Capítulo 20: El diario de Marinette
"Querido diario. Hace mucho que no escribo y es que han pasado tantas cosas que no he podido dedicar ni un momento a hacerlo.
Han pasado muchas cosas estas dos semanas. Lo primero es que fui capturada por Hawkmoth. Sí, lo fui. A pesar de ser Ladybug y luchar con mis compañeros, fui capturada. Hawkmoth había estado enviando akumatizados de forma continua para cansarnos y poder así llevar a cabo su plan real: Capturarme y convertirme en akumatizada para obligarme a llevarle el miraculous del gato hasta su poder.
Antes de todo eso, yo había preparado un plan algo descabellado: Entregarme como señuelo a Hawkmoth dándole a Chat un localizador para así descubrir el escondite de este gran adversario. Sabiendo nuestras limitaciones, nuestro cansancio y nuestra situación, le di el localizador a Adrien en un acto desesperado por cambiar el rumbo de la batalla contra el gólem de amatista. Y menos mal que lo hice, porque resultó que era un siervo de Mayura que nos estaba distrayendo mientras el verdadero akumatizado nos atacaba por la retaguardia. Fue por ello por lo que no fui capaz de vencerlo y me atrapó dejándome inconsciente.
Para cuando desperté, estaba en manos de Hawkmoth. Por suerte, Chat, Rena Rouge y Caparace llegaron hasta nosotros antes de que me convirtiera con su akuma. Hubo una gran batalla entre Chat Noir y Hawkmoth, pero yo estaba tan cansada y malherida que Rena Rouge tuvo que sacarme de allí antes de poder ver nada. En ese momento me destransformé, haciendo que Alya descubriera que yo era Ladybug. Por supuesto, tuve que prometerle que le daría una entrevista completa para su Ladyblog, cosa que hice dos días después. Fue algo muy largo y con preguntas muy personales sobre mi relación con Chat Noir, pero no podía negarme, es mi mejor amiga y se lo debía por ocultarle el secreto.
Por otro lado, en aquella batalla mi identidad no fue lo único revelado. Gracias al localizador, Chat pudo venir a por mí, pero al hacerlo descubrió que la guarida de Hawkmoth era su casa y que el gran villano de los últimos años de París era ni más ni menos que su padre. ¡Y eso que ya lo habíamos descartado años atrás!
Como puedes imaginar, el pobre Adrien estaba desolado. No podía entender por qué su padre había estado causando tanto daño a sus amigos y familiares. Pero entonces Gabriel le contó la verdad. Hawkmoth sólo había sido un camino para lograr un fin noble: recuperar a su mujer del coma en el que estaba después de varios años.
Resulta que Emilie estaba viva y localizada en una cápsula de mantenimiento desarrollada por Duusu y Gabriel para mantenerla con vida. Todo el tiempo que Adrien pensó que su madre estaba desaparecida había estado preservada en esa cápsula en el fondo de las instalaciones secretas de Gabriel Agreste.
Al parecer, todo este lío de los akumas era para recuperar los miraculous de la mariposa y el gato para poder pedir el deseo de traer de vuelta a su mujer. Por eso, cuando supo que Chat era en realidad Adrien, le pidió que interviniera por su madre.
Tras este nuevo hallazgo, Adrien estaba desgarrado. Sabía que no podía pedirme mi miraculous, que era un error desear usarlos en beneficio propio. Sin embargo, seguía siendo su madre. Por ese motivo, yo me ofrecí a portar los dos miraculous.
Por supuesto, él se negó igual que Tikki, pero no pudieron hacerme cambiar de opinión. Lo siguiente no lo recuerdo muy bien. La unión de los miraculous fue dura, eso sí. Recuerdo la quemazón y el aire caliente cortando mi piel, pero una vez me transformé, sólo recuerdo luz… y paz. Lo siguiente que vi fue a Emilie despierta y muy confundida intentando salir de la cápsula.
