Carreta resguardada y supervizada por las criaturas del bosque. Naofumi y su equipo salieron de unos arbustos mientras se acercaban al reino.
Primero fueron a lo de Oyaji, saludándolo e informándole de sus movimientos. Naofumi le agradeció toda la ayuda que le había brindado hasta la fecha, por lo que decidió mejorar la estructura de la edificación al máximo, así como la calidad de las armás de la tienda. Finalmente, le ofreció pócimas mágicas de utilidad en combate para venderlas.
Luego fueron a donde estaba la joven "otaku", puesto que aún habían olvidado de encantar el vestido de Firo. Así como también le prepararon un encantamiento de equipamiento de armadura al ave.
Fue entonces que notaron que en el cuello de Firo, escondido por mucho plumaje, había un collar de esclavo.
- ¿Eh? ¿Firo?
Resulta que Naofumi había mostrado el escudo de Esclavitud una vez y se distrajo tanto que no prestaba atención a que Firo estaba cerca. Por miedo al abandono en aquel entonces, Firo se sometió a un collar sin encantamiento, permitiéndole no solo mejorar, si no también aprender.
Aparentemente, este collar no tenía ninguna actitud de esclavitud, pero usaba los atributos de ventajas de uno, permitiendo que en realidad, Firo obtuviera una gran cantidad de mejoras. Fundamentalmente, aumentos colosales de experiencia y conocimiento.
Al descubrir las ventajas de esto, Raphtalia se sometió al collar también, siendo esto solo un pequeño pedazo de metal que sostenía una cadena fantasma al escudo, siendo Naofumi el único capaz de verla. Sin embargo, este les prometió nunca jamás obligarlas a algo que no quisieran.
Para colmo, los collares hacían juego con el de él, que aún portaba las argollas que Oyaji le había dado.
Peto de plata. Garras de plata. Montura de transporte y un casco. Todo esto estaba comprado, encantado y listo para que Firo lo usara.
Después, Naofumi se separó de ellas para poder ir a ver a cierto sujeto que lo ayudaba con su investigación. Finalmente, tras volver, fueron con Beloukas... Y aquí estamos.
- ¡Tate no Yuusha! ¡Ha pasado tiempo que no me visitas!
- He estado ocupado. Por lo que oí, todos saben del R.R.S.
- Supongo que has comenzado a hacer tus movimientos, chico.
- Así es... Vengo por noticias de esclavos.
- Bueno... Hace unos días obtuve un cargamento de Bestias salvajes. A casi todas las estoy logrando vender... Pero entonces apareció él. - Comentaba el enano mientras avanzaba por los pasillos, guiando al trío que avanzaba por la zona.
Al llegar a una jaula tapada, él removió el trapo que lo cubría, mostrando a un hombre de larga cabellera y barba descuidada, algo corpulento pero desnutrido, con el sello de esclavitud. Su mirada estaba perdida en el más allá. Sus orejas eran de conejo, portando un color celeste como todos los vellos de su rostro.
- Resulta que este Demi-humano sufre de una especie de coma inducido tras el sello. Aún no logramos hacerlo hablar u obedecer. Siquiera el sello aplica algo de reacción con sus descargas en él.
- Ya veo... Lo llevo.
- Una moneda de oro... ¿Eh?
Beloukas se sorprendió al ver una enorme bolsa cayendo en su mesa, que al estar abierta, deslumbraba con un brillo dorado una enorme cantidad de monedas de oro.
- Voy a comprar tu negocio, Beloukas. Solo quiero que veles por la seguridad de los Demi-humanos y bestias conscientes que comprarás hasta que yo aparezca... Piénsalo, te estoy ofreciendo la compra de más de 200 esclavos con sus sellos respectivos. Es una oferta que no deberías desperdiciar.
El enano se removió los lentes con lentitud, mostrando su característica sonrisa.
- Eres todo lunático... Y no creí que hablaras en serio...
Todos pudieron observar una horrible cicatriz en el rostro, sin declarar algo con sorpresa o malestar. Habían pasado por cosas peores.
- ... Sin embargo, como veo que no altera mi negocio del todo, deberé cambiar algunas cosas menores... Supongo que tenemos un trato...
