. Una princesa entre tinieblas .
De: PRISS
Capítulo XIX: Todo por un hermano.
~ ¿Quién eres y qué le hiciste a mi insoportable hermano?.
La voz de Kaien traía un tono gracioso que Ichigo no podía entender.
Lo miró con el ceño en alto; esa estúpida sonrisa suya estampada en el rostro. . . ¿Acaso su desdicha lo hacía feliz?. Como quería Ichigo romperle la cara, aunque fuese su hermano.
El pelinaranja se giró sobre la cama, no estaba de humor para nada, mucho menos para aguantar las burlas de su gemelo.
~ Largo !.
Kaien soltó una risita.
No se estaba regocijando ante la mala racha de su hermano, en realidad venía a hacer las paces. Quería levantarle el ánimo, si es que eso era posible.
~ Sí que caíste bajo, Ichigo. -Decía el mayor mientras se sentaba al borde de la cama.- ~ Mira que encerrarte en tu habitación y llorar por una mujer. Eso no es de ti.
~ Déjame en paz, ¿quieres?.
Le pedía el ojimiel, con voz ronca y llena de fastidio, más la única respuesta que recibió fue la risa de Kaien.
Harto de ser el bufón de su hermano, Ichigo se lanzó sobre él, terminando ambos sobre el suelo; el menor estaba dispuesto a ahorcarlo con tal de que se callara.
Con toda su frustración, el pelinaranja impactó su puño en la mejilla de su gemelo, más el mayor poco tardó en regresarle el golpe. Y siguieron peleando hasta que se cansaron y terminaron en el suelo, recostados, jadeando sin poderse levantar.
~ ¿Estás mejor?.
~ Sí, ja. . . sangrando, pero mejor.
Nuevamente el silencio los acompañó por unos momentos.
Esta era la inusual forma de Kaien de levantarle el ánimo a su hermano. Y justo se disponía a hablar de la pelinegra, cuando Zangetsu entró de golpe a la habitación.
~ ¿Dónde está?. -Aun sobre el suelo, los gemelos lo miraron confundidos, sin saber qué era lo que su padre buscaba.- ~ Rukia, ¿dónde está?.
Ichigo se levantó de golpe, su mente había comenzado armar lo que sucedía.
Sus pupilas se tornaron incoloras; se suponía que su padre iría por ella a la preparatoria, pero si él estaba aquí, entonces. . .
~ Cuando llegué a la escuela ella no estaba. Creo que ni siquiera entró a clases.
~ Y pensaste que ella estaría aquí, conmigo.
Era claro el reproche en las palabras de su hijo. Claro, era fácil culparlo, pero ¿y Shirayuki?. ¿Dónde demonios estaba ahora que su hija no aparecía?.
Zangetsu desvió la mirada, no quería discutir, lo primero era buscar a esa chiquilla y. . .
~ ¿Se pelearon?.
~ Eso no importa, hay que encontrarla. Viejo, tu quédate aquí por si ella llama, Ichigo y yo la buscaremos.
Kaien habló y actuó tan rápido que Zangetsu apenas pudo ver cuando sus hijos cruzaron la puerta sin decir nada más.
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~ ¿Podríamos ir más rápido?.
Ésta era la tercera o cuarta vez que Ichigo le pedía lo mismo. Era inútil, él estaba preocupado y ni siquiera estaba pensando bien las cosas; si por él fuera ya se habría bajado del vendito auto que su hermano conducía.
~ ¿Preocupado por una niña?, ¿por qué?.
El pelinaranja curveó una ceja, estaba fastidiado. ¿Qué no era obvio?, esa mujercita lo había atrapado.
Ichigo giró el rostro, escondiéndose de la traviesa mirada de Kaien, clavando los ojos en la calle atiborrada de personas. . . entonces la vio. . .
~ ¡ Rukia ! .
El pelinaranja jadeó y Kaien apenas fue capaz de preguntar "¿dónde?", antes de que su gemelo bajara del auto sin importarle nada.
~ Ichigo, ¡¿estás loco?!.
Era el grito de sorpresa del mayor al ver que su hermano cruzaba la calle sin siquiera tener cuidado de no ser arrollado por un auto, cosa que estuvo a punto de pasar. Pero no importaba, solo la chica de ojos violetas que parecía caminar sin rumbo entre las personas, con quienes chocaba de vez en cuando.
El Kurosaki estuvo a punto de perderla de vista entre tanta gente, más el corazón pareció detenérsele de alivio al alcanzarla.
~ Rukia !.
La llamó con fuerza para que lo escuchara.
La Kuchiki se detuvo, un pequeño escalofrío la recorrió entera al escuchar su nombre, más aun entonado por aquella voz que ella bien conocía, esa voz que amaba. Dudó un momento si girarse o no. ¿Y si esa era otra treta de su pobre mente que no podía olvidarlo?. . .
