Love live! No me pertenece, es de sus respectivos autores.
La vida va deprisa, pero puede ser que justo en los momentos que te sientes devastada es cuando te pones a pensar en lo que de verdad importa en este afligido mundo.
Aun cuando mas lo pienso, cuando quiero creer que mi vida ya se encontraba arreglada, siempre pasa algo para inevitable para que sucumba entre la tentación de arruinarlo todo y abandonar mi pacifica vida.
Lo saben, lo conté y también a la peligris. Sufrí años por ella, llore con el corazón destrozado hasta que alguien por fin pudo arreglarlo, hacerme olvidar, aunque sea por un segundo de esa persona. Pero lo que pocos saben es de la preparación mental que necesite para regresar, a sabiendas de que en algún momento volvería a ver a Minami Kotori.
-Tiempo atrás-
- ¿Cómo que no puedo decirle nada? -vocifero mi compañera pelirroja con los brazos cruzados. Estaba molesta.
-Es un favor, Maki. Por favor -solté en un pequeño suspiro al sentarme en el sofá- no te matara guardar silencio por una vez, ¿verdad? -la miré con la ceja alzada y ella de inmediato bufo.
Hace unos días me comunicaron Nozomi y Eli que una revista quería entrevistarme, lo cual en parte se estaba haciendo común. Lo idóneo del asunto era decirles que no antes de viajar hacia allá, pero Nozomi insistió de que seria bueno darle una oportunidad a esta revista, que las cosas podían cambiar para bien. Su rubia novia, como es común, puso objeción y objeto que las entrevistas eran trampas mortales que solo querían difamarme o descubrir mi identidad; compartí su idea por un par de días hasta que lo comenté con Tomoko, ella misma me dijo que concordaba con Nozomi, salir de mi zona de confort no seria mala idea. Así que hable con Eli para que autorizara una junta con la presidenta de la revista y revisara la documentación que tenían que firmar si es que se hacia la entrevista bajo sus estrictas condiciones. El viaje estaba ya en puerta, Maki lo sabía e incluso asistiría. Las cosas cambiaron cuando su madre le pidió ir para presentarle a una amiga. Desde ahí, todo se fue por la borda, cuando se entero de una pequeña cosita: Kotori es hija de la amiga de su madre.
Creo en parte no puedo culparla por ponerse en esa actitud tan a la defensiva. Hace apenas unos minutos ella desconocía que Kotori es la hija de la mejor amiga de su madre. Aunque tampoco ubique que el hecho de que la hija de la que tanto hablaba Minami-san era Maki, tal vez porque nunca recordé el apellido hasta que Maki dijo que visitaría a su madre y de pasada a su mejor amiga que justo tiene el nombre de la madre de Kotori.
Como conozco a mi querida pelirroja, se perfectamente que si llega a ver a Kotori es capaz de reclamarle por algo que paso hace mucho tiempo, y no quiero eso, los escándalos no son en definitiva algo que me agrade.
-Me matara porque no puedo hacer algo por ti -cual leona enjaulada comenzó a dar vueltas por todo el lugar, remilgando y zapateando fuertemente- ¿Cómo es posible que estés tan calmada? -se paro enfrente de mi, mirándome con ferocidad- ¡esa mujer te lastimo! Deberías de estar planeando una venganza contra ella.
-Me ofendería que pensaras eso de mí, Maki -solté un suspiro ante mis palabras- no tengo la necesidad de hacer algo tan banal como eso. A parte, ¿Qué posibilidad hay para que me la tope de nuevo?
-El destino puede ser quisquilloso… -bufo y desvió la mirada.
- ¿Y eso que estés diciendo eso? Creo que estas pasando mucho tiempo con Nozomi -reí un poco y eso causo que ella gruñera- no te enojes, solo intento que te relajes.
-No me relaja nada que a ti te valga un comino todo esto -giro su mirada hacia mi, ahora estaba seria- no es justo que no pueda decirle nada a esa mujer. Ya es mucho tener que guardarle el secreto a tu novia sobre tu "vida pasada", ¿ahora me pides que guarde silencio cuando vea a esa mujer? -cada tono de su voz detonaba lo molesta que estaba, eran tonos altos y a su vez graves que en vez de asustarme m causaban cierta gracia.
- ¿Y qué es lo que quieres hacer? -de nueva cuenta alce mi ceja, interrogando sus futuras acciones- ¿golpearla? -me levante del sofá- ¿insultarla? -mi voz anunciaba que estaba tomando sus declaraciones- ¿Qué harás? -di unos pasos hacia adelante, haciendo que ella retrocediera unos cuantos.
-Yo… -por unos segundos desvió la mirada, pero al volver la mirada hacia mí se mostró seguro y los pasos que antes había retrocedido fueron recuperados en un dos por tres- Solo no quiero dejar las cosas como están… Se que has estado sufriendo por ella, aun después de que Tomoko llego. Ves con nostalgia esa foto que tienes en el celular -acuso con su dedo a mi teléfono celular que descansaba en la mesa de la sala- si tu no cierras este circulo, lo hare por ti -sin dejarme replicar, se dio la media vuelta para caminar directo a su habitación de manera apresurada.
Únicamente me le quede mirando, esperando hasta que entrara y cerrara la puerta de su habitación para soltar un pesado suspiro. Comprendía sus razones para enojarse, sé que Maki, aun con sus facetas de "no me interesa nada", es una chica sensible y se preocupa por sus amigos; pero eso no la exonera de querer hacer una estupidez.
-Sera mejor sacarle esa idea antes de que cometa una tontería -negué con la cabeza y camine hacia su habitación con la disposición de cumplir mi objetivo.
