Todavía no se termina, lo sé, Edward es estupido pero buenoooooo.
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Capítulo 18: de regreso.
El ruido de algo ser golpeado fuertemente me despierta y con eso un dolor de cabeza, estupida cruda pienso. Vuelvo acostarme en la grande y cómoda cama blanca cuando el sonido se detiene, aunque eso no dura mucho porque la puerta es abierta y azota la pared. Al sentarme aún con los ojos cerrados mi mano pasa por mi cabello y un bostezo sale de mi.
—Que demonios? -pregunto para mi misma antes de abrir los ojos y encontrarme con Edward con una mirada furiosa puesta sobre mi, ruedo los ojos por un momento- y tú qué haces aquí?
—Me canse de esperarte en el aeropuerto de Canadá -contesta avanzando hacia mi, la cruda sigue pasando factura vaya.—Me dijiste a las 8 pero han pasado tres días
—Te dije a las 8 pero no te dije que día -contestó aún con sueño, me tallo los ojos para verlo mejor sin lagañas.
—Que demonios haces aquí? -pregunta cruzados de brazos, me masajeo la cabeza y después tomo una pastilla que está en el buró para la cruda.
—Me tome un tiempo para mi -contestó encogiéndome de hombros.
—Para ti? Con cuantos hombres te has acostado?
—Oh por Dios, tú eres el menos indicado para reclamarme sobre acostones -grito enojada, bufa incrédulo- no soy como tú que se acuesta con cualquiera, solo quería pensar sobre mi.
—Muy bien, creo que has tenido tiempo suficiente para eso, vámonos -cierra la puerta y toma mi maleta medio llena para meter mi ropa que está en los armarios.
—Pero qué te pasa Edward -pregunto levantándome de la cáma para detenerlo.- no me quiero ir
—No te estoy preguntando -contesta concentrado en doblar mi ropa, desacomodó la maleta y tiro varias prendas al suelo molesta, me mira desafiante y yo espero su respuesta, deja en un instante la prenda que tiene en la mano-no se te olvide que...
—ah ya cállate Edward -digo enojada cruzada de brazos sin importarme la ropa en el suelo, me mira impactado y su mandíbula está apretada, toma mi brazo e intento safarme golpeándolo en el pecho, sus labios chocan con los míos moviéndose en busca de alguna respuesta mía, muerdo su labio inferior queriendo que se quite de encima, sus manos acarician mi trasero mientras pega mi cuerpo al suyo, mi estupido cuerpo le corresponde y mis manos ya están aferrándose a su cabeza, lentamente dejo de pensar que lo quiero fuera de la habitación y mis oscuros deseos surgen, mis instintos toman el control de la situación y sus manos se meten a mi short acariciando mi piel, jadeos salen de nuestros labios, un ligero calor aparece haciendo que nuestras prendas dejen de cubrirnos, sus manos acarician cada parte de mi piel, mis manos rasguñan su espalda deseando cada vez más. Bella recuerda que te hizo, isabellaaaa una vocecita en mi cabeza empieza a volverme a la realidad, me detengo apartándolo de mi, le doy una bofetada aliviando una parte de mi, tantas ganas tenia de hacer eso.
No me toques de nuevo -Lo señaló antes de empezar a caminar a la cama.Su mirada es de shock, en pocos segundos reacciona y oculta sus manos en sus bolsillos.
—Bella, lo siento -le respondo bufando, miro mi celular y digo una grosería al ver la hora, es muy temprano- no planeé que esto pasara.
—Por favor cállate -le digo tomando mis cosas para bañarme, el dolor de cabeza es insoportable.
—No, espera por favor -toma mi mano deteniéndome, al ver mi mirada me suelta y asiento deseando una ducha- Lo siento por todo, soy un idiota lo se, y no espero que con esto me perdones porque creo que tendre que darte muchos orgasmos para conseguir tu perdón... -rie y evito mirarlo, ruedo los ojos controlando mi respiración e intentado no estar nerviosa. Me toma por la cintura con su brazo y con su mano acaricia mi mejilla, contengo la respiración antes de recibir su beso.
—no sigas -murmuro cerrando los ojos, ¿por qué debe de ser tan guapo? Odio esta maldita atracción.
—no, déjame continuar
—no puedo hacer como si todo esto no hubiera pasado... arruinaste el dia de mi boda -Lo golpeó en el pecho molesta- la jodiste tanto que cada vez que me recuerdan que estoy casada siento una rabia enorme, no creo que lo entiendas, ese dia era todo para mi y me dejaste encerrada en mi habitación como si solo fuera una cosa insignificante, oh! y no olvidemos a todas esas zorras que llevaste a la habitación.
