Capítulo 20

Caminábamos a toda prisa por los largos pasillos de piedra, el lugar era como un laberinto de túneles iluminado con lámparas de cera.

-Exactamente dónde estamos?

-En las profundidades de Vilokan. Éstos túneles llevan a muchas partes, algunos son solo atajos y otros más son portales, pero hay uno en especial que solo puede ser usado por Ghede y los demás ya que ese te conduce al área principal. Vamos! Tetsuhiro está por aquí.

-Espera!- nos detuvimos -llévanos a Akyra primero!

-Akyra?... Pero... Souichi dijo que...

-Si, lo sabemos! Lo único que le importa a Souichi es Morinaga, pero en esta ocasión nuestra prioridad es Akyra.

-Akyra se encuentra al otro extremo de aquí! Es más rápido si vamos por Tetsuhiro!

-Eso no importara! No llegaremos muy lejos sin Akyra!- se quedó pensándolo por algunos segundos, después maldijo por lo bajo y comenzó a guiarnos

-Por aquí!- corrimos por el lado contrario, no teníamos mucho tiempo y menos ahora que una señal fue dada en la ciudad de Ginen.- puedo saber porqué es tan importante Akyra? No quiero tener problemas con Aquel siniestro hombre por dar prioridad a otro!

-Conoces bien a Tetsuhiro, sabes que es capaz de sacrificarse por otros y más si siente culpa. En cuanto a Souichi, no te preocupes, él mismo fue quien nos pidió dar prioridad a Akyra.

-Y eso como porqué? Qué acaso no es Tetsuhiro su prioridad?

-Así es. Pero el alma de Akyra fue tomada a cambio de la de Tetsuhiro, y si él lo llega a saber querrá tomar su lugar a cambio ya que no soportará vivir con la idea de ser el culpable de eso- comento Hiroto -Un alma atrapada en Vilokan jamás sale de aquí, y por lo tanto no reencarna. Ellos utilizarán esa ventaja para presionar a Tetsu.

-Presionarlo a qué?

-A entregarse. Cuando ellos hicieron el trato contigo, se aprovecharon y marcaron a Mori con la intención de tomar su alma, el problema es que al hacerlo con engaños rompieron las reglas, ellos no tienen permitido tomar un alma que no se ofrezca a voluntad, pero aún así lo marcaron dando por hecho un tiempo límite para pagar esa deuda. Su plan se vio frustrado cuando La Muerte se enteró de sus planes.

-"La Muerte"?

-Si, La Muerte...- conteste yo -Una deidad que tiene el poder de acabar con estas criaturas debido a que sus creadores no pueden adentrarse a este mundo por el hecho de ser seres de luz.

-Al ser los creadores de La Muerte, no se supone que son más poderosos? Además, que acaso no son ustedes igual a ellos, cómo es que ustedes si pueden estar aquí?

-Es verdad que somos seres de luz, pero somos totalmente diferentes. Las deidades son seres puros, en ellos solo hay luz, pureza, y todo tipo de esencia que se convierte en energía, a diferencia de ellos, nosotros solo somos una creación, somos seres sin alma con un único propósito. Al estar aquí no hay alma que nos sea arrebatada, pero nuestro poder es limitado por lo que no es suficiente para acabar con todo este mundo. En cambio las deidades, al ser puras y este mundo promiscuo, puede afectarles ya que ellos son creadores de almas. Este mundo es creado por todo ser humano, lleno de odio, promiscuidad y resentimiento... Las criaturas de aquí no pueden ser controladas por las deidades ya que su poder viene de las malas energías del humano y el por que se verían afectados es porque este mundo absorve toda pureza de un alma para alimentarse, si ellos llegan a entrar, lo único que conseguirán es alimentar más a este mundo en lugar de destruirlo. En cambio La Muerte es un ser de obscuridad, rodeado de desgracia, soledad y tristezas, sin mencionar que no posee un alma, por lo tanto no hay nada en él que pueda alimentar este mundo si no todo lo contrario, él puede destruirlo.

-Y porqué no lo han destruido? Pudieron haberlo hecho antes!

-Su poder viene del humano, así que si es destruido, puede volver a formarse... Pero eso no es un problema, Souichi podría acabar con ellos una y mil veces de ser necesario.

-Souichi?!- paro en seco y nos miro sorprendido -Souichi es... La Muerte?

-Si. Creí que a estas alturas ya lo sabías... Souichi llegó a un acuerdo con ellos, ellos respetarían la vida humana y solo se tomaría el alma siempre y cuando la persona estuviera de acuerdo, pero solo hasta que su hora llegará. Ellos aceptaron.

Cuando se enteraron que Souichi tenía una debilidad, no dudaron en aprovecharse de eso. El problema es, que debido al acuerdo, no pueden tomar un alma así como así. Para cubrir el engaño, drogaron a Tetsuhiro con tu ayuda y lo obligaron a entregarse, pero todo se complicó cuando se negó a ir con ellos. Al tomar el alma de Akyra, la deuda fue pagada, pero ellos no quieren cualquier alma si no la de Tetsuhiro. Es aquí donde viene la importancia de Akyra, ya que al estar aquí, no puede reencarnar y no solo eso, lo utilizarán a él para forzar a Tetsuhiro a aceptar quedarse aquí ofreciendo su alma.
Un alma al ser dañada, es difícil sanarla más no imposible, pero si es dañada a tal grado de destrozarla, ya no se puede hacer nada. Cuando un alma es destruida, se queda sin nada, sin amor, sin esperanza... sin sentimientos, ni siquiera hay dolor ni tristeza, no hay nada en ella que rescatar... simplemente se apaga y se desvanece. Ellos le harán saber eso a Tetsuhiro, y le darán a escoger entre la libertad de Akyra a cambio de ofrecer su alma, y no hay necesidad de decirte que haría él... Lo volverán a engañar, por que una vez que obtengan lo que buscan, se desharán de Akyra.

-Tengo entendido que su objetivo es Souichi... Porqué?

-Él es La Muerte y...- Kissa comenzó a toser y expulsar sangre, tuve que tomarlo del brazo para que no cayera. Su cuerpo estaba deteriorado, era obvio que este mundo estaba acabando con él y no tardaría en alimentarse de su alma -Hiroto! Llévalo sobre tu espalda. Kissa, solo dinos por donde hay que ir- débilmente señaló con su mano hacia donde dirigirnos, por lo que lideré el camino.

El camino parecía eterno, no sabía si ya habían sido alertados así que cualquier cosa podría pasar. Llegamos a una sección donde se encontraban varias puertas de metal, alguna ya deterioradas y unas más se encontraban como nuevas, afortunadamente ninguna era vigilada.

-Es aquí...- comento kissa- Pero hay personas vigilando.- Hiroto lo bajo con cuidado, y con ayuda lo sentó apoyándolo sobre la fría pared.- justo por ese camino, se encuentra el lugar donde lo tienen. Vayan por ese camino y antes de girar a su derecha, habrán dos guardia custodiando el lugar.

-Son solo dos?

-Si, pero no son los únicos en el área. Si llegan a pedir ayuda, vendrán todos los que se encuentran custodiando el resto del lugar, los cuales son poco más de treinta.

-Bien. Entonces hay que actuar rápido

-Ese no es el único problema. Ninguno de ellos tiene la llave para abrir la puerta, solo existe una y la tiene un tal Nibo.

-Supongo que puedo abrirla con un poco de fuerza.

-Si haces eso alertas a los demás.- comento Hiroto

-Entonces será rápido- mire a kissa -Tú te quedarás aquí descansando, Hiroto y yo iremos por Akyra, lo sacaremos y regresaremos por ti para ir por Tetsuhiro antes de que el resto de los guardias nos alcancen.

-Qué pasa si nos llegan a alcanzar?- pregunto Kissa

-Por eso no te preocupes, una vez que haya utilizado mi poder sabrán que estamos aquí, pero no solo ellos... También lo sabrá Souichi.

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Después de que a Kissa se le pidiera retirar los platos, me quedé pensando en todo lo sucedido. Me sentía culpable por la situación actual en la que se encontraba, de haber hablado con la verdad y terminado con él, Kissa jamás habría pasado por lo que paso... Debi haber escuchado a Hiroto y terminar con Kissa cuando me lo pidió, pero yo y mi intento de no lastimarlo termino siendo todo lo contrario...

La enorme puerta de metal se abrió y tras de ella apareció Nibo. Su estúpida sonrisa y su arrogante forma de actuar como si no pasará nada malo me molestaba.

