de sus pétalos marchitos.
Aun así, Justo en aquel momento. Para Decreip, no había nada más hermoso que esa tierna flor aferrándose a la vida.
Él se sentó delante de la rosa. Y se quedó observando como cada pétalo caía.
No por la corrupción, si no por el orden natural del mundo.
Él pudo presenciar el lapso de vida de la rosa en su totalidad. Entregándole constantemente cantidades abismales de su mana para que esta no sucumbiera al marchito mundo… y así pudiera tener una muerte… natural.
¿Cuánto tiempo había pasado desde aquello?
Para Decreip, el jardín del castillo de las hermanas nobles era hermoso y sin duda, bajo la luz nocturna. Él se quedaría enamorado de ese lugar.
-…-
Arsenio no habla. Para alguien como él, que había olvidado el cómo disfrutar de las cosas. Tener charlas sobre gustos y disgustos sería muy hipócrita de su parte.
Podía hacerlo con desconocidos, o con gente que apenas conozca. Pero jamás intentaría dar sentimientos vacíos a su familia.
Pero…
-Deberías sembrar tu propio jardín cerca del castillo-
Debía empezar a apoyar los gustos de aquellos cercanos a él.
Decreip le mira, extrañado.
-No esperaba eso…-
Arsenio no podía sentir nada por esa opinión.
Era verdad, normalmente él se hubiera quedado callado sin decir nada.
-Pero… ¿en el castillo? No suena tan mal, Lili podría ayudarme y todo… sin duda es una buena idea… a madre le hubiera gustado.-
Esos pocos pasatiempos que había tenido su madre. Cuidar su jardín.
Arsenio observa la expresión conflictiva de su hermano.
Una Sonrisa nostálgica, unos ojos sin brillo.
Recordar a su madre, aparte de traerles felicidad, les daba mucha tristeza.
-¿Mm?...-
La expresión de Decreip cambia al sentir que algo jalaba de la extensa manga de su chaqueta.
Una mano, pequeña, pálida. Era la mano de un infante.
Decreip observa al dueño de la mano.
Una niña. Con una mirada inexpresiva, su cabello negro completamente lacio cubría la mitad de su rostro. El único ojo que se podía ver era de un color grisáceo.
Un vestido de una pieza blanco, simple, andrajoso. Era lo único que la cubría.
Descalza, su piel era tan pálida como la de un cadáver. No, no era solo su piel. Todo el cuerpo de la niña parecía haber sido desprovisto del calor y brillo de la vida.
Ella jala de nuevo la manga del mago.
-¿Quieres que me mueva?-
Decreip le pregunta.
Ella asiente, y señala con su pequeño dedo al piso, justo a un lado del mago.
Decreip observa hacia donde apunta.
El color de la vida derramada se esparcía en el suelo. Como si fuera el flujo de un rio, el líquido carmesí amenazaba con ensuciar el calzado del mago.
La niña no quería que se ensuciaran los zapatos del mago.
Decreip se mueve.
La sangre sigue su camino a un lado.
Decreip observa de nuevo a la niña.
Ella lo mira.
-Gracias Vixsti Hiciste un buen trabajo-
Él le da una palmaditas en la cabeza a la pequeña para agradecerle.
El rostro inexpresivo de la niña se tuerce en una pequeña sonrisa. Ella estaba alegre de ser elogiada por su señor.
Cuando Decreip iba a retirar su mano.
La pequeña, prediciendo las intenciones de su amo. Con ambas manos sujeta la del mago y le impide irse. Ella lo mira fijamente, exigiendo más.
-Umu… te has vuelto más descarada-
Había sido una acción inesperada. Antes ella se hubiera quedado sin hacer nada, negándose a que se prolongue ese acto.
Pero ahora…. Ella misma exigía más.
-Mmm….-
Arsenio miraba, pensativo. En su mirada se reflejaba una pequeña discordia. Como si el tuviera la culpa de la actitud de la pequeña.
