Una vez que Turquesa aceptó ingresar a la Hermandad Lunar olvidando a Kahchi, descubrió que allí debía aprender tanto o más que en la vida que había dejado en la Tierra. Del Mar más pequeño hasta el de mayor extensión; de los Montes elevados a los Cráteres más aislados; del Polo Sur a las Regiones Boreales; y de la cara visible a la invisible, tuvo que estudiar geología aplicada a la Luna, hacer reconocimientos de terreno, trabajar con la fuerza de gravedad del Satélite, contemplar las Constelaciones que se veían de uno y otro lado, analizar la influencia Lunar en el comportamiento del Agua en todos sus estados, en el del magnetismo y la electricidad, aprender el idioma local, etc.; y por fin, en Mare Tranquilitatis, recibió el distintivo de la Hermandad: un collar de perlas con un disco de Plata resplandeciente, otorgado a ella en este caso por una Gata Blanca de ojos azules (la Directora de la Hermandad) que vivía en Cráter Tyco bajo la forma de un lago cristalino.
Y la Siamesa pasó a llamarse Turquesa Lunar.
Aunque su conocimiento de los números la hacía candidata a la Hermandad de Marte, más que la que le había tocado, por su relación con Rayo y con Kahchi debía estar allí para alejarse tanto del Gato como del Chihuahua.
A lo largo de sus quince Encarnaciones, Ileana (ILEANA) Clelia Turquesa Isolda Sofía había vivido como una Gaviotesa casada con un Lobo Marino; como una Llama, con una Pumesa; una Tigresa, con un Oso Hormiguero; un Gallo Plymouth Rock, con una Oveja Karakul; una Anacondesa, con un Flamenco; un Lobo, con una Loba; una Murcielaguesa, con un Murciélago; una Paloma, con una Comadreja; una Armadillona, con un Armadillo; una Rata Gris de Tejado, con una Gata Chinchilla Persa; una Zorra, con un Zorro; un Comadrejón, con una Coneja Negra; una Coneja Angora (que nació en la Isla de los Conejos), con un Perro Ovejero Alemán; un Perro Pastor Inglés (nacido en la misma Isla), con una Coneja Manchada; y una Gata Siamesa Seal Point (nacida en Tierra del Thai), primero con un Gato Amarillo-Anaranjado (Rayo/Ciudad), y unos años después con un Perro Chihuahua (Kahchi / Ciudad).
En su primera Misión, Turquesa iba a encontrarse con Albino, como Rata Norway; a Aurora, como Armadillo; a Ceniza, como Murcielaguesa; a Cepillo, como Armadillona; a Destructor, como Armadillona; a los dos hermanos de Albino, como Paloma y Zorra Libre casados entre sí; al Jefe de los Lobos, como Paloma; a Lucero, como Ratesa Norway (aún no casada); a Pardo, como Paloma; a Rastreador, como Murcielaguesa; a Terruño, como Rata Bandicoot; a Tostado, como Rata Norway; y a Venteador, como Zorra Libre.
También, Albino había pasado una Encarnación intermedia como Murcielaguesa; Aurora, como Murciélago, y luego Palomesa; Cepillo, como Murcielaguesa, y luego Paloma; Destructor, como Paloma. El hermano mayor había sido Murcielaguesa; el menor, Murcielaguesa; el Jefe, Murcielaguesa; Lucero, Murciélago; Pardo, Murcielaguesa; Terruño, Murcielaguesa, y luego Paloma. Tostado, como Murcielaguesa, Paloma y Armadillona; Venteador, como Murcielaguesa, Paloma, Armadillona y Rata Bandicoot.
Así como en el grupo de la Hermandad del Sol nueve Dyjinns colaboraban desinteresadamente en los trabajos que allí se realizaban, en la Lunar un séquito de siete Reinas de las Hadas ayudaba a la Gata Blanca y a los Discípulos en algunas tareas, aparte de brindarles el regalo de sus conocimientos. No estaban por su actividad en un nivel inferior ni mucho menos; y tampoco recibían un trato distinto del que los Miembros de esa Hermandad podían tener para con su Guía.
Aparte del collar, Turquesa recibió en Cráter Tyco las directivas de su primera Misión.

El Lobo Albino, habiendo renacido como Rata Norway, se casó con una Viboresa de Coral. De sus cuatro hijos (una, una, uno y una), la segunda resultó ser la Loba Lucero, reencarnada como Ratesa; y como Albino había tenido cierto grado de relación con ella antes de conocer a Leonela, cuando su hija empezó a encontrarse con un Conejo Angora él hizo todo lo que pudo para mantenerla a su lado, y hasta la quiso más desde pequeña que a los otros tres. Turquesa Lunar, por lo tanto, debía convencer a la Rata de que le diera más libertad a su segunda hija.
Tanto el Norway (Albino) como la Armadillona y la Murcielaguesa (Destructor y Rastreador), vivían al noroeste de lo que era el Sector Moderno, es decir, entre las esbeltas Secoyas. El Armadillo, La Paloma y la Zorra Libre (Aurora, el Jefe de los Lobos y Venteador), habían hecho su hogar en la especie de Selva que era ahora el Sector Moderno, con sus Árboles de todo el Mundo, frutales o no. La Paloma y la Tucanesa tenían su nido en la rama de un Ailanto. Luego la otra Murcielaguesa, la segunda Armadillona, la otra Paloma y la Bandicoot (Ceniza, Cepillo, Pardo y Terruño), habían elegido el terreno cubierto de flores -de todos los colores posibles- y Avellanos, del antiguo Pre-Bosque del Sur.
Por último, la Paloma y la Zorra Libre -casados entre sí-, y la Rata Norway (los dos hermanos de Albino y el Lobo Tostado), se habían establecido respectivamente en una de las Palmeras que crecían en la línea de la costa, y sobre la barranca de la Plaza donde antes podía verse la Torre de los Conejos, y que ahora estaba cubierta por los Alerces y las Plantas con flores de Edelweiss.
A poco de empezar ella su tarea, dos personajes casi inesperados aparecieron en escena (luego vendrían otros): una Rata Bandicoot que cautivaba poderosamente la atención de la Gata -sin saber ella por qué- y una Armadillona a la cual tampoco llegaba a reconocer... En cambio ésta sí parecía conocerla, pues la seguiría sin descanso hasta el final de su primera Misión, con sentimientos y deseos totalmente contradictorios; primero haría lo imposible por estar al lado de Turquesa y luego no querría ni que se le acercara. Como si quisiera matarla, cosa que no estaba en el espíritu de nadie, desde la aparición de la Esfera de Luz.
Sólo cuando la Armadillona que había estado siguiéndola de cerca la obligó a ir adonde estaba el antiguo Hotel "Harlem", reconoció en ella al Lobo Cepillo, que tiempo atrás la había deseado sin conseguirla, por lo cual se había creado para sí un harén de nueve Gatas, que luego llevó al mencionado Hotel. Y en cuanto a la Rata Bandicoot, no pudo resistir la tentación de seguirla a escondidas; así descubrió que él vivía en el sector del Pre-Bosque, casado con una Anacondesa.
Más tarde -por decirlo así- el Bandicoot acertó a pasar por el antiguo Terreno de caza de los Lobos, frente a las Cavernas... Y Turquesa terminó reconociendo en este caso al Lobo Terruño, a quien había observado mientras él pasaba en dirección al Robledal, y del cual había quedado medio enamorada cuando aún vivía como Gata Siamesa.
Mientras se otorgaba a sí misma un margen de tiempo para pensar como resolver esas situaciones y ocuparse de su Misión, un Armadillo casado con una Liebresa se sentía muy vinculado sin embargo a una Murcielaguesa casada con un Tucán; otra Murcielaguesa -que vivía con un Tatú- trataba de alejar a la Armadillona de Turquesa; una Paloma casada con una Viboresa de Coral apoyaba a la Armadillona mencionada, en perjuicio de la Gata Siamesa.
Una Paloma y una Zorra Libre (los casados entre sí) ayudaban en cambio a Turquesa aconsejando a la Rata Norway; y otra Paloma (que vivía con un Tucán) buscaba poner orden mientras el Norway competía con la Paloma del Tucán y con otro de su misma Comunidad y Raza por el predominio y el control de todos los demás.

