En una mañana iluminada, fresca y tranquila padre e hijo cabalgaban sobre extensas áreas verdes hasta que se toparon con el río de la zona, en ese instante el patriarca Andrew decidió que era hora de bajarse de los caballos para que los animales tomaran agua y pastaran por un rato mientras que él conversaba con su hijo sobre un tema que no podía seguir posponiendo por más tiempo.

El adulto tomó del hombro a su desentiende y prosiguió a decir —hijo sabes que te quiero mucho

El pequeño príncipe asombrado por escuchar algo que ya sabía pero que le era reconfortante escuchar de vez en cuando contesto empático —si padre, lo se

El hombre vió directo a los ojos de su sucesor para hablar con gran honestidad y tratar de que cada palabra dicha se quedará gravada en la mente de su pequeño niño —Will tú me has dado grandes satisfacciones, estoy realmente orgulloso de que seas mi hijo, más sin embargo hiciste algo indebido... Perdiste la insignia Andrew que pasa de William a William

Con el rostro acongojado el príncipe dijo —¡padre! Yo no quería... No me dí cuenta donde se me perdió

—hijo la insignia es parte de tu legado, tú eres el futuro patriarca de la familia, tendrás mucho poder como responsabilidades y el haber perdido tu broche es sinónimo de irresponsabilidad y descuido total, esas son cosas que no te puedes permitir por que un error tuyo podría ser catastrófico para la familia entera

— tendré más cuidado en mi proceder, lo prometo padre

—eso espero por el bien de todos

—¿padre porque tengo que ser yo el patriarca? Si el mayor de los Andrew es George... Lo correcto es que él sea tu sucesor

—el que tú seas mi sucesor no tiene nada que ver con que sea correcto o incorrecto lo que pasa es que eres un Andrew por línea directa, en cambio George es mi hijo y es tu hermano por nuestra propia decisión... El consejo no aprueba palabras románticas solo hechos concretos

—si... pero ellos no conocen las capacidades de George si tan solo supieran lo dedicado que es en el trabajo

—aunque lo supieran, ellos jamás aceptarían a alguien que no sea descendiente directo... Además George no quiere ser el futuro patriarca

—¿ cómo lo sabes ?

—por que ya se lo pregunté y me dijo que tiene una vida plena con solo ayudar en los negocios de la familia... Mencionó que no le interesa el dinero, las cosas materiales, el poder, las facilidades ni el prestigio que pueda otorgarle el apellido Andrew, lo que realmente le importa es la familia que hemos construido todos juntos

— George tiene razón en lo que dijo

—si Will...

Padre e hijo siguieron compartiendo momentos de la vida mientras que en la colina de Pony la pequeña Candy se despedía de su hermano Tom.

La niña pecosa tenía sentimientos encontrados por ver como Tom se alejaba cada vez más de la casa que por muchos años fue su hogar, la pequeña rubia es feliz por que su hermano por fin tendrá a una persona a quien decirle padre y tendrá a alguien que velará por su bienestar, pero sentía nostalgia por despedirse del niño con quien compartió aventuras en el orfanato. Con las lágrimas asomándose en sus ojos Candy corrió hacia la colina para subir al padre árbol y de esta manera poder ver por más tiempo la silueta del pequeño niño castaño que desaparecía conforme pasaba el tiempo, la pecosa le deseaba con todo su corazón que su hermano sea feliz y con resignación seco sus lágrimas para después descender del árbol y continuar con sus labores en el hogar de Pony.

En la residencia Andrew hacia su aparición una joven bella entallada en un vestido color menta seguida por su dama de compañía. Luisa Grey se introdujo a la mancion Andrew con el pretexto de visitar a Rosemary, la aludida al darse cuenta de su presencia le mando a decir que la esperará en el jardín de las rosas mientras que ella se dirigía al despacho de la casa, al estar en la puerta toco sutilmente y el caballero que estába adentro dió autorización a su entrada.

