Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos autores.
La creí transparente e incapaz, de golpearme el alma y dejarme rota. Rota contra sus demonios, un futuro sin esperanzas y sin sueños; contra su fantasma suplicando amor.
Aun cuando pensé que ese momento se había vuelto duradero, la realidad me azoto en un frio golpe en la garganta. Cortando así mis esperanzas de lo que termino siendo un efímero momento.
-Estúpida, fui una estúpida -murmuré entre lamentos sobre mi almohada confidente- una vil estúpida…
-Dos semanas atrás-
Sus suaves y avaras caricias eran aquellas que guiaban nuestros instintos en aquella lejana habitación. Ella arrancando suspiros de mi boca y callándome con sus labios sobre los míos. Siendo ella la única con autoridad de mandar y dar el ritmo sobre ese baile apasionado.
-Umi… chan -musite su nombre entre un jadeo desesperado en probar de nuevo sus labios.
-No… -ella negó lentamente con la cabeza- esto no puede ser, ¿verdad? -sonrió de manera triste, aunque se notaba su cansancio- no podemos seguir….
- ¿A qué…? -tome aire porque de verdad lo necesitaba- ¿a qué te refieres? -logre terminar.
-Esto no puede suceder -volvió a negar con la cabeza. Soltó mi cintura, pero en su intento de alejarse de mí, logre sujetarla por el cuello- Kotori, por favor…
-No te vayas -masculle desolada- no quiero que te vayas. Quedate conmigo -forcé una sonrisa complaciente- puedes venir a mi casa, no tienes por qué volver con ella -acaricié en vano su mejilla, puesto que ella de un ágil movimiento se alejó de mi- ¿Por qué…?
-Tengo novia, lo sabes -frunció el ceño entre un suspiro y una queja silenciosa- no puedo hacerle esto.
-No te importo hace unos minutos -con las lágrimas saliendo por mis ojos de la frustración que comenzaba a sentir, me atreví a tomar su mano- ¿Por qué justo ahora te importa tenerla?
-Me deje llevar -desvió la mirada, ignorado mis sentimientos- debo irme, ella me está esperando -se dio la media vuelta y comenzó a dar pasos cortos hacia la salida.
-Umi-chan… -extendí mi mano con el fin de alcanzarla, con suerte rocé su codo- por favor, no…
-Adiós…
Mis piernas dejaron de funcionar en sus últimas palabras. Lo último que vi de ella fue su espalda desvanecerse en la oscuridad…
Mis esfuerzos en vanos de mover mi cuerpo para seguirla no dieron frutos, no pude ni pisarle los talones cuando mi cuerpo por fin reacciono. Simplemente me resigne y camine derecho a mi departamento donde con una sonrisa me esperaba mi pelinaranja mejor amiga.
- ¿Cómo te fue? -inquirió atenta e inquieta- espero buenas noticias~
Di la media vuelta y cuando la miré, sus ojos se abrieron como platos al notar mi estado: ojos enrojecidos y hundidos, combinado con mi pálida tez.
Todo el camino me había disputado en una batalla perdida con mis lágrimas. Solamente quería que la tierra me tragara, desaparecer era un deseo que no se me permitía en ese momento.
Mi mejor amiga, sin preguntarme nada más, solo me tomo entre sus brazos para brindarme el confort que en ese momento necesitaba.
No salían palabras de mi boca, únicamente quejidos de mi lamentable corazón.
-Presente-
Mi corazón busca sin parar esa solución mágica que le ayude a curarse de esa amarga decepción. De nuevo confió y volvió a ser lastimado en un dos por tres.
Aun cuando mi amarga situación no podía ser peor, me enteré de que la peliazul se iba a ir de nuevo, que ya no la vería y se iría por decisión propia.
-Una semana antes-
-Kotori-chan -musito mi mejor amiga ya sentada al lado de mi cama- ¿Cómo estás?
-Sigo viva, ¿eso cuenta? -conteste amargada.
No había salido de mi habitación desde aquel acontecimiento cruel. Supuse que Honoka-chan había hablado con Tsubasa-chan y por eso no me había incordiado sobre mis días de falta. Los puntos a mi favor eran de que ya había terminado mi trabajo, en realidad solo faltaba la aprobación de la dirección.
-No seas así -palmeo mi espalda puesto que me encontraba acostada boca abajo en la cama- ¿ya comiste?
