CAPITULO 20 LUNA DE MIEL SORPRESA

COMIENZO DE UNA NUEVA VIDA I

El dulce manto que cubre con ternura la desazón que alguna vez tuve en mi corazón

Llenando cada gota derramada en mi niñez,

Llenas de nuevo la copa de felicidad y dicha en mí ser

Lentamente llevándome hasta el cálido manto de tu amor

Con calma y ternura besándome con la calidez de la luna

Tu manto llenando de calor mi cuerpo

Tu manto llenando de amor mi corazón

Tu manto llenando de calidez el vacío que tuve en mi ser

Provocando la total y completa parálisis de mi vida por ti

¿Cómo no amarte? ¿Cómo no odiarte? ¿Cómo no desearte? Cuando mi corazón late con fuerza por ti

Cuando mi alma esta encadenada a ti…

Para siempre.

H.G.P.

Helga abría lentamente sus ojos al sentir el pequeño frio del amanecer entrar por la ventana, escucho la llave de la ducha por lo que dedujo que Arnold estaría en ella, se miró desnuda sobre las sabanas de la cama.

Se sentó cubriéndose con la sabana

-Arnold –Susurro cerrando sus ojos recordando cada caricia que le dio, con amor, con ternura y pasión…

Se sonrojo nuevamente, dejando irse su mano a sus labios recordando los labios de Arnold

Tan cálidos

Tan dulces

Era una maldición

Era una adicción

Su néctar de vida

Estaba muerta

-Creo que deberías cambiarte –Dijo el rubio ingresando a la alcoba mirándola con burla -¿Estamos pensando?

-Arnold…yo

-Quizás quieras aún más –Dijo con malicia

-No… ¡Es decir….quizás pero….! Yo no….es que…ah

Arnold rio

-Vamos Helga debes cambiarte para poder irnos

-¿Irnos?

-Si ¿No te gustaría tener la luna de miel como todos?

Helga lo miro sin entender, el solamente se sentó a su lado

-Mi madre me comento que sería bueno para los dos

Helga sonrió de lado

-¿Y a dónde vamos?

-A la playa –Extendió su mano para que ella la tomara -¿Vamos?

-Arnold a veces…me confundes

-Ahora ya sabes cómo me siento –Dijo el rubio acercándose para darle un tierno beso –Helga…mira, yo no te puedo mentir, no estoy feliz con este matrimonio pero…tampoco quiero hacerte un infierno…tampoco quiero que lo sea para mi

-¿Qué propones entonces?

-Llevemos una vida en paz…yo… -Se sonrojo –Intentare ser un buen compañero

Helga sonrió de lado

-¿Eso quiere decir que olvidaremos todo y que…quizás me puedas amar?

Arnold suspiro –Es que…amar es algo fuerte

-Yo…

-Helga no me presiones por favor

La rubia le miro triste pero comprendía que aún no estaba listo

Para amar.

Aunque ella estaba desesperada, llevaba amándolo durante toda su vida prácticamente pero respiro profundo y hondamente –Bien

-¿Es un trato entonces?

Helga intento sonreírle

-Claro

-Bien, ahora cámbiate que tenemos que aprovechar el tiempo

-Bien –Dijo la rubia metiéndose al baño

Arnold miro al suelo, el vestido de novia tirado, su propia ropa…se sonrojo fuertemente recordando la noche apasionada que habían tenido.

Comenzó a recoger algo del suelo hasta que encontró…cierto relicario

-Helga… -Murmuro tomándolo con delicadeza -¿Qué diablos me pasa?

Bob miraba con molestia a Miriam quien estaba tirada en la casa, estaba realmente mal seguramente.

Estaba harto

La soporto tanto

Le soporto tanto

Pero ya no tenía porque.

Olga era mayor de edad y ella debía saber las cosas y decidir.

Sabía que había sido un buen padre y ella no lo dejaría de ver como tal, aun cuando no fuera su padre biológico

Y Helga…Helga seria su adoración y su orgullo como desde el primer momento en que supo que vendría, se arrepentía, pero la situación en la que había estado con Miriam cuando ella nació.

Se volvió asfixiante

Y lo cegó.

Pero ya no tenía que soportar lo mismo…

Tomo a la rubia que se encontraba inconsciente en ese momento para después salir de la casa.

Arnold miraba a Helga descansar en el asiento del copiloto, iban ya llegando a la playa, eran ya las ocho de la mañana.

Se veía tan tranquila y hermosa durmiendo en ese asiento, miro hacia su vientre y sin pensarlo mucho llevo su mano para al vientre

-Todo este relajo por ustedes –Dijo sonriendo

Después de unos segundos dejo ir su mano de nuevo al volante.

"Arnold" pensó la rubia sonriendo

Quizás aún tenía esperanza

Una vez que se instalaron en la casa de playa que tenía la familia de Helga ambos bajaron a la alberca que conectaba a parte de la playa

Era muy hermosa la vista

Arnold había pasado a comprar con ella algo para poder comer en casa.

Lo miraba hermoso con aquel short y camisa suelta, su cabello desordenado y su actitud despreocupada, tenía días sin verlo así.

Era increíblemente relajante y hermoso

¿Estaba demasiado loca?

-Hola –Saludo el rubio llevando consigo dos copas y la comida.