— querida Rosy a que debo tu presencia en estos lugares no tan gratos para ti

—jajaja George déjate de bromas

—que tramas ¿ por qué estás tan sonriente?

—nada... Solo que tengo una visita de una señorita y no puedo atenderla de inmediato por que me surgió repentinamente un inconveniente

—hmmm ¿ qué señorita? Y ¿ qué inconveniente te surgió?

—es una bella señorita, creo que no tiene mucho que estuviste paseándote con ella en el pueblo— al escuchar estás palabras George mostró demasiado interés por la visita — y sobré el inconveniente, en realidad no tiene mucha importancia pero tardaré en llegar al jardín... Estába pensando si tú fueras tan amable de atenderla en lo que me desocupo de mis múltiples actividades

Con una sonrisa que no podía ocultar George se levantó para dirigirse rápidamente a su hermana y decirle —gracias Rosy... Ojalá y tardes en llegar al jardín

—¡ George! ¿desde cuándo te incómoda mi presencia?

—no me incómoda tú presencia solo que me gustaría tener unos momentos a solas con Luisa

—¡oh! Ya la tuteas, ésto si que va enserio

—hmmmm no lo sé, solo puedo decirte que me gusta mucho

—entonces date prisa... ¡Romeo!

— Rosy no molestes

En el jardín de las rosas se encontraba una hermosa señorita parada observando la belleza de las flores después de que se deshizo de su dama de compañía, esperando que su plan haya funcionado para poder volver a ver al hombre de sus sueños hasta que una voz masculina la sacó de sus cavilaciones.

— ¡Luisa! Que gusto volver a verte

La señorita casadera al escuchar esa voz varonil sintió una gran emoción, volteo despacio y vio esa sonrisa que tanto le gustaba, ella sabia perfectamente que George era una persona seria y sabía muy bien que esa sonrisa tan bella solo se la dedicaba a ella por eso se sintió privilegiada por tener el honor de poder admirar tan bello rostro alegre. En estos momentos en el que Luisa estaba parada observando a George sentía unos impulsos incontrolables por correr hacia él y arrojarse a sus brazos pero no lo hizo, se contuvo sintiendo solo los golpeteos de su corazón, no pudo hacer tal cosa porque ese comportamiento era considerado impropio para una dama que pertenecía a una de las familias más respetables, solo pudo acercarse al joven Andrew, sonreírle, verlo con ojos de ensoñación y decirle con voz melosa

—¡George! A mí también me gusta verte

Mientras que la pareja de amantes compartían un momento de convivencia Flammy los veía sintiendo un dolor que le atravesaba el pecho, la doncella sabía a que se debía su tristeza pero trataba de engañarse a si misma, pero ese amor que trataba de matar día tras día solo incrementaba cruelmente en su interior sin poderlo expresar, causándole un sufrimiento que pensó que no podía existir, era tal su turbación que le brotaron las lágrimas de sus fríos e inexpresivos ojos negros mientras sostenía una bandeja de plata en sus manos blancas y delgadas.

En cambio Lili caminaba sonriendo al recordar como Stear, Archie y Tony le ponían una manta al gato de la tía Elroy en su espalda simulando un paracaídas para después aventar al mínimo desde el segundo piso, tal situación fue un experimento fallido del pequeño Stear, "por suerte que los gatos siempre caen parados" pensaba la doncella hasta que vió a Flammy y decidió acercarse a ella para contarle la nueva travesura de los niños, pero al pasar el tiempo le pareció raro que ella no se moviera de su sitio, con cierta incertidumbre se dió prisa por estar a su lado, ella se empezó a preocupar por verla llorar, Flammy siempre había sido reservada y cería desde que la conocía pero nunca la había visto llorar con tanta amargura, en ese momento se dió cuenta de que ella veía algo con detenimiento y decidió seguir la mirada de Flammy, después vió a dos jóvenes felices que desprendían amor en sus miradas y procedió a decir para hacerse notar:

—el joven Andrew y esa señorita hacen bonita pareja

Flammy la volteo a ver con desconcierto por no sentirla llegar y contesto con amargura en la voz sin que pudiera disimular sus celos

—si, hacen una bonita pareja

—¡oh! Flammy lo dices como si... Acaso tú estás...

