DISCLAIMER: TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A STEPHANIE MEYER Y A LA SAGA CREPÚSCULO.

¡Hooooola de nuevo!

Os quiero pedir disculpas por no haber actualizado antes pero al estrés habitual de estos días le he sumado la hospitalización de un familiar que no me ha dejado ni 5 minutos para poder corregir los capítulos. He sacado un hueco para subir este outtake como regalo de navidad.

Espero que paséis estos días en compañía de los vuestros y sea todo muy feliz. Si no celebráis la navidad un abrazo igual de fuerte.

Os aviso que al ser un outtake será un poco más breve porque se limita a una escena en concreto. En este caso he elegido la escena en la que Edward vuelve solo al apartamento después de la inauguración y la vuelta de Bella después de su cita con Aro.

.

OUTTAKE: BAILAREMOS

EPOV

.

Estaba cabreado.

Muy cabreado.

Con Bella, con el imbécil de Aro y conmigo mismo por no haber actuado antes. Mucho antes.

Debería haberle hecho caso a Alice e ir en busca de Bella durante sus vacaciones en Europa pero me había parecido excesivo en su día. No quería asustarla y estaba seguro que si me presentaba en su hotel definitivamente lo conseguiría.

No había estado muchos días de vacaciones pero los que tuve fueron, definitivamente, muy intensos.

Jessica me arrastró a visitar a sus padres. Estaba seguro que sabía que mi resolución era sincera y definitiva. Ya no podría dilatar más una relación que llevaba meses sentenciada y pensaba que la presencia de su familia iba a detenerme. No lo hizo ni para acabar con nuestra relación ni para quedarme con ella como me suplicó. No hubiera llevado a nada bueno.

Sabía lo que quería en mi vida y no era compartirla con ella.

En cambio la pequeña locura que se había metido en mí estaba a kilómetros de distancia. Había querido darle un poco de espacio y tiempo para que Bella aclarara su mente pero a cambio ella había puesto entre nosotros un puto desierto de separación.

La absoluta nada.

Durante esas semanas la había llamado y mensajeado para saber de ella. Me había acostumbrado a verla cada día y me costaba no saber cómo se encontraba pero no recibí ninguna respuesta. No tenía que ser Einsten, ni conocer a Bella como la conocía para saber que me estaba evitando.

Mis sospechas se confirmaron cuando llegó a Nueva York.

Actuaba extraña y esquiva. A pesar de eso me quedaban esperanzas para no dar esta batalla por perdida. Sabía que no le era indiferente. Su cuerpo temblaba cuando me acercaba, su respiración se alteraba, pero sobretodo su inconsciente hablaba a gritos todo lo que ella se empeñaba en callar.

Todas las noches su cuerpo se había enroscado al mío sin parar de moverse hasta que encontraba su sitio. Parecía que cuando conseguía apoyar su cabeza en mi pecho y colocar la mano encima de mi corazón su cuerpo se relajaba y conciliaba el sueño sin inmutarse por nada en toda la noche. Me gustaba pensar que, aunque inconscientemente, me reconocía como su hogar de la misma manera que yo sentía una paz diferente cuando estaba a mi alrededor.

Aunque quizás que susurrara mi nombre durante las noches ayudaba a hacerme una idea de sus deseos escondidos.

Pero de repente todo saltó por los aires cuando aceptó esa cita con Aro.

No quería que se fuera con él cuando teníamos tantas cosas de las que hablar. Tanto que aclarar de una puñetera vez entre nosotros dos. Pero no podía retenerla a mi lado. Bella era libre. Podía salir con quien quisiera por mucho que a mí me doliera.

Llegué a nuestro apartamento, que se había convertido casi en un hogar temporal, con el cuerpo tensionado debido a los nervios de pensar que mi tiempo con Bella se escurría de mis manos.

Había esperado demasiado para enfrentar lo que sentía por Bella.

Había estado enmascarando esos sentimientos en preocupación por ella durante meses. Primero por todos los cambios que estaba sufriendo, por todo lo que había dejado atrás obligada por las circunstancias. Y calmé la necesidad de estar con ella con nuestras reuniones trasnochadas y la dinámica laboral de Swan's.

Hasta que todo desapareció cuando se marchó a Europa.

Cuando dejé de tenerla cerca no pude negar más tiempo la evidencia que me aplastaba. No quería a Bella como una amiga. Por mucho que insistí en que era lo que deseaba, no lo era y ya no me podía engañar.