-Habitación de Maki-
- ¡Es que! -escuche ese poderoso grito furioso de la pelirroja- No la entiendo, ¡no la entiendo! Debería de estar furiosa, ¡ella es la que debería de estar haciendo estos berrinches, no yo!
Como una tradición, volví a negar con la cabeza antes de abrir con cuidado para intervenir en su platica.
Con paciencia fui entreabriendo la puerta para entrar con cautela-Eso mismo debería decir… -mis palabras, destinadas a cortar sus palabras fueron silenciadas al ver a mi compañera sentada en el piso, cabizbaja como una niña regañada- ¿Maki? ¿Qué haces? -pregunte curiosa por esa postura tan atípica de ella.
-Que te importa -contesto con ese característico tono seco que antes me fastidiaba hasta los huesos- vete Umi, no quiero verte -aunque murmurar en esa posición, aun así, logre escucharla.
-Deberías de saber que no me iría sin saber que es lo que te sucede -cual jaguar al asecho me encamine hasta su posición y al estar cerca me coloque en cuclillas- ¿enserio estas enojada por lo de hace rato?
- ¿No debería? -fue un poco sorprendente de que contestara sin rodeos.
-Supongo que no -suspire- Maki, tú lo acabas de decir, soy yo la que debo de estar enojada e incluso planeando esa tal venganza que tanto te empeñas en hacer por mi -intente tomar su mano, pero ella de inmediato la retiro al sentir mi tacto- ¿es enserio?
-Eso mismo debería de preguntar yo -bufo un par de veces antes de dignarse a verme- no puedo creer que no te cause emoción alguna ver a esa mujer. Tanto maldito llanto como para que no cierres un circulo.
- ¿Y que gano yo con tu plan?
-Ya te lo dije, cerrar el circulo -acoto rápidamente.
-Cerrar un circulo no es vengarse, eso solo generaría mas incertidumbre- ella de nuevo bufo- a lo que me refiero, es que, al menos para mi cerrar un circulo implica dejar las cosas por la paz. Si bien hablar con la otra persona ayuda, en este caso, me parece correcto dejar las cosas como son.
- ¿E irte como una cobarde? -pregunto con ironía.
-Tu lo acabas de decir, soy una cobarde que se fue de su casa para escapar de un futuro sin amor -solté una pequeña risita, riéndome de mi misma- pero no me arrepiento. Si seguía en aquel lugar, solo me destruiría lentamente.
-Lo se, me lo has dicho muchas veces- suspiro un par de veces antes de continuar. Cerro los ojos y los entreabrió- quiero que seas feliz. Umi, te veo suspirar cada 12 de septiembre como si esperaras con todas tus fuerzas aparecer ante ella para darle algo por su cumpleaños. Sufres a tal punto de que no cuantificas todo eso…
-Supongo que uno no se da cuenta cuantas veces su alma se escapa de su cuerpo -con cuidado y con una resignada sonrisa me acosté en el piso- la extraño -solté mi confesión mirando al techo- ¿es lo que quieras escuchar? -la mire de reojo- hay días en los que no escapa de mi mente, simplemente ella esta pegada a mi corazón -observe de nuevo el techo- se que si la veo, si mis ojos se cruzan de nuevo con los de ella y no estoy preparada, sucumbiré ante ella y no tendré salida de ese infierno que provocan sus ambarinos ojos.
Es Maki… Puedo decirle lo que acosa mi corazón, lo bueno y lo malo, ella no me juzgara si soy sincera.
-Umi -en un suspiro sentí un suave calor sobre mi mano derecha: era la pelirroja quien tomaba mi mano- lo has confesado, y aun así no quieres hacer nada, no quieres decirle que iras, no quieres planear ninguna venganza contra ella, ni siquiera puedo decirle algo por mi propia voluntad. ¿todo para que? -sonreí con tristeza cuando nuestros ojos se cruzaron.
-Por que no quiero sufrir de nuevo -declare y ella abrió los ojos un tanto sorprendida- pensé que ya lo habías deducido en tu ecuación -una risita forzada salió de mis labios tras decir aquello- Si la veo de nuevo, si incluso tu manifiestas todo lo que pase por ella… Solo obtendré mas dolor e incluso su pena. No quiero ver esos ojos posados en mi de esa manera… -cerré los ojos pausadamente.
-Eso no lo esperaba- su voz delataba que aun se encontraba sorprendida y confundida- puedo entenderlo, pero aun así…
-Sigue siendo mi decisión -comente sin abrir los ojos- no quiero toparme con ella, no es necesario. Ahora soy una persona feliz, amo mi vida tal y como esta -al abrirlos, le suplique tanto con mi voz como con mis ojos que cediera- ¿es mucho pedir eso? ¿es mucho pedir que las cosas se queden como están?
Ella me miro, analizándome y tras unos segundos suspiros resignada. Si, simplemente ella no puede derrotarme cuando utilizo esa maniobra.
-No creas que ganaste por lo que hiciste, tonta -pico mi nariz que de inmediato arrugue. Alce la ceja, dudosa de sus palabras- respetare tu deseo por esta vez. Pero te aseguro que si veo que algo no me gusta en ese viajecillo que vamos a hacer, me hare cargo yo del asunto, ¿entendido?
- ¿Sera que estoy perdiendo mi habilidad? -sonreí levemente y suspiré- gracias. Se que será difícil para ti, pero se que lo lograras.
-No te garantizo mucho, pero hare lo que pueda -musito en un tono suave, nada comparado con ese tono enojado de hace rato- creo que me conformo con ganarte por ahora.
