. Una princesa entre tinieblas .

De: PRISS

Capítulo XX: Promesa de un futuro.


Terminaron en un hotel a las afueras de la ciudad.

Ichigo hubiese preferido llevar a la chica a su apartamento, pero sus padres no tardarían en encontrarlos.

"¿Qué estoy haciendo?"

Se preguntó el Kurosaki mientras veía el paisaje más allá del ventanal.

Todo esto era un caos, una verdadera locura y sin embargo estaba seguro de estar haciendo lo correcto.

~ Ahh, ¿qué vamos a hacer?.

El pelinaranja suspiró resignado al tiempo en que cerraba los ojos.

Se sentía culpable por su padre, por Kaien. Más escuchó la voz de la enana, entonando una disculpa sincera. Rukia se sentía culpable, pues tenía la sensación de que solo era una carga para el muchacho, una promesa de problema tras otro.

~ No, no digas eso, estaremos bien.

Le susurraba el Kurosaki al oído, apresurándose hasta ella, le tomó las manos y las besó con suavidad.

Ella sonrió, no importaba que fuesen simples palabras, Rukia confiaba en ese hombre, lo hacía plena e irremediablemente. Y si tenían que escapar al fin del mundo, mientras estuviese con Ichigo, entonces lo haría. La chica sacudió suavemente la cabeza tratando de hacer a un lado, al menos por un momento, todas sus preocupaciones.

Rukia entreabrió los labios, había algo que quería decirle a Ichigo, pero no estaba segura si este era el momento correcto. Aunque al frente solo había oscuridad, la Kuchiki sabía que el pelinaranja estaba frente suyo. Entonces fue que sintió la ardiente boca de Ichigo regalarle un beso profundo y lleno de fuego, de cariño.

Al separar sus labios, la pelinegra susurró lo que deseaba sin siquiera darse cuenta; parecía embelesada y sumida aun en las emociones que la recorrían.

~ Ichigo. . . ¡ hazme el amor !.

Sus ojos cerrados, sus labios en espera de los de él.

Ichigo sonrió complacido y no pudo evitar reír un poco ante las palabras de la chica.

~ ¿Te burlas de mí?

~ No, no, enana, es solo que. . . creo que es la primera vez que me pides algo así.

Le decía él y un nuevo beso surgió entre ellos mientras la tomaba entre sus brazos.

~ Te extrañé mucho, solo es eso.

Le confesó ella entre besos para luego simplemente dejarse llevar por el hombre que ella tanto quería.

Rukia no supo en qué momento terminó desnuda sobre la cama, Ichigo sobre ella, colmándola con su cuerpo fuerte y perfecto, llenándola de besos y caricias que creyó nunca volvería a sentir. Y sin embrago, él estaba allí, con ella; sus grandes manos recorriéndola con lujuria y pasión, más también con amor.

~ Aahhh, Ichi !. . .

La chica jadeó al sentir uno de los dedos del pelinaranja alojándose en su húmeda intimidad.

Ese pervertido metía y sacaba su dedo, deslizándolo de forma estimulante, torturándola mientras ella solo podía quedarse quieta y sentir el cosquilleo que se hacía más y más intenso, llenándola de placer.

Su respiración agitada; Rukia se retorcía intranquila, casi desesperada por el éxtasis que se acercaba, pero Ichigo no se detenía, sino que, complacido, su mano iba y venía cada vez más rápido.

~ No, Ichi, Ichigooo !. . .

La jovencita se arqueó buscando aquellos traviesos dedos que acababan de regalarle un intenso orgasmo.

¿Qué había sido todo eso?. Fue tan rápido y fuerte; era la primera vez que la Kuchiki se dejaba llevar de esa manera, pero se sentía tan ansiosamente traviesa que a pesar de su apresurada respiración, ella quería más, mucho más.

Así terminó arrojándose a los brazos del Kurosaki, besándolo con desesperada pasión, y luego sus lenguas se encontraron, entrelazándose, frotándose con insistencia.

El deseo por esa chica alcanzó un nivel insoportable que orilló al muchacho a despojarse apresurado de sus ropas. Ya desnudo, al estrecharla, ambos jadearon al sentir el contacto piel con piel. . . era cálido, ardiente, era maravilloso.

Ichigo se aferró a la cintura de la joven, pegándola a su cuerpo y haciéndola sentir la dureza de su virilidad que clamaba por entrar en ella y hacerla suya.

~ Ichigo, es. . .

