Capítulo 19: Una Clase Arruinada
Tony estaba al pendiente de toda la conversación, él sabía que la corazonada que había tenido antes de enviar a Peter a París podría ser verdadera pero no esperaba que terminara de una manera tan catastrófica. El millonario miro a Dante y se le acercó desafiante — ¡Oye mocoso! No me contaste cuándo y cómo voy a morir, o al menos dime si tuve algún legado— Dante negó divertido y miro a Tony —Cierto Playboy— le contestó el castaño haciendo que Tony sonriera —Sí, te voy a decir cuando mueres pero no como... — pero el chico fue interrumpido por el Stark — ¿Cómo? ¡¿Qué no me vas a decir cómo morí?! ¡Tengo que saberlo!— pero el joven Salazar negó con un dedo —Nunca me dejan terminar— el chico negó con una expresión exagerada —Nunca dije que no le iba a decir cómo murió, lo que quería decir era que no le iba a decir por ahora— esa respuesta dejo sin palabras el Stark quien empezó a silbar para despistar.
—Oye— Ladybug le hablo a Peter, quien inmediatamente se giró a ver a la heroína — ¿Qué pasa Ladybug?— le preguntó el chico — ¿Él siempre es así?— la heroína le preguntó mientras señalaba al millonario quien estaba matando a Dante con la mirada. —No siempre Ladybug...— la heroína suspiró aliviada pero Peter sonrió divertido —A veces es peor— esa respuesta hizo que Ladybug mirara sorprendida al chico.
Dante sabía que su tarea no se iba a completar en un solo día pero estaba contento, ya que tenía el apoyo de los del presente para continuar con su tarea y salir victoriosos de esa futura adversidad.
Él seguía mirando a Tony Stark con algo de sorna y se rió. —Con respecto a su legado... mi respuesta es que sí, usted dejo un gran legado por el mundo pero este se divide en dos partes, una buena; la cual es toda la tecnología que usted creó pero...— el chico se calló súbitamente haciendo que al Stark le diera mala espina —la mala fue todo el armamento que usted creó y comercializó, y el cual mi padre y mi tío están tratando de capturar y destruir.
La respuesta del chico hizo que la sonrisa de suficiencia del millonario desapareciera. —En cuanto a cuando al día de su muerte, me voy a limitar a decir que usted murió el mismo día que todos los que mencioné antes— le contestó el castaño de manera concisa
Después de seguir comentando todo lo que se tenía que hacer, Tony Stark se retiró casi al mismo tiempo que Ladybug y Peter. Chat se quedó un poco de tiempo más para charlar con su "otra" familia de la cual se había acabado de enterar. Una vez que se retiró, Dante se fue a la terraza acompañado por sus futuros padres para admirar la belleza de la ciudad en la cual su bisabuela se había criado. Nathan por su parte se quedó con los mayores para ver si podía aportar algo.
Annette miró al chico pelinegro, el chico se sonrojo pues él era algo tímido. Annette le sonrió amablemente al chico —Apuesto que eres hijo de Gabriel, el primo de Pablo— a lo que el chico asintió bastante avergonzado — ¿y cómo lo supo?— le preguntó Nathan bastante sonrojado —Pues te pareces demasiado a él pero el color de tus ojos me recuerda al de la chica que él ayudo cuando ella fue akumatizada hace dos meses— le respondió la rubia mientras se ponía una mano en el mentón pensativa.
Nathan suspiró alegremente él pensó que todo lo que estaba haciendo su primo estaba respaldado con muy buenas intenciones, pero como dicen; el camino al infierno está lleno de buenas intenciones. Pero él quería ayudarlo, porque él sabía que su primo no era un simple hablador, no por nada había viajado al pasado. Él quería que todo se pudiera solucionar con solo pensarlo pero desafortunadamente nada de eso era posible, o al menos eso creía.