Al estrechar sus manos, ambos sonrieron. El hombre se colocó sus lentes y sombrero, mientras se acercaba a la jaula del Demi-humano. El hombre fue arrastrado brazo, hasta salir, mostrando que temblaba y estaba desnudo.
- Déjame esto ahora. Después iré a removerle el sello... Raph, siéntalo contra la jaula, le daré algo de medicina.
El sujeto no se movió y dejó que todo ocurriera. Luego, Naofumi lo hizo beber una bebida, la cuál hizo que el sujeto cerrara los ojos con lágrimas.
- Naofumi... Él...
- Él esperaba que fuera veneno...
Odio. Repentinamente, un odio hacia ninguna persona brotó de su ser al comprender que este hombre anhelaba morir por lo que sea que hubiera vivido.
El cuerpo del hombre brilló levemente, y entonces este se mostró en mejor aspecto, más se veía desnutrido aún.
- Deberemos alimentarlo por unos días. Así podrá sobrevivir a la hambruna que padeció.
- Entendido.
- Sostén un brazo. Vamos a sacarle el sello.
Al llegar a la sala principal del lugar, Naofumi acostó al hombre y le acomodó el trapo que usaban para ocultarlo como falda.
- ¿Es alguna raza que conozcas,?
- No conozco ninguna con vellos celestes, Tate. Supongo que deberé investigar al respecto.
- Entiendo... Remueve el sello.
El enano se aproximó al hombre y comenzó a derramar el líquido que se deshizo con el sello. Inmediatamente de esto, el hombre abrió los ojos y se removió, lanzando un puñetazo hacia el rostro de Naofumi, quien lo recibió por completo, sin remover sus brazos cruzados.
- ¿Nivel 12? No, 14.. Incluso un puñetazo de Raphtalia en ese nivel se sentiría más duro... Pero eres un hombre adulto, ¿Cómo...?
El sujeto comenzó a correr al reconocer que no podía hacer nada contra él, pero Raphtalia se interpuso en su camino.
- ¡Evasión fantasma!
A una velocidad anormal, el hombre saltó contra una pared, pasando por atrás de la Demi-humana, siguiendo su camino con dificultad plena. Cuando pensaba ya estar lejos, chocó con un enorme y suave colchón.
- ¿Eh?
Frente a él, había una molesta Firo tapando la salida.
- Si te ofrezco comida y agua, ¿Te sentarías a hablar como un hombre normal? No venimos a someterte, queremos salvarte.
- Y-Ya me salvaron entonces... ¡Déjame ir!
- ¡No hasta saber todo lo que te pasó!
- ¡¿Y por qué te importaría?!
- ¡Solo siéntate y habla conmigo!
Silencio. La incomodidad estaba en el aire y nadie hacía nada para contrastarlo.
- Beloukas... Retírate un segundo. Raph, ve por comida. Cualquier cosa que se pueda combinar con pócimas.
- ¿Qué? ¿Vas a envene-?
- ¡¿Puedes callarte... una maldita vez?!
...
Plato en mesa. Naofumi trabajaba mientras el hombre lo observaba fijamente, analizando sus movimientos.
- Dale esto. Que lo huela. Así sabrás que es...
- ¡¿Qué me hace confiar en que no es un somnífero?!
- Es una poción bebible. No hay forma de desprender olor si no está hervida... Estoy seguro que sabes eso.
Él dudaba. Tomó la poción de la mesa e instó en olerla a distancia, para luego acercarse y lograr distinguirla.
- Suplemento nutritivo de alta capacidad... Esto sacaría de la desnutrición a alguien en tan solo tres comidas. ¿Dónde la has obtenido?
- La he fabricado yo mismo...
- ¡Mientes! ¡La gente de mi tribu son grandes médicos y brujos! ¡Jamás lograron algo como esto!
- Entonces este escudo debe sonarte familiar - Declaró el héroe mientras retomaba su escudo base, impactando al hombre.
- E-El héroe del escudo...
- Bien... Ahora, ¿Quieres hablar?
El hombre se sentó obedientemente, algo incómodo, pero bañó el producto en las albóndigas y comenzó a comer sin dudarlo. Esto intrigó a Firo y al héroe. Pero Raphtalia lo miraba seriamente, comprendiendo su reacción.