No fue sino hasta un largo rato más tarde que descubrió quién había sido realmente cada uno.
El Armadillo vinculado a la Murcielaguesa había formado matrimonio con ella en otra vida, cuando ambos eran respectivamente Aurora y Rastreador. La Murcielaguesa que trataba de alejar a la Armadillona había sido el Lobo Ceniza, que había hecho lo mismo cuando el Lobo Cepillo perseguía a Turquesa.
La Paloma que apoyaba a la Armadillona fue el Lobo Pardo, en ese tiempo gran amigo de Cepillo; los dos habían sufrido terriblemente por haberse enamorado de Turquesa y no haber logrado nada al respecto. La Paloma y la Zorra Libre aconsejando a la Norway, los dos hermanos de Albino. Por último, la Paloma casada con el Tucán y las dos Ratas Norways tratando de conseguir el dominio sobre los otros habían sido el Jefe Lobo, Albino y Tostado, los cuales habían dirigido la Manada sucesivamente y en este orden.

A lo largo de las tres Misiones de Turquesa Lunar irían llegando gradual y progresivamente gran cantidad de integrantes de Comunidades nuevas.
Así, además de las que ya había, se verían Ballenas Francas y Azules, Carpinchos, Delfines, Focas, Galápagos, Morsas, Manatees, Nutrias, Orcas, Pelícanos, Pingüinos Emperadores -Región Sur, Norte y Mar de las Mil Islas-, y también Cobras de Anteojos y Reales, Elefantes Blancos, Mangostas, Osos Pardos, Panteras y Tigres de la Tierra de Bharat; Osos Pandas de la Región de las Montañas Nevadas, y algunos Dragones de la Tierra del Arroz. Los distintos grupos de recién llegados se establecieron en diversos sectores de la antigua Ciudad y del renovado Bosque.
Los pocos Pandas de la primera oleada vivían junto a los Dragones y los Tigres en lo que antes era llamado Bosque del Sur; los Delfines, las Cobras y las Panteras, en un extremo de los Bosques del Sector Moderno y el río que ondeaba por toda la costa de la Ciudad.
Las Ballenas, los Carpinchos y los Manatees eligieron el río que corría al costado del Terreno de caza; las Focas, los Galápagos, las Nutrias y los Pelícanos, el sector que se extendía a uno y otro lado del límite entre el pueblo de las Ratas y el Sector Moderno.
Los Pingüinos Emperadores, los Elefantes Blancos, los Osos Pardos y las Mangostas, por último, vivieron inicialmente entre el Bosque Cerrado y el Claro de los Lobos.
Los antiguos terrenos del Bosque y de la Ciudad estaban, como cuando había venido Rayo, convertidos en un único y vasto Bosque de miles de kilómetros cuadrados por donde volaban, corrían, caminaban, nadaban o se deslizaban los habitantes de las Comunidades viejas y nuevas.
Únicamente los ríos y arroyos del viejo Bosque permanecían igual que en aquellos tiempos. Y mientras Turquesa Lunar trabajaba con la Rata Norway y su hija, en los límites de la extensa arboleda un grupo de Cóndores en círculo levantó incluso un cerro de la propia tierra, para que vivieran algunos Pumas y otros de su misma Comunidad.
Pero en realidad este trabajo era casi innecesario, porque todos sin excepción visualizaban fácilmente el paisaje que más les gustaba, o el de su Región de origen, aparte de sentir la temperatura del lugar donde vivía, algunos sonidos y aromas específicos; y el que vivía con ellos o pasaba cerca no se sentía molestado en absoluto por la elaborada visualización. Sin embargo, hasta los Gatos empezaban a sorprenderse por lo que comenzaban a hacer los Miembros del Pueblo del Bosque.

Cuando la Siamesa pudo volver al terreno de Sequoias con el Norway y con la Ratesa hija de él, aunque trayendo detrás al Conejo Angora y a todos los otros, el pretendiente de la pequeña confesó ante el antiguo Lobo Albino su amor por ella. Luego se dirigió a la Ratesa y, en el momento en que le entregó la acostumbrada prenda de compromiso y pronunció con ella la fórmula conocida, la pequeña se hizo grande voluntariamente para casarse con el Conejo... Y su padre finalmente aceptó; las voces de sus viejos amigos se levantaron en torno de él, en señal de felicitación.
Después de lograr su objetivo y conseguir un permiso especialísimo de la Gata Blanca, Turquesa le confirmó a la Armadillona su vida anterior como Cepillo; también le anticipó que tras su última Encarnación formaría parte de la Hermandad Lunar, y ella tal vez aún se encontraría allí para recibirlo.
La Siamesa volvió a la Región de Cráter Tyco para comunicar los pormenores de su primera Misión; la Gata Blanca se corporeizó y salió del Cráter donde vivía y, después de felicitarla, se quedó hablando largamente con la Enviada.
-Lupus albus, in illo tempore... -Comenzó Turquesa a contar la historia de Albino.