-Solo fue un golpe de suerte -mire al techo y aprete la mano de Maki que aún seguía agarrada a la mía- ¿quieres que te cuente un bello secreto? -sin si quiera esperar a que ella hablara o murmurara, tire de su mano, haciendo que perdiera el equilibrio para que la mitad de su cuerpo cayera sobre mi. Aunque alcanzo a sostenerse con su otra mano- ¿lo quieres saber? -le sonreí un tanto juguetona.
Se encontraba cerca de mi rostro, sus mejillas tan rojas como su cabellera y nerviosa cual ciervo. Su mano derecha estaba a un costado de mi cabeza pues esa era la que había evitado que cayera por completo sobre mi.
Pese a que hace tiempo acepte que entre nosotras no puede haber una relación mas allá de la amistas, aun siendo placer en fastidiarla de esa manera. Hace que me sienta relajada tan rápido como la hago sonrojar. Simplemente aprendí a adorar esos episodios tsundere y a provocarlos por satisfacción propia.
Al ver que no contesto y solo se quedo en shock, me anime a contestar por ella- amo con locura verte así de sonrojada -confesé sin pena, con esa sonrisa tan poco común en mi rostro- te hace ver tan linda -libere mi mano derecha y tome un mechón de su cabello para juguetear con el entre mis dedos- tan… -delicadamente la fui acercando hasta que su oído quedo cerca de mis labios- tan apetecible -musite con una voz profunda, seductora.
Ella se incorporo en un dos por tres, mirándome expectante; pero como es de esperarse, lo que le siguió fue la de explotar al tal punto de que podía jurar a ver visto humo salir por sus orejas. E incluso procedió a desmayarse y caer por completo sobre mi, su cabeza sobre mi hombro.
- Ay Maki, esto pasa cuando juegas con fuego -reí un poco, enternecida por esa actitud- Era inevitable. Pero te dije que yo no pierdo -poco a poco nos fui acomodando en el piso, ella entre mis brazos como una niña pequeña pidiendo resguardo de su hermana mayor- nos dolerá la espalda después de esto, pero será una anécdota interesante para el futuro -acaricie su cabeza con cariño mientras descansaba sobre mi pecho.
Tal vez hayan sido las emociones de ese día o el hecho de recordar cosas dolorosas, pero me sentí tranquila cuando por fin arreglamos las cosas. Con Maki entre mis brazos, me calmé y cerré los ojos hasta caer en los brazos de Morfeo.
No despertaría hasta dentro de dos horas, donde una princesa escarlata se alzaría del piso para gritarme y reclamarme porque estaba dormida en el piso cuando bien la pude haber llevado a su cama. Es toda una diva, a fin de cuentas, Maki siempre ha sido así.
-Presente-
Mi regreso fue con el temor de que Maki no cumpliera su palabra, sabia que lo haría… Pero una parte de mi sabia lo impulsiva que solía ser cuando una idea se le atravesaba por la cabeza. Los dioses me sonrieron en esos peculiares días de mi regreso, Maki jamás me informo de algún acontecimiento negativo que haya pasado con Kotori. En parte eso era bueno, me quitaba un peso de encima; Pero, aun así, fue una sorpresa verla como parecido a una diseñadora en una revista.
Siempre que imaginaba el trabajo ideal para Kotori en mis fantasías, pensaba que sería en una enorme empresa exclusiva de modas, donde haría sus vestidos y ropa bellísima. No que supervisaría trabajos y que si haría ropa, pero únicamente para esa revista.
Honoka no había cambiado mucho, seguía siendo la misma chiquilla de hace años, solo que un poco mas alta, pero sin llegar a alcanzarme. No fue sorpresa que escogiera una carrera culinaria, a ella siempre le gusto esa área.
Verlas a las dos juntas, pasar por ese pasillo, y analizar que Kotori era una persona tan importante en esa revista, fue algo que no preví. Llegue a pensar que, si me las llegara a topar, seria en nuestro antiguo barrio o algo por el estilo, no en el lugar donde me harían mi primera entrevista oficial.
Kotori, se había convertido en una hermosa mujer. Aun tenia los rasgos inocentes de esa chica que hace seis años deje de ver, pero esa postura de mujer segura y madura la hacia simplemente verse ¿sensual seria la palabra? Ese traje era un hechizo mortal que por poco logra atraparme bajo sus garras.
Temí al rechazo e incluso una bofetada por parte de alguna de las dos y por eso me porté distante con ellas, formal y educada como me había enseñado por años. Debí considerar que mi pequeño demonio de Tasmania le valía un comino las reglas de formalidad y se lanzaría sobre mi en la primera oportunidad que tuviera, y que con ella me lanzara a Kotori hacia los brazos.
Su calidez fue otra cosa que extrañe: tan amable y gentil era ese calor que emanaba su tembloroso cuerpo. Al igual que yo, temía a una reacción negativa, lo se con solo verla, no, lo se con tocarla un instante. Después de todo, nuestro destino seguía unido empecinadamente. Fue un momento mágico, por un segundo me había olvidado que estaba con alguien, que mi corazón ya debía pertenecerle a la mujer que adentro de esa sala estaba arreglando unos papeles. Justo esa increíble mujer fue la que irrumpió cuando la pelinaranja organizo por su cuenta una cita entre las tres, recobre la cordura de que no debía flanquear ante la peligris y preste toda mi atención a ella: así como debe de ser.