Después de aquello, hubo reencuentro familiar: risas y llanto a partes iguales mientras todos se abrazaban a la vez. Sin embargo, yo no pude unirme a ellos. Tenía un agotamiento fuera de lo normal después de la transformación. Parecía que mi energía se disipaba en el aire, todo empezó a darme vueltas y de pronto me desmayé. Al tiempo desperté con un fuerte dolor en la cabeza en la cama de Adrien. Él estaba sentado a mi lado, preocupado, y a su derecha estaba el maestro Fu, con un libro abierto en las manos. En cuanto me vieron despierta se lanzaron hacia mí, Adrien para darme un abrazo y el maestro para comprobar cómo estaba. Les pregunté qué había pasado y Adrien me contó lo del desmayo y que había estado un par de días con fiebre sin despertar. El maestro Fu nos contó entonces el porqué: usar el poder de la creación y la destrucción combinados implicaba un precio. Arcaicamente, cuando se hablaba de "deseos", se consideraba que el pago debía ser una maldición, un pago igual de grande que el deseo pedido, una vida por otra. Sin embargo, el maestro Fu descubrió que se le había dado una mala traducción a los textos antiguos de los miraculous: "Ojo por ojo, diente por diente". Hacer uso del poder de los miraculous juntos implicaba un gasto energético igual de fuerte que el poder empleado en la unión. Si el portador era débil, los miraculous le robarían toda su fuerza vital y lo matarían. Si era fuerte,… bueno, sobreviviría. Al parecer, era más fuerte de lo que yo pensaba. El maestro Fu estaba muy orgulloso de mí por haber tenido la entereza espiritual y mental para soportar el peso de la transformación. Me dijo que se enorgullecía de haberme transmitido la potestad de los miraculous y a su vez me regañó por haber hecho la transformación sin consultarle primero. Supongo que en cierto modo se sentía protector conmigo. Pero bueno, como todo había salido bien pues no se enfadó demasiado. Incluso me felicitó por restaurar los destrozos del akuma que habían quedado tras nuestra última batalla. Yo no entendía a qué se refería, pero entonces caí en que debí arreglarlo al tiempo que despertaba a Emilie. Pero claro, no lo recuerdo bien, así que nunca sabré cómo ocurrió realmente.
Después del pequeño susto por mi desvanecimiento, Adrien me invitó a cenar a su casa para presentarme de buenas maneras a su madre. La velada fue maravillosa, jugamos a juegos de mesa, vimos una película y nos reímos durante horas. Fue, simplemente, mágico. Adrien estaba entusiasmado por una noche en familia como siempre había soñado. Pero eso felicidad no es duradera si tu padre es el villano de París. Después de aquello, Adrien habló seriamente con su padre. Por muy buenas que fueran sus intenciones, seguía siendo un criminal y debía pagar por sus actos.
Gabriel accedió sin rechistar y fue llevado ante la justicia. El juicio se llevó a cabo en el más completo secreto y de forma rápida. Debido a que ninguno de sus ataques tuvo víctimas mortales, que todos los daños fueron siempre reparados por mí y gracias a los testimonios de Chat Noir y Ladybug, el castigo no fue especialmente severo: Cuatro años de arresto domiciliario con una importante indemnización para el pueblo de París así como un comunicado público jurando que nunca volvería a portar un miraculous y viendo cómo me lo entregaba en directo.
Las reacciones no se hicieron esperar. Todos aquellos que alguna vez fueron dañados por un akuma salieron a la calle en protesta por no encarcelar a Gabriel. Gracias a la ayuda de Chat Noir y a la mía propia conseguimos apaciguar los ánimos. Una vez todo el mundo supo que Hawkmoth existió como medio para despertar a Emilie, la población se calmó. Sin embargo, Gabriel Agreste y su familia quedaron marcados para siempre. La marca Agreste perdió su fama y su credibilidad, haciendo que gran parte de la fortuna se evaporara en el aire. Sin embargo, Emilie Agreste ha sido aceptada en varios papeles como actriz en nuevas producciones que quieren aprovechar el tirón de la milagrosa vuelta de su persona al mundo.
