Capítulo XVI
¿Qué tan difícil es?
-Dos minutos de retraso-dijo el de ojos cielo al chico frente a su puerta, y antes de que el otro dijera algo lo interrumpió-. No me interesa el porqué o el qué, ahora entra iré a buscar a Jay-con eso dicho se alejó de la entrada para subir al segundo piso por las escaleras.
-"Hola Jason, ¿Cómo has estado?", le cuesta demasiado decir-se preguntó así mismo sin preocuparse de ser escuchado, mientras entraba a la casa y cerraba la puerta.
Se encaminó a pasos lentos hasta la sala, recordando el porque estaba allí, simple después de haberle dicho parte de la verdad al niño Tim no tuvo salida que aceptar el hecho que ahora no escaparía con facilidad del radar del mayor, y menos que su propio hijo cooperará en ello, así que llegaron a un acuerdo de visitas compartidas pero sin que estas incluyan las palabras patrullaje y villanos en la misma. Jason, acepto no tenía problemas con ello con esta era la décima visita y la semana de pasar con padre, en cuanto a Edward, ya lo tenía ganado el pequeño; era muy tierno y realmente inteligente por lo cual no tuvo problemas en aceptar sus disculpas como en no culpar a su papá de alejarlo de él, pero con Tim era otra historia, solo le hablaba por obligación o por algo de pequeño Edward en ese momento y sino, no había ninguna comunicación ni nada.
-¡Llamen a Cadmus, su clon de Superman ha sido encontrado!-comentó con burla al encontrarse a Conner en la sala de estar. La mirada roja que le lanzó Superboy a Jason, era claro indicativo que no era su persona menos querida y ganas no le hacían falta para destrozarlo con sus propias manos pero, no lo haría, solo por qué cierto niño lloraría la muerte de su padre.
-Pero este clon de Superman, puede abrazar y tener una conversación con cierto petirrojo que tú no-le devolvió Conner con una sonrisa burlesca. Dos podían jugar el juego, y Conner sabía a la perfección que era lo que le estaba matando y doliendo desde que el mercenario encontró a Tim y su hijo, y meterle sal a la herida era su juego favorito desde entonces.
Jason estaba a punto de meterle una bala de kriptonita a ese puto clon, cuando escucho el ruido de pasos apresurado en la escalera como la inigualable voz del pequeño niño llamándole, miro una vez más a Conner antes de gruñirle como perro rabioso e irse con su hijo, el cual cargo en sus brazos escuchando las risas del menor. No muy lejos de allí estaba Tim, con su cara llena de neutralidad e indiferencia se acercó al par y dijo:
-Llévalo puntualmente a la escuela, no quiero recibir quejas de sus profesores, nada de comida basura, nunca lo dejes dormir solo y sin su peluche, y bajo ninguna circunstancia; y me importa un bledo si es Bruce o Batman el que te llama, no lo dejes sin supervisión por más de 5 minutos, ¿Oíste?-le repitió las mismas palabras que cada día que le tocaba recoger a Edward se las repetía sin cesar, casi como si estuviera programado para ello. Jason solo bufo aburrido- Si le pasó algo remedo de animal, te mato y será mil veces peor que la tortura del Joker-mirándolo junto con esa voz de ultratumba total, que muy pocas veces era escuchada de parte del tercer petirrojo.
-Ya entendí, babybird ni que fuera idiota-le respondió muy tranquilo de la vida, ignorando el reproche del otro por el apodo que usó en este.
Y como dice por allí: "Entre el dicho y el hecho hay un gran trecho", para Jason le quedo bien pegado eso...
Se podía ver al anti héroe corriendo de un lado a otro buscando a al pequeño niño, que hacía una hora atrás se había perdido en el enorme y concurrido centro comercial, ¿Como sucedió? Ni él sabe, lo tenía al segundo a su lado y luego ya no estaba; ahora estaba recorriendo medio centro comercial como loco sin encontrar ninguna pista del paradero del menor en cuestión, ya estaba sintiendo como una soga imaginaria se amarraba a su cuello y que tarde o temprano terminaría ahorcado, por el mismo o por alguien más.
-Maldición, como jodidamente pude perderle la vista a mi propio hijo, Tim me asesinara cuando se entere y peor si no lo encuentro...-se dijo internamente Jason mientras corría desesperado y por accidente casi bota a una anciana que pasaba por allí. Había preguntado a varias personas pero estas o le hacían el feo por perder a un pequeño niño de 4 años o de plano se lo hartaban con la mirada.