La Siamesa, animada luego de dar el informe de su primera Misión ya cumplida, se sintió con ánimo de sobra para la siguiente. Ahora, según le indicó la Gata Blanca, tenía que hablar con el Perro Afgano Alí Ben-Akhí.
El que había tenido un gran harén de cuarenta Gatas en el Hotel "Mi Palacio", tuvo su última Encarnación como una Gata Gris nacida de un Gato de la misma Raza y una Osa Hormiguera.
La Coneja Negra estaba a punto de renacer como un Perro Samoyedo; su padre sería un Perro de esa Raza, y la madre debía ser la que en su vida pasada fue Alí Ben-Akhí. Turquesa entonces, debía conseguir que la Gata Gris aceptara por esposo al Samoyedo.
En la Tierra de Pehuenia entretanto, un Cóndor (que afectaría el desarrollo normal de los acontecimientos) abandonó el nido situado entre las Montañas donde había estado hasta ese momento en el círculo familiar -junto a su madre Carpinchesa y sus dos hermanos- para crecer voluntariamente y buscar a su alma gemela de esa Encarnación.
En esta etapa de su trabajo, la Siamesa encontraría además, a Cepillo (nuevamente), como Comadrejón; al Collie (que gracias a la Coneja pudo tener hijos), como Gata Atigrada; a Dientón, como Coneja Angora; al Delegado, como Coneja Marrón; a Vocero, como Comadrejón; y al Rey de las Ratas, como Perro Siberiano Husky.
El Perro Samoyedo (o bien la Coneja Negra) iba a casarse con una Panteresa.
Por otro lado, Cepillo había vivido entretanto como Rata Bandicoot y Zorra Libre; Dientón, como Zorra Libre y Comadrejón. El Delegado, como Zorra Libre y Comadrejón. Vocero, como otra Zorra Libre. Y el Rey, como Zorra Libre, Comadrejón y Coneja Gris.
Para la Gata Gris todo transcurrió con normalidad hasta que -cuando por propia decisión se hizo jovencita- el Cóndor mencionado al principio, descendiendo en círculos hasta tocar tierra, le fundió el corazón en el crisol del amor. En realidad lo había visto desde la rama de un Alerce del sector costero donde había estado el barrio de las Ratas, gracias a las nuevas facultades que por otro lado todos poseían. Luego él se perdió de vista detrás de las Montañas, pero la Gata permaneció allí mirando al cielo y suspirando tanto como lo que en el Viejo Tiempo habrían sido nueve horas.
Antes de abandonar su puesto (en el que esperaba ver nuevamente al Cóndor) le dejó un mensaje escrito en el viento... No podía saber que la para ella hermosa Ave iba a casarse en esta su segunda Encarnación con una Loba (no del Pueblo del Bosque) descendiente de un hijo de Terruño y la Anacondesa, el cual se había casado por su parte con una Tigresa. Tampoco sabía que en su último paso por el Mundo Terreno un Perro Samoyedo tenía que casarse con ella para que pudiera nacer la Coneja Negra, ahora en su decimocuarta Encarnación.
Él, claro está, se encontraba en la misma situación respecto de este asunto; pero de cualquier modo terminó enamorándose de la Gata Gris y trató de acercársele para declararle su amor. En ese Tiempo sin tiempo, lo único que debían decir el pretendiente y su pretendida en estos casos era: "Sos preciosa"; "Tú también eres muy apuesto y cariñoso"; "Es porque te amo..."; "Con esto acepto tu amor".
Cuando el Samoyedo empezó a tratar de conquistar el corazón de ella, entró en escena Turquesa para ayudar a que la Gata se interesara en él.
Pero en cuanto tuvo oportunidad, la Gata fue a pie hasta la Tierra de Pehuenia; en caso de encontrar uno de los numerosos ríos que corrían entre el conocido Bosque y el Sector de las Viñas, lo cruzaba tranquilamente caminando sobre el Agua o bien yendo por el fondo, siempre merced a las habilidades que la Esfera había brindado desde su aparición.
La Enviada Lunar entonces optó por seguirla de incógnito... A veces era lluvia; a veces una Laguna. Y si no, tomaba la forma de una Nube o volvía a la original, de Siamesa Seal Point. Al llegar junto con la Gris a Pehuenia, le mostró en un espejo de agua imágenes de su pasado y de su futuro; entonces ella le preguntó a la Enviada si el destino podía estar fijado ya por el camino individual, a lo largo de las quince Encarnaciones.
-En gran parte de nuestra vida, sí... En lo referido a tu futuro casamiento, el destino no sólo es tuyo, sino que le pertenece también al Samoyedo. Y el del Cóndor está unido al de una Loba que por ahora aún se encuentra en el antiguo Bosque Abierto.
-¿Y si antes de conocerla pudiera verme? ¿No acabaría enamorándose de mí, como yo de él? -Le preguntó ahora, ilusionada, la Gata de color gris.
-Tal vez, pero más tarde sentiría que le falta algo. No sería del todo feliz a tu lado; y creo que tú tampoco, siendo su esposa.
Al oír esto, la enamorada se entristeció visiblemente. Turquesa volvió a decirle que todavía podía evitarse un dolor mayor e incurable, pero ella le respondió llorando que quería estar un tiempo sola para pensar y la Siamesa esta vez accedió.

Todo el territorio que abarcaba la gran arboleda fue conocido desde esta Etapa con el nombre de Bosque Grande.
Por otro lado, el Pueblo de los Lobos y Anacondas empezaba a vivir aislado de las demás Comunidades (las Lobas comenzaron a criar ellas mismas a los Lobeznos nacidos de Anacondesas) sin que esto los perjudicara a ellos ni a nadie; siempre habrían Anacondas y Lobos viviendo fuera del ámbito de ese Pueblo, casados con alguien de otra Comunidad. Pero ellos sólo buscaban la felicidad -lo cual estaba al alcance de todos- pareciéndose cada vez más entre sí.
En este Nivel de Relación, que se practicaba además del primero, un Lobo (o una Loba) podía integrarse físicamente a una Anaconda o una Anacondesa; y uno de este grupo, a otro cualquiera del primero.
1- Un Lobo integrado a una Anaconda (en caso de gran amistad): el Lobo experimentaba conscientemente los cambios de piel, la acción de subir y bajar por los troncos, la del deslizamiento por el suelo, la percepción infrarroja, etc.
2- Lobo integrado a Anacondesa (casados o no): vivencia compartida del embarazo de ella por parte de él o de otro Lobo, de su acto de dar a luz, y de las otras cuatro experiencias.
3- Loba integrada a una Anaconda (casados o no): vivencia consciente de las cuatro primeras experiencias, y de la Relación Física a nivel interno (caso de los cónyuges).
4- Loba integrada a una Anacondesa (gran amistad): vivencia de las cuatro primeras situaciones, del embarazo y del alumbramiento de su soporte físico.
5- Anaconda integrada a un Lobo (gran amistad): la Anaconda experimentaba la vida sobre cuatro pies, el aullido, la respiración con dos pulmones y la circulación de la sangre.
6- Anaconda integrada a Loba (casados o no): vivencia de la concepción, de la etapa de embarazo y el alumbramiento de ella, de la relación interna y externa (por parte de otra Anaconda), del cuidado maternal de los Lobeznos (que hubiera tenido una Anacondesa), y de todas las experiencias del 5to caso.
7- Anacondesa integrada a Loba (gran amistad): vivencia de todas las experiencias mencionadas en los casos 5to y 6to.
8- Anacondesa integrada a un Lobo (casados o no): relación interna y externa (el Lobo con otra Anacondesa), vivencia compartida de la concepción, del embarazo y de todas las experiencias del 5to caso.
En todas las circunstancias mencionadas, tanto el que se integraba como el que lo incorporaba sentían la presencia y la forma del otro.
Y por todo lo que lograron en los dos primeros Niveles de Relación, los habitantes de ese Pueblo habían dejado también de tener Jefes -ni siquiera uno para toda la Comunidad- desde que Rayo intentaba convencer a Clarita de que saliera del Gato Birmano.