-Lo que me trajiste nada más -dije a secas- ¿noticias?
Le había encargado a la pelinaranja que me diera notificaciones de la peliazul. Aun cuando ella se alejó, mi estúpido corazón gritaba por querer saber de ella cuando la razón decía que no debía.
-Yo… -que titube no me daba buena espina- ya termino el articulo para Tsubasa-chan y…
-Honoka-chan -levante la mirada para verla con el ceño fruncido- ¿Qué paso? -conteste seria.
Me sostuvo la mirada por unos segundos hasta que la desvió para suspirar derrotada- no se puede cuando estas con esa actitud, ¿verdad? -negó con la cabeza para proceder a verme- Umi-chan… Se ira de la ciudad dentro de poco…
Mi corazón se detuvo por unos segundos y se repuso para continuar latiendo- ¿Cuándo? -apenas si logre preguntar.
-Aún no lo sé. Pero quiero creer que es dentro de dos semanas -hablo con cautela, como si calculara cada palabra.
-Entiendo…
- ¿Cómo te sientes?
-Como siempre… -murmure entre suspiros- rota…
-Presente-
¿Por qué no puedes dejar de pensar en ti por un segundo? Me quito el piso para hundirme. Ahora que se va, se lleva este cuento de hadas y también la fe que me quedaba, ¿Saben? Que se quede con mis promesas que ya me han fallado.
En mi depresión volvía a leer esa carta que depositaba los sentimientos de Umi-chan, los que pensaba que conocía. Buscaba la razón de su actitud tan errante, pero nada: ni esa carta del pasado me daría la solución para el futuro.
Amigos míos no hay consolación. Ya no pregunto por la razón que me dejara, lo sé a ciencia cierta. Simplemente se arrepiente de su error, no sabe cómo remediarlo y ni tampoco le interesa, si no hubiera venido como en aquella noche.
Pase esa semana en vela, en lo que pudo haber sido si las cosas terminaran diferentes, si tan solo hubiera tenido el valor de agarrarla y retenerla… Ni con Honoka-chan a mi lado salí de mi colapso, no logre salir del pozo esta vez. No importaba las veces que me abrazara o las que intentara hacerme reír, esta vez, solo esta vez, me hundí en mi miseria.
-Kotori-chan -irrumpió en mi intermitente silencio la pelinaranja con una voz tímida, como si temiera por cada palabra que fuera a decir- tienes que ir a trabajar, Tsubasa-chan ya esta preguntando por ti y se me acaban las excusas.
-Voy a renunciar -pronuncie al enrollarme en mi fiel colcha- no quiero saber nada de ese maldito trabajo.
-No tienes porque tomarte las cosas así -sin verla, escuche sus pasos que se acercaban hacia mi cama- sé que estas enojada con Umi-chan, pero tienes que perdonarla ella es algo…
- ¿Perdonarla? -pregunte en una voz ronca, áspera cual lija- ¿enserio dijiste eso? -poco a poco me fui incorporando en la cama- ¿¡Porque debería perdonarla!? -alce la voz, detonando mi gran rencor y enojo- ¡ella fue la que me mando por un tubo, si yo no le digo nada de mis sentimientos ella ni me haría caso!
-Kotori-chan, tú sabes que…
- ¿Qué es? -sacudí la cabeza de un lado a otro- ¡yo no se nada! -vocifere de manera brusca- ¡No la conozco! ¡Esa persona que me rompió el corazón en mil pedazos no es la perdona de quien me enamore!
La pelinaranja se quedó callada, expectante a mi próxima palabra, pero a la vez incomoda de esa reacción.
- ¡No sé quién es ella! -aprete mis puños con fuerza y cerré los ojos de la desesperación- Si fuera la Umi-chan que yo conozco… si tuviera una pisca de esa jovencita que tanto quise… ¡Ella no se hubiera ido así! -golpe con fuerza la cama- ¡la odio!
Una y otra vez mis puños azotaban con la cama. No importaban cuanto tiempo estuviera estrellándolos, simplemente ese dolor no desaparecía. Esa desesperación y frustración de que la persona que amas no le importes ni un bledo. Cansancio y desgano eran aquellos los sentimientos que comenzaba a salir de mi al compás de mis lagrimas que no cesaban.
