DISCLAIMER: LOS PERSONAJES EN SU MAYORÍA PERTENECEN A J. K. ROWLING, ASÍ COMO EL UNIVERSO EN QUE SE DESENVUELVEN.

Nota Traductora: Hola! Gracias por seguir aquí! Lamento mucho estar retrasada con la contestación de los comentarios y aprecio mucho que a pesar de eso continúen dejándolos. Voy tan rápido como puedo con la traducción y eso a veces me impide contestar apropiadamente. Si me disculpan por los anteriores, prometo retomar a partir de aquí :)

Nota Autora: Gracias de nuevo a todos ustedes. Agradezco mucho todos los comentarios.

.

Forma Correcta de Actuar

Traducción de "The Right Thing To Do" de Lovesbitca8

Capítulo 20

.¸¸¸.•*¨*•.¸¸.•*¨*•.¸*✲*¸.•*¨*•.¸¸.•*¨*•.¸¸¸.

.

Pasarían otras tres semanas antes del turno de Harry vigilando la Sala de archivo de la Oficina de Servicios Administrativos del Wizengamot. Harry se negó a cambiar su turno, pues despertaría demasiadas sospechas. Y dejó muy claro que no se tolerarían las sospechas.

—No sólo me despedirían, me enjuiciarían por eso, ¿saben?

—Lo sabemos, lo sabemos. —Ginny estaba prácticamente bailando en su silla.

—Vamos, Harry, —dijo Hermione—. Hemos hecho cosas peores. —Le guiñó un ojo.

—Sí, ¡pero fue por algo bueno! Esto es simplemente... egoísta.

—Está bien, —dijo Ginny—. Ve entonces tú a preguntarle a Draco Malfoy qué pretende.

Harry rodó los ojos. Le dijo a Ginny que era probable no quedara nada útil en la Oficina de Administración. Una vez que los recuerdos eran examinados, y se dictaba sentencia en base a ellos, eran transferidos al Departamento de Misterios. Y sólo se podía recuperar un recuerdo del Departamento de Misterios con el permiso del Ministro de Magia.

—Pero su juicio fue hace meses, —dijo Ginny—. ¿Todavía tendrán recuerdos de él que no hayan sido revisados?

—Oh, sí, —se rió Harry—. Puede que tengamos magia, pero seguimos siendo el gobierno. Todo avanza lentamente. Sus recuerdos de la noche en que murió Dumbledore probablemente ya no estén ahí, seguro fueron examinados de inmediato; pero cualquier recuerdo relacionado con los siguientes Mortífagos a enjuiciar probablemente continúen almacenados.

Hermione asintió, mordiéndose el interior de la mejilla. ¿Qué era exactamente lo que esperaba encontrar?

.

.¸¸¸.•*¨*•.¸¸.•*¨*•.¸*✲*¸.•*¨*•.¸¸.•*¨*•.¸¸¸.

.

La semana siguiente avanzó despacio. Hermione sólo se encontró con Draco dos veces. La primera vez al día siguiente en los ascensores, luciendo exhausto y demacrado, y nuevamente el viernes en el Atrio. Draco la miró a los ojos las dos veces, y ella miró hacia otro lado.

Ese sábado en Cornerstone, Morty bajó una caja grande, y le pidió que, si encontraba algún tiempo extra, le agradecería que almacenara el nuevo envío. Abrió la caja y encontró el nuevo libro sobre Hombres Lobo de Mattie McHandry.

Hermione cerró los ojos y suspiró. Después de abastecer los estantes, tendría que notificar a aquellos que pre-ordenaron el libro. Incluyendo a Narcissa Malfoy.

Se mantuvo ocupada en tonterías. Limpió. Malabareó con libros. Intentó conversar con la harpía que la había mirado con ojos muy abiertos y violetas antes de escabullirse. Finalmente, Hermione escribió a todos los demás en la lista de pedidos anticipados. Una vez que se acercaban las cinco de la tarde, pensó que las posibilidades de que un Malfoy entrara a Cornerstone durante la siguiente hora se habían reducido.

