Harry se recargó en el respaldo de la silla, demasiado cansado. Su padre lo miraba desde el otro lado del escritorio, esperando una respuesta, con la misma serenidad que mostraba siempre que debía dar alguna mala noticia, aunque probablemente la palabra profesional lo describía mucho mejor. No era para menos, llevaban en esa junta al menos tres horas por razones importantes y Harry, aunque estaba cansado y quería volver a casa junto a su adorado esposo, sabía que debía arreglar ese asunto lo antes posible.
Así que allí estaba, con toda la responsabilidad encima, de su respuesta dependiendo las acciones futuras de los aurores ingleses que estaban en busca de Viktor Krum y al menos quince hombres más a los que se les había involucrado directamente con la trata de Omegas. La respuesta debería haber sido sencilla, para el viejo Harry hubiera sido un "sí" rotundo, para él, ayudar a la gente siempre había sido una prioridad pero ahora, ahora existían otros factores.
La respuesta a «¿Quieres liderar el escuadrón en Moscú?» ya no parecía tan fácil de responder.
Sí, Harry quería liderar el escuadrón de Moscú, el último lugar en el que había habido pista alguna del líder del tráfico de Omegas al que simplemente llamaban "Alfa" y además, el último lugar en el que se había visto a Viktor Krum. Harry quería liderarlo para hacer justicia, sí, pero sobre todo para obtener venganza y sabía que esa determinación le ayudaría a dar con su objetivo, siempre lo hacía. Él sabía que, con toda esa información tan concisa y sus habilidades, daría con los dos fugitivos pero también estaba el factor Draco.
Después de una magnífica semana de luna de miel dónde Harry había podido disfrutar del placer de unirse en cuerpo y alma con su Omega; una semana de sexo, sol, mar y arena; una semana de comida, cariños, risas y disfrute personal; después de todo eso no estaba seguro de poder alejarse de Draco. Le necesitaba para poder estar bien y no, esa expresión no era parte de ninguna analogía, desde que se habían convertido en compañeros era como si simplemente no pudiera estar demasiado tiempo lejos de él. Tener que apartarse durante su jornada laboral ya era de por sí difícil de soportar, no imaginaba como sobreviviría en un país a muchos kilómetros de casa.
Suspiró. Estar lejos de Draco para proteger a Draco sonaba como una especie de broma cruel.
—Sé que puede ser difícil para ti, acabas de casarte y unirte con tu compañero pero no estamos seguros de tener otra oportunidad similar. Prácticamente los tenemos acorralados en Moscú y sólo es cuestión de encontrar su escondite —James sonaba realmente apenado por tener que pedirle algo así.
Harry quería volver a su paraíso tropical en Quintana Roo, donde no había decisiones por tomar más allá de hacer el amor con Draco antes o después del desayuno. O ambos.
—Yo... no puedo tomar esta decisión solo —dijo finalmente—. Un Omega recién marcado es muy apegado a su Alfa y Draco, bueno, esto también lo involucra de alguna manera.
—Lo entiendo, hijo, sin embargo, debes tomar en cuenta que en este momento el tiempo apremia.
—Lo sé pero aun si soy bueno en rastreo, no hay garantía de que la misión dure sólo unos días, podría estar semanas, meses incluso, lejos de Inglaterra y entonces ¿quién cuidaría de él?
James sonrió con afecto hacia su hijo.
—Bueno, no parece del tipo de Omega que necesite ser cuidado.
—Eso pensaba yo antes de que... bueno, ya sabes. Además, es tan diferente de antes, quiero decir, sigue siendo él pero a veces se comporta como... esos Omegas de la televisión, ya sabes, de esos que no pueden resistirse a un Alfa y se sienten miserables si fallan en algo como estar en casa para recibir a su pareja —explicó—. No es todo el tiempo, no es siempre, pero a veces realmente parece uno de esos Omegas frágiles y me preocupa. Es como si toda su confianza y altivez se hubieran reducido, hace unos días lloró porque mi estómago gruñó y él no había hecho nada de cenar. Él nunca hace de cenar o de comer, o algo, no sabe cocinar, pero aun así se soltó a llorar en ese momento.