- L-Lhamhentoh mhi heghashpherranthe... reacción... S-Sho sholho...
- Está bien. Come sin preocupaciones... Luego de unas preguntas que Tate no Yuusha-sama quiere hacerte, podrás salir en libertad al completo sin problemas de por medio.- Declaró Raphtalia sonriéndole con algo de pena.
- ¡¿E-Enserio?! ¡¿L-Lo dicen enserio?!
- Nunca me ha mentido... Yo fui una esclava con 10 años, señor. Él me compró y me convirtió en la mujer que soy... He pasado todo este tiempo dándole todo de mí para compensarle su ayuda, pero no sería suficiente para pagar mi vida y el aprecio que le tengo.
- Una Demi-humana... ¡Tú eres la del pueblo devastado! ¡Ví como muchos de ustedes caían en las manos de esclavistas!
- Entonces puedes ver que no miento. No tengo ningún sello. Vivo a mis anchas, bajo mis propias reglas... Bueno, también las de mi maestro al vivir bajo su manto. Pero soy libre de tomar el rumbo de mi vida si así lo deseo.
- ¡Yo también~! - Se integró Firo al notar que todos estaban comentando al respecto de su maestro.
- Ya veo... Lamento mucho la desesperación. Es solo que, mi pueblo fue devastado hace años y... Mi esposa e hijo...
- Entiendo. ¿Qué ocurrió con tu pueblo, así como puedes también decirme quién eres?
- ¡Sí! ¡Por supuesto! ¡Mi nombre es Kalhana Mushenal, hijo del lider de la tribu "Tengoku no usagi"! Mi pueblo fue asediado por la primera Ola. Sin embargo, saqué a mi hijo y mi esposa a tiempo... Les pedí que se fueran a algún lugar lejano, en búsqueda de una vida mejor. Yo me quedé ayudando a la gente, hasta que fui presa de los esclavistas, que me tuvieron retenido más de 8 años, hasta que llegué a las manos de el héroe de Demi-humanos, Tate no Yuusha-sama.
- No te inclines, Kal. Yo solo hice lo que considero correcto... Escucha, ¿Sabes dónde pudieron haber ido?
- No... Los pueblos cercanos eran de Demi-humanos. No aceptaban seres de otras especies. El más próximo sería uno que está bastante lejos del reino, casi cerca de Siltvelt.
- Entiendo. Será un problema para mí poder llevarte allí, por lo que podría alcanzarte hasta un cierto punto.
- ¿Eh? Pero, ¿No es que los héroes pueden entrar y salir de los países sin problemas?
- Debería ser así, pero yo tengo problemas aquí en Melromarc. Fui acusado de violador, esclavista, asesino y ladrón... La gente de aquí me quiere muerto y jamás me dejarían irme de este reino por cuestiones de obviedad.
- ¡¿C-Cómo?! ¡Es imposible! ¡La reina no haría jamás algo así!
- No sé de eso. Pero aquí reina un hombre que hizo de mi vida una miseria... Ya no me importaría este lugar de no ser por las pocas personas que creen en mí...
- Naofumi...
- Esta bien, Raph. Ya me calmé...
- Comprendo... ¿Ustedes quienes son?
- Supongo que nos toca presentarnos entonces. Raphtalia. Soy compañera y alumna del héroe del escudo.
- Firo. ¡El transporte de la carreta~!
- Naofumi. El héroe del escudo. Un gusto conocerte, Kal... Por cierto, ¿Cuántos años tienes?
- ¿Hmm? 43 años, Yuusha-sama. He pasado toda mi vida en paz junto con mi bella esposa... Hasta que pasó el desastre.
- Que envidia... - Murmuró Raphtalia con un puchero, sosteniéndose desde el mástil de su lanza.
- Comprendo. Bueno... Nosotros podemos acercarte hasta allí si gustas. Así podrás verlos y volver a vivir en paz mientras nosotros enfrentamos a las Olas.
- ¡Por favor! ¡Acérquenme a mi familia! ¡Se los ruego! ¡Les pagaré con lo que sea!