-¿Tienes algo que decir?-
-… Si, supongo que es una reacción natural de los niños. Desde que te fuiste yo nunca le acaricie la cabeza-
Arsenio nunca había hecho aquel acto ya que no lo veía necesario. Pero viéndolo ahora, el caballero cenizo había descubierto las respuestas de por qué muchas veces antes Vixsti se le quedaba viendo cada vez que terminaba algún pedido de él.
-¿De verdad? Que malo eres Arsenio. Esta pequeña nos ve como sus padres, el simple acto de revolverle el cabello con tus manos la baña en regocijo-
-Lo haces parecer como si hubiera cometido un gran pecado-
Arsenio suspira. Él no podía entender lo que decía su hermano.
-¿Por qué no lo intentas?-
Decreip mueve a la pequeña delante de Arsenio. Este, como antes. Solo podía quedarse viendo a Vixsti sin hacer nada.
¿Debería hacerlo? ¿Era importante?
Arsenio sabía que no se lo debía de pensar tanto, pero ya que él es alguien con 0 experiencia con los niños. Esta situación parecía muy intimidante para él.
-Vamos, sabes que ella no muerde, es todo un amor-
Decreip seguía endulzando la situación.
Arsenio levanta su mano. Y, la acaricia, revolviendo sus largos cabellos.
A pesar de su apariencia, los cabellos de la pequeña eran suaves y perfectamente lisos. Creaban una pequeña sensación cosquilleo en la mano de Arsenio.
-Umu~ ¿Cómo está?-
-Se siente… bien…Supongo-
Arsenio sentía una extraña sensación en su pecho al ver la cara de la pequeña con esa inocente sonrisa.
Era cálida, una vieja calidez recorre el cuerpo de Arsenio.
-Bueno, Vixsti será mejor que vuelvas al castillo, limpia todo antes de irte-
La pequeña, a regañadientes. Se separa de ritual "Padre e hija" que estaba teniendo con el caballero cenizo; y, con una pequeña señal con su cabeza. Se retira, perdiéndose completamente en la oscuridad.
-¿Vamos?-
-…Si, ya no tenemos nada más que hacer-
Ya todo estaba "Entre medias" resuelto, pero por cómo estaban ocurriendo las cosas. La única preocupación de ambos solo sería Verdad, el hombre que cada vez sumaba más vidas en su lista.
-Solo queda esperar-
Eso era lo que podían hacer ambos. No iban a gastar recursos en buscar al sabio de la Verdad, buscar a un sectario era una tarea muy tediosa y larga.
Ellos solo podían esperar a que el mismo se presentara ante ellos.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-X
¿Por qué seguía despierto? Justo ahora el podría estar teniendo el mejor de los sueños, disfrutar de la calidez de sus sabanas, la suavidad de su almohada, el simple confort que Spike sentía al acostarse en su cama era inigualable.
¿Por qué no podía sentir esa comodidad el día de hoy? La respuesta era.
*Paff*
-¡AY!-
El sonido de un golpe suena.
La regla había golpeado sus manos. El dolor palpitaba.
La bru… *Ejem* Jino había golpeado con suficiente fuerza como para quebrar sus escamas. De hecho, Spike podía jurar que algunas estaban agrietadas.
-Deja de perder el tiempo en pensar en cosas sin sentido y presta atención-
Jino lo regañaba de nuevo. Con este ya eran 3 regaños y 6 golpes.
Ambos estaban en la habitación del dragón. Spike estaba sentado delante de su escritorio, justo con un revoltijo de papeles y pergaminos regados en el escritorio.
Estaba estudiando magia. En un término más teórico, en vez de al momento.
Todo bajo petición de Decreip. Ya que este iba a estar en Canterlot un tiempo, no podía enseñarle. Pero para su fortuna, el mago ya había pensado en una solución, y para su desgracia, Jino había sido asignada como su maestra.
Spike se había preguntado; si ella había sido elegida para enseñarle mientras Decreip no está, ¿Ella puede usar magia? La repuesta lógica seria "Si". Pero solo para molestarlo, Jino le había informado que ella no poseía ningún talento para la magia.
