21. Black Wings | Alas Negras

Haitani movió su mano para borrar la ilusión. En realidad, Ritsu todavía estaba siendo sujetado inconscientemente por un Demonio.

- ¿Cómo hiciste eso? – preguntó Korero sorprendido. Esa fue la primera vez que Korero había visto sus poderes en persona.

Haitani sonrió. – Simplemente coloqué a Ritsu en su mente despertándose y traicionándolo. Su propia mente fue su enemigo. Todo fue gracias a la inseguridad de Takano que Ritsu jugó con su mente. Pude manipularlo todo lo quise.

- Así que, ¿le hiciste creer que Ritsu era nuestro aliado?

Asintió Haitani. Sabía que Takano fue agarrado desprevenido de que Ritsu aparentemente era Black Raven como para notar la mentira delante de sus narices. Haitani miró a Ritsu. – Encadénenlo. Me veré pronto con mi amado.

El Demonio Superior que estaba sosteniéndolo, asintió para arrastrarlo fuera de la puerta.

-Takano

- ¿Chiaki? ¿En serio eres tú? – Takano ajustó sus ojos para ver no solo a Chiaki sino a muchos Ángeles encadenados.

Los Ángeles que desaparecieron hace cien años.

- ¡Takano-san! – Chiaki comenzó a llorar como un niño viéndose aliviado. Chiaki se acercó para abrazarlo. Al principio, Takano lo tomó por sorpresa pero le devolvió el abrazo.

- Es bueno verte, hombre. – Takano vio a los otros. - ¿Qué le pasaron, chicos?

- No sabemos exactamente qué pasó tampoco pero hubo una luz brillante y luego se oscureció. Nos despertamos sin nuestra armadura y encadenados. Tampoco podemos volar o mover nuestras alas, algunos Ángeles están ciegos.

- ¿Cómo?

- Han estado experimentando con nosotros. El químico verde que tienes puesto ahora de alguna manera afecta nuestras alas y nuestra capacidad de volar.

- Dios mío, chicos han estado aquí todo este tiempo… Perdón, pensábamos que estaban muertos. Tratamos de buscarlos por todas partes.

- No te preocupes por eso. Estamos en las profundidades del Infierno, ustedes no serían capaz de meterse con todos esos Demonios custodiando el lugar.

Aun así Takano se sintió culpable. Podía haberlo intentado; sus hombres y él deberían haber entrado al Infierno y matar a esos bastardos de una vez por todas.

Chiaki vaciló. - ¿Cómo está Tori…?

Takano sonrió. – Vivo y extrañándote.

Chiaki frunció el ceño con determinación. – Encontraremos la manera de salir de aquí.

Takano asintió. ¿Pero cómo?

Necesitaba un plan. ¿Cómo sacar a los Ángeles heridos de aquí? No podían moverse o volar.

¿Y de Ritsu?

Puedo cambiarlo. Puedo hacerle diferenciar el bien del mal. Una vez que escape...

Estaba hablando de algo imposible porque quería a su Pareja de vuelta más allá de todo.

-Ritsu

Ritsu abrió sus ojos para ver un cuarto oscuro y vacío. Confundido, se movió para encontrarse encadenado. Sus pies no tocaban el suelo y las cadenas lo sostenían de sus manos. Ya había sangre derramada de sus manos debido a que las cadenas eran un poco filosas.

¿Por qué estaba aquí? Lo último que recordaba fue que estaba en la playa cuando lo apoderó un agonizante dolor.

Por suerte, la llamada ya no era agobiante. Estaba curado completamente.

Ritsu tiró de las cadenas. ¿Voló hasta aquí? ¿O alguien lo trajo? Ritsu se tensó. ¿Y si ahora tienen a Takano?

Ritsu rugió. Se giró y tironeó con toda su fuerza. No iba a poder irse con estas cadenas. Sabía que estaban aseguradas, eran escamas de Dragón, y esas cadenas eran imposibles de escapar sin la llave. Aun así estaba determinado de encontrar a Takano y sacarlo de aquí.

Sintió decaer su control, la furia aumentó desde su corazón, y por primera vez en su vida la recibió. Quería escapar de éstas cadenas y encontrar a su Pareja.

- Vaya, alguien está enojado. – Se congeló Ritsu y se giró para ver a Korero de pie en la puerta.

- ¡Tú, pedazo de mierda! ¡Sólo espera cuando te ponga las manos encima! – Tiró de sus brazos violentamente en contra de sus cadenas en frustración.

El hombre solo sonrió. Ritsu gruñó, al borde de perderse, y listo para poner sus manos en el cuello del tipo.

- Antes de paralizarte otra vez hay alguien aquí que quiere verte. – Korero se giró e hizo una reverencia a alguien que Ritsu no podía ver.

Vio una sombra aproximarse a la puerta. Ritsu mantuvo su cabeza en alto.

Ritsu se quedó sin respiración al ver a Haitani dirigirse hacia él.

Tenía Alas Negras…

- ¿Cómo…?

Haitani sonrió. – ¿Por qué Ritsu? ¿No lo sabes? Siempre he sido un Demonio. De hecho, soy su líder.