James asintió y suspiró.
—No puede evitarse, es cosa de ese horrible lavado de cerebro. ¿Sabías que de todos los Omegas que rescatamos, Draco es de los pocos que han logrado una recuperación tan rápida y efectiva? Suponemos que se debe a ti, otros no han tenido mucha suerte. Por eso es que aún debes ser paciente, algún día volverá a ser el mismo y tal vez, incluso extrañes esta nueva faceta «demasiado Omega».
Harry bufó.
—Es lindo cuando parece que me necesita, pero ese no es Draco.
—¿Entonces sobre la misión...?
—Déjanos hablarlo. Sé qué Sirius no puede tomar la misión por Teddy y qué los otros aurores con experiencia en rastreo están ocupados con otras misiones pero tampoco puedo aceptar simplemente así, quiero decir, tengo una semana de casado y es normal que... bueno —se sonrojó—, que mi esposo y yo queramos estar juntos... ¿verdad?
—Completamente normal —respondió su padre con una sonrisa juguetona en los labios que sólo hizo que Harry se sonrojara más.
Harry se aclaró la garganta.
—De todas formas, el escuadrón debe seguir con sus esfuerzos y tratar de localizar a alguno de los sujetos. Tal vez ni siquiera sea necesario que vaya.
—Eso esperamos todos.
Harry asintió.
—Bueno, si no hay nada más, me gustaría irme a casa.
—¿Tú y Draco tiene algo planeado para esta noche? Tu madre por fin va a tener libre hoy por la noche y quería invitarlos a cenar.
—Oh... bueno, es que ya tenemos algo planeado, un festival en el mundo muggle —dijo con pena. Desde Año Nuevo —a excepción de la boda— no había podido reunirse con sus padres. Su padre demasiado ocupado con el caso del tráfico de Omegas y su madre demasiado ocupada con su nuevo cargo como directora de San Mungo. Sus agendas demasiado apretadas.
—Lo entendemos —dijo James con una sonrisa tranquila—. Pero asegúrense de visitar pronto, ¿sí?
—Por supuesto, papá.
Harry se despidió sin más ceremonias, pidiéndole a James que saludara a su madre de su parte y salió de su oficina a paso tranquilo, en dirección al atrio del Ministerio donde usaría una de las chimeneas para llegar a casa, por fin. Se preguntó si Draco se molestaría con él por llegar tarde, Draco se molestaba por muchas cosas, pero Harry siempre lo encontraba encantador.
Suspirando cual Alfa enamorado, Harry se abrió paso entre la gente, mientras repasaba sus planes de esa noche. Llegaría a casa, esperando que Draco hubiera regresado de Malfoy Manor dónde aún tenía su oficina y desde dónde manejaba las empresas de su familia. Ambos tomarían una ducha, juntos, como era últimamente su costumbre, después y si no se entretenían de más dentro del cuarto de baño, se vestirían con las ropas medievales que habían adquirido para la ocasión y marcharían hacia Warwickshire, dónde los muggles habían organizado un festival medieval en el castillo de Warwick.
Harry había encontrado el evento por internet y no se había podido resistir. La idea de pasear de noche por los jardines de un castillo medieval, comer un gran banquete y disfrazarse sonaba realmente divertido y romántico. Draco no había estado realmente seguro de querer hacerlo, aún no se acostumbraba a las multitudes después de su aislamiento involuntario, mucho menos a las multitudes no mágicas, pero Harry había logrado convencerle y al final, había sido Draco quién había elegido los disfraces.
Harry salió de la chimenea, tropezando con el montón de cajas que obstaculizaban la salida y cuyos contenidos se encontraban regados por todas partes, cubriendo cada centímetro de la sala de estar como si un torbellino hubiera pasado por allí. Harry no sabía que estaba sucediendo, pero tal vez, el festival tendría que esperar.
—¿Draco? —preguntó tentativamente.
No hubo respuesta del rubio, en su lugar, el sonido de un chasquido se hizo presente y ante él apareció un elfo doméstico de la casa Malfoy con el que Harry se llevaba muy bien.
—Harry Potter, señor, bienvenido, señor —le dijo con una reverencia.
