Hola gente bella!
Gracias por todos los comentarios sobre el final. Saber que alguien se distrajo de sus problemas leyendo, saber que al menos les arranqué una sonrisa, me hace muy bien, al final para eso estamos acá.
Invitadisimos a leer mis dos nuevas historias "Volver a verte" y "Darte mi vida", clic en mi perfil!
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Ahora sí, los dejo con el epilogo...por fin!
La causa de tu risa
Epílogo
"Una sonrisa cuesta poco, pero produce mucho.
No empobrece al que la da, y enriquece mucho al que la recibe.
Dura solo un instante, pero perdura en el recuerdo eternamente.
Es la señal externa, de la amistad profunda.
Nadie hay tan rico, que puede vivir sin ella, y nadie tan pobre que no la merezca.
Una sonrisa, alivia el cansancio, renueva fuerzas,
y es el consuelo en la tristeza, tiene valor desde el comienzo en que se da.
Si crees que a ti, la sonrisa no te aporta nada,
se generoso y da la tuya,
porque nadie tiene tanta necesidad de la sonrisa,
como quién no sabe sonreír"
Charles Chaplin.
Un mes después.
El lujoso yate de Harry brillaba en aquel verano de 2016. El día era espectacular, despejado y una suave brisa corría por la cubierta del mediodía más importantes de su vida. La nave estaba en piloto automático, navegando por el Támesis; decorada con flores de todos los colores y había varias sillas forradas de telas blancas, en la cual los invitados iban tomando asiento lentamente, mientras tomaban una copa, dialogaban entre ellos. En el medio de las sillas, una alfombra roja, y un altar. Un hombre calvo con la túnica del Ministerio, esperaba leyendo los papeles.
Molly Weasley, vestida de color celeste, sostenía en sus manos una cajita de pañuelos descartables. Fred y George, con sus trajes pomposos, al lado de Angelina y Katie respectivamente. Charly Weasley, soltero empedernido, charlando con su hermano Bill y su esposa Fleur. Hermione, acariciaba al hámster Eusebio ante la mirada descalificadora de su novio. Jane y Thaddeus estaban atrás, como un molesto mosquito, susurrándole su eterna frase de "deberían haberse casado como están haciendo Harry y Ginny, viven concubinato, dan vergüenza". Ron emitió un resoplido, harto; parecía querer tirarse por la borda, aunque no estuviera seguro si era a por Eusebio o la insoportable voz de Jane tocándole las pelotas.
Detrás, Rita Skeeter, muy elegante, con su cuerpo envidiable para su edad, hablaba con Draco Malfoy, miraban la corbata del señor Granger, y reían por lo bajo. Demelza lo codeó y Malfoy devoró su escote con la mirada, lamiendo el aire, ella sonrió. Susan Bones sujetaba la mano de su novia, comentando los detalles de la decoración del yate. Había fotógrafos que trabajaban en La Causa de tu Risa, con cámaras, dispuestos a cubrir el gran evento.
En ese instante empezó a sonar el piano, era la versión piano de la canción que Ginny escuchaba durante su adolescencia, "Rosas". La entrometida elfina de Harry, Bubble, era una excelente pianista y se había vestido bastante ridícula para lo ocasión: unas antenitas de marciano que salían de sus orejas y un vestidito floreado que le obligó a comprar a Harry. Para ella, que le regalen una prenda, no significaba nada, por el contrario se sentía muy halagada.
La perrita Virginia y el pequeño Caramelo esperaban en el altar como si fueran el novio. Ambos tenían tiernos trajecitos de animales. Justo en ese momento, Harry apareció con un smoking, muy elegante, con sus cabellos alborotados. Todos emitieron un "Ohh"; Molly le gritó "Estás hermoso, hijo", él le sonrió, nervioso.
Minutos después, Ginny entró del brazo de Arthur. Su atuendo de novia era particular. Tenía shorts blancos bien hippies, tejidos a manos, y una pupera de la misma tela, con un escote. Su cuerpo de sirena parecía dibujado. Tenía los aretes de sandía que Harry le regaló, y un collar del mismo tono rústico. Su pelo recogido bien arriba de la cabeza con mechas de todos colores que sobresalían del rodete. Jane Granger abrió la boca, decepcionada. "Un espanto", le susurró a su marido, que no dijo nada.
