Buen Día. Deseo que les haya ido bien durante todo este tiempo de ausencia.
Pues bueno, toca nuevo capítulo, y que mejor con el final de las vacaciones de Eli y Nozomi en esta historia. Por cierto, no se alarmen por el título, en este capítulo no se quemara nada. Es más, consigan insulina, y mucha si es preciso, no quiero que nadie se infarte con la dulzura de Nozomi.
En el capítulo anterior: Eli, sí, Eli nos narró como Nico y Maki pasaban sus vacaciones, hecho que puso en marcha el plan para que Nico recuperara a su familia tomando así la decisión de ayudar a densa-chan
Disfruten el capitulo y no se olviden de comentar qué les pareció.
XVIII
Flores de fuego y la linda chica.
Recuerdos. Todos hasta el momento han sido recuerdos que he compartido con Nozomi, y este último fue uno que no me pertenecía, pero que de verdad es importante porque es algo muy preciado para mí. Recuerdos. Dicen que todos somos personas hechas de fragmentos recuerdos. Que nos caracterizan, que nos dan una personalidad, una esencia única y difícil de igualar, ya que todos vivimos de diferente manera. Los recuerdos son los que nos hacen mantenernos firmes en todo lo que hacemos, y darnos una meta a la que queremos llegar. ¿Qué porque digo esto? Quizás porque más adelante sea necesario para comprender a la linda chica. ¿Quieres continuar con su historia? Ten en cuenta los recuerdos que te he narrado, desde el primero, cuando conocí a Nozomi, hasta el último que salga de mi voz. Quizás ya te diste cuenta de algo importante, quizás ya sepas porque esta historia va en torno sólo a la linda chica. Pero recuerda, y no lo olvides, que todos son recuerdos que prevalecen arraigados como el hermoso árbol de cerezo en el que Nozomi se me confeso por segunda vez. Y cada palabra que brota de mi boca, es un pétalo brillante, imperecedero, que nunca, nunca se marchitara. Espero que, en algún futuro, estos recuerdos prevalezcan y tú continúes contándolos. ¿Puedes prometerme eso?
Nuestro último día de vacaciones se acercaba. La historia en Kioto estaba por terminar. Así que solo restaba contar una cosa: El festival al que la abuela de Nozomi nos había invitado.
Después de salir del cementerio del árbol de cerezo imperecedero, nos encontramos con Nico y Maki, las cuales, como ya lo había dicho, iban tomadas de la mano. El silencio que reinó entre las cuatro era increíblemente denso. Ninguna de nosotras habló durante el trayecto hacia la posada. Y de verdad no hacía falta; no parecía que con nuestras voces pudiéramos romper aquel evanescente silencio. No hacía falta romperlo, y yo no quería hacerlo ya que aún pensaba mucho en las palabras de la abuela de Nozomi; aún pensaba en todas las verdades que, aunque fueran pequeñas, me acercaban un poco más a descubrir lo que se escondía detrás de la gruesa máscara que caracterizaba a Nozomi.
Al llegar a la posada, y, como si realmente camináramos solo Nozomi y yo, Nico y Maki entraron sin decir nada más, simplemente una sonrisa se asomó en los labios de Nico antes de volver su mirada hacia dentro. Justo en la puerta estaba la madre de Nozomi. Michiru-san vio incrédula a Nico y a Maki, las cuales, sin prestar mucha atención a cómo las veía a ambas, pasaron de largo mientras la mujer las seguía con la mirada; con los ojos bien abiertos, como si fuera una depredadora acosando a su presa. Nico y Maki desaparecieron detrás de la puerta que llevaba a las habitaciones, y no las volví a ver en esa noche. Mientras tanto, la inquisidora mirada de Michiru-san recayó sobre nosotras, o mejor dicho…
—¿Dónde estaban ustedes dos? —Su voz sonó como un susurro espectral. Su voz era mecánica y sin sentimiento alguno—. Es tarde…
Pensé, realmente pensé que en ese viaje no llegaría a ver a Michiru-san enfada conmigo. Ya veía que me equivocaba. Pero ese enojo era muy diferente al sentimiento de temor que siempre solía transmitir. No, esta vez ese enojo era verdadero; era puro y verdadero enojo, no como las veces anteriores que solo me miraba para asustarme y alejarme de Nozomi. No era siquiera parecido a la mirada que me mostró cuando descubrí que ella no era la madre de Nozomi.
—Estaba con…
—Ve a tu cuarto, Nozomi —Nozomi no dejó de sonreír, pero su mano se aferró más a la mía. No me había soltado ni un segundo, y ahora parecía que de verdad no pretendía hacerlo.
La sonrisa en los labios de Nozomi se hizo más grande y sus ojos se abrieron ilusionados, era una niña pequeña en ese momento; al menos en su rostro lo parecía, porque yo sentí que algo no estaba bien, y era el hecho de sentir como su mano temblaba junto a la mía.
—Fuimos a pasear durante todo…
—¿No me escuchaste, verdad cariño? —Dijo Michiru-san, fingiendo amabilidad. El ambiente se había puesto tenso a nuestro alrededor, y yo no sabía qué hacer, ni siquiera sabía describir cómo me sentía en ese momento—. Es tarde, cariño, vayan ustedes dos a dormir. Mañana me contaras lo que hiciste el día de hoy.
—Pero Nozomi aún tiene mucha energía para seguir jugando con Elichi. Nozomi se portó bien durante todo el día, y me divertí mucho jugando con la ab…
—A tú habitación, Nozomi. No me hagas repetirlo de nuevo —Fue solo un momento, pero alcance a ver claramente como los labios de Michiru-san se fruncían. Parecía que reprimía muy bien esos sentimientos que le quemaban por dentro en ese momento. La mujer dio media vuelta—. Vamos, es tarde. Si tienen hambre hay algo de cenar en la cocina. Pero no se desvelen mucho —La mujer seguía hablando, mientras se adentraba a la posada. Ni siquiera parecía prestar mucha atención a lo que decía—. Mañana tenemos que regresar muy temprano para tomar el autobús.
—Pero mamá… —La mujer detuvo su andar y volteó la mirada de nuevo. Un rictus de sonrisa apareció en sus labios. Nunca la había visto comportarse así.
—Cariño… —Sus párpados se cerraron, haciéndome imposible percibir las verdaderas intenciones de sus palabras—, mañana hay que despertar temprano. Me dirás lo que tengas que decirme mañana por la mañana.
—Pero no puedo esperar. Hoy, Elichi y yo…
—Mañana, Nozomi.
—¡Escúchame! —La mano de Nozomi se aferró con más fuerza contra la mía. La miré detenidamente. Sus ojos cristalinos brillaban bajo la luz amarillenta y artificial que había en el recibidor—. Nozomi fue con Elichi a ver a la abuela —Los ojos de Michiru se abrieron de poco en poco, dejándome ver aquellos amenazantes y amables ojos color carmesí. Su sonrisa desapareció; aquella sonrisa falsa por fin había desaparecido de su rostro—. La abuela dijo que mañana va a haber un festival, y a Nozomi la invitaron para participar en la danza Kagura. Así que iré con Elichi.
—Ya lo decidiste —La mujer respiró profundamente y exhaló todo el aire acumulado—, así que realmente no importa si te digo que no —Tranquilamente, se dio media vuelta y continuó su camino—. Es tarde, y si mañana quieres ir es mejor que se vayan a dormir.
