El matrimonio de Phichit y Seung llegó, Yuuri estaba más nervioso que su amigo mientras lo ayudaba a arreglarse en una de las habitaciones del hotel donde harían el casamiento— tranquilo, Phichit, debes tranquilizarte… todo saldrá bien créeme.

Yuuri… —el moreno estaba tranquilamente sentado frente al espejo del tocador.

De verdad, si no estás tranquilo te sentirás mal —el japonés caminaba de un lado a otro por la habitación.

Yuuri…

¡Tranquilízate, Phichit! —Yuuri agarró a su amigo de los hombros, zamarreándolo un poco.

¡Yuuri! —El japonés se detuvo ante el grito del moreno— ya cálmate, estoy bien —dijo en un tono tranquilo— todo saldrá bien.

Yuuri al ver la sonrisa radiante en el rostro de Phichit se calmó un poco. Sabía que todo estaba bien, pero se sentía nervioso aunque nada iba a cambiar mucho, el moreno seguiría viviendo con Seung como hasta ahora, la única diferencia era que iba a haber un papel que dijera que se pertenecían el uno al otro. Eso sonaba tan hermoso, le hubiese encantado… no importaba ahora, su amigo iba a casarse y su mente, corazón y alma debían estar con el moreno, apoyándolo.

Ambos suspiraron profundo— ¿Cómo me veo? —preguntó Phichit al mismo tiempo que tomaba su celular y se sacaba una selfie.

Te ves muy atractivo —Yuuri sonrió, su amigo se veía realmente bien, el traje formal blanco hacía resaltar su tono de piel acanelado.

Ahora no, Yuuri. Recuerda que voy a casarme… no puedo huir contigo —dijo Phichit entre risas. El japonés también rio un poco ante el comentario.

El moreno le hizo una seña a su amigo para que se acercara y así sacarse una foto juntos. En realidad ya había sacado bastantes ese día, desde que se levantó, cuando Yuuri fue por él, al comenzar a arreglarse y cuando terminaron. También le sacó unas cuantas fotos a Yuuri mientras lucía desesperado caminando por la habitación, cuando los nervios lo invadieron.

Phichit sabía que Seung era el hombre de su vida y que este solo era un paso más, nada cambiaría entre ellos. Seguirían con sus rutinas diarias, dormirían juntos por las noches y se apoyarían cuando lo necesitaran, la diferencia para el moreno, aparte del papel, era que podrían adoptar y ese era un sueño que tenía desde hacía algunas semanas, el ser padre.

Por otro lado, en otra habitación del hotel se encontraba un Seung con su traje negro y muy nervioso, aunque no decía mucho, caminaba de un lado a otro, veía la hora, se sentaba, se paraba, volvía a caminar…

¡Ya basta! —Yuri ya se estaba cabreando ¿Por qué tenía que el calmar los nervios del novio? El no servía para eso, si esto seguía así le rompería las piernas para que no pudiese caminar— siéntate de una vez que aun no es hora ¿Entendiste?

El pobre Seung asintió con la cabeza y se sentó en el sofá de la habitación—lo siento, es que ¿Y si dice que no? —se agarró la cabeza con ambas manos, cubriendo sus ojos.

Yuri lo miró incrédulo— ¿Es en serio? —Seung solo asintió— mira, si él no quisiera esto ¿No crees que te lo habría dicho antes? ¿Para que esperaría hasta ahora? —Yuri seguía pensando en cómo los humanos podían ser tan tontos.

Tú no lo entiendes, en estos momentos es cuando las personas se replantean si de verdad quieren pasar el resto de su vida amarrados a alguien, además de pensar en si esa persona es lo más importante para ti o no —el coreano se había levantado, pero esta vez se quedó quieto mirando al rubio.

¿Y qué pensaste tu? —preguntó con simpleza, recibiendo solo un "¿Eh?" como respuesta— que si todos se replantean las cosas ¿Qué pensaste tu? —apretó los dientes para no soltar un improperio o Yuuri lo mataría cuando se enterara. Tenia ordenes explicitas de calmar y ayudar al novio, no de dejarlo peor.