Me serví una copa.

Necesitaba un trago antes de abrir esa nota que temía estaría llena de sentimientos y pensamientos hasta ahora desconocidos para mí de Bella. No me había dejado echar ni una mísera ojeada cuando la estaba escribiendo durante el taller pero me la había lanzado como si fuera una arma al irse con Aro.

Conocía a esa Bella.

Estaba dolida y en esa nota seguramente estaría la prueba de ello.

Tomé una respiración profunda acompañada de un trago antes de desplegar el arrugado papel. La letra desordenada de Bella daba forma a balas más que palabras.

Ya no llevaremos la venda,
Ya no buscaremos respuestas
Ya no moriremos de amor
Ya no, por más que quiera verte
Ya no puedo tenerte
Ya todo terminó

Ya todo rompe en mí, se va y me mata

Ya no tengo fuerzas para resistir
Ya no tengo palabras para rebatir, ya no
Ya no habrá canción ni bailes de pasión
Los ojos que ahora miras, no los veo yo
Ya no seremos para siempre.

Los dos, cada uno por su cuenta
Cada cual su pelea
Un te quiero sin voz
Dolor, si no estuve contigo
Si no supe decirlo
No me guardes rencor
Si todo intento ya es un disparate, qué quieres.
[*NA1]

Unos versos que explicaban todo lo que no entendí el día de mi cumpleaños.

Ese día Bella se rindió y yo, estúpido de mí, en vez de asegurarme que le demostraba lo que comenzaba a sentir por ella me dediqué a esconder en nuestra relación laboral todo lo que tendría que haberle chillado alto y claro.

Miré mi teléfono esperando encontrar una llamada o un mensaje de Bella. Si tenía que recorrerme toda la ciudad para ir a buscarla, lo haría sin dudarlo solo tenía que pedírmelo.

¡Joder Edward!

Me llevé las manos al puente de mi nariz intentando controlar mi respiración para poder calmar mis nervios. No era el momento de perder las riendas de la situación.

Debía pensar con rapidez.

Sabía que algo quedaba dentro de ella aunque su dura cabeza le estuviera obligando a rendirse y pensaba aferrarme a esa pequeña esperanza.

Me daba igual lo que fuera pero algo encontraría.

Intenté ponerme cómodo en la cama pero me fue imposible pegar ojo sin Bella acurrucada a mi lado así que acabé en el sofá estirado viendo el canal Historia.

Estaba a punto de caer dormido por puro aburrimiento cuando escuché ruidos fuera. Me dirigí a la puerta sospechando que sería Bella la causante de tal alboroto.

Suerte que esta planta era relativamente privada y no había muchos más apartamentos aparte del nuestro.

Aun no tenía ni idea cómo se creyó la bula del apartamento.

-¡Edward! – exclamó más alto de lo necesario a estas horas de la madrugada y con una voz que claramente indicaba que había bebido, también, más alcohol del necesario.

-Vaya… mira quién se ha dignado a volver. – dije con más rabia de la que pretendía, no contra ella sino con ese gilipollas de Aro que había dejado que Bella llegara a ese estado. Sus pies trastabillaban dificultándole mantenerse derecha.

-No la culpes… la he entretenido más de la cuenta. – intermedió Aro poniéndose a su lado y rodeándola con sus brazos.

Sentí la ira arder dentro de mí al ver ese gesto de Aro. Me hicieron falta solo dos pasos para llegar hasta dónde estaba para sostenerla. Si Bella necesitaba ayuda la recibiría de mí y no de ningún baboso que era incapaz de cuidarla.

Noté como Bella se acurrucaba en mi pecho en cuanto estuvo lo suficientemente cerca de mi cuerpo.

Un gesto tan simple. Tan suyo y a la vez tan nuestro me llenó de paz.

Lo había hecho todas las veces que había estado abrazada a mí. Sospechaba que tenía algún tipo de predilección por ese lugar. Y si por mí fuera no pensaba apartarla jamás. Podía tatuar su nombre en él si quería.

-Está bien. Gracias por asegurarte que llegaba bien. Ahora ya está conmigo. – Dije mirándolo con toda la contundencia que pude. Quería que supiera que mis palabras eran verdad y no le contemplaban a él en el plan.

-Ya veo… Adiós Bella. Un placer como siempre. – insistió intentando atraer nuevamente la atención de Bella.

Definitivamente no entendía un no por respuesta.