Al irnos del lugar, mis preocupaciones fueron incrementando por cada dos pasos dados. Tal vez era la culpa de no haber puesto mas atención a lo que ocurría a mi alrededor o por ver esa mirada afligida por parte de Kotori. Tomoko, observadora como lo es Nozomi, noto mi estado y al preguntarme le dije que no esperaba toparme con mis dos antiguas mejores amigas, ella sonrió y me dijo que regresando ella se encargaría de hablar con Kotori. Hoy en día no se que le dijo, pero quiero intuir que fue en relación a nuestra despedida tan repentina.
Y vino esa cita organizada por Honoka, a la cual la muy chistosita ni siquiera llego. Estuve tan nerviosa toda la semana que ni siquiera pude pararme en la revista para arreglar unas cosas de la entrevista cuando me lo pidió la presidenta, solo le di excusas banales para no asistir a las juntas.
Verla de nuevo y en algo parecido a una cita, a solas, solo hacia que me pusiera mas inquieta de lo normal. De ser sincera, pensé que estaría preparada mentalmente para hablarle con la mayor confianza del mundo, no con una inventada que claramente no tenia en ese momento. Me mostré "fresca" para mantener bajo control esos nervios.
Ella me confeso que no sentía mas que amistad por Honoka, en ese momento fue un alivio, pero me inunde de una ira desconocida. Kotori siempre había ignorado a los demás en ese sentido, era obvio que Honoka la amaba y si ella no se daba cuenta de algo tan evidente, de alguien que se lo gritaba todo el tiempo, ¿Qué esperanzas tendría yo en esa línea alternativa? De haberme quedado, ella ignoraría mis sentimientos como lo hizo con Honoka todos estos años. Nada cambiaria, absolutamente nada.
Dije un poco de lo que decía gritaba mi negatividad… Una parte de mi creyó que esto se mantendría en el pasado: "ya lo pasado pisado". Pero no, solamente salió a la luz, y con ello un poco de esa frustración que tanto había almacenado. Al final del día, gritarle fue algo que hice yo, y no Maki como pensaba. Un alivio fue cuando mi pareja dorada llego a mi rescate, con Eli llevándome lejos con esa excusa tan tonta que se invento.
-Tiempo atrás-
- ¿Por qué viniste a interrumpirnos? -le pregunte sin rodeos a la rubia cuando estuvimos lo suficientemente lejos de Nozomi y Kotori- sabes bien que esas cosas de la entrevista lo tienes que tratar con Tomoko.
-Que tu novia sea tu representante legal no es asunto mío ahora -negó con la cabeza cuando bufo- ¿así me agradeces por salvarte el pellejo?
- ¿Y de que me salvaste según tu? -alce la ceja y me cruce ce brazos- estaba hablando con mi amiga, ¿Qué problema tiene eso?
-El problema es que tu -me señalo con el dedo índice- estabas a punto de arruinarlo.
-En primera, es de mala educación señalar a las personas con el dedo -aleje su dedo de mi con delicadeza- y segunda, ¿Cómo según tu, yo estaba haciendo eso?
-Te vi la cara -volvió a señalarme y de inmediato alejé su dedo- pones esa cara cuando le vas a reclamar a alguien. Siempre lo haces conmigo.
- ¿No será que te lo mereces? -ironice.
-Eres tu la que exagera que es diferente -soltó un suspiro- no puedes venir y quejarte con una chica que acabas de volver a ver, ¿entendido?
- ¿Quién dice? -bufe un tanto fastidiada- soy una adulta, puedo hacer lo que quieras.
-Siempre y cuando no lastimes a los demás -negó un poco con la cabeza y palmeo mi hombro- tu no quieres desquitar tu enojo con ella, lo sabes, ¿verdad?
-Yo…
-Lo sabes -afirmo cuando no concerté mi contestación- la quieres, de alguna manera: de manera amistosa o romántica. La Sonoda Umi que yo conozco, no pelea con sus amigos si no es algo de vital importancia. Dime, ¿esto es de vital importancia?
Al analizarlo, cerré los ojos con un suspiro- No…
- ¿Entonces? -pregunto buscando una respuesta inmediata que no obtuvo- Umi, pídele disculpas a esa chica.
-No sabes de que discutíamos… -poco a poco abrí los ojos- tampoco sabes quien es.
-Es la chica que amaste, ¿verdad? -la mire sorprendida- es obvio por como te brillan los ojos cuando la vez. Aun ahora que estamos alejadas de ellas, la buscas repentinamente con la mirada.
No me había fijado que hacia eso…
- ¿Enserio? -ella asintió con una sonrisa victoriosa- Vaya, eso es nuevo…
-Tranquila, no le diré nada a Tomoko -palmeo de nueva cuenta mi espalda tras reír suavemente- no tiene nada de malo buscar con la mirada a tus seres queridos.
- ¿Te pasa con otra persona que no sea Nozomi? -pregunte con la esperanza de que la respuesta fuera positiva a mi favor, que yo estuviera bien en aun buscarla con la mirada.
-Mis ojos solo se enfocan a la mujer que amo -coloco su mano sobre su pecho y alzo la mirada en aire romántico- ella es la única a la que puedo mirar -hablo sincera, sus ojos la delataban y sus gestos también.
- ¿Entonces estoy mal…?
-Eso deberías de averiguarlo tu -con unos cuantos pasos, se poso detrás de mi y riendo acaricio mi cabeza- pequeña Umi, aunque escribas versos tan hermosos y delicados como una flor, las espinas de la misma son las que te obstaculizan de sentir y oler su verdadera fragancia.
- ¿Desde cuando eres tan cursi? -la mire de reojo, alzando la ceja. Ella solo rio risueña- ¿dije algo gracioso?
