~Sweet Nightmare VI~
Wēn Níng abrió los ojos con pesadez, su cabeza dolía y sentía que las fuerzas le habían abandonado por completo.
—¿Qué pasó? — Preguntó en un débil susurró, sólo así una serie de imágenes se hicieron presentes, los cadáveres, los exterminadores, su hermana. —¡Hermana! — Se sentó de golpe y aquello le ocasionó un fuerte dolor de cabeza.
—¡Ya despertaste! — Wēn Níng volteó a su derecha, pues era de ahí de donde provenía la voz. —Gracias a Dios, ya me había asustado.
—Tú… — Ante él, había una chica de ojos plata y cabello largo peinado en dos trenzas sencillas.
—¡Oh! Cierto, cierto, soy Niè MéiGuī[1]. — Wēn Níng ladeó un poco la cabeza. La chica sonrió. —No pasa nada, después de todo, no soy alguien que destaque en el Clan, en todo caso.. soy prima tercera del Líder.
Wēn Níng recordó que el Líder había "atrapado" a su hermana, a ambos de hecho. —¡Mi hermana!
—¡Alto, alto! — Le detuvo Niè MéiGuī. —¡No seas imprudente!
—¡Mi hermana!
—Entiendo, entiendo, no te preocupes, ella ha sido atendida, está descansando en la habitación contigua, MíngJué es un poco ogro, así que te ha limitado de tu energía espiritual, es decir, no podrás hacer mucho… ni caminar si quiera. — Wēn Níng abrió aún más los ojos. Si él que no estaba lesionado -a comparación de su hermana- le afectaba tanto estar sin su energía, ¿cómo estaría su hermana?
¡TERRIBLEMENTE PEOR!
Ella estaba herida, si manteniendo un flujo constante no había logrado sanar, ¿cómo diablos estaría ahora que le habían privado de ella?
—¡Hermana! ¡Tengo que verla, ella no puede estar así! — Imploró alterado.
Niè MéiGuī le tomó de los hombros. —Para, para, para. — Trataba de regresar al chico a la cama, pero este se oponía. —¿De dónde le sale tanta fuerza?
—¿Qué es todo este maldito escándalo? — Niè MéiGuī y Wēn Níng se quedaron estáticos.
Niè MéiGuī volteó. —¡MíngJué! ¿Qué haces aquí?
—Escuché demasiado alboroto, no creí que fueses tan ineficiente que ni siquiera puedes hacerte cargo de alguien cuya energía está frenada.
—¡Oye! — Reclamó la chica. —Para que lo sepas, puedo hacerme cargo.
—No es lo que yo veo.
—¡Te pusiste igual cuando secuestraron a A-Sāng, imagínate cómo está de alterado si la última imagen que tuvo de su hermana, está estaba pálida y con una herida abierta.
Niè MíngJué no contestó nada, con el puro hecho de recordar el secuestro de Niè HuáiSāng había tenido para cerrar la boca.
—Mi hermana, tú…
Niè MéiGuī habló. —Tranquilo, su energía no ha sido bloqueada, hacer eso es enviarla a la muerte, MíngJué será un bruto, pero no un desalmado.
A Niè MíngJué se le hinchó una venita en la frente. —¡Estoy aquí!
—Por eso lo dije. — Niè MíngJué dio media vuelta y salido de la habitación. Wēn Níng sentía que el ambiente era de lo más volátil. —Debes agradecerle a A-Sāng. — Wēn Níng miró a la chica. —Él asegura que ustedes le ayudaron. — Wēn Níng ladeó la cabeza, no lograba entender nada. —Por el momento, dedicate a sanar, después te ayudaré para que veas a tu hermana.
Wēn Níng volvió a recostarse y miró fijamente el techo. —Ese chico… ¿realmente le ayudamos?
Sus memorias eran un caos, su vida mientras vivía bajo el yugo y la tiranía de Wēn RuóHàn, era clara, recordaba las crueles jugadas que hicieron los de su Secta hacia los demás. Las personas que habían sucumbido ante la dictadura de su tío, todo eso era claro, pero… no recordaba la caída de su Clan.
—Todo es tan confuso…
En la habitación contigua estaba la hermana de Wēn Níng, Wēn Qíng, la herida en el vientre de la chica había sido tratada y limpiada adecuadamente, no era como que la chica no limpiase su herida de forma adecuada, sino que, debido a la situación precaria en la que estaban, no podía conseguir las plantas adecuadas para atenderse, ahora su lesión estaba en óptimas condiciones para recuperarse.
Niè MíngJué había entrado para cerciorarse de que la chica siguiese ahí, no fuese que la terca se levantase, después de todo, tuvo que dejarla inconsciente para llevarla al "Reino Impuro", pues con todo y herida abierta la castaña seguía dando pelea. Se acercó aún más para ver la expresión de la chica, esta era relajada.
—¿De verdad ellos le salvaron la vida a HuáiSāng?
•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•*´Horas Atrás`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•
—¿Qué hacemos con ellos, Líder?
Niè MíngJué miró a los castaños. Niè HuáiSāng intervinó. —Atiendan sus heridas y no les dejen en una celda.