Flammy interrumpió a su compañera para que ella no pudiera terminar la frase —no se te ocurra decirlo

—pero estás llorando, ¿ dónde llevas la charola?

—le llevó té a la visita

— Flammy yo lo hago, yo los voy a atender, tú vez con los niños... Ya verás que te la vas a pasar muy bien con ellos

Flammy al escuchar la propuesta de su amiga se secó las lágrimas de golpe con una mano y reuniendo todo su valor dijo —¡no! Yo los atenderé porque me lo ordenaron a mí

—no seas necia, yo lo puedo hacer...

Flammy miró con determinación a su acompañante y dijo —¡he dicho que no!— con está última frase Flammy se dispuso a caminar hacia los enamorados, Lili se quedó parada haciendo tiempo para saber en que terminaría el asunto pero su compañera conociéndola como la conoce se detuvo para decirle con autoridad —Lili vez a realizar tus obligaciones, es de mala educación espiar a los patrones— con estás palabras la doncella no pudo hacer otra cosa que irse a trabajar.

Flammy al llegar juntó a los enamorados hizo una reverencia para saludarlos, después deposito la charola en la mesa de jardín y prosiguió a servir el té. Al momento de retirarse chocó con el vestido amplió de Luisa acasionando que la tetera amenazara en caerse en la ropa de la dama pero gracias a la destreza de Flammy logro tomar el recipiente de la asa y pudo evitar el desastre, más sin embargo a pesar de su esfuerzo no pudo evitar que a la prenda fina le cayeran unas gotas de líquido ambarino como tampoco pudo evitar el resentimiento de la señorita Grey la cual tenía una mirada de reproche hacia la empleada y procedió a decir con voz altanera — deberías de tener más cuidado

Flammy trataba de explicar —lo siento, fue un accidente señorita, tendré más cuidado

—debes de tener más cuidado, porque este vestido no lo podrías pagar con tu sueldo de sirvienta

George intervino para que el acontecimiento no pasara a más y dijo —Luisa por favor no te enfades, fue solo un pequeño percance

—¿ cómo me pides eso George? Este vestido es finísimo... Es exportado de Europa, y está con su torpeza me lo estropeó

George se dirigió a la empleada y habló —disculpa la actitud de la señorita, Flammy gracias por traernos el té ya puede irse

La mucama a pesar de haber tenido un acontecimiento desagradable George le hacía el momento más ameno, nunca se imaginó que el joven Andrew supiera su nombre y con un buen sabor de boca se retiró con una leve sonrisa en los labios, con ese pequeño acto de gentileza por parte de George se conformaba porque él jamás podría verla de la misma manera que ve a la señorita Luisa.

Mientras tanto George era mirado con reproche por la dama que no tardó en reclamar —¿de qué lado estás?

—no seas caprichosa, yo ví cómo pasaron las cosas, solo fue un accidente sin importancia, no seas tan cruel con Flammy

—con que Flammy, hasta te sabes su nombre

—jajaja ¿ qué es lo que está pensando está cabecita?, Se su nombre porque es la dama de compañía de mi madre

— deberían de despedirla por ineficiente

—todo lo contrario... Ella realiza una excelente labor

—valla la tienes en muy alta estima

—no es eso... Solo que trato de estar al pendiente de mi familia por eso me informó del personal de servicio

—solo es eso George

—si, bella Luisa

La señorita Grey al percatarse de que George era protector con sus seres queridos y honesto ante la vida lo admiro más, después con alevosía y ventaja se acercó de manera coqueta hacia él mientras que el joven le robó un beso pequeño pero tan ardiente que los quemaba por dentro, ellos querían más que un roce de labios pero en esos momentos tuvieron que conformarse con ese instante de placer porque tenían tiempo para darse más amor.

Continuará...