-Tu eres la graciosa. Solo te desvías del tema cuando te conviene, "mon chéri" ~
-Es "ma chérie" -corregí acertadamente- no creo que seamos tan cercanas para que me digas "cariño".
-Lo somos -de nuevo palmeo mi cabeza- somos mas parecidas de lo que crees.
- ¿A que te refieres con eso?
-A que yo también he dudado del verdadero amor e incluso lo rechace cuando lo tuve en la palma de mi mano -observe como su mirada divago hacia la dirección donde estaba Nozomi- a veces debes de seguir tu corazón en vez de la razón, ¿no crees?
Seguir mi corazón no me a guiado a muchas cosas buenas que digamos… Si estoy donde llegue es porque escuche a mi cerebro y no a un órgano que bombea sangre.
Neuronas 1- Miocardio 0.
-Creo que no entiendo…
Al ponerse enfrente de mi, pestañeo un par de veces, sin entender mía actitud-Eres muy cuadrada, bueno, en algunas cosas -negó con la cabeza para pasar a colocar sus manos adentro de las bolsas de su pantalón- ve con esa chica, pídele perdón como corresponde, ¿sí? Es lo mínimo que se merece porque fuiste muy apática con ella.
Tome aire, y pose mi mirada a conciencia en la peligris que veía a la lejanía. Reí un poco y sonreí tenuemente, de verdad era una chica hermosa y fantástica.
-Supongo que tienes razón -musite y comencé a caminar lentamente hacia su posición.
-Me siento orgullosa de ti, Umi -comento la mayor- aunque me sentiré más orgullosa de ti cuando te entiendas…
-Actualidad-
Me disculpe con Kotori, de corazón a corazón. No era justo que le gritara, fui yo la que comenzó a hablar de algo innecesario. Hay que dejar el pasado en el pasado, ¿o no? Era una platica amena, aunque con atisbos de incomodidad. Así que, para romper la tensión, le entregue su regalo, uno que había estado guardando para ella. Mis sentimientos mas puros fueron descubiertos con su mirada dudosa y mis mejillas sonrojadas… Fue un momento
Pasando los días la incertidumbre de que si nos volveríamos a llevar bien era una daga que lentamente se clavaba en mi. Era algo que no podía calcular el cuando pasaría o si de verdad pasaría. ¿Quería que las cosas fueran como antes? En el fondo sabía que sí, quería abrazarla y protegerla como en antaño. Intentaba acercarme a ella, pero solo lograba ser o formal o amable. Algo siempre irrumpía en mi mente y bloqueaba mis cariñosas acciones: era Tomoko.
La mujer que me salvo, la mas dulce de todas ellas había depositado su confianza en mi, simplemente no podía traicionarla ni con la mente… Bueno, podía, pero no debía. Mi honor me prohibía hacer semejante acto tan impuro como pensar en Kotori de una manera amorosa y nada amistosa.
Cuando pensaba que las cosas se mantendrían igual, de que la trataría con extraña indiferencia, de nuevo entraba Honoka al rescate del estigma social para cambiar mi perspectiva. Resultante de una salida entre las tres, descubrí que alguien más se interesaba por mi amiga ojiazul: la presidenta Kira Tsubasa. Me parecía una chica bastante formal, amigable y simpática, sin contar que cuando está cerca de Honoka se pone cual colegiala enamorada.
Un plan se efectuó para que esas dos se acercaran más, olvidamos Kotori y yo aquellos malos recuerdos y volvimos a unir fuerzas como en antaño. Ella y yo planeándole citas a nuestro demonio de Tasmania, nunca pensé enunciar esas palabras. Pese a que el plan no funciono del todo bien, Honoka se mantuvo risueña al lado de la presidenta. Fui feliz por esa pequeña unión, tanto que le confesé que ella siempre seria mi amiga… Palabras ciertas en ese momento, pero amargas al tiempo de decirlas. El corazón aun se me retuerce al recordar como por unos segundos se ensombreció su mirada.
Nuestro tiempo juntas, preciado y duradero en esos días. Cada día era una aventura extraña, pero interesante. Tomábamos café seguido en su oficina o había días en los que solo caminábamos por el centro comercial para ver a las personas caminas y que Kotori criticara entre murmullos la mala elección de ropa. Poco a poco, el vinculo roto se fue contrayendo, la flor de acacia que ame seguía ahí, pero intentaba mantener un margen de "no te vuelvas a enamorar".
Triste es pensar que ese vinculo, frágil como una mariposa, se esfumo en un segundo cuando ella irrumpió en la que era mi oficina. Nadie tiene planeado que lo encuentren besándose con su novia, menos un ex amor del pasado, pero las cosas pasan y es algo que no pude cambiar.
-Tiempo atrás-
-Diablos… -murmure sin creer lo que estaba viviendo.
¿Era verdad? ¿Ella me amaba? ¿sentía algo por mí?
No, eso es simplemente imposible… claro que no, Kotori no puede amarme, claro que no, ¿Por qué lo haría? Es mas, si lo hiciera, ¿Por qué lo diría apenas ahora? No tiene sentido, no lo tiene para nada.
Ella esta jugando conmigo, simplemente lo hace por diversión…
-Umi -la voz de Tomoko me hizo salir de mis cavilaciones. La mire con inmensa duda- ven -tomo mi mano y con cuidado me dirigió hasta el sofá.
La seguí obedientemente, sin cuestionarle nada. No sabia que hacer tras esa abrupta confesión.
- ¿Cómo te sientes? -torpemente asentí ante su pregunta- será mejor que me respondas con palabras…
-Yo… -titube antes de contestarle, analizando que es lo que podría o no decir.