—¡HuáiSāng! — Reprendió el mayor.
—¡Ya te lo dije, ellos me ayudaron!
El rostro de Niè MíngJué se oscureció, miró al par de hermanos, la lesión de la chica estaba comenzando a sangrar aún más, si demoraban más… ella no resistiría. —Hagan lo que HuáiSāng dijo.
—Pero… Líder…
—¡Apúrense! — Todos asintieron y llevaron a cabo las órdenes del segundo joven maestro Niè. Los exterminadores obedecieron de inmediato, en cuanto a Niè MíngJué, miró demandó saber todo.
Habían pasado años desde aquello, Niè HuáiSāng había perdido el habla por un tiempo y por si fuera poco, aquello avivó su deseo de nunca tocar un sable, prefiriendo usar su tiempo para pintar, escribir, leer, incluso componer partituras. Durante años, Niè HuáiSāng se había negado a hablar del asunto, le daba pavor recordarlo, pero tenía que hacerlo ahora, por ellos, por los hermanos Wēn.
—HuáiSāng…
El mencionado respiró profundo. —Vamos al Salón Principal, ahí hablaremos, además… voy a necesitar del Señor Abrazos[2]. — Por norma, Niè MíngJué odiaba ver al mugre Señor Abrazos, pero también entendía que el trauma de su hermano era mucho.
En el Salón Principal, Niè HuáiSāng había pedido que les llevasen un poco de té, lo iba a necesitar para calmar sus nervios.
—Bien… esto va ser un poco turbio… — Dijo con nerviosismo, Niè HuáiSāng.
Niè MíngJué quería saber, pero tampoco quería que su hermano reviviera el trauma, después de todo, quería a su hermano más de lo que dijera en voz alta. —HuáiSāng…
—Está bien… — Interrumpió a su hermano. —Después de todo… debo hacerle frente…
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Seguía sin creerlo, la recuperación de su hermano en aquel entonces parecía haber sido un milagro.
—Ustedes los secuestraron y ustedes lo liberaron… ¿por qué? — Entrecerró los ojos.
•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•*´Sueño De Wēn Qíng`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•
Era de noche, sólo la luna y las estrellas alumbraban en aquella oscuridad, pero aún así, a la distancia podían oírse voces, todas llenas de molestia.
—Por aquí.
El sonido suave de un río se hacía presente en sus oídos.
—Suban rápido.
•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•*´Fin Del Sueño`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•
Wēn Qíng frunció el ceño levemente, Niè MíngJué se acercó a ella. —¿Qué está pasando?
Wēn Qíng comenzó a mover la boca levemente y a murmurar cosas intangibles. —Ng… ni… xi… ao… N…
—¿Qué? — Niè MíngJué no lograba entender los balbuceos de la mujer. —Oye… — La removió suavemente al notar a la chica alterándose estando inconsciente. —Hey…
Wēn Qíng comenzó a respirar de forma acelerada y junto con ello sus balbuceos eran más confusos.
Niè MíngJué salió de la habitación. —¡Rápido, que venga un médico!
Pasaron un par de horas hasta que los médicos salieron de la habitación.
—¿Qué ocurrió? — Preguntó el Líder Niè.
El médico suspiró. —Su herida es grave, en un principio sólo creímos que era una herida profunda, pero jamás creí que fuese tan grave.
—¿Qué quiere decir?
—Se trata de su matriz. — Niè MíngJué frunció el ceño. —La herida llegó hasta su matriz, si en un futuro ella quisiera ser madre… Desde ya digo que será imposible. — Comentó con honestidad el médico. — Niè MíngJué miró por encima del médico, aún estando fuera de la habitación podía ver a la castaña dormida. —Le hemos administrado un sedante para que descanse.
El médico principal y los demás se marcharon, Niè MíngJué miró una última vez a la castaña para después ir a ver al hermano de esta, entró a la habitación con la esperanza de que el castaño siguiera despierto, y así fue.
Wēn Níng en cuanto sintió la presencia del mayor trató de sentarse.
—¡Ni te atrevas! — Sentenció el Niè.
Wēn Níng se quedó acostado y volteó para ver al mayor. —Mi hermana… ella…
—Está descansando. — Respondió de forma cortante. Wēn Níng soltó un suspiro. —¿Cómo fue?
—¿Qué?
—¿Cómo fue que terminaron así? — Wēn Níng frunció un poco el ceño, pues no comprendía del todo las palabras del mayor. —¡Ustedes son miembros del Clan Wēn! — Dijo lo obvio. —No recuerdo haberles visto durante "La Caída del Sol", pero dudo mucho que se librarán de la guerra.
Wēn Níng miró a todos lados, como si buscase respuesta alguna. —¿Cómo fue?
—¿Eh? — Niè MíngJué alzó una ceja. —Yo soy quien hace las preguntas. — Wēn Níng se sentó en la cama, el líder Niè se puso ligeramente a la defensiva, aunque tampoco era como que el chico pudiese hacer algo. —¿Qué pasa? — Demandó saber.