Ella era una humana común y corriente.
Spike no se la tragaba. Justo hace un momento esa misma "Humana Común" le había golpeado con una terrible fuerza, casi le había roto las manos, ¡ESO NO ERA PARA NADA COMÚN!
Y también, otro detalle curioso.
Haciendo memoria de antes, Spike había tenido la idea de cubrir el rostro de Jino con una bolsa para así no verla a los ojos.
Bueno, sí pudo llevar su plan a cabo, pero la víctima había sido él.
-Emm… Profesora Jino-
-¿Ese tipo de juego de rol te excita, no?-
-S… ¡NO!-
Ni si quiera en estos momentos él estaba seguro.
-¿Qué quieres?-
Jino le permite hablar. Con una mirada que decía: "Habla rápido".
-Ya que estaremos despiertos hasta más tarde, quisiera preguntarte dos cosas-
Dos dudas importantes que el dragón tenía desde que conoció a ambos hermanos. Temas que cualquiera podría decir que no le concernían, pero su curiosidad ganaba terreno en su conciencia.
-¿Qué cosas? ¿Mis tallas y si soy virgen?-
-¡ESTO ES SERIO MUJER!... grrrr-
Solo podía gruñir malhumorado. Él quería tocar un tema que bien podría ser delicado para ella y para ambos hermanos. Había estado rato pensando en cómo preguntar sin parecer un completo metiche.
Tenía curiosidad, pero tampoco iba a obligar a alguien para que le dieran las respuestas.
Pero, estaba hablando con Jino, hablar mucho tiempo con ella era un arma de doble filo.
Incluso Spike tenía miedo de comer el sándwich que ella había traído para el cuándo comenzaron a la lección de magia.
Spike tenía miedo de que estuviera envenenado o algo.
-Jmm… una reacción más agresiva… no me gusta-
-¿Eh? Dijiste algo raro en lo último-
-No importa. En cambio, habla rápido. No hay que descuidar los libros y pergaminos que el amo dejo para tu enseñanza-
-Ah claro, bueno… una de las cosas que más me ha llamado sobre todos ustedes, que le sirven a Decreip y Arsenio. ¿Por qué tanta lealtad?-
Spike ya había sido testigo sobre la profunda lealtad que tenían todos los sirvientes del castillo hacia ambos hermanos.
Unos llegaban a un punto más extremista que otros.
Muchas veces Spike había pensado que ambos hermanos tenían un trato de esclavistas hacia las sirvientas. Pero para sorpresa del dragón, todas ellas le respondieron que lo hacían por cuenta propia.
Incluso Jino parecía una de esas.
A ella parecía no agradarle el dragón.
Pero aquí estaba, a su lado, ayudándolo, incluso le preparo comida y café para pasar la noche.
Todo porque Decreip le había ordenado que lo hiciera.
-Todos en el castillo tenemos una historia diferente-
Ella no tarda en responder con completa naturalidad.
Parecía que no le había incomodado la pregunta del dragón.
-No las conozco todas, tendrías que preguntarles tú mismo… pero, tómalo como el curso natural de las cosas-
-¿Natural?-
-Si..., es natural ser leal hacia aquel que salva tu vida, aquel que te da un lugar donde descansar. Un lugar que puedas llamar… hogar-
No por causa de magia, ni de chantaje, tampoco los estaban obligando.
Cada una de las sirvientas, de los guardianes, casi todos los habitantes del castillo habían sido salvados por ambos hermanos.
Pobreza, esclavitud, enfermedad, tortura, violación, incluso de la misma muerte.
La verdad trastornada del trágico pasado de cada uno de los habitantes del castillo.
Dos manos fueron extendidas para cada uno de ellos.
Una, cubierta con un elegante guante.
Y la otra, cubierta por una vieja y oxidada armadura.
¿Cómo ellos podrían traicionar aquellas manos que les habían traído la calidez de un hogar?... ¿Cómo podrían rechazar la calidez de una… familia?
