Advertencia: El siguiente capítulo contiene escenas para mayores de 16 años. Se tocan temas sensibles y basados en la vida real. Lea bajo su propia responsabilidad.

- Tócame...-

Abajo de mí, estaba la persona más linda que he llegado a conocer. Incitándome con sus pequeñas manos, lo miré a los ojos, aturdido, al momento en que él ponía mis manos en sus caderas y se sonrojaba.

Mentiría si dijera que sé lo que tengo que hacer, porque en realidad mis manos tiemblan y mi cabeza es un caos. Apenas podía procesar que estaba siendo rodeado por un aroma dulce y masculino, que me invitaba a devorar cada porción de la piel blanca con pecas que Sherwin tenía.

Temblé.

Joder, mis manos temblaron y Sherwin soltó una risita nerviosa, contagiándome enseguida.

- ¿N-no sabes qué hacer en estos casos... Cierto?- Cuestionó, sin burla ni malas intenciones.

Aún así, no me quité de encima de él y lo miré a los ojos directamente. ¿Cómo es que me sentía desnudo y nervioso ante su mirada si traíamos suéteres y ropa encima?

- Que te haya dicho que quería hacerte el amor era... E-es decir... Sé que he intentado tocarte pero...-

- Entonces hazlo-.

Sherwin era demandante. Vaya que lo era. Me intimidaba su mirada tierna pero coercible.

- ¿Así sin más? ¿Después de todo el show que hiciste ahora si quieres acostarte conmigo?- Bromeé y ambos nos reímos con ello. El pelirrojo me empujó de encima suyo y caí a un lado, todavía débil, pero a él no pareció importarle.

- ¿Y si es así qué me harás? ¿Dejarme con las ganas?-

Me reí más fuerte y lo empujé yo a la cama nuevamente, dispuesto a darle una lección a ese pequeño chiquillo que cuando quería y tenía las suficientes ganas podía ser muy atrevido y travieso.

Me encanta. Me vuelve completamente loco.

- Entonces si traes ganas, pequeña cereza provocativa-

- ¡Jajaja, e-espera!-

Una guerra de cosquillas. Tendría que haber visto que la mayoría de ellas en una pareja, terminan en algo sexual.

- ¿No que muy valiente, señor Oh Jonathan te traigo ganas?-

- ¡N-no he dicho... Lo contrario! ¡Dios!- se rió con más fuerza haciendo que sus rizos rebotaran.

Sus carcajadas, sus palabras, su mirada, su cabello. Todo, absolutamente todo de él me hicieron acariciar con fuerza su piel, queriendo marcar en su cuerpo mi felicidad de poder tocarlo, para que se diera cuenta que era yo quien estaba encima suyo haciéndolo reír de esa manera y haciéndolo retorcerse de la risa.

- ¡Se supone que debes reposar!- Exclamó entre risotadas, incapaz de quitarme de encima suyo.

Me detuve un momento para verlo a los ojos y reírme en su cara con ganas.

- Y no esperabas que yo fuera el que recibiera si es que llegábamos a hacer algo más, ¿o si?-

Sherwin se sonrojó hasta el cabello, lo juro, y pasó sus manos por su estómago, que seguramente dolía por las risas.

- ¿Y porqué no?-

Su risa me hizo reír más. No me interesaba quién recibiría o quién haría algo que el otro tuviera que aguantar, el tema se me había hecho tan divertido y fácil de compartir con quien estaba conmigo que toda la vergüenza del principio murió con la de Sherwin.

- Lo tenías fríamente calculado, niño lindo- le dije acostándome sobre él para peinarlo y acomodar un poco su cabello alborotado por el jugueteo de hace un rato.

- No es eso...- contestó sonriendo de forma contenta. Sherwin abrió sus piernas debajo mío con algo de dificultad, pero fué para que yo pudiera acomodarme mejor encima de su cuerpo. Ahora si que no había pena entre nosotros, pues sentí como me abrazaba más hacia él con sus piernas y sus botas se posaban de forma pesada sobre mi espalda baja.

- Oye, Sherwin...-

Sus ojos sin duda eran lo más lindo de él. Aún si estábamos casi a oscuras por que la cabaña no tenía mas que una ventana y afuera el clima era frío, el color cálido y anaranjado de los ojos de mi niño era precioso.

- Dime, Jonathan...-

No estaba tartamudeando desde hace un rato, caí en cuenta. Un poco de mi cabello cayó en mi frente y como no quería soltar el semi abrazo que teníamos lo dejé pasar, más bien, seguí acariciando el cabello rojo de Sherwin. Pero sus manos libres de temblores nerviosos y enfundadas de seguridad fueron a mi propio cabello, para comenzar a peinarlo.

Sherwin estaba siendo... Jodida y profundamente seductor ahí, abajo mío. El retorcijón despiadado en mi vientre solo me lo recordaba.

- ¿Qué tanto sabes acerca de..? Bueno... T-tú sabes...- Genial, ahora quien estaba tartamudeando era yo, el problema es que en mí no se veía nada lindo.

- Creo que... Lo básico, supongo...- contestó en voz baja, creando con ello una atmósfera que se sintió casi secreta-. Entre chicos se debe tener mucha calma y... Delicadeza...-

Lo miré intrigado, sonrojado a más no poder. Aparte de que él se estaba tomando todo esto con demasiada calma y parecía más experto en el tema que yo, sólo pude pensar que... Joder, yo era todo menos paciente, delicado ni tranquilo. Y, ¿de verdad estábamos platicando sobre esto, esto? Yo sentía la cara caliente y Sherwin parecía estar hablando del clima.

Entonces fué que caí en cuenta.

- ¿Haz hecho algo así alguna vez en tu vida? ¿con alguien más?- pregunté sin pensar, con la curiosidad a mil.

Mi pequeño desvió la mirada sonrojado, pero serio. Me sorprendí, ¿acaso...?

- ¿Sherwin...?-

Me quedé sin aire.