—Dobby, buenas noches... ¿qué fue lo que pasó?
—Ah, el joven amo le pidió a Dobby que trajera todas estas cajas, señor. Dobby iba a poner todo en su lugar pero el joven amo comenzó a abrirlas todas antes de que Dobby pudiera hacer algo —el elfo respondió nervioso, como si esperara ser castigado por no haber cumplido con el que se suponía era su deber.
—¿Y dónde está Draco ahora?
—Arriba, señor, en su habitación, señor.
—De acuerdo, Dobby —respondió esquivando el montón de cajas y objetos de la sala—. Por favor pon todo dentro de las cajas, nuevamente, Draco te dirá después dónde rayos quiere poner todo esto. —Suspiró y subió las escaleras.
Harry no entendía la manía del Omega por acumular tantas cosas. Ya durante la mudanza a su nueva casa a las afueras de Londres habían hablado sobre todo lo que llevarían, principalmente porque Draco creía que todas sus pertenencias en Malfoy Manor entrarían en aquella casita de campo que en nada se comparaba con su mansión y no, no era una casa pequeña, para nada, pero era imposible compararla con la propiedad principal de los Malfoy. Sólo esperaba que Draco no quisiera conservar todos esos objetos porque a ese paso la habitación de huéspedes y el ático terminarían a reventar.
Después de andar por el corredor, llegó a la puerta de la habitación principal y la abrió.
Draco se encontraba frente al espejo, mirándose con una sonrisa bastante infantil en el rostro. Se había colocado el disfraz de esa noche y lo modelaba sin pudor alguno frente al espejo. El corazón de Harry se aceleró al mirarlo tan feliz y entusiasmado, pero sobre todo, se aceleró al encontrar a su esposo tan increíblemente guapo. Su traje había sido confeccionado por Madame Malkin especialmente para esa noche, un traje de príncipe color azul hecho a la medida y con los mejores materiales porque según el Omega, si tenía que asistir a un festival medieval muggle, no iba a ser un campesino cualquiera, él sería un príncipe.
Y lo era.
Su traje incluso tenía una corona de plata y una capa.
Harry sonrió y negó divertido.
—Su majestad —le saludó con una reverencia.
Draco se giró para mirarlo, aparentemente notando su presencia recién. En su rostro se pintó una enorme sonrisa de dientes blancos que hizo que Harry se derritiera. A veces, Draco era realmente como un pequeño niño mimado.
—El príncipe del reino del sol hace presencia finalmente —le respondió enarcando una ceja en reproche—. Espero tenga un buen pretexto para vuestro retraso.
—Suplico vuestro perdón, mi señor, un dragón se ha atravesado en medio del camino y mis hombres no han sabido cómo manejarlo. He tenido que matarlo yo mismo, con mis manos, casi he muerto en batalla.
—Bueno, eso explica vuestras fachas. ¿Acaso esa es manera de presentarse ante un miembro de la familia real? ¿Tarde y con esas prendas? Tiene suerte de que sea un monarca misericordioso y bondadoso, ya he preparado sus prendas para esta noche, así que no pierda el tiempo que mi misericordia tiene un límite.
Harry sonrió de manera juguetona, mirando su propio disfraz de príncipe sobre la cama.
—¡Larga vida al príncipe Draco! ¡Prosperidad a todo el reino de la luna por su bondad!
Draco soltó una carcajada.
—¿Te gusta? —le preguntó dando una vuelta tentativa. Modelándole a Harry su traje.
—Te queda perfecto. El azul resalta tus ojos.
—Bueno, entonces date prisa o llegaremos tarde al festival. Ya me he duchado así que sólo faltas tú.
Harry asintió caminando hacia el cuarto de baño antes de detenerse.
—Draco, olvidé preguntarte ¿qué hay con todas esa cajas en el salón principal? Ya habíamos hablado de traer demasiadas cosas a casa.
—Oh, eso. Bueno, son algunas cosas de mis antepasados, creí que podría encontrar algunos accesorios para nuestros disfraces entre todo eso. Las devolveré a la mansión después.
—¿De tus antepasados? ¿Cómo la capa?
—Era de mi abuelo —respondió con orgullo.