Wēn Níng soltó un suspiro. —No lo sé…
—He escuchado esa excusa por años, no funcionará, jovencito.— Soltó Niè MíngJué de forma paternal, aunque eso había sido meramente reflejo de su cotidianidad, pues era él quien se había hecho cargo de Niè HuáiSāng desde pequeño y este siempre solía responder con "no lo sé, no lo sé, realmente no lo sé". El pelinegro se dio cuenta de su -hasta cierto punto- cariñoso tono de voz y carraspeó.
Wēn Níng rió quedito. —Mi hermana suele reprenderme de la misma manera. — Comentó sonriendo. —Líder exterminador…
—ChìFēng-Zūn.
—¿Eh?
—ChìFēng-Zūn, ese es mi título.
—¡Ah! Ya veo, lamento la falta de respeto. — Wēn Níng parpadeó un par de veces antes de volver hablar. —Verá… ChìFēng-Zūn, es muy probable que no me crea, pero ni mi hermana ni yo… recordamos algo al respecto.
Niè MíngJué entrecerró los ojos, dudaba de las palabras del Wēn, después de todo, había sido un Wēn quién le había arrebatado la vida a su madre, a la de su hermano y a su padre.
Naturalmente desconfiaría de las palabras de un "perro Wēn". Sin embargo, el castaño se veía bastante desconcertado, a eso se le sumaba la anécdota de su hermano.
—¿Desde cuándo? — Preguntó Niè MíngJué. Wēn Níng parpadeó un par de veces. Niè MíngJué resopló. —¡¿Qué es lo que recuerdas?!
—¡Ah! — Wēn Níng asintió. —Bueno… hablando con mi hermana… nos hemos percatado que los últimos años son… inexistentes…
—¿Qué quieres decir?
Wēn Níng suspiró. —Somos miembros del Clan Wēn, pero nuestra línea sanguínea es la más alejada de la rama principal, siempre fuimos vistos como unos extraños y siempre decían que apenas unas gotas de nuestra sangre podía considerarse Wēn, en nuestra rama… nos dedicábamos a la medicina, por ello, éramos considerados inferiores, la rama principal sólo favorecía a aquellos que poseían habilidades para el esgrima y el combate, encima de la adivinación y los conjuros, pero nosotros no. — Contó mientras jugaba con sus dedos. —De nuestra rama… mi hermana destacó como médico y el tío RuòHán… — Niè MíngJué frunció el ceño con odio, habían muchas cosas que el exterminador jamás olvidaría, cosas cometidas por Wēn RuòHán, el secuestro de su hermano, el asesinato de su padre, el suicidio de su madre, el asesinato de su segunda madre -la madre de Niè HuáiSāng-, sin contar la de masacres cometidas por ordenes de el.
Si bien jamás miraron de buena manera a la Secta Jiāng, debía reconocer que gracias a ellos las criaturas de la oscuridad se mantenían arraigadas y sólo las auténticas rebeldes hacían sus destrozos, aunque decir que los vengaría era una mentira, digamos que lo tenía apuntado como una masacre más.
—¿Qué es lo que sabes de la "Caída del Sol"? — Lo había decidido, interrogaría a los Wēn por separado.
—¿De la caída? — Wēn Níng negó suavemente con la cabeza. —Sólo oímos hablar que las tres sectas prominentes se alzaron y que la guerra duró unos dos años. — Confesó.
—¿Qué edad tienes? — El castaño se quedo en blanco. —¿No lo recuerdas? — Wēn Níng bajó mirada apenado. —¿Sabes la edad de tu hermana?
Wēn Níng alzó el rostro. —Sólo tengo presente que es seis años mayor.
—Seis años… de acuerdo a lo que A-Sāng dijo…
—Esto… Líder exterminador… ¿mi hermana… va a estar bien?
Niè MíngJué alzó una ceja. —Dijiste que ella era la mejor médico de tu Clan. — Wēn Níng asintió. —¿Por qué tenía su herida tan descuidada?
—¡¿Está tan mal?! — Sus ojos demostraban su miedo y preocupación, en cualquier situación, Niè MíngJué podía haber dicho sin miramientos el asunto de la matriz de la chica, pero al ver al chico tan descompuesto por la preocupación...
—Esta bien, pero su herida podría haberse puesto fea si seguía sin atención adecuada. — Ni él supo porque había usado la palabra "fea", quizás porque Wēn Níng era una especie de reflejo de su hermano cuando se preocupaba por él. —¿Y bien?