Ginny, miró a Harry cómplice y él le sonrió. No se sorprendía en lo absoluto. Ginny era una mujer muy particular. Aunque su escote no era para nada discreto, estaba resignado. Sus senos parecían más grandes dentro de aquella pequeña pupera. Era evidente que no llevaba corpiño. Se sintió afortunado, con solo imaginar la noche de bodas, cuando la despojara de aquel pequeño shorts con desparpajo y la hiciera suya una vez más. Empezó a caminar con su padre y todos se pusieron de pie y aplaudieron. Molly lloraba a moco tendido soplándose la nariz.
-¡Excelente, Ginger!- gritó el desubicado de Finningan.- ¡Estás sublime!
-¿Qué mierda hace el gato en el altar?- saltó Malfoy, riendo.
-Cierren la boca, idiotas - los regañó Hermione.
-¡Está hermosa! - opinó Rita - ¡Mi peinado es un lujo! - Jane la miró como si estuviera loca.
-Tienes el gusto chueco, Rita.
-Tus amigos son bastante particulares, linda - comentó la novia de Susan, ella sonrió, resignada.
El rabino carraspeó para que hagan silencio.
-Estamos aquí reunidos para celebrar la boda de Ginevra Weasley y Harry Potter...
-¡Pottercito se casa por segunda vez en dos meses! - gritó Malfoy.
-¡Cállate idiota!-le espetó Harry, y en ese momento sintió que tenía su vejiga llena Mierda! Necesito mear!. Ginny levantó el dedo mayor a Draco. El rabino volvió a toser exageradamente.
-Continuemos con la ceremonia, por favor. - Arthur se sentó en su silla, incómodo.- Vamos a los votos matrimoniales. El amor...
-Señorito, ¿podemos acelerar él trámite? - interrumpió Ginny- Me estoy muriendo de hambre...
-¿Te sientes bien? - dijo Harry preocupado.
-Si, solo tengo hambre... no tengo un ataque! -replicó en voz baja.
-Ya! Esto parece un corso y no una boda - comentó Seamus causando carcajadas generales.
-Vaya al grano...-lo apuró Harry, acomodándose el moño.
-Harry James Potter, ¿acepta por esposa a Ginevra Molly Weasley para amarla y...?
-Sí, acepto. -lo interrumpió,ya que sus ganas de orinar eran cada vez más imperativas. Ginny largó una carcajada. Habían ensayado al divino botón, todo estaba saliendo al revés.- Basta Ginger, deja de reírte..-la regañó.
-Ginevra Molly Weasley - balbuceó el hombre despacio, como si tuviera miedo que vuelvan a interrumpirlo -Acepta a Harry James Potter como esposo para amarlo y respetarlo, en la salud o en la enfermedad, hasta que...?
-Un momento, en la enfermedad no se - todos murmuraron cosas, Harry la miró como para matarla. - Mire, hay algunas enfermedades que son contagiosas, y por mi condición, yo no podré cuidarlo...- la carcajada de Hermione y Demelza se oyó a lo lejos.
-¡Yo podría cuidarlo en esos momentos, señora Potter!- saltó Bubble con sus antenitas de marciano.
-Esto es una burla...-opinó Malfoy sobándose la panza de tanto reír.
-Como le decía, don, debemos puntualizar eso y ...
-Basta Ginger! -dijo Harry exasperado - Creí que tenías hambre y ahora interrumpes por cualquier estupidez...-Caramelo empezó a maullar,y ella lo agarró en sus manos.
-Tengo hambre, papi! - levantó una patita- pero no por eso voy a prometer cosas que no se si cumpliré. Por ejemplo, limpiar tus mocos cuando tienes gripes...
-Lo que yo no voy a permitir es vuelvas a escribir sobre mi persona, en la Causa de tu Risa!- le reclamó severamente.
-Amor, los votos no especifican nada sobre el trabajo...