Al igual que durante las Misiones de Rayo se habían formado dos Comunidades Unificadas, una Representante y otra Secundaria, en esta también surgirían Pueblos únicos constituidos por un número no muy grande de individuos de dos Comunidades al principio.
La primera en nacer, sería además la Representante de toda esta Etapa.
Habiendo llegado los Delfines -junto a otras Comunidades- un grupo de Caballos y Yeguas que iba por la playa (dos Tobianos, una Tobiana; tres y cinco Árabes; tres Alazanes y una Shire) vio a nueve Delfinesas y doce Delfines, y el amor a primera vista entre unos y otras fue instantáneo.
Los quince corrieron entonces hacia el Mar sin pensarlo dos veces y se perdieron bajo las olas. Luego de lo que parecieron dieciséis años, los descendientes de los primeros casamientos ya nacían y vivían en el Mar. En la Comunidad Océano, los hijos de un Caballo y una Delfinesa eran criados por la misma que los había engendrado. Los de Yeguas y Delfines eran criados igualmente en el fondo azul por sus respectivas madres, que permanecían cómodamente echadas en el lecho marino. Además, ellas podían estar sumergidas mucho más tiempo que cualquier otro miembro del Pueblo Unificado.
En otras palabras, el trabajo de adaptación había venido de una parte únicamente, la cual había aceptado el nuevo y desconocido ámbito. Tanto las Yeguas como los Caballos grandes y pequeños acompañaban a sus Congéneres siguiendo las corrientes oceánicas, brincaban junto a ellos para volver a caer en el Agua, caminaban o galopaban Mar adentro, se quedaban en la superficie para que los Delfines pudieran saltar sobre ellos, y se mantenían algún tiempo erguidos sobre sus pies -por juego- mientras los otros hacían lo mismo sobre su aleta caudal.
Es decir que su aceptación plena e incondicional del ambiente extraño los había beneficiado con todas estas nuevas habilidades. Y lo mismo pasaría en otros casos, con las demás Comunidades Unificadas.

Los Dragones de la Tierra del Arroz no eran aún muy numerosos, en la Etapa de la actual Misión de Turquesa. Sin embargo, alrededor de cuarenta Osos y treinta y dos Osas (Pardos de Bharat) quedaron boquiabiertos ante la belleza de las Dragonesas y la majestuosidad de ellos. Y los Dragones -que tenían la altura de un Elefante con las proporciones de un Tigre, el cuello como el de una Jirafa pero la mitad de largo, cuernos curvos orientados hacia atrás, grandes escamas azules como de Pez y parte inferior del cuerpo casi dorada- encontraron a las Osas encantadoras, al tiempo que unas treinta y siete Dragonesas -un poco menores que los Dragones, con alas semejantes a las de los Murciélagos lo mismo que los anteriores, cuernos más cortos y rectos, escamas triangulares rojas y parte inferior del mismo color que la de ellos- quedaron fascinadas con las capacidades y la personalidad de los Osos.
No se necesitaba más para dar origen a una Comunidad Unificada. De modo que los cuarenta y cinco Osos y las treinta y dos Osas se casaron casi inmediatamente con otras tantas Dragonesas y un número equivalente de Dragones. Después, fueron con los venidos de la Tierra del Arroz al mejor sitio que podía existir para sus cónyuges: el interior de un Volcán activo del Mar de las Mil Islas.
Para la toma de contacto, sin embargo, todos ellos tuvieron que pasar la prueba de fuego alrededor de la gran chimenea que estaba a punto de lanzar su columna de humo y su lluvia destructora.
Después de resistir semejante baño -durante el cual se decían unos a otros "¡Quietos, que nadie se mueva ahora!"-, se zambulleron de un salto en el pastoso fluido, a pesar de que hasta a los Dragones les costaba de momento moverse con facilidad, mientras con un esfuerzo mental contrarrestaban sus terribles efectos.
No obstante, pronto se acostumbraron al nuevo hábitat, siendo sus pasatiempos favoritos deslizarse montaña abajo ayudados por la Lava y haciendo apuestas sobre quién llegaba primero a la base del Volcán, o hacer la misma prueba pero a la inversa; es decir, quién aguantaba mejor y más tiempo la fuerza del torrente rojizo, sentado de espaldas y sin agarrarse de nada. Ahora el Fuego natural, provocado por combustión, no habría significado para los Osos del Volcán más que la llamita de una vela.
Las Osas tenían a sus hijos -uno o dos cada vez- que nacían por supuesto de huevos, en pequeñas cuevas donde también los criaban, excavadas por sus esposos en las paredes de las galerías internas del Volcán, y cruzadas la mayor parte de las veces por el burbujeante elemento.
Las Dragonesas daban a luz a sus Ositos en el mismo ambiente, sólo que las cuevas eran abiertas por sus cónyuges, cada vez más fuertes a causa de los casamientos entre unos y otros. Luego ellas criaban a sus pequeñines con ayuda de la Esfera de Luz.
Los Osos Pardos tenían su Luna de Miel con las Dragonesas -y los Dragones con las Osas- en el fondo de los depósitos de magma. En ellos también se zambullían a veces para pasar el rato, y algunos dormían incluso, en la parte más profunda, arrullados según decían por el movimiento levemente ondulante de aquel fluido volcánico.

El magma era esencialmente un compuesto de rocas reducidas a fragmentos ardientes o fundidos, y ceniza.
En cierta ocasión uno de los Osos Pardos, recorriendo un túnel vacío encontró un pozo del tamaño de una fuente de paella, casi lleno a causa de una erupción más o menos reciente. Revolvió el fondo y, cuando el material sedimentado empezaba a flotar nuevamente, algo bastante más caliente le hizo retirar la mano; intrigado, volvió a meterla y al sacar el elemento extraño vio que era simplemente un trozo de metal a medio fundir. Cuando reflexionó sobre su descubrimiento, se puso el fragmento en la boca para ver qué tan blando era.
Después, aún con el metal sobre la lengua, siguió experimentando consigo mismo y lo tragó con varios sorbos del pastoso compuesto. Resultaba áspero y difícil de tragar.
-Tal vez con mayor cantidad de metal derretido tenga más homogeneidad... -Se dijo, pensativo, mientras sentía el calorcito que le venía del estómago. Pero allí lo único que parecía haber eran cristales, y en cantidades muy pequeñas. De todos modos continuó con su estrambótico proyecto hasta que pudo juntar suficiente Cobre, Cinc, Estaño y Plomo como para empezar a ofrecer y presentar su invento; más adelante conseguiría otros metales.
Este fue el origen de las llamadas Cantinas, donde todos podían tomar el equivalente a un trago fuerte. Con el metal derretido como aglutinante, el cocktail de Cobre (por ejemplo), piedras fundidas y semifundidas, y ceniza, tenía consistencia de polenta un poco pasada de agua, con granos de arroz hervidos hasta el límite de su resistencia, queso a medio derretir y pedacitos de pan rallado quemados en una sartén... Los Osos y los Dragones podían tomar y comer casi cualquier cosa.
Aun había variantes en los tragos, algunos de los cuales tenían nombres conocidos tradicionalmente por los Conejos que también vivían junto a unos y otros.
El "Té con leche", muy del gusto de las Osas y de algunas Dragonesas: ceniza y Bronce fundido en partes iguales (800 grados).
"Scotch on the Rocks", para los Dragones y Osos que se decían veteranos: Plata fundida y calentada al máximo, con un trozo de Cobre, uno de Oro y uno de Hierro (más de 950).
"Dry Gin", favorito de casi todos los Dragones: una parte de Hierro derretido, una de piedra volcánica en pedacitos y una de ceniza (1500).
"Flambee", para cualquier integrante de la Comunidad Unificada que empezaba a participar de las reuniones en la Cantina y tenía que tomar su primer trago fuerte: Oro derretido y carbones encendidos flotando (más de 1060).
Por último, "Cerveza Negra", el trago más popular: una parte de Oro, dos de Plomo y una de ceniza (1060 grados).
Otras golosinas de las que todos disfrutaban las constituían el Queso Fundido -que con algunas variantes era llamado Polenta (el interior derretido de una piedra partida como un coco)- y los Caramelos, simples trocitos de vidrio de cualquier color, enfriado hasta cierto punto por fuera y con forma ovalada o esférica, para luego saborear lentamente. También podían ser piedritas de forma y tamaño irregulares, que unos y otros masticaban.
Dejando de lado tales extravagancias, la Comunidad del Volcán -que aumentaría gradualmente pero nunca disminuiría en número- alcanzó un Nivel de Relación un poco más parecido al logrado por el Pueblo del Bosque. Por otro lado, aquí también una de las partes -los Osos- aceptó sin reparos el modo de vida en un ámbito nunca antes visitado ni mirado siquiera desde lejos, evolucionando en cierto modo en gran medida a raíz de eso.
Este Pueblo Unificado fue el primero de carácter secundario que surgió en esta Etapa.

