Y ahora, un rapidillo de Naruhina.
Beso x: hombro.
No fue queriendo, desde luego. Simplemente ocurrió. Nadie podía culparle y tampoco señalarle con el dedo por más que tuviera a la chica desmayada entre sus brazos. ¡Él no tenía culpa que siempre que le viera se desmayara!
¿Por qué diablos le ocurriría? ¿Quizás Hinata tenía algún tipo de alergia hacia él? Porque eso no era normal.
Todo había sido una cosa muy casual y sin querer. Se habían encontrado en el camino, cuando ella regresaba de una misión y él volvía a casa de hacer unas compras de armas y comida. La había saludado con normalidad y aunque ella se había mostrado nerviosa y torpe, le había respondido.
Hasta ahí todo bien, excepto que al acercarse a ella, por los nervios, a Hinata se le cayó uno de los guantes que cargaba entre sus dedos para el frio.
Naruto se había inclinado con total normalidad, sin calcular las distancias con tan mala pata que su boca había dado de lleno contra su hombro. Hinata había soltado un gritito extraño antes de desmayarse, balbuceando algo acerca de su boca y después… puff.
Se dio de bruces con el suelo ante su atónita mirada, porque estaba tan sorprendido que ese simple roce creara tales sentimientos en ella. O lo que fuera. No la comprendía.
Definitivamente, era una chica extraña.
Nunca la comprendería. Sólo esperaba que algún día dejase de desmayarse y tenerle alergia de esa forma. Quería tener conversaciones más amenas con ella, tocarla sin que se desmayara, compartir algo juntos.
Se tocó los labios con cierta torpeza horas más tarde. Todavía le parecía sentir la sensación. Había tocado una zona donde no cubría la ropa, así que había sido piel directamente.
Y que le colgaran: era demasiado suave.
El terror es que no pudo sacárselo de la mente en mucho tiempo.