La lechuza de Morty voló de regreso desde la ventana trasera, y Hermione adjuntó la última carta a su pata. Había escrito una nota bajo el nombre de Hermione J. Granger, amiga de Narcissa Malfoy, que arrugó y arrojó a la basura. Luego escribió otra a nombre de Cornerstone, con posdata de Hermione Granger, deseándole a Narcissa una lectura amena; también la había botado. Se decidió por una carta genérica, idéntica a las enviadas en los últimos veinte pedidos. No había indicios de que la carta fuera suya, exceptuando el hecho de que Narcissa conocía la caligrafía de Hermione.

Observó a la lechuza partir y se mantuvo ocupada, mirando el nuevo libro de vez en cuando. Quince minutos después, la gran lechuza de Narcissa entró volando, dejó caer una nota en el alféizar de la ventana, y esperó.

Hermione tomó la nota, rezando para que no dijera "gracias, voy en camino" o "Draco irá por él mañana".

Morty

Muchas gracias por hacerme saber que el libro de McHandry arribó. Por favor envíalo de vuelta con la lechuza y cárgalo a mi cuenta.

Narcissa Malfoy

Hermione leyó la nota dos veces. La lechuza chasqueó el pico y Hermione la hizo callar. Estaba dirigida a Morty, aunque sabía que Narcissa reconocía su letra. También carecía del "Atentamente, Narcissa Malfoy" que Hermione sabía que era la firma de Narcissa. Realmente no había nada de malo en la carta, pero Hermione aún así sintió como si un ex-novio acabara de pedirle que guardara sus cosas en una caja y se las enviara por correo.

.

.¸¸¸.•*¨*•.¸¸.•*¨*•.¸*✲*¸.•*¨*•.¸¸.•*¨*•.¸¸¸.

.

Ginny la obligó a salir a una cita la noche siguiente. Una de sus compañeras tenía un hermano al que le gustaban mucho los libros y que actualmente trabajaba en Relaciones con Centauros en Alemania, y Ginny había logrado citarlos a ambos el Domingo por la noche.

Evan estaba bien; era agradable. Era bastante guapo, en realidad. Pero Hermione lo consideró... un último recurso. Fijaron una cita al mes siguiente, cuando Evan estuviera de nuevo en la ciudad; pero una vez que terminó la noche, Hermione ya había olvidado qué fecha habían acordado.

Afortunadamente no hubo fotógrafos indiscretos durante la cita. Sin embargo, Hermione no estaba segura de qué era peor, la versión de los eventos de Rita Skeeter o la de Ginny.

—¡Y le dijo a Amanda que la cita fue muy bien y que está emocionado por verte de nuevo el próximo mes! —Ginny servía té y obligaba a Hermione a revivir la cita el Lunes por la noche.

—Oh, qué lindo. Sí, fue una tarde agradable. —Hermione sonrió.

—¿Agradable? —Los ojos de Ginny brillaron mientras dejaba una taza frente a Hermione.

—Sí, agradable, —dijo ella. Ginny agitó las cejas y Hermione sonrió—. ¡No sé qué esperas que te diga, Ginny! No pasó nada emocionante.

—Bueno, ¡esperemos que ocurra algo emocionante el próximo mes!

Hermione bebió su té y le preguntó a Ginny sobre el partido que tendría el próximo fin de semana.

Al día siguiente, Hermione llegó a su escritorio para encontrar una nota esperándola. Bajó su bolso y la abrió, rezando.

Sus rezos no fueron escuchados. Robards quería su ayuda. Hoy... no era su día.

Hermione llamó a la pared del cubículo de Aiden. Estaba mirando un archivo y comiendo una ciruela.

—¡Hey! —Aiden sonrió—. ¡La Chica Dorada ha llegado!

Hermione lo miró con el ceño fruncido. —¿Recibiste ésta mañana alguna nota de Robards?