—¿Es que los Malfoy no pueden ser discretos?
—No lo creo, no.
Harry soltó una risita antes de marcharse a tomar una ducha.
Ambos estuvieron listos a las nueve en punto de la noche. Dobby había recogido todo el desastre de Draco y estaban listos para partir en cualquier momento. Harry no se sentía muy cómodo con tantas capas de ropa encima pero Draco había insistido en que era necesario y estaba tan entusiasmado que Harry no pudo llevarle la contraria. Ambos lucían como príncipes de verdad; Harry pensaba que destacarían demasiado en el festival pero no le importaba demasiado, Draco parecía feliz y eso era todo lo que él necesitaba.
Se aparecieron a las afueras del festival, en la parte trasera del castillo que estaba restringido para el público. Ambos caminaron a paso lento, uno al lado del otro, sus capas arrastrando por el suelo de piedra, hacia las luces brillantes y las charlas entusiasmadas de los visitantes. Lo primero que Harry notó fue que sus preocupaciones sobre resaltar habían estado realmente infundadas. Los muggles eran realmente creativos y apasionados y muchos de ellos llevaban disfraces realmente hermosos y elaborados. Princesas y doncellas con largos y hermosos vestidos; caballeros de armaduras negras, plateadas y doradas, príncipes, pueblerinos, taberneros, maestros de armas, herreros y cocineros. Era como estar realmente en la edad media.
—Es como estar en el callejón Diagon o en Hogwarts —dijo Draco en un susurro—, pero diferente.
El pequeño mercado medieval se extendía desde la entrada del castillo y bajaba por todo el sendero que llevaba a él. Estaba iluminado por farolas eléctricas que simulaban ser velas y cada puesto estaba realmente ambientado en el medievo, con sus estandartes y aditamentos de piedra y madera. Desde aquella colina, el cielo de primavera era despejado por lo que la luna y las estrellas se miraban sin dificultad.
Draco se acercó tomando el brazo de Harry, aspirando su esencia Alfa antes de sonreír.
Juntos caminaron entre la gente, mirando todos los puestos que se cruzaban en su camino. Algunas personas se detenían para hacerles una reverencia, entrando en su papel e incluso algunos bárbaros habían intentado secuestrar a Harry sobre un caballo sin que Draco moviera un dedo, demasiado ocupado muriendo de la risa. Draco fue retado a una batalla de espadas a muerte por la corona al menos unas tres veces y le fueron presentadas al menos cinco princesas para elegir una esposa antes de que Harry aclarara que, de hecho, ellos ya estaban casados y no necesitaban mucha más ayuda con su reino, muchas gracias.
Al final, lo último que habían hecho había sido cenar, demasiado ocupados jugando por todas partes, montando a caballo (Harry siendo enseñado por Draco), participando en unas justas, en tiro al blanco y decapitando algunos criminales, aparentemente, la parte favorita de Draco de ser un monarca, además, por supuesto, de toda la atención. Incluso Draco había podido demostrar todo su talento pintando un cuadro de Harry que lo inmortalizaría para siempre.
—Lo más difícil fue encontrar el tono verde de tus ojos —le dijo el rubio—. No existe nada igual.
Harry detuvo su caminata y lo miró a los ojos, encontrándose con la intensa mirada de su esposo. Con manos firmes sujetó al Omega por la cintura y lo atrajo hacia él, plantándole un beso delicado y apasionado. Inconscientemente, Draco liberó algunas feromonas que pusieron al Alfa en alerta, deseando poseerlo, saciarlo y hacerlo suyo.
Alguien detrás de ellos se aclaró la garganta. Harry se separó de Draco con algo de vergüenza, pero el rubio simplemente regresó a su papel de monarca y enarcó una ceja hacia el hombre vestido de mensajero medieval que los había interrumpido.
—El cierre del evento será pronto, agradeceríamos que pudieran acercarse a la explanada principal para la ceremonia de las linternas.
Harry asintió y agradeció el aviso del hombre antes de tomar la mano de Draco y guiarlo a dónde el evento final tendría lugar. La gente ya se había aglomerado al centro de la explanada, charlando ansiosamente. Una mujer se acercó a ellos y dio a cada uno una linterna flotante.