La pelinegra se sonrojó al sentir el miembro masculino frotándose suavemente contra su pelvis, invitándola a entregarse. Ella entrecerró los ojos, no sabía cómo expresar la lujuria y todo el deseo que por ese hombre la consumía, pero él pareció entender su angustia. . . y le hizo una proposición que jamás creyó hacerle a esa jovencita.

~ ¿Quieres tocarlo?.

Un pequeño suspiro fue suficiente respuesta.

El Kurosaki tomó una de las pequeñas manos de la joven, besándola para luego deslizarla lentamente hasta su pene. La ojivioleta fue guiada con paciencia y lentitud por el pelinaranja.

La pequeña mano de la joven se movía inexperta y suavemente, pero compensando esto con inocente placer.

~ ¿T-te gusta?.

Se atrevió ella a preguntar, al escucharlo gemir con ronca y entrecortada voz. No hubo palabras, solo un beso voraz y cargado de ansias de placer.

Rukia continuó masajeando con más confianza, hasta que Ichigo la detuvo.

~ ¿Qué pasa?.

Estaba confundida; ¿qué había hecho mal?. Esa duda se disipó al sentir como el pelinaranja la recostaba sobre la cama para luego posarse sobre ella.

No había tiempo para más juegos; Ichigo la necesitaba y la necesitaba ¡ YA !.

El Kurosaki se posó entre las piernas de la joven, empujando hondo, penetrándola casi completamente. Rukia gritó por el fuerte y repentino placer que aquel duro pene le producía. Arqueándose sobre la cama, se entregó completa a aquel hombre que le hacía el amor de forma brusca, casi salvaje.

Así que este era el verdadero Ichigo; le gustaba, lo amaba. Sentía el poder de sus embestidas, la fuerza de sus brazos que no pretendían soltarla, el incesante ir y venir de sus caderas, el fuego y la pasión de sus labios, pero lo que más atesoraba en ese momento, era su varonil voz que le decía que la amaba, una y otra vez.

Rukia simplemente no pudo más y se elevó en un éxtasis hermoso e intenso. Gritó el nombre de su amado mientras se aferraba a él; su vagina lo envolvía con fuerza, obligando a Ichigo a llenarla con su semen.

El pelinaranja gimió con voz ronca, dejándose vencer por el pacer que la linda chica le provocaba.

La colmó de besos mientras se deslizaba suavemente fuera de su pequeño cuerpo, terminando con la unión. . .

Agotado, la abrazó casi sin fuerzas, invitándola a recostarse sobre su ancho y fuerte pecho.

Un tiempo sin palabras era lo que compartían, siendo solo opacado por sus entrecortadas respiraciones. Más fue Ichigo quien puso fin a ese silencio. Tal vez estaba desesperado o quizás simplemente había decidido lo que en verdad era mejor para los dos, para Rukia y para él.

~ ¡ Casémonos !.

Susurró, su mirada clavada en el techo, como si mirase algo muy interesante, en realidad estaba haciendo infinidad de planes.

Rukia escondiendo el rostro en el musculoso pecho de su hombre, con voz suave y triste, le dijo. . .

~ No podemos, sabes que yo. . .

~ Conozco a alguien que no tendrá ningún problema en casarnos.

Ella alzó la mirada, sabía que el Kurosaki sonreía, su voz se lo decía.

Le hubiese gustado ver la sonrisa en el rostro de Ichigo, más por ahora, se conformaba con estar entre sus brazos, con esta promesa de un futuro y con las palabras de amor que el pelinaranja le susurró al oído poco antes de que cayese en un profundo y agradable sueño.

.

.

.

. . . . Continuará.


MUCHAS GRACIAS POR LEER ESTE FIC:

Inverse L. Reena ((Espero que esta reconciliación te guste más 0/0 . Gracias por leer.))

.

.

Ichigo y Rukia tenían que reconciliarse totalmente. ¿Y qué mejor que con lemon?.

Creo que, después de tantos problemas, es justo que ambos fuesen egoístas y escaparan. Creo que es romántico.

Aun así, todavía habrá unos cuantos problemas más 0v0 .

.

.

NOTAS de la primera versión.

Lemon. ¿O lime?. Creo que esta vez estuvo muy suavecito.

Por cierto, no sé exactamente qué es Luchist, reverendo, sacerdote, no estoy segura.

Aquí me gustó la propuesta de matrimonio de Hao. Aunque, más bien parece una orden o decisión.


.