- ¡Yo… Yo! -antes de dejarme terminar, cual flash, unos acogedores brazos me cubrieron- ¿Cómo…?
-Lo siento… -musito la joven Kousaka que no cesaba en su abrazo- sé que es difícil y tampoco se que puedo decir en estos momentos… Solo quiero -dio un apretón, como si se tragara algo que no pudiera decir- esta vez no permitiré que te dañen. Es una promesa.
No hable y no tenia la intensión de hacerlo. Me deje envolver en ese calor que me confortaba un poco. Aun llorando, aun frustrada, no la aparte, la necesitaba mas que nada en este mundo.
- "La odio…" -Fueron las palabras que cruzaron por mi mente en un instante.
-Días después-
Aunque fuera difícil, fui a trabajar aun con el estigma de que vería a la que me desgracio la vida. Mi trabajo era importante y junto con Honoka-chan era lo que me mantendría viva esos días.
- ¿Segura que estas bien? -pregunto la Kousaka en la puerta de la revista. Se veía preocupada y angustiada.
-En teoría lo estoy -agarre con fuerza mi maletín y solté un suspiro- no puedo estar todos los días en la cama. No quiero que Tsubasa-chan me corra del trabajo.
-Eso lo sé, pero no significa que no me preocupe por ti -suspiro y me dio una media sonrisa- si necesitas algo, por favor, no dudes en llamarme ¿sí?
-Te tengo en marcado rápido -saque mi celular e intente emular una sonrisa- prometo que estaré bien.
Con otro suspiro, a mano de Honoka-chan se coloco en mi cabeza- te lo he dicho, miéntele al mundo si quieres, pero a mi no.
-Lo lamento -baje un poco la cabeza, aunque casi al instante la levante y solté aire- hare lo que pueda para volverme a adaptar, lo prometo.
-Se que harás tu mejor esfuerzo -sacudió un poco mi cabello y al alejar su mano, tomo la mía que aun sostenía el celular- es enserio, no dudes que vendré si me llamas, ¿entendido?
-Se que lo harás, nunca lo he dudado -con cuidado fui alejando mi mano de la suya y de nuevo intente sonreírle- ve a trabajar, estaré bien.
Me miro dudosa y un tanto confusa por haber alejado su mano de la mía- entiendo -asintió levemente con la cabeza- me iré a trabajar, pero vendré por ti -puso su mano derecha adentro de la bolsa de su pantalón y la otra la comenzó a sacudir para despedirse- nos vemos, Kotori-chan.
-Adiós, Honoka-chan -sacudí mi mano para despedirme de ella.
Cuando se fue, baje un poco la mirada y suspire. Se que rehuir su contacto ahora no es lo normal, es solo que no quiero tener ese tipo de acercamiento con las demás personas… Necesito a la Honoka-chan que es mi fiel amiga.
-Sera mejor entrar -tras suspirar observé mi reloj y me dispuse a comenzar a trabajar- espero que las cosas no sean tan ajetreadas.
Rezando por un día tranquilo, fui entrando a la empresa para comenzar con mis actividades laborales.
Aunque me ausentara por tanto tiempo, mi trabajo continuaba esperándome: las revisiones para la próxima revista, los ajustes de la próxima ropa de Anju, todo estaba ahí, esperándome.
De cierta manera era tranquilizador que nadie hubiera movido mis cosas o adelantado a mis proyectos. Simplemente me tendría que poner a trabajar sin tener que ponerme de acuerdo con alguien sobre lo que hizo o no hizo.
Con la mentalidad de que sería un día para distraerme, comencé a trabajar sin más. Entre las telas y la computadora se fueron mis preocupaciones, cada sonido de la maquina de escribir era la música mas tranquilizadora para esta alma en agonía.
- ¿Y si le pongo esto? -el maniquí que observaba atenta era nada mas y nada menos el vestido de Anju-chan. Apenas era la base del vestido dorado que estaba preparando- ¿y esto mejor? -tome tela crepé y la coloque en varias posiciones para ver si se veía bien- no esta mal en la base, pero, ¿este color esta bien? -admire la tela de algodón de azulados tonos- da elegancia, una caiga hermosa y un brillo sin igual… -la aprete con fuerza y la estire un poco- versátil y si la sabes usar bien, cualquier ropa se ve estupenda con ella… y este azul marino realza bien en la prenda dando unos acabados de la realeza… -con otro apretón y un jalón lleno de ira, rompí la tela que había escogido para el vestido- ¡y es estúpidamente difícil de convencer!