La siguiente Comunidad de nivel secundario surgió poco después que la del Volcán.
Los Jaguares y las Ratas de las cuatro Razas (Bandicoots, Grises de Tejado, Norways y Polinesias) descriptas en "Lo que vieron el Sol en el Bosque, y la Luna en la Ciudad", acabaron formando la Comunidad Fjord con 295 Yaguaretés y Tigresas por un lado, 313 Ratas y Ratesas por el otro. Se establecieron en la tierra originaria de las Norways, donde el hielo y la nieve aún llegaban hasta la costa de contorno serrado.
Los hijos de Yaguaretés y Ratesas vivían entre la nieve y el Agua, lo mismo que los de Ratas y Tigresas. En el período correspondiente al invierno Nórdico la Comunidad celebraba su nacimiento bajo las fuertes nevadas; esa era también su época de casamientos y la de mayor actividad. Luego, los que dormían "hasta la siguiente estación fría", lo hacían junto a toda su familia bien adentro del territorio, sobre la nieve para ellos tan acogedora. Este fue su primer Nivel de Relación.
Pero al igual que las mencionadas anteriormente, la Comunidad Fjord alcanzó su segundo Nivel entre la segunda y tercera Misiones de Turquesa, en su caso.
Los Pumas y las Gaviotas consiguieron esto, cuando empezaron a tener su hogar sobre las nubes y dentro de ellas. Allí nacían los hijos de Pumas y Gaviotesas, y los de Gaviotas y Pumesas.
Todos podían crear nuevas nubes y darles la forma que quisieran, la cual nunca se perdería. Usaban las gotitas de agua en suspensión para hacer Arco iris nunca antes vistos ni en sueños... Siendo todos ellos tan tenues, parecían de la misma naturaleza que los Cirros y los Cúmulos donde vivían.
Los Caballos y los Delfines de la Comunidad Océano, cuando se hicieron una ciudad a su gusto en el fondo del Mar, aprovechando la facilidad de crear formas por medio de pensamientos dirigidos conscientemente -como fue descripto- a causa de la energía radioactiva que había impregnado el Agua.
Los miembros de la del Volcán, desde que las Dragonesas pudieron criar a sus Ositos, en lugar de necesitar la ayuda de la Esfera Blanca.
Todos los nacidos de Osos y Dragonesas tenían siempre la legendaria fuerza de sus Congéneres; los de Dragones y Osas Pardas, las habilidades mágicas de los primeros y las últimas. Algunos Osos habían aprendido incluso a arrojar fuego por la boca... Muy pronto, todos ellos podrían hacerlo. Por el momento, los que lo habían conseguido se divertían lanzándose los chorros unos a otros, y también con los Dragones.
Por último, la Comunidad Fjord llegó al segundo Nivel de Relación cuando logró controlar el grado de congelación de la nieve, para que el gran manto blanco donde vivían se mantuviera siempre fresco; o como decían otros, igual que un helado descomunal de crema Americana. Partiendo de esto, no tardaron ni un cambio de estación en servírsela para saborearla como el mejor de los cucuruchos; así como la tomaban, iba cambiando de sabor después de cada bocado, todas las veces que quisieran.

Cuando Turquesa logró hacer que la Gata Gris volviera con ella a Bosque Grande, no pudo evitar sin embargo que a lo largo del camino se enamorara de todo el mundo. La lista llegó a contar con treinta y nueve integrantes, ninguno de ellos casado, que habían despertado tales sentimientos en el antiguo Perro Afgano.
En el viaje, entonces, quiso casarse con una Gaviota, un Caballo Tobiano y uno Tordillo, una Anaconda -no del Pueblo Unificado-, un Perro Gran Danés, un Perro Dálmata, dos Yaguaretés, tres Orcas, dos Dragones, cuatro Corales, una Rata Norway, dos Ratas Bandicoots, una Rata Polinesia, tres Zorros Libres, tres Comadrejones, un Toro Aberdeen Angus, una Cobra de Anteojos, un Lobo Marino, dos Delfines, dos Osos Pandas, un Dromedario, un Pingüino Emperador, una Pantera, un Oso Pardo y un Gallo Rhode Island.
Por otra parte un Comadrejón hizo otro tanto con la Siamesa -que ahora sí reconoció a Cepillo-, aunque con más arte que en su Encarnación de Lobo. Él había pasado entretanto dos vidas sucesivas como Rata Bandicoot y Zorra Libre. En esta ocasión vivía con otra Siamesa.