—Nathan— le hablo Harcos con un tono más relajado — ¿Por qué tú y tu primo se ponen nerviosos cuando los veo fijamente?— Nathan se encogió de hombros y miró al General —Porque nunca lo conocimos— le contestó algo tímido pero el General lo miró curioso — ¿No me conocieron?— le preguntó bastante sorprendido —No señor, porque usted murió combatiendo a Ernesto Venegas— le contestó Nathan bastante serio —Y hablando de Ernesto Venegas ¿Lo conocemos?— le preguntó Sarah con una ceja alzada. —Se podría decir que sí, de hecho, usted es bastante cercana a él— le contestó haciendo que la pelirroja se pusiera a pensar quien podría ser.
El joven pelinegro recordó cuando su tío, quien había sido coronado como rey de Landavidis en ausencia de su padre, él le contó la historia de cómo un Sargento bastante valiente había protegido a una parisina sin pensar que pondría en riego su vida y de cómo ese Sargento terminó la guerra al derrotar a quien estaba detrás de los hilos. Cuando escuchó la historia de Annette no pudo evitar relacionar al Sargento con el General Supremo.
— ¿En qué piensas Nathan?— le preguntó Sarah mientras esta abrazaba a Saulo de una forma bastante cariñosa —En que no puedo esperar en ver a mi padre, pero tengo miedo— esa respuesta sorprendió a los presentes.
— ¿De qué tienes miedo pequeño?— le pregunto Annette de forma afable —Tengo miedo a fallar y que nuestro viaje haya sido en vano, pero también tengo miedo a causar mí no nacimiento— Harcos miró al chico de forma tranquilizadora —Si lo que dice tu primo es cierto, no tienes nada que temer, pues si esa voz le dijo que no les iba a pasar nada, tienes que creerle— La afirmación del General confundió al chico — ¿Por qué?— Nathan le preguntó a Harcos quien le sonrió de forma tranquilizadora —Porque quien le habló a tu primo los está cuidando a los dos en este mismo instante— le contestó el general al recordar cuando escuchó esa voz en los albores de la guerra.
—Ves que tenía razón Nathan— le contestó Dante con una sonrisa —Dante ¿Qué haces aquí? ¿No se supone que estabas en la terraza?— le preguntó el pelinegro bastante sorprendido —Estaba pero de repente empecé a sentir que sobraba, si sabes a lo que me refiero— en un principio Nathan no comprendía a que se refería su primo —Bueno, como cuando llega tú amiga del Reino de Achú y me tengo que ir porque no me haces caso y los dos se quedan hablando por horas— le contestó Dante con una sonrisa maliciosa —Ya entendí, ya entendí La Volpe— le contestó Nathan bastante avergonzado.
Annette alzó una ceja por el apodo — ¿La Volpe?— ella le preguntó al castaño quien asintió y sonrió de forma astuta mientras miraba a su primo —Es el apodo que su querida amiga me puso por ser astuto como un zorro— ante la respuesta de los chicos Annette y Sarah sonrieron afablemente complacidas con el castaño. Después de esa conversación el matrimonio Salazar-Boissieu le indicó en donde se quedarían en lo que duraba su viaje fuera de lo común pero Nathan no notó como una foto se había caído de uno de sus bolsillos. Por su parte Sarah miró a Saulo con una mirada preocupada — ¿Tú crees que lo logremos cariño?— ella le preguntó con un tono de voz algo bajo, él la miró tranquilizadoramente y la abrazó reconfortándola —Claro mi amor, claro que lo lograremos— le contestó para después darle un tierno beso en la frente, queriéndole decir que él la protegería pase, lo que pase.
Ya era de noche cuando Spider-Man estaba columpiándose por las edificaciones de parís, aunque no había grandes rascacielos como en Nueva York, él se las arreglaba agarrando impulso para ir más alto y seguir columpiandose.