-Veo Io que te encuentras mejor, creí que te tomaría más tiempo en reaccionar pero veo que me equivoqué.- trate de incorporarme, pero mi cuerpo aún se sentía un poco débil por lo que me quedé sentado -descuida, pronto regresará la fuerza a tu cuerpo.

-Qué me hiciste?

-Nada. Es solo un efecto secundario.- camino hacia la silla junto a la cama y se sentó -La manera más fácil de traerte aquí es transportando tu alma, pero debido a que La Muerte se niega a tomarla, la única opción era traerte con todo y tu cuerpo. Sumando a esto que te tuvimos que traer de una forma precipitada, tu cuerpo no soporto la forma de transportarte y es por eso que te desmayaste... Eso y el golpe que recibiste, claro!

- Dónde está Souichi?

-Eso es lo de menos- se puso de pie -Por ahora me acompañaras, mi padre desea verte.- camino hacia la puerta, se giró hacia a mí y sostuvo la puerta vierta esperando -Vamos. A mi padre no le gusta que lo hagan esperar, y no te agradará verlo molestó.- con algo de esfuerzo logré ponerme en pie, aún sentía mi cuerpo un poco débil y mis piernas temblaban ligeramente, aún así me esforcé para seguirlo.

Me condujo por un largo pasillo, sus paredes de piedra y la poca luminosidad que había le daba una apariencia un tanto lúgubre... Al subir las escaleras y pasar por aquella puerta llegamos a un gran salón donde parecía celebrarse algo. Un ambiente animado donde gente alegre bebía y bailaba por todo el lugar y escenas desagradables e inapropiadas ante la vista parecían ser parte del festejo. Atravesabamos el gran salón a través de las personas las cuales al ver a Nibo se apartaban del camino y una que otra mujer lejos de apartarse se le restregaban. Indiferente ante las insinuaciones de las mujeres, Nibo siguió su camino apartandolas de él de un empujón. Al ver su nulo interés en ellas, desviaron su atención hacia a mí con una enorme sonrisa, pero antes de siquiera colocar sus manos sobre mí, Nibo demandó con voz fría y con una clara advertencia que no me tocaran. Al escucharlo, aquel grupo de mujeres retrocedió de inmediato y de mala gana se alejaron de nosotros. Nibo coloco su mano sobre mi espalda y me guío el resto del camino hasta llegar al otro extremo del lugar donde había un pasillo más que recorrer y justo a unos cuantos metros más adelante, estaba una puerta de metal doble.

-Éste es el salón principal. Mi padre está dentro esperándote, es importante para él hablar contigo y así llegar a un acuerdo.

-Tengo opción aunque no quiera?- él sonrió y abrió las puertas de par en par al tiempo que contestaba.

-No.

Al entrar al salón principal la vista frente a mí no fue lo esperado. El lugar era de apariencia medieval. Un gran salón con paredes de piedra y pisos de mármol, el techo era alto y de madera y de el colgaban tres enormes arañas de metal, cada una de ellas con ocho velas las cuales iluminaban el lugar con su tenue luz. La enorme mesa de madera de seis metros adornaba el centro del salón y justo frente a mí, en el extremo de ella estaba Ghede.

Echándose hacia atrás, con una sonrisa siniestra en su rostro, era una figura alta con un negro sombrero de copa, un par de gafas de sol oscuras y dos cigarrillos colgando de su boca. Por lo que podía decir, llevaba un esmoquin de colas. Sus
dos pies apoyados en la
mesa, mientras se reclinaba en la silla de mármol y un enorme espaldar.

Nibo nos había colocado justo a la derecha de él y sonreía con
orgullo como si hubiera traído a su preciada posesión para impresionar a su padre.
Una mujer escasamente vestida colocó una copa de plata gigante delante de mí y me sentía un poco asqueado ya que sus senos parecían querer explotar frente a mi cara.

Tomé la copa que fue puesta frente a mí y me forcé a beber de ella con un poco de desconfianza, ya que por sus antecedentes lo más probable es que le pudieran poner algo a la bebida.

-No hay por que desconfiar- lo mire con incredulidad. Él solo sonrio.- Ya estas aquí, así que... Porqué habríamos de drogarte?- ante esa lógica no me quedo más que beber un sorbo.

El hedor quemó mi nariz y el líquido ardió en mi garganta por lo que rápidamente coloqué la copa de nuevo en su lugar. No tomaré eso.
La risa de Nibo me sobresaltó y de un tirón llamo la atención de
Ghede, quien sorprendentemente rió en voz alta, sin dejar caer ni un cigarrillo de su boca.

-Me divierte hijo -gritó y el resto de los asistentes en la mesa se
unieron a su risa -No te gusta el ron -declaró Ghede para que el resto de la mesa escuchara.

Así que eso era ron -No- respondí, incapaz de sostener su mirada penetrante, incluso
con las gafas oscuras. Todavía podía sentirlo.

-Ah, eso podemos solucionarlo... qué es lo que deseas beber?- su acento era muy marcado por lo que su japonés no era muy bueno. Aún así y con un poco de dificultad lograba entenderle.

-Agua estaría bien- Tenía la boca muy seca.

-Claro. Trae un poco de agua- Ordenó a una de las mujeres de pie que estaba alrededor de la mesa, a la espera de hacer su voluntad.

-Gracias- Logré articular.

-Ah! y tiene costumbres- elogio en voz alta -Has elegido uno bueno, hijo. Me agrada- Nibo sonrió a mi lado y tomo mi mano. Sentí el impulso de vomitar -Aunque yo hubiera preferido un buen par de enormes pechos- comenzó a reír a carcajadas y el resto de la mesa rió con él.

-Es el indicado padre.

-Asi que es él de quien se enamoró La Muerte, cierto?- el asombro en las personas presentes era muy evidente.

-Así es padre.

-No puedes competir contra La Muerte, hijo. Sabes que no tienes oportunidad alguna y menos si es correspondido.

-Eso lo sé. Pero también soy consciente de que La Muerte no tiene oportunidad alguna si es el chico quien se entrega.

-Bien. En ese caso...- tomo un gran trago de su copa y llamo a la mujer que anteriormente había servido las bebidas- trae al joven.

Cada mujer en la mesa se encontraba vestida de una manera similar al estilo antiguo. Sin embargo, sus escotes eran excesivamente pronunciados. Mi respiración se atascó, cuando observé a uno de los
hombres, tirar de la parte delantera de una dama hasta que su pecho entero rebotó libre, por lo que aparté la mirada y estudié otro lado de la mesa.
Los hombres iban vestidos con trajes de etiqueta e incluso varios llevaban máscaras negras. Los peinados de las mujeres, fueron
alarmantemente altos. Rizos apilados al menos de treinta centímetros, joyas brillantes, plumas y otros accesorios. Todos bebian abundantemente y reían estridentemente. Un chillido fuerte trajo mis ojos de nuevo al otro lado de la mesa y vi como el hombre que sacó los pechos
de la mujer, ahora dejaba el trasero de ella en el borde de la mesa, con su vestido levantado, y tenía las piernas extendidas mientras gritaba con deleite. Cuando el hombre fue a desabrochar sus pantalones cerré los ojos y moví mi cabeza hacia la pared, detrás de la cabeza de Nibo. Dios! Ellos iban a... hacerlo en la mesa! *¿PERO QUE CLASE DE LUGAR ES ESTE?!*

-Padre, por favor, él aún no está acostumbrado a este tipo de
comportamiento. ¿Por esta noche se puede detener?- preguntó Nibo a mi
lado y quería enterrar mi cara en su hombro y empezar a tararear una canción, que disfrazara los fuertes gruñidos que venían del hombre a tan sólo a unos metros.

-¿Qué? El sexo es parte de la diversión. ¿Que es una fiesta sin el placer de la carne? Nada! Así que no hay discusión.

La mujer empezó a gemir en voz alta y gritar palabras que nunca
había oído antes. El brazo de Nibo rodeó mis hombros y a su lado usé su brazo para callar el sonido, mientras mis ojos seguían herméticamente cerrado.

-Lo siento Tetsuhiro -susurró.
Si él realmente lo sintiera, no me habría arrastrado a este horrible lugar. Esto no era una comida, era una maldita orgía! Más
gemidos se unieron y me encogí con horror, cuando las mujeres daban sugerencias vulgares y los hombres gritaban descripciones desagradables.

-Ay. Dios. Mío- susurré horrorizado. Esto no era nada como lo que había imaginado. Mi mente siempre quedaría traumatizada.

