Yuri podía notar a su novio extraño, como si estuviera nervioso por algo, pero el azabache no le decía nada a pesar de que le preguntara. Cada vez que quería saber si le sucedía algo, este solo respondía que estaba nervioso por los exámenes finales que se aproximaban, pero el rubio sabía que no era cierto, algo en Yuuri le decía que le estaba mintiendo y la pregunta era ¿Por qué?

Por su parte Yuuri ya tenía todos los datos necesarios para comenzar con el tratamiento, la cita sería en dos días y quería ir con su novio, pero eso implicaría confesarle que habló con Víctor a sus espaldas y no podía permitir aquello. Optó por pedirle a Phichit que lo acompañara, le hizo prometer que todo sería en total secreto ya que su novio no sabía, el moreno hizo muchas preguntas que el japonés tuvo que responder hasta que al final terminó por contarle todo y recibiendo un regaño de su parte.

Yuuri, si quieres que tu relación funcione no puedes ocultarle cosas a tu novio —le dijo en tono serio por una video llamada esa misma noche.

El omega sabía que estaba mal, pero ya era demasiado tarde para echarse para atrás, solo le quedaba seguir adelante, que todo saliera bien y contarle a Yuri cuando ya tuviera todo listo para poder decirle que lo había hecho y que había sido lo mejor, porque había funcionado, como si eso pudiera suavizar el hecho de sentirse engañado.

Lo sé, pero Yuri no quería aceptar y yo si quiero esto —le dijo con convicción.

El moreno le dijo que lo entendía, pero que no aceptaba su forma de hacer las cosas, aún así le guardaría el secreto y lo acompañaría, después de todo era su mejor amigo y debía cuidar de él. Phichit confiaba en Víctor, pero no podía evitar ser un poco sobreprotector con el japonés, era su mejor amigo casi hermano, no dejaría que nada malo le sucediera.

Los dos días siguientes transcurrieron muy lentos para Yuuri, el japonés sentía que la ansiedad se lo estaba comiendo por dentro, pero debía disimular para que su novio no se diera cuenta. Según su percepción estaba ocultando su mentira de maravilla, no sabía que Yuri ya se había dado cuenta de que algo escondía.

Llegado el día de la cita en el centro médico, le dijo a Yuri que iba a acompañar a Phichit a comprar unas cosas porque este se lo había pedido, el rubio le dijo que estaba bien que saliera con su amigo de vez en cuando, así que Yuuri se dirigió sin problemas al departamento de su mejor amigo para luego ir hacia el lugar que Víctor le había señalado.

El doctor fue muy atento al recibirlo, se notaba que el centro médico era bastante caro ya que solo se vislumbraba gente de buena vestimenta y artículos lujosos. Yuuri se sentía fuera de lugar, pero se repetía a si mismo que lo hacía por su bien y por el de su rubio.

Entró a la consulta junto a su amigo y el profesional le explicó que ese día le harían algunas pruebas de sangre y otras cosas para poder ver cuál era el tratamiento que mejor le surtiría efecto a su cuerpo, que en la siguiente sesión ya podrían comenzar con el más adecuado. Yuuri solo asentía en silencio mientras Phichit hacía todas las preguntas necesarias para llevar bien ese proceso; preguntaba sobre los pros, contras y efectos adversos a lo cual el doctor respondía que los únicos efectos podían ser los mismos que con cualquier supresor, como jaquecas, mareos y otro tipo de malestares leves.

Yuuri se hizo todos los exámenes, siempre acompañado del moreno quien permanecía atento a todo lo que sucedía mientras mensajeaba por su teléfono de vez en cuando, siempre con su atención más enfocada en su amigo que en el teléfono lo cual era extraño y solo denotaba que de verdad le preocupaba Yuuri.

El médico les pidió volver la semana siguiente para comenzar con el tratamiento así que pidieron la siguiente hora antes de irse, dándose cuenta que ya estaba todo pagado por Víctor tal y como había dicho. Terminaron los exámenes y se dirigieron a comer algo ya que ese tipo de cosas eran un poco desgastadoras para el cuerpo, Yuuri estaba feliz ya que todo había salido bien y tal vez en poco tiempo ya no tendría que estarse preocupando por un destinado.