—Líder exterminador, hay hierbas que son raras y por lo tanto caras… no teníamos cómo costearlas y mi hermana hacía lo que podía con las plantas que encontrábamos… fue por ello que llegamos a esa fortaleza. — Niè MíngJué se tensó al oír eso. —No sabemos cómo, pero terminamos en una costa en un pueblo bastante alejado. Suponemos que fuimos arrastrados por la corriente, pero no sabemos por qué. Como ya dije, mi hermana necesitaba ciertas plantas, pero no las hay de forma silvestre, al menos no en todos lados… estábamos hambrientos y heridos… apenas y recordábamos nuestros nombres, aún teníamos dudas con respecto a quienes éramos. Sobrevivimos pescando y comiendo algunas hierbas, después… comenzamos a recordar una que otra cosa, pero cuando creímos tener noción de nuestra historia… Oímos a algunos hombres hablar de la "caída", no dieron muchos detalles, sólo decían "Por fin estamos libres de esos perros", "Esas mierdas están extintas". — Wēn Níng se mordió el labio inferior. —Quienes vieron nuestras ropas comenzaron a perseguirnos, aquello empeoró la lesión de mi hermana, y no teníamos más opción que correr, cuando logramos ponernos a salvo, comenzamos a practicar, yo… recordaba que mi tiro con arco era bueno, así que comencé a practicarlo, mi hermana también, pero por su herida… preferí que sólo se centrará en curarse, llegamos a otro pueblo y oímos de ataques de espectros, así que… comenzamos a cazarlos, por ello… obtuvimos a veces pagas y con ellas logramos comer un poco mejor, seguimos de pueblo en pueblo hasta que llegamos a la región de QīngHē, seguíamos vagando y dimos con la fortaleza, había un grupo que estaba abriendo una parte de ella, bueno, sólo trataban, no lograron abrir la pared… ellos habían estado diciendo que unos "hermanos" suyos habían ido a ese sitio y que jamás regresaron, además de mencionar que habían riquezas...
—Usureros. — Afirmó Niè MíngJué.
Wēn Níng asintió. —Mi hermana y yo les ahuyentamos, sin dejar que nos vieran, así fue como comenzaron a decir que habían espectros, mi hermana notó las barreras que protegían la fortaleza y las modificamos un poco.
—¡¿Qué hicieron qué?! — Niè MíngJué alzó la voz.
—¡Sólo así logramos que las personas no se acercaran! — Contestó asustado. —No sólo fueron los asalta tumbas, también iban muchos curiosos, y mi hermana dijo que ellos estaban molestos.
—¿Ellos?
—Los que descansaban en la fortaleza. — Respondió Wēn Níng. Niè MíngJué sintió un escalofrío en su espina dorsal. —Fue por eso que supimos que más que una fortaleza… era un cementerio… mi hermana pidió permiso a los espíritus de dicho cementerio para poder quedarnos ahí.
—¿Cuánto tiempo han estado ahí? — Preguntó Niè MíngJué.
—Dos meses. — Respondió apenado. —Los espectros que se acercaban atraídos por la luz de los difuntos de ahí, eran aniquilados por nosotros… la herida de mi hermana parecía ir mejorando, pero… — Niè MíngJué estaba empezando a irritarse por las pautas del menor. —Comenzaron a aparecer cadáveres y más espectros, al principio eran dos o tres, después comenzaron a venir hordas de ellos.
Niè MíngJué lo meditó. —Los Wēn masacraron a muchos, quizás los cadáveres les seguían a ellos… ¿pasó antes?
Wēn Níng negó. —Nunca se nos habían aparecido cadáveres ni espectros… al menos no desde que despertamos en aquella orilla.
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Pasaron varios días, Wēn Níng seguía bajo la vigilancia de un grupo de exterminadores, Wēn Qíng por su parte se había repuesto más rápido de lo que pensaron los médicos, aún así había sido interrogada por el Niè. Su versión no difería de la de su hermano. Incluso la castaña le contó lo de las voces.
—MéiGuī. — Llamó el Líder Nié. —¡MéiGuī!
—¡No grites, animal! — Respondió la pelinegra, misma que salía de una habitación que usualmente era usada por las costureras.
Niè MíngJué miró la habitación. —Me viene de perlas que estés aquí. — Niè MéiGuī ladeó la cabeza. —Prepara ropa para ese par.
—¿Ah? — Sin decir nada más, Niè MíngJué dejó sola a su prima. —¿Y a este que le dio? — Después de pensarlo por unos minutos alzó los hombros y fue a cumplir el cometido.
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Wēn Qíng estaba en cama, estaba comenzando a aburrirse, pero los médicos le había dicho que no podía haber movimientos bruscos y ella bien sabía lo malo que sería desobedecer, ahora entendía cuando la gente decía "me aburre no hacer nada".
¡Toc! ¡Toc!
—¡Adelante! — Respondió la Wēn.
—Hola, hola. — Saludo la prima de Niè MíngJué. —¿Cómo te sientes? — Preguntó con total familiaridad.
Wēn Qíng sentía que era raro, tomando en cuenta el como el Líder Niè se había expresado cuando se conocieron, aún así respondió. —Ya estoy mejor, gracias.
Niè MéiGuī sonrió. —Que bueno, ¿puedes ponerte de pie?
La castaña asintió. —¿Acaso me llevará a una celda? Sería lo lógico, después se todo, no son los únicos a los que el apellido Wēn les trae malos recuerdos. — Con cuidado se puso se pie y dio dos pasos al frente.
—¡Quieta! ¡Quieta! — Dijo deteniendo a la chica. —No necesitas caminar, sólo trata de mantenerte de pie, trataré de hacerlo rápido para no causarte molestias.