-En verdad lo siento- repitió de nuevo Nibo -Esperaba que con mi padre aquí, pudieran contenerse pero...

-Al menos pudiste haberlo mencionado!- susurré sobre su hombro- así por lo menos habría venido preparado- Esta era la experiencia más repugnante de mi vida!

-De haberlo hecho no habrías aceptado asistir y mi padre te habría castigado.

-Y acaso no es esto un castigo?

-No. Para él esto solo es es entretenimiento. Él es un espíritu vudú, Tetsu, no lo olvides. Mi padre es el señor de la vida y la muerte y el erotismo está fuertemente vinculado.

Para mí suerte, los gemidos fueron interrumpidos por la voz de Ghede, quien demandó a todos los presentes salir del salón. Nadie se atrevió a contradecirlo y uno a uno fue dejando el lugar cerrando la enorme puerta doble tras de ellos, quedando solo seis personas dentro del salón. Las tres personas frente a nosotros jamás las había visto, dos de ellos vestían pulcramente. El tercer joven lucia demacrado, su aspecto poco aseado y deprimente le hacían lucir totalmente vacío.

El joven quedó de pie frente a nosotros, mientras que ambos hombres se sentaron del lado izquierdo a Ghede mostrando una enorme pero siniestra sonrisa.

-Has pedido la presencia del joven, comenzaba a preguntarme cuando lo harías- miró a aquel joven de mirada perdida- no durará mucho.- Ghede miró en mi dirección.

-Joven, Tetsuhiro, sabe usted que le sucede al alma de un humano cuando permanece aquí en Vilokan?- negué con la cabeza - Cada humano posee un alma y cada alma es energía. El cuerpo humano es solo un recipiente el cual tiene como función fundirce con su alma destinada para dar vida a una nueva o ayudar a un alma vieja a reencarnar. Vilokan es un mundo creado por los humanos; su avaricia, odio, exceso de promiscuidad y falta de humanidad crean energía negativa. Todo ese resentimiento se acumula y crea un mundo lleno de toda negatividad el cual se alimenta de energía y qué energía crees que es tomada?- no había necesidad de que lo dijera... Sabía la respuesta.

-El joven frente a ti tuvo una corta vida en la tierra- comento Nibo -llena de avaricia y poca empatía hacia los demás. Todo eso lo llevo aquí. Los humanos creen que lo material da la felicidad y debido a ello dan su vida a cambio de unas cuantas monedas. Su ofrenda fue aceptada y es así como termino aquí, siendo parte de éste mundo sin oportunidad de volver.- el joven de repente cayó de rodillas, y para no caer completamente sostuvo su cuerpo con ambas manos. -Su cuerpo es débil, es por ello que su aspecto es bastante decrépito, y cuando un cuerpo está lo suficientemente cansado y desgastado, ya no puede ser capaz de sostener más su alma por lo que es tomada como alimento para Vilokan.

-Es diferente cuando se trae solo el alma- continuo Ghede -al no haber un cuerpo de por medio es más fácil tomarla. Pero todo depende del alma. Por ejemplo, si tomamos solo el alma de quien se entrega a voluntad y está consciente de que conlleva estar en este lugar lugar, su alma es absorbida de inmediato y permanecerá siendo parte de éste mundo, no habrá vuelta atrás y no habrá reencarnación. Pero aquella alma que se niega a entregarse una vez que ya fue traída a éste mundo, se le debe destruir. Y cómo se destruye un alma? Fácil. Solo es cuestión de matar todo sentimiento dentro de ella. Las almas son delicadas, y al no haber un cuerpo que camufle su sentir, es muy fácil ver a través de ellos. Si el alma deja ver su tristeza, es ahí donde uno aprovecha para hundirlo más en su miseria y así transformar toda esa tristeza en enojo. Cuando se llega al objetivo, es muy fácil llenarlos de odio y resentimiento, por lo que el alma se contamina. Como te dije anteriormente, éste lugar está hecho de resentimiento, por lo que el alma al estar manchada de ello poco a poco se irá apagado. Qué sentimiento más tormentoso puede haber después del odio? Nada. El corazón y tu alma se quedan sin nada, no se puede odiar más... Todo ese amor y felicidad es opacado por la tristeza y la tristeza es reemplazada por el odio, así que después de eso ya no hay nada. El odio es un sentimiento muy pesado que cansa el alma, por lo que simplemente tu alma se entume y dejas de sentir... Ya no queda nada ni importa nada. Cada alma queda amoldada a su antintigüo cuerpo, por lo que cada vez que deja de sentir, su forma se desvanece hasta convertirse en solo una espesa nube de humo luminosa. Es ahí cuando un alma queda destrozada y puede ser absorbida.- Ghede sonrió y colocándose en una posición más recta continuo

-Aquí hay dos personas muy cercanas a ti. Una de ellas ya la has visto, pero a la otra... tienes idea de quien es? O es acaso que La Muerte no te lo dijo?- Pregunto Nibo

-Decirme qué?- cuestione con temor. Ghede sonrió ampliamente

-Parte de tu deuda fue pagada por tu amigo, aquel joven que murió en el estacionamiento.- tal confesión me impacto

-E-eso... Eso no es verdad! Souichi me lo habría dicho!- me negaba a tal cosa, no quería creer en lo que me decía

-Y por qué habría de mentir a estas alturas? Si te lo digo es porque quiero llegar a un acuerdo.

-Qué clase de acuerdo?

-Tu amigo... la razón por la cual no puede ser tomada su alma sin ser destruida, es porque está llena de esperanza. Las almas que normalmente traemos ya están infectadas... El miedo, odio y avaricia son como un virus, se meten en tu cabeza, alma y corazón e infectan todo. Te pudren. Así que cuando llegan aquí es fácil alimentar e de ellas, pero las almas como tu amigo no. Ellos carecen de avaricia y odio, por lo que su alma se aferra, aún así no dejan de ser energía y aunque no puede ser absorbida por completo, si alimenta éste mundo. Al estar aquí, es inevitable que no sufra y se deprima, por lo que no hay necesidad de que te explique lo que le puede llegar a pasar, cierto?

-Deja de darle vueltas al asunto y dime de una vez qué es lo que quieres?!

-A ti- contesto sin titubear -Te ofrezco liberarlo a cambio de aceptar quedarte aquí.

-Puede que para todos ustedes no sea más que un simple e insignificante humano, pero no soy estúpido! Sé que no es a mí a quien quieres si no a Souichi! Solo me utilizas para llegar a él.

-Souichi?... Acaso te es permitido nombrarlo de ese modo?- su sonrisa se amplió- interesante. Veo que ha logrado engañarte muy bien... La pregunta es, que desea de ti.

-Él jamás me mentiría, me ama! Así que no hay un interés de por medio!

-Amor?- comenzó a reír a carcajadas -La Muerte no conoce tal sentimiento, nunca lo ha sentido y mucho menos experimentado! Dime chico, realmente conoces al ser que dices amar? Acaso te ha mostrado su verdadero ser- dejo de reír y colocándose en forma recta sobre su enorme silla preguntó -A caso te ha dicho alguna vez que te ama?- mi silencio pareció darle la respuesta. De nuevo se inclinó hacia atrás y tomo de su copa sonriendo con satisfacción - dónde está él ahora? Si tanto te ama como tú lo dices, porqué no ha venido por ti?

-por muy convincente que se escuchen sus palabras, jamás podría creer en ellas. Souichi me ama! Aunque no lo diga sé que me ama! Me lo ha demostrado una y otra vez con sus acciones.

-La Muerte es un ser que jamás amará, tú solo eres un buen pasatiempo para él, una distracción pasajera la cual con el tiempo le aburrirá y olvidará... O es a caso que creíste que tú has sido el único en su existencia? La muerte es así, muestra interés por un humano especial y con el tiempo se aburre, que crees que te hace diferente al resto?

-Eso... Eso no es verdad, Souichi no es así...- el joven frente a nosotros comenzó a expulsar sangre de su boca, su cuerpo comenzó a temblar visiblemente hasta tumbarse en el suelo en posición fetal mientras gemía de dolor. Su respiración dejo de ser agitada y poco a poco fue más pausada. Su cuerpo emanaba una especie de humo blanco, espeso como la niebla la cual se perdía a la vista con forme viajaba a lo alto. Segundos después desapareció y el cuerpo poco a poco comenzó a desintegrarse hasta quedar solo polvo. Yo solo pude mirar con horror tal escena.