Una patada de decepción y vergüenza casi me hizo soltarme de su tierno agarre y mirarlo como si hubiera estado jugando conmigo. Es decir... ¿Había estado con alguien más y se hacía el santo conmigo? Cuando intenté tocarlo en la cocina sus ojos se llenaron de lágrimas, seguramente de lo asustado que estaba. Y en el lago... Parecía a punto de llorar cuando dijo que yo solo quería tener un buen rato con él. Entonces ¿qué está pasando? ¿debo dejar que mis pensamientos de amor y confianza se vean aplastados, desplazados, por los pensamientos posesivos y celosos que me gritaban que otro si podía tocar a Sherwin, antes que yo, y yo no?

¿Habría sido Chris...?

Creo que mi cara cambió completamente y estuve a punto de levantarme de su cuerpo cuando me detuvo con sus manos temblorosas.

- ¡No!-

Me quedé quieto, pero no menos tranquilo.

- Yo... N-no quiero que pienses mal de mi...- Explicó, temblando. Decidí escucharlo y me acosté a un lado suyo. Creo que el ambiente juguetón y casi seductor de hace un rato había sido sustituido por uno más incómodo, pero íntimo.

- Sherwin... Yo... No sé si quiero escuchar con quien estuviste, o si hiciste algo en lo que yo no tuve nada que ver... N-no creo tener la suficiente madurez para... ¡Joder! Dirás que soy un doble moral por haberte intentado tocar pero no tengo la suficiente madurez para saber si tú... Te juro que si fué Chris voy a ir a-

- No fué Chris... Y n-no tienes porque sentirte ce-celoso...- Susurró, bajando la mirada. Y no quise desmentir lo que había dicho de ninguna forma. Claro que estaba celoso. Joder... En estos momentos me siento un idiota. ¿Soy lo suficientemente maduro y responsable como para querer coger pero no para aceptar que quizás la persona con la que quiero estar ya ha estado con otras personas?

Es decir... No tenemos ni siquiera la mayoría de edad...

Oh...

Hasta ese momento caí en cuenta que él no parecía ni por asomo contento o ilusionado de contarme una experiencia así. Un reflejo en mi mente me indicó más o menos por donde iba todo pero quise ignorarlo porque...

Joder...

- Fué alguien que tú no conoces... Cuando tenía ocho años...-

Agua fría.

Se sintió como si me hubieran hechado agua jodidamente fría en la espalda.

Por la puta mierda. ¡Por la puta madre!

El sentimiento de hace un rato cobró fuerza cuando Sherwin escondió su carita, y la acción de sus ojos escondiéndose fue para desgarrarme la garganta por dentro y sentir como consecuencia que los ojos me picaban. Quería decir algo, abrir la boca, ¡carajo, mierda! ¡no podía!

- El novio de mi hermana... Bueno, él... Es mucho mayor que yo, pero... Q-quiero decir... Eso sólo lo hace peor pero...-

- Sherwin, por la mierda...- interrumpí, nervioso, ansioso, comenzando a sentirme emputado como jamás en mi vida-, ¿porqué jamás me dijiste esto? Mierda... ¡con razón no querías...! ¡n-no puedo creerlo! ¡tú-

¡Me hubieras dicho! Quise gritarle. Pero no quería herirlo. No quería... Asustarlo.

Sherwin me miró un momento y desvió su mirada, para continuar hablando.

- Mamá trabajaba y mi hermana lo invitaba a casa diario... Entonces... Cuando ella salía y él llegaba sin avisar, me tocaba...- Me miró a los ojos de nuevo, pero con demasiada pena.

Maldito hijo de puta, mil veces maldito hijo de puta. Sherwin no debía sentir vergüenza de algo así, ¡no fué su culpa! ¡era un niño, joder!

- Sherwin... N-no tienes que contarme todo si-

- Si quiero... Y-yo... Jamás le he dicho de esto a nadie y... Jonathan, yo no quiero vivir con esta sensación por toda mi vida...-

La palabra valiente cruzó por mi mente de forma sutil hasta que fue cobrando fuerza. Sherwin es jodidamente dulce, bondadoso, fuerte y valiente.

Creo que me enamoré más de él si era posible.

- Te escucho...- contesté, tomando su mano entre las mías.

Y él sonrió.

A pesar de estar ambos en una situación así, y yo, sintiéndome tan en la mierda aunque a mi no me hayan hecho nada parecido jamás, él tenía la valentía de sonreír.

Y, por dios, yo quería largarme a llorar. ¿De verdad existían personas que abusaban de niños?

Mamá me advirtió de ello alguna vez, pero jamás puse atención.

- Empezó un día que me estaba bañando y yo no había notado que mi hermana no estaba y que él había llegado. Mi hermana y yo nunca hemos tenido una buena relación, porque... Según los comentarios de sus amigas, las parejas que ha tenido, y su actual novio... Yo soy más bonito-.

Jodidamente cierto. Su hermana parece un puto pájaro carroñero.

- Y ella... Bueno... Yo no siento que sea bonito o algo así, pero a ella si parece importarle demasiado- una mueca surcó sus labios y no pude entender cómo es que él no se daba cuenta de lo lindo que es. Una belleza rara, con esos tonos rojos en su cabello y pestañas, sus pecas salpicadas y sus ojos cafés-. En fin... Ese día, como muchos otros, ella no me avisó que saldría, y yo había olvidado la toalla en el cuarto y pues... Siempre me he cambiado de ropa en la privacidad de mi habitación. Para no volver a ponerme la ropa sucia, le grité a mi hermana que me pasara la toalla, pero no contestó. Solo escuché que alguien subía las escaleras y abría una puerta, así que supuse que era ella-.

Bajé la mirada, sintiendo tristeza. ¿Cuántos niños habrán viviendo de ese modo? Creen que están seguros en su casa y es ahí mismo donde corren peligro. Yo... No sé que haría si me pasara algo así... Me quebraría.