-Como sea...no te lo permito, y si lo haces, firmarás el divorcio.-ella rió con descaro.
-¡Sí aún no se casaron! - dijo Ron, y todos volvieron a reír.
-Nunca vi semejante boda...-replicó Fred con cierta envidia.
-Nos quedamos atrás, esto es mucho más divertido.
-Un mamarracho - opinó Thaddeus Granger.
-Basta! - dijo Arthur. Todos empezaron a discutir al mismo tiempo.
-¡FUE SUFICIENTE! - gritó el rabino rojo - ¿Acepta por esposo a...?
Ginny lo besó con ganas, desaforadamente y para nada discreta. Harry pasó la mano por su espalda, y ella enroscó la cintura en sus piernas. Jane y Thaddeus se taparon la cara, y Molly emitió un gemido de vergüenza, Arthur se puso de espaldas. Los recién casados no se avergonzaron. Harry se giró sobre si mismo, mirándola con mucho amor, ignorando las opiniones ajenas.
-Te amo.
-Yo te amo más, caramelo...
-¡Amo esta boda! ¡Es perfecta! - dijo Demelza, secándose las lágrimas- ¡Harry permítenos una nota por favor!
-¡No quiero salir en la causa!
-¿De quien nos vamos a reír? - protestó Ron.
En pocas horas, todos bebían, comían y bailaban. Ginny fue disimuladamente hacia la barra a servirse champaña, pero Harry llegó a tiempo para quitarle la copa.
-¿Qué crees que haces? - susurró serio.
-¡Puedo beber una copa, Caramelo!
-Por supuesto que no...lo tienes prohibido.
-Oye, mi enfermedad no...
-Ginevra, sabes que no es por eso, tienes cinco semanas de embarazo, inconsciente.-elevó la voz indignado.
-Shhh...nadie debe saberlo...menos mis padres.-susurró, nerviosa.
-Por algo nos casamos ...
-¡Porque nos amamos! - dijo fingiendo ofenderse.
-Si, aparte - desestimó graciosamente- Y por el bien de mis pelotas...si tu padre se enteraba...
-Oye, tu embarazaste en este yate cuando éramos prófugos de la justicia, y sabías perfectamente que no tomo anticonceptivos.- se sirvió jugo. Él le sonrió.- Nunca te engañé, caramelo.
-Me encanta tu "vestido" de novia...
-Viste! Quería sorprenderte, Caramelo.- él se mordió el labio inferior, y pasó la mano por su vientre- Aún no se nota y pude entrar en la pupera...
-¿Qué diremos cuando nazca?
-Que es ochomesino...o algo así.-suspiró contrariada- No puedo creer tanta antigüedad..-se quejó Ginny. Él sonrió.-¿Y sí nos vamos a la cama?
-No, Ginny, antes de los tres meses nada de sexo...-Ella hizo un mohín.-
-Con el embarazo estoy re caliente...-los dos rieron.
-Yo también, pero primero está él...pequeño caramelo...-se acercó a su oído- Nuestro James..
5 años después
Julio de 2020
Harry dormía boca abajo, en bóxers, destapado y con el aire acondicionado en veinticuatro grados. En el centro de su espalda tenía una G, en cursiva, de cinco centímetros de largo, en color negro. De repente, sintió que alguien lamía sus labios y sonrió.
-Oh, caramela...por fin tienes ganas, ven aquí preciosa -dijo perezoso y la acarició- estás peluda, mi amor...- Cuando abrió los ojos, farfulló un insulto. Era Virginia, la perra que ya no era una cachorrita. Tenía ojos color miel, y lo miraba jadeando.- Mierda...no eres la Ginny que esperaba. Igual a ti te amo también...-se sentó, la perra lamía su tatuaje - Ya basta, Gin, me haces cosquillas...¡Pero no debes subirte a la cama! - la regañó, cayendo en la cuenta. La perra se fue lloriqueando- Lo siento, linda vuelve! - se apenó, sentándose en la cama.- Hasta los animales me dominan...-se lamentó.
Un niño de pelo negro alborotado y ojos color miel ingresó, estaba en traje de baño color verde.