Por supuesto, la situación no es la idónea, pero Emilie y Gabriel están contentos de volver a estar juntos, aunque él no pueda salir de su vivienda. Por mi parte, tengo que decir que estoy feliz. Adrien ha recuperado a su madre, ha aprendido a sobrellevar la verdad sobre su padre y por fin está disfrutando de una familia de verdad. Por supuesto, eso me incluye, claro 😊
Y sobre nosotros, pues bueno, está claro que nos va bien. Hemos tenido algunos problemas para estar juntos estos días atrás con todo el tema del juicio y eso, pero en verdad ha sido bueno poder estar con él en un momento así. Me gusta ver que puedo ayudarlo y serle útil como apoyo en lo bueno y en lo malo.
Estoy tan feliz de verlo tan bien… Hoy hemos quedado para ir al cine. ¡Ahh! Se me olvidaba, ¡hemos aprobado los exámenes finales! Sí, fueron hace tres días y ya han dado las notas. Por supuesto, Adrien ha sido de las mejores notas de la clase, pero por una vez… ¡Yo también! Me ha estado ayudando estos últimos días en la preparación de los exámenes a pesar de insistirle en que no hacía falta y que debía estar con su madre y su padre, pero él se ha empeñado en ayudarme incluso en este momento de su vida. ¿Cómo no voy a quererlo? Es un sol, mi sol personal.
Y bueno, por fin vamos a tener nuestra segunda cita "oficial". Este tiempo atrás, desde lo de Silver Man, cuando nos hemos visto ha sido casi siempre en pequeñas quedadas, no en una cita "cita". Ahora que todo el mundo sabe lo nuestro, incluyendo nuestras respectivas familias, ya podemos movernos con libertad y hacer cosas sin miedo a que nos pillen.
Y lo confieso, es difícil a veces ir de aquí para allá del brazo de Adrien mientras los paparachis nos persiguen para crear nuevas exclusivas. Las más populares son "El hijo de Hawkmoth" y "La conquista del rompecorazones de París". Por su puesto, hay que saber que no todo es fácil de sobrellevar, pero juntos lo conseguimos, y al final es casi como un juego de "encuentra al fotógrafo". Es nuestra forma de afrontarlo y nos va muy bien.
En resumen, eso es todo. Ya te contaré como me ha ido la cita. Espero que termine bien, porque si te soy sincera, cada vez que lo tengo cerca me suben unos calores que me hacen querer… bueno, ya me entiendes ;P
¡Hasta la próxima entrada!
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Marinette dejó el bolígrafo y se masajeó la mano dolorida de escribir tan rápido. Miró el texto y sonrió. Quería dejar constancia de todo antes de que los detalles se desdibujaran en su mente.
Miró su móvil. Aún tenía una hora para arreglarse antes de que Adrien pasara a por ella.
- ¿Y ahora qué? – dijo Tikki que no había perdido ojo de lo que Marinette estaba haciendo toda la tarde.
- Pues ahora voy a recoger mis cosas y me voy a dar un baño relajante antes de verme con Adrien. – contestó la joven mirando a su kwami. Tikki le dedicó una suave sonrisa.
- Bueno, ¿ya tienes decidido qué te vas a poner? – comentó la pequeña mirando el montón de ropa que reposaba sobre su cama y constituía todo el armario de la joven.
- Ajá. – comentó Marinette con una sonrisa. – He decidido estrenar el vestido azul eléctrico que me regaló mi abuela por mi 18 cumpleaños.
- Ohhh. Es una pieza atrevida, sin duda. – comentó la kwami con sorna. Marinett notó como el calor volvía a su rostro. Se llevó una mano hasta un mechón rebelde y se lo colocó detrás de la oreja.
- Qu-Que va. No es tan… - Tikki se puso delante de ella con los bracitos cruzados sobre su pecho. Levantó una ceja y le sonrió de medio lado. Marinette se sonrojó aún más y le sonrió de vuelta. – Bueno, me voy al baño.
La joven de cabello azul se levantó de la silla, roja como un tomate, y se acercó a su mesita de noche para tomar la muda nueva. Al abrir el cajón encontró otro de los regalos de su abuela… Dudosa, acercó la mano a la caja envuelta con un lazo de seda y la examinó con detenimiento. "¿Y si…? No, no. Es demasiado para mí. No me atrevo… Pero y si… Maldita sea abuela, ¿Por qué me diste esto?" Marinette tomó aire. Antes de darse tiempo a planteárselo, agarró con fuerza la caja, cerró el cajón con un golpe seco de cadera y se dirigió a su baño agarrando en el último minuto el vestido que se iba a poner.