- ¡Está bien! ¡Está bien! Nos vendría bien una ayuda en la carroza, ya que necesitamos mano de obra. ¿En qué te especializabas en tu hogar?
- ¡Mi raza se destaca en la agilidad y el sigilo! Yo... Era inventor. Había logrado crear varias herramientas y armas para mi pueblo. Sin embargo, me detuve en cuanto me anunciaron jefe del pueblo. No podía seguir mis sueños si tenía tantas responsabilidades. De esto se encargaría mi hijo a futuro... Pero pasó esto...
- Está bien. Buscaremos algo en que permitirnos tu ductilidad. Ellos están seguramente a salvo... Bien. Ya que estamos listos para avanzar, nos largamos.
...
- ¡Yoh, Oyaji! ¡¿Qué tal todo?!
- Chico, ¿Qué pasó ahora? Vinieron en la mañana... Oh.
Frente al hombre estaba el Demi-humano que se mostraba incómodo por cubrirse con la capa de Raphtalia.
- Traeré algo...
Luego de unos minutos, el pobre indigente traía unos harapos más convenientes.
Y así, pasamos a la cena. Todos los presentes comían gustosamente la comida de Naofumi, mientras que este terminaba un plato y se acomodaba para descansar.
- Buen provecho... Guíen a Oyaji para volver al reino luego.
- ¡Umu!
- ¿Solo comerá un plato? ¿No que él es un humano?
- Naofumi-sensei-desu tiene un estado de alimentación muy simple gracias a su escudo. Puede sobrevivir mucho tiempo gracias a él, pero no puede portar ninguna arma, salvo la que tiene.
- Ya veo... Es algo feo tratándose de solo portar un escudo.
- A él no le molesta. Se ha acostumbrado con el paso del tiempo a solo depender de su escudo... Y sus puños.
- Entiendo... Haré todo mi esfuerzo por no estorbar en su trabajo.
...
El tiempo pasó. Naofumi logró adaptar a Kalhana a su estilo de vida en cinco días, así como recuperó su plena forma en dos.
Habían viajado a un pueblo minero, en donde sus compañeros obtuvieron grandes tesoros gracias a la carta. También permitieron a los mineros de gozar de mejores cosas al mejorar la calidad de sus sistemas y herramientas. Así como hicieron un record al haber cavado tan profundo que se encontraron con quimeras y distintas criaturas fácilmente vencidas.
- ¡Está lista, muchacha!
El hombre le arrojó la lanza a Raphtalia, que ahora se hallaba afilada, para luego lograr perforar a una quimera en un costado. Sorpresivamente, Naofumi cayó en picado sobre otro que esperaba atacar escondido, matándolo. Luego azotó al que Raphtalia atacaba con su escudo rebotador.
- ¡Raph, cúbrelo! ¡Firo, a subir de nivel!
- ¡Sí~!
- ¡Umu!
Mientras el par luchaba, el hombre extraía partes de las quimeras para el escudo de Naofumi, así como para pociones y experimentos. Gracias a algunas criaturas que este pudo combatir, llegó a nivel 23.
Luego llegaron a otro pueblo en donde vendieron y ayudaron como pudieron, permitiéndose más reputación por los alrededores.
[ Escudo de Monedas (Melromarc): Fabricación de monedas. 500 por día.
- Ese escudo es una verdadera trampa...
- No discutiré con lo que dice Kalhana-san.
- ¡Ustedes dos! ¡No me hagan ver de villano!
Finalmente vendieron muchos accesorios de lujo visual y habilidad bajas.
Raphtalia portaba un rubí bello en su collar de esclavo que le daba un aura que recuperaba mana y salud progresivamente, así como 2 anillos de efectos anti-magia y 2 anillos de magia de luz y negra. Dos pulseras de resistencia a ataques de agua y fuego.
Firo llevaba un collar reductor de daño al completo.
Kalhana portaba 2 anillos de agilidad, dos pulseras de sigilo y un collar de invisibilidad a cambio de magia.
Naofumi portaba un gran set de joyas, pero solo proporcionando todo el daño posible. Siendo el collar lo único que tenía para defenderse al crear un escudo que resistía un impacto sin excepción, pero que se rompería ante esto. Como una última carta.