Levantó mi cabeza para mirarlo mas de cerca, conserva una barba de unos tres días, su mirada esta fija a mi rostro, su expresión de arrepentimiento me dan ganas de abrazarlo pero me controlo.
-no me acosté con ninguna de ella, les pagaba para que fingieran tener un orgasmo y te dieran celos -confiesa con una pequeña sonrisa, alzo la ceja de mal humor- al parecer lo logre, y se que nunca voy a poder retroceder el tiempo para cambiar ese día. -toma mi rostro con su enorme mano acaricia con sus dedos mi mejilla- me comporte como un imbécil en la fiesta, solo ver que otro te tocaba y te trataba mejor de lo que yo lo hice hizo que me molestara y mucho mas me molestara conmigo mismo.
—te juro que hare todo para que por lo menos estemos mejor, que tengamos una relación normal y te prometo que el sexo nunca faltara
-no prometas algo que no cumplirás, y para tu información solo conseguiste que me sintiera todos estos días mal por tus chicas pagadas - me separo de él entrado al baño sin verlo de nuevo, abro la regadera para dejar salir el agua tibia, me recorre todo el cuerpo y reacciono, mi mente no deja de repetir los besos intensos que nos dabamos mientras que me bañaba, al terminar mis pezones estaban duros y mi clítoris pedia ser tocado, envuelvo mi cuerpo con una toalla mientras que las gotas siguen saliendo de mi cabello, salgo del baño y él tiene mi maleta hecha, una bolsa esta a lado de mi maleta y Edward se ve concentrado en su celular, se ve dan delicioso con esa camisa de botones, su pantalón marcando sus buenos atributos, gotas siguen escurriendo su cuello y recorro el rumbo de sus gotas, me encantaría seguir la trayectoria con mi lengua...
-tu idiota amigo me dijo que te comentara que le es una lastima que no pudiera despedirse de ti, que en la bolsa viene un regalo -su tono de voz me hace sonreir, esta molesto y que eso me alegra, camino hacia la bolsa rosa con franjas, tomo la tarjeta que esta encima de la caja, "de seguro se te vera precioso, me encantaría que pronto te lo vea puesto sin ese idiota a tu lado" al reverso esta su numero y hago una nota mental que le mande mensaje para agradecerle. abro la caja y sonrio al ver su contenido, un vestido verde esmeralda largo con escote que tiene piedras doradas descansa a lado de unos tacones dorados, una bolsa que me recuerda a su hermana. -yo puedo darte algo mejor que eso -bufa Edward recordándome que sigo desnuda.
-celos Edward ?-pregunto abriendo mi maleta tomo un pantalón azulado con una blusa de seda, dejo mis tacones en el suelo y busco mis bragas y sostén que combinen.
Me quito la toalla viendo su reacción, los hombres son tan fáciles de distraer.
-te recuerdo que sigo aquí Bella -alzo la ceja, definitivamente arruina todo.
—¿y? ¿ahora me vas a obligar a tener sexo contigo? Vaya, cada vez superas a tu padre.
—Compararme con mi padre fue muy bajo.
Sin querer verlo me concentro en vestirme, meto el vestido a la maleta al igual que el bolso, alzo la vista para encontrarlo acostado durmiendo, con mi tacón le golpeó la pierna y se levanta mirándome de arriba a bajo.
—Tenemos que ir al aeropuerto
Toma mi maleta y sale primero de la habitación, guardo mi celular en mi chamarra mientras bajamos del barco.
—Por cierto, si te llevaste mis maletas ¿no?
El auto se estaciona enfrente de nosotros, el chofer sale tomando la maleta que le da Edward.
—Por supuesto, sería horrible escuchar siempre tus reclamos -abre la puerta para mi, entro y me corro para que el pase.
El trayecto hacia el aeropuerto fue tranquilo, hasta casi me quedo de nuevo dormida. Salimos del carro y un grupo extenso de periodistas de distintas nacionalidades invaden nuestro espacio personal.
"Qué opinan de Brasil?" "Cuáles son los nuevos proyectos?" "Regresan a Canadá?" "Tal vez ya hay un bebé en camino?"
Edward contesta la última pregunta dejándolos intrigados, evito dejar de sonreír ya que sigue la prensa tomándonos fotos.
La sonrisa de Edward me hace odiarlo, me toma la mano mientras que entramos al aeropuerto, yo aprieto su mano fuertemente maldiciéndolo internamente, llegamos a la parte donde ya no pueden pasar periodistas y lo golpeo.
—Eres un idiota Edward ¿Poooorrrr? -señaló a la bola de periodistas que ya no nos pueden ver ni escuchar.
—Se me hizo divertido, ¿a ti no?
—Señor estamos listos para abordar -fulminó al hombre que evita que le responda, Edward vuelve a tomar mi mano y caminamos hacia el avión.