El simple acto de traicionar a los hermanos se volvió repugnante para todos.
-Se podría decir que ya hace mucho tiempo pagamos nuestra deuda con ellos. Pero… todos queríamos permanecer con aquellos hombres tan solitarios… sabes...… antes, el amo Decreip y el amo Arsenio compartían el castillo con sus 19 hermanos…-
La gran mayoría llego al castillo cuando todo el grupo de hermano y hermanas estaban reunidos.
Habían estado con ellos cuando todo el castillo rebosaba de un aura familiar y dulce.
Todos ellos no podrían olvidar las sonrisas que tenían Decreip y Arsenio en esos días.
-…todos ellos… lentamente… se fueron-
Sonrisas que fueron olvidadas con la despedida de los hermanos.
Abandonándolos, de uno a uno.
Aquellos hombres y mujeres que Arsenio y Decreip llamaban familia se fueron yendo.
Cada uno de la servidumbre solo podía observar como cada uno de ellos se iban.
Tallando en piedra las expresiones tristes de sus dos señores en sus corazones.
-Todos nosotros solo queremos aliviar el pesar en sus corazones…. Queremos… ser su familia-
Todos ellos querían recibir esos mismos sentimientos, esas mismas sonrisas… esa misma confianza que habían tenido sus señores con sus antiguos hermanos adoptivos.
-… No sé si eso será suficiente para ti, puedo darte más detalle si quieres, por lo menos de aquellos que conozco de forma cercana-
-Eeehhh…. No, déjalo así-
Era cierto que ella no dijo mucho, pero Spike no era tonto. Jino había dicho lo suficiente como para que el entendiera a la perfección.
Spike sentía que seguir indagando seria ya muy descortés de su parte.
-¿Tenias otra pregunta?-
Jino se veía más calmada, su tono al hablar era más suave y delicado, contrastando completamente su típico tono de voz alto y agresivo.
Justo ahora, para Spike; Jino se veía como una linda chica que había conocido por casualidad.
-Sí, pero… creo que estaría muy mal de mi parte preguntar-
Habiendo adaptado el nuevo conocimiento que había conseguido con su anterior pregunta.
La curiosidad de Spike se fue dirigida hacia otra cosa.
Jino dijo que todos en el castillo tenían alguna historia.
No eran historias felices. Pero cada una de ellas era el detonante de la lealtad que tenían hacia ambos hermanos.
Pero, desentrañar una trágica historia solo para saciar su curiosidad era muy bajo.
Spike no podía evitar sentir asco de sí mismo por sus pensamientos.
-…Ya veo… tu cara lo dice todo. ¿Quieres saber mis historia, verdad?-
-¡Eh!... sí, no lo niego… pero…-
Hay estaba de nuevo. Parecía como si todos los del castillo Adastros pudieran leerle la mente. Decreip ya se lo había dicho una vez, y ahora Jino parecía que podía hacer lo mismo.
-…Dudas…eres un buen chico… pero… me niego. No veo razón alguna por la que deba contarte sobre mi vida pasada.-
-E_entiedo…-
Era verdad. La relación de ambos estaba lejos de llamarse "cercana" incluso difícil mente podrían ser "conocidos con buenos términos", ninguno conocía nada del otro, y tampoco ninguno había hecho algún esfuerzo por preguntar.
Ambos llevaban una "relación" falsa de amistad. No había confianza en ninguna de las dos partes.
Spike simplemente no podía exigir respuestas.
Y Claro que no lo iba a hacer de todas formas.
Spike respetaba las vidas privadas de las demás personas. Él incluso le hubiera hecho las preguntas anteriores a ambos hermanos cara a cara, pero su curiosidad, junto al extraño deseo insaciable de una respuesta había ganado en su alma.
Por eso le había preguntado a Jino.
-La noche es larga, sigamos con tus estudios.-
Jino le quita la bolsa de la cabeza. Otro buen detalle de ella que Spike debía anotar.
Spike ya no tenía valor para seguir preguntando.