—Mis padres y yo hacíamos esto cuando era pequeño —recordó Draco—. Lo hacíamos durante mi cumpleaños, pedía un deseo, prendía la lámpara y la dejaba marchar.
—Una tradición bastante popular entre los magos de sangre pura. Sirius suele hacerlo con Teddy, pero mis padres nunca lo hicieron conmigo. Ya sabes, nosotros soplamos una vela.
La ceja de Draco se enarcó con curiosidad.
—¿Y eso para qué?
—Para pedir un deseo.
—Oh...
El silencio reinó entre ellos. Era tranquilo y armonioso, como si alguien hubiera lanzado el encantamiento muffliato a su alrededor y no pudieran escuchar el ruido de las personas que los rodeaban. Era perfecto, cómo si sólo estuvieran ellos dos, la luna, las estrellas y las lámparas que Draco había encendido con magia no verbal sin que Harry se diera cuenta, demasiado perdido en la figura de su esposo y la tranquilidad que le daba saber que estaban juntos.
La primera linterna fue liberada y le siguieron el resto de ella. Harry sintió la mano de Draco aferrarse a la suya con fuerza, como si no quisiera dejarlo ir nunca, a pesar de que Harry no tenía intenciones de irse. Ambos se miraron en silencio por un largo rato, una sonrisa adornando sus rostros antes de liberar sus propias linternas que flotaron suavemente sobre sus cabezas antes de elevarse más y más lejos.
Con todas esas preciosas luces anaranjadas flotando en el viento parecía el momento perfecto para un beso o al menos para Harry quién, invitado por los labios de Draco, se inclinó hacia adelante. Draco correspondió el gesto, acercándose a él suavemente, pero antes de que pudieran hacer cualquier otra cosa, el rubio pareció tambalearse un poco, perdiendo repentinamente el equilibrio y sólo evitando caer al suelo por los reflejos de Harry quién lo sujetó.
—¿Qué sucede, cariño? —le preguntó a Draco, el peso del cuerpo del rubio completamente en sus brazos.
—Yo... no lo sé. Sólo estoy un poco mareado.
Harry asintió pasando una mano por su frente, apartando algunas de sus rubias hebras con preocupación. Su Alfa se puso en alerta, no podía sentir rastros de dolor o sufrimiento a través de su vínculo pero Draco lucía pálido y débil y eso aterrorizó al Alfa. ¿Qué pasaba con su Omega? ¿Por qué no había notado antes que algo estaba mal? Estaba entrando en pánico.
—Te llevaré a San Mungo —le dijo—. ¿Puedes caminar?
Draco frunció el ceño.
—No te pongas en modo Alfa conmigo, estoy bien. ¿Lo ves? —Se apartó de él, manteniéndose de pie perfectamente bien—. Sólo fue un pequeño mareo, probablemente estrés por el trabajo.
—No estoy en modo Alfa —rebatió.
—¿Y todas las feromonas que huelo son parte de mi imaginación?
Fue entonces que Harry se percató de que, efectivamente, estaba en modo Alfa dominante, esparciendo su esencia y sonando autoritario. Draco la pasaba realmente mal cuando Harry estaba en modo Alfa porque le costaba mucho trabajo no entrar en modo Omega, sumiso y obediente y lo detestaba. Así que Harry tomó aire y controló sus feromonas.
—Lo lamento, Draco, estoy preocupado, estabas tan pálido y...
La mirada del rubio se suavizó y con una de sus suaves manos acarició el rostro de Harry quién se perdió en el aroma de su compañero. Estar con Draco realmente le hacía bien.
—Estoy bien, no hay nada malo conmigo —le aseguró con voz tranquilizadora—. Tal vez sólo estaba liberando estrés, o es la presión del trabajo. Estoy bien, Harry, de verdad.
—Aún quiero llevarte al hospital.
Draco le sonrió, comprensivo. Un Alfa podía ser realmente sobreprotector con su Omega y estos instintos habían crecido dentro de Harry desde que había marcado a Draco.
—Lo sé, pero no es necesario en absoluto.
—Justo ahora desearía que estuvieras haciendo un drama de esto como cuando pasó de lo Buckbeak en tercer año —se lamentó.