—Gracias Michel -le dice Edward dándole unas palmadas en la espalda, él asiente sin decir nada y subo las escaleras.
Lo veo sentarse mientras me cruzo de brazos, él se hace el inocente y lo pateó fuertemente haciendo que grite de dolor, piso su pie con mi tacón y me siento abrochando el cinturón de seguridad.
—¡Maldita sea Bella!
—¿Por qué lo hiciste Edward? Ni siquiera hemos tenido sexo -le reclamo molesta, su mueca desaparece por una sonrisa, me examina de arriba a bajo encogiéndose de hombros.
—¿Por qué no hacerlo? La prensa se interesa en esa clase de temas y también en los proyectos, sería lo más normal que esa pregunta se respondiera, recuerda, estamos enamorados y recién casados. -el avión empieza a despegar provocando turbulencias, examino el cielo por la ventana, extrañaría los cálidos del país- además, hay una cama en el avión, ¿gustas pasar?
—Lo último que deseo es tener sexo contigo
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Lo primero que recibo de Canadá es la llamada de mi mamá, hago una mueca sin contestar el teléfono mientras el avión aterriza en la pista, Edward seguía metido en su computadora aunque por el sonido me mira, me encuentra mirándolo y alza la ceja, ¿por que me gusta este tipo?
—¿no piensas contestar?
—No, puedes contestar tú si quieres -le digo cerrando los ojos ya que el avión deja de avanzar. Escucho como se quita el cinturón y camina hacia mi, supongo que agarro mi celular.
—¿Bueno? -pregunta ya que mi celular no tiene registrado a mi mamá, siempre se me olvida agregarla.- hola señora -abro los ojos suspirando, el capitán abre la puerta diciendo que ya podíamos bajar, asentimos y desabrocho mi cinturón, le hago una mueca a Edward que sigue hablando con mi mamá.
Bajamos del avión mientras espero no caerme, ¿Por qué demonios me puse tacones? Tomo el brazo de Edward al sentir que me caigo, me mira y me ayuda a bajar, no suelta mi mano después de bajar las horribles escaleras. Ya es de noche y el brillo de flashes me atraen, periodistas genial.
Caminamos hacia ellos ya que es inevitable, Edward me da mi celular y lo meto a mi bolsa.
—tu mamá desea que vayamos mañana a su casa -pone su brazo alrededor de mi cuello mientras evitamos que alguna cámara nos pegue por su cercanía.
—Vaya, no me sorprende -murmuro en el carro que el conduce, miro la carretera y bajo el vidrio para sentir el aire.
Me despierto cuando entramos al estacionamiento de su edificio, bostezo estirándome y veo que la ventana está cerrada. Acomodo mi cabello para después salir.
Saca mi maleta y caminamos hacia el elevador, subimos en silencio mientras respiro su perfume, me pongo nerviosa por lo que vaya suceder en su departamento, ¿nuestro departamento? Llegamos y me abre la puerta dejándome pasar primero, miro el departamento y sigue igual como la última vez.
—que te gustaría comer? -me siento en el sofá bostezando.
—ya comí en el avión
—hace cuatro horas, -hago una mueca suspirando, mi estomago gruñe cuando pienso en pollo frito con papas -¿quieres comida China?
—si y también pollo frito -Lo miro mordiendo mi labio, se empieza a reír mientras saca su teléfono-¿Qué?
—me acorde de la primera vez que te conocí -me empiezo a reír recordándolo también, extrañaba la comida de la cocinera. Escucho como pide la comida y encarga de todo un poco, la boca se me hace agua al imaginarme la comida.
—mi mamá dijo a qué hora quiere vernos? -pregunto cuando termina de hablar por teléfono.
—Nos quiere para desayunar, dijo que sabrías a qué hora -hago una mueca pasando mi mano por mi cabello.
—A las 7 de la mañana, ay no -hago una mueca al imaginarme levantarme temprano.
Escucho que vuelve a llamar y pide el pollo, reviso mi celular aburrida, le mando mensaje a Alice diciéndole que ya regrese de viaje, mientras reviso Instagram me encuentro con una foto de Jacob, esta con nuestros amigos en un bar, debería estar con ellos.
Miro la pared dejando que mi mente imagine distintas cosas, volteo y veo a Edward concentrado en su computadora, muerdo mi labio examinándolo, su cabello cobrizo esta desarreglado, tiene la camisa desabotonada dejando ver un poco de su pecho, las mangas las tiene remangadas dándole un aspecto sexy, tiene unas leves arrugas entre sus cejas que desaparecen cuando hago un sonido. Alza la vista para verme, recorre mi cuerpo hasta quedarse en mi rostro.
—uh me preguntaba... -intentó organizar mis ideas sin dejar de verlo, un nudo se forma en mi estómago tranquilízate Isabella- Este será mi departamento también?