Esta vez, el obedece las palabras de Jino, sin rechistar, sin poner mala cara, y dócilmente, el acepta la compañía de la sirvienta para sus estudios en la magia.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-X
Habia lugares desconocidos en Equestria. Lugares donde las leyes de las hermanas nobles eran desconocidas. Algunos eran pequeños y otros grandes. Lugares donde la alineación natural de animales y personas no existía.
Lugares donde lo prohibido podía existir.
Un lugar lleno de figuras desconocidas. Figuras que representaban todo lo podrido del mundo como se conoce.
Las figuras vestían atuendos negros de pies a cabeza con capuchas, dejando sus rostros e incluso sus géneros imposibles de divisar. Se movieron, aparentemente deslizándose por el suelo mientras cerraban el círculo alrededor de dos personajes conocidos.
Risu encargada con los deberes de la Risa, miraba alegremente a la persona que tenía delante.
La cara de Risu parecía ser toda sonrisa, una expresión correcta de alguna manera para la ocasión.
En esta pequeña reunión entre "amigos" solo los sectarios de cada Sabio no encajaban con el ambiente.
Y para Rigel que estaba encargado con los deberes de la Generosidad, esto le constaba un poco.
La intención era tener una conversación a solas, pero debido a que el tema particular que iban tocar involucraba a los altos mandos de la secta, la presencia de sus respectivas "Ramas" era necesaria.
-Jiji, hacía ya un tiempo que no nos veíamos Rigi-
-No lo discuto, la última vez que nos vimos fue hace 1 año. Y de todas formas aquella vez no era el mejor momento para hablar.-
-Esta vez tampoco parece ser así. Aahh… que desafortunado de nuestra parte, deberíamos aclamar a la benevolencia del gran Dragón para que nos de unas vacaciones-
Risu y Rigel, no eran demasiado cercanos. Pero llevaban una relación amistosa lo suficientemente estrecha como para dejar la vida de cada uno en las manos del otro.
Claro que en eso también se veía influido que ambos pertenecían a la secta del dragón.
-Él no nos lo negaría, pero nuestro deber en el equilibrio de Equestria es más importante que nuestro tiempo libre.-
-Eeeehhhh… dices eso, pero tú solo tienes que desparramar tu dinero y no hacer nada. Todos los demás sabios estamos ocupados manteniendo el control en los rincones de Equestria. Dime ¿Cuándo fue la última vez que saliste de canterlot?-
-No lo hagas sonar tan fácil. Aunque no negare que a comparación de ustedes mi trabajo es más fácil, mis deberes como un importante noble de canterlot son más pesados de lo que te imaginas.-
-Pero aun asi…-
Risu se ve interrumpida por el repentino acercamiento de una de sus Ramas. Esta le susurrara palabras inentendibles en el odio.
-…la…-
-…Ya veo…-
Como si hubiera llegado a la conclusión de algo. La cara de Risu, así como su estado de ánimo caen repentinamente.
El aire se ponía pesado, la visión de aquellos que eran débiles se distorsionaba. Cada uno de los sectarios que se encontraban presente, se postran. Mostrando claramente sus respetos hacia aquellos que ocupaban el lugar más grande entre la Secta.
Las palabras que el sectario le había dicho a Risu eran desconocidas. Pero debido a estas, ella decidió poner los pies en la tierra. Quitando completamente toda la calma que había estado hace un segundo.
Se podría decir que Rigel estaba igual, el había entendido el repentino cambio de su amiga, y este no tardo tomar la verdadera seriedad del asunto.
Toda existencia viva en el mundo se había callado para escuchar las palabras de las dos pecaminosas existencias que llevaban el título "Sabio de la armonía" en sus hombros.
Ya no eran la chica animada Risu ni el noble Rigel.
Justo en este momento, era una reunión entre los encargados de la Risa y la Generosidad.
-Se ha puesto más descontrolado.-
Risu comienza la conversación, su tono de voz era serio, impotente, que congelaba las espinas de los mismos sectarios presentes.