-¡Papi! - lo saludó tiernamente, para abrazarlo.
-Hola lindo...¿dónde fueron las mujeres de la casa?
-No lo se, no quería ir con ellas.-expresó el pequeño- Lily llora todo el día, es insoportable.
-Tiene cinco meses.- James se acostó con su papá y le dio un beso- Mi niño lindo...
-Ahora quieres más a Lily...porque es más chiquita.
-No, los amo a los dos por igual, James -él sonrió.
Se levantaron y fueron a la cocina a preparar el desayuno. Era domingo y hacía mucho calor. Mientras servía café, Harry se preguntaba dónde había ido su esposa. Agarró su móvil y envió un audio, en la conversación con su esposa, agendada como "Caramela".
-¿Dónde te metiste? La perra estaba en la cama, sabes que no me gusta - le reclamó, con fastidio. Ginny no estaba conectada.- Contesta rápido, no hagas que me preocupe.- Lo envió.
-Quiero más chocolatada -solicitó James. Un perrito cachorro, de raza Dálmata se acercó a él, buscando sus mimos. Luego apareció un gatito totalmente gris, parecido a Caramelo.- ¡Hola Terco! Eres mi mejor amigo, toma una galletita...no, para ti no Natasha.
-James, ninguno de los dos debe comer eso - lo regañó Harry, bebiendo café, y leyendo las noticias en su móvil.
En ese momento supo que Ginny entró a la mansión, escuchó el sonido de la puerta. Harry la miró, tenía un short floreado y sus típicas puperas cortas que tanto la favorecían. El piercing era color dorado, y hacía juego con el color tostado de su piel. Las sandalias negras la hacían mucho más alta. Ginny seguía tan infartante como cuando la conoció, y sus pechos estaban enormes, ya que estaba dando de amamantar a su pequeña hija. Le generaba la misma atracción, aunque a veces lo sacaba de quicio. Apenas frenó el cochecito, Lily empezó a llorar.
-Te envié un audio... ¿dónde fuiste tan temprano? - ella miró su cuerpo lascivamente.
-Cada día estás más bueno, Harry Potter...-le sacó la lengua. - Esos abdominales tan...
-Ya no me salgas con eso, ¿dónde fuiste? - insistió. Lily lloraba cada vez más fuerte.
-Tuve que salir, Caramelo... ¡ya voy, Lils! - la tomó en sus brazos y ella dejó de llorar poniendo su manito en la boca- ¿Puedes tenerla un minuto? Debo bajar algunas cositas del auto.
-Ginevra, no me digas que es lo que estoy pensando...
-Hola mami!- James le dio un beso y otro a Lily.
-Hola mi pequeño Potter...
-¿Puedo sostenerla? - Ginny negó, y James le tiró galletitas a Virginia, la casa era un descontrol.
-Te hice una pregunta, Ginny - la llamó su esposo,reclamante.- ¿Te atreviste a...?
-¡Si! - confirmó radiante..
-¡Te dije que no estoy de acuerdo!
-Lily me lo pidió.-se justificó ella, testaruda- ¿Cierto, cariño?- la bebé sonrió.
-Tiene cinco meses, no puedes tomarla en serio.
-No subestimes a mi niña - fingió llorar haciendo una graciosa cara.
-Ya!
-Lo vio en los dibujitos muggles, estaba ansiosa, pobrecita... ve con tu papi - se la entregó, y la niña emitió un ruidito. Harry le dio muchos besos en el cachete.
-Eres la bebé de papucho, la más linda del mundo mundial...te amo, te amo. - Ginny sonrió al verlos así.La niña chupaba su pera, intentando succionar.- Regresa, amor, quiere tomar la teta, ¡no puedo darle yo! - se quejó.
-Me saqué un poco esta mañana, hay en la nevera... solo busca el biberón...-dijo mientras se iba hacia la puerta. Harry bufando, sacó la leche de la heladera, y después de calentarla con la varita, comenzó a dársela.
-Espero que tu madre esté bromeando...-le comentó a la bebé.