- Emm... Chico. Creo que quieres ver esto...
- ¿Hmm? ¿Qué ocu-? ¡¿QUÉ DEMONIOS ES ESA COSA?!
A lo lejos, en un pueblo cubierto, la armada vió como un enorme árbol extraño había tomado el pueblo por completo.
- ¡Raph! ¡Kal! ¡Hojas, ramas, frutos, raices! ¡Denme todo lo que puedan para ver que diablos hacer con esa cosa!
...
[ Escudo Plaga del bosque: Genera infestación parasitaria al tacto/Proporciona lianas para atacar o defender. Ataque +60/Envenenamiento +40.
- Ya veo... Tenemos un problema severo aquí. - Comentó Kalhana con algo de asombro. Verlo desde dentro del pueblo era una novedad completamente distinta.
- ¡Gracias al cielo llegó el R.R.S.! ¡Hemos pedido auxilio al rey, pero no han hecho nada hasta ahora! ¡Ni siquiera el héroe de la lanza, que nos otorgó esta planta, volvió a aparecer!
- No me sorprende... Raph, distribuye los antídotos y medicinas. Kal, Firo, conmigo. ¿Puede explicarme que pasó tras el crecimiento de esta... Cosa?
- Fue rápida. Otorgó buena cantidad de cultivos, pero de un momento a otro creció mucho y se volvió peligrosa. Comenzó a aterrorizar a todos...
- ¿Algún idiota se quiso hacer el héroe intentando enfrentarla?
- Bueno...
Gritos. Varios gritos hicieron que Naofumi estrellara su palma contra su frente.
- Por su puesto que sí... ¡Firo! ¡Sácalos con vida! ¡Puedes comerte la planta!
- ¡Yuu~! ¡Allí voy~!
- Kalhana, necesito que me ayudes a detener esta porquería. Obtengamos información.
...
Como si no fuera obvio, la semilla había estado sellada y resguardada por un guardián canino. Motoyasu lo venció, tomó la semilla sin más y la plantó. Obviamente, las repercusiones aparecieron.
Luego de extraer partes del guardián canino para el escudo y derivados, Naofumi y Kalhana volvieron al pueblo, ahora comprendiendo la situación.
Con la experimentación en los frutos, él logró revertir la plaga, así como mejorar la capacidad de plantación, y permitirse crear un antídoto para la gente.
- ¡Oigan, ustedes tres! ¡No es momento de jugar!
- ¡Dio, Joseph, Jonathan! ¡Dejen de-! ¡Oh!
Tras morder las raíces infecciosas, los tres globos evolucionaron, volviéndose unas pelotas que desplegaban lianas pinchudas cuando quisieran.
- ¡Recuérdame nunca intentar detenerlos al enfrentar parásitos, chico!
- ¡Dalo por hecho!
Luego de destripar una especie de capullo y a una de las criaturas de ese, obtuvo algunos escudos extras.
[ Escudo de Mandagora: Infecta al enemigo vivo con esporas de plantas aliadas/Mortífera. Ataque +200
[ Hongo de Mandagora: Análisis de plantas 9.
[ Escudo de Plantriwe: Genera dos unidades aliadas de nivel del usuario. Apoyo +120.
[ Escudo excepcional: Lianas: El portador puede atraer o ser atraído a ciertos lugares o sujetos por medio de lianas desplegadas desde la gema del escudo base.
- ¡Raph! ¡No dejes que te muestren como Dios te trajo!
- ¡Deja de hacer chistes así! ¡Firo, no te rías!
- ¡Escudo rebotador! ¡Escudo de globo!
Y así, la pobre Demi-humana fue salvada de una bochornosa situación.
- Bien... Ataques convencionales no funcionan. ¿Es hora de usar el herbicida?
- ¡No, tú lo harás! ¡Vuela conejo!
- ¡E-Espere un segundo!
Agarrado por las lianas de su escudo, el pobre hombre fue enviado directamente a la planta cual bala de cañón. Al lograr aproximarse con excesiva suerte, lanzó dicho producto contra el centro de la criatura, en donde se formaba un ojo, desmoronándola en pedazos ante la reacción alérgica que no pudo tolerar. Mirando el lado bueno, esto le concedió la experiencia suficiente para subir a nivel 30.