—La celda…
Niè MéiGuī ladeó la cabeza y después de unos segundos rió. —¡¿Cuál celda mujer?! — Wēn Qíng parpadeó un par de veces. —Esta bien, de acuerdo, MíngJué es un neurótico, pero tampoco es tan desalmado, sólo es medio torpe, anda, abre un poco los brazos. — Pidió acercándose con una cinta.
—¿Qué vas hacer?
—¿Qué más? Te haré ropa.
—No es necesario.
—¡Claro que lo es! — Reprendió la chica. —Niña, no puedes andar por ahí con sólo túnicas internas, estas convaleciente, pero sigues siendo una dama y como tal, no puedes andar así, anda, anda, quédate quieta.
Wēn Qíng dejó de protestar y dejó que la Niè comenzará a medirla. —Te meterás en problemas.
—Será contigo solamente.
—¡Hablo en serio! — Frunció el ceño molesta.
—Yo también. — Respondió Niè MéiGuī.
—Tu líder…
—MíngJué es el líder, sí, pero también es mi primo y además… él fue quien me pidió que lo hiciera, ya había pensado en hacerlo, pero jamás pensé que él me lo solicitara, por norma general se lo pide a las costureras, no a mí.
Wēn Qíng abrió los ojos con sorpresa, el Niè le había dejado en claro que todos los Wēn se las pagarían, pero oír aquello le parecía raro, para la celda no requerían ropa especial, además estaba el hecho de que la chica que estaba con ella había dicho que no le enviaría a una celda. —¿Por qué? — Si habían costureras… ¿por qué le había pedido a su prima que lo hiciera?
—Normalmente la ropa de A-Sāng también la hago yo, según A-Sāng la ropa que hago es más cómoda, asumo que MíngJué no quiere que la ropa te ocasione molestias.
Wēn Qíng miró el piso por unos segundos. Después habló. —¿Por qué no nos envía a una celda?
—Por A-Sāng… niña, ¿de verdad no recuerdas?
—Deja de llamarme "niña", y no… no entiendo.
Niè MéiGuī sonrió. —Te llamo "niña" porque eres menor que yo, sino es que somos de la edad. — Bromeó con lo último.
—Hablo en serio.
—Yo igual, MíngJué es mayor que yo por dos años, dudo mucho que tengas la misma edad que él, ¿o si? — Miró a Wēn Qíng y notó la confusión en ella. —¿No recuerdas tu edad? — La chica negó suavemente. Niè MéiGuī puso su mano sobre el hombro de la Wēn. —No te preocupes, ya lo recordarás, has recordado tu nombre y un poco de tu familia, sólo es cuestión de tiempo. — Afirmó.
—¿Cómo fue?
—¿Te refieres a la "Caída del Sol"? — Wēn Qíng asintió. —La verdad es que ni yo lo sé, no estaba en el país en aquel entonces, pero… la guerra duro dos años aproximadamente, y han pasado once meses desde aquello.
—Casi tres años…
—No te quiebres la cabeza haciendo cuentas, lo recordarás poco a poco, si te obligas terminaras dañando tus recuerdos. — Aconsejó, después de todo ella había pasado por una situación similar, motivo que le llevó a salir del país.
—¿Qué tanto?
—¿"Qué tanto", qué?
—El daño.
Niè MéiGuī tardó en responder. —No cargues con culpas ajenas.
—¿Qué tanto? — Ignoró el comentario de la Niè.
—La muerte de sus padres y el secuestro de A-Sāng, sin mencionar que su sentido de la justicia es bestial.
—Entonces… ¿por qué?
—Por A-Sāng… y quizás por él mismo…
—No lo entiendo.
Niè MéiGuī rió. —Tratar de entender a MíngJué es como bajar las escaleras rodando, terminarás mareada y con dolores. Él es muy cerrado, pero buena persona… es… ¡como las cebollas!
—¿Capas?
Niè MéiGuī rió. —¡Así mismo! — Wēn Qíng rió quedito. —Tú lo ves todo fortachón y enojón, pero en el fondo… en el fondo es como un niño pequeño que se alza cuando su hermanito le alaba y cuando la gente le reconoce.
Tardaron un poco pero finalmente las medidas habían sido tomadas. Wēn Níng habló. —A-Níng…
—Ya hice las medidas de él, fue antes de venir contigo… resultó un poco molesto por ese grupo de seguridad.
—¿Grupo de seguridad?
—Un escuadrón de vigilancia impuesto por MíngJué.
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—¿Hermano? — Llamó Niè HuáiSāng con miedo, pues su hermano se veía bastante serio.
—Me mentiste. — Afirmó el mayor.
—¿Qué?
—Dijiste que te ayudaron.
—Y ellos han dicho que no recuerdan muchas cosas, además, aún eran pequeños, la hermana Qíng tenía nueve años en aquél entonces.
—¿Hermana? — Niè MíngJué puso mala cara, Niè HuáiSāng gritó de terror.
—¡Hermana!
—¡Espera, espera, no lo hagas! — Las voces de Wēn Níng y Niè MéiGuī resonaron por el pasillo.