- Cuando tocaron la puerta del baño, la abrí, pero no era mi hermana- había resignación en su mirada, buscando evitarme-, era él y... Dentro de pocos segundos estuvo dentro del baño, ofreciéndose a ayudarme a... Secarme el cabello... y así comenzó-

Apreté su mano. Si rompía a llorar le iba a abrazar y no íbamos a volver a tocar este tema en la vida. Pero el que quería llorar era yo.

Él estaba mortalmente serio.

- Yo le dije que si y fué cuando comenzó a tocarme más que solo el cabello. Jamás me... Él no...- se sonrojó un poco, mirando a otro lado- N-no hubo penetración, ni con mi b-boca... Si-si es lo que te preguntas... P-pero si me tocó muchas veces y en varios lugares de la casa, incluso una vez... En frente de mi hermana, y ella...-

Hizo una pausa. Se notaba que lo que estaba a punto de decir, le dolía, y mucho.

- Me dijo algo que jamás voy a olvidar...- Sus ojos se cristalizaron y negué con la cabeza. Ya no quería seguir escuchando.

- Sherwin y-yo nunca me imaginé..-

- Me dijo que dejara de seducir a su novio, y que si él me buscaba era sólo... Para coger... Que siempre me iban a buscar para coger porque y-yo... los provoco... Y pues, creo que t-tenía razón... -

"Ella tenía razón..."

"¿Es que sólo quieres acostarte conmigo?"

"¡Si tantas ganas tienes de coger, búscate a otro!"

"Ella tenía razón".

Abrí los ojos sorprendido y enseguida llevé mis manos a mi cabello para jalármelo.

¡Qué idiota fuí! Maldita sea...

Todo este tiempo... ¿Su hermana le estuvo diciendo cosas así?

¿Sherwin piensa que él provoca a las personas de esa manera? ¿En qué carajos se basa? ¡Dios! Es la persona más jodidamente noble, amable y educada que he conocido, ¿qué tipo de mente enferma creería que algo así significa coqueteo? O, o ¡yo que sé?! ¿provocación?!

- Jonathan... Sé lo que estás pensando y-y... N-no, en ningún momento yo quise seducirte n-ni provocarte... T-tampoco quise rechazarte cuando tú querías a-algo p-pero... Tenía miedo y... T-tú...-

- No Sherwin, joder...- le interrumpí-, no es eso... Maldita sea...-

Sin soltar mi cabello, me levanté de la cama para caminar hacia la puerta y abrirla. Necesitaba puto aire porque sentía que iba a estallar de coraje.

Unos pasitos se escucharon atrás mío y antes de voltear para confirmar que era Sherwin, él me abrazó por la espalda, y escondiendo su rostro me habló.

- No te enojes...- susurró-, y-yo sé que de a-alguna forma te provoqué... N-no es la primera vez que sucede y... Sólo... C-creí que por una vez sería diferente...-

Estaba llorando.

Mi pequeña cereza estaba llorando, ahí, abrazado a mi.

Suspiré, olvidándome por completo que se supone yo debía estar en reposo, sin estresarme, sin sentirme agotado, presionado. Y justo así me estaba sintiendo.

- ¿Sabes lo que la palabra provocar significa, Sherwin?-

Me dí la vuelta para arreglar esto de una vez por todas, soltándome de su agarre.

Él asintió, bajando la mirada y retrayendo sus manos de una forma tan sumisa y tímida que en vez de provocarme amor, me dió tristeza. Por la mierda... ¿Qué tanto le habría dicho esa perra a Sherwin? ¿Y porqué su mamá no sabía nada de esto?

- En ningún momento me provocaste, Sherwin. No al menos de la forma en la que tú estás pensando-. Lo tomé de las mejillas, para mirar sus ojos. Efectivamente, estaba llorando. Sus cejas se arrugaban por que intentaba mantener sus sollozos en silencio, pero las lágrimas lo delataban.

Le sonreí suavemente, acercándome a él.

- No sé por dónde comenzar...- me sinceré-, te mentiría si te dijera que tuve pláticas de estas con mi madre, porque no las tuve... Pero estoy seguro de que tú jamás has provocado sexualmente a alguien intencionalmente, y mucho menos con intenciones egoístas o deshonestas...-

El niño que estaba enfrente mío demostró lo mucho que necesitaba escuchar eso cuando su carita demostró que quería llorar amargamente. Lo abracé a mi y entonces se me quebró la voz. Sentirlo llorar entre mis brazos... ¿Qué tan fuerte tienes que ser para no derrumbarte cuando sabes que la persona que más quieres en el mundo está llorando en tus brazos? ¿Qué tipo de consuelo sirve cuando sabes que aunque lo ames mucho, no es suficiente para protegerlo de lo que ha pasado, de lo que pasará?

- Sherwin... Y-yo... Perdóname... Si hubiera sabido...-

- Si, p-pero no sabías...- reclamó.

- Si hubiera sabido...- repetí-, jamás habría intentado algo que te hiciera pensar que me provocaste o que te insinuaste de una forma vulgar...- Dejé caer un par de lágrimas porque él se aferró más a mí.

Caí en cuenta que aunque lo vi enojarse anteriormente con una furia increíble, y lo había visto triste antes, Sherwin jamás había llorado tan amargamente frente a mí.

Mi príncipe valiente...

Yo estoy aquí.

- Sherwin... escúchame con atención...-

Él asintió, sin dejar de apretarme contra su cuerpo. Creo que jamás tampoco habíamos tenido un abrazo tan íntimo. Justo en estos momentos, sentía a Sherwin como mi pareja. Me refiero a... Mi verdadera y real pareja. Quizás era por el tipo de conversación o porque estábamos solos pero... No lo sé. Me sentí íntimamente conectado con él.

Me acomodé con más confianza en su cuerpo, y pude acercar mi boca a su oído.

El viento helado de afuera entró por la puerta que había dejado abierta pero no me pudo importar menos, pues todo lo que necesitaba, todo lo que yo quería, estaba ahí. Con Sherwin. Entre sus brazos y sus mejillas mojadas.

