Nuestro Destino. "El Hilo Rojo del Destino"
Epilogo Parte 1.
"Después de tú partida, el hilo rojo que nos unía lo use para coser las heridas que habías dejado en mí Corazón"
{Daniel Spiegel}
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Cuantos años habían pasado desde aquella noche...pues ya han sido varios, y, aun así, seguía teniendo esas imágenes tan frescas como si hubiesen sido ayer, pero la realidad es que hace mucho que sucedió, solo que a veces...para esas fechas ... se ponía nostálgica, y aun después de años mantenía el mismo sentimiento de esa vez.
Aun reinaba la paz y después de tanto aún seguía perdurando.
Se encontraba descansando como era ya costumbre desde hace algún tiempo atrás, estaba en su pequeño jardín.
A veces no terminaba de comprender porque le relajaba tanto trabajar en él, quizás era por el color de varias de sus plantas, el color de sus hojas... le recordaban de cierta forma a él…lo comparaba constantemente con el color de sus ojos...y ese olor a menta fresca…aun después de tanto podía sentir ese agradable aroma y eso era suficiente para relajarla como lo hacía.
—Oh así que aquí estabas. -dijo una joven voz fémina.
—¿Claro, a donde más podría estar? -
—No lo sé...mmm...tal vez divirtiéndote por ahí, quizás. -sonrió.
—A mi edad...-río por lo gracioso del comentario.
—Vamos, tampoco es que fueses tan vieja. -levemente frunció el ceño.
—Disculpa, pero es que no pude evitarlo, y bueno, ¿qué te trae por aquí? ... Hace años no sé nada de ti…-
—Pues digamos que he estado ocupada, ya no hay tanta diversión como antes…-dijo con tono aburrido —y el capitán ahora si esta encima mío viendo que haga el trabajo…lamento no poder visitarte antes-
—Jajaja pobre Hitsugaya-kun- río graciosamente. —Y por lo otro no te preocupes, sé que tu trabajo es primero. -
—Pobre de mi!, querrás decir- hizo un puchero, tratando de mostrar molestia, pero era obvio que era todo lo contrario.
—Y dime como van las cosas entre Hinamori-chan y Toushiro-kun?-
—¿Estas consciente que ellos son más viejos que tú, y los tratas como pequeños? -
—No puedo evitarlo, a estas alturas de mi vida a todos los veo como pequeños jóvenes, incluso tú, Rangiku-san- le dedico una sonrisa cálida.
La rubia camino, se sentó en el columpio grande que estaba en la entrada del jardín, quedando cerca de la mecedora donde se sentó hace un rato la dulce mujer de cabellos ahora mudando de un color naranja a un entrañable otoño...
La rubia la observo detenidamente, cuanta nostalgia le traía esa mujer, su amiga de años, se sentía un poco mal por haberla abandonado durante tanto tiempo, y más para esas fechas, ya que ambas tenían en común lo sucedido, ellas contaban los años que habían transcurrido después de haber perdido a su ser amado y aun así con todo el dolor, supieron reponerse y seguir adelante, cada una con sus propias vidas.
—Ambos están bien, diría que, a paso lento, pero ellos prefieren hacerlo de esa manera, incluso Renji y Rukia no tardaron tanto para su boda. -
—Bueno, no puedes culparlos, aun son jóvenes, si los comparas con Kuchiki-san y Abarai-san-
—jajaja tú crees - rio y luego suspiro —Y dime, como estas tu Orihime, que tal se ha portado Ichigo todo este tiempo, ¿y qué me dices del pequeño Kazui? -
—Ichigo se ha portado muy bien…no hay nada de que quejarme, y Kazui-kun, ya no es un niño para llamarlo así...está terminando la preparatoria y creo...que hasta ya tiene novia…-río dulce.
—Escuche algo de eso, no me lo creí cuando me lo dijeron, y vaya que me han contado que es un muchacho muy apuesto, que se parece mucho a Ichigo cuando era joven, solo que no tiene su genio, sino el tuyo…-
Ella sonrió, le alegraba saber que su hijo se había convertido en un buen muchacho.