Caramelo, el gato que Harry le había regalado cinco años atrás, apareció. Había subido de peso terriblemente, se parecía más a un pequeño cerdito de peluche color blanco.
Al rato Ginny, volvió con una enorme jaula. Dentro había un tierno loro de todos los colores: verde, amarillo, rojo, azul, violeta.
-¡Tiene mi estilo, Caramelo!
-Ginevra...¡Voy a matarte! odio los loros, nunca me gustaron.-dijo Harry, dándole la mamadera a Lily.
-Eres un anticuado...¿por qué desprecias a Mili?
-¿Mili?- repitió espantado..
-Estos animalitos son un Milagro...
-Creí que era un macho...-dijo con desdén.
-Bueno, pero él tiene otros gustos, particulares... es como Gaspar Lauren, el famoso diseñador- Harry la miró como si estuviera loca- No seas despreciativo.
-Despreciativo...-dijo el loro.
-¡Me encanta mami! - terció James encantado - ¡Quiero darle de comer!
-Toma, aquí tienes su comida...debes dejarla en ese cuenco...cuidado, puede picotear...
-¡Qué tierno! ¡Es hermosisimo! ¿Será mi amigo?
-Será mi amigo!
-Esta casa es un maldito zoológico - rezongó Harry, acariciando los cabellos pelirrojos de su hija- No quiero un animal más, Ginny, con los niños nos estamos volviendo locos y...
-¡Malo, Harry, Malo!- dijo el loro.- ¡Caramelo amargo!
-¿Le enseñaste a hablar? ¿Y a criticarme? - Ginny y James rieron con ganas.
-Malo, malo, malo...
-Genial.
-Genial...
-¡Deja de imitarme!
-¡Deja de imitarme!- se burló el loro.
La elfina Bubble apareció en la cocina y al ver el estado de la misma, bufó.
-¡Pero que es este lío! -chilló enojada - ¡Por favor, qué espanto! Limpie todo hace media, señor Potter.
-Tranquila, que yo ya tengo esposa- repuso él. Ginny rió.
El timbre sonó. En el pasillo de la mansión había grandes peceras, repletas de pececitos de colores. Con cara de pocos amigos, Bubble abrió la puerta. Era Malfoy, y parecía trastornado, no tenía su expresión burlona de siempre.
-No regalamos ropa usada, adiós - intentó cerrarle la puerta.
-Ya Bubble...-entró sin pedir permiso - ¿Puedes comportarte como una elfina normal?
-¡Esta casa es un lío, señor Malfoy! Tengo mucho trabajo y usted me traerá más.
-Me importa una mierda, necesito ver a tu amo.
-No es mi amo, es mi jefe.- Draco rodó los ojos, y la siguió a la cocina. La elfina murmuraba cosas para si misma- Se hace el bueno y era una araña pollito con el señor Potter... ahora se tratan como si fueran amigos!
-Cierra la boca, Bubble...-entró a la cocina y observó el panorama. Ginny y James le hablaban al loro llamado Mili. Tincho, el perrito dálmata jugaba con Virginia, la perra Breton; Caramelo se subía a la mesada y lamía restos de leche. Harry, le terminaba de dar la mamadera a Lily, que estaba dormida en sus brazos.
-Okey...tu casa es un puto despelote.
-Despelote...-repitió Mili.
-¿Qué haces aquí, hurón?
-¡Hurón!
-Calla al loro Ginevra!
-Hola, Draco - se cruzó de brazos, y lo miró burlona - ¿Qué te trae por aquí? Aparte de venir a criticar nuestro nidito de amor.
-Será un nido de peces, perros, gatos, loros o pendejos...pero de amor...
-Cierra el culo - le dijo Harry, mientras dejaba a Lily en el cochecito.
-Cierra el culo! - repitió Mili.
-Ya me caes bien, Mili - confesó Harry, su esposa festejó a sus espaldas.
-Estoy desesperado, necesito ayuda urgente...-decía Draco tomándose la cabeza. James se fue disimuladamente, y se llevó la jaula del loro, para empezar a enseñarle palabras prohibidas a escondidas de sus padres. Harry llegó a captar "culo", "pelotudo", "coño" Puso los ojos en blanco. No tenía energías para regañarlo, lo haría en otro momento- yo.. he... cometido un error...