Arroje los retazos de tela hasta donde me alcanzara la mano. De nuevo con esa creciente ira aparecía en mi torrente sanguíneo.
- ¡Maldición! -me arrojé al piso y golpe un par de veces el piso en un intento desesperado de que esos asquerosos sentimientos se fueron- ¡Ni en mi trabajo me dejes estar! -solté tremendo grito que incluso yo misma me sorprendí del mismo- ¡alejate de mi cabeza, no te necesito en mi vida!
Golpe una y otra vez la pared, pero esa sensación no se desvanecía, es más, se hacía cada vez más fuerte.
- ¡Hey! ¿Qué es lo que…? -irrumpiendo en el taller se encontraba la dueña de la compañía- ¿Qué diablos estas haciendo? -en un ágil movimiento tomo mis manos, evitando así que volvieran a chocar contra el piso- Kotori, ¡basta, no te hagas daño!
- ¡Tú no sabes nada! -vocifere entre sollozos- ¡no sabes lo que es amar a una y que te rompa el corazón sin importarle tus sentimientos! -me zafe de su agarre y comencé a golpearla a ella con toda la ira que no podía contener más.
Ella fue el receptor de mis golpes, sus quejas no eran audibles o más bien no tenía intención en escucharlas, simplemente quería desahogarme. La castaña no se movía ni un solo pelo, recibía los golpes sin alejarse, se quedaba enfrente mío. Por unos segundos la intensidad de mis golpes aumentó, mis manos se acalambraron al igual que mis brazos, pero seguía tirando a matar esos sentimientos.
-Yo… -de forma moderada, los golpes fueron reduciendo su velocidad y fuerza- enserio no quiero saber nada de ella… -cuando cesaron, repose mi cabeza sobre su pecho, llorando de forma inmediata- la odio, lo hago como no tienes idea.
-Lo se -comento la mayor que me tomo entre sus brazos, dándome un cálido abrazo- se que duele, pero esta no es la manera de solucionar tus problemas Kotori…
-Aun no encuentro como deshacerme de esas emociones… -musite entre sollozos- quiero odiarla, se que lo debo de hacer, y es lo que detesto -aprete mis puños con fuerza y cerré mis ojos- una parte de mi quiere hacerlo, la razón que hace mucho debió entrar en acción; pero el corazón o lo que queda de el dice que no lo haga, que no puedo odiarla…
-Entonces puedo entenderte mejor -su voz era calmada, un sedante para mi agitado estado de humor- no sabes que hacer, eso es normal -tras soltar un suspiro, con su dedo índice de la mano izquierda levanto mi cabeza cuando dejo de abrazarme- debes darte un tiempo para ti misma, recapacitar que es lo que de verdad quiero.
- ¿Lo que de verdad quiero…? Creo que no entiendo.
-Dime algo Kotori -la observe atenta- ¿quieres seguirle insistiendo a Sonoda-san? -dude un poco, pero negué suavemente con la cabeza- quieres que ella muestre algo de interés en ti, ¿verdad? -asentí de forma suave- en ese caso, eso es lo que esperaremos que pase si es que el destino lo quiere así.
- ¿Solo así? -pregunte con cierta confusión- ¿sin ningún plan elaborado?
La mayor negó con la cabeza- no, y en parte es lo que debimos hacer desde el principio, no podemos decidir lo que va a pasar en este tipo de cosas -me otorgo una simple sonrisa- Kotori, si Umi quiere estar contigo, si es lo que ella quiere y tu la aceptas, entonces podrán estar juntas, mientras tanto, mereces vivir tranquila todo el tiempo que quieras.
- ¿Cómo…?
-Tu misma lo dijiste, no sabes si la odias o no. Por lo que lo correcto es dejar de insistir en algo que puede o no ser -con cuidado tomo mis manos y acaricio con su pulgar mis nudillos- nadie vale la pena que te lastimes de esta manera. Escuchame bien -su voz y sus ojos delataban que habla en serio- Nadie puede hacerte sentir mal si tu no lo deseas.
-Tsubasa-chan… -ante sus palabras, leves lagrimas volvieron a brotar por mis ojos- esto es difícil, ¿Cómo las personas sobreviven a esto? -pregunte con la esperanza de una respuesta positiva.