—jajaja- rio por lo bajo —si la verdad es que es un chico muy popular y estoy feliz que sea un muchacho de bien…-Orihime giro su vista a su amiga que ahora lucía un cabello corto hasta los hombros, tal cual lo tenía desde la guerra sangrienta de los mil años...
—Y dime…Rangiku-san…ya lo encontraste? -le miró fijamente.
La rubia se quedó viendo a su amiga mientras su rostro se tornó melancólico, desvió su mirada y mostrando un semblante triste.
—No aun no…a pesar de que he esperado por tanto no lo he encontrado aún…-un suspiro cansado salió de sus labios —…sabes...estoy terminando por creer que tal vez no estamos destinados...-levanto su mano para observarla segundos después volvió a bajarla.
—No digas eso...mírame a mí, sabes que he esperado muchas vidas... y esta no será la excepción...tengo la esperanza que lo volveré a ver...-
—Admiro tu determinación- se relajó y la miro detenidamente.
—No es eso, simplemente es el cariño especial que le tengo. -
—Así que…aun lo amas?... a estas alturas dime, que es Ichigo para ti?, y sin secretos…somos viejas amigas como para guardarte la respuesta después de tanto...-
Orihime la miro por un momento para luego reír sutil —Claro que no guardo secretos para ti...-giro su vista de nuevo a su jardín cerro sus ojos un momento y comenzó a hablar —Jamás deje de amarlo como lo he hecho siempre...el problema no es ese...a Kurosaki-kun, también lo quiero, y lo he llegado a amar durante todo este tiempo de una forma que no pensé que pudiera hacerlo...pero aun así...el amor que guardo por Ulquiorra de alguna manera es tan diferente...no sé cómo ponerlo en palabras...pero lo que sé es que este sentimiento jamás ha desaparecido...y gracias a eso es que tengo la certeza que lo volveré a ver...- Orihime se levantó de su silla y llego hasta donde estaba su amiga, le tomo las manos y después la abrazo de forma maternal... —Veras que vas a encontrarlo pronto...quizás antes quizás después...solo debes esperar...porque...sé que ese lazo que vi entre ustedes...es el mismo que me une con Ulquiorra...-
—Gracias Orihime...-correspondió a su abrazo.
Era una bella tarde que auspiciaba el inicio del invierno, la brisa hacía sentir agradable el ambiente...
—Mamá! ¡Ya regresé!-se escuchó desde el interior de la casa.
—Aquí estoy cariño...-
—Mamá mira voy…Ah! Lo siento...no sabía que había visitas…-Un joven muy apuesto, cabellos naranjas, perfil afilado, pero de dulce mirada llego ante las mujeres. —Buenas tardes. -hizo una reverencia.
—Oh pero que guapo te has vuelto...-sonrió Rangiku.
—Eh?!…disculpe...-el rubor subió rápidamente a sus mejillas haciéndolo tensar nerviosamente.
—jajajaja eres igual que tus padres…incluso te pareces a Ichigo de esa forma jajaja él se ponía igual de nervioso que tú a esa edad! Jajaja- la rubia siguió riendo mientras el joven la miraba desconcertado.
—Conoce a mi padre?!- la miro desconcertado, como podía decir que lo conocía de la preparatoria? ¿No se veía tan joven pero tampoco era de la edad de su madre…entonces cómo?
—Rangiku-san déjalo, no seas cruel…- la mujer mayor miro a su hijo —Kazui-kun, acaso no recuerdas a Matsumoto-san? recuerda de donde viene ella, así que no debe asombrarte que conozca a tu padre cuando él era aún adolescente.
—Matsu...Rangiku-chan! ¡¿Es usted?!- sus ojos se ampliaron a la sorpresa —quiero decir, cuanto tiempo sin verla! -sonrió ampliamente.
—Si, igual yo estoy sorprendida de ver en el chico que te has convertido. - se levantó y llego hasta donde el pelinaranja para darle un fuerte abrazo. —y veo que también has crecido. - decía mientras ahogaba en su típico abrazo al chico que luchaba por tratar de respirar.