-A tu amigo no le queda mucho tiempo y La Muerte no ha mostrado interés en encontrarte. Aun así, él tendrá que venir aquí por el alma de tu amigo... Y cuando él llegue, tú le dejaras en claro que permanecerá aquí. Así que una vez que selles el juramento, se le entregará el alma de tu amigo a La Muerte.

-Cómo sé que no es un engaño?

-A diferencia de La Muerte, a mi hijo realmente le interesas. Serás parte de nosotros, uno más de la familia, esto claro de la mano de mi hijo.- coloco un papel sobre la mesa, una especie de contrato que deslizó frente a mí -solo tienes que hacer un pequeño corte en la palma de tu mano y verter tu sangre sobre el papel. No olvides mencionar en voz alta tu promesa de permanecer aquí.- en este punto me sentía entre la espada y la pared. Si no liberaba a Akyra de este lugar jamás reencarnará y por ende jamás se volverá a encontrar con Hiroto... no quería ser culpable de ello, pero... si me quedo aquí, podré soportar la idea de no volver a ver a Souichi? Sin mencionar que es a él a quien quieren en verdad.

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La puerta era de un color púrpura oscuro, con una gran calavera negra esculpida en mármol montado en el centro de la misma, con una manija en color plateado y una cerradura bastante extraña.

-Esto será rápido, Hiroto- limpiando los restos de sangre de su rostro, asintió y guardo la daga que momentos antes había utilizado para quitar del camino al par de guardias que resguardaban la entrada.

Tomé la manija con mi mano izquierda, y con la otra deje salir pequeñas chispas eléctricas de un tono carmesí. Tire de la manija al tiempo que un gran destello sobresalía de mi mano libre para después golpear la puerta con suficiente fuerza. Con un estruendoso ruido, la puerta se abrió y cayó dentro de la habitación, una que mas que habitación parecía un calabozo de la edad media. Un pequeño cuarto con una cama de piedra la cual está cubierta por así decirlo, con un par de sábanas deterioradas, una mesa frente a ella de madera putrida y sobre ella un candelabro de metal con un par de velas.

No pude evitar perderme en aquella imagen frente a mí. Akira se hayaba de espalda a nosotros, la luz que irradiaba su alma ya no era tan intensa como cuando Souichi la extrajo de su cuerpo... Aún conservaba la apariencia de su antiguo cuerpo, pero al mirar hacia nosotros, su rostro mostraba más que una profunda tristeza... Mostraba miedo, desolación y desesperanza, como si se hubiera resignado a acabar una eternidad en ese lugar.

Cuando su mirada cayó en Hiroto, un pequeño brillo apareció en sus ojos, pero fue opacado por la duda. Cómo si no creyera que era en verdad él. Estiró su mano para acariciar su mejilla, pero le fue imposible. No podían mantener contacto entre ellos.

-Akyra...- susurro Hiroto, filtrándose la tristeza en su voz. -Esto aquí, vine por ti -una pequeña sonrisa escapó de los labios de Akyra, e intento una y otra vez poder tocarlo sin conseguirlo. Hiroto solo podía mirar con tristeza su inútil esfuerzo, contenido las lágrimas que amenazaban con escapar.

-Vamos, no tenemos mucho tiempo.- estire mi mano para que la tomara, y dudoso, miró a Hiroto quien solo asintió en aprobación.

Hiroto, al no ser más un guardián de almas, le era imposible poder tocarlas más si verlas, y Akyra, al ser solo un alma, no podía tener contacto con ningún mortal, ni siquiera podía hablar. Las almas no tienen permitido hacerlo.
Ese era el castigo de ambos... estar unidos uno al otro, amarse una y mil eternidades, pero sin poder estar juntos en ellas.

Tomé la mano de Akyra y lo guíe a la salida, Hiroto venía tras nosotros. En el camino nos topamos a Kissa, quien venía corriendo a toda prisa.

-Vamos! Ya fueron alertados y vienen hacia acá!- gritó mientras corría y nos dirigía en otra dirección

-Dónde tienen a mí angelito?!

-Olvídate de Tetsuhiro! A estas alturas no estará ahí! Quizás ustedes sean inmortales, pero tanto Akyra como yo corremos peligro en manos de esos tipos!

-Kissa tiene razón, Hiroto. A Tetsuhiro no le pasará nada siempre y cuando Akyra este con nosotros.

-Mierda... - susurro Kissa al tiempo que paraba en seco.

Frente a nosotros se encontraba un grupo de criaturas bloqueando el paso, por lo que sin dudar ni un segundo me lance hacia ellos.
El primero cayó en cuanto traspase su pecho con mi mano, tomé al segundo con mi mano izquierda y quebré su cuello, un tercero más vino a mí, aprovechando su apresurado y predecible movimiento, lo tome del rostro levantandolo al aire para después estampar su cráneo contra el suelo. Al levantar la vista habían dos cuerpos más en el suelo. Hiroto de había encargado de ellos.

-Despejado- mencioné y me gire hacia Kissa - pase lo que pase desde ahora tu prioridad será Akyra, así tengas que poner en riesgo tu propia vida debes protegerlo!- le entregué la daga que llevaba conmigo- Él es tu boleto de salida, así que manténlo a tu lado.- voces y pisadas se escuchaban por el pasillo. Tome a Akyra y Hiroto a Kissa y corrimos del lado contrario.

Frente a nosotros aparecieron tres sujetos, los cuales fueron eliminados con facilidad por Hiroto. Seguimos corriendo en esa misma dirección, cada vez se escuchaban más cerca los pasos detrás de nosotros. Llegamos a una sección donde se cruzaban los caminos, y dónde para nuestra mala suerte ya nos esperaban. Estábamos rodeados.

Solté a Akyra y mire detrás nuestro, un grupo de cinco criaturas sonrientes se acercaba más a nosotros. Flexione ambos brazos a la altura de mi cintura y las palmas arriba, de las llemas de mis dedos comenzaron a brotar destellos eléctricos de un tono carmesí, me preparaba para atacar. Mire a Hiroto quien coloco a Kissa y le indico a Akyra que se mantuvieran entre él y yo mientras sostenía su daga, la única arma que tenía para defenderse. Hiroto carecía de poderes, se le fueron retirados y lo obligaron a llevar una vida como humano, pero con la diferencia de que aun conservaba tanto su velocidad, fuerza e inmortalidad. Puede que haya sido castigado y condenado a ser un caído, pero era un ser de luz, uno de nosotros y todo caído era buscado por demonios y otros seres negativos para convertirlos en uno de ellos y si estos se llegan a negar, son asesinados, es por ello que tanto su fuerza y su inmortalidad se les conserva.

Tanto Hiroto como yo comenzamos a atacar, cuerpos inertes caían sobre el suelo, el olor a acre se esparcía en el lugar y los charcos de sangre poco a poco comenzaban a tornarse de un tono más obscuro. Con forme acabábamos un grupo de ellos avanzabamos unos pasos, pero vada vez aparecían más criaturas a nuestro alrededor, esto parecía no tener fin! Cada que matabamos un grupo, aparecía uno más grande y furte.

El grito ahogado de Kissa nos alertó, miramos en su dirección y vimos como uno de ellos lo sujetaba con fuerza del brazo torciendolo y colocándolo tras su espalda para después pasar sujetarlo del cuello logrando someterlo, Kissa fácilmente fue apartado del camino para tener acceso a Akyra, mientras otro ser se acercaba a él. Me dirigí a Akyra bloqueando la intención de aquel ser, no era como el resto, el era uno mucho más poderoso, un importante y perteneciente familiar de los Loa.

-Sigues complicando las cosas, Taichirou.

-No lo suficientemente, Babaco.

-No importa cuánto trates de apartarlo de mí, a estás alturas ya no importa mantener intacta aquella alma, así que da igual si termina dañado mientras intentas protegerlo... Ya no es una prioridad mantenerlo a salvó.- mostró una arrogante sonrisa y miró en dirección a kissa quien seguía siendo sostenido por el cuello.- a él tampoco lo necesitamos ya.-al escuchar eso, Kissa utilizo su mano libre para tomar con fuerza la daga y clavarla en el cuello de quien lo sostenía logrando liberarse. Saco la daga de la garganta y corrió en dirección contraria.

Babaco al ver esto, se dirigió a Kissa por lo que me apresure a su encuentro, pero fue demasiado tarde... En un rápido movimiento, Babaco lo tomo del cuello aprisionandolo contra la fría pared de piedra, le sujeto la mano la cual llevaba la daga y dirigiendola hacia el estómago de Kissa, la clavo con fuerza.