¿Qué se dice en estos casos? Mas bien, ¿Qué se debe de sentir? Es confuso…
-Quiero la verdad -pese a que debería de estar seria o molesta, ella hablo en un tono amable- Umi, no te cuestionare, solo dime las cosas como son.
-Si… -mire a mi alrededor y al verla, suspire pesadamente- no se que sentir. Es raro, ¿verdad? -fruncí el ceño en una media sonrisa- Kotori es mi amiga, ¿sí? Ella no puede quererme de esa manera, yo no…
- ¿Tu que?
-Yo… -tomé aire y lo solté lentamente- no puedo sentir lo mismo por ella -aun que es lo correcto, dolía decirlo, quemaba hacerlo.
La pelinegra me analizo de pies a cabeza, y sonrió conmovida. Eso me confundió, me dejo con la cara gritando una respuesta.
-Tan dulce, mi linda Umi -acaricio mi mejilla enternecida- ve.
- ¿Qué? -inquirí sin entender.
-Que vayas con ella, arreglas las cosas -hablo calmada y sonriente- Minami-san es una persona importante para ti, ¿o no? -asentí torpemente- entonces ve, y habla con ella. No importa si llegas tarde.
-Pero…
No entendía ese cambio de actitud tan repentino, no es inusual en ella ser así, pero ¿Qué lo normal no es enojarse en estos casos?
-Anda -señalo la puerta con elegancia- quiero que seas feliz Umi. Y parte de tu felicidad esta con Minami-san.
Dudosa me levante del sofá, su insistencia era algo con lo que no podía pelear.
- ¿Estas segura? -ella asintió- ¿segurita?
-Si mi vida -no se porque esa sonrisa me causo un gran escalofríos- te esperare en el departamento, ¿sí?
-Entiendo…
Tal vez sea porque nos interrumpieron, lo común en nosotras es despedirnos con un beso, pero me fui sin hacerlo. Corrí en busca de algo o alguien me dijera donde estaba la peligris.
-Actualidad-
Y la encontré después de una pequeña investigación. Poco común de ella ir a un bar en la tarde. No me sorprendió ver a Honoka con ella, intuí que ella la acompañaría en su penumbra mental. Que la pelinaranja nos dejara sola fue una bendición, eso significaba que podíamos hablas como adultas razonables.
Creo que nada de lo que dije fue muy razonable, ¿verdad? Estalle, simplemente fue eso. Dije ahora si todo lo que había guardado por años… Todo salió a flote, esa frustración e impotencia que me consumían salieron a la luz. Y me fui sin mirarla de nuevo, molesta a mas no poder con su actitud…
Y la bese a mi regreso.
Nunca fue mi intención besarla, o al menos eso me gustaría decir con la mayor seguridad del universo. Simplemente me regresé par disculparme por lo estúpida que había sido con ella, no iba a hacer nada mas; Pero verla inofensiva, llorando por lo que le hice, me rompió el corazón y desato en mi esa necesidad salvaje de lanzarme sobre ella para estrecharla entre mis brazos y brindarle el confort que necesitaba. En mi mente, ese plan era claro y simple, aunque fuera improvisado, nunca pensé que mis labios chocaran con los suyos, primero en un beso tenue e inexperto, aunque en mi caso ya tenia la fortuna de haber besado a alguien, y paso a transformarse en uno deseoso de los labios de la otra.
Dioses, no se que paso por mi mente en ese momento, no, si lo se, absolutamente nada paso mente cuando saboree con deseo ese fruto prohibido del edén. Tan suaves, delicados, inexpertos… simplemente apetecibles para el hambre voraz que tenia de ellos. El simple roce me hacia querer pedirle mas, exigirle y tomar lo que juraba que me pertenecía.
Me deje de llevar por unos encantos inocentes que ni ella misma estaba controlando, era yo la que sucumbía ante ella, aunque el pronostico avisara que fuera al revés.
Luego llego la tétrica despedida, donde le dije adiós a sus labios cuando recobre la cordura y razone de que mis acciones no están del todo bien, recordé a Tomoko, no podía traicionarla, no podía dañar ese inofensivo corazón que había sido dejado en mi guardia: simplemente no era justo. Por tenerla en mente, rechace de nuevo el contacto de Kotori, hui como una cobarde y no mire atrás…
No la volví a ver en semanas, ni siquiera volví a ser cálida con mi novia. Cuando volví al apartamento le mentí diciéndole que arreglamos las cosas pero que nos mantendríamos formales en el trabajo… Me volví distante con Tomoko, cuando ella quería un beso, mágicamente me movía para evitar su contacto; no parecía importarle del todo puesto que solo sonreía y se iba a hacer otras cosas. Tampoco me digne a ver a Nozomi o a Eli, e incluso mi fiel confidente pelirroja tampoco supo de mis anécdotas de la noche anterior. Conociéndola, se que me golpearía y haría un escandalo tamaño mundial.
Guarde silencio en mi ideal de que cuando el trabajo terminara, nos iríamos y mi vida tranquila volvería. No contaba con que ella me abofeteara tan repentinamente.
Fue corto, fue rápido, fue doloroso. Aquel golpe me sacudió por completo, aun sentada en mi oficina, después de horas de que Honoka se llevara a Kotori tan apresuradamente, la mejilla no deja de arderme.
-Siento que me duele más el orgullo que la mejilla -musite mientras pasaba mi mano por el área afectada- sabes Eli, ¿puedes dejar de reírte? -observe a la rubia que no paraba de carcajearse en mi cara.
-No puedo, es que es muy gracioso -comento entre carcajadas- debes admitir que te lo merecías Umi -continúo riendo.