Durante sus trabajos, Turquesa observaba asombrada la magnitud y variedad de la reciente inmigración, y luego alcanzó a ver a una descendiente de ella y el Chihuahua, que paseaba con el Tatú con quien se había casado. Pero por estar ocupada en sus asuntos con la Gata Gris, no pudo acercarse a la Perrita Chihuahuesa.
Luego un Perro Siberiano Husky aficionado a la poesía y practicante de magia blanca se encontró con Turquesa cuando ella acababa de llegar con la Gris a la Región de Bosque Grande. Y en el momento en que el Perro le recitó una oda, inspirado por su belleza, la Gata Lunar reconoció -sin poder creerlo- al Rey de las Ratas, quien la había conocido en su vida terrena. Ahora volvía a encontrarlo (¡Muy adelantado!) como Siberiano Husky, nacido de otro Siberiano y una Comadreja. Por desgracia para él, ya estaba casado con una Pumesa, por lo cual tampoco esta vez pudo vivir al lado de la hermosa Enviada de la Luna.
La Gata Atigrada ayudó a Turquesa; en caso de que la Siamesa lograra su propósito, la Atigrada se dijo que si podía volver a casarse (después de vivir con la Morsa) lo haría con el hijo de la Gris y el Samoyedo.
Las dos Conejas y el Comadrejón también ayudaron a la Siamesa, lo mismo que el Siberiano Husky; aunque el Perro lo hacía desde un nivel más elevado, como supervisando a los tres anteriores.
La Atigrada que esperaba permanecer en la Tierra lo suficiente como para volver a casarse, era por supuesto el Perro Collie en su última Encarnación, que iba a querer tanto al hijo de la Gata Gris -el Perrito Samoyedo que había sido la Coneja Negra- como a la propia Coneja que se había sacrificado para que él pudiera tener hijos en el pasado, y aunque ahora no pudiera casarse con el Perrito.
La Coneja Angora, la Marrón y el Comadrejón habían sido Dientón, el Delegado y Vocero, siendo el primero y el último dos de los mejores amigos de Turquesa entre todos los integrantes del antiguo Pueblo de las Ratas; y el Siberiano, como se dijo, era por esa época el Rey de esa Comunidad.
Como Turquesa y el Samoyedo esperaban, la Gata Gris se sobrepuso a su capacidad de enamorarse, situación inversa con respecto a la que había vivido como Perro Afgano con sus cuarenta Gatas, y acabó por aceptar a su pretendiente con la fórmula acostumbrada, al comprender que el Cóndor no podía vivir junto a ella. Y así Turquesa Lunar volvió al grupo de la Hermandad, a dar el informe sobre el resultado de su segundo trabajo.

La Gata Siamesa, luego de unos cuantos intentos, logró integrarse al Agua cristalina... Estado en el cual vivía la mayor parte de su tiempo la Directora de la Hermandad.
Turquesa recibió así las indicaciones que le transmitió la Gata Blanca y -al dejar el Cráter Tyco- se aprontó para su última Misión. En este caso, se encontraría con Pardo, como Armadillona, Rata Bandicoot, Zorra Libre, Comadrejón, Coneja Blanca, Perro Setter Irlandés y Gata Birmana. Y con Río de Tierra, como Armadillo, Ratesa Polinesia, Zorro Libre, Comadreja, Conejo Gris, Perra Pomerania, y Gato Russian Blue.
Simultáneamente aparecerían el Jefe Lobo y Machahuai, como Armadillona, y Comadreja.
Después de vivir como Anaconda, Río de Tierra también había tenido otras tres Encarnaciones intermedias: la de una Loba (fuera del Pueblo del Bosque), de un Murciélago, y de una Palomesa. Con respecto a la etapa de Pardo como Setter Irlandés, en las cuales se había casado con una Orquesa, ya se sabe que cada habitante de la Región de Bosque Grande visualizaba si lo deseaba el medio que mejor le parecía, con todos sus detalles.
Sólo que -en el caso del Setter Irlandés- era su esposa quien había aceptado para vivir el medio aéreo desconocido, como lo habían hecho ya un Delfín (casado con una Cabresa Montañesa), una Delfinesa (con una Pantera) y una Orca (con una Zorra Libre). Todos ellos podían estar fuera del Mar igual que si flotaran, en el Aire cargado de Agua, desplazándose libremente a mayor o menor altura y en cualquier dirección, siendo a veces también acompañados por sus esposas y esposo.
Según la Ley Universal, Dorita no podía renacer ni siquiera para limpiarse de todas las Relaciones Libres que había tenido descuidando su trabajo con las Corrientes Espirituales. Pero en cambio, su consciencia permanecería casi dormida a lo largo de siete vidas desvinculadas entre sí. Viviría a través de un Armadillo casado con una Pumesa; de una Ratesa Norway, con un Perro Terrier Escocés; de un Zorro Libre con una Osa Parda; de una Comadreja con un Gallo Leghorn; de un Conejo Blanco con una Pelicanesa; de una Perra Dobermann con un Dragón; y de un Gato Amarillo-Anaranjado con una Oveja Merino.
En su tercera Misión (la más larga de todas) Turquesa debía lograr que Dorita despertara en cada cuerpo que ocupaba, y saliera de él luego de haber incorporado una Corriente Espiritual. En todas las ocasiones se acercarían a la Gata Gris -captando su presencia dormida- el Lobo Pardo y la Anaconda Río de Tierra, también bajo las distintas apariencias. Ayudarían a veces, pero casi siempre tratarían de atraer su atención, cada uno por separado. Turquesa los reconocería a partir del tercer encuentro.

En primer término, el Armadillo debía hacer un censo de todos los Árboles y demás habitantes de Bosque Grande, para que de ese gran esfuerzo Dorita sacara la fuerza que necesitaba para incorporar la Corriente de la Voluntad.
Pardo (la Armadillona) visitaba previamente las distintas Comunidades avisando de la llegada de él; Río de Tierra (el Armadillo) se adelantaba incluso a la Armadillona en lo que se refería a las Comunidades Unificadas, buscando voluntariamente a los Caballos y Delfines en el fondo del Mar, a los Dragones y Osos Pardos en el interior de los Volcanes, etc.
Río de Tierra (como Armadillo), mientras tanto, iba con Turquesa por todas partes, aunque ella no podía ayudarlo más que dándole consejos. De cualquier modo visitó el Armadillo a los habitantes ya tradicionales, a los llegados a partir del sexto Año y a los Pueblos constituidos en uno; el que más le costó encontrar en este caso, no fue el de los Osos y los Dragones sino el del Viento, a pesar de lo cual terminó por hacer el contacto que buscaba con un grupo de Pumas y Gaviotas que lo recibieron -lo mismo que a la Siamesa- sobre un amplio Cúmulo todo blanco.
Además del número de habitantes de esa Comunidad, tanto él como Turquesa pudieron saber que si bien los del Viento vivían únicamente sobre las nubes más blancas, limpias de lluvia, a veces los pequeños Pumas jugaban con las Avecitas entre los rayos y las fuertes corrientes de las nubes de tormenta.
Del Pueblo del Bosque supieron que algunos Lobitos y Lobitas acostumbraban adornarse de diversas formas con las escamas de las pieles abandonadas por Anacondesas y Anacondas, que ellos mismos les habían ayudado a quitarse; en otras ocasiones, las pequeñas Anaconditas de ambas Cadenas de Encarnaciones se encargaban de limpiar a los Lobeznos recién nacidos.
Y de la Comunidad Océano, escucharon que los que no habían crecido aún voluntariamente en tamaño y en sentimientos (porque los pensamientos estaban desde que ellos nacían), se entretenían haciendo figuras creadas con burbujas.

La Ratesa Norway debía pasar una etapa de su vida entre las Cobras Sagradas, una de las cuales era la descendiente de Turquesa y Rayo, para que Dorita incorporara la Corriente de la Inteligencia.
Así como en la Hermandad del Sol ayudaba un grupo de nueve Dyjinns, el círculo de siete Cobras también contaba con colaboradores similares; en este caso eran tres Sílfides que habían venido desde la Tierra de las Norways.
Pardo y Río de Tierra trataban de atraer esta vez su atención, cada cual por separado. Pero la Gata, que ahora no podía ayudar de ningún modo a la Ratesa, impedía que también ellos se le acercaran; por supuesto lamentaba enormemente no poder hablar con su descendiente, y se decía que en cuanto tuviera otra oportunidad volvería para ver a la Cobresa Sagrada.
Por el momento, la Rata Bandicoot (Pardo) volvió con su esposa Oveja Lincoln; y la Polinesia (Río de Tierra ), con su Comadrejón, renunciando por su parte a ver a la Norway.