Michiru entró a la habitación que llevaba a los dormitorios, y un profundo silencio albergó el espacio en el que nos encontrábamos. La mano de Nozomi seguía temblando, pero, cuando su madre desapareció detrás de la puerta, ella me volteó a ver con inocencia y con una hermosa sonrisa en sus labios.
—Creo que mamá se enojó un poquito —una suave risita salió de sus labios. De verdad parecía que no había notado el ambiente tan tenso que se había creado entre ellas dos; o quizás solo lo ignoraba—. Es hora de dormir, Elichi… —Sus dedos se entrelazaron con los míos.
—Si… —Sonreí, o al menos lo intenté. Debido a todas las cosas que me habían pasado en ese día, mi cabeza estaba hecha una maraña de pensamientos, una maraña tan enrevesada que era difícil para mí concentrarme del todo bien en algo fijo. Lo único que pude decir fue—: Vamos, Nozomi. Es hora de dormir.
…
Los rayos matutinos se filtraban por las aberturas de la ventana. Era muy temprano por la mañana. Aún se podía respirar el rocío matutino del exterior y se sentía como los cálidos rayos del sol traían consigo el aroma del mar impregnado en el aire. Era una bella mañana que se veía desde la ventana de nuestra habitación. Yo apenas si podía levantarme. Después de la caminata del día anterior, me costó realmente un poco despertarme sin sentir todo mi cuerpo un poco entumecido. Sin embargo, Nozomi… Bueno, ella parecía que no le había afectado el cansancio en lo más mínimo, porque, a primera hora, fue la primera en despertar y, junto a las gemelas en la habitación, sin importarles un poco que yo siguiera dormida y en proceso de despertar, ya hablaban muy animadas. De cualquier forma, a mí tampoco es que me importara mucho que me despertaran de esa forma, y, la verdad, después de todo lo que había pasado el día anterior, poco había podido dormir de cualquier forma.
—Tenemos que apurarnos —Dijo Nozomi, liderando a las dos pequeñas y escandalosas gemelas.
—¿Para qué, Nozomi-chan? —Dijo la pequeña de cabello negro.
—Pues veras, Cocoro-chan —Nozomi sonrió con presunción—. Nozomi va a bailar en el festival que van a hacer en el templo. Voy a bailar y voy a cantar hasta que se me acabe la voz y se me cansen los pies.
—¡Increíble! —Dijeron las dos niñas súper animadas—. Nosotras también queremos bailar.
—¡No! —Nozomi se cruzó de brazos, ganándose la desaprobación de las dos niñas—. Nozomi fue elegida después de una ardua elección. Los dioses y los espíritus del templo me eligieron a mí. Ustedes no podrían ir porque es peligroso. Los dioses se enojarían.
—¡Pero yo quiero bailar!
—¡Y yo también!
—Aunque digan eso, yo no pudo hacer nada. Las cosas ya fueron elegidas por los dioses protectores del templo y yo no puedo hacer nada para evitar su decisión.
—¡Que injusto!
—¡Injusto, eso es muy injusto! ¿Por qué solo Nozomi-chan pude ir a bailar? Nosotras también queremos.
Durante un rato, las gemelas se la pasaron reclamándole a Nozomi y haciendo pucheros, mientras que ella parecía que sonría cada vez más al escuchar los reclamos. Parecía que disfrutaba haciendo sufrir a las dos gemelas con su buena fortuna de interpretar una danza tan importante. Parecía que inflaba su ego hasta las nubes el simple hecho de escuchar los reclamos de las dos pequeñas gemelas.
—Déjalas ya, Nozomi —Me incorporé en la cama y recorrí sus rostros con la mirada—. Es cruel que presumas de esa forma.
—Ves, Eli onee-san lo dice, así que es cierto.
—Eli onee-san tiene razón, Nozomi-chan está siendo cruel.
—¡Cruel, cruel!
Nozomi volteó a verme a los ojos y sus mejillas se inflaron en un puchero. Refunfuñando se acercó a mí con las mejillas rojas.
—Elichi, no digas eso. No es mi culpa que los dioses me hayan elegido a mí —Y ahí iba de nuevo a presumir—. Si los dioses me eligieron tengo que hacer un trabajo increíble para que no se arrepientan de su decisión —Desvió la mirada—. Pensé al menos que estarías de mi parte en esto. —Nozomi fingió sentirse dolida por mis palabras. Ahora que lo pienso, esa mañana parecía más mimada que de costumbre. Quizás simplemente fueran imaginaciones mías.
—Estoy de tu parte, Nozomi. Pero que molestes a las gemelas de esa forma es injusto para ellas —Despacio, me levanté de la cama—. Vamos, deja de jugar y pongámonos en marcha para preparar todo para el festival —Le extendí mi mano. Ella la miró, dudosa, mientras que el rubor de sus mejillas coloreaba más fuerte sus mejillas
—D-De acuerdo —Nozomi tomó mi mano y, sin esperarlo, las dos gemelas se le unieron y me tomaron también. Les sonreí a ambas sin decir nada.
—¿Ya sabes lo que vestirás el día de hoy? —Nozomi volvió desviar su mirada e infló sus mejillas.
—Es un secreto —Musitó.
…
El festival era por la tarde, así que no tuvimos mucha prisa a la hora de prepararnos para salir. Nozomi se mostraba muy emocionada. Durante todo el día se la pasó cantando y bailando por toda la posada, debido a que, según ella, tenía que practicar para poder participar en la danza Kagura. Yo no sabía de qué se traba esa danza, ni mucho menos que preparación había llevado Nozomi para participar en ella, sin embargo, y conforme las horas avanzaban en el día, esa emoción que mostraba ella también comenzaba a contagiarme. Ahora, al verla divertirse hasta el atardecer, me hacía sentirme ansiosa de que llegara el festival.
No fue hasta que la luz del sol se ocultó detrás de las olas del mar, y un cielo anaranjado por las luces del ocaso, pigmentaron el cielo de un pálido color naranja. Fuera, debido a las tonalidades del cielo, se sentía una sensación extraña; brumosa. El viento era frío esa noche, y las olas del mar resonaban con más fuerza. Sin embargo, no era el ruido de las olas lo que predominaba en el ambiente, sino que, a ellas, se le unían los gritos de barullo provenientes del templo cercano y de las calles aledañas que estaban cerca de la posada.
De pronto, el sonido de tambores y música comenzó a ser más fuerte, y los ruidos animados de personas comenzaban a resonar con más fuerza. Me asomé a la ventana y vi como un convoy de gente disfrutando la música estival, caminaba cerca de la posada. Justo en medio de toda la gente reunida, danzantes con ropa típica japonesa cantaban y bailaban detrás de un pequeño palacio de madera que era cargado por cuatro personas; una en cada extremo del castillo.
—Impresionante —Musité, sin recordar siquiera que no estaba sola en la habitación. Pero la verdad no me importó mucho ya que era la primera vez que veía un festival de ese tipo, y por ese motivo me puse más emocionada al ver a toda la gente disfrutar y caminar en conjunto en dirección al templo local.
—Creo que es hora de irnos, ¿cierto? —Dijo de pronto la voz de Nico detrás de mí. Volteé a verla, pero no porque quisiera hacerlo, sino que mi mirada se dirigió inmediatamente hacia detrás de su espalda. Esperaba ver a alguien más con ella—. Si la estás buscando, tienes que saber que tardará en salir. Arreglar su vestuario es difícil, y más si se trata de una niña tan poco paciente como lo es Nozomi.
