-Shizuru- susurro sobre su oído. El tibio aliento delineo el contorno de su piel. Un pequeño destello de conciencia y reconocimiento revivió. El cuerpo en un acto instantáneo se volvió en torno a su llamadora. Natsuki le estrecho en brazos con una modesta sonrisa.
-Shizuru, el día ha comenzado- dijo dándole besos en el cuello. Sin embargo la castaña se mantenía absorta en Morfeo. Natsuki suspiro, parecía que aquel día seria de esos tranquilos dentro de casa. Aunque no lograba sentirse cómoda del todo en la casa de la madre de la castaña.
Observo la puerta, seguía intacta. Su suegra podría llegar en cualquier momento, he intentar despertar a su hija. No deseaba que le encontrara en aquella posición. No por vergüenza, pero podía malinterpretarse. Principalmente dado el momento de duelo que atravesaban. Con desencanto se alejó de la castaña. Le envolvió en besos, marchándose a la tarea del desayuno.
Sus pasos resonaban en la madera. Todo lo demás se mantenía en silencio.
Le pareció una buena idea preparar el desayuno. Preparaba algo sencillo, sin demasiados tapujos. De alguna manera por momentos, sus movimientos torpes e indecisos hacían crepitar ruidos. Entonces giraba con desencanto, con miedo de encontrarse a su suegro. El recuerdo del día anterior retornaba.
Suspiro. Sin ser demasiado estimado, le resultaba difícil hacerse a la idea, ¿Cuánto le costaría a ellas?
El padre de Shizuru se mantenía en constantes viajes. Dejándole el papel del hombre de la familia al abuelo. Ahora se sentía el vacío. Preparo una tetera de agua caliente, le pareció prudente mantenerla a temperatura. Su suegra bajaría en cualquier instante.
Por un momento pensó, en su turbado padre. En los momentos que pudieron ser. Era difícil no divagar en ello. El vacío no se limitaba a la ausencia, también a la distancia, a la lejanía, a la frialdad. ¿Cuántas veces creo que nada saldaría ese abismo dentro de sí? ¿Cuánto negocio consigo para permitirse amar? ¿Cuándo encontraría la llave a dejar ir esa nostalgia traicionera?
¿Qué debía hacer? ¿Quedarse esperando a su suegra y darle un alivio en forma de té caliente? ¿O esperar en silencio el amanecer de Shizuru? Dejo la pregunta al aire. La taza de café en sus manos se enfriaba, mientras se mantuvo mirando al horizonte.
Su suegra bajo antes. Recibió de buena manera, la infusión. Le regalo una media sonrisa. Luego de una plática amena, regreso al encuentro de su amada. Le encontró mirándose las manos. Le beso con ternura la frente. A lo cual, se sonrojo tímidamente Shizuru. Desde hacía tiempo que no le dedicaban esa ternura.
-Buenos días cariño- le enuncio.
-Buenos días Natsuki- dijo Shizuru, refugiándose en sus brazos. Aquello se volvería su hobbie favorito.
- Te traje el desayuno Zuru- le informo.
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Pov Shizuru
No importa que negro sea el matiz, siempre le sigue un color más claro. Logre desayunar con una peliazul observándome. Las esmeraldas de sus ojos observándome, cargadas de amor. Todo parecía menos lúgubre mientras estuviera aquí.
Pasamos unos días en casa acompañando a mi madre. La verdad que el dolor, se menguaba con la compañía de Natsuki.
-Tenerte aquí, es como volver a casa- le dije cuando se quedó dormida a media película.
Había aprendido la lección. No volvería a dejarle marchar. Le abrace, no tengo idea de que sucedió en la película, ni que siguió después de ella. Solo le observe, en ese estado de tranquilidad que otorga el sueño. Puede parecer cliché, pero observar a la persona que amas en ese estado tan monótono, tan tranquilo, te llena de ternura. Te entrega una perspectiva más amplia del otro. Los tenues sonidos de la noche se escuchaban desde lo lejano. Finalmente, me entregue a dormir sin malos sueños esa noche.
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- No pretendo sonar descortés, pero extrañaba la casa- dijo Natsuki tumbándose en el sofá. Desde algún lugar volaron sus zapatos, que intente levantar.
-Ven aquí- dijo llevándome hacia ella.
-Natsuki!- dije entre risas. Entonces ella me miro con sus orbes verdes. Con esa mirada que parecía querer abrazarte.
-Shizuru- dijo, besándome. Me sentó a horcajadas, encontrándonos. Se había convertido en nuestro nuevo encuentro. Fue subiendo la intensidad. Delineandome el cuello a mordidas y besos. Las piernas comenzaban a inquietarse. La habitación levantaba temperatura. El deseo y la lujuria flotaban en sus ojos. Era constante, si bien teníamos que cuidarnos y ser prudentes en la casa de mi madre. Habíamos utilizado el sexo bastante, comenzaba a cambiar de uso a abuso. Debíamos encontrarnos, era algo obvio, eramos una relación de años pero sin embargo no era lo que deseaba tan constantemente. Puede que el duelo aun me atravesara y me sintiera algo inestable emocionalmente.
Natsuki iba subiendo de nivel y comenzaba a desvertirme. Su camisa había desaparecido. Se encontraba besando mi abdomen bajando a cada centímetro. Subio nuevamente en busca de mis labios. De morder mi oreja, entonces sutilmente gire el rostro. Como un cartel de neon, pude ver su rostro cambiar. La luz de alerta de sus ojos. Con la respiración aun agitada intentaba buscar mi rostro. Mantener sus manos quietas. Intente salir del sofá, darle espacio. Pero me pego contra el sofá.
-¿Qué sucede Shizuru?- dijo con voz ronca y firme.
-Nada Natsuki-
-No empieces Shizuru, ¿Qué sucede?- dijo. Comenzaba a enfadarse.
-Estoy cansada solo es eso- conteste. Intentaba evitar mirarle. Encontrarle de frente. Esconderme de sus ojos.
-¿Cómo que no sucede nada? Realmente no entiendo, que te pasa Shizuru, tu realmente no… - dijo en un reclamo que parecía eterno. Pero fue cortado por una pequeña frase.
-No quiero casarme- dije con la voz tomada, casi susurrando. La atmosfera de la casa cambio. Ella que me sujetaba momentos antes para no dejarme marchar, aflojo su agarre. Su rostro era desconcierto, como si le preguntara a su cerebro si aquello era real. Luego como si fuera una cachetada, su rostro fue tomando un matiz de tristeza y extrañeza. Finalmente sus ojos se aguaron. Soltó mis manos y se marchó a la habitación. La puerta se cerró. El silencio reinaba, pero aun podía escucharse a su corazón romperse.
Buenas Chiquies les invito a comentar que les parece, o que quisieran cambiar. Ahora estoy oficialmente de vacaciones asi que buscare terminar el fic