Al llegar a casa ese día el japonés recibió una llamada de Víctor, no sabía si contestar o no, pero decidió hacerlo solo por educación, después de todo el alfa estaba pagando todo el tratamiento. La conversación fue corta, el platinado solo quería saber cómo había ido todo y si lo habían tratado bien, el japonés le contó que solo le habían hecho exámenes y que el médico era muy amable.

Me alegro por eso, espero descanses bien. Buenas noches.

Yuuri se sintió extraño, pero le deseó buenas noches también, después de eso sintió la necesidad de hablar con Yuri ya que en todo el día el rubio no le había enviado mensajes ni tampoco habían hablado por teléfono. Hablaron por un par de horas donde el rubio le contó que había estado terminando un proyecto para la universidad y que Otabek le había estado ayudando con ello, que gracias al alfa había logrado finalizarlo y que estaba agotado. El azabache casi le dijo que le fue bien en el médico, pero alcanzó a cortar las palabras antes de que salieran de su boca por equivocación, solo le dijo que habían comprado todo lo que necesitaba el moreno y luego se fueron a comer.

Te amo, idiota. Vete a dormir que ya es tarde.

Yuuri rio por lo "romántico" que era su pareja, le dijo que también lo amaba y que ya se iría a dormir. Se desearon buenas noches y el azabache se acostó, aunque no pudo dormir de inmediato, le carcomía la conciencia por no decirle a su pareja la verdad.

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Los días pasaron y la cantidad de mentiras aumentó. Víctor seguido le enviaba mensajes a Yuuri creyendo que era correcto, puesto que este había respondido a los anteriores, así las conversaciones sobre cómo iba el tratamiento se fueron transformando a preguntas sobre como estaba su día, que había comido y que hacía en ese momento. El japonés no se dio cuenta de que ya le respondía al platinado como si fuera un amigo cercano, aunque tenía especial cuidado de que el rubio no se diera cuenta de lo que hacía, cualquiera que lo viera pensaría que de verdad engañaba a su novio, pero no había nada malo en aquellos mensajes, no habían palabras de afecto ni nada por el estilo. Aun así ¿Por qué se sentía tan culpable?

El doctor le había dicho que serían cinco sesiones, una cada dos semanas y todo estaría listo, después de eso solo debía seguir con los supresores que él le daría. Ya había ido a tres de ellas, se sentía bien ya que faltaba poco para terminar con esto.

Uno de esos días, Yuri entró en celo, pero no dejó que su novio lo pasará con él; aunque no le agradó la idea al azabache, esto le sirvió para ir a su primera sesión sin inventar alguna excusa. Aquella situación lo había puesto un poco triste, pero la felicidad estaba a la vuelta de la equina según la percepción de Yuuri. Una felicidad a base de mentiras.

Yuri sentía a su novio lejano, últimamente cada vez que le llegaba una notificación al celular no la miraba o se iba al baño a responder, estaba comenzando a sospechar cosas y Otabek le insistía en que hablara sobre eso de frente para que no hubieran malos entendidos, pero el rubio tenía miedo de saber la razón del actuar de Yuuri ¿Y si le decía que al final si quería estar con su destinado? ¿Y si al no dejarlo estar con él en su celo se acercó al alfa? Algo andaba mal y no sabía qué.

Dame eso —le dijo un día a Yuuri quitándole el celular de las manos tras recibir un mensaje.

¡Oye! Eso es mío —intentó quitárselo a Yuri de las manos, con el corazón latiendo a mil por los nervios de que se diera cuenta de algo, su cambio de actitud y aroma fue perceptible hasta para el rubio.

¿Qué escondes? —preguntó molesto y mirándolo fijamente— ¿Qué es lo que me ocultas desde hace tiempo, Yuuri?

El azabache se quedó quieto y dejó de intentar alcanzar su teléfono, no sabía que responder ante aquella pregunta además que sabía que cuando Yuri utilizaba su nombre de esa manera era porque algo andaba mal.