—¡¿Qué diablos pasa?! — Gritó Niè MíngJué.
—¡Lo mismo quiero saber! — Wēn Qíng entró al despacho del Niè. —¡¿Quién diablos te crees para mantener a mi hermano como si fuese un animal salvaje?! — Wēn Qíng había mandado al demonio eso de "una dama no puede andar en túnicas interiores por ahí", saber que su hermanito estaba bajo vigilancia cual pantera salvaje, le había irritado de sobre manera.
El mayor puso mala cara. —¡¿Quién te crees TÚ para gritarme?! — Miró de arriba abajo a la Wēn. —¡¿Cómo te atreves a andar así por ahí?! — Dijo señalando el hecho de que la Wēn andaba en ropa sencilla.
—¡Alguien con más sentido común que tú!
—¡No parece! — Repuso él.
—¡Niña, te he dicho que no corrieras! — Reprendió Niè MéiGuī.
—¡No puedes con alguien convaleciente, ¿o qué?! — Reprochó Niè MíngJué.
—¡A mi no me grites, cebolla! — Niè MíngJué frunció el ceño ante el nada grato apodo.
—¡Líder! ¡Líder!
—¡Por un demonio! ¡¿Qué?! — Gritó Niè MíngJué.
Un discípulo entró al despacho con la respiración agitada. —¡En la fortaleza!
No necesitaba decir más, todo aquello que involucrase al cementerio de su Clan era más que suficiente para requerir su atención, así como su presencia. —¡Tú vienes conmigo! — Señaló a Wēn Níng. —Denle un conjunto, rápido.
—¿Eh? — Wēn Níng ladeó la cabeza y se señaló a sí mismo.
—¿Acaso hablé en coreano? — Preguntó Niè MíngJué. —¡Muévete!
—¡Ni te atrevas! — Reclamó Wēn Qíng.
—¡Tú cállate y quédate! — Ordenó el Líder Niè.
Niè HuáiSāng habló. —Hermano, no seas descortés con la señorita…
—¡Tú cierra el pico, y cuando regrese… más te vale haber mejorado tu práctica con el sable!
—¡No puedes hacer eso! — Le detuvo Niè MéiGuī. —Hasta el miembro más escuálido es más grande que el niño. ¡La ropa le quedará enorme!
—Por una vez, no creo que muera… ¡Muévanse!
Dicho y hecho, un par de discípulos tomaron a Wēn Níng y corrieron con él.
—¡Maldición! — Chilló Niè MéiGuī. —Ni hablar, deberé darme prisa con la ropa. — Sin agregar nada más, la pelinegra salió, dejando solos a Niè HuáiSāng y a Wēn Qíng.
—Esto… se-señorita Wēn… por favor no se enoje con mi hermano. — Pidió con una sonrisa nerviosa.
—A-Níng… — Iba a ir tras los otros, pero Niè HuáiSāng le detuvo.
—No vaya… entiendo que está preocupada, pero mi hermano no lastimara a su hermano. — Wēn Qíng miró con detenimiento a Niè HuáiSāng.
—Tú…
Niè HuáiSāng sonrió con nostalgia. —Hermana Qíng… — Wēn Qíng ladeó la cabeza y frunció levemente el ceño al ser llamada así por el Nie. Este suspiró con tristeza. —¿De verdad no me recuerdas? — Al no recibir respuesta alguna, Niè HuáiSāng negó suavemente. —No te culpo, normalmente no se pueden mantener todos los recuerdos de nuestra infancia, supongo que yo puedo recordar eso porque de cierto modo… fue un evento considerablemente traumante para mi.
—El secuestro….
—¡¿Lo recuerdas?! — Preguntó ligeramente esperanzado, pero la Wēn negó con la cabeza.
—Ella mencionó algo de un secuestro.
—¿Ella? … ¡Ah! ¡¿Te refieres a A-Méi?! — Wēn Qíng asintió. —Bueno, ella tenía diez años cuando aquello ocurrió.
—Dijo que… es por ti que él no nos ha enviado a una celda.
—Bueno, algo así, la verdad es que mi hermano esta muy renuente a no hacerlo, pero no puedo permitir que los encierre, ustedes no son como ellos.
—¿Cómo puedes estar tan seguro?
—Porque viví con ustedes… — Respondió. —Hermana… por favor siéntate, tu herida podría abrirse. — Con cuidado, llevó a Wēn Qíng a una silla acolchonada, puede hacer que se sentara en un cojín sería malo para ella. —Hermana… ¿te molesta si te llamo así? — Preguntó apenado. —Es que… durante esos días solía llamarte de esa manera.
—Ah… no, aunque si tu hermano te oye...
Niè HuáiSāng rió con nerviosismo. —Ya lo hizo… llegaron en el momento preciso, de lo contrario… ahora estarían preparando mi funeral.
—No creo que se atreva a lastimarte.