—Emmm...Kurosaki-san…es un mal momento? -
—Uh?!- todos giraron sus rostros ante la voz de cierto jovencito que se escuchó cerca de la puerta, claramente podría andar entre los diez o doce años…pero lo más impactante más para las féminas no fue eso, sino el enorme parecido que tenía con alguien...
—Ah! discúlpame...ven te presentare...- tomo de los hombros a chico y lo colocó frente a ellas —Mamá, Rangiku-san - las miro a ambas —les presentó a un amigo, se llama Ichibaya Gin, es un chico de la secundaria en la que ayudo por las tardes, mamá recuerdas que te conté que estoy en el programa de enseñar acerca de robótica, pues él quiso venir a casa y aprender un poco más...está bien que lo haya traído conmigo?-
—Gin...?- hablo por lo bajo aun estupefacta Matsumoto.
—Cla...claro hijo…Mucho gusto Ichibaya-san…- dijo Orihime mientras se levantaba e iba acercándose al niño.
—Oh! No se moleste- sacudió sus manos el chiquillo —el placer es todo mío, y lamento molestar, pero le pedí a Kurosaki-san si podía ayudarme con mi proyecto que tiene que ver con robótica...-sonrió el joven.
—Ichibaya-kun, ya te dije que no me digas Kurosaki-san…basta con que me llames Kazui...-le pico la mejilla el pelinaranja.
—Auch! eso duele- quito la mano de su amigo —y tú también deja de llamarme Ichibaya, hagamos un trato, yo te llamo por tu nombre y tú me llamas por el mío, ¿vale? - se cruzó de brazos.
—emmmm...está bien- extendió su mano Kazui- tenemos un trato. -
—Sí!, ah y también pueden llamarme así ustedes Kurosaki-sama y uh?...-
—No te preocupes Gin-kun, llámame Orihime también y ella. -jalo a su amiga para ponerla frente al niño, la rubia no había dejado de ver al pequeño que ciertamente tenía un gran parecido a él, su piel clara, cabello plateado, ojos rasgados, sonrisa llamativa, pero…sus ojos...aún faltaba ver de qué color podrían ser… —ella es Matsumoto, Rangiku Matsumoto. -
—Ran...giku? -el chiquillo abrió sus ojos mostrando el bello color que poseía, eran azules...cuando escuchó el nombre de la rubia, no entendía porque su pequeño corazón tuvo un vuelco, sintiendo por primera vez una agradable calidez dentro de él y menos comprendía porque empezó a palpitar acelerado…sus mejillas se colorearon rápidamente y empezó a balbucear de manera veloz, cosa que le hizo ver muy gracioso y tierno a la vez —Ah! Disculpe mis modales, es un placer conocerlas, perdón si pregunto… pero —se dirigió a la rubia —¿... nos hemos visto antes en algún lado? es que su rostro se me hace familiar y uh?!...está bien? ¿porque llora? le he hecho llorar yo?!-angustiado le hablo el pequeño.
—Gin...-susurraba Matsumoto no podía simplemente creerlo, era él!, en verdad era él...conservo no solo su apariencia sino también su nombre solo por ella...aun con el problema de la edad, no podía dejar de pensar que al fin, lo tenía frente ella, rápido seco sus lágrimas y finalmente hablo —No...no te preocupes, el placer es todo mío...Gin...-una sonrisa dulce coloco en sus labios, extendió su mano hacia el chico en muestra de saludo.
—Fiu! Que alivio- se rasco la cabeza nervioso —pensé que quizás hice algo mal y la hice llorar…también es un placer conocerla Ran-san...-correspondió el saludo y ambos al estrechar sus manos sintieron una corriente eléctrica recorrer por todo su cuerpo.
Ambos lo que no sabían es que ahí nacería una bonita amistad, que quien sabe…en un futuro podría llegar a convertirse en algo más…o eso es lo que pensaba Orihime, quien no perdió de vista lo tenue que se veía el color rojo del hilo del destino que unía a Rangiku y Gin, un amor que años atrás fue abruptamente cortado, aun cuando ambos sabían lo que sentían... pero su orgullo y su idea de estar en el lugar que correspondía había puesto un enorme muro entre ambos, tanto que solo hasta el final ellos pudieron entender aquel amor que nació entre ellos desde pequeños…y que lastimosamente jamás se pudo concretar…pero…ahora era posible que si...tal vez con el tiempo algo hermoso como el amor volvería a nacer...