Mientras la joven salía del cuarto, un mensaje llegó a su móvil, pero ella no lo vio.
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"Mmm… esto sí que es vida" pensó Marinette mientras dejaba reposar la cabeza en el borde de la bañera. Se había recogido el pelo en un moño y se había tumbado en la deslizante superficie, dejando que el agua cubriera su pálida piel y destensara los nervios que recorrían su cuerpo. El vapor del agua caliente inundaba el cuarto, empañando el espejo, haciendo que el ambiente se volviera cálido y confortable. La música de Jagged Stone sonaba de fondo.
- Marinette – dijo Sabine llamando a la puerta. Marinette hizo un gruñido a modo de respuesta – Cielo, nosotros nos vamos ya. Si necesitas cualquier cosa estamos en casa de los Ledore. Cuando salgas, cierra bien la puerta. No olvides echar la llave, que si no cualquiera puede entrar a la panadería. Apaga todas las luces, salvo la del soportal y ya que estás, comprueba que las ventanas del balcón están cerradas antes de irte.
Marinette resopló. "No me lo puedo creer" se dijo. Tenía 18 años y aún le hacía el discursito de las salidas como si fuera una niña. Claro que no se iba a dejar nada abierto, ni tampoco las luces encendidas. Ya lo único que le faltaba era la advertencia del…
- Y recuerda, nada de alcohol. Y mucho menos si vais a ir en coche, ¿estamos? –
"Lo ha dicho". Marinette se llevó una mano a los ojos y se los rascó con cansancio. Suspiró.
- Mamá, ¿en serio? No tengo quince años, no hace falta que me des el discursito del alcohol otra vez.
- Sí, ya lo sé, pero soy tu madre, no puedo evitarlo. – dijo sonriendo desde la puerta. – Bueno, nos marchamos. Saluda a Adrien de nuestra parte. Te queremos.
- Claro mamá. Y yo a vosotros.
Los pasos se alejaron de la puerta y a los pocos segundos escuchó cómo se cerraba la puerta de la calle. Marinette se recolocó en la bañera y sonrió de nuevo. Por fin iba a poder relajarse de verdad…
Unos nuevos toques sonaron en la puerta. "¡Oh, por el amor del cielo!" pensó la joven mientras se llevaba un brazo a la cabeza para taparse los ojos, desesperada por no poder tener su momento de relax.
- ¿Qué pasa ahora mamá? – dijo sin mirar. La puerta del baño se abrió y oyó como alguien entraba en la sala. Con pesadez miró de reojo, pero en lugar de ver a su madre olvidadiza que había vuelto a por algo, vio a un Chat Noir apoyado en la pared del fondo, que la miraba sonriendo de medio lado mientras se acariciaba el cascabel del cuello, distraído. Marinette abrió mucho los ojos de sorpresa y de forma inconsciente se cubrió el cuerpo con los brazos y las rodillas. El agua se salió parcialmente de la bañera por el movimiento brusco de la joven. - ¡Chat! ¿Pero qué haces aquí? Aún faltan tres cuartos de hora para nuestra cita.
- Estoy teniendo un pequeño Déjà vu. ¿No pasó lo mismo el día que empezamos a salir? ¿Qué también pensabas que era tu madre? – Chat sonrió de medio lado. Marinette lo miró arqueando una ceja sin comprender. – Bueno, da igual, te he escrito un mensaje. No lo has visto, ¿verdad? – dijo mientras se acercaba provocadoramente a la bañera con sus andares felinos. Los ojos del joven recorrieron la silueta de ella intensamente. Marinette sintió un escalofrío y se encogió un poco más, alejándose de él mientras su rostro se volvía cada vez más rojo, y no por el calor del agua. Chat se rio. - ¿De verdad? ¿Te escondes de mí? Princess, nos hemos acostado, nos hemos bañado juntos, ¿qué pretendes ocultarme? – Marinette se sonrojó aún más.