-Adiós. – se limitó a decir dejándome más tranquilo por su poco interés en él. Al fin y al cabo había vuelto aquí y no se había quedado dónde quiera que viviera este idiota.

No despegué mi vista de él hasta que las puertas del ascensor se cerraron.

-Vamos…pequeña escapista –Le dije más tranquilo asegurando su cuerpo en mis brazos para evitar que pudiera caerse.

A pesar que la paz había vuelto a mí ahora que Bella estaba aquí, seguía nervioso por todo lo ocurrido. Mi sangre seguía ardiendo y quizás cerré la puerta con más fuerza de la necesaria lo que hizo que Bella diera un pequeño respingo despertándola de dónde fuera que estuviera vagando su mente.

-¡Eres malvado Edward! – chilló Bella acusándome mientras intentaba librarse de sus zapatos. Tendría suerte si no acababa en el suelo.

Me debatía entre ayudarla o dejarla que se cayera en el suelo por la nochecita que me había dado. Como siempre me rendí.

-Shhhh… Bella son las tres de la mañana, vas a despertar a todo el mundo – le recordé sin muchas esperanzas guiándola hacia nuestra habitación.

Recuerdo cuando hace dos días volví de trabajar, arrastrando cansancio acumulado de semanas por el caso de plagio, y la vi acurrucada en mi cama. Fue como una realización. Todo el agotamiento desapareció. Era como si todo estuviera dónde debía estar. Sentí como llegaba a mi hogar, algo que hacía tiempo no sentía. Pasé toda la noche en una butaca viéndola dormir. No podía alejarme de ella.

Intenté manejar su primera crisi empresarial como directora de Swan's sin molestarla. Estaba de vacaciones y por mucho que deseara tenerla cerca sabía que había pasado un mal año. Se había ganado a pulso esos días de descanso.

Aunque si hubiera sabido que pretendía ignorarme no la hubiese dejado llegar ni al aeropuerto.

Cuando no me contestó el tercer mensaje supe que me estaba ignorando así que ante la perspectiva de vernos en la obligación de viajar a Nueva York por negocios decidí reservar estos apartamentos y no en un hotel. No tenía ni idea de cómo funcionaban pero tenía varios amigos que los habían usado y estaban muy contentos y a mí me servirían para tener a Bella cerca de mí. Era la única manera que no pudiera esconderse más.

Lo de compartir cama fue un maravilloso accidente.

-Bella es muy tarde, no puedes poner música – intenté explicarle pacientemente cuando me di cuenta que estaba toqueteando el equipo de música.

-¡Calla! ¡Baila conmigo!– Demandó a gritos.

No iban a tardar ni cinco minutos en venir a reclamarnos si seguía así. No estaba siendo excesivamente discreta.

Ya no habrá canción ni bailes de pasión.

-¿Ahora sí quieres bailar? – le pregunté sin esperanza que entendiera que me refería a su poema.

Vi como comenzaba a bailar sola y arrítmicamente pero al menos pude bajar de volumen. Solo fueron tres segundos los que tardé en hacerlo pero bastaron que Bella acabara en el suelo. A pesar que seguía frustrado y enfadado me arrancó una gran risa la imagen.

Bella y su torpeza.

Era capaz de hacernos acabar en urgencias si la perdía de vista cinco minutos.

-Te ríes. – Exclamó con una sonrisa en su cara. Aunque algo borracha seguía siendo adorable.

Iba cuesta abajo y sin frenos y Bella iba a volverme loco.

-¿Qué voy a hacer contigo? – le pregunté nuevamente sin esperar una respuesta realmente.

Se agarró a mí y con una fuerza que no sabía que poseía consiguió acabar con mis iracundas defensas y mecernos. No íbamos al ritmo de la música pero tampoco lo esperaba debido a su estado. Supongo que esto sería lo más parecido a un baile que podríamos tener esta noche.

Dejé un suave beso en su cabeza incapaz de contenerme más mientras mis manos la acariciaban como si crearan un camino por su cuerpo.

El camino de vuelta a casa.

-Lo intenté…. Pero no lo conseguiré… nunca lo logro. – susurró incoherentemente.

-¿Qué intentas Bella? – le pregunté separándola un poco de mí para poder observar su cara. Quizás si conseguía mantener su atención conseguiría una respuesta coherente.

Esta respuesta sí me interesaba.

-¿Sabes que mi color preferido siempre ha sido el verde? –divagó dejándome claro que hoy no conseguiría que palabras con sentido de su parte. - Eres un idiota, Edward – Esta vez sí consiguió articular claramente sus palabras que acompañó con un golpe en mi hombro.

