Respire aire profundamente, yo estaba aquí de nuevo.

Todo se ve de la misma forma, casi 4 años sin estar aquí.

Puede ser que aveces extrañe este lugar.

Caminé junto a Kakashi un rato, al parecer Tsunade sigue siendo la hokage.

De repente me choqué con alguien.

— Deberías de tener cuidado por dónde... ¿Keke-chan?

Miré fijamente.

— Shikamaru.— lo saludé.

— Vaya... que grande estás.— dijo mirándome de arriba hacía abajo.

Que incómodo.

— Tu también...

La verdad es que el chico no había cambiado gran cosa, sólo estaba más alto.

— Vi a Sakura unas esquinas atrás, le alegraría verte, nos vemos depues.— dijo a despidiéndose con la mano y siguiendo su camino.

Sakura... ¿Cómo estará ella?

Miré a Kakashi.

— Ve con ella, ella misma te puede llevar a donde están Naruto y Sasuke, tengo algunos asuntos.

— Bien.

Él se desapareció, típico de él.

Caminé unas esquinas más, divisé una cabellera rosa a lo lejos.

Ella estaba sola comiéndose algunos dangos, se veía pensativa.

Yo me acerqué en silencio, me senté en frente de ella pero ni se percató.

— Al parecer a las chicas bonitas les gusta comer solas.— mencione mirándola.

Había crecido, se veía mas hermosa.

Ella miró hacía arriba, conectó sus ojos jade conmigo y al darse cuenta que era yo, los abrió grandemente.

Se estrujó los ojos dos veces, al parecer no podía creer que yo estaba aquí.

No pasaron ni diez segundos cuando la tenía encima de mí, abrazándome.

— Eres una maldita.— la escuché decirme el el oído.

— Yo también me alegro de verte, Sakura.

Ella me soltó, en ningún momento correspondi su abrazo.

No me gustan los abrazos.

— Y mira que grande estás, incluso tienes más pechos que yo.— dijo mirándome con una sonrisa.

— A ti nunca te van a crecer.

— Cállate.— me dijo sentándose de nuevo, yo me senté también.

— ¿Como va todo por aquí, Sakura?

Ella cambió su semblante rápidamente.

— Mal— dijo en un suspiro— supongo que Kakashi-sensei te dijo.

— Me contó alguna que otra cosa.

Entonces ella respiró profundo.

No habló, se formó un silencio.

— ¿Cómo está él?— pregunté.

Ella sabía bien de quien hablaba.

— Está muy... despiadado.

—¿Nisiquiera hablando contigo se calmó un poco?

— Intentó matarme... dos veces el mismo día.—dijo en un suspiro.

Vaya.

Vi lágrimas brotar de sus ojos, al parecer Sasuke la ha lastimado.

De nuevo.

— Ya sabes a qué vine entonces.— le dije mirándola de forma seria.

Ella me miró, apretó sus puños.

— Aunque no lo quiera admitir, ustedes dos siempre tuvieron algo especial, y no sé el qué.

— Es que somos fríos y amargados los dos.— dije encogiéndome de hombros, ella sonrió.

— Tienes razón.

Y silencio de nuevo.

— ¿Cómo está Naruto?— pregunté nuevamente.

— Triste.— dijo y puso cara de afligida— le alegrará verte, así que vamos allá.

Ella se paró.

Me pare también.

— Ve practicando lo que le dirás a Sasuke-kun, debe de ser algo realmente bueno para que ya no intente matarnos, o intentará matarte también si te le acercas mucho, el sabe transportar su chidori ahora.

— No te preocupes, le supero en fuerza.

Entonces ella me sonrió de nuevo.

Debo de admitir que estaba nerviosa.