-No olvidas esos sentimientos, solo aprendes a vivir con ellos, a dominarlos y sobreponerte a ellos -continúo acariciando mis nudillos- es la triste vida de los corazones puros -al levantarse del piso, tiro de mi con cuidado para que me levantara junto con ella- ven, vamos a vendarte esas manos, si no Honoka me va a ahorcar cuando te vea- soltó mis manos y busco entre el taller el botiquín- lo tienes por aquí, ¿verdad?
-Si… -musite al mismo tiempo que acariciaba mis manos- Tsubasa-chan -ella emulo un "Uhm hum" cuando la llame- ¿Cómo es que superas que Honoka-chan y tu no estén juntas?
Se detuvo por unos segundos, sus hombros se tensaron- vaya pregunta -al darse la vuelta me enseño unas vendas que saco del botiquín- esa pregunta tiene una contestación interesante -al acercarse a mí, señalo con su cabeza el sofá para que tomáramos asiento ahí.
-Si, lo lamento -acate su indicación y cuando tome asiento ella ya se encontraba a mi lado- se que no es una pregunta que se haga ahora y eso, pero…
-Es algo normal, me sorprende que preguntaras tan tarde -tomo mi mano y coloco una pomada para la inflamación- lo bueno es que no parece rota, aunque si te duele debes de ir a un médico -asentí y ella suspiro- ciertamente siento algo por Honoka, es algo que no puedo evitar -comento con un tono casi inaudible de voz- si ella me correspondiera, sería la persona más feliz de este mundo -ella comenzó a vendar mi mano derecha- pero Honoka tiene su corazón con alguien más, aunque esa personita este ahora muy confundida -alzo la ceja y de inmediato fruncí el ceño con cierta vergüenza- no tienes porque ponerte así, lo se desde la primera vez que las vi juntas. Honoka te ama más allá de lo posible por la humanidad. Me sorprende que no se haya vuelto loca con todo ese drama de telenovela que están armando.
-Crees… ¿Qué le he hecho mucho daño? -me atreví a preguntar con miedo.
-Si -su contestación me puso la piel de gallina- Honoka debe sentirse la persona más desdichada al saber que no puede ayudar a la persona que ama…
-No tengo excusa, soy terrible como persona.
-Pienso que ambas son terribles -la vi fruncir el ceño y dar una media sonrisa- tu por hacerla pasar por eso y ella por aceptarlo. Te ama tanto que cambiaria tu dolor por el de ella.
-Y te molesta, ¿verdad? -mas que una pregunta fue una afirmación puesto que sentía como apretaba más las vendas.
-Como no tienes idea. Si pudiera, resolvería estos asuntos con una varita mágica para que ella no tenga que sufrir más -soltó un suspiro y la venda dejo de apretar- pero no puedo, solo debo observar cómo pasan las cosas…
-Lo lamento, si no fuera por mis tonterías, ella no sufriría -baje la mirada, triste por lo que sucedía- no quiero que la persona que tanto quiero y menos si la persona que también la ama también sufre.
-Eso es parte de crecer -con cuidado tomo mi otra mano y coloco la misma pomada- lo que diferencia a unos con otros es como tomas esos problemas y sales adelante -comenzó a vendar mi mano izquierda.
- ¿Qué harás con Honoka entonces?
-Lo mismo que he hecho hasta ahora -la mire con cierta duda- no insistirle, esperar, si ella quiere estar conmigo de manera romántica, entonces la aceptare con todo mi corazón y seré muy feliz -Tsubasa-chan sonrió y vi en sus ojos que no estaba mintiendo.
-Eres una persona admirable Tsubasa-chan -con mi pulgar derecho acaricie su mejilla con el fin de limpiar esa lagrima rebelde que salió de su ojo- aun cuando estas sufriendo, no lo exteriorizas, pero estas sufriendo.
- ¿Yo? Es solo parte de mi día a día, te terminas acostumbrando -al terminar de vendar mi mano palmeo mis hombros- aunque en tu caso, te aseguro que te sentirás mejor cuando te alejes de estos problemas y comiences a quererte a ti misma.
- ¿Quererme a mí misma? -ladee la cabeza y la castaña soltó una pequeña risita- ¿Qué es tan gracioso?