- Ya… ya lo sé… Pero esto… sigue… sigue siendo nuevo para mí. No puedes evitar que aún me dé algo de vergüenza que me veas así… - susurró la joven apartando la mirada de su chico. Chat se rio de nuevo, con esa risa angelical que hacía removerse el interior de Marinette.
- Pues, si eso es así, tal vez deba sacarte esa vergüenza a lametones… - la mirada de Chat se oscureció mientras bajaba la vista al agua traslúcida por las sales de baño de la bañera.
Marinette notó cómo el calor se arremolinaba dentro de ella ante la mirada de su compañero. La deseaba. Era un hecho, tanto por la expresión lujuriosa de su rostro como por la protuberancia que empezaba a denotarse en las ajustadas mallas del traje. Marinette tragó saliva. Lo deseaba también. Quería recorrer su cuerpo con las manos; arrancar ese ajustado traje de licra de su bronceada piel para ver la magnitud de su cuerpo; acariciar, besar y lamer cada centímetro de su piel, desde la base de su cuello hasta lo más profundo de su bajo-vientre. Quería comérselo entero.
- ¿Sabes?... – Marinette habló en un susurro casi inaudible. Estaba ensimismada viendo el cuerpo de Chat crecer ante ella. Toda esa vergüenza, ese miedo irracional, todo se evaporó con el calor de la bañera.
Chat, gracias a sus habilidades mejoradas del traje, la oyó, y se giró para mirarla. Sus ojos estaban embravecidos y la pasión y la necesidad se reflejaban en su rostro, hambriento de Marinette. Ella, por su parte, lo estaba devorando con la mirada. La joven se lamió el labio inferior inconscientemente para acto seguido mordérselo. Un escalofrío recorrió la espalda del muchacho haciendo palpitar su miembro. Ella parecía no darse cuenta, pero había soltado las piernas y los brazos, dejando ver su cuerpo tenuemente a través del vapor y las burbujas de la bañera. Marinette lo miraba de aquella forma sensual y ardiente que le decía: "Sé mío". Chat tragó saliva. Estaba apabullantemente sexi, y no lo hacía a propósito, lo que la hacía aún más atractiva.
- Mmm… - gruñó Chat a modo de respuesta sin apartar los ojos de ella. Marinette levantó la vista hasta encontrarse con el brillo verde de los ojos de él. Marinette sonrió de medio lado, de forma pícara. A Chat se le paró el corazón. "No puede haber diosa más sensual sobre la faz de la Tierra" pensó.
- Creo… - Marinette, sin quitar los ojos de su presa, se acomodó en la bañera para quedar completamente boca arriba, y abrió las piernas, dejando cada una lo más pegada posible a las paredes de la bañera. Las rodillas de Marinette sobresalían por poco del agua, igual que el inicio de la curva de su pecho. Chat abrió los ojos muy lentamente, mientras notaba como el calor subía a su rostro y provocaba espasmos en su miembro. – Que en la bañera hay sitio para dos… - Muy levemente, Marinette sacó una mano de debajo del agua y con un dedo le invitó a entrar. Adrien, en shock, se quedó petrificado un segundo. Era la escena más sexi y provocativa que había visto nunca. Y lo había hecho para él. - ¿qué pasa gatito? ¿le tienes miedo al agua? – Marinette le sonrió aún más. Chat volvió en sí.
Sin pensarlo dos veces, se quitó el anillo del gato, dejándolo en el aparador que había cerca. Marinette lo miró de arriba abajo. Iba vestido con un traje negro y camisa rosácea. El cuello estaba abierto y llevaba una corbata del mismo color que el traje, sin ajustar. Era como un modelo sacado de las revistas de actualidad. Sin embargo esa imagen le duró poco.
Sin ningún tipo de miramiento, Adrien se quitó toda la ropa y la lanzó al fondo del baño, sin preocuparse de dónde caía o si se ensuciaba. Ahora mismo, sólo tenía ojos para Marinette, que lo esperaba en la bañera con esa mirada lujuriosa.
Ella disfrutó del espectáculo, sobre todo cuando su chico se quitó los boxers y dejó ver su magnificencia en pleno apogeo. Tragó saliva. Quería probarlo…
Adrien se acercó hasta el borde de la bañera con una media sonrisa.
