Los personajes son propiedad de su respectivo autor Takeshi Konomi
Capítulo 20
Morning glory: vinculo de amor
Pensar en aquel lugar le provocaba sentimientos de angustia, no era por miedo hacia lo que pudiese esperarle sino más bien a lo que estaba preparada para que ocurriese.
-Dentro de poco entraremos a los terrenos de la mansión.
Comento Akihiko señalando la alarga arboleda sobre ellos. Hacía mucho que Sakuno no contemplaba tan hermoso paisaje, y no era para menos, era obvio incluso para principiantes el detalle puesto en aquel lugar tan emblemático para la noble familia Fernsby.
-Es más grande de lo que pensé.
Comento la joven contemplando por la ventana que aun en el auto el recorrido hacia la entrada era destacable.
-Es la casa principal después de todo, siempre ha destacado por su estilo antiguo victoriano y su apego por las tradiciones inglesas.
Sakuno bajo del coche lentamente ayudada por el chof er y guiada hacia el interior por la mujer de edad avanzada quien los esperaba en la entrada del gran edificio.
-Welcome to your house. Your room is ready Miss Sakuno, follow me please.
Comento la aparentemente ama de llaves indicándole el camino donde la bañera ya estaba lista y ropa cuidadosamente elegida estaba preparada para que usase.
-should I to drees these?
-Yes miss, your grandfather gives us clear instructions for his granddaughter. When you finish to take a shower call me with these telephone at the number 0 please and I take to the dining room.
-Thank you.
Agradeció Sakuno viendo marchar a la anciana y poniendo sus cosas al lado de la gran mana con sabanas rosadas.
-Supongo que pasara algún tiempo para que pueda hablar japonés de nuevo.
Comento para sí misma. Sintió su teléfono vibrar en su bolsillo y al ver su contenido no puso evitar sostenerlo con más fuerza intentando que aquel aparato fuese un apoyo para ella en aquel momento.
- Si haces algo así solo hará que tenga más ganas de verte, Ryoma-kun.
Dijo para sí contemplando la imagen de una flor purpura en forma de campana en la pantalla de su celular con el nombre del príncipe como remitente.
-Al parecer si recuerdas el lenguaje de las flores, la flor de Asagao significa vínculo de amor.
Río la joven remembrando el tiempo antes de salir de su segundo año.
-Gracias, Ryoma-kun. Son muy lindas.
Sonreía sincera la castaña acariciando dulcemente con uno de sus dedos el borde una de las pequeñas flores azuladas con botones amarillos.
-Uhm.
Fue la monótona respuesta del Ryoma quien buscaba ocultar su rostro con la gorra blanca que llevaba puesta. Era su segundo año en la secundaria y por culpa de la impulsividad del príncipe Sakuno había terminado al borde de las lágrimas frente a Momo y Kaido quienes no pudieron evitar informar de lo sucedido al resto de sus amigos luego de haberle dado un buen regaño al menor solo para recibir un bufido de su parte.
-No pensé que llorarías.
Dijo sincero con la cabeza baja cerrando las manos dentro de los bolcillos de sus shorts.
-No espere que alzaras la voz frente a los sempais.
Ryoma se encogió de hombros evitando mirar la cara de la castaña. Había sido una tontería si lo pensaba de nuevo, ¿quién podría creer que Sakuno se había dejado besar por alguien más que no fuera él? Chasco la lengua molesto consigo mismo, de por sí los celos lo estaban matando en el momento en que aquel tipo del club de fútbol se acercó a él y descaradamente le soltó que su novia, quien era miembro del comité para el festival escolar junto a su persona, había disfrutado un cálido beso en su compañía y no tardaría mucho en pedirle terminar.
-Sabes que no había posibilidad de que eso ocurriera ¿cierto?
El ambarino lo sabía, realmente ellos compartían una relación muy inocente y en su mayoría apoyada por el resto de sus conocidos, con excepción de aquellos creyentes de que la nieta de la entrenadora sólo por estar con él tenía permiso para salir con alguien más. No hubo respuesta al comentario y Sakuno se limitó a invitar a Ryoma a pasar dentro de su casa, comenzaba a refrescar y el pórtico no era un buen lugar para conversar, especialmente caída la noche.