Él seguía con lo suyo viendo las luces de la capital francesa que para él le daba un porte místico y bello a la ciudad, por eso había tomado la costumbre de ir a lo alto de torre Eiffel después de sus patrullajes para disfrutar de ese paisaje. Él estaba disfrutando de todo eso pero el pensamiento de su muerte lo abrumaba, él sabía que su trabajo era peligroso y que conllevaba sus riegos pero nunca consideró que moriría joven. Él quería que todo fuera un mal sueño para despertarse algo tarde y salir corriendo para encontrarse con su querida amiga y salir corriendo juntos para no llegar tarde a la clase de la Sra. Mendeleiev.
El héroe arácnido seguía con esos pensamientos cuando Ladybug se le acercó y se sentó a su lado, pues ella había decido seguirlo después de su patrullaje. Ella notó como su compañero estaba bastante pensativo, hasta podía decir que tenía un aire bastante melancólico, cosa que no era propia de él. Ella lo miraba con pena, ella sabía que su compañero era su querido amigo y que él se había sincerado con ella sobre su identidad pero ella tenía miedo, miedo de contarle su identidad, miedo de que él se sintiera herido y se alejara de ella, miedo de que todo le saliera mal en su vida.
— ¿Por qué tan desanimado Spidey?— ella le preguntó tratando de comprender a su compañero —Creo que es por algo que está fuera de mi control, por algo que creo que no puedo cambiar— él le contestó tratando de alejar su mirada de ella pero falló miserablemente cuando ella tomó su barbilla suavemente e hizo que la mirara.
— ¿Crees?— ella le preguntó bastante confundida por la inseguridad de este, a lo que él asintió bastante apagado. — ¿Por qué?—le preguntó de forma simple —Porque sucedió algo que hizo que yo... que yo...— el chico no pudo continuar por más que intentó.
Ladybug abrazó con delicadeza a Spider-Man y le empezó a susurrar unas palabras en el oído haciendo que él se sintiera mejor. —Es algo que me enseñó mi abuela para hacer sentir mejor a las personas— ella le comentó al héroe arácnido al sentir que él estaba confundido —Sin no quieres hablar de eso, lo entiendo pero si te sientes mal trata de contactarme y te ayudaré como tú lo haces conmigo— la heroína le comentó recordando todas la veces que él la había ayudado, incluyendo justo el momento en que él había recibido un disparo por ella.
Momentos después la mariquita le levantó la máscara hasta el puente de la nariz y le besó la mejilla —Cuídate Spidey, nos vemos después— ella se despidió para después irse.
Spider-Man se tocó la mejilla y suspiró bastante relajado —Por ti... hare que cambie el futuro Ladybug— susurró con una mirada de determinación y a su vez escuchó un susurró que decía: Sé que lo lograrás hijo. Eso causo que el chico se girara rápidamente pero no observó a nadie —Gracias Tío Ben— susurró el héroe bastante reconfortado.
Ya era de día en las tierras parisinas y todo parecía ir tranquilo en la ciudad incluyendo al colegio Françoise Dupont, en el cual Tom, el padre de Marinette se encontraba enseñando como hacer pasteles. Todos parecían estar disfrutando de eso excepto una persona, la cual era nuestra querida Chloé Bourgeois.
Peter estaba bastante divertido haciendo algunos macarons aunque había tenido algunas dificultades pero lo había manejado bastante bien. Todo estaba tranquilo hasta que Chloé empezó a quejarse, naturalmente, no le dio mucha importancia a eso pues sabía que era una pérdida de tiempo. En todo el tiempo que llevaba en el colegio él aprendió que le iría mejor si no se involucraba en todo lo que tenía que ver con la rubia... aunque también había sus excepciones, en especial cuando se metía con uno de sus amigos.
Pero volviendo al conflicto el señor Dupain seguía dando indicaciones de forma tranquila siendo seguido de forma atenta por sus demás compañeros hasta que, de repente, empieza a sonar una alarma y todos salieron en fila india.