- A este gato no le importa mojarse, my prrrincess – susurró mientras se metía en la bañera. El nivel del agua subió y se desbordó mientras Adrien se colocaba entra las piernas de Marinette y se acercaba a su chica jadeante. Adrien se situó a un par de centímetros de su cara. La piel mojada de él se resbalaba y rozaba contra la de ella. Debajo del agua podía notar cómo los pechos de ella estaban turgentes mientras que ella notaba perfectamente el palpitar del miembro de su chico contra el suyo propio. Las miradas buscándose, los jadeos entremezclándose, los labios esperándose…
- Bien – dijo ella. Marinette se lanzó a los labios de Adrien para devorarlos por completo.
Marinette envolvió el cuello de su chico con los brazos mientras jugaba con su pelo con los dedos y desplazaba la lengua por la boca de él, disfrutando de su tacto, su humedad y su sabor. Adrien se pegó todo lo que pudo a ella. Agarró la cintura de Marinette con una mano y la obligó a acercarse a él, a encajar en su cuerpo. Adrien podía notar el cuerpo de Marinette pegado al suyo, curvado bajo su peso mientras ambos se perdían en el beso. Los pechos de Marinette estaban totalmente pegados a los del joven, subiendo y bajando a un ritmo frenético pero acompasado entre ambos.
Adrien se separó de los labios de su amada y empezó a besar su cuello. Marinette gimió. Adrien respondió con un gruñido mientras un escalofrío le bajaba por toda la espalda, dejando su cuerpo cubierto de piel de gallina. Marinette bajó las manos de su cuello hacia la espalda, recorriendo cada músculo, dibujando cada curva con la punta de los dedos en un roce electrizante. Adrien soltó un gemido de sorpresa cuando esos dedos hábiles llegaron donde la espalda pierde su nombre y empezaron a jugar con un punto especialmente sensible. Marinette sonrió como respuesta.
Adrien soltó el cuerpo de Marinette, le tomó la cara entre las manos, obligándola a mirarlo, y la besó con fuerza, aspirando su aroma. Sus lenguas se movieron en un baile frenético.
Adrien acercó su miembro aún más al de ella. El palpitar, el calor mutuo, la humedad, el tiempo que hacía desde la última vez, … todo les estaba gritando desde dentro "hazlo".
- Marinette, te necesito… - susurró Adrien al separarse de ella y dirigirse a su oreja, donde mordisqueó su lóbulo. Marinette notó una oleada de placer descender a su bajo-vientre.
- Y yo a ti – le contestó dejándose llevar por el placer de su novio jugando con su oreja. Adrien gruñó. Estaba deseando entrar en ella, pero necesitaba asegurarse de que todas las protecciones estaban tomadas. Ella, adelantándose a sus pensamientos le comunicó – Tranquilo, ya he empezado con la píldora. No necesitamos el preservativo.
Adrien sonrió de medio lado. Sin pensarlo dos veces, Adrien se movió por encima de Marinette hasta quedarse justo en la abertura de ella y la miró. Los ojos de él, esmeralda, fulgurosos y salvajes, esperaban la invitación de los de ella que ahora lo miraban queriendo devorarlo.
Marinette, con los colores subidos por el calor y la situación, hizo una inclinación de cabeza, suplicante. Adrien le regaló una sonrisa de Chat y al instante, la agarró por la cintura y entró.
Los ojos de la joven se abrieron de par en par mientras soltaba un gritito de placer. Se cubrió la boca en un intento de amortiguar el sonido que salía de sus labios. Adrien notó todos los puntos de presión de su miembro tocados a la vez, haciendo que una onda de placer se desplazara por su espalda hasta llegar a su miembro. Soltó un grito contenido.
Muy despacio, y sin salir de la chica, Adrien se inclinó hacia Marinette. La joven había cerrado los ojos, disfrutando de la sensación de tenerlo de nuevo dentro de ella. "Vaya, cuánto lo necesitaba" pensó ella entre una marabunta de emociones.