—Esperare entonces. Quizás pueda…
—¿Ayudar? —Nico esbozó una sonrisa burlona—. Me gustaría ver que lo intentes. Incluso mamá se desespera cuando tiene que ayudar a Nozomi a cambiarse para este día —La mire precavida—. Será mejor que salgamos. Mamá dijo que nos vería en el festival, y, la verdad, yo no pienso esperar a que ella esté lista, prefiero alejarme lo más posible antes de que comiencen los gritos desesperados de Nozomi.
—Nico… —Su nombre salió como un susurro de mis labios—, ¿acabas de decir que hacen esto todos los años? —Nico me dio la espalda, y, sin decir nada, comenzó a caminar hacia la puerta. Quizás simplemente fue mi imaginación, pero en sus labios, la sonrisa que tenía en ellos me pareció que se hacía incluso más grande.
—Sí, claro, todos los años es lo mismo. Invitan a Nozomi a participar en la danza, la abuela la lleva al festival y siempre, no hay año que no lo haga, siempre se pone de terca de que todo tiene que salir como a ella le dé la gana —Nico tomó la puerta y la deslizó para salir—. Sería tonto preguntar si te lo había dicho —Volteo a verme, con una sonrisa maliciosa—, ya veo que no te lo dijo… O quizás simplemente se le olvidó mencionarlo —Nico guardó silencio un segundo—. ¿Vienes entonces? Yo iré con Maki y me adelantare. Si tú quieres…
—Iré… —Dije inmediatamente, cortando las palabras de Nico. No sabía porque, pero en ese momento, y después de lo que me dijo y en la forma en la que me los dijo, tenía curiosidad de saber un poco más de aquel festival y del porque Nozomi participaba cada año. No esperaba que Nico me dijera algo más, pero al menos tenía que intentarlo—. Creo que será una mejor idea que quedarse aquí.
—Es extraño que digas eso. Después de todo, viniste a este viaje porque Nozomi te lo pidió, ¿no es así? Y que ahora salgas con Maki y conmigo… —La sonrisa de Nico se acrecentó y sus ojos mostraron malicia—. Quizás esa niña se ponga celosa si te escucha diciendo que te iras antes —Sentí como el calor recorría todo mi cuerpo, hasta llegar a mis mejillas—. Te pusiste roja, Ayase.
—Deja de burlarte —Desvié la mirada—. Si vas a hacer ese tipo de comentarios, entonces yo…
—Vamos, es solo una broma, no te lo tomes tan en serio —Nico se apartó de un lado de la puerta, haciéndome entender que saliera junto a ella—. Es hora de que también disfrutes un poco del festival, lejos de la niña mimada que está en la otra habitación —Sus palabras resonaron en mi cabeza. Esas mismas palabras ya las había escuchado; de la voz de la abuela de Nozomi.
Caminé hacia donde estaba Nico, sin despegar mi mirada de ella. Quizás solo me lo parecía a mí, pero notaba una ligera extrañeza en su forma de comportarse. Era extraño, ya que parecía tener un poco más de confianza conmigo, o quizás solo me lo estaba imaginado debido a que había pasado ya bastante tiempo a su lado.
—Nico —Me puse a su lado y la vi directo a los ojos; esos cristalinos y melancólicos ojos carmesís—, no vuelvas a llamar a Nozomi de esa forma. Ella no es una niña mimada —La sonrisa de Nico casi desapareció. Parecía que quería dejar salir una risa, pero se contenía.
—Es una forma dulce de llamarla, ¿no lo crees? —Fruncí el ceño al escuchar su respuesta. No sabía lo que pretendía: si hacerme enojar o simplemente burlarse de ella o de mí—. La tontita niña mimada. Que no te moleste, a ella le gusta que le diga de esa forma. Después de todo, es como mi hermana.
Escéptica de sus palabras, me quedé viendo como Nico salía de la habitación y vi cómo, sin siquiera añadir más y sin hacer caso a mi mirada molesta, caminaba hacia la sala de estar de la residencia. Yo, después de un rato, fui junto con ella. Ya no sabía cómo sentirme después de escuchar la forma tan insultante con la que se refirió a Nozomi. Estaba un poco confundida.
Fuera de la residencia, el primer contingente de gente que iba en dirección al templo se iba haciendo más pequeño. Pero había algunas personas, niños y mujeres, rezagados. Aunque parecían divertirse incluso escuchando la música del festival a lo lejos.
Junto a Nico y Maki, nos dirigimos hacia el templo, siguiendo la música que, conforme más nos acercábamos, más tenue y armoniosa se hacía. Al llegar a la calle cercana al templo, esa que llevaba hacia las escaleras de piedra y el arco Torii de concreto gris, ya comenzaban a verse algunos puestos de comida y juegos iluminados y decorados de forma armónica y de acuerdo al color del festival; los colores dorado y escarlata adornaban cada puesto. Los tintes y motivos orientales predominaban en todo el lugar, al igual que la música, los sonidos, los olores de la comida y el clima templado del lugar, contribuían a hacerme sentir más partícipe de ese festival. Y quizá era porque me sentía muy emocionada y distante de todos mis pensamientos de los días anteriores, pero de verdad sentía que un peso muy grande se iba de mis pensamientos al estar rodeada de ese ambiente misterioso y alegre.
No nos detuvimos mucho tiempo en los puestos de comida o a jugar en los puesto recreativos; aunque tengo que decir que más de un puesto llamó mi atención y quería probar suerte en alguno de ellos; dado sea el caso de un lugar en el que podías atrapar peces dorados con una paleta de papel de arroz, o los globos de hule que tenías que pescar con un anzuelo, o probar los platillos locales, los cuales, a primera vista, no se veían tan apetitosos, pero desprendían un aroma agradable e incitante a probarlos.
Sin embargo, no nos quedamos mucho tiempo. Nos dirigimos directo a las escaleras del templo y pasamos por debajo de los árboles amontonados en la entrada. La luz del atardecer se filtraba entre las copas de los árboles, y quizás esa era la razón por la que los recuerdos del día anterior regresaron como un trueno a mis pensamientos.
La música se atenuó a mi alrededor, y los pasos que daba en los peldaños de concreto parecían resonar y contraponerse con la música de tambores que retumbaban más adelante. Me sentí mareada al subir de nuevo las escaleras, y rememorar todas las cosas que habían pasado cuando llegué a la cima de ellas; cuando llegue a aquel templo de techo esmeralda y fachada deteriorada. Las palabras de la abuela de Nozomi regresaron a mi cabeza, y, sin darme cuenta cuanto tiempo había permanecido en ese trance…
—Bienvenidas —La voz de la anciana del tempo volvió a resonar vívidamente dentro de mí—. Veo que llegan temprano—. Volteé a mi derecha, y, a un lado del arco Torii escarlata que delimitaba la entrada al templo, estaba esa mujer de ojos amables y cabello violeta canoso—. Oh, ¿dónde está Nozomi? ¿De nuevo se demora?
Me quedé expectante al rostro de la mujer, sin decir nada, viendo su sonrisa amable y las arrugas que se formaban en la comisura de sus labios al sonreír. Trate de abrir la boca para contestar, sin embargo, y lo agradezco, la voz de Nico interrumpió mis ideas.
—Shinobu-san —Nico cerró los ojos e hizo una cordial reverencia hacia la mujer—. Buena tarde —Mis ojos se abrieron al escuchar la forma tan formal en la que hablaba Nico; no esperaba escuchar ese tono de voz en ella—. Sabe que Nozomi se tarda mucho en prepararse para el festival. Estará aquí junto a mi madre en cuanto terminen de preparar su vestimenta —La mujer volteó a ver a Nico, sin embargo, no parecía atenta a sus palabras más que yo. Parecía absorta en un punto imaginario detrás de ella. Estaba segura que se rehusaba a verla a los ojos.