-Que aquellos caballeros hayan sobrevivió se podría llamar claramente un milagro-
Rigel, en cambio, se oía preocupado. Y tenía razones, el causante de todo esto era alguien a quien le tenía la estima suficiente como para considerarlo su propio hermano.
-El gran dragón siempre recompensa nuestra diligencia, pero las acciones recientes de Virnes están yendo en contra de los deseo del gran Dragón-
Virnes, aquel que estaba encargado con los deberes de la Verdad. En todo el tiempo que se había unido a la secta se había mostrado como alguien fanático de la peleas.
Pero aun así, su actitud era increíblemente pasiva para alguien que se crio en las peleas clandestinas. Como toda persona tenía su temperamento, pero era muy difícil hacerlo enojar.
A la secta no le importaba hacer uno que otro "sacrificio" para mantener la armonía en orden. Sobre todo si era para proteger la imagen de aquel que tanto adoraban.
Pero lo que estaba haciendo Virnes iba en contra de una de las principales reglas de la secta.
Estaba destacando demasiado.
Cada limpieza debía ser perfecta, sin evidencia, sin testigos, sin nada que anunciara la presencia de la secta.
Virnes estaba matando a diestra y siniestra a cualquiera persona que cargara con la más minina señal de mentiras en el mundo. Se sabía que todo esto era por la llegada de los dos hermanos Adastros, el mismo Virnes se los había dicho. Pero aún seguía sin explicar la causa de su repentina ola de muerte que estaba causando.
Incluso Las Ramas De La Verdad, aquellas que habían sido designadas a la perfección para que él las tenga a su lado. Lo habían abandonado.
Aquellas Ramas…, libres de cualquier mentira, libres de cualquier deslealtad, libres de cualquier egoísmo, libres de cualquier tristeza, libres de cualquier odio y libres de cualquier enemistad. Las ramas eran la existencia corrupta del vacío y lo desconocido.
Cada una de ellas elegidas específicamente para cada Sabio.
Para que estas hayan abandonado a Virnes el sabio de la Verdad, solo podía significar una cosa….
-El Amor del gran dragón lo ha abandonado…y el, en vez de venir para pedir redención por sus actos. Está causando un desastre con nuestro nombre y la Autoridad que se le fue dada por el Amor de nuestro señor, ¡Simplemente imperdonable!-
Una sed de sangre genuina. Risu no encontraba otra manera de desquitar su ira golpeando lo primero que tuviera delante. Rigel era el blanco perfecto, pero opacar su enojo golpeando al noble no iba a ayudar en nada.
Tenía que guardarlo todo para Virnes.
-… ¿Sabes cuándo llegara?-
A Rigel solo le quedaba preguntar, no podía apelar en la defensa de su querido amigo, el quedaría como un traidor si lo hacía. Por muy cercano que él sea a Virnes, su amigo estaba dejando de lado las enseñanzas dadas por el dragón que habían sido inculcadas en todos ellos desde niños.
Las acciones a seguir eran obvias para la secta.
Para aquellos que deshonran las enseñanzas del dragón. La muerte era la única libertad para su pecado.
-Llegara a canterlot mañana por la noche, eso es lo que se. Aun no se sabe dónde aparecerá, pero tendré a cada una de mis Ramas esperando por el en cada rincón y sombra de la capital-
Solo quedaba esperar, aunque casi todos en ese momento querían la cabeza Virnes. Seguía siendo un sabio, su captura y no decir su muerte, no eran tareas fáciles. Para alguien como Virnes, solo otro sabio que este especializado en la misma materia que Virnes, que era el combate cuerpo a cuerpo. podía hacerle frente.
Solo había otros 2 sabios que manejaban ese campo.
Uno era Risu.
Y el otro era "Lealtad"
Lealtad estaba ocupado. Así que en este momento solo quedaba Risu para enfrentarse a Virnes, aun así no era tarea fácil. Pero con la ayuda de Rigel; sin duda ella podía mover todas las cartas a su favor.