-¿Qué error? - preguntó Ginny, quien parecía contener la risa.
-¡Un grave error! - enfatizó, gritando.
-Si despiertas a Lily, te corto las pelotas - le avisó Harry severamente.
-Lo siento, lo siento...-el Auror se preocupó enseguida, Malfoy parecía a punto de llorar, eso era grave, sobre todo porque no sentía ganas de consolarlo.- Me pelee con Becky... y ella...
-¿Qué pasa con Rehueca? -inquirió Ginny, sin entender- ¿Su matrimonio con Thomas no funcionó?
-Si funcionó, son dos idiotas...tal para cual.
-¿Entonces?
-Cuando Ruby publicó en La Causa esa falacia sobre las revistas pornográficas que me robó a los siete años, mintiendo, diciendo que eran de Rebequita...
-Ya lo sabemos, nos reímos durante dos meses - dijo Ginny.
-¿Puedes ir al punto, Malfoy?
-¡No me presiones! Rehueca me juró que se vengaría de mí, y me echó una maldición - les contó con voz trémula.- yo no le creí, pero...
-¿Qué maldición pudo haberte hecho? - desestimó Harry- Es tan mala con la varita como yo bailando tango...- Ginny carcajeó.
-Eso es cierto...-se sentó en sus piernas, y él le dio un beso en la pera, mimoso.
-¡No lo entienden! ¡Mi prima me echó la "maldición de la fertilidad abundante"!
-Eso no existe, Malfoy- dijo Ginny riendo.- ¿De qué carajos estás hablando?
-¡Si, existe! ¡Yo pensé que era una broma, pero comprobé que realmente existe!
-¿Puedes explicarte mejor? Me estás hartando con tanto parloteo.- se quejó Harry.
-¡Demelza está embarazada! -reveló, angustiado.
-¡Felicidades! - dijo Ginny con falsedad - ¿Como no me lo contó a mi? - ninguno notó el sarcasmo de la frase.
-Se supone que soy el padre...-replicó Malfoy pálido.
-Como sea Malfoy, Rehueca no embarazó a Demelza, fuiste tú infeliz- dijo Harry sin pelos en la lengua.
-Coincido con mi caramelo.
-¡Cállense, no saben lo que dicen!- Malfoy empezó a ir venir. Cuando miraba a Lily, parecía temerle y apartaba la vista- ¡Está embarazada!
-¡Ya escuchamos!- se exasperó Ginny.
-¡De trillizos! - se hizo un silencio sepulcral- ¡Tres al mismo tiempo! ¡Tres! ¿Tres? Uno, dos, tres.
-Si, sabemos contar.
-Bueno...-Harry carraspeó, incómodo. - Quiero decir, ¡qué bueno!
-¡Te felicito, Draco!
-¡Cierren la boca, bobos! ¡Tres pendejos! Voy a morirme...
-¿Lo buscaron?
-Por supuesto que no.. yo no quería ni uno!
-¿Por qué no te pusiste un forro, bobo? - dijo Harry, exasperado.
-¡Tuvimos un accidente! ¡Se pinchó, o se salió, no lo se!
-No quiero detalles - intervino Ginny- Demelza me cuenta todo, no los necesito - añadió con descaro.-
-En fin, Malfoy... ¿qué quieres que hagamos nosotros? Además de darte el pésame- Harry y Ginny rieron burlonamente.
-Quiero que adopten a uno...
-Hablo en serio, idiota.
-¡Yo también! -juntó sus manos, rogándole- Dale tu apellido Potter, te pagaré lo que sea...
-Tengo dos perros, dos gatos, veinte peces, y ahora un loro gay llamado Mili - enumeró Harry- dos hijos, una esposa y una elfina que es tres veces peor que mi suegra -"¡Lo escuché señor Potter!," se escuchó la voz de Bubble desde el living, Harry no le hizo caso- ...¿y tu quieres que críe uno de los trillizos?