—No. —Aiden masticó su ciruela—. ¿Necesita tu mente brillante el día de hoy?

—Eso parece. —Hermione le frunció el ceño a la nota—. Bueno, supongo que te veré más tarde. —Se giró para dirigirse a los ascensores.

—¡Oye! —la llamó Aiden—. El último día de Rosenberg es este Jueves.

—¿Pasado mañana? —Hermione parpadeó—. ¿Tan pronto?

—Sí, —dijo—. Va a tener una pequeña celebración en el café al final de la calle después del trabajo.

—Oh, muy bien. Gracias por avisarme. —Hermione trató de irse nuevamente, y la voz de Aiden la detuvo.

—Oye, hum... —Hermione lo vio juguetear su pluma. —Algunos de nosotros estamos pensando en ir a un bar o dos después de la fiesta. ¿Quieres venir?

Había algo diferente en sus ojos la invitó. Hermione dijo, —¿En una noche entre semana? —levantó una ceja.

Aiden sonrió de lado. —Vamos. Vive un poco, Granger.

Hermione parpadeó. —Yo tengo que... tengo que ver cómo me siento el Jueves. Puede ser. Aiden le sonrió—. Gracias por invitarme.

—Claro, —dijo—. ¡Diviértete arriba!

Al salir de un brinco del ascensor aún intentaba descifrar la invitación de Aiden. ¿Era una cita? ¿Una reunión grupal? ¿En verdad quería salir con él?

Saludó agitando la mano a Katie Bell mientras salía del ascensor con un gesto que decía "Te veré más tarde" y se dirigió a la oficina de Robards.

—¡Srta. Granger! —Gawain Robards se levantó de su escritorio—. Estamos muy honrados por la ayuda que nos prestará ésta semana nuevamente.

Los ojos de Hermione se crisparon al escuchar "ésta semana" en lugar de "hoy".

—Buenos días, Sr. Robards, —dijo Hermione, estrechándole la mano—. Me honra haber sido requerida.

—Han aparecido otra vez esas runas, y prefiero tener personas con la mente aún fresca con conocimientos de Hogwarts para trabajar en el caso; ¡en lugar de los que tenemos treinta años o más oxidados!

Hermione sonrió. Sí podía verse trabajando para el Sr. Robards. Ambos tenían una buena relación, y él parecía llevarse muy bien con Harry.

—Debo confesar, señorita Granger, —continuó—, que Mathilda me comentó que usted está buscando postularse para nuevos cargos.

—Sí, estoy pensando en hacer un cambio.

—Bueno, pues espero que nos tenga en cuenta. La posición de Draco Malfoy se abrirá en Diciembre, y necesitamos a alguien tan brillante y analítico como él para ocuparla.

Hermione sonrió y le dijo que lo estaba considerando. Todavía tenía esperanza -una tonta esperanza- de que Robards la enviara a cualquier otro sitio que no fuera la Sala de Conferencias cuando su reunión terminara; pero por supuesto, Robards la despidió deseándole un buen día y le dijo que el Sr. Malfoy la pondría al tanto.

Hermione arrastró los pies hacia la Sala de Conferencias. Tocó la puerta, por cortesía, y la abrió para encontrar de pie a Draco, reclinado sobre la mesa, acomodando en ella pilas de documentos, con una pluma entre los dientes y el pelo cayendo sobre sus ojos. Draco la miró y Hermione lo maldijo. Pero Draco parecía sorprendido de verla. Se quitó la pluma de la boca.

—Robards me mandó llamar.

Draco miró hacia otro lado y se rascó la mandíbula. —Le dije que lo tenía bajo control.

Hermione estaba de pie en la puerta. —Bueno, pues ya estoy aquí.