- ¿A qué te refieres? -al ver que no me prestaba atención, tome una calculadora y se la lance justo en las piernas- guarda silencio, loca.
-Pero mira que agresiva estas -frunció el ceño y negó con la cabeza- por estas cosas nadie te quiere.
-Dejate de dramas -rodee los ojos y suspire- ya dime que es lo que ibas a decir.
-Y yo soy la dramática -hizo un leve puchero- ¿Cómo quieres que conteste Minami-san? -alzo la ceja en una duda- tu idiotamente la besaste y luego la dejaste sola como si fuera un perro.
- ¿Cómo es que lo…?
-Nozomi me lo dijo y no preguntes como lo sabe ella, sabes que tiene sus contactos en toda la ciudad. Eso o reviso sus cartas -entrecerró los ojos y soltó otra pequeña risita- cambiando de tema, de verdad si yo fuera ella, te hubiera partido toda la cara y te dejo morir en un barrio abandonado.
-Pobre de ti donde le hagas eso a Nozomi -la señale con el pulgar y ella solamente rodo los ojos- tan… ¿Tan mal me porte?
- ¿Tan mal? -me miro con cierta seriedad o más bien era reproche- te portaste como una papanatas, es más, eso es poco -frunció el ceño- eres una tremenda imbécil, ¿Cómo puedes dejarla así? ¡ni a los animales los tratan así!
-Bueno, yo…
-Nada de "bueno, yo, fue un impulso de estupidez" -en un arrebato, se levantó de la silla para quedar al lado mío y darme un golpe en la cabeza- si besas a alguien y si sabes que esa persona es o fue importante para tu vida debes al menos responder como una persona responsable. Es más, ¿sabes que debes hacer? ¡no lo haces! -golpeo de nuevo mi cabeza- tu, pedazo de idiota, tienes novia ¿a quién se le ocurre eso?
-Se que no tengo excusas… -baje la mirada y suspire- Kotori, es una persona importante para mí. Cuando me dijo que me amaba, hable con Tomoko y salí corriendo detrás de ella… -gruñí con cierta desesperación por lo que pasaba- quería hablar con ella, arreglar las cosas o no sé, no sé qué quería hacer… -tome aire y lo solté lentamente- besarla fue un impulso, ¿uno estúpido? Si, bajo otras circunstancias no debería si quiera pensar aun en ese beso, pero…
-Ya mejor dejate de estupideces -Eli me dio un golpe en el hombro- arruinaste la relación con una amiga cercana, por tus tonterías y niñerías. Y para rematar, no pudiste ni siquiera ir a buscarla cuando te necesito. Cuando debiste ir a arreglar las cosas no pudiste ni dar la cara.
-Soy una cobarde…
-Lo eres -con un suspiro volvió a su asiento- Umi -al llamarme me atreví a verla, me sentía mal por mi actitud- ¿la quieres?
- ¿Qué?
- ¿Quieres a Minami-san? -volvió preguntar con insistencia.
Cerré los ojos, analizando mi próxima respuesta. Imaginar la cara de Kotori sonriendo atrajo a mí una torpe sonrisa e incluso recordar esa afligida y dolida mirada que dio cuando me abofeteo solo me genera tener punzadas en el pecho.
Tome aire y trague saliva para pasar ese mal trago de su imagen destrozada- Si… -musite suavemente- estoy… algo confundida si te soy sincera.
- ¿Es por Tomoko? -asentí con la cabeza ante su pregunta- ella es una buena chica, entiendo porque te sientes mal, prácticamente la engañaste con tu antiguo amor de preparatoria.
-En si es desde la infancia -en mi corrección ella solamente bufo- bueno, bueno -masaje mi cuello y alce la mirada al techo- no tengo elección mas que aceptarlo que acaba de pasar. Ella debe odiarme y así deben de ser las cosas. Nos vamos a ir en unos días y así será el fin de una historia.
-Si que eres idiota -rápidamente, la rubia se levanto de su asiento y tomo mi mano- ven para acá -al tirar de mí, me hizo levantar de mi asiento y continúo jalando hasta llevarme a la salida- tu y yo vamos a dar un paseo.
-Hey, dejame -intente resistirme, pero cuando ella se lo propone, tiene mas fuerza que yo- vamos Eli, sabes que digo la verdad…
-Callate -sentencio y continuo su andar.
Al caminar, analice la expresión de Eli. En definitiva, era la de una persona enojada, molesta con mi forma de actuar.
Solo intento ser realista, si Kotori no quiere saber nada de mí, entonces debo respetar su decisión y no hacer nada. Si fuera Kotori… bueno, en mi caso me fui, no quise saber nada mas de ella para que no me rompieran mas el corazón, y le dije a mi madre de que no les diera ningún dato de mi ubicación… bueno, no soy el mejor ejemplo, lo acepto.
- ¿Qué hacemos en el techo? -alce la ceja con duda cuando la rubia cerro la puerta de la azotea- Eli, ¿Qué planeas?
-Que aceptes tus estupideces -tiro de nueva cuenta de mi mano para acercarme a la valla y con un empujón me hizo chocar con ella.
- ¿Y esto como ayudara? -dije cuando la vi a ella y luego a la ciudad que se veía por debajo- ¿Qué quieres que haga?
-Que grites -su voz detonaba que no estaba jugando como pensaba- quiero que grites a los cuatro vientos lo que me acabas de decir acerca de Minami-san.
- ¿Y eso como para qué?
-Tu solo hazlo -se cruzo de brazos, pareciendo un tanto amenazante.