—Me alegro por ti Rangiku-san…- hablo por lo bajo Orihime al ver la amena platica que empezaban a tener su amiga y la reencarnación de Ichimaru Gin...
—¿Dijiste algo mamá? - pregunto curioso Kazui al ver la expresión de su madre y escuchar que balbuceaba algo.
—Eh?! ...no...no es nada, solo pensé lo mucho que me alegra tener visitas...-se acercó a más a ellos —Gin-kun, porque no nos acompañas a merendar, justo iba a preparar galletas, ¿qué me dices? -
—Eh?! ¿Galletas? ¡¿Es en serio?! ¡¿Puedo acompañarlos Kazui-san?!-alegre esbozo el muchacho.
—Claro!, no veo el problema, ¡ah! Solo no olvides llamar a tus padres y decirles que llegarás tarde, te llevare a la estación para que no tengas problemas, de acuerdo...- término de hablar el pelinaranja.
—Claro! -giro inmediatamente a la rubia —Ran-san tú te quedaras también ¿verdad? ¡Ven vamos adentro que ya estoy saboreando esas galletas! - le tomo de la mano y la jalo hacia dentro de la casa.
—Si...ya voy...espera...- torpemente pero muy alegre siguió al chico Rangiku... —Gracias Gin por regresar...-susurro la rubia.
Y así todos entraron, pasaron las horas y todos reían muy animados, la conexión entre Rangiku y Gin no se hizo esperar ambos congeniaron tan bien, como si de siempre hubiesen sido amigos, aunque para Orihime era lo lógico, ambos vivieron tantas cosas juntos que era natural que sin pensarlo su esencia se acoplara rápido a su alma gemela...
—"Así como ellos...espero que congeniemos también nosotros Ulquiorra...espérame sé que te veré nuevamente"- se dijo para si la mujer mayor.
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Años más para algunos, años menos para otros, pasaron otros diez años más, pero ahora la casa, los muebles, todo empezaba a carecer de calor, ya casi era la hora de partida de alguien que hizo mucho por su familia, de alguien que supo hacer amigos sin proponérselo, después de estar completamente sola a estar rodeada de todos aquellos que le aman, es doloroso ver como pierdes a esa persona, despedirse lo es aún más, saber que ya no volverás a ver esas sonrisas, esas ocurrencias, esas alegrías de quien ha sido parte fundamental en tu vida...
Eso, es lo que se llama dolor...
—Está bien así?, ¿no quieres que te acomode mejor la almohada? -
—Gracias, así está bien... -a duras penas se oía los susurros de quien estaba comenzando a dejarlos en esos momentos —Ichigo, gracias por todo...-
—No tienes porque- tomo la pequeña mano de su esposa —me has hecho el hombre más feliz, me diste un hijo hermoso y hemos tenido una vida muy bella y maravillosa, yo soy el que debo agradecerte...-dijo con un rostro que mostraba sentimientos encontrados, melancolía, resignación, impotencia... —lamento no haberlo descubierto a tiempo ...-se recriminó una vez más.
—No digas eso... Ichigo... sabes... siempre me pregunte como seria esta etapa, como seria despedirte de todos tu amigos con una sonrisa, y al final... logre saberlo, ya me despedí de todos y les agradecí que siempre estuvieran ahí... en especial tu Kurosaki-kun...- se le empezaba a dificultar el habla y hacia pequeñas pautas para lograr tomar aire y seguir —no quise preocuparte por esto, no lo creí necesario… pensé que solo bastaría descansar un poco y ya...-
—sí, pero...- Orihime rogo con la vista el poder continuar.