—Ya veo, Nico-san. Está bien, esperaremos el tiempo que sea necesario —La mujer se volvió hacia mí—. Ustedes pueden disfrutar mientras el festival. La danza en la que participa Nozomi empezará cuando el sol se oculte. No te la pierdas, Ayase-san —Y, sin decir otra cosa, nos dio la espalda y se dirigió hacia el templo, el cual estaba abarrotado de gente, y, al estar tan concentrada en Shinobu-san, no me había dado cuenta.
Ni siquiera me había dado cuenta de la vestimenta de Shinobu-san, la cual llevaba puesto la típica vestimenta de las cuidadoras de los templos; vestía como una Miko tradicional. Su cabello, lacio y atado con un pasador negro, se mecía de un lado a otro. El vaivén de su cabello me recordaba un poco a los pétalos de cerezo que caían del árbol de cerezo que estaba en el cementerio.
—Ah… —El suspiro repentino de Nico me regresó al mundo real, haciendo que perdiera de vista a Shinobu-san entre toda la gente—. Siempre es difícil hablar con ella. —Me volví hacia Nico.
—¿La conoces? —Nico sonrió, y, al escucharme, Maki se juntó con ella, como queriendo unirse a la conversación.
—Pues claro que la conoce —Contestó la menor—. Ella y yo hemos venido al festival mucho antes que tú.
—Basta, Maki-chan, no era necesario decirlo de esa forma —Nico rió al ver a Maki a los ojos. Un suave rubor carmín iluminó las mejillas de la menor—. Claro que conozco Shinobu-san. Ella es la abuela de Nozomi, no es ningún secreto y seguro que tú has escuchado recientemente de ella.
—Sí—Musité—, Nozomi me la presentó ayer —Las palabras de la mujer volvieron de nuevo a mi cabeza. Pensé en contarle lo que me había dicho Shinobu-san el día anterior a Nico y a Maki—. Me pareció agradable, tiene una forma de hablar un tanto misteriosa —Pero mejor opte por guardar sus palabras un poco más para mí.
—Se preocupa mucho por Nozomi, y parece muy sincera a la hora de hablar —Nico sonrió y me dio una palmada en el hombro. Sentí de pronto la mirada de Maki en mí; y cómo no sentirla, si era pesada y con un sentimiento amenazador—. Así que con ella no hay secretos. Puedes preguntarle lo que sea y ten por seguro que te contestara. —Nico se llevó una mano a la cabeza—. Aunque sus palabras no suelen tener mucho sentido al principio —La chica soltó una risa nerviosa mientras se ponía de nuevo en marcha, con Maki detrás de ella—. Vamos, creo que es hora de que nos divirtamos hasta que la danza comience.
Y así lo hicimos. No pensé que me podría divertir con Nico, la cual parecía lo suficientemente animada como para prestar atención en otra cosa que no fuera el festival, o con Maki, la cual no dejaba de hacer que entre Nico y yo hubiera cierta distancia. Sin embargo, el recorrer el festival y escuchar el barullo de la música y de las personas, era bastante entretenido, al punto de hacerme olvidar un poco, solo un poco, a Nozomi. Y es que de verdad lo que más esperaba era su danza. Los minutos se me hacían eternos ya que en todo lo que pensaba era la forma en la que nos sorprendería.
El sol del ocaso comenzó a desaparecer y las farolas de papel de color escarlata resplandecieron para iluminar el lugar. Múltiples luces comenzaron a tomar presencia en el centro del templo; como si un fuego intenso lo consumiera por completo. La luz plateada de la luna menguante ya se podía ver en el cielo, entre las nubes grises que la cubrían. La música, antes fuerte y predominante, comenzó a ser más tenue, hasta que un suave silencio musical dejó que solo las voces de las personas que miraba atentas resonaran como un imperecedero eco. Un par de reflectores, con luces pálidas y amarillas resplandecieron, y de pronto, acompañadas de un suave sonido de una flauta, las puertas del templo se abrieron.
Mis ojos se abrieron grandes, y mi corazón, antes tranquilo, comenzó a latir con fuerza. Mis manos temblaban y sentía mi respiración entrecortada. Fueron tres chicas las que salieron por la puerta del templo: una castaña, que lideraba a las otras dos, una pelinegra, que caminaba suavemente, como si flotara…, y, hasta atrás de las dos chicas, caminaba Nozomi. Mi corazón, impávido en ese momento, parecía querer escapar de mi pecho.
Quizás no fuera la que más destacaba de las tres, ya que la primera en salir se puso frente a Nozomi y a la otra chica. No obstante, era Nozomi la que se robaba toda la atención. Apenas si podía ponerles atención a las otras dos chicas, y para mí era inevitable quitarle los ojos de encima a Nozomi. Ahora sabía porque le había tomado tanto tiempo cambiarse; estaba preciosa.
Iba envuelta en un kimono blanco de la parte de arriba, y rojo en la parte de abajo, parecido a los que utilizan las cuidadoras del templo, pero su vestimenta me pareció incluso más misteriosa que el simple uniforme de Miko. La falda era tan larga que rozaba el suelo, y de las mangas del Kimono sobresalía tela sobrante que bajaba por la figura de Nozomi; como un pequeño caudal blanco. En su mano derecha llevaba sujetado un abanico blanco que parecía de papel, y en la izquierda, resplandeciendo de un hermoso color dorado cuando se encontraba con las luces de las farolas, llevaba un cascabel dorado. Realmente estaba tan absorta en ella que no me di cuenta cuando la música de la flauta se hizo más fuerte, y las tres bailarinas comenzaron a moverse grácilmente.
Mi vista se quedó prensada en Nozomi. Aunque lo intentará, no podía ver a otra persona que no fuera a ella. Parecía que todo desaparecía a mi alrededor, solo quedaba el ruido de la flauta y ella acompañándome. Nozomi danzaba y parecía sumamente concentrada. Daba giros tranquilos, en calma, como si fuera las plácidas olas del mar de la costa. Sus manos se levantaban y, de vez en cuando, tranquilamente, hacía sonar el cascabel que tenía en la mano. Eran suaves sus vueltas, como si su cuerpo estuviera siendo llevado por el viento. Sus manos se levantaban, como si estuvieran controladas por un par de hilos. Su danza era tan tranquila y… silenciosa, que no pude reparar si lo estaba haciendo bien o mal. Incluso yo sabiendo de danza clásica, en ese momento estaba tan absorta como para juzgar sus movimientos. Me imaginé, tiempo después, que no lo había hecho del todo bien, debido a que las personas a mi lado parecían más impresionadas por la chica que bailaba en el centro que por Nozomi. Pero yo solo la veía a ella, a Nozomi. Para mí, ella era la que más resplandecía, y la que mejor bailaba.