- Te he echado mucho de menos my lady. – susurró Adrien al lado de su oído. Marinette notó un escalofrío.
- Y yo a ti. –
Adrien empezó a moverse dentro de ella. Al principio suave, tranquilo, disfrutando del contacto. Adrien notaba como su cuerpo le pedía más, le exigía más, pero quería aguantar aquella maravillosa sensación un poco más, sólo unos instantes más…
Marinette empezó a notar cómo el calor que sentía se iba arremolinando en su bajo-vientre. Necesitaba más, quería más. Con un gemido, agarró el hombro de su chico y apretó. Adrien entendió el mensaje y aumentó el ritmo.
El agua caliente que envolvía el cuerpo de ambos empezó a desbordarse de la bañera con cada sacudida. La superficie del agua parecía un mar enfurecido, igual que lo eran los dos jóvenes que se buscaban en los páramos del placer. El calor era apabullante e iba en aumento conforme los dos iban llegando al clímax y aumentaban el ritmo. Las caderas de Marinette se acompasaban a las envestidas de Adrien, buscándose, anhelándose, bebiendo el uno del otro.
Adrien notó cómo su chica se ponía tensa entre gemidos de placer. La miró. Estaba a punto de llegar. Tenía los ojos cerrados y la mano cubriendo sus labios que no podían dejar de emitir sonidos guturales e incoherentes. Una punzada de placer atravesó a Adrien. Estaba a punto, y sabía que su chica también.
Con la mano que tenía más libre, se acercó a ella y empezó a acariciar su clítoris. Marinette abrió mucho los ojos de golpe. Aquello fue una sorpresa para ella que estaba evadida en el placer del momento. De pronto, todo ese placer se intensificó al máximo. "Oh señor, Oh señor, Oh señor… me voy, me voy, me voy" susurró ella entre gemidos. Adrien la agarró más fuerte de las caderas y aceleró las embestidas. Marinette gritaba mientras el agua saltaba de su sitio. Adrien la miró mientras seguía con sus embestidas. Entonces Marinette soltó un grito de placer y él notó como había llegado. Su interior se volvió aún más húmedo y cálido que antes.
Sin parar un momento, Adrien siguió con su baile, haciendo que el orgasmo de su chica se extendiera aún más. Adrien notó el calor arremolinarse en el punto exacto. Cerró los ojos ante la sensación. "Me voy, me voy…" dijo, y casi al instante, Marinette notó cómo su chico terminaba y cubría su interior entre gritos de placer.
Adrien dejó reposar la cabeza en la frente de Marinette mientras recuperaba el aliento. Ambos estaban exhaustos, pero felices de haber pasado ese momento íntimo. Marinette acercó su rostro al de su amado y lo besó.
Pasaron unos minutos hasta que ambos recuperaron la compostura y pudieron separase completamente. Al hacerlo, ambos se dieron cuenta de que la bañera estaba medio vacía y que el suelo del baño estaba absolutamente anegado.
- Bueno… Supongo que es la pega de hacerlo en la bañera. – dijo Adrien sonriendo. Marinette se rio.
- ¿Te arrepientes acaso? – dijo con media sonrisa felina. Adrien la miró con fingida sorpresa.
- ¿Cómo osas dudar de mí? – Adrien se acercó a ella, quedando a unos centímetros de su rostro, con la mirada turbia de nuevo. – Jamás me arrepentiría de algo así. Lo que es más, tengo intención de repetirlo y puede que incluso jugando en distintas posiciones… Además, quiero acostarme contigo en cada rincón del planeta.
Marinette notó cómo los colores volvían a subir. Ese dios del sexo le estaba dejando claro que iban a explorar y a jugar. ¿Qué había hecho en el pasado para merecer semejante premio?
- Bueno… Pe-Pero ahora debes irte – susurró empujando levemente a su chico. Adrien la miró elevando una ceja.
- ¿Me estás echando justo después de tener sexo? A ver si voy a resultar ser tu juguete… - Adrien le regalaba esa sonrisa de Chat que hacía que la sangre de Marinette hirviera. Se puso roja como un tomate.
- ¡Claro que no! – dijo apartando la mirada y haciendo un mohín con los labios – Es sólo que me tengo que duchar y tú y yo teníamos una cita preparada, ¿recuerdas?