-Manténlos a todos.- dicho eso, soltó a Kissa y se giró a nosotros.

De nuevo fuimos rodeados, ahora no solo nos atacarían a nosotros, si no también a Akyra. De todos las criaturas sin alma presentes, Babaco era el único ser que podía manipular las almas, por lo que era él de quien debía proteger a Akyra. Nos preparamos para el ataque, toda criatura a nuestro alrededor se abalanzó hacia nosotros, pero antes de llegar a nuestro encuentro, una inmensa energía emergió de la tierra, como una capa espesa de neblina obscura y chispas de tono carmesí y púrpura envolvieron cada cuerpo a nuestro alrededor dejándolas estáticas al instante, cada criatura fue invadida por aquella fuerza sobrehumana la cual tomo a voluntad cada cuerpo desintegrandolo poco a poco desde adentro. Sus venas comenzaban a resaltar por todo su cuerpo y sus ojos se comenzaron a cristalizar. Su piel comenzó a tornarse obscura, como si se estuvieran calcinando desde adentro hasta el punto de estallar en polvo.

Frente a nosotros, apareció la esbelta figura de un hombre. Completamente vestido de negro, y su larga cabellera desordenada, emergía de la obscuridad aquel temido ser. Se veía bastante tranquilo, su mirada no mostraba preocupación alguna, ni molestia, de hecho no se miraba nada en ellos... aquella mirada era fría, altanera, arrogante y sin una pizca de compasión ni remordimiento... Nada! No habitaba nada dentro de él! Ni siquiera el color miel existía más en ellos, aquel tono fue reemplazado por una mezcla de Violetta y carmín. Era como si estuviera ante La Muerte de siglos atrás, aquel ser temible e inquebrantable... Aquel ser frente a nosotros no era el Souichi con el que convivimos todo este tiempo, había algo diferente en él.

-Babaco...- su voz era menos cálida de lo que recordaba, era frívola y demandante. El aura negativa a su alrededor era fría e intimidante a tal grado de sentirse en el aire y emanar un espeso manto negro de su cuerpo formándose a su alrededor un sofocante calor, tal vista era escalofriante y lúgubre que ni siquiera yo me atrevía a mencionar palabra alguna.

-Se-señor Muerte...- le ví tragar en seco ante la fija mirada del ser frente a él. Souichi ladeó su cabeza y mientras arqueaba una de sus finas cejas, sonrió al tiempo que cuestionó...

-a caso estás interponiendote en mi camino?- Babaco retrocedió al instante, pero en una fracción de segundo, Souichi ya se encontraba cara a cara frente a él sosteniendolo de la quijada. Su rostro mostraba satisfacción, y sus ojos brillaban con diversión , parecía gozar al provocar dolor. Sin dejar de sonreír y con la mirada clavada en los ojos de Babaco, Souichi le tomo una de sus muñecas y ejerció presión, deleitándose con el crujir de cada hueso roto y clavando fuertemente sus uñas en su quijada provocando que finas gotas de sangre comenzaran a fluir.

Una áspera tos junto a un débil jadeo desvío su atención. Se trataba de Kissa quien se encontraba recargado sobre la pared presionando la herida. Su cuerpo temblaba visiblemente, su piel y labios comenzaron a tornarse pálidos, y su respiración cada vez más agitada. Su cuerpo perdía fuerza debido a toda la sangre que estaba perdiendo, a pesar de aferrarse a la vida no le sería posible, si no era la severa hemorragia en su estómago sería éste mundo quien terminará de arrancarle la vida. Souichi volvió su mirada a Babaco y lo forzó a ponerse de rodillas, fue inútil su esfuerzo por soltarse del agarre, la diferencia de poder era inmensa. Souichi retiro su mano de la quijada de Babaco para colocarla en su garganta y presionar con fuerza. Sin dejar de sonreír, sujeto su cabello en un puño con su mano derecha y en un rápido movimiento le rompió el cuello... No conforme con ello, desprendió la cabeza de su cuerpo.

-Muerte...- susurré. Hacia siglos que no lo veía actuar de dicha manera, todo en él era tan distinto.

La forma en que me miro me helo la sangre, aún mantenía la cabeza en su mano y la sonrisa en su rostro, su mirada era vacía y carente de cordura.- Me cansé de esperar...-

Camino en dirección a kissa y se colocó en cuclillas posocionando su codo en una de sus rodillas y así sostener su rostro con su mano quedando cara a cara -Cumpliste tu parte Kazu, aún arriesgando tu insignificante vida... Tanto era tu anhelo por salir de aquí?

-Lo hice por Tetsuhiro... Él... él no merece estar aquí.

-En cambio tú si.- borró su sonrisa y lanzó un gran suspiro -Pero hicimos un trato y yo siempre cumplo con mi palabra. Tu cuerpo no soportará más, por lo que sacaré tu alma de este lugar, tendrás una vida nueva y olvidarás.

-Qué pasará con Tetsuhiro?

-Lo olvidarás. Tu alma ya no está atada más a él, por lo que en tu nueva vida te unirás a alguien más. Aquella chica que dejaste atrás... No vivirá mucho. Se forzó a unirse a ti en esta vida ignorando el alma que le fue destinada, por lo que en la siguiente ambos se unirán. De ahora en adelante, sus almas estarán destinadas a estar juntas.- una suave y débil risa escapo de sus labios.

-Me alegra que sea ella...

-Es hora.- Souichi coloco un dedo sobre la herida y una luz blanca comenzó a emerger. Arrastró su dedo por todo el pecho hasta su garganta, donde se formó a un más brillante y circular aquella luz. Kissa por fin cerro sus ojos y ambos brazos cayeron a sus costados, dejando este mundo con un último suspiro. El alma de Kissa se desprendió de su cuerpo, como humo blanco saliendo desde lo más profundo de su garganta y boca tomando su forma una vez fuera. Souichi se puso de pie, de su mano salían destellos eléctricos los cuales formaron frente a él un portal donde ya esperaba un transportador. Se le entrego el alma de Kissa y Akyra y partió del lugar.

Hiroto y yo caminamos tras de él en completo silencio, el ambiente se sentía tenso y el aura que le rodeaba aun no se disipaba... No nos miraba, tan solo está concentrado en un solo objetivo. Llegar a Tetsuhiro.

.

.

Aún seguía sin saber que hacer, no quería condenar el alma de Akyra en un mundo como este, pero... Si me quedaba yo, qué pasaría con Souichi?

-no tengo todo el día niño! Solo hazlo!- dijo golpeando fuertemente la mesa. De un momento a otro comenzaron a ponerse nerviosos y constantemente miraban hacia la puerta. Ghede miró a Nibo y demandó.- VE Y DESHASTE DE ESA ALMA!

-No! Espere!

-Esto no es juego niño! Aquí quién pone las reglas soy yo y tú solo las obedeces! NO TIENES OPCIÓN!- me tomo de la muñeca con fuerza y puso sobre la palma de mi mano la filosa hoja de una daga similar a la que anteriormente Hiroto me había dado, solo que la filosa navaja estaba un poco curvada y la empuñadura era de un tono púrpura y negro. - Ahora tú, Tetsuhiro Morinaga! Por este acto, juras dar tanto tu cuerpo y alma a Vilokan en consentimiento propio! Y pasar toda la eternidad como compañero al lado de mi hijo, Nibo!- sangre comenzó a brotar de mi mano conforme pasaba la daga sobre ella y la finas gotas caían sobre aquel papel. Yo solo me encogí del dolor. -AHORA JURALO! O en este instante iré por el alma de tus amigos y los aniquilare!

-Yo... yo... yo Prometo estar aquí, siempre y cuando mis amigos salgan de Vilokan...- satisfecho, Ghede me soltó con brusquedad y guardo aquel papel.

-Dame tu mano, aún está sangrando- Nibo tomo con cuidado mi mano, saco un pañuelo de su bolsillo y la envolvió al rededor de la herida -Después la limpiaremos como se debe. Por ahora solo...- un fuerte estruendo interrumpió aquella incómoda escena lo cual agradecía. Tener a Nibo tomando mi mano con delicadeza y tan cerca de mí no era muy agradable.

Todos nos giramos hacia la intromisión. La puerta había sido hecha cenizas y cuerpos inertes fueron lanzados al interior del salon totalmente calcinados los cuales cayeron con fuerza sobre el suelo. Fuego y humo no dejaban ver nada más que la silueta del culpable. Nibo se tenso y me sostuvo fuertemente, el otro tipo y Ghede se colocaron de pie retrocediendo un poco. Todos se veían temerosos.