-Edward – dijo mi nombre casi como si fuera un llanto.

¿Y ahora qué?

Era físicamente imposible que le hubiera pasado algo en los dos segundos que había estado callada. Mi mente voló asustada creando cien maneras diferentes de hacerle pagar a Aro si había osado hacerle algo a Bella.

-¿Qué pasa? ¿Qué tienes Bella? – pregunté alarmado sin entender qué le podría haber sucedido.

-Edward – volvió a lamentarse– No me voy a poder quitar el vestido y me aprieta – lloriqueó mientras se apretaba más contra mi pecho.

No sabía si reírme ante esta Bella o llorar por la perspectiva que se avecinaba.

¿Pretendía Bella que la ayudara a desvestirse?

Casi me dio un infarto cuando la vi aparecer con el vestido azul que llevaba puesto al principio de la noche. No dejaba lugar a dudas de las maravillosas curvas de su cuerpo. Estaba espectacularmente bella y ahora pretendía que bajara la cremallera.

Bella me estaba pidiendo demasiado.

-Bella, Bella, Bella… la próxima vez que te vea cerca de una copa vamos a tener una charla muy seria – concluí resignado a cuidar de esta preciosa locura que se había adueñado de mi voluntad. –

Una sonrisa adornó su cansado rostro haciéndome olvidar el enfado que me había provocado hace unas horas con su comportamiento volátil y caprichoso.

A saber qué estaría cruzando en estos momentos su mente.

Definitivamente hacía lo que quería conmigo.

-Venga, te ayudaré con el vestido y te meterás en la cama hasta mañana. – concluí llevándola hasta nuestra cama.

Cuando pensaba que estaba todo controlado, Bella se escurrió de mis brazos lanzándose sobre la cama. Cayó de cara contra el colchón prácticamente hundiéndose en ella.

Me estaba comenzando a hacer adicto a esta Bella espontanea.

-Bella ¿Dónde tienes el pijama? – pregunté intentando hacer algo practico y no quedarme embobado mirando a Bella actuar irracionalmente.

-En la maleta – me contestó con su voz amortiguada por el colchón.

Me reí negando con la cabeza mientras iba a rebuscar en su maleta algo con lo que pudiera dormir y dejara de murmurar que se iba a ahogar por culpa de ese vestido.

Algo me decía no iba a olvidar esta noche en mucho tiempo.

Bella no había deshecho su maleta. Se había limitado a llevar algo de la ropa que le envió Alice al armario de nuestra habitación y a transportar su maleta de vacaciones al mismo lugar. Sospechaba que lo había hecho como un intento de colonización de la habitación sin saber que nada lograría que me fuera de ella. No pensaba desperdiciar ni una sola oportunidad más de tenerla entre mis brazos.

Ya no.

-Bella – la llamé temiendo que se hubiera quedado dormida cuando volví a su lado.

-¡Edwaaaaard! – volvió a chillar mientras se daba la vuelta demasiado rápido para su perjudicada condición. – Uiiiiiii no me puedo mover – se quejó después de quedarse enredada entre las sabanas. Parecía un rollito de primavera trasnochado.

No podía enfadarme con ella en este estado. Era demasiado adorable para su propio bien.

-Bella, vamos a hacer una cosa… no te muevas, ¿vale? – intenté negociar con ella pero su vista volvía a estar perdida en a saber qué punto.

Logré sacarla de dentro del lío de sábanas en el que se había envuelto y la dejé boca abajo para poder bajar su cremallera sin que se moviera demasiado.

Su piel era tan suave que no pude evitar acariciarla levemente a medida que bajaba su costura.

-¡Ehhhhh! – me reclamó aunque no supe identificar si era una queja o no.

-Está bien, ahora arriba – le dije intentando ser un caballero creando un plan para ponerle el pijama de la manera más eficiente posible.

Me hizo caso sin tener que insistir demasiado, cosa que me pareció una gran victoria.

-Poco a poco – le recordé su precario equilibrio. - ¿Cuánto has bebido Bella? – pregunté cuando conseguí que se quedara sentada sin que su cabeza diera vueltas.

Incluso con más alcohol en su cuerpo del necesario y cansada, Bella era preciosa. No pude evitar acariciar la suave piel de su cara. Era como un imán que me atraía y finalmente ya no me quedaba ninguna excusa ni ataduras para intentar algo con ella.

