Capitulo 18

"Surprise!"

Han pasado 5 días desde que leímos la carta de SoDam. Me gustaría decir que todo sigue como antes pero no es así. Ahora estás distante y ya casi ni me miras.

Tengo tanto miedo de que te alejes de mi KiBum. No quiero que eso pase, te amo demasiado.

Ahora estoy en mi cama, mirando al techo y pensando en ésta situación. Quisiera retroceder el tiempo y nunca haber leído esa dichosa carta. Sé que mi hermana busca lo mejor para mí, pero esa noticia no nos ayuda en nada.

Si sacamos cuentas tú eres un mago real de casi 1600 años. Yo tengo 24 y por más que siempre me regañé parecer un viejo, ahora me gustaría ser inmortal para estar contigo para toda la vida.

Tal vez parezca que hacemos una tormenta en un vaso de agua, pero todos mis planes se vienen a la basura de tan solo pensar que tú vivirás para siempre y yo no.

Me niego a que el destino te arrebate de mi lado, me niego a vivir sin tus besos, tus caricias, tus susurros… me niego a vivir sin ti KiBum.

Pienso en cometer una gran locura si no te tengo conmigo.

-JongHyun. –

Entras a la habitación.

Seco cuidadosamente mis lágrimas para que no me veas. Ésta figura mía es completamente lamentable.

-Dime. –

-¿Es..estás llorando? – te acercas un poco.

-No. Solo estoy cansado. –

Frunces el ceño fastidiado. Sabes que miento y que si lloro es porque me duele tu indiferencia.

-Es por mi culpa verdad? –

-No. – respondo desviando la mirada.

Un silencio se forma entre nosotros. Bajas la mirada al suelo y muerdes tu labio nervioso.

Estamos como al principio. Indiferentes, distantes. Ansiando besos pero ignorándolos para no empeorar las cosas.

-Jjong yo tengo que hablar contigo sobre algo importante y … -

-Te necesito KiBum. – me miras sin decir nada. – No me sigas ignorando por favor. – suaves lágrimas resbalan por mis mejillas.

Miras a todos lados, respirando profundamente para aguantar las lágrimas, pero no lo logras.

-Maldita sea… - aprietas los dientes y lloras fuerte. Cierras los ojos y me das la espalda evitando que pueda mirarte.

Somos estúpidos sabes? Nos necesitamos el uno al otro. Y sin importar que tan fuerte sea ésta realidad, no debemos alejarnos.

Ansío tenerte conmigo y poder abrazarte. Así sea por poco tiempo pero necesito de ti.

Me levanto de la cama, camino hacia ti enredando mis brazos en tu cintura y hundiendo mi nariz en tus cabellos sorbiendo el olor que éstos desprenden.

-Te amo mi goyang –i – te estremeces ante mi confesión, lloras mucho más pero ahora logras darte vuelta y colgarte hábilmente de mi cuello.

-Perdóname por favor perdóname. – te aprisionas mucho más a mí.

-Olvídalo. – acaricio tu cabello. – solo abrázame y olvídate de todo lo demás, aunque sea por un minuto.

-Pero… - te separas - … aún necesitamos hablar. Tenemos que descubrir muchas cosas y… - silencio tus palabras con un beso. Un delicioso beso. - Jjong… -

-Shhh…olvidémonos de eso si? – tomo tu rostro entre mis manos acercándolo a mí. – Te amo más que a mí mismo y voy a hacer lo que sea para tenerte a mi lado. Una tonta leyenda no va a separarme de ti.

Sonreíste más calmado y te abalanzaste por mis besos envolviéndonos de inmediato en nuestra más alocada aventura de caricias.

Esta mañana, hicimos el amor como si fuera la última vez.

Te miro a mi lado y suspiro enamorado al recordar la manera en que te entregaste a mí. Nada comparado con las anteriores veces. Creo que fue la primera vez en que realmente disfrutamos de cada centímetro de nuestros cuerpos. Dejando claro que ambos nos pertenecíamos el uno al otro.

Acurruco mi cabeza contra la tuya intentando dormir una vez más pero para mi sorpresa te mueves y estornudas logrando que sonría ante ésta tierna imagen tuya.

Tus mechones pegados a tu frente y tus ojitos entrecerrados. Tierno y hermoso.

-Salud. –

-Mmm gracias… siento despertarte, creo que debemos cambiar las sábanas, ya tienen demasiado polvo. –

-Polvo que hemos levantado nosotros con todo lo que hicimos ayer. – me golpeas en el brazo. – auch!

-Nunca dejarás de ser un pervertido no? –

-Nunca. –

-Tonto. – te inclinas un poco dejando un corto beso en mi mejilla pero te tomo de los brazos obligándote a cambiar de posición y que el beso sea en mis labios.

-Tramposo!