Repentinamente, la flauta resonó con más fuerza, y, al encontrarme absorta en Nozomi, nuestros ojos se encontraron. Fue solo un momento, en el que los ojos esmeraldas de Nozomi me miraron, pero ese solo segundo bastó para que todo mi cuerpo se sintiera plácidamente cálido y mi corazón latiera tranquilamente dentro de mi pecho. Una sonrisa apareció en sus labios al verme, fue tan rápida y fugaz que ni siquiera parecía haberlo hecho; era una sonrisa infantil y hermosa. De pronto, la música de la flauta terminó, y las tres chicas hicieron una reverencia hacia el público que se aglomeraba para verlas. Los aplausos, tenues como las gotas de lluvia al caer contra el asfalto, resonaron un poco y las tres chicas volvieron de la misma forma que habían llegado: despacio y mecánicamente, como si hubieran estado ensayando ese baile y esa salida por años. Pero incluso yo me daba cuenta que la única que no parecía muy adiestrada en esa danza era Nozomi, porque, apenas terminó la danza, ella…
—¡Elichi! —Fue corriendo a mi lado, con el cascabel aún firmemente sostenido en una mano, y el abanico en la otra—. ¿Te gustó? ¿Te gustó? —Preguntó eufórica mientras sus manos, difícilmente debido a la vestimenta, me atraían más hacia ella—. Nozomi estaba muy nerviosa —Algunas risas comenzaron a resonar y las personas que estaban a mi lado miraban a Nozomi extrañados del repentino y abrupto comportamiento. Era como si Nozomi hubiera cortado por completo un acto espiritual sin importarle demasiado las consecuencias, y, a día de hoy, creo que así lo había hecho.
—E-Estuviste… —Mi corazón aún latía constantemente y más al sentir a Nozomi tan cerca de mí—, muy bien —No sabía si, entre el barullo de los cuchicheos de la gente mi voz llegaría a oídos de Nozomi, debido a que era tenue y casi inaudible por lo nerviosa que me encontraba—. Brillaste demasiado…
—¿Cómo una estrella? —Dijo ella mientras me miraba a los ojos—. ¿Nozomi es una estrella en el cielo nocturno? —Despacio, llevé mi mano a su mejilla y la acaricié suavemente.
—Claro —Esbocé una sonrisa—. Resplandeciste más que una estrella. Resplandeciste como la luna —una tenue sonrisa apareció en el rostro de Nozomi, aunque parecía que mi cometario le causaba más vergüenza que felicidad.
Despacio me acerqué a ella y la tomé de la mano, sin dejar de ver la sonrisa que me esbozaba y la emoción y alegría que me transmitía. Entrelacé mis dedos con los suyos, y justo cuando di un paso más hacia ella, la voz madura de su abuela volvió a interrumpir mis pensamientos.
—Oh, cariño —La mujer, pasando entre la multitud de gente que se aglomeraba a nuestro alrededor, caminó despacio hacia nosotras—. Lo hiciste muy bien, Nozomi, no me esperaba menos de una bruja tan poderosa como tú.
—¡¿De verdad?! —Nozomi, sin dejar de sostener mi mano, dio un paso hacia su abuela—. ¿De veras, de veras, piensas que hice un buen trabajo? —La mujer asintió con la cabeza.
—De verdad, Nozomi —Sus ojos volvieron hacia mí, esos ojos verdes pálidos que me hacían sentir prisionera de un encanto—. Pero ahora, ¿qué te parece si te cambias de ropa y vas con Ayase-san a divertirte en el festival? Ya hiciste suficiente con ayudarme con la danza, y estoy segura que querrás disfrutar el resto de la noche junto a tu amiga.
—¡Sí! —Los dedos de Nozomi se desenlazaron de los míos—. Me iré a cambiar, Elichi, no me tardo. Estaré lista lo más rápido que pueda. No te muevas de aquí, de acuerdo, correré rápido y me cambiare para…
—Ve de una vez, Nozomi —Dije mientras le esbozaba una sonrisa, a lo que ella me contestó con una tenue risita y dándome la espalda para correr directo hacia el templo.
Permanecí viendo como Nozomi desaparecía entre la multitud de gente que nos rodeaba, hasta que se perdió detrás de las puertas del templo. De pronto, sentí que un profundo silencio perturbaba el ambiente y fue entonces cuando me di cuenta de que me había quedado sola con la abuela de Nozomi. Ni Nico ni Maki estaban ahí conmigo, no sabía a donde se habían metido. Miré a la mujer de canoso cabello violeta directo a los ojos, y de nuevo me sentí intrigada por la sensación que me hacía sentir.
—¿Te gustó la danza? —Ella fue la primera en romper el silencio entre las dos. Yo asentí con la cabeza, sin pretender hablar, y no era porque no quisiera decirle algo, sino que no sabía qué decir—. Nozomi lo hizo realmente bien este año.
—¿En serio? —Pregunté más por compromiso que por interés. Lo que quería era evadir sus palabras. En cierta forma, tenía un poco de miedo de que terminara diciéndome algo parecido a lo del día anterior.
—Debiste de haber visto la danza del año pasado —La mujer cerró los ojos y rió tenuemente—. Por ser tan impulsiva, terminó cayendo en el último paso. Se llevó la mirada de todos, pero todos la ayudaron a levantarse de nuevo —La mujer miró cabizbaja al suelo—. Debiste de haberla visto, toda apenada y con lágrimas por todo su rostro. Parecía una niña pequeña —La mujer volvió su mirada a la mía. No sabía que pretendía diciéndome eso; no sabía qué más decirle—. Lo siento, solo quería compartirte este recuerdo, ya que pienso que este año bailo tan bien porque tenía un motivo para hacerlo.
—¿Y cuál era ese motivo? —La mujer sonrió y lanzó una suave risa.
—Pensé que podías deducirlo fácilmente, Ayase-san —La miré extrañada—. Por supuesto que tú fuiste la razón del porque Nozomi se esforzó este año —Me sentí muy avergonzada al escucharla. Sentía las mejillas arder en ese momento. Pronto, un silencio volvió predominar entre nosotras; un pesado e incómodo silencio.
Sin poder decir nada más, mire hacia la puerta del templo, esperanzada a que Nozomi saliera en cualquier momento y terminara con esa incómoda sensación que se había creado con su abuela. Los segundos pasaban, y ella permanecía a mi lado. «¿Por qué no se va?», pensaba, tratando de evitar la tentación de volver a verla a los ojos. Sin embargo, una idea regresó a mi cabeza justo cuando una cabellera negra pasó por uno de los puestos cercanos a la puerta del templo. Eran Nico y Maki. Pero eso no era lo importante, lo importante fueron las palabras que ella me había dicho por la tarde.
—Disculpe —Mi voz salió trémula, temblorosa y muy baja. Pero fue lo suficiente para captar la atención de Shinobu-san—. ¿Puedo preguntarle algo? —Volví mi mirada al rostro de la mujer y ella me esbozó una sonrisa, como si esperara pacientemente a que dijera justamente esas palabras.
—Pensé que nunca lo harías. ¿Acaso se trata de lo que hablamos ayer?
—No es eso —Mire de reojo su rostro, tratando de captar algo que me hiciera confiar en lo que estaba a punto de decir. Ella se mantenía inmutable—. Estoy segura que hay muchas cosas que no me contó ayer, pero como le dije antes, lo único que quiero es tratar de ayudar a Nozomi. Conocerla mejor. —La mujer escuchaba atenta, aunque no parecía que fuera a hablar—. ¿Usted dijo que Nozomi ya había participado en la danza, cierto? —Sus ojos se abrieron un poco.
—¿Te diste cuenta? —Su sonrisa se hizo más grande.
—Pero, ella no me dijo nada al respecto —Mire hacia las puertas del templo, como buscando las palabras para continuar—. Y en la mañana parecía que esta danza era algo nuevo para ella, como si fuera la primera vez que participaba —La mujer me vio de frente—. Usted y Nico me dijeron que ya lo había hecho antes —Su reacción al mencionar a Nico parecía como si la pincharan con una aguja afilada; era desconcertada y como si no creyera de verdad que el nombre de Nico figurara en mis palabras.