-Permiso.
Dijo por lo bajo tan cohibido que nadie lo reconocería si lo oyesen.
-La abuela salió y no llegará hasta muy tarde pero creo que sabía que vendrías por los comentarios que hizo, ¿quieres algo de tomar? Hice pastel de chocolate con fresas si gustas.
Ryoma movió la cabeza afirmativamente tomando asiento en donde la joven le había indicado como si de un niño regañado por su madre se tratase. Sakuno salió de la sala con dirección a la cocina, mientras tanto Ryoma se quedó solo recordando aquella tarde.
-Ciertamente no había posibilidad.
Dijo para sí mismo con pesar. Ese día, había estado bastante irritable a causa de una sucesión de eventos nada agradables para él comenzando por la manera tan molesta de su padre de hablarle, seguido de un profesor testarudo y continuando por ver cómo su linda novia era rodeada por aquellos ignorantes de tercero que aún no se resigna a que estaba con él, ¿porque ella tenía que ser la encargada del festival para empezar? Sintió cómo un golpe interno el subido pensamiento que llegaba a él.
-Yo rechace el puesto en el sorteo y ella quedó como encargada en mi lugar.
Susurro recordando aquel día en que llegó medio dormido al colegio.
-Es un arreglo muy lindo, no esperaba que me trajeras flores.
Mencionó la castaña sacándolo de sus pensamientos mientras dejaba la bandeja sobre la mesa y comenzaba a acomodar el ramo en un jarrón blanco.
-La señora de la florería me dijo que si quería disculparme ese era el ramo indicado, especialmente después de que viera que tome las azules.
Comentó Ryoma con voz quebradiza. Sakuno sonrió con dulce tristeza contemplando el arreglo sobre la mesa, provocando en el joven un sentimiento de culpa como no había creído sentir antes de aquello, ni siquiera cuando la miró con aquellos cristalinos ojos frente a él se sintió de aquella forma, tan arrepentido.
-Lo siento.
Dijo por impulso al ver el rostro de Sakuno con aquella expresión.
-Está bien Ryoma-kun, ya pasó.
Aquella respuesta sólo lo hizo sentir aún más patético, ¿cómo había podido dudar siquiera de ella? Él mismo había sido testigo de cómo la joven rechazaba a todo aquel que se le acercaba y dejaba muy en claro que a quien quería era a él, pero ese día simplemente los celos lo cegaron e ignorando a todos se acercó a ella en medio del descanso del club pidiéndole una explicación o más bien, tal y como él le había dicho "una excusa lo suficientemente creíble".
-No creía que yo fuese capaz de algo así, incluso me burlaba de las personas tan inmersas en esas situaciones, pero simplemente no supe cómo reaccionar ante la idea de que ya no me quisieras más, tuve miedo de perderte y en el proceso de quererlo evitar te herí y aun así no me has reclamado o dicho algo al respecto.
Confesó finalmente Ryoma enfrentando por primera vez los ojos de Sakuno desde el día anterior en el que había ocurrido aquello, incluso agradeció que fuera feriado pues no sabría que hubiera hecho en el colegio ante el resto.
-¿Qué quieres que te diga Ryoma-kun? Yo también he meditado lo que ocurrió, tú interrumpiendo mi charla con los sempais y diciendo palabras que no terminaba de entender mientras me exigías una explicación de algo que yo desconocía y evitabas escuchar a cualquiera, es algo que aún ahora no termino de comprender.
Ryoma bajo nuevamente la cabeza cubriéndose con la ayuda de su gorra, ahora lo sabía, tenía tanto miedo de perderla que no sé había puesto a pensar cómo se sentiría ella al ser expuesta de aquella manera.
-¿Ya no-ya no quieres estar conmigo?
Pregunto con tono bajo y con quebrada voz apretando los ojos. No quería ver, no quería oír, no quería saber su respuesta si la respuesta era no.
-No…
Ryoma abrió los ojos los cuales miraron sus puños sintiendo la boca tan seca como si hubiese estado jugando un partido por días, su cuerpo estaba tenso, no sabía qué hacer, ¿debía rogarle? Él nunca había hecho algo así, pero en ese momento no creía poder hacer algo más.