Debo admitir que el tiempo que llevo conociéndola nunca ha hecho ese tipo de expresión… no es algo grato para la vista verla de esta manera.
-Siento que si no te hago caso de todas maneras me harás hacerlo de alguna manera y otra – suspiré resignada, vi la gran ciudad que parecía en calma desde aquella encantadora vista- la quiero…
-Que grites -agrego con una palmada bastante fuerte sobre mi hombro- no te escuchan ni las hormigas.
Tome aire y al soltarlo continúe con su petición- La quiero -dije un tanto más fuerte.
- ¡Mas alto! -vocifero- que se note que tienes pulmones para sacer esa voz.
-Yo… -cerré mis manos para formar unos puños que se apretaban por la tensión de mi cuerpo- la… -me mordí el labio, cerré los ojos y erguí el cuerpo- ¡la quiero!
- ¿A quien quieres? -inquirió la Ayase.
Jale aire para volver a gritar- ¡QUIERO A KOTORI! ¡DE VERDAD LA QUIERO MAS QUE A CUALQUIER COSA EN ESTE MUNDO!
Tras esos gritos fui relajando las manos, mis ojos poco a poco se fueron abriendo. La sensación de paz que sentí en ese fue simplemente magnifica. Me sentía ligera como una pluma, como si un peso de mis hombros se hubiera desvanecido.
-Que buenos pulmones-pregunto la rubia cuando se posiciono a mi lado y toco mi hombro derecho- ¿Mejor? -asentí y ella me brindo una suave sonrisa.
-Por qué… -jadeé un poco, había gritado con tanta fuerza que por poco sentí que el aire de mi cuerpo se había ido para siempre- ¿Por qué fue todo eso?
-Para que dijeras la verdad -apretó un poco mi hombro- cuando quieres a alguien, no basta con decírselo o intentar hacerlo, debes demostrarlo con cada acto que tienes hacia ella.
-Pero… ¿y Tomoko? -mordí mi labio inferior con cierta molestia- no puedo hacer eso con ella a mi lado. Ella me ama y yo… -la mano alzada de Eli me impidió continuar.
-Dejemos de pensar en tu novia, y pensemos que es lo que quieres hacer con respecto a la señorita Minami -hablo con cierta tranquilidad- Dime Umi, ya que aceptaste que la quieres y te sientes mejor porque lo gritaste. ¿quieres arreglar las cosas con ella? Tu la lastimaste, si dejas las cosas como están, ella continuara su vida y tu también. ¿la quieres de nuevo en tu vida?
Observe a la ojiazul y luego al cielo, unas avecillas surcaban el cielo con gracia, no pude mas que sonreír torpemente- simplemente no puedo alejarme de ella, ¿verdad? -al bajar la mirada, observe como la expresión de mi acompañante se había suavizado- por mas que diga que quiero que se aleje de mí, no quiero.
- ¿Qué es lo que quieras? -un tono de soberbia salió de sus labios con esa pregunta.
-Quiero que este conmigo. En realidad, no se si ella me aceptara… Pero es mi momento para mostrarle mi interés por ella -toque mi pecho con mi mano derecha y tome aire lentamente- si eso no funciona, si ella no quiere verme, al menos me iré con el gusto de que lo intente. Porque debo ofrecerle mis disculpas a esa jovencita que lastime estúpidamente.
-Por fin estas actuando como una mujer madura -palmeo mi hombro con esa sonrisa amable- te ayudare en lo que necesites, ¿sí?
-Gracias, pero creo que se como lo puedo hacer -dije con un poco de soberbia- nadie la conoce como yo, a fin de cuentas.
-Supongo que puedes tener razón -soltó una risita y dejo mi hombro- bien, ya que lo decidiste, ¿te parece si entramos a la oficina para que me platiques tu plan? Esta haciendo algo de frio y eso no me gusta.
Asentí y comencé a caminar hacia la salida de la azotea- yo pensaba que la princesa helada estaría acostumbrada a estos climas.
-Ja-ja, mira como me rio -rodo los ojos con mi chiste de mal gusto- no empecemos con ese tipo de cosas, que en todo caso tu serias la reina de la densidad.
-Acepto ese titulo -le di una ultima mirada al cielo antes de entrar al edificio- en definitiva, lo lograre, lo prometo…
- ¿Dijiste algo? -pregunto puesto que no escucho mis palabras.
-Nada~ -con toda la fuerza que mi brazo me permitía, le di un buen golpe en el hombro, haciéndola casi caer al piso- eso es por todos esos golpes, y vendrán mas si me sigues pegando.
La escuche gruñir y acaricio el área afectada- sabes, enserio le cobrare a Nozomi por este tipo de cosas -con otro gruñido entro al edificio.
No entendí sus ultimas palabras, pero algo me decía que mi querida amiga pelimorada estaba tramando algo y no era nada bueno…
Si soy sincera, tengo miedo del rechazo de Kotori. Fui la peor persona en la humanidad por hacerle eso e incluso merezco que me odie… pero cuando grite que la quería, una fuerza nacido en mi junto con la necesidad de querer tenerla cerca y de intentarlo. En definitiva, lo lograre, le hare saber mis sentimientos por ella.
En realidad, este capítulo ya lo tenía escrito… lo cambie, bueno, una parte y agregue otras. Me siento satisfecha y a decir algo entusiasmada. Si termino el otro capitulo que estoy trabajando, lo subiré hoy o si no hasta mañana… ah, de verdad me siento emocionada xD
Bien, no tengo mas que decir, me muero de hambre, ¡vuelvo después! xD
¡Se cuidan!
Sin más que decir: dudas, críticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, así que regalen, aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.
Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n