Respiró hondo y se acercó para colocar sus notas y pluma en el borde de la mesa. Draco apretó la mandíbula y se hizo a un lado para que Hermione se aproximara a mirar los documentos. Le explicó que el Departamento había estado interceptando mensajes que circulaban en el Callejón Knockturn y algunos en algunos otros sitios de mala reputación que identificaban dónde se realizarían intercambios de objetos oscuros o lugares de reunión clandestinos. Al igual que en los otros casos en los que habían trabajado juntos, los contrabandistas comenzaron a utilizar runas para comunicarse entre ellos y despistar a los Aurores. A Robards le interesaba saber si estos mensajes estaban relacionados entre sí, y si había alguien "a cargo".

Mientras Draco hablaba, explicándole su progreso y sus dudas, señaló con sus largos dedos la pila de papeles y le hizo un gesto hacia el libro de runas; Hermione se sorprendió de nuevo por lo bueno que era en esto. Por la facilidad con la que se hacía cargo de una habitación y presentaba un problema, soluciones y el curso de acción.

Pero no la había mirado ni una vez.

Treinta minutos después de que Draco regresara a leer el documento en que trabajaba cuando llegó, y Hermione comenzara por el principio, leyendo desde las primeras notas e informes interceptados hacia adelante, arrojó su pluma, sacó su varita y se giró hacia la pared al otro lado de la habitación. Quitó los cuadros "inspiracionales" y placas, apuntó su varita hacia la mesa y pegó los mensajes contra la pared, en orden cronológico.

Cuando uno de los informes salió volando de la mano de Draco, dijo, —¿Qué estás haciendo?

—Confía en mí. Es muy útil.

Varias horas y callejones sin salida después, el Muro de Runas se había expandido y ahora tenía vida propia. Draco y Hermione generalmente trabajaban en silencio a menos que alguno tuviera una nueva idea. Hermione estaba a mitad de su enumeración de variantes de traducción para un conjunto de runas, cuando se dio cuenta de que tenía erizados los vellos de la nuca. Draco la estaba mirando. Hermione tragó saliva y continuó escribiendo hasta que su voz rompió el silencio.

—Fue una misión. Del Señor Tenebroso.

Hermione intentó tranquilizarse antes de apartar los ojos de la página y mirarlo. —¿Qué tipo de misión?

Draco estaba recostado contra su silla y si ella no lo conociera bien, diría que estaba encorvado. Pero Hermione sabía que los Malfoy no se encorvaban.

—El peor tipo. —Draco apretó la mandíbula. Hermione no se atrevió a preguntarle qué significaba eso.

—Entonces, después de encontrar la casa vacía... ¿decidiste redecorar?

Draco tragó saliva y Hermione vio que su garganta se movía. Sus ojos se posaron en los papeles frente a él.

—Fue diseño de Yaxley.

Yaxley. Draco no había estado solo.

—¿Pero, con tu sangre?

Draco sonrió con arrepentimiento hacia la mesa. —¿Por qué iba a derramar su propia sangre?

Hermione se dio cuenta que no tenía idea de cómo se veía Draco diciendo la "verdad". No era que se la pasara mintiendo, pero no habían tenido ninguna conversación previa que le sirviera como referencia. Pero había algo que no le estaba diciendo.

Hermione miró sus ojos, siguió el camino por su nariz recta, hasta sus labios apretados, encontrando tensión en su mandíbula.

Comprarla, venderla, salvarla.

Con los ojos todavía en sus notas, la boca de Draco se abrió. —¿Qué otros secretos te ha contado mi padre?

Hermione pestañeó. Draco había asumido que fue Lucius quien le contó sobre la sangre en la pared. Que extraño. Había pasado una semana y media, y Draco aún intentaba reconstruir su conversación con Lucius. Entonces recordó que él no tendría oportunidad de preguntarle directamente a su padre hasta Diciembre. Una visita al mes.

—Tu padre no me dijo nada sobre eso, —dijo, y los ojos de Draco volvieron hacia ella—. Me dijiste que no fuera a mi casa. Así que, por supuesto, fui.

Draco la miró con el ceño fruncido cuando llamaron a la puerta.

