Milady,

Esta mañana, al llegar a clase, me he dado cuenta de que M. no había venido. En circunstancias normales habría pensado que había pescado una gripe o algo por el estilo, pero como sé que está atravesando una mala época me preocupó que pudiese tratarse de otra cosa. Así que entre clase y clase le pregunté por ella a., que es su mejor amiga.

–¿Cómo es que M. no ha venido a clase hoy? ¿Sabes si está enferma o algo así?

–Algo así –respondió ella, evitando mirarme a los ojos.

Otra vez una de esas cosas que todo el mundo sabe menos yo.

Por suerte, al parecer esta vez nadie había advertido a N. de que mantuviera la boca cerrada.

–¡Oooh, no me digas que es por lo de Lk! –soltó de golpe–. Pobrecilla... ¡ay! –gritó cuando A. le dio un codazo muy mal disimulado.

–¿Le ha pasado algo a Lk? –pregunté, inquieto.

Ella suspiró.

–Te ibas a enterar tarde o temprano, supongo. No es que sea un secreto... en fin, no lo será... pero imagino que M. hubiese preferido que sus amigos lo supieseis por ella.

–¿Qué ha pasado?

N. y A. cruzaron una mirada, y finalmente él dijo:

–Lk. y M. han cortado, tío. Ya no están juntos.

–¿Qué? –solté, perplejo–. Tiene que ser un malentendido, ¿no? Algún tipo de pelea... pero lo arreglarán, seguro...

No me imagino a Lk. permitiendo que lo suyo con M. acabe por culpa de un desacuerdo o una discusión. Pero, de nuevo, N. y A. cruzaron una mirada de circunstancias.

–Ha sido cosa de M. –explicó A.–. Dice... que Lk. es muy majo y que lo quiere mucho, pero no de esa manera. Que se ha dado cuenta de que... su relación no iba a funcionar a largo plazo.

–Eso es muy duro, tío –comentó N., pero yo apenas lo escuchaba.

Porque estaba horrorizado.

Es culpa mía, milady. Todo culpa mía. Por todo lo que le dije como Cat Noir la otra noche en su balcón, por todas las razones que le di para mi ruptura con K. Solo pretendía explicarle cómo me sentía yo, pero en ningún momento se me ocurrió pensar... que ella lo aplicaría a su relación con Lk. Y mucho menos que llegaría a las mismas conclusiones con respecto a él.

Estaba convencido de que eran la pareja perfecta, de que M. estaba tan enamorada de Lk. como él lo está de ella. ¿Cómo iba a imaginar...?

–Pero... no puede ser... –murmuré–. Pobre Lk. ¿No se puede hacer nada para arreglarlo?

A. se encogió de hombros.

–No sé, ella parecía muy segura de lo que hacía –respondió–. Dijo que seguir juntos solo complicaría las cosas y haría más difícil la ruptura en un futuro, y mucho más dura para Lk. Pero tampoco ha sido plato de buen gusto para ella, claro. Supongo que por eso ha decidido quedarse en casa hoy.

–Lo entiendo perfectamente –murmuré–. Lo que pasa es que... Me sabe muy mal por Lk, pero también por ella. Porque está atravesando un mal momento y esperaba que Lk la ayudara a superar el bache.

–Todos lo esperábamos –replicó A.–, pero tenemos que confiar en M. Ella lo ha pensado mucho y cree que esta es la mejor decisión que podía tomar. Lo único que podemos hacer nosotros es esperar que sea para bien y apoyarla en cada paso del camino.

Respiré hondo.

–Claro, por supuesto –respondí.

Pero eso no hizo que me sintiera menos culpable.

Por si fuera poco, al salir de clase este mediodía oí a L. hablando con varias chicas, entre las que estaba Jk., la hermana de Lk. Normalmente no suelo prestar atención a las conversaciones ajenas, pero L. mencionó a M., y eso siempre enciende todas mis alarmas. De modo que me escondí tras la esquina para escuchar, y no me gustó nada lo que oí.

–Siento mucho que M. y Lk. hayan roto, Jk. –estaba diciendo L.–. ¡Hacían tan buena pareja! Y Lk. estaba muy enamorado, pobrecillo.

Jk. respondió algo que no llegué a entender.

–Es verdad –suspiró L.–. ¡Qué mala racha llevamos! Primero K. y AlterEgodeCatNoir, y ahora M. y Lk...

Las otras chicas reaccionaron con sorpresa, pero yo me quedé helado. Ni K. ni yo habíamos contado a nadie que ya no estábamos juntos. No es que fuese un secreto; simplemente no nos apetecía hablar del tema con nadie, al menos por el momento.

–¿Cómo, qué dices? –exclamó R.–. ¿AlterEgodeCatNoir ha cortado con K.? ¡Pero si no nos ha dicho nada!

–Ya lo conocéis, él es muy discreto, y además es todo muy reciente, al parecer –explicó L.–. Pero yo me he enterado porque, como ya sabéis, trabajo para la marca de su padre.