-Sí, y mucho. – ríes y te recuestas en mi pecho.

–Jjong puedo preguntarte algo?

-Te escucho. –

-Mmm ¿Ahora qué haremos? –

-Sobre qué? –

-Ya sabes… sobre mi inmortalidad. -

-No haremos nada, solo viviremos cada segundo ok? –

-Me lo juras? –

-Te lo juro. Aquí lo único inmortal es mi amor por ti. – reíste nuevamente – qué te da risa?

-Nada…mi cursi empalagoso. –

-Hablando de cursilerías, recuerdas esa vez que te iba a llevar a un lugar especial? –

-Sí y no me llevaste porque empezó a llover. –

-Podemos ir ahora si quieres. –

-En verdad? – asiento. – entonces vamos.

Aún recuerdo cuando solía decir que eras un bipolar pero mírame ahora. Lloro como niña y a los dos minutos estoy a punto de gritar cuando te amo.

Dime si eso no es ser bipolar?

Jaja… soy un hombre felizmente bipolar y eso es gracias a ti.

[…]

JongHyun y KiBum se encontraban rumbo a ese misterioso lugar especial de cuál habían hablado días antes.

Aunque las circunstancias habían dado un giro inesperado era mejor dejar que las cosas transcurrieran solas. Sin presiones.

Si ambos magos estaban destinados a estar juntos nada los separaría, sobretodo porque ahora sabían que tanto JongHyun como KiBum eran magos blancos.

-No me dirás a dónde iremos? – preguntó un tímido KiBum.

-Quiero que sea sorpresa. –

-Vas a secuestrarme? – el rubio reflejó asombro ante la declaración del mayor.

-Haha no, aunque tampoco sería mala idea. –

-Entonces si lo harás? –

-No, te llevaré a un lugar para que pueda mostrarte algo. –

-Pues sigo sin entender. -

-Ya verás a lo que me refiero cuando lleguemos allí, no te apresures. –

Sin decir nada más, siguieron su camino hasta llegar a una gran colina. Todo era completamente verde producto de la abundante vegetación. Al parecer era un lugar tranquilo donde ambos podrían descansar.

-Dame tu mano. – JongHyun tomó la mano contraria y juntos subieron esa gran montaña de césped.

-Jjong porque me trajiste aquí? –

-Porque quiero mostrarte algo. –

-Es hermoso pero a la vez extraño. –

-Sabes que me gustan las cosas extrañas o mejor dicho, fuera de lo común. –

-Oh ya veo… -

-KiBum tengo una pregunta para ti. –

-Cuál? –

-Sabes que es el sogsan –im? –

-Obvio que sí, estás hablando con Kim KiBum. –

-Haha bueno entonces creo que mi sorpresa no saldrá mal. –

-Ah? –

JongHyun sacó su varita de su bolsillo despertando una mirada curiosa por parte de KiBum.

-¿Qué vas a hacer? –

-Voy a mostrarte mi sogsan – im.

La varita de roble fue apuntada hacia el cielo siendo perseguida por la atenta mirada de KiBum, quién se sobresaltó al observar como una gran ráfaga de hielo cubría el lugar producto del hechizo soltado por JongHyun.

-Ese es mi... –

-Es tu símbolo. El hielo. –

-Pero desde cuando tu…. –

-Cuando te dije que mi amor era inmortal no lo decía de broma. Mi sogsam - im es éste desde la primera vez que te besé. –

-Jjong… -

-Realmente te amo KiBum y quiero tenerte a mi lado para siempre. –

-JongHyun me vas a hacer llorar! –

-Tontito no quiero que llores, quiero que rías. –

-En verdad me haces muy feliz Jjong. –

-No más que tú a mí. –

-Bueno entonces… ya que tú me diste ésta sorpresa yo también quiero darte una. –

-Mmm estoy ansioso goyang- i… - el castaño atrapó la cintura de KiBum y lo pegó más a su cuerpo.

-Bueno no sé como vayas a tomar esto pero espero que no traiga más complicaciones a nuestras vidas.… -

-Me asustas.. ¿es algo malo? –

-No…solo que…. -

Las palabras del rubio fueron interrumpidas por una gran llama de fuego color azul haciendo que tanto él como JongHyun fueran separados violentamente.

Ambos cayeron a varios metros lejos el uno del otro. Ni siquiera podían verse. Esa persona había lanzado el hechizo con la única intención de separlos.

KiBum sobó su cabeza. La caída había ocasionado un fuerte golpe en ella haciendo que de inmediato comenzara a sangrar.

Poco a poco logró levantarse del suelo, pero… nunca pasó por su mente volver a encontrarse con esa persona.

-Vaya vaya… creí que nunca vería una escena tan conmovedora! Esa declaración fue de película!

-Tú… ¿qué haces aquí?–

-Buenas tardes Key, mi hermoso prometido.