—Tenía trece y sólo quería molestar a tu amigo el guardabosque.
Harry lo abrazó con fuerza, hundiendo su nariz en el cuello del Omega y aspirando su esencia. ¿Era su imaginación u olía ligeramente difetente?
—Quiero que tengas trece de nuevo, quiero que seas un mocoso consentido y exagerado.
—Aún soy un mocoso consentido y exagerado —rectificó Draco correspondiendo su abrazo—. El evento terminó ¿nos vamos a casa?
Harry asintió y juntos caminaron por el sendero, en busca de un lugar donde aparecerse.
Cuando llegaron a casa era más de media noche. Draco lucía algo agotado, para Harry, consecuencia de su inquietante mareo, para Draco, consecuencia del agitado evento. El Alfa no entendía por qué su Omega parecía tan despreocupado ante el hecho de que casi se había desmayado y se sentía atado de manos pues no podía obligar a Draco a ir al hospital pero se moría de preocupación. ¿Y si era algún síntoma de algo mucho peor? ¿Una secuela de su secuestro? ¿De las violaciones? ¿Alguna maldición que nadie había identificado? ¿Efecto secundario de las pociones?
Se estaba volviendo loco.
Vio a Draco desprenderse del pantalón de su disfraz antes de colocarse el pijama, su nívea piel expuesta a la suave luz de la mesita de noche, pero por primera vez en días, Harry no pensó en poseerlo o hacerle el amor, pese a lo intenso de sus feromonas, sólo podía pensar en lo frágil que lucía ante sus ojos. Tal vez, después de todo, si estaba entrando en modo Alfa, Draco no estaba diferente a antes, pero para Harry, instintivamente, había algo que era diferente y podía notarlo en el sutil y nada desagradable cambio en el aroma de su esencia.
Draco se acostó en la cama únicamente en calzoncillos, Harry sabía que lo estaba provocando pero él no se sentía capaz de ponerle un dedo encima sin hacerle daño y las marcas en su cuello y espalda eran la prueba. Así que se contuvo, despejando su mente mientras se deshacía de la ropa y entraba también a la cama. Él no era un animal así que, mientras Draco no entrara en celo (y no lo haría hasta dentro de un par de meses más), podía controlarse, Draco necesitaba descansar.
Apagó todas las luces.
El cuerpo del rubio buscó el suyo en la oscuridad, alimentándose de su calor corporal y su esencia como hacía desde que lo había marcado. Draco se restregó contra su cuerpo, como buscando una posición cómoda para dormir, Harry lo rodeó con sus brazos y lo afianzó fuertemente contra su cuerpo. Lucius le había dicho que, para un Omega, era realmente muy importante el contacto con su Alfa, sentirse querido, amado y protegido y Harry quería ser el mejor Alfa para su Omega.
Hasta que se involucró con Draco, Harry no había tenido idea sobre muchas cosas acerca de los Omega, se había limitado a conocer lo básico, cómo que poseían un celo y podían usar sus feromonas para atraerlo, pero nada más. Había sido criado por dos Alfa; su padrino y su esposo, sus segundos padres, eran un Alfa y un Beta y además de Severus a quién en ese momento no le gustaba hablar de su condición, Harry no conocía a ningún otro Omega. Por supuesto, en Hogwarts habían dado clases sobre eso, pero en ese tiempo, el Harry Potter de dieciséis años no había creído necesarias las lecciones, estaba con Ginny y la amaba y ella era una Alfa. Era una suerte que al menos los padres de Draco fueran una pareja de Alfa/Omega o Harry definitivamente no hubiera sabido que hacer con las pequeñas cosas que Draco hacía y que eran parte de su instinto.
—Sigues preocupado —le dijo el rubio, su voz irrumpiendo en la oscuridad de la habitación. No era una pregunta, era una afirmación.
—Soy tu Alfa, Draco, preocuparme por ti es mi deber.
—Eres mi esposo, Harry y tu preocupación por mí debería ser por amor y no por obligación.
—Sabes de lo que estoy hablando.
—Lo único que sé es qué tu instintos se volvieron muy fuertes y ni siquiera podemos echarle la culpa al celo, tuvimos uno hace dos semanas.