-¿Realmente creíste que diría eso?
Los ojos del príncipe se abrieron como platos y la miraron estupefactos.
-Es verdad que he pensado mucho en lo que ocurrió, y no puedo negar que me hirió el que creyeras en las palabras de alguien más antes que preguntarme si era cierto o no, pero Ryoma-kun, así como a tu actuaste de aquella manera tan poco convencional para ti es probable que si yo hubiera estado o estoy en tu posición pudiera haber actuar de forma similar, después de todo perderte es algo que me aterra.
Él lo sabía, estaba seguro de que aún en su lugar ella no sería capaz de hacer algo como aquello, sin embargo, guardo silencio.
-Está bien Ryoma-kun, acepto tu disculpa. Solo hay que prometernos que de ahora en adelante nos consultaremos las cosas antes de una discusión.
Pidió con sonrisa cansada la joven.
-Tienes los ojos hinchados.
Comentó el joven, lo había pasado de alto puesto que desde su arribo había hecho todo lo posible por no verla a la cara, pero ahora, escuchando su voz tan sincera no pudo evitar contemplarla.
-Es solo que anoche no dormí muy bien que digamos.
Respondió jugando con una de las No-me-olvides que estaba cerca de ella.
-Sakuno, ¿puedo besarte?
Pregunto con temor el príncipe ocultando su rostro, ante esto, la joven sonrió ¿desde cuándo su novio pedía permiso para hacerlo?
-Con una condición.
¿Una? Incluso si eran veinte él lo haría, una condición no sería nada comparando la posibilidad de rogarle que no lo dejase de hace unos momentos.
-Por favor, quítate la gorra y mírame a los ojos como siempre. Siento que hace siglos que no veo tu rostro.
Ryoma dio un respingo, no esperaba esa petición y comenzaba a dudar de que fuera buena idea después de todo, los ojos de Sakuno no eran los únicos con ese aspecto.
-No creo que eso sea buena idea.
Intentó defenderse el ambarino sintiendo como su cuerpo comenzaba a doler de tan tenso que estaba, en ese momento, una dulce sensación rozó su mejilla, era tan cálida y familiar que provocó la relajación de todo su ser. Sakuno, se había colocado junto a él en el sofá y comenzado a acariciar su rostro quitándole su confiable gorra.
-Realmente es el arreglo ideal para pedir disculpas, ¿sabes acerca del lenguaje de las flores?
Comentó Sakuno mientras acariciaba la mejilla del joven quien comenzaba a parecerse cada vez más a un gato.
-Las margaritas, representan lealtad y el amor, un tallo de malva, hace la pregunta ¿Todavía me quieres? Y por último la flor no-me-olvides cuando es regalada hacia tu persona amada simboliza fidelidad.
-uhm… así que eso es. Creo que me veía lo suficientemente desesperado como para darme aquel ramo.
Intento bromear el príncipe contemplando aquellas pequeñas flores.
-El lenguaje de las flores es muy bastó y se usa desde hace mucho, cuando la esposa del embajador británico en Constantinopla descubrió de primera mano el lenguaje secreto de las flores turco, es tan usado que incluso para aquella pequeña flor existe una historia.
Continúo hablando la castaña.
-Cuenta una leyenda alemana que dos enamorados recorrían los orillas del Danubio una tarde cualquiera; en un momento de distracción la joven contempló una bella flor en el agua, y le rogó a su amado que se la llevará. El joven dispuesto a cualquier cosa por el amor de su amada, se lanzó al agua sin pensarlo y recogió la flor. En un momento, el joven que se había precipitado al agua, comenzó a perder el control y se hundió en el agua, empujado por el peso de su armadura. Justo antes de morir, este le pudo entregar la flor a su amada gritándole "Vergiß mich nicht" (No me olvides).
-Realmente te gustan este tipo de cosas.
Expresó Ryoma dejando caer cada vez más su cuerpo sobre Sakuno dejándose consentir por las cálidas manos de la joven.
-Bueno, míralo de esta manera si algún día tenemos que estar lejos por mucho tiempo este podría ser nuestro lenguaje secreto, especialmente si no quieres que los sempais te descubran.