—Hola, Malfoy. —Harry entró en la Sala, mirando el papeleo que traía entre sus manos. Levantó la vista y encontró ahí a Hermione. —Oh, hum... ¿Estás ayudando de nuevo?

—Robards me mandó llamar —respondió Hermione. Le envió a Harry una mirada que decía: "Estoy bien".

—Hum, bueno. Han interceptado otro mensaje.

Draco y Hermione saltaron de sus sillas y corrieron hacia las páginas en las manos de Harry. Hermione las tomó primero y las sostuvo frente a ella, leyendo superficialmente los garabatos y reconstruyendo la información que habían obtenido de los otros mensajes. Podía sentir a Draco leyendo sobre su hombro.

—Bueno, esto encaja con el Germánico del Noreste, pero esto otro encaja con el Escandinavo.

—Habíamos descartado el alfabeto Escandinavo, —dijo Draco—. Debe ser el Germánico.

—Pero ahora que tenemos esto, no podemos descartar el Escandinavo. —Hermione regresó corriendo a la mesa para comenzar a hacer referencias cruzadas con sus notas, mientras Draco le quitaba el mensaje de la mano.

—Oh, —escuchó decir a Harry. Levantó la vista y Harry estaba mirando el Muro de Runas. —Tú... hiciste un Muro.

—¿Hace eso con frecuencia? —Draco le preguntó a Harry.

Harry lo miró con una sonrisa. —Es algo reciente. —Hermione miró a Harry y él le dirigió una sonrisa traviesa. —¿Ambos tomarán un descanso para salir a almorzar?

Hermione vio a Draco consultar su reloj e hizo lo mismo. Diez y media del mediodía.

—Oh, hum, sí, —dijo Hermione—. Supongo que sí.

Draco regresó rápidamente a su silla, organizando sus notas.

—¿Cafetería? —Preguntó Harry y Hermione pudo ver los croissants bailando en sus ojos. Hermione asintió y Harry se volvió hacia Draco. —¿Malfoy? ¿Tienes hambre?

—Gracias, pero no. Tengo un compromiso previo. —Draco hizo una nota final y comenzó a guardar.

Hermione le dijo que lo vería después del almuerzo, y salió de la habitación junto a Harry, quien se apresuró a dejar su papeleo y tomar sus monedas. Hermione caminó hacia el escritorio de Katie Bell para ver si todavía estaba ahí.

—Hermione Granger. —Una voz sedosa.

Hermione se giró y se encontró frente a frente con Katya Viktor. Sintió que se enraizaba en su sitio cuando Katya se deslizó hacia ella. Katya sonrió. Maldita fuera. Era deslumbrante.

—Hola... —Hermione trató de decir algo más pero en vez de eso se encontró intentando averiguar si los ojos de Katya eran color avellana o miel.

—Hola, soy Katya. —Dientes blancos, muy blancos—. Tenía tantas ganas de conocerte. —Extendió una mano perfectamente cuidada, uñas de color burdeos. Hermione apretó su mano—. Soy amiga de Draco.

—Yo... Sí, hola. Soy Hermione. —Qué idiotez. Y tenía sus uñas astilladas.

—Me moría por conocerte, ¡pero Draco siempre me dice que estás muy ocupada! —Katya rió y el lugar entero se entibió. Carecía del fuerte acento de Viktor Krum—. ¡Pero, por supuesto que lo estás! ¡Eres Hermione Granger!

—Yo… Yo soy ella.

—Debo decir, —Katya colocó su bolso brillante debajo del brazo mientras miraba fijamente a Hermione—. Te he seguido muy de cerca a lo largo de los años. ¡Todo Durmstrang estaba tan interesado en la chica de quince años que llamó atrapó la atención de Viktor Krum! —Katya rió y tocó ligeramente el brazo de Hermione. Hermione se sintió muy rígida y se preguntó si se trataba de alguna clase de hechizo...