- Yo t-te amo- me tembló la voz, así que tragué saliva y me llené de valor-. Te amo. Enserio... yo siento que podría vivir toda la vida sintiéndome de esta manera porque con nadie jamás me había sentido así...- una pequeña risita de parte del pelirrojo me inspiró a continuar. Supongo que le hace igual de feliz que a mi sentirse tan querido-. A quien sea que te haya dicho antes que lo has provocado, insinuado, seducido o cualquier cosa parecida... No se fijaron bien en todo lo que eres...-

Un silencio recorrió nuestro pequeño refugio de abrazos y caricias tenues.

Si tenía que gritarle mil veces a este niño lo especial que era, lo haría con una sonrisa.

- Eres delicado...- lo abracé más fuerte-, por la forma en la que escribes y tomas un lápiz, y la forma en que me acaricias y me tomas a mí. Desbordas delicadeza incluso en tu forma de caminar, de comer, de hablar. Eres tan risueño... Me encanta verte sonreír por todo, y de cualquier manera. Puedes sonreír con tanta inocencia y después como si hubieras hecho una travesura- se rió suavemente, separándose un poco para verme, pero no podía decirle todo eso mirándolo a los ojos porque me moriría de vergüenza, así que lo apretujé más contra mí-. Eres tan sensible... y hablo de tu forma de ser, y de tu corazón... No quiero que nadie te haga daño... Ni siquiera si esa persona soy yo...- Creo que Sherwin entendió que eso era una disculpa por todo lo que habíamos pasado.

- Si eres tú, todo está bien...- me habló bajito, pero ciegamente acaricié sus labios para que guardara silencio.

- Eres la persona más importante que he tenido en mi vida. Quizás lo digo porque estoy enamorado p-pero... Sherwin... Eres mi persona favorita...- ahí sí que me sonrojé, joder...- Y cuando estamos juntos eres de tantas formas que no sé cuál de todas tus facetas es mi favorita en realidad, creo que todo se resume a que eres tú. Que te tengo a tí- Pasé saliva, y relamí mis labios-. A veces eres tan atrevido, hasta yo me sorprendo de que no temías a decirme que me amabas desde... Desde hace tanto...-

- Es porque es cierto...- Me contestó, y ahora si me separé para verlo.

Ya no estaba llorando. Estaba tan contento, y lo supe porque sus ojos estaban brillosos de...

¿Cariño? ¿Amor?

- Y eres... Delicioso, y deseable... Joder...- No me aguanté al decir aquello; lo jalé con suavidad y junté nuestros labios para dejarle en claro aquella descripción de su persona. Me separé y sentí furiosamente la necesidad de volver a comerme su boca pero necesitaba hacerle saber...

Que él supiera...

Lo que era tan obvio.

- Tus labios saben a chocolate. No sé qué es o si...-

- Oh, e-es que siempre uso bálsamo de labios sabor chocolate- Me contestó riendo de forma cómica para sacar de su bolsillo un botecito de forma redonda, abriéndolo y llevándolo a sus labios para aplicar lo que supuse era el jodido bálsamo.

- Así que me tenías engañado, pequeña cereza multisabores- me reí con él, olvidando por completo ya la triste situación de hace unos momentos.

- Bueno, nunca preguntaste- Replicó sonriendo, pasando ahora el bálsamo por mi labio inferior.

Sonreí y volví a juntar mis labios con los suyos, para abrazarlo nuevamente y ser lo más jodidamente meloso que he sido con alguien en mi vida.

- También eres... Incondicional, Sherwin. Llevo años conociendo a mis amigos y bueno... Sólo contigo me siento en total confianza, y has estado en los momentos en donde más triste me sentía por lo de mi mamá... Eres la persona más noble que he conocido...- Sherwin acarició mi cabello sin dejar de abrazarme, así que yo metí mi nariz entre sus rizos, para recordarme que si, Sherwin estaba ahí, conmigo, de nuevo-. Eres lo más verdadero y real que ha habido en mi vida... Lo repito, y quizás te aburra pero... En verdad estoy enamorado de ti...-

- Jamás me vas a aburrir Jonathan... Tu voz jamás podría aburrirme, mucho menos si es para decirme que me quieres...- replicó.

- ¿Ni aunque sea para pelear?- pregunté con gracia.

- Ni eso- rió tiernamente.

- Ya veremos... Porque me di cuenta también que eres muy celoso. Y yo también soy jodidamente celoso- Besé su cuello, dejando caricias por su cintura. Sherwin se empezó a reir como si le hubiera dicho algo que lo 'ofendió'.

- Disculpa, ¿celoso, yo? ¿cuándo te he demostrado que soy celoso?-

Disfruté cada sílaba y palabra de esa frase porque me di cuenta que Sherwin nuevamente no tartamudeaba. No pude esconder mi sonrisa. Me sentía feliz de haberle hecho olvidar el mal rato que pasamos. Me sentí feliz porque mi niño merece estar contento siempre.

- Oh, no lo sé, resulta que un día Shirley quería dormir en mi cama y un pelirrojo muy enojón que conozco se puso súper celoso. ¡De un corazón que flota! ¿Puedes creerlo?- Me reí y me retorcí cuando Sherwin con una mueca entre divertida y furiosa me pellizcó la cadera.

- ¡Es mi corazón! ¡Sabía perfectamente lo que quería!-

- Ahhh, ¿enserio?- respondí riéndome, alegre de estar en una situación así con él. Sherwin intentando parecer enojado se veía... Endemoniadamente adorable. Demasiado lindo-. Y según tú, ¿qué quería tu corazón?- lo atraje de la cintura, para dejar mis manos posadas felizmente ahí.

- Y-ya no me acuerdo...- desvió la mirada, sonrojándose en el acto.

Me causó tanta gracia que solté una carcajada que debió haberse escuchado en todo el jodido lugar.

- ¿Enserio? ¿Entonces, deberé dormir con Shirley para saber qué es lo que quería tu corazón? Porque parece que tú no me dirás...-

Sherwin me miró como si le hubiera pegado y se soltó enseguida de mi agarre.