—...ninguno de nosotros hubiera imaginado lo que pasaría, dime ¿quién lo pensaría?… nadie imaginaba el efecto secundario que…-su voz se tornaba más cansada para seguir el ritmo de la conversación —...que traería al usar mis poderes y la Hyogoku... pero no… no me arrepiento en nada el haberlo usado... sí era para salvarlos... no me arrepentiré nunca...-
—Siempre fuiste alguien excepcional y esa parte de ti es por la que termine enamorándome- la miro dulcemente.
—Gracias por estar a mi lado... hacerme sonreír... tú y todos los demás…-
—No Orihime, tú me hiciste el hombre más feliz, y no solo a mí, sino a todos aquellos que te rodearon, los encantaste con tu inocencia, con tu dulzura, y ahora estamos retribuyendo solo un poco de lo mucho que tú nos diste… eso es lo que significa la amistad y el amor...estar juntos hasta donde la vida lo permita. -
—Gracias...-
—Es solo que siento impotencia… saber que no solo eran tus poderes los que se estaba perdiendo… sino que… te estuvo drenando de tu energía vital durante todo este tiempo… como médico jamás encontramos nada con Ishida, pero cuando te llevamos a la sociedad de almas para tal vez que nos dieran algún indicio de lo que sucedía, jamás imagine que Urahara y Mayuri trabajaran juntos para descubrir lo que nadie sabía hasta ese entonces- le miro con mucho dolor, frunció el ceño y apretó un poco mas su mano —Aizen fue un estúpido, nunca podre perdonarle el daño que te hizo… lo que te ha estado pasando solo ha sido por su culpa…- apuño su otra mano aún con molestia visible.
—Déjalo por la paz, ¿sí?, de cualquier forma… ya no hay nada más por hacer-
—Pero…-
—Ichigo… basta… quiero irme con una dulce sonrisa a tú lado… no quiero seguir pensando en eso…-
—Es verdad… ya no es momento para eso…- le sonrío a su dulce esposa.
—Gracias cariño… pue… puedes traer a Ran y Gin, quiero despedirme de ellos...-
—Claro...solo no te esfuerces mucho, después de ellos entrarán Kazui e Ichika, de acuerdo- se levantó y dio un cálido beso en la frente de su mujer.
Los años pasan y con ella también pasan todos los momentos tanto bellos como amargos y justo ella estaba reviviendo en su mente todo que lo que vivió en hueco mundo…al lado de Ulquiorra...
—Hime, ¿como estas? - le hablo su amiga de años.
—Bien, Ran- sonrió sutil —sigues igual de hermosa que siempre...estas muy bella junto a él...- los ojos de Orihime repararon en las manos de su amiga estaban entrelazadas con el muchacho que tenía a su lado.
—Hime-san, no se esfuerce tanto, nosotros hemos venido solo para darle las gracias...-giro su vista a la rubia de la que estaba tomado su mano —...gracias por ayudarnos a encontrarnos, gracias por todo lo que ayudó a mi querida Ran, ella tiene todo mi amor y sabe muy bien que no volveré a alejarme de ella otra vez...- levanto las manos de la rubia y las beso, acaricio su mejilla, volvió nuevamente su vista una vez más a la dulce mujer que estaba en cómodamente en cama... diciéndoles adiós a todos aquellos que conoció a lo largo de su vida.
—No tienes porque...ella también cuido de mi hace mucho…así como tú también…lo hiciste…-
—Se lo que quiere decir...y para mí fue todo un honor…disculpe si alguna vez llegue a ponerla en aprietos...-
—Para nada…si no hubiese…sido por ti...creo que…hubiera muerto de aburrimiento ahí…gracias por todo Gin-kun...-el solo sonrió ante lo dicho.
—Amiga...Hime...-se acercó a la cama —espero, de verdad espero...-las lágrimas se hicieron presentes —espero que llegues a encontrarlo y sobre todo que lleguen a amarse más que nada…y por favor si es posible si me encuentras también, no dejes de ser mi amiga…por favor...-
—Claro Ran...te prometo que seguiremos siendo muy buenas amigas...- miro de nuevo al muchacho que hoy por hoy estaba rondando los 23 años...