Todos estaban confundidos algunos pensaron que era un simulacro, entre ellos el padre de Marinette. Por su parte Marinette pensaba que se trataba de una treta de Chloé... aunque conociéndola eso podría ser una explicación valida a que las alarmas sonaran de repente. Peter seguía con sus pensamientos cuando Iron Man aterrizó en el patio central y empezó a rociar algo un polvo blanco para apagar el supuesto fuego, el cual era frio, aunque unos instantes después entraron los bomberos y vieron la situación que había ocurrido y unos no pudieron ocultar una carcajada pero recobraron la compostura rápidamente.
—Señor Stark— Peter le habló al héroe de hierro — ¿Qué pasa mocoso?— le contestó mientras miraba a su alrededor y JARVIS le daba detalle de la situación — ¿Qué es eso que nos roció?— le preguntó el castaño mientras lo miraba acusatoriamente.
—Nada de lo cual preocuparse, solo es un polvo para el fuego— le contestó el hombre de hierro con simpleza —Porque hay un incendio ¿No?— le preguntó haciéndose el inocente.
—No, no hay tal incendio— Peter masculló en voz baja pero Tony lo alcanzó a escuchar — ¿Qué no hay incendio?— preguntó sorprendido —Pero si JARVIS detectó una llamada de emergencia que venía de este colegio y precisamente decía que había un incendio— el millonario trató de excusarse pero casi todos lo miraban fijamente.
—Seguramente fue Chloé— pensó Marinette al escuchar como el millonario trataba de excusarse.
Los bomberos miraban seriamente a todos los estudiantes pero todas sus miradas se dirigieron al Sr. Democles una vez que hizo acto de presencia. —A ver a ver ¿Qué pasó aquí?— preguntó el director bastante confundido al ver la escena: El señor Tom Dupain y varios de sus alumnos llenos de un polvo blanco, un hombre de acero bastante conocido por todo el mundo en medio del patio y varios bomberos que lo veían de una manera muy fea.
Uno de los bomberos fue hacia el director y lee explicó la situación con un tono un tanto hostil. Después de que el señor Democles calmara a los bomberos y les explicara que iba a tomar cartas en el asunto haciendo que ellos se marcharan, él miró a sus alumnos con los ojos entrecerrados y les preguntó quién había sido el chistosito que pensó que era buena idea hacer una llamada falsa a los bomberos.
Mientras tanto en la residencia Salazar-Boissieu...
Gabriel había llegado algo tarde el día anterior después de que sus tíos lo mandaran con el tío de Pablo; Rafael. La había pasado bastante bien pues Mía era bastante entretenida y era habilidosa en cuestión de la magia. Él se cuestionaba el porqué de que lo hubieran mandado con él, no es que le cayera mal, ni nada por el estilo pero le pareció muy raro que lo mandaran de repente.
El chico seguía con esos pensamientos cuando vio un papel en el suelo, acto seguido lo recogió y notó que era una foto. Él le prestó atención a la imagen y momentos después cayo desmayado. Dejando ver que era foto en la que aparecía una versión adulta de él acompañado con una versión adulta de Juleka y que ella abrazaba a un bebé.
—Se nota que son primos— Dante suspiró mientras iba a ayudar a su tío tratando de no llamar la atención de Nathan o la de sus abuelos.
Volviendo al colegio Françoise Dupont
El Sr. Democles miraba fijamente a todos los alumnos tratando de averiguar quién había sido el causante de tal desastre. — ¿Señor Democles?— Chloé le llamó la atención con un tono de voz bastante empalagoso a lo que el director le concedió la palabra haciendo que ella sonriera depredadoramente —Lo que pasa es que vi a una estudiante salir del salón antes de que la alarma sonara— ella comentó con un tono bastante fingido pero el director se sorprendió — ¡¿En serio señorita Bourgeois?! ¡¿Y quién fue?!— preguntó el hombre de pelo cano mientras casi todos los chicos esperaban una movida turbia por parte de la chica.
