Capítulo 20: Mente Sucia Parte II
Glúteos firmes y redondos.
Anillo de carne color crema, pequeño y prodigioso.
Así definían los ojos del ruso aquel panorama sensual que yacía abierto frente a sus asombrados ojos azules, los cuales estudiaron cada parte de ese glorioso músculo más allá de la espalda baja del dulce y hechizante japonés —hijo de Hades— que ni siquiera las tinieblas del inframundo eran más oscuras que ese bello orificio y su profundidad, digno de ser explorada.
Eso sumado al rostro sonrojado en un sudor perlado cayendo sobre las mejillas de Yuuri lo hacía más intenso, sofocante y excitante para el ruso.
—Is so perfect.
Susurró Vitya con un sensual acento «anglo-francés» a la vez que iba jugando sobre esa zona con un dedo índice paseando en medio de aquel camino puro que separaba esas bellas nalgas, palpando y atrapando aquella sensación de inocencia.
—Huh —casi que cantó Yuuri en un jadeo muy suave y sumiso a los oídos del ruso—. Vi-Viktor... ¿Te gusta?
Las reacciones y gestos en Yuuri son cada vez más cautivadores y lindos para el ruso, tan lindos que Viktor quería comérselo a besos y caricias infinitas, en donde Yuuri era como ese dulce olor de las flores de vainilla en medio de un campo abierto, atrayendo al platinado como abeja a la miel, embriagándose con mucha dulzura del aroma de Yuuri.
Yuuri se divertía y era feliz debido a los estragos provocados por esas manos del platinado, aquel que hacía que su piel tiemble estremecida de emoción al sentir esos dedos suaves y finos explorar ese edén sagrado, aquel que había preparado para ese viaje porque sabía muy bien que en algún momento pasaría lo que tenía que pasar.
—Mi Yuuri.
Viktor dibujó su mejor sonrisa de corazón madura; la cual era tierna, pero tenía ese toque ardiente y lleno de lujuria que erizaba a cualquiera. Aquella sonrisa que ni siquiera medusa puede convertir en piedra sin que caiga muerta de amor ante ese Dios griego que desafía a todos con su sensibilidad y exotismo inusual.
—Me fascinas, me vuelves loco a niveles inefables con esa explosión inocente y tierna en tu rostro, eres demasiado hermoso mi Yuuri.
Y Yuuri al oírlo se puso más rojo que las hojas rojas del otoño, con su rostro angelical clamando piedad ante esos dedos traviesos que tocaban sus nalgas, apretándolas por completo y envolviéndolas de forma cálida.
Esas manos del ruso que se movían más rápido que el limo impregnado en la roca de los ríos, dejando que esos glúteos firmes hablaran por sí solos, haciendo que Viktor se excite y tenga una dura erección que debía ser calmada por las manos de Yuuri, las cuales serían atadas previamente a su espalda para ser mimado por el mayor también.
—Te haré tocar el cielo, Yuuri.
Espasmos de placer se anidaron en los labios húmedos de Yuuri, quien apenas podía respirar inquieto y lleno de adrenalina al mismo tiempo. Aquella que subió a niveles extremos cuando el ruso agarró unas cuerdas que tenía al lado en un maletín y las usó para amarrar las manos de Yuuri tras su espalda.
—Viktor: ¿Qué tipo de placer es este? —Los ojos del ruso se clavaron con lujuria en el rostro de Yuuri—, me gusta, se siente demasiado bien que solo me tomes para ti.
—Es el tipo de placer que te daría todos los días si así quisieras, Yuuri.
Yuuri se estremeció al punto de sentir sus piernas temblar debido a la erección de Viktor y meterse entre sus nalgas sin previo aviso, aquellas que fueron aprisionado y frotándose por inercia contra su serpiente rusa para sentir su textura; gruesa y con venas suaves desde la raíz, con un glande curvado y grueso, pero no tan grueso como el tallo hacia arriba, era largo y se sentía tibio y delicioso.