—Ahora…solo...prométanme…que siempre estarán juntos…de acuerdo…Gin...Rangiku...deben prometer que no habrá más …secretos y que de ahora en adelante serán felices…-lagrimas empezaron a rodar por sus mejillas, la pareja se acercó más a Orihime y cada uno deposito un suave beso en la frente de ella.
—Lo prometemos…-dijeron ambos —descansa ahora mi querida Orihime- se despidió Rangiku mientras iba saliendo de la habitación.
Antes de salir Gin volvió a acercarse a ella —Se que él te espera…te ama tanto, aun con todo en contra suyo, hizo todo por protegerte hasta el final… de todos y hasta del mismo Aizen...ve con él Orihime y se feliz tú también- tomo una de sus manos y la beso delicadamente —hasta siempre mi muy buena amiga...-
—Gracias y hasta siempre Gin...-sonrió al chico cuando este salió de su alcoba.
Cuanto había disfrutado al lado de ellos, ver como ambos recobraban ese brillo en sus ojos...ver como volvían a enamorarse uno del otro...incluso recuerda lo serio del caso cuando la madre del chico se dio cuenta que la mujer con la que estaba saliendo su hijo era mayor que él...lo único que no sabía era que tanto...juraría que si se llegaba a enterar de la verdadera edad de su amiga, es posible ahí mismo tendría que llegar Toshiro-kun para llevársela directo al otro mundo...por gracioso que parezca el pensarlo, tampoco es que llegase a ser divertido...
—Mamá? -
—Kazui…-
—Hime-san?-
—Ichika…-
—¿Qué tal te sientes madre? –
—Pues, no puedo decir que mejor… pero tampoco estoy peor…- rio por lo bajo.
—Jamás dejare de amar ese buen humor tuyo… gracias por siempre hacer que riera con cada travesura que hacíamos juntos… siempre fuiste mi mejor ejemplo-
Orihime al escucharlo comenzó a llorar, escuchar de los labios de su mayor orgullo, lo mucho que la amaba y apreciaba, nunca dejaba de ser conmovedor.
—Kazui, no hagas llorar a tu madre… discúlpelo Orihime-san, él es como usted, sensible hasta la medula-
—Descuida Ichika, solo necesito pedirles un favor a cada uno y luego a ambos-
—¿Un favor? - pregunto Kazui mientras se limpiaba las lagrimas que comenzaban a bajar por sus mejillas.
—Si… por favor, no dejes solo a tú padre… sé que están Karin y Yuzu, pero el también necesitara fuerzas para seguir… y tú debes dárselas hijo…-
—Claro mamá…-
—Lo conozco tan bien, que querra pasar entre si trabajo y con la sociedad de almas, solo para no ver pasar el tiempo, y eso al final, incluso es malo para su salud-
—No se preocupe Orihime, le diré a mi madre, ella sabe muy bien cómo manejar a Kurosaki-san- hablo la pelirroja, mientras tomaba por los hombros al joven que estaba a su lado.
—Gracias… se que Rukia-san, le ayudara mucho-
—Ichika… cuida mucho de Kazui, es mi mayor tesoro, y ahora pido que lo cuides y lo ames, mas de lo que yo he hecho hasta ahora-
La pelirroja se sonrojo con fuerza —claro… - miro a su novio —prometo siempre estar para él y cuidarlo-
—Muchas gracias, ahora, a ambos solo puedo pedirles, que se amen, se respeten y que siempre estén juntos como equipo y como la pareja que son…- Orihime levanto su mano, y la coloco encima de la de Kazui y busco la de Ichika, para juntarlas, puso sobre ellas un collar con un dije, este era su antiguo Shun Shun Rikka, o por lo menos uno de ellos, después de perder sus poderes siempre lo cargo encima, para recordar que con ella estuvieron sus guardianes por años, hasta el último momento.