Bromeó la castaña abrazando la cabeza del príncipe quien se había acercado tanto a ella que había terminado abrazándola por la cintura como si de un niño pequeño sujetándose a su madre se tratase.
-uhm… Eso suena interesante, aunque supongo que me tendrás que enseñar.
Sonrió Ryoma inhalando el dulce aroma de su amada.
-Bueno, por lo pronto te diré el segundo significado de No-me-olvides.
Río la joven sintiendo como el ambarino se comenzaba a incorporar hasta llegar a colocar rostro a rostro en un acercamiento tal que sus narices se rozaban.
-¿cuál es?
Preguntó ya sin ganas de posponer aquel encuentro tan necesitado para él.
-Amor eterno.
Fue el susurro de la voz de la castaña antes de que sus labios fueran aprisionados por los del jugador de tenis, quien sentía como parte de sí fuese recuperada, el alivio fue tal que simplemente no pudo evitar dar un gemido de gozo y alivio.
-supongo que las próximas flores de disculpa vendrán de tu parte.
Dijo Ryoma sin apartar los labios de otros rosados.
-¿uhm?
Fue el único balbuceo que pudo salir de la boca de Sakuno pues el ambarino no paraba de besarla aun cuando ella parecía quedarse sin aire.
-Me deberás unas disculpas, por volverme tan adicto a ti que la sola idea de estar separados podría dejarme en un estado de abstinencia. Mírame ahora, pasó un solo día y todo mi cuerpo grita por estar cerca de ti. No recuerdo haber sentido tanto alivio como ahora que dijiste que me perdonaste o haber tenido tanto miedo por perder a guíen como hoy. Te amo tanto.
-Y yo a ti Ryoma-kun, te amo con todo mi ser nunca lo olvides.
-Echizen, los mellizos dicen que el nuestro vuelo hacia Japón saldrá en dos días y que podemos usar este tiempo para seguir de turistas como se había planeado ¿qué crees que deberíamos hacer?
Preguntó Momo sacando de sus pensamientos al joven prodigio quien miraba por la ventana de la mansión en Alemania.
-El hermano de Ryusaki dijo que acaban de llegar a la casa principal en Inglaterra, pero fuera de eso no ha dicho nada más.
Respondió el príncipe mirando el mensaje de Aki, el cual prometió comunicarse lo más frecuentemente posible y mantenerlo informado.
-Estoy seguro de que Sakuno-chan estará bien, ella es muy fuerte.
Intento apoyarlo su amigo al ver la expresión en el rostro del príncipe quien no había expresado más de tres oraciones luego de que la castaña dejara el aeropuerto internacional.
-Sí, es verdad.
Luego de leer el mensaje del hermano de Sakuno, el actual capitán del equipo de tenis no puedo evitar sentir un nudo en la garanta. Era verdad que anteriormente habían estado lejos a causa de su carrera en ascenso en el tenis pero el siempre regresaba o ella se encargaba de alcanzarlo en algún momento durante los torneos, no esperaba que esta vez fuese él quien tuviese que esperar.
-Supongo que es mi karma por todas las veces que la he dejado esperando.
Dijo para sí mismo el peliverde contemplando la pantalla de su celular con la foto de la Sakuno con Karupin en brazos.
-Así que esa es la razón por la que nunca querías prestar tu celular.
Intento animarlo Momo observando la dulce foto que parecía haber sido tomada por el príncipe a escondidas.
-¿Hace cuánto tomaste esa foto?
Pregunto curioso el pelinegro tratando de hacer a su amigo hablar.
-Antes de conocer a los mellizos ella fue a mi casa, cuando me di cuenta ya la había tomado.
Fue la inconsciente respuesta del ambarino. Momo empatizaba con Ryoma, él de primera mano era testigo del gran cariño que sentía su amigo por la nieta de la entrenadora y de cómo el arisco príncipe no podía evitar mostrar una gran debilidad por todo lo que tuviese que ver con ella.
-Realmente Sakuno-chan es la única que logra cambiar tu humor, creo que debí haberle pedido algún consejo antes de que se fuera.
