—Lo siento mucho.
Ella dijo al verla dormir tranquilamente en aquella camilla del hospital, había encontrado él hospital donde estaba internada, aunque se sobresalto cuando Serena despertó lentamente tocando su frente.
—Demonios, me duele todo -gruño aún tocando su frente- y al parecer tengo un poco de fiebre...
—Serena... -dijo preocupada al verla hacer una mueca- ¿pasa algo?
—¡Oh! hola Luna -dijo mirándole con una sonrisa tranquila y suspiro- por lo que veo ya despertaron... No es nada de que preocupar sólo es fiebre, nada mas necesitó mucho reposo.
—Pero Serena...
—Tranquila sólo necesitó reposo, después debo dar algunas aclaraciones con unas personas y debo matar a otras... -Serena gruñó molesta, pero de uno de sus bolsillos de su ropa colocada a un lado y saco los dos cristales- por traerme al hospital mientras me quede dormida...
—El cristal de plata y... ¿otro cristal? -miro asombrada el segundo cristal- ¿hay dos cristales?
—Uno es del Cosmos y él cristal de plata, pero -los apretó contra su pecho suavemente mientras le explicaba- son uno en sí.
—¿Como sabes eso?
—Sólo debes saber que tengo esa información y ya... -se sentó en la camilla dejando colgar sus piernas y dijo levemente- antes que nada, creo que tengo hablar con las chicas y a Darien.
—Si tienes que hablar con ellas -Luna suspiro- ellas están enojadas.
—Sabes Luna -le miro reojo- hace tres años tuve que utilizar parte de mis poderes para algunas cosas de ellas.
—Pero Serena... -Fue interrumpida por la rubia.
—Si me dirás que por mi inmadurez hice esto, no lo quiero escuchar y por favor no me reclames no necesitó regaños después de una fuerte pelea -guardando los cristales nuevamente en su bolsillo y suspiro- no quiero escuchar nada ahora mismo sobre eso.
—Yo... -tartamudeo por el tono la rubia- me voy...
—Esta bien.
Días más tarde.
Serena había salido del hospital ya más recuperada aunque durante esos días las chicas no le hablaban casi, por lo que ese día quiso salir un poco, miro a Sakura y Kero quienes estaban a su lado mirando la televisión.
—Sakura -le llamó y la castaña le observó- ¿podemos salir?
—¿A donde? -pregunto con el ceño fruncido- recuerda que tienes sólo tres días de salir del hospital.
—Quiero salir a estirar las piernas -hizo un puchero- no quiero estar en cama todo el tiempo.
—Son indicaciones del doctor -comento Kero volando frente a ella- dijo que sólo podías caminar a la sala.
—¡Por favor! -suplico con la mirada- sólo vamos al parque con las demás.
Sakura bufo asintiendo, por lo que Serena se levanto con rapidez que provocó un terrible dolor en una de sus heridas.
—¡Ay! -se quejó y Sakura se acercó a ella.
—¡Serena! -le regaño- sabes que no debes levantarte así, necia.
—Lo siento...
Sakura negó sentándose en la silla y suspiro, aunque los tres subieron mirada cuando una nube rosada se formo de ahí cayó una carta.
—¿Es una carta? -se pregunto y miro los lados- es de Serenity.
—¿Que dice? -Kero miro a cada lado de Serena.
—Dice, que me mandara un medicamento para que mis heridas dejen de doler -guardo la carta en el sobre nuevamente- y para que se cierren más rápido.
—¿Que más dice?
—No pararon de regañarla.
—Me compadezco de ella -dijo Sakura, por lo que ayudó a Serena a bajar de la cama- vamos, en el camino les marco a los demás.
—Si, yo también le marcare a mamá y le diré que Serenity, me mandara un medicamento más tarde.
—Si.
Minutos más tarde.
Ambas caminaban tan tranquilamente, a ratos se reían por las incoherencias de alguno de los tres, una vez llegando al parque observaron como todos discutían y lo que no esperaban era encontrar a las chicas ahí.
—¡¿Ustedes quienes se creen?! -Rei grito muy molesta- no son nadie, para decirnos todo eso.
—La verdad si -Andrés hablo forma arrogante- soy alguien muy importante.
—¿Vas a gritar Serena? -preguntó al verle una cena saltando en su sien- sólo ten cuidado de no lastimarte.
—¡Alto a todos! -asintió por lo que grito harta y todos la voltearon a ver.
—¿Serena? -frunció el ceño- ¿que estas haciendo? vete de aquí, tienes que descansar, todavía no te recuperas.
—Escuchen muy bien -golpeó su frente y camino hacia ellos- todos ustedes están haciendo el ridículo aquí.
—No es cierto -se defendió Mina.