—¿Te molesta que me preocupe por ti?
—Es halagador, he de admitirlo, pero verte preocupado no me hace ningún bien. Soy un Omega recién marcado ¿recuerdas? Soy muy sensible a tus emociones en estos momentos.
—Lo lamento.
—No te disculpes, no has hecho nada malo, pero de verdad me encuentro bien.
—Yo... estuve pensando-
—Divertido, Potter, no sabía que podías hacer eso.
Harry bufó fingiéndose ofendido, pero sabía que Draco sólo buscaba animarlo y pelear tontamente como en los viejos tiempos siempre parecía funcionar.
—Como estaba diciendo, estuve pensando y me vino a la cabeza que, tal vez, esto podría ser consecuencia de... ya sabes... y tal vez necesitas ayuda.
—Harry, han pasado meses, muchos meses de eso, ¿no crees que si fuera alguna secuela se hubiera manifestado antes? Sé qué estás preocupado pero no hagas tormentas en un vaso de agua, nada va a pasarme.
Harry guardó silencio por un momento antes de responder.
—No podemos saberlo. Tú... han pasado meses y no puedes volver a ser el mismo de antes, no después de eso.
—¿Es tan malo que mis instintos Omega hayan despertado? Sé que no fue la mejor manera de obtenerlos pero ahora sólo nos queda verlo como una ventaja. Quiero decir, no es como si estuviera a tus pies ¿cierto? Arrastrándome para ser amado...
—No podrías resistirte a mi voz Alfa.
—Estoy seguro de que no la usarías conmigo.
—Pero eso es diferente a que estés completamente curado.
—Estoy trabajando en ello, Harry, para eso son todas esas estúpidas terapias y el estúpido medicamento. Estoy mejorando, nada va a pasarme. El medimago dijo que era probable que no pudiera tener un celo de nuevo tan pronto y míranos, sólo hace una semana nos volvimos compañeros. Sí, a veces... a veces me comporto algo sumiso y sé qué no podré tener cachorros por las veces que me... bueno, eso y las veces que me hicieron entrar en celo, pero esas son secuelas reales, no el pequeño mareo que... —suspiró—. No un simple mareo.
—Lo lamento.
—Deja de disculparte, idiota.
—Me gusta cuando me llamas idiota.
—Es porque eres un idiota.
—Pero soy tu idiota.
Draco sonrió y se acomodó en los brazos de Harry.
—Sólo mío.
Ambos cayeron profundamente dormidos.
A la mañana siguiente, Draco aún seguía durmiendo cuando Harry se levantó para ir a trabajar. Con cuidado de no despertarlo, se aseguró de tomar su ropa antes de dirigirse al cuarto de baño y tomar una ducha. Cuando estuvo completamente listo, fue a la cocina y preparó un desayuno para dos. Colocó el de Draco en una bandeja antes de agregar un encantamiento para mantenerlo caliente y luego se dispuso a tomar su propio desayuno antes de que una lechuza con un ejemplar de El Profeta entrara por la ventana.
Harry se quedó estático al mirar la noticia de la primera plana, la cual desplegó rápidamente para poder leer.
«Aurores capturan a líder de conocida banda de tráfico de Omegas en Moscú.
La noche pasada Aurores del Ministerio Inglés extraditaron al conocido líder de un gran y poderoso grupo de traficantes de Omegas. El hombre, al que se le conocía simplemente como Alfa y cuyo nombre real es Davis Ross, fue arrestado mientras intentaba salir de Rusia de manera ilegal, después de que se enterara de que los Aurores lo habían localizado.
El ministerio inglés, junto con el gobierno de Rusia, trabajó en conjunto durante semanas enteras, luego de que un civil reconociera la fotografía del hombre después de haberla visto en un anuncio en el periódico.
Hasta el momento, a Ross se le adjudican al menos trecientas desapariciones de Omegas. Recordemos que, hace tan sólo unos meses, su banda estuvo operando fuertemente en nuestro país hasta que los aurores dieron con su base de operaciones, pero este hombre no sólo enfrenta cargos en Inglaterra, sino en diez países diferentes que buscan juzgarlo por sus actos.