-Para ser una mujer adulta, de verdad te comportas como una niña -tomo mis antebrazos y tiro de ellos para levantarse junto con ella- "amate y podrás amar"; eso decía mi mamá.
-Creo que no entiendo…
-Lo entenderás en algún momento del camino -suavemente me guio a la salida- anda, ve a descansar a casa, hoy ya hiciste mucho.
-No hice tanto… -me dejé guiar por ella.
-Claro que si y como soy la jefa debes de hacerme caso -abrió la puerta y ambas salimos del taller- ve a comer algo y ve directo a casa. Aunque primero dile a Honoka que ya saliste del trabajo para que no se preocupe por ti, ¿entendido?
-Si -musite con cierta duda- Tsubasa-chan -ella me miro y sonrió- lamento los problemas que te cause -de inmediato incline mi cuerpo con el fin de disculparme con ella- se que he sido una molestia, pero aprenderé de mis errores.
-Si dices eso para que no te corra, pues no lo hare -rio y con cuidado me incorporo con sus manos en mis hombros- no podría despedir a mi diseñadora estrella -guiño el ojo en esa carismática sonrisa.
-Daré lo mejor de mí a partir de ahora -asentí y ella imito mi acción- le mandare un mensaje a Honoka para que venga por mí, ¿no quieres acompañarme para verla?
-Nop -negó con la cabeza aun sonriendo- a diferencia tuya, yo si tengo mucho trabajo -iba a reprocharle porque ella era la que me había dicho que me fuera temprano, pero de inmediato negó con la cabeza de nuevo aun riendo- no lo tomes así, es una broma, ¿Qué una no puede hacerlas en estos días?
-La cosa es que no fue gracioso -ella asintió- será mejor que me vaya antes de que cambies de opinión.
-Si, vete antes de que te ponga a transcribir -me estremecí al recordar ese acontecimiento tan horrible que había sido mi castigo.
-A huir se ha dicho -di la media vuelta y me encaminé a la salida de la revista.
- ¡Kotori! -grito la mayor y al volverme para verla, extendió su pulgar con una enorme sonrisa- ¡te ves mejor cuando sonríes!
- ¿Eh? -me sorprendió su comentario, incluso toque mis labios y estos se encontraban mostrando una sonrisa- Tsubasa-chan…
- ¡Te cuidas! -se dio la media vuelta y camino hacia su oficina.
Reí un poco y continúe mi camino- Gracias a ti… tonta…
En mi andar, analice las palabras que me había dicho Tsubasa-chan. Al igual que hace años, ella volvía a darme un consejo. Ciertamente no puedo vivir con estos sentimientos negativos y ni tampoco puedo seguir persiguiendo a Umi-chan, si ella quiere algo conmigo es su turno de mostrar interés por mí. Ya no puedo rogarle y ni tampoco hacer un plan raramente elaborado para que esas cosas pasen.
-Mira, si logramos cambiar unas cosas del artículo, quedara perfecto.
Esa voz de terciopelo…
- ¿Eso crees? Bueno, podemos arreglarlo -comento una voz ajena.
-Confió en ti, Eli -rio levemente la susodicha peliazul.
Si, lo que escuchaban mis oídos me guiaron hasta la figura de la mujer que me había abondado hace varios días.
-No debo ir -musite en un intento de cambiar de rumbo.
Mis pies comenzaron a andar rápido, la sangre comenzaba a viajar más rápido por mis venas y arterias, quemándolas en el proceso. Mi corazón latía tan rápido que por un momento pensé que explotaría.
-Kotori, este… tenemos que hablar.
Mi cuerpo, por influencia de la adrenalina, hizo lo que nunca pensé que haría…
-Eres…-masculle con gran odio- una estúpida.
Mi mano temblada aun estando alzada, enrojecida por la bofetada que le había brindado a la peliazul que se encontraba atónita con su mano derecha acariciando.
- ¡Una maldita estúpida! -grite a todo pulmón, con el mayor coraje que todo mi cuerpo había guardado especialmente para ella.
Verla ahí, inofensiva y atónita, más la frustración que me provocaba verla, logro que posicionara mi mano para volver bofetearla, pero una mano me detuvo y tiro de mi para sacarme de ese lugar.
- ¿Pero qué…? -mire hacia el frente y observe una cabellera anaranjada que caminaba rápidamente- ¿Honoka-chan?