Mañana por la noche, Risu aclamaría el perdón del dragón con la cabeza de Virnes en sus manos.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-X
La oscuridad de la noche se cernía sobre el castillo de canterlot. Los elegantes pasillos que guiaban los caminos se encontraban completamente bañados en oscuridad.
Ninguno de ellos parecía tener algún cristal o algún encantamiento mágico, que diera alguna señal de luz.
Para Decreip eso no representaba un problema, el había invocado una esfera luminosa con simplemente un ademan. La luz que emitía no era excesiva, pero era lo suficientemente brillante como para iluminar el camino y ser cómodo para la vista.
Arsenio ya estaba en la habitación que se le había designado, y el, como ya se lo había propuesto antes. Salió a caminar por los pasillos en busca del jardín del castillo.
Decreip sabía que la zona del jardín había sido destruida por el enfrentamiento entre su hermano Arsenio y su hermano Adoptivo Obrespo. Pero ese lugar había sido reparado con magia antes de la partid del caballero cenizo. Amelia lo había hecho, claramente para mostrar las disculpas de su amo por destruir el lugar.
Cuando él estuvo antes en el castillo no había podido ver el jardín. Pero tratándose de la realeza, las expectativas del mago estaban en alto.
Solo el ruido de sus pasos resonaba en pasillo.
Parecía como si no hubiera ningún guardia vigilando a esas horas de la noche.
Pero Decreip sabía la verdad del asunto. Sin contarlos, ya que no era necesario. El mago sabía sobre los ojos que lo estaban observando a sus espaldas. Ocultos perfectamente en las sombras, a comparación con los exploradores de antes. Estos parecían más experimentados. Respiración nula, intención asesina completamente reducida, caminar completamente imperceptible. Aquellos que se movían en la oscuridad simplemente eran merecedores de elogios por su demostración perfectas de habilidades.
¿Sería la guardia nocturna del castillo?
Decreip no se iba a molestar en averiguarlo. Mientras estos no hicieran nada en su contra, todo debería salir bien.
Siguió caminando. No sabía cuánto tiempo había estado recorriendo los pasillos del castillo. Bien el podría estar caminando en círculos y no se hubiera dado cuenta. Claro que con las indicaciones que le había pedido a Spike, esto no era así.
Pero hay estaba. La débil luz de la luna se filtraba por la entrada hacia el jardín.
Su pecho se llenaba de euforia. Amaba los jardines, amaba la naturaleza. El mismo podría simplemente dormir en una cama de flores y le encantaría.
La esfera luminosa desaparece, está ya había hecho su cometido. Podía irse.
Decreip se para justo delante de la entrada.
-Hooo…-
El brillo en sus ojos era inigualable. Su mirada parecía la de un niño recibiendo sus regalos de cumpleaños.
La vista delante de él. Era simplemente hermosa.
Con una combinación perfecta e inigualable de colores. El frondoso suelo de césped estaba en la cúspide de su vida, con un ejemplar brillo verdoso que lo hacía un lugar encantador para dormir.
Las hileras de arbustos, la pequeña cantidad de robles. Todo estaba bañado en flores de distintos tipos y colores. Las lianas de los arboles caían y se unían delicadamente, sosteniendo un pequeño nido que había tomado ese lugar como su vivienda.
Era una vista hipnotizaste, la luz de la luna, el pequeño brillo de las luciérnagas, los pequeños animales que Vivian en ese majestuoso lugar. Y entre todo eso…. Justo en medio de todo lo que él podía llamar hermoso. Estaba ella.
Aun con aquel vestido azabache con el que la había visto esa noche, ese sedoso cabello de tonalidades diferentes de azul que caía como cascada hasta su cintura. Esta vez sin accesorio alguno. Aquellos profundos ojos turquesa que lo había visto con enojo…. se encontraban calmados. Viendo cariñosamente a la pequeña ave que cargaba en sus manos.
Él había tenido razón. La naturaleza tenía un brillo ejemplar con el adorno de la noche. Pero la presencia de aquella que manejaba todo lo desconocido del cielo nocturno hacia parecer aquel bello jardín como si fuera el hogar de tan bella doncella.