—Es verdad, Ayase-san. Cada que viene de vacaciones, Nozomi participa en la danza Kagura del templo —La mujer suspiró y sus ojos me miraron fijamente; tenía una mirada pesada en ese momento; incluso llegué a considerarla intimidante—. La verdad, no quería ocultarte ese detalle, es por eso que te conté lo que sucedió el año pasado; para que te dieras cuenta de que Nozomi…, ella ha participado en este festival desde que… —guardó silencio y pasaron los segundos antes de que las palabras volvieran a salir de sus labios; seguro que dentro de su cabeza elegía las palabras correctas con las que sentía que tenía que continuar—, desde hace unos cinco años —Desvió la mirada, y yo me sentí aliviada de que lo hiciera—. Pero eso no es importante. Los años son pasajeros, pero los recuerdos quedan incluso por más viejos que nos hagamos. Ella aún es joven, y los recuerdos que ha creado son… —De pronto, percibí la duda en su mirada. Parecía que, incluso para ella, le costaba seguir hablándome cordialmente y sin titubear. A pesar del desliz en sus emociones, la sonrisa de sus labios no desaparecía; se mantenía bastante serena a pesar del brillo extraño que se percibía en sus ojos—. Déjame preguntarte algo a ti, Ayase-san.
—¿A mí? No creo que yo sea de ayuda, solo soy…
—Una niña interesada en mi nieta —La mujer sonrió maliciosamente—Eso es claro para mí. Es fácil darme cuenta incluso lo mucho que Nozomi confía en ti. Aun me cuesta creerlo, que alguien como tú sea amiga de mi nieta —La voz de la mujer iba en decremento—. No puedo evitar pensar en que te estas aprovechando de su situación.
—¡Yo no…!
—No me lo tomes a mal, Ayase-san. Esto para nada es un regaño. Es solo que aún me cuesta creer en las demás personas cuando se acercan a Nozomi. Y creo que te has dado cuenta que no soy la única con este prejuicio —A la mente, instantáneamente, regresó la imagen de Nico. Y cómo olvidarla, si ella, desde que entré a la escuela preparatoria, parecía que alejaba a las personas que trataban de hacerle daño a Nozomi. Aunque yo era su excepción—. El simple hecho de que tú estés interesada en ella me hace pensar que solo estas a su lado por lo que le pasa. ¿Pero qué pasará cuando pierda ese encanto? ¿Cuándo pierda lo que la hace especial para ti?
—Yo… —Me quede pensando en sus palabras, la cuales resonaban como un profundo eco en mi cabeza. Sentí como mis ojos se abrían involuntariamente por la sorpresa que sentía en ese momento. Mis labios temblaban en busca de las palabras adecuadas con las que contestarle. Sin embargo, sabía lo que tenía que decir—, yo no estoy con Nozomi solo por lo que le pasa. Un vínculo muy fuerte nos une; uno que ni siquiera yo entiendo. Yo no siento pena ni lastima por ella, porque yo sé de lo que ella es capaz. Yo la conoz… —Dude en decir que la conocía. Sin embargo, las palabras que brotaban de mi boca me daban una extraña confianza que calentaba mi pecho. Notaba el pinchazo que solía sentir cada que veía a Nozomi, e instintivamente me llevé la mano al pecho, sintiendo el latido acelerado con que golpeaba mi corazón—. Nunca pensaría de esa forma de Nozomi. Ella es mi primera amiga. La primera que confió en mí —Repentinamente, las memorias de cuando estaba con Nozomi en el observatorio de la costa regresaron a mi cabeza—. Yo le he dicho que al principio no me interesaba en ella, que era tonta y que pensaba que solo me traería problemas —Hice una pausa y esboce una sonrisa—. Sí, Nozomi me ha traído problemas. Pero son problemas que quiero afrontar a su lado. Porque yo… —había ido muy lejos, así que decidí mejor guardar silencio. Quizás eso no convenciera a su abuela, ni siquiera sabía lo que decía.
—Te lo dije, Ayase-san —Shinobu-san volvió a hablar al ver que yo no pretendía hacerlo de nuevo—, confió realmente en ti, y no es por todo lo que me has dicho ahora, sino por la forma en la que Nozomi también se expresa de ti. Ella te tiene un gran aprecio, y eso es algo que yo no puedo negar —Mi corazón se sintió cálido y volvió a latir plácidamente. Que la abuela de Nozomi dijera eso, con su tono de voz tan tranquilo, de verdad me daba confianza—. Espero que esos recuerdos que construyas con mi nieta, no se borren nunca. Les rezare a los dioses por que Nozomi pueda recordar cada una de las cosas que comparte contigo, siempre. Ella aun es pequeña, y tiene muchos recuerdos que construir. Sé que incluso tú te has dado cuenta de que, en ocasiones, esos recuerdos que Nozomi construye se pierden en la nada. Pero, compréndeme, Ayase-san, que ya no se en quien confiarle la seguridad de mi nieta —Sentí como mi pecho se oprimía al ver una solitaria lágrima rodar por sus mejillas—. Ella aún tiene mucho por lo que vivir, no dejes que lo olvide, Ayase…
En ese momento, no entendía muy bien a lo que se refería. En ese momento, lo único que escuchaba eran mis palpitaciones aceleradas dentro de mi pecho y las incesantes palabras de la Shinobu-san mi cabeza. La lágrima que había salido de sus cristalinos ojos esmeralda, rodaba por sus arrugadas facciones, hasta que se perdió en las comisuras de sus labios. No se me ocurría qué más decir, pero sin duda agradecía esa confianza, aunque eso quería decir que…
—¿Eso quiere decir que no confía en nadie más? —La mujer miró cabizbaja hacia el suelo, y se llevó, despacio y disimuladamente, una mano a la mejilla por el mismo lugar donde había bajado la lágrima—. Supongo que usted sacrifico mucho por Nozomi también —Dije, comprensiva—. Si no, no la hubiera dejado con la señora Yazawa —La mujer levantó repentinamente la cabeza, entrelazando su mirada con la mía. Una sonrisa sincera apareció en sus labios; arrugas aparecieron en las comisuras de estos, al mismo tiempo que una tenue risa salió de la nada.
—Has entendido bien —Musitó tan bajo que apenas si la entendí—. Aunque eso ya no importa. Yo no he sacrificado tanto como lo ha hecho esa mujer —Volvió su mirada hacia el templo. Como lo había hecho antes, parecía estar pensando en las palabras adecuadas para seguir la conversación—. Escucha, Ayase-san, Nozomi necesitaba a una madre después de lo que pasó… —Abrí sorprendida los ojos—. Yo no podía llenar ese vacío dentro de ella. Nozomi necesitaba el amor de una madre cariñosa y que cubriera la visión que ella tenía de una. Yo ya estoy muy vieja para aparentar ser su madre, para cubrir esa fachada. Nozomi necesitaba a alguien que la amara tanto como alguna vez lo hizo su madre —la mujer soltó un pesado suspiro—. Y ese amor materno solo se lo podía dar alguien que la quería tanto como su verdadera madre —A la cabeza se me vino la mirada adusta de la madre de Nico.