Pensé muchas cosas… —se detuvo un momento intentando buscar las palabras adecuadas— pensé en que quiero formar una familia con él, que lo amo y que quiero envejecer junto a él —suspiró y se sentó más calmado, tirando su cabeza hacia atrás y mirando el techo de la habitación— quiero que adoptemos un niño y lo criemos juntos, que discutamos porque pasa mucho tiempo con Yuuri —soltó una pequeña risa— aunque sé que entre ellos no hay nada, cuidarlo cuando se enferma, esconderle el teléfono cuando quiero su atención —sonrió con nostalgia, recordando las veces en que Phichit buscaba su teléfono desesperado y él se hacía el desentendido, distrayéndolo con conversaciones, películas, caricias y besos.

¿Le escondes el teléfono y no te ha matado? Wow, debe amarte mucho —dijo Yuri con sinceridad y Seung se sentó erguido en el sillón, observando fijamente al rubio, pensando que tenía razón— ¿No crees que él piense lo mismo?

Gracias —dijo sincero el coreano, increíblemente se sentía más tranquilo. Seung no era bueno relacionándose con la gente, pero Phichit había llegado a su vida irrumpiendo sin cuidado, hablando con él aunque no le respondiera y acercándose aunque él se alejara. Si su moreno lo había buscado a él, no había posibilidad de que su respuesta fuera "no" ahora.

Llegó la hora pactada, el lugar era grande y estaba repleto de personas conocidas, familiares, compañeros de trabajo y amigos de ambos. Seung y Phichit decidieron encontrase en la entrada del lugar y caminar juntos de la mano hasta llegar donde el juez que los declararía un matrimonio.

Phichit estaba ahí de pie junto a Yuuri conversando, cuando pudo ver por sobre el hombro de su amigo como Seung se acercaba seguido del rubio humanoide, los ojos del moreno se iluminaron a la par con los de su pareja, podían ver la felicidad del otro. Apenas se encontraron entrelazaron sus dedos, entrando al lugar donde se escucho un gran "aww" de parte de los invitados. La ceremonia se pasó rápida mientras Phichit pensaba en sacar fotos, pero Yuuri le había requisado el teléfono. El moreno solo dejaba que dos personas tomaran su preciado aparato: su prometido y su mejor amigo.

Se besaron los novios finalizando con la ceremonia, dando el aviso de que era hora de dirigirse a la recepción que habían programado. La pareja de recién casados fueron felicitados por todos y estos recibían cada buen deseo con una sonrisa y un "gracias", felices de que tantas personas se preocuparan de su felicidad.

Comenzaron con el vals de los novios, los cuales bailaron una canción completa ellos solos en medio del lugar, siendo observados por todos, aunque ellos se sentían en su propio mundo, uno en el que solo estaban los dos viéndose a los ojos y ansiando que llegara la noche de bodas para poder disfrutarse mutuamente.

A la siguiente pieza musical se unieron los Yuris, bailando junto a la pareja principal. En un momento determinado Yuuri quedó bailando con Phichit, aunque el coreano y el moreno se negaron a bailar entre ellos y se limitaron a observar por unos segundos. Segundos que fueron interrumpidos por un JJ agarrando a Seung para bailar y Otabek invitando a Yuri. Seung acepto bailar con "el rey" y al rubio ni le molesto hacerlo con Beka, puesto que eran amigos, aunque a Yuuri no le gusto mucho la iide sintiendo celos en la distancia. Phichit rio al darse cuenta de esa mirada matadora que le daba su mejor amigo a la pareja de humanoides y no encontró mejor idea que…

¡Oye, Yuri! —el rubio observó al moreno que llamaba su nombre.

Gracias por este regalo de bodas —dijo con una sonrisa maliciosa, al mismo tiempo que besaba a Yuuri en la comisura de sus labios— ups, creo que no le atine a la mejilla —rio.

En menos de un minuto el rubio ya tenía a Yuuri del brazo y el mismo Phichit se encontraba entre los brazos de su amado, quien se encontraba detrás de este. El moreno miró por sobre su hombro para decirle "te amo" a Seung mientras sonreía fingiendo inocencia. El coreano solo suspiró, sabía el trasfondo de las acciones de su esposo, pero eso no significaba que no sintiera celos y no fuera a reclamar lo que era suyo.