...
- Entonces... Con esto así...
Naofumi configuraba las estadísticas de la semilla, concediendole una configuración de
Fertilidad 4. Sobrevivirá con buen cuidado.
Productividad 20. Su capacidad de generar fruta se duplica.
Vitalidad 10. Durar poco podría ser un problema. Así que se establece así.
Inmunidad 4. No resiste un herbicida. Será suficiente con eso.
Inteligencia 1. Ni en sueños.
Potencial de crecimiento 20. Será eficiente para durar el tiempo suficiente.
Variabilidad 1. Ni se te ocurra cambiarte a un demonio, porquería.
[ Al morir, la planta generará otra semilla.
Sin más que organizar, las configuraciones se dieron, permitiendo que la semilla estuviera lista. Al plantarla, la planta fue regada levemente, y un brillo hizo que un pequeño tallo creciera rápidamente, desarrollando hojas, y sacando lentamente ramas y frutos inmaduros, que se volvieron rápidamente tomates. Cuando todo el proceso se dió, la planta otorgaba 4 tomates. Cuando se arrancaron todas, esta murió. Y el tallo se reformó a una semilla.
- ¡Plantación de tomates! ¿Qué? Para mí fue todo un éxito.
Plantó dos semillas y miró a la gente.
- Cuídenlas. Ya no traerán problemas.
- ¡E-Espere! ¡Podemos apremiarlo!
Kalhana se hallaba disgustado ante el acto anterior en su contra, pero no recriminaba nada al respecto. Raphtalia reía incómoda por la tensión que generaba la mirada del hombre. Firo se alimentaba de varios tomates que habían sido usados de experimentos, sin importar si estos podían causarle efectos adversos. Los globos verdes aparentemente se volvieron omnívoros, ya que también comían los tomates, usando las lianas para atraerlas a ellos.
Y ahora estamos en la recta final. Naofumi fue apremiado con carrozas de alimentos y materiales tras la ayuda con la reparación del pueblo, la sanación y el restablecimiento de la fruta, arreglando la hambruna.
Con cuatro carrozas, Firo comenzó a caminar con tranquilidad y gozando de la nueva dificultad. Kalhana caminaba al lado de la carroza, pues este podía correr varios kilómetros sin cansarse, permitiéndole al grupo ser los ojos y oídos de las amenazas cercanas.
- ¡Adelante, Firo! ¡Al pueblo del norte! ¡Ayudemos con la hambruna!
Con el decreto de Naofumi, las carretas comenzaron a funcionar mientras este se sujetaba de una especie de agarres que creó para su carreta inicial.
- Deberemos pensar en crear un tren algún día.
- Emm... Chico, el reino de Faubley es el reino más moderno de todos y cuenta con trenes a vapor.
- ¡¿Enserio?! ¡¿Cómo es que el resto se mantiene tan anticuado?!
- No hay alianzas políticas y los avances son por cada uno. Zeltoble es un reino de comercio absoluto, en donde abunda la mercancía ilegal como preferencia. Luego está Shieldfreeden, un reino que se creó por el disgusto intermedio de las los problemas en el reino de Siltvelt; quienes se dividen en dos grupos con grandes problemas discriminatorios. Uno creé que los héroes deben ser ayudados y son necesarios para mejorar los países, y luego esta el otro, que piensa totalmente lo contrario.
- Ya veo... Supongo que los reinos son todo un verdadero martirio por si solos.
- Quisiera poder negarlo, pero 8 años de esclavitud no diferencian los años de problemas de estos reinos.
- Espero y uno sea suficiente para poder marcar la diferencia...
Con ese diálogo enigmático, Naofumi miraba el atardecer seriamente mientras su cabello revoloteaba en lo que Kalhana corría al lado de él, y Raphtalia se apoyaba sobre la espalda del héroe con una sonrisa, obsevando el camino sobre la cabeza de su compañero, acariciándola con afecto.
- Deberíamos hacerte retoques... Me gusta mucho, pero sé que puede mejorar ese cabello rebelde.
- Temo de una Raphtalia con tijeras en mano...
- ¡Eso es cruel!