Katya prosiguió. —Pero luego continué encontrando tu nombre en los periódicos y siempre estabas haciendo algo maravilloso como salvar una especie, o te habías enfrentado a magos tenebrosos tú sola y yo... —Hizo una pausa y sacudió la cabeza—. ¡Lo siento mucho, estoy parloteando! Sólo quería conocerte.

Maldita fuera, Katya también era intoxicantemente encantadora.

—Yo... Bueno, gracias. Es un placer conocerte también. —Katya sonrió y Hermione se sintió insípida—. He oído mucho sobre ti.

—¡Seguramente estás mintiendo! —Katya rió. Siempre reía—. ¡No hay mucho que escuchar!

Katya empujó un mechón de cabello detrás de su oreja.

Hermosa. Encantadora. Agraciada.

Justo entonces, escuchó que se abría la puerta de la Sala de Conferencias. Hermione se giró y vio la cara de Draco en el mismo momento en que él se dio cuenta que Katya y ella se habían encontrado. Draco se detuvo con la mano en la puerta y el abrigo debajo del brazo.

Compromiso previo.

—¡Draco! —susurró Katya. Su voz parecía emocionada sin la cualidad estridente que Hermione podía alcanzar—. ¡Mira a quién conocí al fin!

Hermione vio como Draco abría la boca, alternando la mirada entre las dos mujeres en el pasillo. Sus ojos eran neutrales, con una sonrisa que no estiraba sus mejillas.

—Maravilloso, —dijo—. Granger, ella es Katya.

Hermione asintió y Katya dijo: —He estado parloteando. Lo siento. ¡No puedo creer que me la haya encontrado!

Hermione se sentía un poco mareada. ¿Dónde estaba Harry?

—Bueno, —dijo Hermione—. Fue un placer conocerte, Katya. —Volvió a estrecharle la mano—. Disfruten su almuerzo juntos.

—Oh, pero ¿estás libre para unirte a nosotros? —dijo Katya con los ojos muy abiertos.

Experta Anfitriona. Modales Exquisitos.

Hermione no se atrevió a mirar a Draco. —Oh, eres muy amable, pero ya tengo planes para el almuerzo. Gracias, Katya.

—¡Tendremos que reunirnos a charlar en otra ocasión! —Katya sonrió—. Me encantaría invitarte a comer y hurgar en tu mente. Actualmente estoy trabajando con una organización benéfica dedicada a los derechos de enanos y elfos domésticos y me encantaría escuchar tus ideas.

Oh, vete a la mierda Katya.

—Eso... eso suena perfecto. —Hermione sonrió. La odiaba. La odiaba porque no podía odiarla.

Hermione vió a Draco tronarse el cuello y respirar hondo; después puso su mano suavemente sobre la espalda de Katya.

—Te veré después del almuerzo, Granger. —La miró brevemente antes de girarse para guiar a Katya al elevador.

—¡Qué placer conocerte, Hermione! —cantó Katya.

Hermione los vio alejarse, la espalda de Draco rígida y Katya balanceándose, charlando, sonriendo, siendo perfecta.

Hermione intentó recordar qué libro había envuelto para ella.

Harry apareció doblando la esquina.

—Por Dios, ¿dónde demonios te metiste? —Gruñó Hermione y empujó a Harry.

—¿Qué…?

Fueron a almorzar a la cafetería. Hermione regresó arriba y fue directamente a trabajar. Draco entró justo después de la una y Hermione pudo sentir sus ojos encima el resto de la tarde. Avanzaron con las runas, pero tendrían que trabajar en la Sala de Conferencias nuevamente mañana.

Regresó a su oficina para recoger sus cosas al final del día y se topó con Aiden.

—¿Cómo te fue? ¿Resolviste el hambre en el mundo para mediodía? —Aiden le guiñó un ojo.

Hermione lo miró. Le sonreía a ella. Abiertamente. Honestamente. Agradablemente.

—Aiden, me encantaría salir con todos ustedes el jueves. Dime dónde los veo.

La sonrisa de Aiden se amplió hasta mostrar todos los dientes.