Ya llevaba media hora corriendo por todo el lugar, y estaba a punto de sacar sus pistolas y amenazar a todos ante su paranoia creciente que alguien se había reparado al pequeño y adorable niño de 4 años, y justo cuando pasaba por una de las fuentes del centro comercial se encontró con que en las bancas puestas en la orilla de la fuente estaba sentado el pequeño totalmente tranquilo, y hasta jugando con el agua de enorme pileta. El mercenario corrió a o de él menor que seguía jugando de lo más tranquilo, y revisó que el pequeño no tuviera ninguna herida o golpe y antes de que le cuestionará algo, Edward dijo:
-Papa, me dijo que tú en cualquier momento me perderías así que solo seguí su consejo de quedarme en el lugar que me perdiste, y no hablar con extraños. Aunque una amable abuelita me dio un chocolate...-explicó el pequeño niño con total calma. Para Jason fue un golpe a su orgullo, al saber que su pequeño babybird ya lo había visto con cara de perder a su propio hijo, y no se había equivocado.
El mayor abrazo a Edward, el pequeño no se inmutó por el contacto físico ajeno hasta lo correspondió con tranquilidad y dando una sonrisa, Jason se lo llevó así cargándolo entre sus brazos para que esta vez el menor no se perdiese entre la multitud de personas, y a la vez calmado parte de su miedo al perder al pequeño niño, que se quedó dormido y con la cabeza apoyada en el hombro de su padre.
El resto de su tiempo compartido fue normal, si normal cuenta como el pobre Jason aún seguía adaptándose a la vida de ser padre de un pequeño de 4 años, aunque para él era casi cuidar de un pequeño bebé pero que podía hablar y caminar por sí solo, y como otra de las tantas advertencias que Tim le dio la pasó por alto al perder el peluche favorito de su hijo y por el cual lloro por tres horas seguidas; en definitiva no estaba hecho para ser un padre por más que lo intentara, tuvo que comprarle otro peluche a Edward para compensárselo hasta que justo dos días antes de regresar a casa con papa Tim, encontró el peluche de Pikachu debajo de uno de los muebles cosa que no comprendió el como llego allí el peluche.
-Ya voy...-se escuchó la voz del tercer ex Robin mientras se dirigía a pasos apresurados hasta la puerta.
Cuando Tim abrió la puerta se encontró cara a cara con el mercenario, que cargaba al pequeño Edward, que estaba completamente dormido y abrazando su nuevo peluche, que era un pantera negra. El menor tuvo que taparse la boca para no soltarse a reír al ver el rostro cansado y con ojeras del mayor, hasta podría aventurarse el decir que estaba con algo de estrés.
-Déjame adivinar...-comenzó a decir recargándose en el marco de la puerta- "Perdiste" el peluche de Jay, le diste dulces cosa que lo mantuvo despierto...-iba a seguir enumerando todas y cada una de sus ideas que iban acertando a lo que le pasó al pobre Red Hood, sin embargo Jason le interrumpió con voz divertida y maliciosa.
-¿Y esa camisa que llevas puesta, no es mía?-aquella pregunta hizo sonrojar al menor al ser atrapado, y antes que algo fuera dicho por el mayor, Tim se había alejado de la entrada dejándole vía libre de entrar a la casa.
Jason vio como el pequeño chico de ojos cielo se iba a otro lado de la casa, lo hubiera seguido pero prefirió dejar ir a dejar al Edward a su cuarto donde lo arropó y dejó su mochila en un pequeño sillón que había en el cuarto. Salió del cuarto evitando hacer ruido, aunque era un poco irónico porque antes habían hecho el suficiente para que el infante se despertara, lo que nunca espero al salir del cuarto fue el ver a Tim recargado en la pared del pasillo vigilándolo; ambos adultos bajaron a la sala de estar sin decir ni una palabra, hasta que el mercenario no soporto más la lejanía de su pequeño babybird y lo tomo del brazo y lo jaló para atrapar su delgada cintura con su otra mano, y antes de que dijera algo Tim, Jason lo callo con un beso. Al principio, Red Robin se opuso al gesto pataleo, empujó y golpeó el pecho del Todd pero al final se rindió y rodeo sus brazos en el cuello del mayor.
~...Continuará...~