Yuuri al sentir todas esas sensaciones pensó si todo ese animal entraría por completo en su anillo carnoso y lo destrozaría con su polla. Llegado el momento de imaginar esa escena, Yuuri se sintió muy excitado a la vez que asustado. Sería su primera vez con Vitya.
Sin duda que el miembro del ruso lo intimida, pero a la vez lo siente bastante exquisito, y era todavía más deseado por el hambriento Eros interior de Yuuri.
—¿Te gusta cómo se siente? —Preguntó el ruso con una sonrisa insinuante.
—Mmm, sí me gusta mucho —musitó Yuuri bajito con la respiración agitada.
—No te oigo Yuuri, ¿puedes decirlo más alto? —Viktor lo incitó para provocarlo más.
Yuuri en un arrebato al sentir la mano de Viktor en su pene jadeo con deseo.
—¡Me encanta sentir tu enorme polla rozándome! Viktor. Se siente demasiado rico.
Viktor quedó totalmente satisfecho de oírlo en voz alta, se mordió los labios y se aferró a su espalda, agarrando con una de sus manos el pene de Yuuri, dando el pequeños y tenues masajes mientras él le frotaba la verga de Vitya por todo su culo.
Aquella hermosa y esponjosa erección japonesa consigue que las manos de Viktor disfruten de la suavidad que acompaña a ese pedazo que necesita del amor de Viktor y sus manos.
—Creo que voy a perder la cabeza, eres tan bello —dijo Viktor besando el cuello de Yuuri sin medirse—. Mi dulce Yuuri, te necesito.
—Yo también te necesito Viktor, pero te ruego que me quites la venda de los ojos, quiero verte y ver aquello que tienes duro entre tus piernas —Yuuri ya no soportó ni un momento más—. Por favor, necesito verte.
—Está bien dulzura, te las quito una con una condición —y ese era parte del sencillo juego que estaban jugando—. Que me chupes a mi enorme amigo mi Yuuri. Dime ¿Te gustaría chuparla?
El corazón de Yuuri latió y latió todavía más acelerado, Viktor estaba empezando a jugar sus cartas en serio y eso le encantaba demasiado.
—Sí, sí que lo haré, ya estabas tardando en pedirlo —Viktor soltó un jadeo y procedió a quitarle las vendas mas no los amarres—. Yo quiero probar a que sabe tu leche, debe ser delicioso, sé que el placer tiene un sabor muy bueno.
Los ojos de Yuuri se abrieron asombrados apenas vio a esa hermosa serpiente gorda entre sus piernas, y estaba muy erguida. Viktor estaba muy excitado.
El ruso con un leve rubor en sus mejillas dio un largo suspiro y se acercó a Yuuri. Primero lo besó y se comió esos labios para luego hacer que Yuuri quedara de rodillas en la cama con las manos atadas a la espalda, pidiendo chuparla.
Yuuri inclinó su cabeza con la mirada al cielo, pero a ese cielo que estaban incrustados en esos hermosos ojos llenos de lujuria.
De forma lenta, Yuuri miró a los ojos añiles de Viktor para después sonreír de forma dulce y ansiosa ante su ahora «amo». Entonces Yuuri primero acercó sus pequeños labios a ese enorme pene y lamió el glande para saborearlo, al mismo tiempo que dejaba pequeñas succiones en esa parte rosada y suave, haciendo un ruido mórbido al chuparla, disfrutando así cada centímetro de ese pedazo de carne.
—Mmmm Yuuri me la chupa muy rico —Yuuri sonrojado pasaba su lengua sin dejar de mirar a Viktor de forma erótica—. Ah, Dios, mmm como me encantas, bebé.
—Tsuup, mmm —Yuuri succionó más duro el glande, tanto que sólo emitía sonidos vulgares a través de su boca, concentrado en hacerlo perfecto y rico.
—Ahhhh, sí, así, Yuu —gimió el ruso pidiendo más.