Pensé, realmente pensé que podría soportar las palabras de Shinobu-san, que podría digerir todo lo que me decía. Sin embargo, al decir eso último, esas esperanzas de poder llegar a ser un poco más cercana a Nozomi se fueron esfumando como un humo plateado. A pesar de que algunas cosas me quedaban ahora más claras, las dudas dentro de mi cabeza seguían creciendo. La señora Yazawa, Michiru-san, parecía estar ocultando incluso más cosas de las que simplemente aparentaba. Pero eso ya no era sorpresa para mí, ya que sabía, desde que descubrí que ella no era la madre de Nozomi, que esa mujer guardaba muchas cosas que le daba miedo revelar.
—Oh… —la voz de Shinobu-san hizo que regresara de mis pensamientos—. Por fin salió del templo. Le tomó más tiempo del que esperaba. —La mujer no me volvió a ver a los ojos, simplemente se limitó a esbozar una sonrisa, la cual vi cómo se forzaba por mantener—. Supongo que será conveniente que las deje a ustedes dos solas. No quiero molestarte más, Ayase-san —La mujer dio un par de pasos hacia el frente, mientras yo veía como Nozomi salía del templo y, animada, corría hacia donde estábamos esperándola, apartando a las personas que se interponían en su camino en el proceso—. El espectáculo de fuegos artificiales comenzarán dentro de poco, supongo que te gustaría verlos junto a ella. —Sin mirarme a la cara, se dio la vuelta e hizo una suave reverencia hacia mí; yo hice lo mismo, simplemente por inercia—. Fue un gusto conocerte. Cuida bien de mi nieta por mí. Créeme cuando te digo que deposito toda mi confianza en ti —Volvió girar para ahora darme la espalda y dio otro paso—. Diviértanse.
Shinobu-san desapareció, tranquilamente, entre la multitud de gente que se conglomeraban alrededor del centro del templo. Solo podía ver su cabello, como una cascada de pétalos de cerezo, yendo de un lado a otro. La mujer me había dejado con más dudas, no obstante, esta vez no me sentía tan melancólica y angustiada. Quizás era porque Nozomi corría hacia mí, con una hermosa sonrisa en sus labios, y vistiendo un Yukata de color púrpura claro. Su cabello, suelto en ese momento, se mecía de un lado a otro, y con la mano levantada, me saludaba con euforia, como si fuera la primera vez que me veía en la noche. Nozomi se detuvo a lado de su abuela y le dio un gran abrazo. Ese fue el último recuerdo que guardo de Shinobu-san. Ya no la volví a ver después de que me dijera esas palabras, y que depositara toda su confianza en mí.
—¡Elichi, Elichi! —Nozomi llegó a mi lado y me sostuvo de la mano—. Los fuegos artificiales comenzaran pronto, vamos, tengo un lugar especial —Sin siquiera darme la oportunidad de hablar, Nozomi me llevó de la mano entre la gente.
Nos adentramos más hacia el templo, donde rara vez veía a alguien más pasar. Era un lugar detrás de este, cubierto de árboles como si fuera un pequeño bosque. Entre los árboles se respiraba un aroma diferente, y un sentimiento de temor recorrió por completo mi cuerpo. Estaba oscuro. Entre los árboles por los que solo la luz de la luna plateada se filtraba, una tremenda oscuridad se cernía sobre nosotras. Yo comencé a temblar, debido al temor que la obscuridad me provocaba.
—¿Tienes miedo? —La voz de Nozomi me sobresaltó. Solo escuchaba claramente sus pasos que hacían crujir la tierra debajo de nuestros pies—. No tengas miedo, Elichi —Su mano se aferró más a la mía—. Estás conmigo, yo te cuidare —Volteó a verme y me sonrió. Aún tenía miedo de caminar por ese lugar, pero al menos podía sostener la mano de Nozomi y sentir que disminuía un poco ese temor—. Perdón por traerte aquí de repente —Dijo Nozomi con calma—. Siempre he sido impulsiva y no me detuve a escuchar lo que pensaban acerca de acompañarme hasta aquí —Su mano se puso fría, extrañamente fría—. Lo siento, Elichi, por ser tan desconsiderada. Pero te aseguro que no te arrepentirás, los fuegos artificiales se ven más hermosos más adelante.
—Está bien, Nozomi —Mis manos temblorosas se aferraron más a las de ella—. Solo, prométeme que no me soltaras y me dejaras aquí… —Sostuve firmemente su mano, tratando que mis temblores disminuyeran un poco.
—No sabía que tenías miedo de la oscuridad, Elichi —Me estremecí al escuchar sus tranquilas palabras—. Que bueno que ahora lo sé —Volteó a verme y me esbozó una tranquila y sincera sonrisa—. Prometo no olvidarlo, para que cuando estés conmigo puedas estar segura a mi lado.
—N-Nozomi… —Toda preocupación desapareció al oír sus palabras. Quizás eran palabras que después ella olvidaría, pero yo las cargaría por ella, y se las recordaría siempre que pudiera. Quería protegerla, y ahora más que nunca—. Solo no me sueltes… —Musité.
No sé si en ese momento escuchó mis palabras, ya que un atronador sonido resonó en el cielo, mientras que múltiples luces, de un fuerte color escarlata, iluminaron el cielo nocturno. Nozomi volteó a verme con premura y, sin decir nada, comenzó a correr conmigo sujetada de la mano.
—¡Están empezando, están empezando! Date prisa, Elichi —Me sorprendí por su destreza al correr tan rápido con el Yukata puesto, pero eso no me importó tanto al llegar a un claro cerca de un precipicio, donde, como bien decía Nozomi, era el punto perfecto para ver los fuegos artificiales.
Desde ese lugar en el que estábamos, se podía ver todo el pueblo desde arriba y el cielo despejado. Múltiples luces de colores que tronaba en el cielo. Los fuegos artificiales nos recibieron como si fuera un fuego que quemaba todo el firmamento.
—Tenías razón —Dije cuando otro estruendoso rugido resonaba en el cielo, y las luces de colores, ahora purpuras y doradas, se abrían como una hermosa flor de fuego—, este es el mejor lugar en el que podemos ver los fuegos artificiales —Me acerqué a ella y la miré a los ojos. Nozomi estaba muy atenta viendo los colores de los fuegos artificiales iluminar el cielo. Su rostro brillaba con los colores que resplandecía y sus ojos se iluminaban hermosamente; como si fueran un par de espejos que reflejaban las múltiples luces en el cielo. Despacio, acerqué mi mano a ella, para tratar de llamar su atención, sin embargo, ella fue la que me sorprendió en el momento en que volví a escuchar su voz.
—Me alegra haber venido contigo, Elichi. No podría haberle enseñado este lugar a otra persona que no fueras tú —Solo veía como movía sus labios, ya que su vista seguía perdida en el cielo. Más fuegos artificiales comenzaron a decorar el cielo nocturno, múltiples colores resplandecían hermosamente junto a las estrellas, y mi corazón, con cada estruendo, latía tan fuerte que pensé que escaparía de mi pecho—. También tengo algo que darte, Elichi —Extrañada, la miré a los ojos; aquellos amables ojos color esmeralda que de verdad amaba ver. Aquellos ojos que denotaban infantilidad y pureza.
—Ya me has dado suficiente, Nozomi, no tienes que hacer más por mí. Este viaje, el hecho de pasar las vacaciones contigo, que compartas los mismos sentimientos conmigo. Esos es más que suficiente —Bajé la mirada, y sentí un poco de impotencia por lo que estaba por decir—. Al contrario, yo siento que no te he dado suficiente por permanecer a mi lado —Sentí como sus dedos se entrelazaron más con los míos.