Cierra su laptop y la deja en la mesa de vidrio, se cruza de piernas sin quitarme la vista de encima.
—Por supuesto aunque... -suspira y se pone de pie, pasan varios minutos dando vueltas hasta que camina hacia mi y se sienta a mi lado, intento no moverme pero es imposible- deberíamos buscar una casa Bella
—No quiero, estamos bien así -digo soltando el aire que estaba conteniendo, bueno por lo menos esto era nuestro lugar.
—Como gustes -antes de que toque mi mano llaman a la puerta, se levanta para abrirla y voy a la cocina para sacar algunos platos.
Deja en la barra la bolsa de comida y empieza sacar la comida, hago una mueca.
—¿Por qué no... mmm... lo dejas en la mesa? -señaló la mesa de vidrio, me doy cuenta por primera vez que no hay una mesa para que comamos tal vez deberíamos comprar una.
Asiente como si se diera cuenta de lo que hace, que incomodo es esto. Tomo los platos y cubiertos de vidrio para dejarlos en esa mesa.
Nos servimos la comida entre todo lo qué hay ora elegir, me sirvo un poco de arroz junto con el pollo y le echo un poco de carne china al arroz. Me sirve una copa de vino y asiento ya que tengo la boca llena.
—Deberíamos comprar una mesa normal -le digo después de tomar un trago del vino. Sonríe y asiente.
—Siempre se me olvida, puedes pedirla por internet
—uh... deberíamos ir los dos a comprarla -digo fijándome en mi plato ya casi vacío, me encanta tanto comer.
—Segura? Por mi no hay problema en lo que decidas.
—Edward -ruedo los ojos en su dirección antes de servirme otra porción.
—Entiendo, tú dime cuando y lo agendo.
Comemos en silencio y disfruto la comida, la comida brasileña es deliciosa pero un poco de grasa no está nada mal.
Al terminar de comer recibo un mensaje de Alice donde me dice que desea verme para que le cuente todo.
Bostezo descansando mi cabeza en el mueble, cierro los ojos por un momento aunque es una eternidad.
—Bella, ponte tú pijama -la voz de Edward es tan varonil, ¿ya lo había dicho? Abro los ojos y toma mi mano levantándome, me dejo guiar hacia la recámara, mi maleta está ahí cerca de su closet, me suelta y camino hacia la maleta para después meterme al baño a cambiarme.
Me pongo un pans ligero de color blanco junto con una blusa de tirantes con encaje que se siente suave y ligera. Al salir del baño lo veo en la cama revisando su celular, voltea a verme y deja su celular en la mesa de noche.
Se mueve dejándome un espacio, me acuesto oliendo su aroma en la almohada, puedo escuchar su respiración y sentir su brazo tocando el mío, intento no pensar y quedarme dormida, es tan difícil y raro. Me quito la sábana dispuesta a irme.
—Quédate aquí -murmura, volteo a verlo sintiendo sudorosas las palmas de mis manos.
—No puedo dormir aquí, tal vez todo ya esté bien entre nosotros pero no puedo olvidar los gemidos Edward -salgo de la cama acomodando mi cabello, casi llego a la puerta cuando vuelve hablar.
–puedo irme yo -se levanta de la cama, camina hacia mi y queda a unos centímetros de mi, toma mi mano mientras se pone a la altura de mis ojos- quédate aquí
—No no no, así está bien -me suelto y salgo de la habitación con un nudo en el estómago, porque no imaginé que estaba en bóxer? No pienses en eso Isabella.
Voy a la cocina a servirme una copa de vino, muerdo mi labio sacando mi celular de mi bolsillo, recuerdo el número de Nardo y le mando un mensaje agradeciéndole por el regalo y aceptarme por unos días.
Miro el departamento entre suspiros, ¿realmente Edward va a cambiar? La pregunta tiene tantas respuestas que me hacen sentir nerviosa, podría esto acabar bien, ser un príncipe lo que no fue al principio de nuestro compromiso, tener hijos... mi mente imagina todas esas posibilidades donde terminábamos bien, aunque tal vez no sea así.
El sonido de mi teléfono me distrae de esos pensamientos donde Edward es el bueno de la historia y veo que es Nardo, leo su mensaje y termino mi copa de vino. La dejo en la mesa y camino a la habitación de su hija, agh,¿Cómo será ella? Edward seguirá en contacto con la madre de la niña? ¿Será linda?
Entro a la habitación y camino a la cama, tantas emociones al día es cansado que provoca mi sueño en segundos.
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¿Les gusto? Comenten que les parece, ¿creen que Edward será bueno ya con ella? ¿Bebés ya vendrán en camino? No olviden seguir la historia.