Recuerdo vagamente que algo similar pasó esa noche.

- ¡Haz lo que quieras!- Me gritó, y yo no tuve de qué preocuparme por que lo delataba su sonrisa. Su intento de esconderla no funcionaba.

- ¿Enserio puedo hacer lo que quiera?- Respondí riendo.

- ¡Pues si, y por si no es obvio...!-

Lo jalé hacia mí, impidiéndole terminar esa frase cuando envolví mis manos en su cadera, y su espalda pegó contra mi pecho, dejándome oler sus rizos y el aroma a cereza que le envolvía. Joder... Me quemaban las manos por querer tenerlo pegado a mí todo el día si se podía.

- ¿Enserio?...-

Sherwin tembló en mis brazos y recordé porqué habíamos tenido esta conversación. Lo abracé más a mí, y con un susurro le dije lo que tuve que haberle dicho desde el principio.

- Jamás me provocaste de una mala manera... Todo lo que te dije es verdad... Me enamoré de cada una de las cosas que eres, aún sabiendo que no todo es bueno... Sherwin... Yo...- Suspiré, caminando hacia la puerta, empujándolo, para cerrar la única barrera que nos separaba del mundo afuera.

Quedamos encerrados nuevamente y busqué sus manos para entrelazar sus dedos con los míos aún en la posición en la que estábamos-. Te quiero. Y te amo. Y si, deseo hacerte el amor porque... Yo te amo por todo lo que eres, y no por quien te hicieron creer que eras... Te deseo de una forma pura... Porque, además de todo lo que ya te dije, eres... Jodidamente sensual...- le susurré en la oreja, sintiendo como se estremecía en mis brazos-. Esa vez en la cocina... No pude resistirme no porque tú dijeras o hicieras algo... Me gustabas mucho, y ver tu cabello, tu cuerpo... tu cintura... Tus piernas... Fué demasiado para mí. Lo mismo en el lago... Te veías tan lindo con tus mejillas rojas y tus ojos brillando en la oscuridad... Y-yo... Deseo tanto tocarte porque en verdad me gustas... Y también te amo, por eso, si en este momento tú me dijeras que me detenga... Lo haría. Si te deseo pero mi amor es más fuerte...- besé su cabello, dándole la vuelta para poder verlo.

Sherwin estaba sonrojado a niveles increíbles. Sus ojos brillaban de otra forma. Sus labios estaban entreabiertos. Estaba... ¿excitado?

Joder...

- Jonathan...- me llamó en un susurro, y nuevamente todo nuestro ambiente cambió, volviéndose íntimo, mucho más que hace rato.

- Sherwin...- Le contesté sin saber porqué, sólo quería decir su nombre.

- Tócame...-

No esperé otra vez la misma orden que ya me había dado dos veces. De todas las personas del mundo, quien tenía a Sherwin Brown en sus brazos, era yo. Y me estaba pidiendo que lo tocara.

Me acerqué peligrosamente a su cuerpo y busqué su boca con dulzura y necesidad.

Benditos labios, sabían al jodido bálsamo de chocolate y no tardé en morder el inferior para meter mi lengua en su boca, usando mis brazos para tomarlo de la cintura y acercarlo, fundirlo contra mí.

No sabría describirlo, pero me estaba quemando la ropa. Quizás eran los dos suéteres que traía, pero me estaba acalorando tanto.

- Mgh...-

El primer sonido más sensual que había escuchado de Sherwin fue ese; en primera, porque era por mí. Mi niño había jadeado por sentir mi boca comérselo y llevaba sus manos a mi cabello para jalarlo con suavidad.

En segunda, porque ahora ambos estábamos de acuerdo.

Le chupé los labios, recorrí su boca, me topé con su lengua, empujé mi cadera contra él en un acto de puro instinto y caminamos entre tropiezos a la cama.

Me separé cuando sus piernas tocaron el colchón y aún así, Sherwin buscó mi boca sensualmente por medio de besos cortos y suspiros.

Mierda...

- ¿E-estás seguro? - le pregunté, mirándolo a los ojos, tomándolo de las mejillas para que se enfocara en lo que le acababa de preguntar y no en seguir buscando mi boca.

- Y-yo...-

- ¿Quieres que... tengamos... ya sabes... sexo?- cuestioné, sintiendo caliente la cara, pero sin soltarlo.

Sherwin se lamió el labio inferior de una forma preciosa y me buscó nuevamente los labios para dejar un beso y mirarme luego a los ojos.

- Podemos empezar por... Ya sabes... sólo así por encima y algunos besos...- me pedía como si fuera a rechazarlo.

Su inocente mirada me hizo pensar que aún dudaba que yo lo deseara como lo hago, así que acaricié sus brazos, sus hombros y finalmente subí a su cuello.

- ¿Hablas de... Masturbarnos?- me reí de forma nerviosa, pero...

Mierda.

El pantalón y mi boxer se me mojó de presemen. ¿Pues de qué más sino? La mirada de Sherwin se veía seductora a más no poder, sus mejillas rojas, sus labios humedecidos por mi saliva, su saliva, quién sabe. ¿Era legal verse así de bonito y sensual a la vez? Pensándolo bien, ni siquiera teníamos la mayoría de edad, ¿estaba mal?

Kelly una vez me dijo que la virginidad era una idea utópica social, nada de que preocuparse. Cuando amas a una persona con todo tu corazón, entregarte es tan fácil y sincero como comerte un pastel y disfrutarlo, además de compartirlo con la persona amada. No había nada más que amor en esa habitación. Si yo era hombre, si yo era gay, si tuve una infancia diferente a la de Sherwin, en ese momento no importaba porque tenía su mirada para mí. El amor inundaba esa vieja cabaña y era todo lo que necesitaba.

- Lo que tú me pidas, es perfecto para mí- me contestó, como si hubiera leído mis pensamientos.