Y-yo no… yo no escondo nada —sus palabras salieron temblorosas, Yuuri mordió su labio inferior para evitar decir algo nuevamente.

El rubio miró la pantalla del teléfono notando que ahora tenía clave para poder meterse en él, nunca revisaba el teléfono de Yuuri, pero en varias ocasiones su novio le pidió que le escribiera algún mensaje a su madre desde su celular porque a él le daba flojera, el aparato nunca había tenido clave hasta ahora. Esa acción solo aumentaba sus sospechas.

Lanzó el objeto a la cama del japonés y se levantó— será mejor que me vaya —se reprendía mentalmente a sí mismo, él no era así, él era directo y no demoraba en decir lo que pensaba a la cara de los demás, pero de verdad el miedo lo estaba carcomiendo por dentro y no sabía cómo manejarlo. Sabía que la respuesta sería la misma sin importar si preguntaba ahora o más tarde, el problema era que no sabía si quería escuchar esa respuesta.

Nadie dijo nada y Yuri se dirigió a la puerta, el japonés que estaba sentado en el suelo solo agachó la cabeza dejando que lágrimas cayeran por sus mejillas y el rubio no pudo salir ya que podía sentir a Yuuri triste, había aprendido a distinguir algunos aromas en él cuando eran muy fuertes como ahora, la tristeza debía ser demasiada. Suspiró y decidió hacer algo que le costaba aún, pero hacia algún tiempo que no lo intentaba, así que bajo esas circunstancias y el miedo de perderlo tomó la iniciativa.

Se devolvió y tomó el rostro de su novio de manera brusca para luego plantarle un beso, no uno suave y romántico sino uno apasionado y lleno de necesidad. Yuuri se sorprendió, cuando su cerebro procesó la acción, correspondió el beso cerrando los ojos; entonces sintió como el rubio ejercía presión sobre su cuerpo tumbándolo de espalda contra el suelo. Las respiraciones agitadas de ambos chocaban, los dos queriendo decir algo, pero las palabras no salían. Yuri solo hizo un sonido de molestia y se sentó para quitarse la camiseta y volver a ponerse sobre Yuuri, tomó las manos de este y la puso sobre su torso descubierto para que lo tocara. Había olvidado cómo se sentían las manos de su novio sobre su piel, después de todo habían sido contadas las veces en que se dejaba tocar por él.

Volvieron a besarse y Yuuri acaricio el cuerpo de su omega, paseó sus manos por la espalda de este, su pecho y su estomago, detallando con sus dedos cada parte del cuerpo del otro. Yuri no temblaba ante el tacto, quería esto, necesitaba sentir que su novio aún estaba con él y que aún lo necesitaba también y no solo cuando entraba en celo.

Yuri solo se dejaba tocar mientras iniciaba los besos, el japonés por su parte también necesitaba esto, amaba a su pareja y todo lo que estaba haciendo era para que pudiesen estar tranquilos y si bien Víctor le parecía agradable como persona, no cambiaba el hecho de que estaba ciegamente enamorado de aquel chico de ojos verdes que lo miraba con deseo ahora. ¿Cuándo Yuri había progresado tanto? ahora se estaba dejando tocar sin ningún tipo de pudor o molestia y eso hacía que el japonés se sintiera feliz de su avance.

Yuuri metió sus manos dentro del pantalón de su novio, pero sobre la ropa interior. En ese momento Yuri si se sintió extraño, pero se contuvo de apartarse diciendose a si mismo que ya habían llegado hasta ahí y ya había logrado mantenerse tranquilo antes para que su novio lo tocara en esa zona. Jadeó al sentir como el japonés apretaba su trasero, sentía una mezcla de incomodidad y ganas de seguir, de sentir mas ¿Cuál de las dos sensaciones ganaría? No lo descubrirían en ese instante.

El celular de Yuuri comenzó a sonar y el rubio lo alcanzó al tener al azabache con las manos ocupadas. Yuri se apartó bruscamente de su omega con un rostro entre molesto y triste— ¿Qué significa esto? —preguntó mostrándole la pantalla a Yuuri donde salía claramente el nombre de quien lo llamaba "Víctor N."