Poco apoco el humo comenzó a disiparse y aquella silueta tomo forma. Un atractivo hombre de siniestra apariencia apareció frente a nosotros, vestido totalmente de negro con su larga cabellera no muy bien sujetada dejaba caer varios mechones de cabello sobre su rostro, que junto a su largo flequillo tapaba parte de su rostro el cual era adornado por una siniestra sonrisa de medio lado. Estaba cubierto de sangre, y de su mano derecha colgaba una cabeza la cual era sostenida del cabello. De tras de él aparecieron Isogai y Hiroto.

Souichi entro a paso lento, con la cabeza colgando de una mano y la otra dentro de su bolsillo. Una espesa nube de niebla negra emanaba de su cuerpo envolviendolo de pies a cabeza, y sin dejar de sonreír arrojo la cabeza sobre la mesa tomando asiento al otro extremo de ella quedando frente a nosotros.

-Creí adecuado reunir a la familia, así que traje a tu hermano, Ghede.- el mencionado se tenso, y su rostro se ensombresio. Ambas manos las apretó con fuerza en puños, sus nudillos se tornaron blanco y sus uñas parecían querer atravesar la piel por la fuerza que ejercía. Miró con gran odio a Souichi, pero éste lejos de molestarse, simplemente tomo la botella de licor frente a él y la sirvió en una de las copas que se encontraban sobre la mesa.- Ron... Veo que tus gustos no han cambiado.

Algo en él se sentía diferente, quizá su forma de actuar o hablar, o simplemente el aura siniestra que emanaba de él y sus ojos... sus ojos no eran como los recordaba, eran fríos y vacíos, de un color extraño y poco cálidos. Isogai y Hiroto se encontraban de pie tras de Souichi a cierta distancia, totalmente callados y con la mirada hacia abajo, como temiendo hacer algún movimiento en falso.

-Morinaga...- su voz se suavizó al llamarme, aún así no me miro- ve con aquel par de imbéciles. Te llevarán a casa.

-El joven no puede irse! Ahora pertenece a vilokan.- Souichi levantó la vista y frunció el entrecejo.

-Pertenecer a Vilokan?- una suave pero siniestra risa escapó de sus labios -El "joven" no te pertenece... Su alma es solo mia.

-Firmo un acuerdo, el se entregó en juramento a mi hijo. Ahora su alma pertenece a Nibo- Souichi me miro elevando una de sus cejas en forma de interrogación. Yo solo agache la mirada.

-Eso no me interesa, vine por lo que es mío y me lo llevaré.- Ghede pareció molestarle.

-Un trato es un trato! No pude romperlo!

-Y ACASO TÚ PUEDES HACERLO?!- gritó furioso Souichi al tiempo que se ponía en pie y golpeaba la enorme mesa hasta destruirla. -ROMPISTE EL ACUERDO AL QUE SE LLEGÓ HACE MILES DE AÑOS! Engañaste a un humano para obtener lo que querías, tomaste un alma la cual no te pertenecía! Sin mencionar que acabaste con su vida antes de tiempo! Y apostaría mi existencia a que el contrato al que se entregó fue por que lo obligaron!

-Aunque así fuera el acuerdo está hecho! El chico no puede salir de Vilokan, de hacerlo moriría! Es parte de éste mundo!

- LO ENGAÑASTE!- Con una velocidad sobrehumana, Souichi llegó a él y lo tomo del cuello- lo obligaste a aceptar algo que él no quería!- el tipo que estaba junto a Ghede intento detenerlo, pero Souichi esquivo el golpe. Tomo con fuerza el puño que iba dirigido a él y lo torció a tal grado de destrozarlo. Aquel tipo grito de dolor. Souichi lo tomo de la boca, colocó una mano en cada lado de su dentadura abriéndola hasta desprenderle la quijada y arrojo el cuerpo a pocos metros de ahí. miro a Ghede de una manera aterradora el cual retrocedió al instante. Yo solo mire con horror tal escena, jamás había visto a Souichi actuar de esa forma y para ser honesto, temí de él.

-Debi haber terminado contigo y este mundo hace mucho tiempo atrás.- dijo aquello mientras se acercaba de forma amenazadora. Ghede retrocedió aún más.

-Si llegas a destruir este mundo, el chico morirá también!- grito Ghede. El miedo filtrándose en su voz.-al aceptar y jurar lo que se le pidió, se convirtió en uno de nosotros! Él ahora es parte de Vilokan, por lo que si acabas con este mundo, acabarás también con su existencia!- Souichi detuvo todo movimiento, pareció pensar algo unos segundos y después contesto con tranquilidad.

-Entonces solo te mataré a ti...

- No es tan fácil, Muerte. Si yo muero, lo harán igual mis creaciones... Y aquel joven es una de ellas. Esto es Vilokan, un mundo que se alimenta de las almas para seguir de pie. En este mundo no se necesita de la muerte para extraer un alma, la misma Vilokan se ocupa de ello. Así que si muero, no podrás hacer nada... Aunque te niegues a extraer el alma de aquel joven, será absorbida de igual manera por Vilokan.- Souichi sonrió.

- No soy estúpido, sé cómo se maneja este mundo. Por lo que tú también sabes que puedo extraer el alma de Morinaga ahora mismo y entregarla al transportador tras de mí.- Ghede abrió los ojos comprendiendo.- y cuando su alma este a salvó, te mataré a ti y todo ser en este mundo... No habrá nada más que polvo.

-Volveriamos, nuestro mundo y fuerza viene de los humanos.

-Ustedes viven gracias a sus creencias. Los humanos creen en lo que se les inculca con el tiempo de los años. Basta con influir en ello para que ustedes no vuelvan... Y el influir en una creencia no es difícil.- Ghede pareció comprender en que posición se encontraba, era más que claro que tenía las de perder. Después de pensar un poco, cuestionó.

- Así que es el joven a cambio de qué?

-Anula el juramento y entrégame al chico.

-Tan fácil como eso, Muerte? No lo creo. Necesito algo que me asegure que no me engañarás.

-Ambos tenemos mucho que perder. Si saco solo su alma de aquí, no lo volveré a ver y tú ten por seguro que no volverás a existir si eso llega a ocurrir.

-si te entrego al joven, cómo se que no tomarás represalias?

-Soy La Muerte, Ghede, no lo olvides y La Muerte siempre cumple su palabra. Me llevaré a Morinaga y ninguno de ustedes lo volverá a molestar. Les permitiré seguir existiendo, pero jamás saldrán de su mundo. Si me llegó a enterar que alguno de ustedes molestó a Morinaga, no dudaré en venir y convertir en ruinas tu mundo. Pueden seguir como siempre, pero no involucrar a personas ignorantes del vudu en su mundo. Si llegas a engañar o tomar un alma sin consentimiento, ten por seguro que vendré por ti.- Souichi me miro y extendió su mano para que la tomara.- Ven. Vamos a casa Morinaga.- dude un poco, no estaba tan seguro de que fueran a cumplir ellos con su palabra. No dudaba de Souichi, sabía que a su lado nada malo pasaría, pero sabiendo la clase de timadores que eran ellos...

-Padre!- Nibo me sostuvo más fuerte rogando a su padre- se supone que él sería mío.

- Es un humano cualquiera, hay miles de ellos allá afuera!

-Pero, padre...!

-Solo calla y obedece! No arriesgaré este mundo por un capricho pasajero tuyo!- Nibo frunció el entrecejo y con una evidente molestia e inconformidad me soltó. Caminé hacia Souichi y lo tome entre mis brazos.

-Souichi...-Poco después correspondió el abrazo.

-Es hora de volver, mori.- de pronto recordé algo importante, por lo que me separé de él y pregunte.

-Espera! Dónde está Kissa? Y Akyra? Es verdad que está aquí? Qué pasará con ellos?

-Ellos ahora están bien, confía en mí.- me tomo de la mano y sin más explicación, partimos de ahí.

.

.
.

La brillante luz del día lastimó mis ojos, los cuales cubrir al instante con mi antebrazo. La cálida brisa y el sonido de las aves cantando eran tan agradables al igual que el fresco aire que se respiraba. Poco a poco abrí mis ojos con mi brazo aún cubriendome, mirando al rededor hasta lograr soportar lo brillante del sol y así retirar mi brazo.

-Dónde estamos?