- Jajaja. Tienes razón. Te dejaré que te arregles. – Adrien se levantó, haciendo que su figura mojada reflejara la luz de la lámpara. Marinette no pudo apartar la vista. El dorado cuerpo de su chico brillaba con las luces de la sala. Su cabello mojado se arremolinaba en su hermoso cuello. Su miembro estaba… ¡¿Estaba despierto de nuevo?! Marinette abrió mucho los ojos.
- Pe-Pero si… si acabas de… - dijo llevándose una mano a la boca de sorpresa.
- ¿De terminar? – continuó él. Se agachó lo suficiente como para quedar a la altura de su rostro y la agarró de la barbilla para obligarla a mirarlo. Le dio un beso cargado de intenciones. Marinette notó cómo su corazón se agitaba de nuevo. – Esto es lo que me provocas bichito. – Marinette no contestó. No le salían las palabras. – Pero, como siempre, tienes razón. Tenemos que arreglarnos.
Con un ligero movimiento, Adrien salió de la bañera, agarró una de las toallas que había por allí y se secó. Fue a recoger su ropa, y entonces se dio cuenta de que estaba empapada. Se llevó una mano a la cabeza.
- Vaya hombre. Se me ha empapado el traje – dijo con pena.
- Tal vez si no lo hubieras lanzado sin miramientos… – comentó Marinette mientras tomaba el jabón y se lo extendía por el cuerpo.
- Tal vez si cierta persona no me hubiera estado esperando con las piernas abiertas no lo habría lanzado así – contraatacó Adrien que la miraba con ojos pícaros. Marinette abrió los ojos en respuesta. "Dios mío, yo hice eso…" pensó la joven que se hundió un poco más en la bañera mientras seguía con su labor. Adrien se rio. – No te preocupes princess, tu secreto está a salvo conmigo.
- ¿Qué secreto? – murmuró la joven mientras veía cómo su chico recogía sus cosas. Adrien sonrió y se acercó a ella para darle un beso en la frente.
- Que eres una lujuriosa – susurró. Marinette se crispó, avergonzada. Adrien la tomó de la cara y la obligó a mirarle. – Y no es una queja. Todo lo contrario. Me encanta ver que tienes una facción así. Nos lo vamos a pasar muy bien juntos, ya lo verás.
Marinette se puso roja de nuevo, pero sonrió. Tenía razón. Juntos se lo iban a pasar increíblemente bien. Adrien se separó de ella y se acercó a la cómoda del baño para recuperar su anillo. Aún ataviado sólo con la toalla, gritó transformación y se convirtió en Chat. Agarró todas sus cosas y se dirigió a la puerta.
Nos vemos en quince minutos my lady. Espero que el baño vaya bien – dijo Chat guiñándole un ojo desde la puerta. Marinette le hizo una leve inclinación de cabeza, incapaz de articular palabra y vio cómo Chat salía del baño, cerrando la puerta tras de sí.
Marinette suspiró. Había sido un baño muy entretenido. Sonrió. Esta era sin duda la mayor aventura que iba a vivir, y la estaba disfrutando desde el principio. ¡Y eso que sólo era el principio de la noche!
Marinette terminó de asearse y se vistió. Volvió a su cuarto y miró el móvil. Tenía un mensaje de Adrien. Sonrió.
"Aún falta mucho para la cita y tengo unas ganas locas de besarte. Voy para tu casa"
Conciso, pero claro. Dejó el teléfono en la mesita de noche y se dirigió a su tocador. Aún tenía mucho que hacer y no le quedaban más de cinco minutos antes de que llegara su caballero de brillante armadura a recogerla.
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Hola a tod s. ¡Sólo quería agradecer de nuevo los comentarios de ánimo que me seguís mandando! Además, quería avisar de que voy a estar liada en un tiempo próximo. Intentaré subir los capítulos que faltan lo antes posible, pero no puedo prometer una fecha exacta. Lo que sí aseguro es que llegarán. Esta historia tiene un final y lo desfrutaréis en breve.
Un saludo a todos, Eiwmire!