*Palpitar* *Palpitar* *Palpitar*
Decreip estaba embobado, sin ser capaz de moverse. Su corazón no paraba de palpitar fuertemente. El ardor en su cara se hacía insoportable.
No podía detener aquel roció de lágrimas que surcaban sus mejillas.
La imagen delante de él. Le había traído muy buenos recuerdos. Recuerdos que se había negado a olvidar, pero que se habían escondido en lo más profundo de su corazón.
-….M…miella…
Inconscientemente se le escapan esas palabras. En un anhelo por aquello que ya no estaba aquí.
-¿Mmm?...-
Luna escucha el extraño sonido. Ella observa hacia donde se debería haber originado.
No había nada.
Ella seguía sola en medio del jardín. Solo con la compañía de los pequeños habitantes del lugar.
Pero ella podía jurar que había escuchado a alguien susurrar. Incluso ella creía haber visto una figura por el rabillo del ojo. Pero no había nadie, todo seguía tan callado como se debería.
Ella observa las estrellas. Estas no tenían su viejo brillo de antaño. Se veían débiles, opacas. No había emociones en esas estrellas.
La noche estaba más fría que de costumbre.
X-_-_-_-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-_-_-_-x
X-_-_-_-x
X-_-x
Casi lo ven.
Decreip se encontraba oculto entre los pasillos del castillo. Su magia había funcionado como debía.
*Jadeo* *Jadeo*
*Palpitar* *Palpitar*
No podía controlar su respiración, su corazón aún estaba con ese doloroso palpitar.
Las lágrimas aún no habían dejado de caer.
El dolor en su pecho era incesante. Quien hubiera pensado que algo como eso fuera a pasar por el simple hecho de ver un jardín.
Olvídalos, entiérralos, escóndelos. Tenía que deshacerse de esas imágenes y esos recuerdos que golpeaban fuertemente su cabeza. El malestar desaparecería si los olvidaba, pero él no quería olvidarlos.
Tenía que esconderlos de nuevo en lo más profundo de su corazón. Sin magia, eso podría borrarlos. Tenía que hacerlo el mismo, el mismo debía enterrar esos agonizantes recuerdos.
Solo así dejaría de doler.
Esta noche no dormiría, solo le quedaba sollozar en la habitación. Esperando olvidar. Con la luna como su único acompañante.
Bien tarde no?
Recuerden, soy un ser humano. Como ustedes tengo responsabilidades que atender. pero bueno.
Aquí esta el penultimo capitulo de este interludio. Iba a ser mas largo, pero decidí dejarlo así para meter todo lo demás en el ultimo cap, que por naturaleza debería quedar como el mas largo hasta ahora.
Igualmente: por un pequeño fallo en el argumento, la segunda parte del especial de "Harrowing" los pospondré :V
Y para contestar a Misery: Nel pastel, esta historia no es croosover. tengo planeado (cuando termine de escribir esta) hacer un Fanfic de League of legends ya que soy un gran fanático de su rico lore. y en ese Fanfic estarán los mismo protagonistas que en este, solo que menos rotos y Arsenio será menos sangron.
Mi intención con los "Extras" es simplemente entretener. Algunos serán sobre la historia actual, pero otros serán los dos hermanos como protagonistas en diferentes "Mundos" y no tendrán nada que ver con la historia actual. serán simplemente para entretener.
Sip, el titulo que tenia antes era provisional. los mismo con la sipnosis. y en un futuro les añadire y le comenzare a poner titulo a los caps. algo difícil claro está, no quiero poner esos titulos de mierda que pone todo el mundo :V. Para mi, un título debe tener una razón y un significado profundo.
Que no sea poner "El entrenamiento inicia" solo porque X personaje va a entrenar.
Ok paro, ya estoy comenzando a tirar arena.
Para lo último. El gran dragón no manipula a los sabios de ninguna manera. todo lo que ellos hacen es por voluntad propia.