-Puerto Príncipe

-"...?"- Souichi rodo los ojos

-Haití, Morinaga... Estamos en la capital de Haití. Tu cuerpo aún no se recupera por completo por lo que descansaremos aquí hasta que tengas la suficiente fuerza para soportar transportarte a Nagoya. Todos allá te creen muerto, así que ya veremos que se nos ocurre para justificar tu ausencia.

Caminamos tras de él en completo silencio, eramos el blanco de muchas miradas curiosas, siguiendo cada paso y movimiento que dábamos. Después de recorrer algunas calles más, llegamos a una pequeña y humilde vivienda. El lugar carecía de algunos servicios, aún así nunca faltó el alimento y una buena habitación la cual compartí con Hiroto para descansar. Durante la semana que pasamos en el lugar se me prohibió interactuar con las personas, según Souichi me explico, al ser ellos deidades y seres sin alma las personas olvidarian toda interacción con ellos, algo que no ocurriría conmigo ya que mi cuerpo portaba un alma. Después del tiempo transcurrido Souichi me llevo a Nagoya, pasar por el método de transportación de Souichi no fue tan agotador como las anteriores con Nibo. Mi cuerpo se sentía un poco cansado, pero era tolerable.

-Permaneceras en este lugar mientras solucionamos el desastre que cometió Ghede para que puedas volver a tu vida.

-Necesito ir por algunas pertenencias a mi departamento...

-Cualquiera de nosotros podemos traerlas, Morinaga. Será mejor que por ahora no te vean. Recuerda que te han dado por muerto y si alguien te ve ten por seguro que tendrás a policías cuestionandote donde has estado y porqué no te habías comunicado. Te tratarán como a un delincuente.

-Bueno... ya se me ocurrirá alguna explicación...

-Y qué se supone que les dirás? Que el Barón Samedi, señor del vudú te mantuvo preso hasta que la Muerte fue a liberarte?

-"..."

-Muerte tiene razón, angelito. Si deseas algo, es mejor que sean ellos quiénes vayan por tus pertenencias.

-Lo entiendo, pero es solo que... Extraño mi vida.
No me malinterpretes, Souichi, no me arrepiento de haberte conocido y jamás cambiaría nada de lo que ha pasado, pero... Extraño la poca normalidad de mi vida, esa antes de que todo esto ocurriera... Solo... Solo quiero sentirme como un chico normal viviendo una vida normal. Una donde no tenga que estar escondiendome o encerrarme en un cuarto por miedo de ser perseguido por criaturas no humanas.- Después de pensar un poco, Souichi lanzó un gran suspiro.

-De acuerdo. Pero no será hoy. Espera al menos dos días más y yo mismo te llevaré.

-Gracias, Souichi!

-Solo procura cubrir tu rostro. Usa una gorra, lentes obscuros o lo que sea! Algo que te haga pasar desapercibido.

-si!

.

.
Solo lleve una pequeña maleta con lo necesario. De llevar más cosas sería sospechoso, más aún que mis padres y hermano fueron a mi apartamento después de ser avisados sobre el incendio en la universidad y el posible hecho de ser uno de los que perdieron la vida. Un sentimiento de anheló inundó mi pecho, pero al ver como mi hermano era el único que mantenía la esperanza de encontrarme con vida y ser testigo de la poca tristeza y a la vez indiferencia en mis padres ante esa poca posibilidad me hirió por completo. Al parecer les dolía mi muerte, pero según ellos era lo mejor.
.

.
Estábamos sentados bajo un gran árbol en el parque. Aquella escena y palabras me lastimaron. Quizás debí escuchar a Souichi de no espiar tras la puerta de mi habitación aquella plática que mantenía mi hermano con mis padres, pero me fue imposible. Siempre anhele la aprobación de ellos, su aceptación era importante para mí, siempre añorando verlos en paz cada que el tema era yo, y está vez... Apresar de ver a través de ellos el inmenso dolor de haber perdido un hijo, pude notar la gran paz de saber que no tendrían que lidiar con alguien como yo. Que al fin no tendrían que esconderme más ni mentir sobre mí para mantener las apariencias. Al fin vivirían en completa paz sin el miedo de ser señalados por tener un hijo homosexual.

-Tus padres son unos idiotas- comento Souichi mientras fumaba recostado sobre el césped- Yo daría lo que fuera por mantenerte a mi lado con vida. Ellos tuvieron esa oportunidad y por estúpidos no lo aprovecharon. Te mereces una vida plena y feliz, Morinaga. Nunca dudes de eso.- sonreí con lo dicho. Souichi no era muy bueno con las palabras, pero a pesar de eso lograba su objetivo. Hacerme sentir mejor.

-Ire por algo de beber. Cruzando la calle hay una cafetería, quieres que te compre uno?

-No. Por ahora estoy bien.

-De acuerdo, entonces solo compraré uno para mi.

-Solo no tardes, es hora de volver.

-si!- me puse de pie al tiempo que lo hizo Souichi quien decidió esperarme recargado al árbol.

Con cuidado de no ser reconocido entre a la cafetería y pedí mi bebida. Mientras la preparaban me puse a pensar en que lo mejor sería dejar esta vida atrás y comenzar una nueva a lado de Souichi. Quizás en otro país, después de todo ya me creían muerto.

Tome mi frappé y salí de ahí. Souichi me esperaba junto a Isogai quien al parecer ya estaba acabando con su paciencia lo que me causo gracia. Cuando Souichi cruzo su mirada con la mía, ví como su rostro cambio de enfado a temor mientras gritaba mi nombre. No supe más. Solo escuché la bocina del auto y sentí el golpe en mi costado.

-Morinaga! No te atrevas a salir! Me oyes?! No lo hagas!- escuchaba la voz de Souichi a lo lejos. Como un eco.- Mori, no lo hagas! No salgas!- sus gritos eran cada vez más angustiados. La desesperación era palpable en su voz.

Poco a poco abrí mis ojos y me puse de pie, me sentía un poco extraño y apesar del golpe no sentía dolor.

-Te dije que no salieras!- Souichi gritaba molestó, claramente se veía desesperado. Las personas comenzaban a acercarse al rededor de nosotros.

-Qué hacemos ahora, Muerte?!- preguntó Isogai con preocupación.

-Mierda! Esto no debería haber pasado! El no estába en los libros, no era su destino! De haber sido así yo lo habría sabido!

-por todos los cielos, Souichi! Eres La Muerte! Solo cálmate y toma el control de la situación!

-Me podrían decir, porqué están tan molestos?!- Souichi e Isogai me miraron y luego miraron tras de mí. Mire hacia donde Souichi tenía clavada la mirada y quedé en shock al ver mi cuerpo tendido en el asfalto con sangre brotando de mi boca y cabeza.

-"..."

Sirenas se escuchaban cada vez más cerca, Souichi se veía pensativo, caminaba de un lado a otro tratando de pensar en algo. Era claro que nadie nos veía.
La ambulancia por fin llegó y los paramédicos rápidamente hacían su trabajo con mi cuerpo tratando de mantenerme con vida. Lo cual era inútil ya que mi alma estaba fuera de el.

-Distraelos!- grito de repente Souichi a Isogai.

-eh?

-Distraelos mientras tomo su cuerpo!

-Disculpa?!- cuestionó isogai incrédulo- No puedes simplemente tomar su cuerpo y desaparecer, Muerte! Cómo demonios crees que justificarias que un cuerpo sin vida simplemente se esfumó como el humo?!

-No te pedí tu maldito concejo, Isogai! SOLO HAZ LO QUE TE PEDÍ CON UN DEMONIO!

-Y qué se supone que haga?!

-No lo sé! Usa el maldito cerebro, Isogai! No hay tiempo!

-Demonios...- Isogai comenzó a correr entre la gente agitando sus manos al aire y gritando a todo pulmón; -AUXILIO! AUXILIO! ALGUIEN AYÚDEME POR FAVOR! ME MUERO! ME MUEROOOO!- golpeó "accidentalmente" a uno de los paramédicos, no muy fuerte para evitar lastimarlo más de la cuenta, pero si lo suficiente como para dejarlo inconscientemente- AAAHHHH! ME MUERO! ME MUERO!- Isogai siguió corriendo, y el segundo paramédico lo siguió. Aprovechando la distracción, Souichi tomo mi cuerpo sobre su hombro y me tomo de la mano.

-Ven. Solucionare esto, lo prometo. Esto no debió ocurrir así.- una vez dicho eso, partimos de ahí. Al hacer contacto con su mano, sentí un fuerte escalofrío por mi espina dorsal. Su tacto ya no era cálido, su piel era totalmente fría. De un momento a otro, la vista frente a mí ya no era la de aquella horrible escena, si no la de un largo y obscuro túnel con una tenue luz al final. Una vez que cruzamos, llegamos a la casa donde he estado oculto desde que regrese a Nagoya.