Yuuri abrió más la boca, soltando todos sus bajos sentidos y comenzó a tragarlo como los grandes, como un Dios de las mamadas que solo dejaba que su garganta profunda se llenara de la polla de Viktor una y otra vez, la cual se movía más rápido —debido a la mano de Viktor agarrando su cabello y moviendo sus caderas como si estuviese follando— sin darle tregua a respirar bien.
Yuuri hasta que lloraba con el rostro hecho un dilema, emitiendo sonidos muy sucios al tragarse toda la anaconda de Viktor sin descanso, sin tregua y sin arrepentimiento alguno, la boca de Yuuri chorrea a saliva tras cada estocada profunda de Viktor, quien decidió dejarlo respirar pero no sin antes llegar al orgasmo rápido, pero la próxima vez sería más largo, esta vez no iba ahogar a Yuuri en su semen, aunque los ojos de Yuuri desesperados suplicaban que no parase.
—Ahhh, sí... Yuuri me voy a venir en tu no quita linda —Yuuri con los ojos achinados y llorosos de placer apretó más sus labios para darle más placer al ruso, provocándolo más—, bebé, recíbeme, recibe mi néctar de placer en tu garganta.
El cuerpo de Yuuri temblaba y sus labios ayudaban a succionar más profundo la erección de Viktor empezando a saborear el líquido pre-seminal transparente que empezó a derramarse de forma lenta. Viktor estaba por correrse dado que el movimiento ya era tan rápido como la aguja de una máquina de coser y estaba a punto de romperse.
—Yuuri ya viene —Viktor gimió duro dando un golpe fuerte que tocó la garganta de Yuuri con fuerza—. Ahhhh, siente mi amor, siente lo caliente que está.
Yuuri se estremeció soltando un gemido ahogado sintiendo todo el semen de Viktor salir disparado a chorros como un arma dentro de su boca, dándole muerte a sus deseos más oscuros y sublimes ambos. Tanto que aquel disparo lujurioso llegó hasta su corazón, el cual bombeó con fuerza de lo agitado que estaba.
Viktor lo soltó del cabello, podía y tenía la intención de seguir follando duro su boca y correrse hasta unas 5 veces más, pero iba a contenerse de dejar a Yuuri hecho un muñeco de trapo.
Yuuri aún con la boca abierta terminó de recibir absolutamente todo, casi que su rostro estaba hecho un dilema moral entre sumisión, lujuria y una mirada tierna, aquella mirada que se esfumó de su rostro cuando se tornó más erótico y cerró sus labios para tragarse todo el semen y volver a su posición, en donde Viktor finalmente desató sus manos.
—Ah, Vitya —Jadeo Yuuri satisfecho abrazando los hombros del ruso—, me gusta la fiera que llevas dentro, como se nota que te estás conteniendo desde hace mucho.
—Mi Yuuri, a ti se nota que te gusta como me folle tu boca —aseguró el ruso abrazando su cuerpo desnudo y acostando a Yuuri sobre la cama—. Me encanta esto, me encanta que te abras a mí.
—Oh, mi Vitya —Yuuri atrapó los labios del platinado y los mordió con suavidad—. Nunca antes había tocado el cielo con mi lengua y mucho menos había sentido el infierno en mi garganta, quemando hasta mis entrañas.
Yuuri también se había corrido junto a Viktor y la cama estaba hecha un asco, pero así era el sexo con la persona que tanto amas y deseas, era violento como un huracán, pero a la vez calmado cuando el ojo de la tormenta pierde fuerza, dejando lluvias intensas, lluvias de placer que Yuuri no estaba dispuesto a parar luego de haber empezado.
Yuuri enrolló ambas piernas alrededor de las caderas de Viktor dejando que el ruso recorriera sus muslos con sus manos mientras lo besaba, oh, y para qué negarlo, para Yuuri esos labios eran demasiado deseados por los suyos.
Y tanto así que sus besos profundos se reducían a pequeños mordiscos llenos de ansias, así que los labios de Viktor terminaron hablando en uno el idioma de amor más dulce que el chocolate.
Y al detenerse ambos se miraron, y Yuuri aferrado del cuello de Viktor se ríe cuando esas traviesas manos acarician y agarran duro su precioso trasero.