Si aún me quedaban dudas sobre quién estaba detrás del chivatazo, desde luego L. acababa de despejarlas todas.

–Pero seguro que K. sí se lo ha contado a M., porque son muy amigas, ¿no? –añadió L.

Yo no sabía a dónde quería llegar L. con eso. Sin embargo, las chicas se callaron de golpe, como si acabase de revelarles una información crucial.

–No estarás insinuando... –murmuró My.

–¿Yo? No, yo no insinúo nada –replicó L. con fingida inocencia–. El hecho de que M. haya roto con Lk. justo después de que AlterEgodeCatNoir y K. hayan dejado de ser pareja solo puede ser una coincidencia, nada más.

Yo sabía que no era una coincidencia, pero no por lo que L. estaba sugiriendo, fuera lo que fuese. Hasta donde tengo entendido, M. cree que K. y yo aún estamos juntos. Así que, si alguien ha tenido algo que ver con el fin de su relación con Lk., probablemente habrá sido Cat Noir con sus confesiones bajo la luz de la luna, pero en ningún caso su alter ego.

–Porque M. nunca utilizaría a Lk. de esa manera –prosiguió L.–. No es para nada propio de ella.

–¡Por supuesto que no! –exclamó My.

–Lo cierto es que M. ya ha hecho cosas raras antes a causa de AlterEgodeCatNoir –opinó entonces A., pensativa (no me refiero a A., la mejor amiga de M., sino a otra A. que va a nuestra clase y que tiene un nombre similar).

–Pero ¿vosotras pensáis que sería capaz de jugar con los sentimientos de Lk. por esa razón? –preguntó R., dudosa.

–¿Quién, M.? –dijo L.–. Por supuesto que no; no sé de dónde habéis sacado esa idea.

Y todas callaron, pensativas, sin darse cuenta de que "esa idea", fuera cual fuese, la había sugerido precisamente L.

Sigo sin entender qué está pasando ni qué piensan ellas que tiene que ver mi alter ego con la ruptura de M. y Lk., pero L. nunca dice nada por casualidad. Así que estoy preocupado.

Me ha dicho N. que A. quiere ir a visitar a M. esta tarde para ver cómo está. Yo había pensado en llamarla, pero tengo dudas. Por un lado sé que lo que le dije como Cat Noir puede haber influido en su decisión, pero no puedo hablarle de ello porque se supone que mi alter ego no sabe de esa conversación. Por otro lado, no termino de comprender las insinuaciones de L. Sé que no debería creer nada de lo que dice porque miente más que habla, pero ahí hay algo, o las otras chicas no habrían aceptado su palabra sin más. Y mientras no sepa qué es, no tengo ni idea de cómo puedo enfocar la conversación con M.

De todas formas, y aunque sabía que L. mentía con respecto a K., quise asegurarme, así que le escribí un mensaje.

"Hola, K., una pregunta rápida. ¿Le has contado a M. que tú y yo ya no estamos juntos?".

"No", respondió ella. "No pierdo el tiempo hablando del pasado. Tengo cosas más importantes que hacer".

Sonreí un poco. La conozco lo bastante como para saber que, si está herida o enfadada, su orgullo le impedirá demostrarlo. Pero, si dice que no ha hablado con M., la creo. Sé que lo hará en algún momento, pero por ahora, igual que yo, necesita tiempo para asimilarlo.

"¿Por qué lo preguntas?", añadió. "¿Te ha dicho algo ella?".

"No", respondí. "Tampoco yo se lo he contado a nadie aún, pero no hace falta, porque L. ya se lo está diciendo a todo el mundo, al parecer".

"Bueno, no debería sorprendernos".

"La verdad es que no".

No le hablé de M. y Lk. Ya se lo contará M., si quiere. Estoy empezando a cansarme de rumores y cotilleos, y empiezo a pensar que quizá debería haber hablado antes con mis amigos sobre lo mío con K., para que se enterasen por mí, y no por L. Pero ya es un poco tarde para eso.

Así que, en efecto, si una de mis dos versiones tiene algo que ver en lo que ha pasado entre M. y Lk., sin duda es Cat Noir, como ya sospechaba. No su alter ego, como insinúa L.

Creo que voy a ir a ver a M. esta noche también, a ver qué puedo averiguar. Espero que no sea demasiado tarde para evitar que L. haga de las suyas.

Siempre tuyo,

Cat Noir


NOTA: ¡Nadie acertó las consecuencias de la conversación Marichat del capítulo anterior! Pero esto es solo el primer paso. La cizaña que ha sembrado Lila no tardará en germinar.

Con respecto a la perspectiva de Marinette... llegará, pero aún falta bastante para eso. Por el momento seguiré contando la historia desde la perspectiva de Adrien, aka AlterEgodeCatNoir.

Preparaos, que en el siguiente capítulo vienen curvas.