-No puedo tomar Arnoldo

-No tiene alcohol Helga, no soy tan malo como para darte alcohol, cuando mis hijos están ahí –Dijo señalando el vientre de la rubia

Helga se sonrojo mirando su propio vientre –Pronto se vera

-Es normal Helga

-Lo sé pero… ¿Qué haremos? También ¿Ocultaremos que eres el padre?

-No –Tomo la mano de la rubia –Pero no quiero que sepan que nos casamos, en realidad es porque ¿Qué les importa no?

-¿O no quieres lastimar a Lila?

-Eso ya no me interesa

-¿Seguro?

-Si Helga

-Bien –Dijo no tan convencida

-¿Nadamos?

-Bueno es que…

-¿Qué?

-No sé si… -Toco su vientre –No quiero hacer algo que dañe a nuestros bebes… me asusta

-Tranquila… -La halo hacia el agua donde él se encontraba, atrapándola en su cuerpo –Estas en buenas manos, Helga

Helga solamente sonrió mientras Arnold la llevaba a las escaleras de la alberca besándola.

Después de algunos jugueteos, competencia y peleas, ambos terminaron en una esquina haciendo el amor.

Helga gozaba esa experiencia, bajo el agua teniendo el miembro duro y cálido de Arnold en ella.

Llegando al éxtasis una vez más.

Arnold tenía en sus brazos a la rubia mirando el atardecer.

-Es hermoso –Susurro la rubia sobre la arena

-Si

-Arnold…se que….que no me amas pero –Lo miro un segundo –Olvídalo

-¿pero qué? ¿Qué ibas a decirme Helga?

Helga suspiro

-¿Helga?

-Es un momento romántico y…especial…para mi…sería mejor si…al menos decirme que no me odias

Arnold sonrió mirándola con ternura

-Yo no te odio

-Pero tampoco me amas

-Es solo que el amor es una palabra fuerte pero…si te quiero

Helga lo miro sorprendida -¿Enserio?

-Helga por supuesto que si

Ella sonrió con un dejo de tristeza

-Gracias

-Helga ven –La halo hacia el para besarla –Te quiero ¿Ok?

Ella solo asintió dejando que los labios de Arnold la tomaran de nuevo.

Lentamente el rubio comenzó a quitarle el bikini de nuevo, quedando una vez más desnuda debajo del cuerpo del rubio.

Ella se estremeció un poco –Arnold –Susurro tocando su pecho desnudo

-Creo que nunca me cansare de desearte ¿Si sabes que te deseo verdad?

Ella se sonrojo fuertemente

-Es la…primera vez que me…lo dices

-Lo sé –La beso desde el cuello hasta los senos –Tu cuerpo me volvió loco desde la…primera vez

-Yo te…esperaba

-Me gusta eso –Dijo mientras tomaba su seno con los labios dulcemente

-Ah

-Helga me gustas mucho –Bajo la mano a la entrepierna de la rubia –Estas mojada

Helga se sonrojo más

-Me gusta eso –Susurro el rubio besándola e intentando bajar su traje de baño (que era solo un tipo bóxer)

Helga sintió una excitación nueva al momento que el comenzó a besarla con más pasión y tomaba sus senos con cierta desesperación

Helga gimió al momento en que Arnold intento ingresar

-Abre más tus piernas para mí, amor

Helga obedeció mientras abrazaba al rubio del cuello

-Por favor no te vayas…no…me dejes…Arnold –Dijo mientras el pene del rubio la penetraba

Arnold sintió la apretada vagina de la rubia, sonriendo comenzó el vaivén cada vez más fuerte.

Helga termino en cuestión de segundos.

Se sentía cerca su final pero no quería aun…

Volteo a la rubia para colocarla en cuatro puntos, pese a las quejas de la rubia sobre que no lo haría de ese modo, el insistió hasta convencerla. La penetro con dulzura, ella solamente dejo serlo y gimió un poco

-Ah –Gimió Arnold dejando entrar todo –Helga

-Arn…

No termino la frase la rubia porque Arnold comenzó un vaivén mucho más rápido, tomando su trasero entre sus manos, apretándolo.

-No…ah…no aguantare –Susurro el rubio tomándola con más fuerza

-Arnold

El rubio se dejó caer sobre el cuerpo de la rubia, al terminar. Después de unos segundos ambos se acomodaron abrazados y tapados con las toallas.

-¿quieres una fogata Helga? –Pregunto el rubio después de unos minutos

Helga sonrió

-Me gustaría Arnold

El rubio sonrió mientras tomaba algunas ramas cerca para encenderla y posterior traer la cena para la rubia que era de la misma comida, además de unos bombones y chocolate caliente para la rubia.

-Gracias Arnold

-Por nada Helga –Se colocó detrás de ella para abrazarla

Ella se recargo sobre él, sintiendo que su corazón se saldría de la felicidad que tenía en ese momento y esperaba que durara para siempre

Aunque probablemente no sería tan simple y menos tenia control sobre de ello, además debía pensar y no olvidar que Arnold no la amaba.

Aunque cuando pasaban esos hermoso momentos, sentía que realmente la amaba, deseaba con todo su ser eso, mientras sentía los brazos fuertes de Arnold a su alrededor quedando en el vientre donde ella también ponía su mano, como si ambos en silencio compartiéramos el deseo de proteger a nuestros pequeños, mirando las estrellas intentaba imaginar cómo sería su vida a partir de ahora y como seria si las cosas fueran siempre así.