—Yuuri, voy a consentirte hasta que no me soportes más —le dio un último beso en los labios de Yuuri, haciendo que soltara otro gemido al besar el cuello del japonés—. Huele demasiado rico hoy.
La crema de cuerpo hecha a base de hierbas y flores que metió su madre en la maleta, antes de venir, había dado buenos resultados, porque a Viktor le encantaba pasar su nariz y olerlo.
—Ya me has consentido muy bien, mi amor —Yuuri lo abrazó y Viktor lo agarró de la cintura ciñéndole—. Viktor, mi cuerpo es parte de ti ahora, todo lo que sientas en el cuerpo está diseñado para tu nariz, para tus manos, para tus labios...
Y para mucho más, Viktor lo sabía perfectamente, y por esa razón necesitaba sentir esa energía y confianza entrar por su cuerpo con cada roce y con cada dedo. Viktor notó que el cuerpo de Yuuri todavía temblaba por toda esa electricidad que le hizo pasar al japonés, por eso el ruso entrelazó sus dedos con los dedos de Yuuri, que no quería soltarlo.
Esa noche Viktor continuó besando a Yuuri con calma, aquella calma con la que también exploró el cuerpo de Yuuri con sus labios, besando su abdomen mientras lo acaricia firmemente con sus manos dándole mimos por todos lados.
—Mi Yuuri, tu piel es tan suave... —Viktor besa su ombligo disfrutando de mimar cada rincón de ese cuerpo con su boca—, y ese sabor que tiene es demasiado dulce, me cautiva, me hace querer seguir amándote aún más con mis labios. Yuuri: No quiero dejarte ir nunca, primero te detendré entre mis brazos con la excusa de que estoy protegiendo nuestro amor.
Yuuri no hizo más que suspirar ante la perfección de sus dulces palabras, dejándose envolver por la calidez de sus labios y besos, pero a Yuuri le fascina más ese rostro de ángel y esa mezcla en su sonrisa llena de juventud y madurez lo hacen sentirse vulnerable.
Yuuri cerró los ojos y se dejó hacer de todo esa noche, estaba feliz de que había disfrutado ese momento a flor de piel y de que Viktor le hiciera sentir millones de emociones en su interior.
—Te amo Viktor —se lo dijo por segunda vez—. Siento que tus ojos y tus labios me piden que choquen con tus labios una vez más, Viktor, ven y abrázame, vamos a dormir acurrucados.
Y como buen soldado, el cuerpo de Viktor se mueve despacio hacia arriba —aún desnudo— él se coloca frente a Yuuri dándole un dulce y largo beso de buenas noches a su amado, abrazando a Yuuri y haciendo que el japonés esconda su hermoso rostro en su cuello, sintiendo su calor y dándole protección entre sus brazos.
—Yo también te amo mucho mi Yuuri —Viktor acarició sus hermosos cabellos, metiendo sus dedos en esas bellas hebras negras—. Duerme bien, mi bebé hermoso.
—Contigo claro que voy a dormir en el cielo con mi ángel de la guarda—dijo Yuuri sonriendo.
—Antes de que duerma, ¿y a qué sabía mi...? Ya sabes —y allí estaba Viktor— ser puritano para no decir palabras feas.
Yuuri se rió de forma suave y le respondió.
—A vainilla.
Viktor satisfecho lo abrazó más hacia sí, dibujando una sonrisa y cerrando los ojos.
Yuuri también cerró los ojos, tranquilo al sentir sus tibios cuerpos unidos en un cálido abrazo. El japonés aprovechó y respiró ese rico aroma a «macho» de Viktor. Al instante ese ser tranquilizador y sus fuertes brazos hizo que se quedara dormido con una sonrisa en el rostro.
No había dudas de que ese viaje estaba siendo maravilloso y sanador para ambos, quienes se amaban y se estaban deseando con locura, cada día que pasaba sus lazos eran más y más fuertes.
Camila Cabello - she loves control para el capítulo
Matta Ne~