—Si cierto, además estoy tratando de calmarlas para que dejen de discutir -señaló a la bola de personas quienes grababan todo- están creando un show con su pelea de niños.
—¡Ellos empezaron primero!
—Pareces una niña Haruka peleando así y tu -miró a su hermano inquisitiva- ¿que estabas haciendo?
—Pues estábamos aburridos por esperarte -dijo con desdén y se encogió de hombros- quisimos jugar un poco, pero ellas son tan sensibles que subieron él tono.
—Andrés... -dijo su nombre fastidiada y él le miro- eres un estúpido e inmaduro.
—Princesas -Setsuna le miro confundida- ¿acaso los conoces?
—Claro que lo conozco Setsuna, el es mi hermano Andrés, Sakura Kinomoto que veo que ustedes ya la conocen por como las enfrentaron -suspiro al recordar si cuando dieron el alta, le contó con lujo detalle- Kero su guardián, mi primo Alan.
—Si me conocen y hasta me odian -contestó mirándoles con frialdad.
—En verdadustedes no tienen remedio -miro a los lados buscando a su otra amiga castaña- ¿donde está Natsuki?
—Ahora que lo dices... Desde que llegamos no la vi... -miro detrás de la rubia y sonrió- pues ahí viene la loca de la que hablas.
—¡Serena! -se le avento dándole un abrazo- hola rubia hermosa.
—¡Espera Natsuki! Todavía no estoy bien para que te lances así conmigo -se quejó de dolor por él fuerte abrazo- me matarás del dolor.
—Lo siento mucho.
Natsuki solto a Serena quien solto un suspiro de alivio y observó a Sakura.
—Mejor regresemos a casa Sakura, quiero descansar un poco más -se dio vuelta y Sakura le siguió negando divertida- hasta luego a todos.
—Pero nos sacaste de nuestras casas para nada -dijo Natsuki colocando su mano sobre su pecho ofendida- ¿tu me ignoras?
—No lo hago.
—Espera un momento... -Serena le miro de reojo- ¡Serena!
—Tranquila Natsuki -Andrés solto una risa nerviosa, cuando Natsuki le mandó una mirada asesina.
—¿Que pasa? -exclamó con molestia- estoy aún aquí, no es necesario que me grites.
—¿Qué pasó con la entrevista de trabajo?
—No te preocupes -contestó desinteresada- todavía falta, es él 28 de junio y falta unos días
—Serena -bufo, a veces Serena era tan olvidadiza, aunque era más que antes- ¿que día crees que es hoy?
—Bueno hoy es... -se quedó callada un momento- hoy es 28... Otra entrevista pérdida.
—Te rindes tan fácilmente
—No sirve de nada andar lamentándose por algo así, por lo que me vale eso -encogiéndose de hombros- ¿tu lo harías?
—No -asintió a lo dicho por la rubia- claro que no
—Así que no digas que me estoy rindiendo fácilmente primo.
Todas tenían la boca abierta, no conocían esa personalidad de Serena y era una sorpresa escucharla también hablar así.
—Esa... -la señaló aún sorprendida- esa Serena no conocía.
—Menos nosotras.
—Buen punto prima
—Yo siempre tengo buenos puntos -guiñando él ojo coqueta- ¿ha que no?
—Claro.
—Sakura -la castaña le observó curiosa, se había perdido un poco en su celular haciendo caso omiso a la plática de Serena y Alan- ¿nos vamos a casa ya?
—Si claro -guardo su teléfono y sonrió.
—Pues ya deberían irse -observó el rostro de Serena al verla un poco roja- debes aún descansar.
—Lo se, por eso me quiero ir a casa nuevamente -dijo cruzándose de brazos- aunque yo solo quería divertirme un rato.
—Lo harás una vez, que estés recuperada del todo.
—Lo se, ahora me retiro a mi casa.
Sakura y ella comenzaron a caminar alejándose, aunque Serena con cada paso que daba, veía todo dar vueltas y vueltas hasta que cayó inconsciente.
—¡Serena! -Sakura la sostuvo preocupada, mientras todos se acercaban a ellas- Serena despierta.
—Tiene mucha fiebre -dijo Ami al acercarse y tocar su rostro, pero observó su abdomen que comenzaba a teñirse de rojo- es sangre... Una de sus heridas se acaba de abrir.
—Vamos -Andrés la cargo- debemos llegar rápido a su casa.
—Si, les indicare donde -tomo su celular- yo llamaré a los Seiya y a los demás...
—Yo te ayudó Sakura -se ofreció Natsuki, al ver que le temblaban las manos a Sakura- tu tranquila por favor.
Andrés comenzó a caminar con Serena en sus brazos para llevarla al departamento, mientras que Natsuki y Sakura trataban de comunicarse con los hermanos Kou con desesperación.
Continuará...