Le busqué la boca nuevamente y mis manos quietas comenzaron a moverse, subiendo por su cintura para apretar la bonita curva que dibujaban y seguir subiendo a su pecho.

Sherwin suspiró en mis labios y como abrió su boca, le lamí la lengua, causando que jadeara y sonara más fuerte.

Mis manos temblaron cuando comencé a bajar el cierre de su chamarra, y al parecer él notó aquello por lo que se separó de mi y mirándome con una inmensa ternura, comenzó a acariciar mi cabello.

-Me gustas mucho...- me susurró, bajando sus manos a mi cuello.

No dudé en besar una de sus manos cuando terminé de abrir la chamarra, y Sherwin me ayudó a que terminara de quitársela.

Besé su labios de forma fugaz para bajar a su mentón, y caminar con pequeños besitos hacia su cuello, ahora más descubierto.

Sherwin tenía la piel caliente.

Me sorprendí de notar en ese instante que no tenía pecas en el cuello, más bien, su piel estaba limpia de marcas.

- Tócame tú también...- le pedí, porque yo sentía que me estaba hundiendo en la mierda yo solo.

Estaba tan excitado por sólo tocarlo que tenía miedo de tener un orgasmo prematuro. Jamás me había masturbado, ¿y si yo era precoz? ¿cómo saberlo?

Sherwin comenzó a quitar mi suéter quedando sólo en una camisa. Acarició mis brazos, y gemí contra su cuello cuando metió descaradamente sus manos bajo mi camisa para tocar mi espalda.

- Jonathan...- me llamó, pero seguí besando su cuello, metiéndome entre sus piernas.

Ah.

Dios.

Sherwin... Estaba duro.

- Jonat-Jonathan...-

-¿Mhh?-

Abrió más sus piernas y comenzó a mover sus caderas. Se estaba masturbando...

Contra mí... Sherwin es... Extasiante.

- Me... Me quiero venir...-

Quise preguntar "¿tan rápido?" pero no pude. Sherwin apretó mi cuerpo contra el suyo y abrazó mi cadera con sus piernas.

- Espera... Espera un poco más...- le pedí, separándome para que dejara de restregarse de esa forma tan deliciosa- quiero... Quiero volverte loco...- confesé, y Sherwin se sonrojó más si se podía, mordiendo su labio inferior.

Ya no estaba pensando. Llevé mis manos más seguras a mi propio pantalón, y desabroché el botón y el cierre que liberarían mi erección envuelta en los bóxers marinos que llevaba. Bajé el pantalón hasta mis rodillas, y por impaciencia lo dejé ahí.

Sherwin estaba retorciéndose de placer mirándome.

A mí.

Sólo a mí.

- Jonathan...- rogó con vocesita desesperada.

Gruñí un poco y rápidamente bajé a su cuerpo, para comenzar a quitarle las botitas que tanto me gustaron. No quería que pasara frío por lo que me detuve ahí, y subí a su boca, sin besarlo, poniéndome completamente encima de él.

Le restregué mi miembro en la pierna descaradamente, para que supiera, para que fuera consciente de lo que su cuerpo, su mirada, sus labios y mis sentimientos provocaban.

- A-ahh- gimió al sentirme, llevando sus manos a la cobija debajo de él y alejando sus labios de mí para llevar su cabeza hacia atrás y cerrar sus ojos- ¡Jona-than..!-

Mierda...

Quería refregarme de forma dura y ruda contra él, pero el miedo a lastimarlo o asustarlo era más fuerte, aún siendo hombre, Sherwin se veía tan frágil. Quería que sintiera lo que yo estaba sintiendo, no alejarlo.

Besé su cuello aprovechando que lo había expuesto a mí, y comencé a desabrochar sus pantalones.

Sherwin era mucho más delgado que yo, y su cuerpo tenía unas curvas un tanto delicadas que me encantaban a morir. Metí mis manos debajo de su camisa con la excusa de querer tocar su cintura, pero era para bajarle lentamente el pantalón.

Dejé su cuello en paz, escuchando con deleite sus suspiros, jadeos y gemidos.

Su pantalón estaba a la altura de sus rodillas, y me hice a un lado para que acomodara sus piernas y pudiera sacarle completamente la prenda de mezclilla.

Rosa.

Su bóxer era de un bonito color rosa claro, y... Mierda... La mancha de presemen en la tela se veía más oscura, causando que por alguna desquiciante razón, quisiera lamerla.

- Mierda Sherwin... Eres... Hermoso, por la puta madre...- Mi niño se rió nervioso contagiándome de ello, y llevé mi mano a su pierna derecha. Delineando su contorno para encontrarme que, al alzar un poco el bóxer rosita, se vieran unas pecas en el inicio de sus nalgas.

Puta mierda.

Sentí claramente como mi pene se contraía deliciosamente por tal dato.

- ¿T-todo b-bien..?- me preguntó, mirando con inocencia como yo le estaba literalmente comiendo con la mirada la mitad -o al menos un poco-, de su trasero y llevó su mano a mi pierna.

- No sabes cómo te deseo... Eres... Inexplicable... Demasiado excitante...- le contesté sin pensar bien en su pregunta, agarrando su mano para llevarla a mi entrepierna lentamente. Sherwin no se quejó, su sonrojo seguía igual en intensidad y sus ojos brillaban con curiosidad.

- Y-yo... Te llevo deseando desde que cumplí quince años...- me susurró, apretando suavemente, causando que un gemido escapara de mi boca.

Putamente sensual. Jodidamente delicioso. Sherwin me tenía donde quería.

- Puta madre- mascullé, causando que Sherwin se riera de forma suave. Llamó mi atención por lo que le sonreí de igual forma aunque me estuviera quemando vivo en placer-. ¿Qué sucede?-

- Nada...- se rió un poco más-, ¿quién diría que el jefe de la clase sería tan mal hablado cuando está excitado?- comentó divertido, acariciando al rededor de mi erección sin llegar a tocarla.

Negué con la cabeza divertido, ¿enserio pensaba en eso durante la situación?