Ella no musito palabra alguna, únicamente siguió su camino, tirando de mi y yo no oponía resistencia.
Caminamos y caminamos, aunque llego un punto que logre alcanzarla en pasos y camine a la par de ella. Al verla, su mirada se encontraba fija por donde andábamos, era seria y analítica, atípica en ella. Llegamos a nuestro apartamento, donde inmediatamente entramos y la joven ojiazul cerró la puerta de inmediato.
-Honoka-chan -la llame, pero ella no me respondió, seguía atenta a la puerta- ¿Qué es lo que…? -en un intrépido movimiento me acorralo contra la pared- ¿Honoka…chan?
- ¿Cómo te puedo quitar esa carga? -sus ojos azules se encontraban fijos en mí, serios, indagando en mis reacciones.
-Honoka…
- ¿Entiendes lo que acaba de pasar? -esa helada mirada era acompañada por una voz gruesa y profunda- ¿Por qué tienes que ser tan imprudente? -al observarla con firmeza, la ojiazul apretó mis hombros- la abofeteaste, tu cuerpo temblaba y gritabas con tanto odio… -dejo mis hombros y al posicionar sus manos a mis costados, acostó su cabeza en mi hombro- A veces desearía poder atarte para que ya nadie te dañe y que no te dañes a ti misma… -suspiro y de reojo vi como cerro los ojos- tus manos están vendadas, ¿a que le pegaste? Si quieres golpear algo, que sea a mí. Puedo soportar lo que me lances, puedo hacerlo…
Sus palabras estaban cargadas de aflicción y ante ellas abrí los ojos ciertamente sorprendida.
-Honoka-chan, muévete -intenté quitar su cuerpo que temblaba como un venadito, pero no pude, ella opuso más resistencia- sé que lo que hice no esta bien, no, si lo esta -dije con firmeza- debía hacerlo, ella lo merecía. Esa mujer, quiero odiarla y es probable que una parte de mi de verdad lo haga y por eso la abofetee -solté una diminuta risita- sinceramente no se que quiero en mi vida -con un poco más de esfuerzo logre alejarla un poco al apartarla de los hombros- nunca quise que las cosas acabaran así. Pero no volveré atrás, me amare y luego amare a los demás -alce la mirada y ella me observaba fijamente- se que me has apoyado todo este tiempo, por eso te pido que me brindes tu fuerza una vez mas -acaricie su mejilla con una diminuta sonrisa- por favor.
-Kotori-chan… -me abrazo con fuerza, respiraba hondo y soltaba aire lentamente- estas sonriendo, ¡sonriendo!
Solté una risita un tanto infantil- ¿enserio te pone feliz eso?
-Como no tienes idea -suspiro y sacudió su cabeza- ¿te cuento algo? -pregunto cuando se alejo un poco de mi y mostro una media sonrisa- cuando te vi darle el golpe a Umi-chan, quise ser yo la que la golpeara y no tu. Quiero absorber todo ese dolor y odio que tienes por ella y hacerlo mío. El saber o pensar que tienes esa gran carga, hace que me duela el pecho como no tienes idea -ladeo la cabeza y mantuvo esa sonrisa que detonaba su aflicción- ¿Qué puedo hacer para ayudarte? Dímelo y hare todo lo que sea necesario para mantener esa sonrisa que tanto me gusta.
-Quiero que estés a mi lado -dije con honestidad- quiero estar contigo en este reto de incertidumbre. En el cual no se el resultado final, pero quiero llegar a él.
-Lo hare -poco a poco, esa sonrisa fue aumentando- no importa el reto, te seguiré.
-Se que lo harás, Honoka-chan – ahora era yo la que la abrazaba, conmovida por su corazón de oro.
Solo una vez en todo ese tiempo fue cuando aprendí que debo dejarme de niñerías, que tengo gente a mi lado que siempre me procura… Si alguien te ama te buscara, pero principalmente, debes amarte para que los demás puedan amarte.
Después de una reflexión por parte de Maclowd he decidido hacer este capítulo… Fue entretenido, la verdad que sí. Bien… hare lo que pueda para terminar bien esta historia, que sus sentimientos sean bien transmitidos.
Se que es un camino difícil, pero se qué puedo hacerlo, ¿verdad?
Sin más que decir: dudas, críticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, así que regalen, aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.
Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n
