Capítulo XVII

Te extrañe.

La antigua pareja de amantes no supieron ni cómo ni cuándo aquel beso paso de ser uno simple y casto, a uno hambriento y necesitado. Suerte fue que el pequeño Edward no escuchara el ajetreo que armaron el par en la sala de estar, y aún menos cuando este dio su final.

-Tienes suerte que hace tiempo me quite la matriz, o ya estarías gritándome como loco...-le dijo serio y aún herido por las palabras que hace años que el mercenario le lanzó. Se había terminado de poner la ropa, todo excepto la camisa que antes le pertenecía a Jason por qué se la lanzó a su antiguo dueño.

-¿Qué querías que dijera? Estaba aterrado, maldición me atrapaste con la guardia baja, Tim...-se defendió el contrario caminando hasta donde estaba el menor, que le daba la espalda enfurecido y aún dolido de recordar malas pasadas. Jason lo abrazo por detrás de la espalda, y beso su hombro derecho descubierto antes de apoyar su frente- Las palabras que dije ese día..., fueron sin querer...me arrepiento de verdad, babybird...-lo apego contra su pecho, casi con temor de que fuera solo una ilusión.

En la cabeza del menor trabajaba a todo lo que podía, engranaje tras engranaje, una parte de él estaba creyendo en las palabras de Jason y más cuando sintió la piel de su hombro húmeda y no por besos, quería aceptar al mayor de nuevo quizás fue un error haberlo atacado con esa noticia así de rápido pero también sus hormonas no eran las buenas en ese momento, todo era un cóctel para el desastre, viera por donde lo viera. Se dio la vuelta en aquel abrazo sin romper, para devolvérselo a Jason sintiendo como el otro lo apresaba más y seguía derramando aquellas salinas gotas sobre su hombro, cuello y clavícula.

La noche llegó en aquel hogar, el mercenario se quedó en la casa aún más por las insistencias del pequeño Edward por querer más tiempo con su padre y poder jugar con él. Tim y el mayor no volvieron a cruzar palabra alguna después del abrazo y aún menos durante la cena, Conner no llegó a casa por qué la misión que le asignaron en el espacio se prolongó para ese momento así que sólo iban estar el menor y su hijo solos en aquella casa, cerca de la playa. El tercer petirrojo había terminado de lavar los platos que fueron ocupados en la cena y se encaminó a buscar a su hijo y ¿Amante, novio...? No sabía qué nombre ponerle su relación y aún menos con el hecho de haber tenido relaciones, pero lo atribuía a la lejanía y los 5 años de abstinencia que habían tenido, o quizás, solo él había tenido.

Llego al segundo piso donde pudo captar la voz de cierto chico, se guió por esta hasta el cuarto de su pequeño Jay. Cuando se asomó por la puerta abierta del cuarto, puedo ver al mayor contándole una historia a su hijo que feliz y casi cayendo del sueño abrazaba el peluche nuevo que tenía; a Tim se le derritió el corazón de solo ver aquello, y con una sonrisa se alejó en total silencio del lugar.

-Fin...-murmuro en voz baja Jason, mientras cerraba el pequeño libro de cuentos. Miro al pequeño niño dormido y abrazando a su peluche, se levanto y arropó a aún más al pequeño con cuidado de no despertar, y le acarició el cabello antes de darle un beso en la frente.

Apago la luz de la lámpara que había en la mesa de noche, salió del cuarto de forma silenciosa y dejo entre abierta por cualquier cosa como también para que Jay no la pasará en penumbras y se aterrara, iba a caminar en dirección al segundo piso hasta que escucho alguien llamándolo a sus espaldas este se giró por sobre sus talones y se encontró con Tim, que tenía una manta en sus brazos y una pequeña y adorable sonrisa nerviosa.

-Jason... Tú, te...te puedes quedar a...a dormir, ¡Claro, si tú quieres!-soltó nervioso y algo tartamudo. El joven detective se recriminó por su forma de hablar, y se mordió los labios mientras se sonrojaba de la pura vergüenza que ni él mismo se explicaba, solo para parecer más adorable ante la vista del mercenario- Entiendo, que tú quieras pasar la noche aquí, así que no te preocupes...-no termino de decir aquella oración porque fue callado con un casto beso.

-¿No pasar la noche aquí? Esta loco si piensas que te dejaré solo a ti y Jay-le respondió Jason después del beso. Vio el hermoso sonrojo de su babybird aumentar hasta tener todo el rostro rojo como tomate, rió de ver aquella expresión y sin pensarlo mucho le dio un beso en la punta de la nariz y luego en la frente a Tim, para luego tomar la manta que cargaba- Adivino que me darás el cuarto huéspedes, ¿o me equivoco, babybird?-le preguntó con diversión pegando sus narices, viendo de forma directa aquellos iris cielo que lo atraían como loco.

Drake solo asintió de forma nerviosa y lenta, sin saber cómo ni cuándo había olvidado cómo hablar frente al mayor y su mente solo le pedía a grito que volviera a besar aquellos labios pero, no lo haría, no quería caer en la tentación y se lamentó al ver como el otro se alejaba de su rostro, dio un suspiro antes de darse vuelta y disponiéndose a mostrarle el cuarto que usaría Jason.

La noche avanzaba a pasos lentos, que para el pobre de Red Robin eran una tortura mientras daba vueltas y vueltas en la cama, hasta que frustrado tira las sabanas al suelo y abraza una almohada contra su pecho y refunfuña por lo bajo. Se quedó allí viendo el techo un largo tiempo antes de girar su vista al pequeño reloj que había en su mesa de noche, que marcaban las 12:30 a.m, maldijo de nueva cuenta.

Jason por su parte estaba completamente dormido, o lo estuvo hasta sentir un peso extra en la cama que lo alarmó y casi estuvo a punto de tomar algún arma -que mantenía oculta de Tim- pero se detuvo al lograr captar aquel olor que solo una persona tenía, siguió haciéndose el dormido sintiendo como la otra persona se metía debajo de las sabanas y se apegaba un poco a él; y en eso el mayor lo atrapó con su brazo para finalmente apegarlo, no escucho queja ni le dieron golpes para que lo liberaran sino que el contrario se acomodó y dejó su rostro pegado a su cuello y pecho.

-Se que estas despierto-murmuro contra el pecho de Jason. Una pequeña risa del mayor se dejó escuchar, mientras se podía oír las quejas del menor hasta que se fueron apaciguando al sentir las suaves caricias en su espalda, que le hicieron sacar un suspiro de satisfacción-. Te extrañe-comenzó murmurar sin darse cuenta de manera suave y aletargada.

-Yo también, babybird-correspondió Jason. Mientras le daba un suave beso en la frente al menor que ahora estaba completamente dormido en sus brazos, después de mucho pelear por conciliarlo.

Jason siguió acariciando acariciando la espalda de su pequeño petirrojo mientras escuchaba y sentía la respiración acompasada de este, hasta que cayó dormido sin embargo fue despertado por segunda vez consecutiva pero esta vez quien fue el causante de ello era el pequeño Jay, que a diferencia de su papá que se metió en la cama del mercenario como don Pedro por su casa; el pequeño despertó a su padre y le explicó el porqué de que hacía en la habitación, por lo cual Jason lo ayudó a subirse a la cama y le hizo un espacio entre Tim y el, para que el pequeño durmiera cerca de los dos.

~...Continuará...~