-¡Si, por favor!
-Draco, hagamos una cosa- propuso Ginny -Ve y date una ducha - él la miró - En tu casa, por supuesto - Harry sonrió de lado- Luego mira una serie...tienes nueve meses para terminarla, porque dentro de poco no tendrás tiempo ni de tirarte un pedo.-lo previno- Por cierto, te recomiendo La Casa de Papel, ¡pero no asaltes Gringgots!...tienes una moral muy distraída y en cualquier momento vuelves al vicio...
Harry carcajeó con ganas.
-Eres lo máximo, Ginger!
-Gracias, caramelo - lo abrazó.
-Son dos imbéciles, incomprensivos e indolentes...-protestó Malfoy, ofendido.
-Ese eres tú...-dijo Harry- Deja romper las bolas, es domingo y vamos a ir a La Madriguera.
-¡Necesito ayuda!
-Te has burlado de Ron cuando tuvo sus mellizos, Rose y Hugo... -le recordó fríamente-¡ahora ve y guárdate tus burlas!
-Bueno, no seas malo...-dijo Ginny apiadándose falsamente de Malfoy. Le dio unas palmaditas en la espalda- Invita a Demelza a almorzar con nosotros...ya ha pensado los nombres -él rubio la miró asustado.
-Tu...tu...¿Lo sabías?
-Por supuesto, querido...las primicias llegan primero a La Causa de tu Risa, y luego al resto del mundo - recitó grandilocuente.
-A llorar a la Iglesia, hurón- dijo Harry displicente.
-¡El encantamiento funciona y apenas sepa como hacerlo, te hechizo el paquete, Harry Potter! -Agarró la varita y desapareció.
-Te hechizo el paquete Parry Hotter!.-enunció el loro Mili desde el living, al lado de James, que reía.
-Educa a ese loro!- rezongó Harry. Ella rió, aún encima de sus piernas.
-Te prometo que lo educaremos.
-O él educará a James... y será un depravado, tiene cuatro años!
-Como su papá - dijo en el oído.-
-Pobre Malfoy...no me habías dicho nada del embarazo de Demelza.- le reclamó.
-¿Y perderte la cara de espanto de Draco? - rieron. - Oye, ¿vamos al baño un ratito? - él miró sus pechos.- Tenemos un rato antes que vengan Ron y Hermione...
-Sí, es hora que me prestes un poco de atención. - miró a Lily y James, preocupado.
-Oye, solo necesitamos cinco minutos...
-¿Quieres decir que mi desempeño en la cama insuficiente? -se ofendía.
-¡No, tontito! - bajó para añadir - Sabes que acabo como una perra...-Harry se sintió estimulado.
-Vamos al baño...Ya venimos James, ojo lo que haces.
-Vayan papi! Yo miraré dibujitos con Mili y los animales...
-Estos dos me agarran de elfina! - protestó Bubble haciendo una rabieta.
-Eres una elfina, tía Bubble.- le recordó James.
Harry y Ginny, entraron al baño y se quitaron la ropa, sabiendo que no había tiempo para previas. Empezaron a besarse desaforadamente, y Harry la alzó a horcajadas. Ni siquiera se metieron en la ducha, cayeron presos de la pasión en el suelo del baño. Harry estaba por entrar en su cuerpo y se frenó, dubitativo.
-¿Crees que la maldición es cierta?
-¡Deja de joder y fóllame! - le sonrió y empezó a hundirse en ella.
A los quince minutos, ambos intentaban serenar la respiración, estaban agitados. Continuaban desnudos, tirados en la alfombra.
-Uf...-Harry pasó las manos por su espalda transpirada- Como me gusta coger contigo, nena.
-A mi también...-el pecho de Ginny, y bajaba por el esfuerzo físico de aquel arrebato de pasión- ¿Cuánto hacía que no follábamos?
-Dos semanas...Lily no duerme.-le recordó con cierta amargura.
-Harry, debemos hacer esto más seguido...sí lo planeamos, Lily llora...así fue muy bueno..-él asintió, y le hizo una caricia.- Te amo, Caramelo.