No le importó, igual dio media vuelta, esperando escucharlo nuevamente.
Frente a frente, si la chica pudiese ver, se habría percatado de la preocupación que reflejaban los ojos del muchacho.
La pelinegra separó ligeramente los labios en un vano intento por llamar al pelinaranja, pero el recuerdo de sus crueles palabras la hizo dudar. Un incómodo y largo silencio los rodeó, como si las demás personas que caminaban por la acera no estuviesen ahí, mientras la constante pero ligera lluvia seguía cayendo sobre ellos, empapándolos más y más.
Y fue Ichigo quien dio el primer paso y el siguiente. . . simplemente ya no pudo detener su avance hasta tener entre sus brazos a la pequeña mujer que dejó escapar un par de lágrimas al sentirlo.
~ ¡ Gomen na !. -Le susurró el muchacho.- ~ Todo lo que dije. . . ¡ no es cierto, no es lo que siento !, yo. . . solo quería que tú. . .
Rukia se abrazó con más fuerza, ya lo sabía, pero aun así. . .
~ Me dolió mucho.
~ Lo sé.
~ No lo hagas más.
Ojalá Rukia hubiese podido ver el arrepentimiento y la sinceridad en los ojos del Kurosaki. Pero en cambio lo sentía en su cálido abrazo y luego, un poco más en sus tibios labios que encontraron los suyos, ansiosos por experimentar lo que Ichigo le hacía sentir en un simple beso.
Tranquilo, suave, pero largo y profundo. Así era aquel beso que les sabía a gloria y miel. No les importaba nada más, ni sus padres, ni la gente que pasaba por ahí casi chocando con ellos.
Fue hasta que Kaien se aclaró la garganta que los enamorados tuvieron que romper aquella caricia y separarse.
El mayor de los gemelos llegó agitado donde su hermano y la pelinegra, tan solo para ver cómo ellos dos se reconciliaban. Algo en su pecho le dolió en verdad al ser testigo de cómo Rukia se derretía entre los brazos de su hermano, y como este a su vez la aferraba a su cuerpo, sin intenciones de soltarla, buscando protegerla.
Los gemelos cruzaron miradas; tantas emociones reflejadas y ni una sola palabra.
~ Es hora de irnos, enana.
~ ¡ No !.
La ojivioleta se aferró a Ichigo, escondiendo su lindo rostro en el pecho del joven. Si regresaban ahora, seguro la alejaban de él.
La Kuchiki solo había estado caminando con la intención de llegar tarde a casa, pero ahora en verdad no quería regresar.
Kaien frunció el ceño y tomó una decisión al ver a la chica sufrir de esa manera.
~ Ichigo, ¡ vete con ella !. -El pelinaranja lo miró sorprendido. La voz de su hermano sonaba resignada, pero decidida también.- ~ Váyanse ya !.
Fue el grito de Kaien, quien quería ver la felicidad en el rostro de esos dos.
Rukia tembló al escuchar la fuerte voz del otro Kurosaki, más no tuvo tiempo para reaccionar, solo sintió como Ichigo la tomaba fuertemente de la mano y la hacía correr. No sabía a dónde y sinceramente no importaba.
El pelinaranja no miró atrás. Ya había tomado una decisión.
Estaba cometiendo una gran locura, se sentía como un adolescente al que se le cierran las puertas y huye, pero igual se sentía feliz.
Rukia, confundida, solo pudo escuchar un débil murmullo en voz de su amado.
~ Gracias. . . hermano.
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. . . . Continuará.
MUCHAS GRACIAS POR LEER ESTE FIC:
Cass ((Gracias por leer. Ichigo está sufriendo las consecuencias de lo que le hizo a Rukia, aunque Kaien ya lo perdonó. Es cierto que debió ser más amable con Rukia, pero ya están juntos otra vez 0v0 .))
Natsumivat ((El ichiruki sufrió debido a la decisión de Ichigo, pero no podía separarlos por mucho tiempo. Kaien ya se resignó con Rukia, aunque Shirayuki aun se opondrá. Gracias por seguir leyendo este fic.))
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Ichigo tenía que sufrir por la forma en que la trató. Hubiese hablado de la lluvia en su interior ¬¬´ .
Kaien terminó siendo el chico bueno que se traga sus sentimientos por ayudar a otros T_T .
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NOTAS de la primera versión.
Ya saben, para mí es muy difícil mantener a Hao y Anna separados, por eso cuando los hago distanciarse, dicha situación no dura más de uno o dos capítulos.
¿Y qué tal la reacción de Yoh?. La sentí un tanto extrema, pero igual me gustó.
Me gustó que Yoh los convenciera de huir.
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