- Es que... Eres demasiado lindo... N-no sabes todo lo que me gustaría hacerte...-

Supongo que la confianza estaba creciendo entre ambos. Sherwin se abrazó a mí al mismo tiempo en que se sentaba en la cama y poco a poco, fue subiéndose encima mío hasta por fin tirarme en el colchón.

- N-no sabes todos los sueños que he tenido contigo...- me confesó. Sentí mi cara caliente y quise esconderme cuando caí en cuenta que seguro estaba sonrojado a más no poder. Sherwin pasó una de sus piernas por encima de mi cadera, para quedar sentado a horcajadas sobre mí, y ubicarse intencional y justamente sobre mi pene escondido en mi bóxer. Era la imagen más erótica que había visto en mi vida, y estaba seguro que podría fácilmente recordarla a partir de ahora-. El que haya tenido experiencias un tanto sexuales causó que mi curiosidad despertara a-antes... Pero... Nunca sentí verdadero interés hasta que estuve enamorado de tí...- me confirmó con tanta seguridad que sentí una inmensa ternura. Tomó mis manos y las llevó a sus piernas, indicándome con un sube y baja que quería que lo acariciara-. N-no tienes por qué avergonzarte de todo lo que me quieres hacer... Estoy seguro que todo eso... Yo y-ya lo he pensado antes...-

Un jadeo sonoro escapó de mi boca cuando sentí que su bonito trasero se apretaba contra mi erección, para comenzar a masturbarme de esa forma. La forma redonda de sus dos nalgas era... Mierda... Era jodidamente perfecta, aún si la tela de nuestra ropa interior era impedimento para sentir su piel de durazno. Ahora fuí yo quien hechó hacia atrás la cabeza para ahogar un gemido y evitar frotarme con fuerza contra él a ver si así el bóxer estorbaba menos.

- Y-yo también quería esto desde hace mucho...- me habló, y vi como con timidez metía su mano derecha debajo de su bóxer para comenzar a masturbarse.

- M-mierda Sherwin...-

- Pero quería estar seguro de que... Me querías... Me deseabas así como yo... Con sinceridad...-

- ¡A-ahhg! ¡Si, dios!- Lo tomé de la cadera y dí un empujón fuerte que lo hizo gemir con sorpresa. Al ver su boquita abrirse de esa forma, se me hizo una necesidad vital besarlo.

Me levanté un poco, tomándolo de la cintura con una mano y con la otra me atreví a masturbarlo, imitando los movimientos de sube y baja sobre su pene que le había visto hacer. Su bóxer dejaba de fuera su erección y era tan jodidamente bonita que no pensé tanto y le busqué los labios para besarlo con tanto deseo.

Le metí la lengua hasta donde pude, haciéndolo gemir de una forma tan caliente que no me aguanté y comencé a mover mis caderas con más fuerza.

Sherwin llevó ambas manos a mi cabello, y lo jaló de forma suave, al mismo tiempo que yo lo masturbaba con rapidez.

- Jonathan... ¡Ahh! ¡Jonathan! ¡M-me voy a venir...!-

Me molestó un poco que separara sus labios de los míos para decirme aquello pero supuse que algo así se tenía que avisar. Aceleré mi movimiento manual y Sherwin se apretó más contra mi pene que sentir la forma caliente y redondita de su trasero hizo que me corriera en ese momento, al mismo tiempo que él mojaba mi mano derecha con su semen.

Mentiría si dijera que no me mareé cabrón. Sherwin gimió de forma desesperada en mi oído seguido de mi nombre y creo que hizo que mi orgasmo -el primero de mi vida-, se sintiera jodidamente bien. Me estaba quemando entre sus brazos y su boca buscó la mía pero entre tanto movimiento por perseguir ese lapso de tiempo de placer apenas tocamos nuestras lenguas.

- M-mierda... Sigue... Moviéndote así...- le pedí, acariciando su pene con gula. No quería dejar de tocarlo.

- Dios... ¡Jonathan...!-

Bajé la mirada vidriosa para ver como su pene soltaba pequeños y delgados hilos blancos que cayeron sobre mi camisa y la suya. A mí, se me volteó el mundo entero, me sentí flotar y muchas cosquillas, comenzando desde mis testículos y yendo a todo mi cuerpo. ¿Así se sentía correrse? ¿Tan delicioso era venirse? ¿Porqué no lo probé antes? Podría hacerme adicto a esta sensación... Siempre y cuando fuera con Sherwin...

Y hablando de Sherwin... Estaba sonrojado, sudado, hermoso, encima de mí, se veía hermoso, precioso, tan... Humano. Su boca se abría en gemidos y sonidos que jamás me habría imaginado que alguien como él podría hacer, y su cabello rojo se le pegaba a la frente, resaltando muchísimo más su carita roja y sus pecas. Hasta ese momento caí en cuenta de que acababa de masturbar por primera vez un pene en mi vida, y ni siquiera era mío. ¿Fué instinto? ¿La curiosidad?

Sherwin jadeó cada vez más pesado, hasta dejar caer su cuerpo sobre el mío y yo dejé de sentir las cosquillas electrizantes por todos lados.

Me dejé caer en la cama y con cuidado acomodé a Sherwin encima mío para respirar con más facilidad.

Mierda... Así que así se sentía un orgasmo.

Estaba cansado. Jodidamente cansado.

El niño de rizos rojos se levantó un poco y me miró con tanto amor que juro que jamás, nadie, me había mirado así.

- Jonathan... Y-yo...-

No lo dejé acabar. Le busqué los labios para besarlo con más suavidad después de haber sido casi un animal con él. En ese momento dirigí mis manos a su espalda para acostarlo levemente y acomodarme encima de él sin aplastarlo.

- Eso fué genial...- le susurré- eres... un sueño, eres tan perfecto, Sherwin Brown...- le besé nuevamente, subiendo a su frente para besarla y apartar los rizos rojos que se habían pegado a esta debido al sudor-. Te amo...-

Él se rió de forma inocente y sentí tanto amor por él que quise casarme con él en ese instante, encerrarnos a ambos en esa cabaña y hacerle el amor toda la vida.