Bella reclinó su cabeza en la palma de mi mano lo que aproveché para mantenerla cerca un poco más.

-Un poquito. – dijo mientras juntaba sus dedos pulgar e índice cual niña pequeña.

-¿Y te ha servido? – volví a preguntar intentando sacarle el vestido sin moverla demasiado. Se mareaba con facilidad y no quería ocasionarle más distres del que había buscado ella sola.

-¿Para qué? – preguntó intentando enfocar su mirada en mi.

Al menos había conseguido captar algo de su atención.

¡Al fin!

-Para olvidarme. – sugerí después de pelearme con ella para que metiera la cabeza por la camiseta del pijama.

Bella borracha era como pez escurridizo. No había manera de mantenerla quieta.

-Tú… -me contestó mientras su mirada se quedaba anclada en la mía– Siempre tú – insistió pero esta vez sus ojos oscuros se desviaron a mi boca.

En un acto mimético me quedé pasmado en sus finos y rojos labios controlando las ganas que tenía de volver a sentir su suavidad y calidez.

Definitivamente no era el mejor momento para pensar en eso.

Debía acabar de vestir a Bella y dejarla descansar o mañana no habría manera de despertarla y teníamos una negociación demasiado importante entre manos para que ella pasara su más que segura resaca durmiendo.

Aproveché que estaba distraída y quieta para quitarle el vestido y ponerle los pantaloncitos de pijama.

Poco a poco la tumbé en la cama cubriéndola con a fina sabana. Con el tiempo que estaba haciendo en Nueva York estos días no necesitaría mucho más.

-¿Cuándo Edward? ¿Cuándo? –me preguntó volviendo a la realidad mientras abrazaba a mi almohada.

Me agaché para poder escucharla y asegurarme la poca atención que podía obtener de Bella en estos momentos.

-¿Cuándo qué Bella? – le pregunté suavemente. Sabía que no me contestaría y si lo hacía seguramente serían palabras sin sentidos pero al menos me permitiría tenerla cerca hasta que se quedara dormida.

Vi como estiraba su mano torpemente y me acerqué a ella suponiendo que era a mí lo que estaba buscando. Me acercó a ella hasta que quedamos frente a frente.

-Edward – susurró acercándose lentamente a mi boca.

-Shhhh…. – la calmé poniendo un dedo en sus labios sabiendo que no quería esto de ella. No así. – No volverás a olvidar un beso nuestro, Bella. – le dije suponiendo que tampoco recordaría esa noche. – Duerme. – susurré después de dejar un beso en su frente apartándome de sus tentadores labios.

La tapé recordando aquella noche en La Push cuando al recogerla de una verbena a la que había ido me besó. Fue un beso rápido e impulsivo que sabía más a vodka que a Bella y seguramente fue el mismo alcohol el que se llevó el recuerdo con él.

Me senté a su lado y viéndola dormir plácidamente y en ese instante de paz supe exactamente qué era lo que tenía que hacer.

Mi plan para hacer que Bella recuperara la esperanza en nosotros.

Velé su sueño igual que lo hice la noche en casa de Charlie hasta que los primeros rayos del sol entraron por la ventana. Solo entonces la dejé sola sabiendo que necesitaría más tiempo del habitual para comenzar su día.

Tenía demasiado que hacer para perder el tiempo.

Ni la empresa ni mi vida personal podían permitirse el lujo de esperar más.

.

[**]

.

NA:

Como siempre primero las menciones a lo que añado en la historia que no ha salido de mi mente. Para mí es muy importante citar a los autores de todo aquello que no es propio. NA1: El versos de Bella pertenecen al mismo cantante, MANUEL CARRASCO, pero con su canción "YA NO"

Aquí tenéis un pequeño vistazo a la mente de Edward… En el próximo episodio entenderéis mucho más. Solo un apunte… creo que habéis pasado por alto muchos detalles que dejan intuir algunas cositas sobre Edward. Recordad lo que digo siempre… Bella no es una narradora fiable cuando se trata de Edward… Al menos no de momento.

Os tengo que pedir un poco más de paciencia. Como os he dicho estoy pasando unos días muy estresantes y no tengo la cabeza para concentrarme en el FIC. ESPERO PODER ACTUALIZAR PARA EL FIN DE SEMANA DEL 3-4 ENERO. Haré lo posible para no haceros esperar mucho.

Un abrazo muy fuerte,

Mis mejores deseos para estos días,

Nos leemos en el próximo ;)