Niè HuáiSāng sonrió con ternura. —Es verdad, mi hermano me regaña y es muy estricto, pero nunca me ha puesto una mano encima si no es para darme palmaditas en la cabeza o abrazarme. — Dirigió su mirada hacia la puerta por la que había salido su hermano minutos atrás. —Hermana Qíng… quizás esto suene raro… para muchos lo es, no todos recordamos muchas cosas de nuestra infancia, menos los recuerdos de los cuatro primeros años, al menos no todos y eso es completamente normal. A esa edad uno hace montón de recuerdos, cada cosa por muy insignificante pasa a ser algo para recordar y de tanto terminan siendo cosas olvidadas, ser secuestrado a los cuatro años no es nada agradable, por muchos años bloquee esos recuerdos, pero hubieron algunos que siempre tuve presentes. —Volteó a ver a Wēn Qíng. —Y esos son… los que viví con ustedes…. iba por el bazar con mi madre, no habían avistamientos de nadie ajeno a la región, por ello, papá nos permitió salir, él estaba atendiendo algunos asuntos de la secta, por ello mi hermano y A-Méi fueron con nosotros, en aquel entonces mi hermano tenía doce años y aunque destacaba bastante en el arte del exterminio, seguía siendo un niño. — Aunque su voz sonaba normal, Wēn Qíng podía notar los temblores en el cuerpo del chico. —Fue rápido, de un momento a otro, mi madre yacía en el suelo inconsciente, mi prima estaba tirada y había sangre saliendo de su cabeza, mi hermano había sido apuñalado y golpeado mientras yo… — Los temblores se intensificaron. —Yo era llevado a cuestas, amordazado. — Wēn Qíng no quería que el chico recordase algo que le hacía tanto daño y estaba dispuesta a interrumpirle, pero el joven sacudió la cabeza. —En un punto del camino me cubrieron los ojos y decían una y otra vez que una vez que mi padre se doblegará me matarían y después a toda la secta. — Comentó apretando las manos. —Después de ello, oí que dijeron que me mantendrían oculto y terminé con una mujer de edad avanzada. — Sonrió. — Supe que era una abuelita por su voz, pero después, cuando quienes me secuestraron se fueron… ella me descubrió los ojos y me quitó la mordaza, duran todo ese tiempo estuve llorando y ella decía "tranquilo, tranquilo, aquí estás a salvo".
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Tal cual le había contado Wēn Níng a Niè MíngJué, había una horda demencial de cadáveres cerca de la fortaleza, los exterminadores no hicieron nada más que su trabajo, comenzaron a erradicar aquellos cadáveres que estaban en estado de descomposición, era claro que no eran recientes.
Niè MíngJué blandió a Bàxià y partió sin complicaciones un grupo de ocho cadáveres. —Estos vestigios humanos… no son cadáveres que se hubiesen levantado por voluntad propia… de ser espíritus en busca de venganza… no estarían así de deteriorados, los cadáveres normalmente se ponen en pie pocos días después de su muerte, estoy llevan años…
—Controlados… — Wēn Níng se veía asustado al decir eso.
—¡¿Qué?! — Niè MíngJué miró al castaño y miró aquello que tenía tan "asustado" al Wēn.
—Ayuda…
—¡Oye, ¿qué pasa?! — Preguntó el Niè.
—No quiero hacer esto… — Wēn Níng hablaba sin apartar la vista de uno de los cadáveres.
Niè MíngJué notó aquel inusual comportamiento. —¿Qué te pasa? — Preguntó el líder de los exterminadores, acercándose al chico. —¡Habla! — Exigió.
—Están sufriendo. — Dijo el castaño mirando al pelinegro.
Niè MíngJué entrecerró los ojos. —Mis ancestros fueron oídos por su hermana… Y él escucha las voces de las lamas de estos cadáveres…
•*´¨`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•*´Reino Impuro`*•.¸¸.•*´¨`*•.¸¸.•
Niè HuáiSāng le había relatado lo que había vivido con ellos, Wēn Qíng no podía recordar aquellas situaciones, pero definitivamente sabía que el menor no mentía, pues la mujer mayor de la que había hablado todo el tiempo era nadie más y nadie menos que su abuela, la abuelita Wēn, la misma viejita cariñosa que les cuidó y mimó cuando ella y su hermano quedaron sin sus padres.
—Después papá juró que Wēn RuóHán se las pagaría y mi hermano no me dejó sólo ningún instante, así como un grupo de exterminadores de la confianza de papá. — Contó Niè HuáiSāng.
—Lo normal, ningún padre debería vivir algo así, y ningún niño debería ser usado para atacar a otros. — Ahora la Wēn se sentía aún más incómoda al recibir los "favores" del líder de exterminadores.
—Hermana Qíng… — La castaña miró al pelinegro. —Sé que mi hermano es un poco rudo, pero es muy bueno… sé que no lo parece, pero…
—En el fondo es un niño que le gusta ser reconocido y que su hermanito le álabe…
—¡¿Eh?!
Wēn Qíng se avergonzó al decir eso. —Esto… ella lo dijo.
Cuando dijo "ella", Niè HuáiSāng entendió que se refería a su prima, Niè MéiGuī, cosa que le hizo sonreír y asentir con la cabeza. —Cuando era pequeño, mi hermano solía llevarme en sus hombros, siempre fue muy alto. — Recordó con cariño.