Me atrajo tomándome del cuello y dejó besos en toda mi cara.

Me sentí tan amado, tan querido, que por un instante quise llorar y creo que no lo pude detener, porque una lágrima cayó en la mejilla de Sherwin.

- L-lo siento, es que... Estoy tan contento... Tan feliz- expliqué, limpiando su mejilla.

- No pasa nada... ¿Jonathan..?- le miré, con los ojos llenos de lágrimas y noté que él también quería llorar-.

-¿Mh?-

-Sé mi novio... P-por favor...-

Ahora si no me aguanté y dejé salir las lágrimas que estuve reteniendo. Asentí mientras reía, lloraba, sentía cosquillas del reciente momento y encima quería gritar.

- Y-yo te iba a pedir eso, cereza...-

Sherwin se rió, llorando conmigo.

- Pues, no tiene nada de malo que yo te lo pida... Creo que te amo más de lo que tú me amas a mí...- sonrió más animado.

- Claro que no, yo te amo más- aclaré, por si las dudas-; y si quiero... Si quiero ser tu novio- le contesté, feliz-. ¿Y tú quieres ser mi novio?-

Su risa se escuchó tan bonita que me enamoré mucho. Mucho mucho.

- Claro que si, digo... Casi tuvimos sexo y resulta que ambos nos comunicamos muy bien en ello, ¿porqué no lo haríamos en una relación?-

- ¿Estás diciendo que quieres que sea tu novio porque nos entendemos bien durante el sexo?- pregunté divertido.

- No, digo que hablas mucho cuando estás excitado- me aclaro, riendo conmigo.

- Tú igual, ¡Ni tartamudeabas!-

- Eso significa que algo estás haciendo bien- me guiñó un ojo de forma coqueta y ahora si me reí con ganas. Lo abracé fuertemente y seguimos bromeando con una nueva confianza construída entre nosotros. Nuestras risas resonaron en el lugar oscuro. No pasó más de media hora cuando noté que Sherwin y yo debíamos limpiarnos y abrigarnos, pues la temperatura había bajado demasiado ya.

Limpié a mi niño y nos cambiamos de ropa ambos, para nuevamente acostarnos en un lecho de amor que se sentía como las nubes. Creo que todo era más bonito si Sherwin estaba conmigo... O estoy hundido, jodido, perdidamente enamorado de él.

- Te amo, Jonathan...- me susurró, antes de quedarse medio dormido.

- ¿Mucho, mucho? ¿o mucho poquito?-

- Mucho mucho...- me contestó sonriendo. Seguro estaba más cansado que yo, él hizo todo el trabajo hace unas horas.

- Yo te amo demasiado... No te imaginas cuánto...- le confesé-. No me importa quién se ponga enfrente mío si me quieren separar de tí. Le paso por encima y te sigo, te seguiré amando siempre-.

- ¿Ah, enserio? ¿Y según tú, quién podría llegar a separarnos?-

- Christian- contesté, obvio-.

Sherwin se rió y se abrazó más a mi, entrelazando sus piernas con las mías debajo de las cobijas.

- Yo no miraré a nadie que no seas tú, celoso- remarcó, riendo-, así que no tienes de qué preocuparte-.

Recordé en ese momento cuando lo conocí. Shirley volando intentando tocar tan siquiera mi cabello y justo hace unos momentos Sherwin tocó toda mi alma. Me reí, decidiendo confiar ciegamente en él, con el corazón.

- Eres mío, Sherwin...- aclaré, cerrando mis ojos para dormir.

- Jamás he dicho lo contrario, Jonathan...-

Y sonreí entre sueños.

Como disculpa les traje el capítulo más largo de todo el fanfic CON 7,000 palabras x'3

Ya sé que tardé muchísimo pERO, este cap no iba a tener lemon, ni nada, más bien lo escribí entero pero lo sentía tan simple que dije "NO. TIENE QUE PODER HACERSE MÁS BONITO" y pues si, acabo de hacerlo mucho más bonito porque me empeñé en él ;u;

¿Alguien notó algo bonito en el cap? x'3 me emociona pensar que se lleguen a dar cuenta de algo.

Y bueno, los chamacos bonitos estos se me descontrolaron y ya hicieron cositas

La inocencia de Jonathan me mama. Y he aquí otra cosa: me re contra CAGA que hagan al seme como el que sabe todo, cuando hay varias veces en que son tan inocentes como su uke. Y si, soy de esas mensas que todavía respetan los papeles seme-uke, pero me encanta sacarlos de su papel "seme-uke" no sé si se entienda xd

En este caso, Jonathan es más inocente que Sherwin, y al parecer esa cerezita ya había pensado en algunas cosas antes

Otra cosa: el tema de abuso que aborda Sherwin, es real. Basado en mí. No con un hombre mayor, pero si en mi infancia. No me avergüenza decirlo porque yo sé que así como yo, hay muchos niños y niñas, adolescentes e incluso adultos que sufren de estos acosos, abusos, y a veces, violaciones. Y no todos pueden superar el suceso o deja secuelas graves. Lo que sucede no es nada de que avergonzarse, más bien, no es ni siquiera la culpa de uno, y creo que Jonathan quiso que Sherwin entendiera eso: que nunca fué su culpa.

Alcemos la voz, y defendamos nuestro cuerpo. Siempre habrá ayuda y, podremos ayudar a quienes se supone están seguros en sus casas. Porque sí, lo mío, sucedió en mi casa.

Bien preciosas, preciosos, muchísimas gracias por leerme hasta aquí, y pido mil disculpas por tardar AÑOS, pero ya les dije que este fanfic no lo abandono uwu

Espero que les haya gustado, y a todos los que comentan, y leen, muchas gracias. Les agradezco demasiado, los amo, me encantan xd

Nos leemos, bye se cuidan mucho