El Zorro debía ir a vivir con la Osa en medio de las llamas -tan confortables para ella- del territorio donde vivían casi todos los Osos Pardos y la mayoría de los Dragones que no pertenecían a la Comunidad del Volcán, con el objeto de que ella obtuviera la del Amor; la Osa Parda, por otra parte, había nacido allí. Por otro lado, si una parte de este grupo vivía en lugares elevados, un Oso o un Dragón oficiaba de Antorcha, prestando su cuerpo como vehículo y soporte para el fuego de unas llamas incesantes que atenuaran las bajas temperaturas de los valles entre montañas.
Cuando apareció Río de Tierra seguido por Pardo, en esta ocasión Turquesa los reconoció bajo sus nuevas formas de Zorro Libre, y Zorra Libre, respectivamente.

En cuarto lugar, la Comadreja tenía que trasladarse a la Región de las Montañas Nevadas, sin tener contacto con nadie, hasta que Dorita incorporara dentro de ella la Corriente de la Ascensión.
Turquesa mientras tanto trataba de convencer a Pardo y a Río de Tierra de que no se acercaran por esta vez a la Comadreja. El problema fue que no sólo ellos la encontrarían encantadora, sino también un Leopardo de las Nieves, dos Osos Pandas -Gigante y Rojo-, y una Cobra Real que acababa de hacer su propio retiro en medio de esas montañas.
Entonces la Siamesa, sin intentar dañar a ninguna Criatura viviente de los alrededores, se volvió agua para inundar la Región -con sus habitantes terrestres y sus Árboles llenos de Pájaros- para mantener alejados a los nuevos pretendientes.
...No era ésta semejante al Agua de la Tierra donde como se vio, podía vivir cualquiera que lo deseara -individualmente, en pareja o dentro de una Comunidad Unificada como la de Caballos y Delfines-, sino que poseía las cualidades electromagnéticas de la Luna; sólo en torno a la Comadreja había un espacio libre de Agua, similar a una burbuja, para que ella pudiera continuar con su aislamiento hasta que Dorita lograra incorporar la Corriente de la Ascensión.
En ese momento el Comadrejón (Pardo) y la Comadreja (Río de Tierra) comprendieron la importancia de no interferir en la labor de Turquesa; y mientras los demás regresaban a sus respectivos lugares de origen, él y ella volvían respectivamente al lado de la Panteresa y la Nutria, con quienes en realidad vivían en Bosque Grande.

El Conejo debía enterarse de todo lo ocurrido en la época del Efecto Negativo, así como de las múltiples Relaciones Libres que Dorita había tenido... Y de la situación actual de la Gata Gris. Pardo y Río de Tierra (es decir la Coneja Blanca y el Conejo Gris), esta vez, se conformaron con escuchar desde lejos y con cierto temor, lo que decía Turquesa.
En cuanto al Blanco, después de hablar a solas de eso con su esposa Pelicanesa, le preguntó a la Gata Lunar si podía ayudarlo a que la presencia escondida en él lo dejara.
-No puedo, Chester. Es ella la que debe esforzarse para canalizar tu actividad externa y, aprovechando la energía implícita, incorporar la Corriente Espiritual que corresponde en este caso.
Entonces él siguió preguntándole a la Siamesa sobre los numerosos encuentros de la antigua Gata del Sector Viejo, y los otros dos volvieron con sus respectivos cónyuges (el Perro Bichon Frise y la Cobresa Real).

A través de la Dobermann, que vivía con el Dragón en el límite occidental del Sector de los Glaciares (Región del Poniente) la Gata Gris tenía que incorporar la oro rubí de la Providencia. El Dragón, que había nacido allí de una Condoresa (aunque había tenido oportunidad de visitar lo que ahora era conocido como Bosque Grande y en uno de esos viajes conoció a su esposa) casualmente oficiaba de Antorcha.
El Perro Setter Irlandés que había sido Pardo vivía en medio del Prado con la Orquesa; cuando percibió la leve vibración de Dorita no pudo dejar de seguir a Turquesa y a la Dobermann.
Y Río de Tierra -bajo la forma de la Perra Pomerania- le explicó a su esposo Babuino (se había producido ya otra serie de migraciones) la causa de su turbación al ver pasar a la Siamesa y a los otros dos; en consecuencia, ella también terminó yendo hacia el Sector de los Glaciares.
Pero ninguno de los dos se acercó al nuevo vehículo físico de la Gata Gris, acordándose de todo lo que habían oído en su Encarnación anterior. Incluso se maravillaron contemplando al magnífico Dragón con las llamas rojizas brotando de sus costados, sus alas y su cabeza... Porque aun así la Dobermann casi no se separaba de él.
Cuando Turquesa habló con el Setter y la Pomerania -ya en carácter amistoso-, ella y él se despidieron de la Siamesa y de la Dobermann para hacer de nuevo todo el camino a Bosque Grande.

La última etapa de esta Misión tuvo lugar en la Isla de los Conejos, el Mar de las Mil Islas y el Sector del Altiplano.
El Gato Amarillo-Anaranjado descubrió que el alma de Dorita estaba usando su cuerpo; la antigua Gata del Sector Viejo se acordó de todo lo que había hecho en vida y, al revivir mentalmente sus años desperdiciados, sólo pensaba en autoeliminarse -pues con la intensidad de su sentimiento de culpa aún creía estar viva- sin darse cuenta de que estaba involucrando a un extraño en sus propósitos.
Pero si no le pasaba absolutamente nada al Gato, Turquesa y la Oveja debían acompañarlo en todas sus peripecias... Primero él buscó uno de los acantilados costeros más elevados, para saltar desde allí esperando ahogarse en medio del Océano; el salto había sido tan largo como el de cualquiera que lo hubiera intentado, bajo la influencia de la Esfera Blanca. Pero no mucho después de observar en su descenso los grupos de Caballos y Delfines, vio acercarse tranquilamente a su esposa y a la Gata Siamesa que venían a buscarlo.
Luego fue hasta el borde de un volcán a punto de entrar en erupción y cuando la lluvia pasó sin dañarlo al igual que la cascada de magma, buscó el fin ya engullendo gran cantidad de lava volcánica fresca -"o muero quemado, o muero envenenado"-, ya sumergiéndose en el pozo ardiente. Donde también lo encontraron Turquesa y la Oveja para decirle que las siguiera. En este caso las dos habían llegado envueltas por el Aura Lunar protectora de la Siamesa.
Sin rendirse aún, el Amarillo-Anaranjado se hizo arrojar por un Cóndor desde siete mil metros "para experimentar las emociones del vuelo", sobre un terreno rocoso y árido; y por último convenció a una Anaconda para que lo asfixiara entre sus fortísimos anillos.
...Sólo que la Esfera de Luz -y un poco también la Oveja y Turquesa en el caso del Gato- impedía que cualquier habitante de cada Región sufriera algún tipo de daño.
Cuando volvieron a aparecer Pardo y Río de Tierra, primero trataron de atraer como antes su atención, pero luego ayudaron a la Gata en su tarea de lograr que Dorita se autoperdonara por sus pasadas Relaciones Libres.
Además de ellos iban a sumarse al grupo una Armadillona (casada con un Perro Terrier Escocés) que regañaría a Pardo, sobre el cual tenía notoria influencia pues había sido el Jefe de los Lobos, y una Comadreja de fuerza y habilidades extraordinarias que haría algo similar con Río de Tierra cada vez que lo descubriera en su distintas Encarnaciones, puesto que en otro tiempo fue el Jefe del pueblo de las Serpientes. Tras su Encarnación de Anaconda, Machahuai había vivido como Loba (Pueblo del Bosque), Murciélago, Palomesa, Armadillo, Ratesa Gris de Tejado y Zorro Libre.