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Pasó un tiempo, mismo en el que Niè HuáiSāng hablaba de mil cosas con la Wēn, ignorando u olvidando la indicación de su hermano.
—Realmente eres alguien culto. — Comentó Wēn Qíng.
Niè HuáiSāng rió. —La verdad es que el combate no es lo mío, siento he sido débil y despistado, pero mi hermano aún así quiere que siga practicando con el sable… además… — Wēn Qíng ladeó la cabeza al ver al chico bajar la mirada. —El uso del sable…
—¡Nié HuáiSāng! — El mencionado dio un leve brinco. —¡Si no mal recuerdo, te dije que practicarás! — Niè MíngJué entró al despacho junto a un grupo de exterminadores y Wēn Níng.
Niè HuáiSāng balbuceaba cosas intangibles. La Wēn no pudo resistir más y habló. —Fue mi culpa. — Niè MíngJué miró a la chica. — Comencé a sentirme mal y él se ha quedado cuidándome. Niè MíngJué miró a la chica, hizo memoria y a decir verdad, la notaba levemente más pálida, sin embargo la chica estaba sentada, lo que significaba que no estaba tan mal o bien, su herida no había vuelto a abrirse. —Como sea. — Habló Wēn Qíng. —A-Níng… ¿qué te ha hecho? — Preguntó al notar a su hermano ligeramente ojeroso.
—Nada, sólo… eran demasiados cadáveres, me asuste, eso es todo. — Aseguró el castaño.
—¡A-Níng! — Llamó con voz seria su hermana, tratando de ponerse de pie, pero su intento quedó en eso, un simple intento. —¡¿Qué haces?! — Preguntó la Wēn al ser cargada por los nada delgados brazos del líder de los exterminadores. —¡Bájame!
—Guarda silencio. — Ordenó el mayor. —Para seguir convaleciente das demasiados problemas. — Sin decir nada más e ignorando toda protesta e la castaña salió con ella en brazos.
—¡E-espere! — Dijo Wēn Níng al ver aquello. —Por favor, mi hermana. Niè HuáiSāng no dijo nada y solo se dispuso a ir tras ellos.
—Esta herida, lo sé. — Respondió el Niè. —La llevaré a su habitación.
—¿Perdón? — Wēn Qíng no entendía eso de "su habitación", ella no tenía tal cosa, ella y su hermano habían estado quedándose en dos habitaciones, pero de uso exclusivamente médico, técnicamente no podían llamarse "habitación de…", es decir, eran parte de la enfermería y de cierto modo también de una sala de interrogatorio, o al menos eso pensaba ella, después de todo el Niè les había interrogado días antes. —Am… bien, no es nada del otro mundo, yo dije que me sentía mal, aunque no es del todo cierto, naturalmente no va a querer otra urgencia médica y menos que su despacho se llene de sangre…. ¡y mucho menos de alguien del Clan Wēn! — La castaña hubiese permanecido en sus pensamientos hasta que notó algo inusual. —¡¿A dónde me llevas?! — Preguntó al notar que van en dirección contraria al ala médica.
—¿Líder exterminador? — Ahora era la voz de Wēn Níng.
Niè MíngJué rodó los ojos, ya e había dicho al chico varias veces que le llamará por su título, pero precia que el castaño era feliz llamándole "Líder exterminador". —Guarden silencio, los dos.
—Pe-pero…
—O sea que siempre sí nos llevará a una celda…
—Hermano, la hermana Qíng no ha hecho nada malo, esta bien, esta bien, no obedecí, en todo caso, a quien debes castigar es a mí, ella no ha hecho nada… — Suplicó.
—No haré algo tan estúpido como llevarles a las celdas. - Wēn Qíng se tensó al oír la voz de Niè MíngJué. —Sigo sin confiar en ustedes… sin embargo… él lo hace… — Dijo mirando de reojo a su hermano. —Y tampoco es que estén en condiciones de querer intentar algo, a sólo ser que quieran morir. — Añadió sin pena alguna. —Mientras estén aquí, harán lo que yo digo y como yo lo digo, pero tampoco quieran pasarse de listos sólo por que él es ingenuo. Les estaré vigilando todo el tiempo. — Sentenció.
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Pasó un largo tiempo antes de que alguien irrumpiera en el despacho de Niè MíngJué. —¡A-Sang, necesi…! — Niè MéiGui parpadeó dos veces. —¿A donde rayos fueron esos dos?
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Bueno... la verdad quería en este cap terminar todo lo de esta pareja... y en en siguiente irme a la caída de Yunmeng y el martirio de pikaChéng, pero... no quiero dejar todo al aventon por mis auto-presiones :'v así que el siguiente cap seguirá el rollo nie... saldrán algunos secretillos ggg
Espero que les haya gustado y disculpen que este tan cortito,, sé que el tiempo de actualización fue largo :'v sorry
Denle voto si les gusta la apreja MíngJuéxQíng ;)
Glosario
[1] Méiguī (玫瑰): Rosa.
[2] Señor Abrazos: Un muñeco de trapo hecho a mano por la madre de HuáiSāng.