-Qué fue lo que pasó?!- cuestionó Hiroto.

-Ahora no, Hiroto!- Souichi colocó sobre el sofá mi cuerpo y se giró a mirarme -Necesito que regreses a tu cuerpo!

-No sé como hacerlo.

-Solo... Acuéstate sobre el!- mire mi cuerpo, no lucía nada bien.

-No creo que funcione, Souichi...

-Mori... Por favor- su voz se comenzó a quebrar -solo hazlo...

-No puede regresar a su cuerpo, Muerte.- una suave y grave voz vino de detrás de nosotros.

El cuerpo de Souichi se tenso al instante. Me coloco tras de él, protegiéndome de todo aquel que intentara acercarceme, dispuesto a luchar contra quién sea.- Esto fue un error! Él no estaba el los libros... Si te lo llevas antes de tiempo, se rompería una regla!

-Te dijimos que él debía escoger.

-Y LO HIZO!

-Somos concientes de su elección, Muerte, así como fuimos testigos de otras cosas.- el rostro entero de Souichi se tornó de un rojo carmín. No había necesidad de preguntar sobre que otras cosas fueron testigos.

-Yo!... No lo obligue a nada! Fue él quien eligió a voluntad propia. Nunca interferi en su elección!

-Somos capaces de determinar las cosas nosotros mismos, Muerte. Ahora, si me peemitieras terminar una oración completa sin interrumpir te lo agradecería.- Souichi se colocó aún más recto y se acercó a mí para tomar mi mano.- has tomado en cuenta el hecho de que el joven a tu lado en un mortal? Qué pasará cuando su cuerpo sea viejo y no pueda resistir ni funcionar bien? Te negras a tomar su alma?

-Me prometieron que de elegirme a mí, me sería permitido mantenerlo a mi lado por la eternidad.

-así es. Pero solo hay una manera- el tipo me miro -ven aquí, Tetsuhiro- Souichi me sostuvo fuertemente con sus brazos.

- qué quieres de él?! Qué le harás?!- el hombre frente a nosotros extendió su mano en el aire. Una espesa niebla se esparció en el lugar y un cálido cosquilleo comenzó a extenderse desde la punta de mis dedos hasta el resto de mi alma. No era doloroso ni desagradable. Un fuerte crujir me sobresaltó y los brazos de Souichi se apretaron a mi alrededor.

-Esta hecho. Han luchado bastante por estar juntos y nos parece bien. Ahora escucha con atención estás palabras, Muerte. Vivirá el tiempo que andes por la tierra, tu eternidad será su eternidad y caminara donde sea que tú camines. Su ser ya no es el alma o el cuerpo, ahora es como tú, una especie de deidad. Puede aparecer en cualquier forma y lugar, ahora es tu compañero. Su alma ya no existe más, se ha transformado. Se atendra a las normas establecidas en el lugar y será reprendido si rompe alguna de ellas.- Souichi soltó su agarre, y mirando solemnemente al hombre, agradeció. Desvío su mirada y la posicionó en Hiroto.

-Hiroto. Has demostrado ser un verdadero guardián de almas. Pese a tu condición, nunca paso por tu mente el no protegerlas, aún con un alto riesgo de perder aquello que amas. El alma de tu compañero está dañada, pero no es algo que no pueda solucionarse. Se te permitirá permanecer a su lado en la siguiente vida y las que sigan, pero acambio de ello deberás vivir como un simple mortal. Tu cuerpo envejecerá y tú tiempo en este mundo terminará, dando paso a una nueva vida al lado del alma que elegiste amar. Cuando tu alma compañera sea sanada, se le dará un cuerpo nuevo y vida nueva y tú te unirás a ella. Cuando el regrese a este mundo, el tuyo terminará para dar comienzo a una nueva. Estarán destinados a encontrarse en cada una y así permanecer unidos.

-Gracias- contestó Hiroto con lágrimas en sus ojos

-Debes saber que cuando llegue el momento, no recordarás nada ni a nadie de esta vida. Serás un alma nueva. Por ahora, mientras esperas a tu alma compañera se te devolverá tu cargo y volverás a ser un guardián de almas.

-Qué hay de mí?- cuestionó isogai

- Tú solo has tu trabajo, Isogai.- como una brisa rápida el hombre se fue, al igual que mi cuerpo.

Me quedé en silencio procesando lo acontecido, realmente no había entendido nada de lo que el tipo dijo. -Morinaga- la suave voz de Souichi llamó mi atención -Entendiste el significado de esas palabras?- asentí para no verme como un idiota, pero luego de pensarlo negué con la cabeza y después solo me encogí de hombros. Souichi rodo los ojos -Ya no eres como el resto, ahora eres como yo. De ahora en adelante serán una clase de deidad, mi compañero- sonreí.

-Al fin nos pertenecemos, Souichi.

-Solo cuidate de seguir las reglas y no romperlas. Yo me encargaré de enseñarte cuales son.

-Si! Prometo poner todo de mi parte. De ahora en adelante volverás a ser mi senpai, Souichi!

-En ese caso, que es lo que quieres hacer, mori-kun- preguntó Isogai -quieres volver a tu vida y despedirte adecuadamente de tu familia y amigos? Quizás terminar tus estudios.

-No. Lo estuve pensando y creo que lo mejor será dejar las cosas como están. Una nueva vida me espera.

-Bien. En ese caso me encargarme de algunas cosas. Los resultados sanguíneos no se alteran solos.- dicho eso giño un ojo y desapareció.

-Y bien. Ahora que hacemos?- preguntó alegremente Hiroto.

-Eso es decisión de Morinaga.- Souichi me miro- que es lo que deseas Mori?- sonreí y tome su mano

-Siempre he querido ir a Canadá. Aunque... Bueno... en San Francisco... Emmm... Yo... Yo quisiera...

-Qué hay en San Francisco?

-Escuche que en San Francisco han legalizado el matrimonio en parejas del mismo sexo- comento Hiroto. Souichi me miro frunciendo el cejo.

-No es que quiera!... Bueno, si pero... No es necesario... Basta con estar a tu lado... Aunque, si tú quieres... Yo...

-Tzk! Que molesto! Haz lo que quieras- mi sonrisa se amplió aún más.

-Gracias, senpai!- grite mientras lo abrazaba.

.

.
.

20 años después...

-Cuando dejaras que mori-kun venga con nosotros?- preguntó Isogai mientras recogía el alma de un soldado caído.

-No lo haré. Puede que Morinaga ahora sea inmortalidad y esto sea parte de su vida ahora, pero el tener que lidiar con esto no es algo con lo que esté acostumbrando, así que nunca lo hará.

-Él es un chico fuerte, Muerte, lo ha probado.

-Aun así jamás permitiría que él viera esta parte. Ahora apúrate a transportar las almas isogai! Quiero volver lo más pronto posible a casa!

-sabes, Sou-kun? Si no fuera por que eres la Muerte, aquel chico ya te habría partido en mil piezas cada vez que te toma- comento tratando de contener la risa.

-Pero qué demonios?!

-El sonido de sus cuerpos chocando y tus fuertes gemidos se escuchan por todo el lugar... Es una suerte que no necesite dormir, de ser así no podría hacerlo

-DEJA DE DECIR ESTUPIDECES Y PONTE A HACER TU TRABAJO! INÚTIL!- El muy idiota no dejaba de reír. Tomo el alma que momentos antes había retirado y paso el portal. -Ese maldito idiota...

Fin.

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Al fin he terminado está vaina!… bueno, en realidad estaba terminada hace meses, pero como olvide la contraseña de esta cuenta pues hasta ahora publico los dos capítulos finales¡

Gracias a todos aquellos que pacientemente esperaron cada actualización! De verdad muchas gracias por no abandonar la historia!
También quiero agradecer sus comentarios! Me gustaría poder contestar todos, pero a veces me es imposible debido a que no se que rayos contestar! 😅😅
En fin! lamento las faltas de ortografía que se me pudieron pasar, pero en mi desesperación por terminar la historia no preste mucha atención.

Aunque la historia ya haya terminado, aún falta un pequeño epílogo y un extra! Así que no pasará mucho tiempo para que lo comparta!

Eso es todo por hoy!
Nos leemos luego! 💖

Tambien pueden buscarme en Wattpad donde tengo mas historias, me encuentran como "Tatsumi-Walker¡