—Pero…-
—No digan nada… es mi regalo de bodas, lamento no poder estar ahí… pero sepan que deseo de todo corazón que les deseo todo lo mejor…-
—Gracias madre… gracias…-
—Ya lo sabes… bueno… será mejor que finalice con Ichigo, puedes hablarle a tu padre…-
—Esta bien…- el pelinaranja se levanto de la cama donde estaba sentado, se acerco a su madre, y con toda la delicadeza la abrazo y le dio un beso lleno de amor en su mejilla —Te amo madre, gracias por todo lo que has hecho por mi… jamás te olvidare…-
—Y yo también te amor mi querido hijo… siempre estaré velando por ti… nunca lo olvides…- a pesar del dolor que le causaba, curvo sus labios en forma de sonrisa, para solo mostrar que todo estaría bien…
Tanto la Ichika como Kazui dejaron la habitación.
"No pierdas la esperanza… el final… solo es el comienzo…"
Una brisa cálida entro por la ventana, meció los cabellos de la mujer que estaba en cama, ella miro hacia el exterior, la nostalgia se observaba en su rostro.
—Así que… ahora voy a seguirte… - susurro bajo — te buscare… cueste lo que cueste…-
Ichigo entro nuevamente a la alcoba, observo como ella miraba por la ventana, se veía en paz… sabia que ese era el final… pero agradecía el tiempo que la tuvo a su lado, que pudo disfrutar una maravillosa y hermosa historia de amor a su lado.
—Amor…-
—Ichigo…-
Él se acercó, se sentó en la cama, junto a ella, y tomo su mano…
—Ya es hora…- dijo ella
El abrió sus ojos… pero luego la miro con ternura —nunca se esta preparado para esto, a pesar de haber luchado tanto, jamás sentí tanto miedo como ahora Hime-
Ella levanto su mano, y acaricio el rostro de su esposo, limpio el rastro de lágrimas que tenía —nadie nunca está preparado…-
Este tomo su mano, y la beso —He sido el hombre mas dichoso a tu lado… jamás olvidare lo que has significado para mi Hime…-
—Gracias… tú también has sido mi todo durante mucho tiempo… y ahora puedo irme tranquila sabiendo que estarás bien… tenemos unos buenos amigos… se que te dejo en buenas… manos… - cada vez su vos se iba apagando.
—Orihime…- Ichigo comenzó a llorar, viendo como su dulce luz se iba apagando —mi Hime…-
—I…Ichigo… -
—Ve con él… espero seas muy feliz, así como yo lo fui contigo… te amo mi dulce estrella-
—Y yo te amo a ti… mi querido… Ichigo… mi… gruñoncito… amado…- sus fuerzas la estaban abandonando… —Te ame como… a nadie… en esta vida…-
Ichigo se acercó al mueble que estaba cerca de la cama, abrió el cajo y saco algo, tomo la mano de su esposa, y coloco la pulsera que Orihime guardo con mucho amor durante tantos años, él logro que pudiesen colocarle como adorno uno de sus prendedores de Shun Shun Rikka, entendió hace mucho que era la pulsera que Ulquiorra le dio cuando fue a Hueco Mundo, así que como regalo —Ve a su lado… debes buscarlo… a pesar que sigo sin entender lo del Hilo Rojo del Destino… estoy seguro que él te sigue esperando… así que no demores mucho y búscalo… amanse como jamás nunca lo han hecho antes… solo no olvides lo mucho que también te ame… hoy y siempre…-
—Ichigo… gra… ci… as… te… amo- sonrió con suma dulzura y tranquilidad —adiós- y con ello su último aliento de vida.
—Adiós Orihime- beso su frente… y comenzó a llorar con mucha fuerza, sobre el cuerpo sin vida de quien alguna vez fue su persona mas amada y esposa —Ulquiorra… cuídala por mi… por favor… cuídala siempre-
Un grito desgarrador se escucho en la segunda planta, dando la noticia a todos en aquella sala, que la dulce y tierna mujer, Orihime Kurosaki u Orihime Inoue como la conocieron desde el principio, ya había partido de ese mundo, hacia un lugar mejor… al fin estaba descansando, y ella merecía irse en paz.
"Un hilo rojo, invisible, conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, a pesar del tiempo , del lugar, a pesar de las circunstancias. El hilo puede tensarse, o enredarse, pero nunca llegara a romperse."
—"Espero verte pronto Mujer…" un susurro que voló por el viento, quedo como eco viajando atreves de la ventana.