-Incluso con su consejo dudo que hubieses logrado cambiar algo.
Interrumpió Hibiki entrando a la habitación y dirigiéndose hacia el príncipe, quien no se inmuto cuando éste se le colgó en la espalda.
-Es hora de irnos, saldremos de compras y después a un lugar famoso por sus presentaciones en vivo y su comida fina.
Dijo sin más el joven de cabellos blancuzcos tirando de Ryoma y haciéndole señales a Momo para que lo siguiese.
-¿De que estas hablando?
Pregunto Momo intentando seguirle el paso.
-Bueno, Luciano Pavarotti dijo «Aprender música leyendo teoría musical es como hacer el amor por correo».
-¿Eh?
Expreso el mayor sin entender bien a lo que se refería.
-Es importante aprender de la experiencia y enfrentar de frente las batallas, por tanto hay que experimentar de primera mano lo que se desea aprender. Así como en la música, siempre es bueno tener otra perspectiva las cosas.
Ryoma suspiro entendiendo lo que Hibiki trataba de hacer.
-No creo que esto pueda distraerme del todo.
Aclaro el peliverde colocándose su chaqueta y mirando como el resto se encaminaba a los autos.
-La experiencia siempre es necesaria, especialmente si vas contra alguien de clase alta.
Expreso el mellizo entregándole a Ryoma un libro bastante desgastado.
-Mada, mada, dane Ryoma.
Dijo el joven de ojos claros con sonrisa confiada en señal que el juego seguía en pie provocando en el príncipe la misma reacción.
-Me alegra saber que te quedo tan bien, aunque no me sorprende siendo que es un diseño de la tía Charlotte.
Menciono Aki mirando bajar por las largas escaleras a su hermana pequeña, quien usaba un vestido de botones azul acompañado de zapatos de tacón bajo cerrados y un listón en el cabello como adorno.
-Veo que también tuviste que cambiarte.
Menciono Sakuno señalando el traje que llevaba puesto su hermano.
-Bueno, aquí no se puede estar vestido como en un día de campo a menos que vayas a un día de campo.
Bromeo Aki tratando de animar a la joven.
-Lamento todo lo que está ocurriendo, especialmente cuando fue de improviso, pero creí que si te daba más tiempo para pensarlo lo rechazarías.
Dijo sincero.
-Ese bien, siempre supe que esto podría pasar en algún momento. Solo que no espere que tan pronto.
Trato de calmarlo la castaña.
-Tengo que decirte que aquí todos a diferencia de Japón me conocen por mi otro nombre y mi apellido también cambio.
-Entonces supongo que debo acostumbrare a llamarte Matthew Fernsby, en lugar de Ryusaki Akihiko.
Respondió Sakuno.
-Bueno, al final fue de gran ayuda que Mamá decidiera ponerme ambos nombres.
Señalo el rubio recordando sus quejas hacia su madre al no entender el porqué de su nombre tan peculiar, después de todo no es común en Japón no era común escuchar un Ryusaki Matthew Akihiko.
-Al final siempre eliminaba el Matthew y solo dejaba el Akihiko.
Sentencio el joven con nostalgia.
- I´m sorry for the interruption, but the Sir tell me that you can pass inside to office with him.
Interrumpió una de las sirvientas señalándoles la entrada a la oficina de su abuelo.
-No te preocupes, estaré contigo.
Dijo el rubio sujetando la mano de la joven con fuerza al verla tensarse.
- ¿Sabes el significado de la flor Asagao?
-No estoy familiarizado con el lenguaje de las flores.
Respondió Aki ante la súbita pregunta de Sakuno.
-Mayormente es aceptado como vinculo de amor, pero tal y como indica su nombre en inglés, Glory morning, para ello es necesario el rocío de la mañana. Por ello, se trata de una flor muy fugaz, lo que hace referencia a los amores de verano, o a las historias de pasión que, siendo muy apasionadas, tienen los días contados debido a su propio carácter fugaz.
Explico la castaña mientras caminaba hacia el lugar de encuentro.
-¿A qué viene eso?
-Solo espero que la interpretación sea la que yo deseo.
Respondió casi como una súplica hacia el cielo la joven mientras ingresaban a la habitación.