—¡Eso no es cierto, Elichi! —Las luces en el cielo iluminaban sus facciones. Una linda sonrisa aún estaba dibujada en su rostro. Mi corazón comenzó a latir más rápido—. Tú me has dado tantas felicidades, que Nozomi no sabe cómo hacer lo mismo. Así que quiero darte un regalo que te haga igual de feliz que a mí —Iba a negar con la cabeza y contrariarla en que no necesitaba darme nada, pero ella, repentinamente, llevó su dedo índice a mis labios, haciendo que me quedara paralizada y sin saber que más hacer—. Cierra los ojos…
—¿N-Nozomi? —Sentí como el calor llegaba a mis mejillas, otro fuego artificial se consumió en el cielo, e iluminó su rostro de color esmeralda y zafiro—. No tienes que…
—Solo hazlo, Elichi —Con una infantil sonrisa y sus ojos esperanzados, simplemente no podía contradecir esa petición.
Cerré los ojos, despacio, tomándome mi tiempo para verla frente a mí todo el tiempo que podía. El retumbar de los fuegos artificiales apresuraba y hacían que sintiera como mi corazón se sobresaltaba. De pronto, una dulce esencia llegó a mi nariz. Sabia de quien era ese aroma, dulce y tranquilizador. Entonces escuche no solo las luces que se consumían en el cielo, sino las suaves reparaciones de Nozomi que acariciaban mis mejillas.
—Gracias, Elichi…
Repentinamente, sentí como algo húmedo descansaba en mi mejilla, y, al sentirlo, abrí rápidamente los ojos, encontrándome muy cerca del rostro de Nozomi y sintiendo sus labios contra mi mejilla. Mi corazón se aceleró más. Comencé a moverme nerviosa, pero no quería que ella se separara de mi lado, así que, despacio, llevé mis manos hacia su cintura y la atraje mas hacia mi cuerpo.
—Gracias, Nozomi…
Los fuegos artificiales iluminaron continuaron iluminado el cielo por un tiempo. Yo sostenía firmemente la mano de Nozomi y veía esperanzada como las luces iluminaran toda esa negrura llena de incertidumbre. El silencio invadió ese pequeño claro de luna y mis sentimientos volaron con la brisa salina que venía desde la playa. Solo un hermoso firmamento de estrellas, y la luna menguante, nos iluminó a Nozomi y a mí, después de que el último brillo de las enormes flores de fuego se consumiera, y con él… Mis vacaciones a lado de la linda chica llegarán también a su fin.
Finalmente, espero que les haya gustado este capitulo. De verdad ame demasiado escribir este capítulo, y, sin temor a equivocarme, creo que fue el que me ha gustado de todos. Mi parte favorita fue en la que Maki se pone celosa por Eli, y, obviamente, la escena con los fuegos artificiales. Por cierto, lo de "flor de fuego" vine de la palabra japonesa Hanabi (obviamente) la cual es mi palabra favorita ya que junta el Kanji de flor (hana) y hi (fuego). En serio que por eso amo el idioma japonés, ya que hay muchas palabras con este significado especial. ¿Y para ustedes? ¿Cual es su capitulo favorito de este capítulo? No olviden ponerlo en los comentarios.
¿Qué pasará ahora que Eli conoce solo un poco más a Nozomi? ¿Podrá sobrellevar todo lo que le pasa? ¿Cuál será la forma en la que la ayudara? ¿Qué vendrá ahora que Eli sabe algo acerca de los recuerdos de Nozomi? y ¿Cómo pretenderá Nico ayudarla de ahora en adelante? Parece que ya hizo sus primeros movimientos. En el siguiente capítulo, regresamos a Tokyo, y a Otonokizaka, que pasamos buenos momentos en Kioto, pero fue suficiente para vacacionar.
Muchisimas gracias por el apoyo brindado en esta historia. Es la historia más visitada y leída que tengo, pero todo se debe a ustedes. Yo les debo mucho, ya que, a pesar de que me tardo en actualizar, ustedes siempre me apoyan y me regalan generosamente algo de su tiempo para leer esta linda, muy linda locura. De verdad, muchas gracias y sigamos hasta el final, que no falta mucho.
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SilentDrago: Primero que nada, espero que estes muy bien Silent. Deseo que todo haya estado mejor con las situaciones que atañen a tu país, que creeme que apoyó mucho el movimiento. Con respecto a la Review, pienso que tienes razón en que Eli no debería de saber tanta información, y es que la narración en ese capitulo si note que estaba un poco más rígida. Pero, como lo dije en Facebook y lo que alguien acertadamente ya se dio cuenta, esta historia es a base de una historia que cuenta Eli, y obviamente la está embelleciendo muchísimo por un secreto que no se revelará hasta el final. El motivo por el que escribí ese especial de esa forma, fue porque me pareció pertinente que ya descartar el hecho de que Eli contaba la historia para continuar resolviendo pocoa poco los demás misterios. Bueno, en cualquier caso, muchisimas gracias por la crítica, y espero que este capitulo te haya gustado. Pasa buen dia, noche
ShadowPena9: Muchas gracias por el comentario, que bueno que te gusto mucho el capitulo y también la forma de narrarse. Y, como dices, ese capitulo es muchisimo muy importante para la historia, mas de lo que piensan ya que da pauta a lo que todos esperaban: respuestas, ya no habrá más misterios, eso creo, solo respuestas para más adelante. Y, con tus deducciones, te dire que estas en lo cierto en casi todo. Me alegra que hayas encontrado todas esas respuestas en el capítulo pasado que si estaban ahí pero ocultitas como yo suelo hacerlo jajaja. Espero que pases muy buen dia, y deseo que nos volvamos a leer muy pronto. Gracias por el apoyo.
Aramaru-chan 26: Hola, que bueno verte de regreso, y no solo aquí, sino también escribiendo (En serio, aun te debo algunas reviews y leer tu historia nueva;a penas llevo un capitulo pero me pareció muy buena). Entiendo que no tengas tiempo y te agradezco que me regales un poco de él para que leas esta y mis demás historias; cada una de tus reviews son muy valoradas para mi y de verdad me animan a continuar escribiendo. Con respecto al capitulo, si, que bueno que te diste cuenta de que Eli estaba interactuando un poco mas contigo o con el lector; tómalo muy en cuenta más adelante. Y pues si, Nico solo quiere recuperar a su familia, aunque, como lo dice aqui, a Nozomi también la considera parte de su familia. Y bueno, no te entretengo más, prometo hoy si que si dejar mis respectivas reviews en tus historias y prometo leer los dos capítulos que me faltan por leer de tu nueva historia. psa buen dia, noche y nos leemos prontito.
Shana Hadagali: Recibo con ánimo tus agradecimientos e, igualmente, muchas gracias por tu tiempo para leer esta historia. Si, a Eli le faltan muchísimas pistas para saber la verdad de Nozomi, pero poco a poco se acerca más a ella mientras que sus sentimientos afloran cada vez más. Muchísimas gracias por el apoyo y por esperar esta historia. Espero que nos sigamos leyendo más adelante.
Robin Schultz: Este es agradecimiento especial por su comentario de Facebook el cual lo vi tarde jajaja. Gracias pro todos tus comentario y en especial por descubrir que eli estaba contándole una historia a alguien. Antes de que leyera acerca de los recuerdos, yo ya tenía escrito la mayor parte de este capítulo, y me sorprendí mucho al leer que habéis acertado el tema de este capítulo. Muchas gracias por el apoyo y espero que nos leamos pronto. Y ya no cachetes a nadie, me dan pena que las lastimen.
Sin Mas, Muchas Gracias por Leer y Por Sus Reviews, las cuales le dan vida a esta historia.