Chloé se puso en postura pensativa como si quisiera recordar algo y se paró en frente de Marinette y la miro con satisfacción — ¿Lo recuerdas Marinette Dupain-Cheng?— la rubia acusó directamente a la peli azul quien no cabía en su asombro para después mirar con fiereza a la rubia de tal modo que haría que Horus se sintiera orgulloso. Todos los chicos sabían que Chloé había jugado sucio, incluso Adrien que suspiró decepcionado de su amiga rubia.
— ¿Algo que quieras comentar Marinette?— le preguntó el señor Democles mientras la miraba fijamente como si fuera un búho —Disculpe señor— Adrien le interrumpió tímidamente pero tomó algo de seguridad rápidamente —No es posible que haya sido Marinette— le indicó mientras el director alzaba una ceja de incredulidad a lo que Peter decidió apoyar a su amigo —Además ¿Qué sentido tendría interrumpir la clase de su padre? Si todos estaban disfrutando de ella a excepción de nuestra querida compañera rubia— comentó el castaño con algo de veneno hacia la chica mimada.
—Eso es cierto señor— comentó Juleka tratando de dar apoyo a sus amigos —Además Marinette no traía su teléfono cuando estaba saliendo del salón— comentó Alya mientras miraba acusatoriamente a Chloé.
El señor Democles no sabía cómo proceder pues todo parecía liberar a la peli azul pero la conjetura de la rubia parecía bastante convincente. Chloé se estaba empezando a desesperar ante la atenta mirada de todos los presentes, incluido Iron Man, quien había levantado su máscara para apreciarlo todo de mejor manera — ¡Es obvio que yo no fui!— exclamó la rubia bastante molesta haciendo que Tony tuviera ganas de ir por una palomitas para apreciar mejor el conflicto.
— ¡No voy a dejar que ella!— Marinette señaló a Chloé — ¡Se salga con la suya! ¡Estoy segura que ella fue!— la peli azul soltó la bomba haciendo que Tony se emocionara y pensara: "pelea, pelea"
—Espera Marinette, no estamos seguros de que fue ella— Adrien trató de defender a su amiga pero Tony decidió intervenir —No, pero podemos averiguar quien fue— comentó el héroe de acero haciendo que todos lo miraran de forma incrédula — ¿Cómo lo va a hacer Señor Stark?— le preguntó Peter —Muy sencillo mocoso— Tony sonrió arrogantemente — ¡JARVIS marca al número que hizo la llamada!— a lo que la inteligencia artificial hizo inmediatamente lo que le había ordenado el millonario.
Casi de manera inmediata un teléfono empezó a sonar. El sonido venia de una persona del lugar, más específicamente de una rubia mimada que se puso nerviosa cuando percibió la mirada acusatoria de todos los presentes. — ¿Algo que quiera comentar señorita Bourgeois?— preguntó el señor Democles mientras la miraba acusatoriamente, que al no recibir respuesta de la rubia suspiró cansinamente — ¡Usted está castigada!— el director le indicó a la rubia pero en vez de estar preocupada sonrió astutamente.
— ¿Qué?— preguntó Chloé de forma arrogante —No creo que mi papi reaccione bien si soy castigada por pruebas circunstanciales— comentó la chica mimada causando que el director se pusiera nervioso — ¡Oh! ¡No es necesario señorita Bourgeois! ¡No podemos castigarla por eso! ¡Menos cuando no hay pruebas sólidas!— el director la liberó de su castigo ante la mirada incrédula de todos, incluida la de Tony Stark.
— ¿Viste lo que acaba de suceder Marinette?— le preguntó Alya mientras la peli azul miraba derrotada la situación y Peter apretaba el puño por la impotencia. —Lo veo y no lo creo— comentó Marinette dejando salir un bufido.