Seung volteó a su pareja para besarlo suavemente en los labios— compórtate —le susurró mientras sentía como su moreno apoyaba la cabeza en su hombro y asentía.

Por otro lado Yuri había arrastrado a su humano lejos del tumulto de personas— ¿Qué se supone que paso ahí? —preguntó enojado el rubio.

Ah, me viste… pensé que estabas ocupado con tu "amigo" —respondió el japonés sin intención de esconder sus celos.

Yuri abrió los ojos por la sorpresa ante la respuesta del otro— ¿Estas celoso de Beka nuevamente, cerdo? —rio un poco, solo para darse cuenta de su error al ver el rostro enojado de Yuuri.

¿Tú qué crees? —Preguntó molesto— ¿Qué pasa si voy y bailo con Chris?

El estaba muy acaramelado con Richard, así que no creo que aceptaría bailar contigo, cerdito —Yuri quería ver hasta dónde podía llegar su humano enojado, no era habitual que demostrara su enojo o celos tan abiertamente— además tu sabes que Beka y yo-

¡Ja! "Beka" —dijo en tono de burla— pues vete con tu "Beka" —fingió las comillas con sus dedos— yo me largo.

Yuuri dio media vuelta y se dirigió a la fiesta, pero antes de que pudiera entrar los brazos del rubio lo envolvieron por la espalda— ¿De verdad quieres que vaya con Otabek? ¿Es una orden? —su tono de voz era triste, Yuri pensó que el azabache actuaria igual que él y haría algo, pero no que simplemente se iría.

Yuuri pudo sentir la tristeza en su voz, no quería eso pero ¿Qué más podía hacer? Sabía que entre Yuri y Otabek no había nada, pero no podía evitar sentir celos y querer arrancar del lugar antes de que naciera en él el deseo de matar a todo aquel que se acercara a su rubio. Porque Yuri era suyo y no dejaría que nadie lo tuviera de la misma forma en que lo tenía él.

No quiero —respondió bajito— eres mío y no quiero que alguien más este contigo, ni siquiera un baile.

Entonces no me dejes —era extraño para Yuuri escucha al rubio mostrándose débil, quizás se debía a que estaban avanzando en su relación. Parte de la vida en pareja era mostrarse facetas que no dejarías que otros miraran, en este caso, el lado celoso del japonés y el lado vulnerable del rubio.

No lo haré, lo prometo —se volteó para abrazarlo de repente, rodeando el cuello del rubio. Se sentía bien, el ambiente se sentía íntimo entre ellos.

Yuri observo fijamente a los ojos de su pareja, recordando como Phichit se le acerco con tanta facilidad y estuvo a punto de juntar sus labios con los de su amado. El sentimiento de poseer a Yuuri comenzó a nacer en el, quería tirarlo ahí mismo y tomarlo, como una necesidad propia de él y no de su dueño.

Besó a Yuuri con hambre, tomando la iniciativa y pasando sus manos por debajo de la camisa del otro, sacándole suspiros que él mismo se tragaba entre besos. Esa noche no aguantaron mas, volvieron a la fiesta a bailar un poco, para luego disculparse aduciendo que estaban cansados para poder ir a la habitación de hotel que les habían asignado.

Al llegar se desnudaron lentamente, disfrutando del cuerpo del otro. Esta vez Yuuri no había bebido así que estaba en sus cinco sentidos y eso a Yuri le estaba encantando. Los sonrojos y la timidez repentina que no vio la primera vez, se estaban haciendo presentes.

Se amaron como si fuera la primera vez, lo hicieron lento, conociéndose nuevamente, aprendiendo de las nuevas facetas del otro. Se acariciaron y besaron como si no hubiese mañana, quedando el humano agotado y el humanoide completamente satisfecho de haber logrado ver a Yuuri de otra manera.

Se durmieron abrazados, esperando que la pareja de recién casados lo hubiese pasado igual de bien que ellos.

Continuará…