En la tercera Misión de Turquesa, más precisamente mientras Dorita vivía a través de la Comadreja, 394 Cerdos y Cerdas de diversas Razas, junto con 412 Yacaresas Overas y Yacarés Overos buscaron y encontraron un lugar a gusto de todos ellos en la Tierra del Arroz, tras descubrir unos en otros un rasgo de perfección y belleza.
Y en esa Región anegada y fangosa formaron desde entonces la Comunidad de la Ciénaga, la cual también era de orden secundario con respecto a la de los Delfines y los Caballos.
Aunque no se formaron Pueblos Unificados en el Reino subacuático, sí se producían casamientos entre miembros de distintas Comunidades: los de Cachalotes con Calamares Gigantes, Rayas con Tiburones, Peces Espada con Belugas, Pulpos con Medusas, Estrellas de Mar con Hipocampos, Langostas con Cangrejos y Vieyras con Cypreas eran los más comunes.
Los Delfines que no pertenecían a la Comunidad Océano tampoco vivían en Mar abierto, sino que se habían trasladado a los ríos para lograr un contacto visual más cercano con todos los demás Pueblos, terrestres y aéreos.
...Y si bien estos vínculos tenían lugar entre los eternos Reyes del fondo Marino, nada impidió que un Yaguareté viviera junto a una Delfinesa momentáneamente solitaria, tras captar en su interior los latidos de ella y llegar al otro lado del Mundo para sumergirse en su búsqueda, dentro del Mar de las Mil Islas; en realidad, lo hizo atravesando la Gran Cadena Montañosa del Poniente junto con el resto del territorio, y sin pensar en tomarse un solo momento de descanso, cruzó a nado ese gran Océano hasta que percibió debajo de él la dulce onda que lo había traído desde su Selva natal en la Región de los Ríos.

El caso fue que la Gata Gris incorporó en orden las siete Corrientes Espirituales por el trabajo de Turquesa Lunar, que era exactamente lo contrario de lo que Rayo hacía con el Gato Birmano. Después de festejar con el Amarillo-Anaranjado y la Enviada el éxito de tan larga empresa, la Birmana (Pardo) regresó al lado del Carpincho y de paso fue con su esposo a la Región de los Ríos; el Russian Blue por su parte (Río de Tierra) volvió sin dejar pasar un latido más -como se decía entonces para referirse al paso del Tiempo- al sector del Mar de la Región Sur donde vivía con su esposa Delfinesa y sus cinco hijos. Desde ahora, tanto la Birmana como él empezarían su propio trabajo con las Corrientes Espirituales.
Al terminar esta última Misión y dar el correspondiente informe, la Siamesa esperó un poco más en la Hermandad Lunar. Además de la Directora del grupo, se acercaron para felicitar a Turquesa las siete Reinas Hadas... Entre las que se encontraba nada menos que Melynog-Y-Waun, recientemente admitida.
Cuando una Gata Chinchilla Persa con ojos verdes se integró a la Fraternidad, ella la recibió como le había prometido durante su primer trabajo en Bosque Grande; pues no era otra que el antiguo Lobo Cepillo. Después de verlo en la segunda Misión bajo la forma de un Comadrejón, Turquesa supo que él había vivido como Coneja Angora, Perro Bedlington Terrier y Gata Chinchilla Persa.
-Querido Cepillo -le dijo-, ¿Ves cómo ahora estás conmigo? ...Todo el odio, el rencor y el sufrimiento tenían que morir tarde o temprano, si íbamos a encontrarnos aquí. Y ahora nuestro amor podría ser perfecto, pero no me es posible permanecer mucho más tiempo dentro de la Hermandad Lunar. Mi destino es desaparecer en la Luz Universal, quod Raius fecit... Como lo hizo Rayo. ¿Te acuerdas de él? ...Tú también tendrás tres Misiones que cumplir, y es muy probable que esté ayudándote; aunque sé que podrás desempeñarte solo perfectamente.
-Querida Turquesa... ¿Dónde te veré entonces, si no hay noche estrellada ni crepúsculo? -lloraba la recién llegada con lágrimas como puntitos brillantes. -Con el amor de la Tierra te quise como Lobo; ahora te quiero con el de la Gata del Cielo. ¿Y cómo sabré que estarás a mi lado cuando te hayas ido?
-Cada vez que durante tus misiones alguien te demuestre ese sentimiento, o tú se lo demuestres a él, mi amor y mi luz estarán contigo, Cepillito. Aunque en realidad, es un vínculo único y universal; es decir que yo seré el vehículo para que llegue a ti, mientras que tú serás el receptor que luego lo transmitirá a su vez. Pero si en cualquier momento quisieras verme o decirme algo, de todos modos me aparecería ante tus ojos como Gata Siamesa. Sólo estaría mi imagen, pero lo mismo podrías hablar conmigo y obtener mi respuesta.
"después de todo, aunque no lo creas, con eso de el amor de la Tierra me enseñaste algo... Pues hace ya mucho tiempo, pensando en forma muy parecida le dije a un amigo que ese sentimiento tenía muchas formas. Ahora no estaría tan segura.
-Turquesa... Ojalá te hubiera querido y conocido mejor cuando aún vivías con Rayo. Si los Gatos pudieran renacer, una y mil veces, esa y todas las demás veces alguien se enamoraría de ti. Pues para mí es como dijiste antes: un sentimiento único y universal. Y ahora soy yo la que debo dejarte; me esperan en Mare Frigoris para mi primera instrucción como Discípulo de la Hermandad Lunar.

Cuando las dos se despidieron, la Siamesa ya no volvió a verla, estando la Gata Chinchilla Persa ocupada con su entrenamiento.
Pero en cierta ocasión -mientras reposaba meditando en el interior de un Cráter de Mare Nectaris transformada en Agua- percibió la vibración de una Gata Gris Perla con la cual había tenido un grado de relación, si bien muy pequeño y breve. Turquesa, entonces, conversó todo lo que pudo con la que había sido Clarita, la hija de Ariel y Sara que había conocido a Rayo antes que ella.
Finalmente la Siamesa se quitó su adorno del Disco Lunar y le dijo a Clarita que se lo diera a la Chinchilla Persa, para desaparecer luego en silencio y sin mucha tristeza.