-Y yo a ti - acarició uno de sus senos, que despedía leche materna- Es excitante esto..-admitió maravillado.
-Vamos a ducharnos...-dijo Ginny, y se puso de pie. - Antes que venga Bubble a regañarnos - Harry la imitó.
¿Cuánto tiempo duré? - preguntó, el mientras encendió la ducha.
-Quince minutos...
-Y tu me acusaste de durar poco.
-Fue una forma de decir. -se defendió- ¡Susceptible!
-Loca de mierda...-rieron. Ginny tomó su intimidad con la mano - Epa...
-Ya verás cuán loca puedo ser...-y se agachó, pero la levantó por los hombros, para besarla en la boca.
-Lo haremos después...ahora quiero mimarte..
-Tu diciendo que no a una mamada...lo veo y no lo creo...
-Sabes que no es sólo sexo...me vuelves loco, aunque peleemos todos los días porque traes animales a casa.- le reclamó, serio.
-Tu siempre me perdonas...- hizo un mohín.
-Quien no nos va a perdonar, es Bubble. - rieron.- Ginny, con Mili no adoptamos a ningún animal más, es mi última palabra
-¿Y el "trillizo" de Malfoy? ja,ja,ja
-Quiero creer que no lo decía en serio.-afirmó Harry.
-No lo sé - dijo dubitativa- De Malfoy no me extrañaría...
-¿Harry, Ginger? - ambos se sobresaltaron al oír a Ron - ¿Están ahí?
-¡Llegó antes! - gesticuló Ginny sin hablar
-Estoy solo, Ron- mintió Harry.
-Deja de mentir, Bubble me contó que están juntos asquerosos pervertidos!
-¡Es mi marido, Ronald! - Ginny tomó el miembro de Harry, coqueta.
-No, Ginger! No! - susurró alarmado.
-Ya, salgan de una vez - suplicó Hermione gravemente- Ruby está angustiada, y Draco se pega un corchazo en cualquier momento... No es que me importe, pero Rita quiere filmarlo para el portal...
-¡Deja en paz a Terco, Hugo!- escucharon decir a Ron.
-¡Mamá! ¡Papá! ¡Lily llora, no quiere estar con Bubble! -intervino James del otro lado.
-¡No quiere estar con Bubble!- repetía Mili.
-Salgan ya mismo! - exigió Ron.
Harry y Ginny empezaron a vestirse, riendo a carcajadas.
A veces el tiempo era relativo. A veces en cuatro años no sucedía nada, y en dos meses la vida cambiaba por completo, como un huracán que arrasaba con los conceptos arraigados como verdades absolutas.
Los dos se habían encontrado con la misma tormenta y luego con la calma arrasadora de amarse.
Ginny toda una vida odiando a Harry..., y él, un día marcado por el destino regresó a Londres para ser feliz, y también para darse cuenta que había elegido a la mujer equivocada. Lo más disparatado es que así encontró a la indicada. Nadie lo quería como ella, ninguna mujer le generó tanta pasión, tantas ganas de todo: de formar una familia, de aguantarse en los malos momentos, de sacarse miles de fotos en el yate, las anécdotas...hasta los malos momentos que fortalecen la pareja. Estaban unidos porque se habían elegido para amarse, y discutir cada día, porque no había manera de aburrirse, y porque cuando dos se ríen juntos, la cosa es seria.
Nota: La idea es que se rieran y contar que fue de cada uno, a grandes rasgos. No iba a profundizar mucho más, estaba todo dicho.
Muchas pidieron una segunda parte, pero lo cierto que es muy difícil hacerla, no quiero aburrirlos con las dificultades que tendría como autora, solo se que no tengo mente para eso.
Al margen, esta historia la amo, me dio mucha satisfacción haberla escrito. Después un mes de terminarla, la releí - para hacer una interpretación menos subjetiva- y se ha convertido en una de mis favoritas de todas las que he escrito. GRACIAS A USTEDES QUE LO HICIERON POSIBLE!
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Ojala podamos llegar a los 200 reviews! Haganme feliz y dejen un comentario.
Los espero ansiosa
Joanne