Por otra parte, aunque Ross fue encontrado, muchos de sus hombres siguen libres y las autoridades temen no poder acabar con este mal que aqueja a nuestra sociedad. Sin embargo, el Departamento de Aurores ha reiterado su compromiso para con la comunidad mágica de erradicar esta peste antes de que logre cobrarse más víctimas.
Ross ha hecho valer su derecho a no comentar nada, pero ha asegurado que los aurores son unos incompetentes y que, mientras sus socios sigan sueltos, nada va a cambiar. Esto ha hecho esparcir el rumor de que Viktor Krum, la ex aclamada celebridad del quidditch internacional, no sólo se encuentra involucrada con esta banda como cliente, según la denuncia que los Malfoy levantaron hace algunos meses, sino que, de hecho, Krum usaba su posición de celebridad y su dinero para financiar las acciones de este grupo criminal y facilitar el comercio de Omegas.
Los aurores ya se encuentran haciendo las investigaciones pertinentes y con el líder de esta banda tras las rejas y aseguran que será mucho más fácil desenmascarar a todos los involucrados y desmantelar este terrible negocio que juega con tantas vidas humanas.
Hasta el momento, no hay noticias sobre Viktor Krum pero los Aurores sospechan que no ha podido salir de Moscú, hasta donde se le rastreó por última vez.
Redacción de El Profeta.»
Harry no sabía cómo sentirse. Estaba aliviado, por supuesto, realmente aliviado de que el cabecilla de todo el problema por fin hubiera sido atrapado, pero no podía dejar de pensar en que Krum aún estaba suelto y que probablemente estaba furioso con él y con Draco por desenmascarar su retorcido juego. Cuando Harry lo había conocido durante el torneo de los tres magos, incluso le había parecido un buen tipo, aunque sí que encontraba extraño (en ese momento), que gustara de Malfoy. Eso demostraba que un Alfa era capaz de hacer cualquier cosa por un Omega.
Arrojó el diario al fuego de la chimenea, no necesitaba que Draco lo leyera y se sintiera ansioso, aquel artículo era un recordatorio de que su violador y secuestrador aún se encontraba libre y eso podría alterarlo.
Harry suspiró. Debía ir al trabajo, estaba seguro de que, con los sucesos resientes, el trabajo de investigación se había duplicado y que su padre no tendría piedad ni siquiera con un hombre recién casado. Debía dar lo mejor de sí, incluso era probable que Ross supiera dónde se escondía Krum. Harry lo encontraría y una vez que fuese encerrado en Azkaban, Draco podría volver a vivir tranquilo.
Tal vez, después de todo, si tendría que alejarse de Draco para protegerlo.
Tal vez, después de todo, tendría que ir a cazar a Krum a Moscú.
—
Hola a todos, muchas gracias por leer, espero que el nuevo capítulo les haya gustado. Ya vi que muchos están esperando el dolor después de tanto fluff, no sean así conmigo jaja
Cómo muchos se habrán dado cuenta, hice algunas referencias a otro de mis fanfics, un AU llamado Tú que al final se enlaza dramáticamente con el Canon y que va de príncipes y reinos y esas cositas. ¿Por qué decidí hacer estas referencias? Bueno, es que después mucho tiempo, he decidido hacerle un spin off a ese fanfic con temática omegaverse. No es necesario que lo hayan leído para entenderle, pero no estaría de más. Por supuesto, ese fanfic comenzará al término de este (no pregunten cuando capítulos faltan por que no lo sé) y al contrario de este, va a ser un Alpha!Draco, Omega!Harry, por que muchos me lo han estado pidiendo y la verdad si tengo ganas de escribirlo.
Bueno, después de ese breve spot publicitario, sólo me queda preguntarles.
¿Qué creen que haya pasado con Draco?
a) Harry tiene razón y es una especie de secuela por la violación :,(
b)Es una enfermedad terminal que nadie sabía que tenía :O
c)No tiene nada y sólo quiero verlos sufrir. JAJA
Bueno, pues gracias por leer. Como siempre, gracias por su apoyo, sus comentarios y todo su love. Nos leemos en el siguiente capítulo.
