Yuuri no sabía cómo reaccionar, no se esperó ser descubierto o por lo menos no hasta que todo saliera bien y así suavizar un poco el hecho de haberle ocultado cosas a Yuri— yo… puedo explicarte —se sentó en el suelo nervioso no sabía cuál sería la reacción del rubio puesto que cuando le molestaba algo daba miedo.
—Creo que no hay nada que explicar —lanzó el teléfono a la cama y se levantó— esto esta más que claro, él y tú tienen algo y me están viendo la cara.
— ¡No es así! De verdad, déjame explicarte —lo agarró de la muñeca pensando en que podía irse en cualquier momento y no quería que eso pasara sin aclarar las cosas antes— yo… yo tome el tratamiento que me ofreció, Phichit me ha estado acompañando y ya solo me quedan dos sesiones más, entonces todo esto se acabara, estaremos tranquilos y-
Yuri rio con amargura interrumpiendo lo que su novio diría— ¿Y parte del tratamiento era hablar con él? espera, déjame adivinar —dijo con sarcasmo— el doctor te dijo que debías meterte en su cama para que todo funcionara bien ¿No? Sino como probarían que el tratamiento funciona —la cachetada que el azabache le dio resonó en la habitación.
Yuuri se sentía ofendido a pesar de saber que era normal que su novio tomara las cosas de esa manera, pero no podía evitarlo. Cuando se dio cuenta de lo que había hecho se sorprendió— lo siento —intentó decir mientras se acercaba al otro omega.
Enojado, el rubio se apartó y tocó la zona afectada por el golpe sintiéndola caliente y adolorida. Empuño una mano y con ella golpeo el mueble junto a él, asustando al chico que tenía en frente y sin decir nada más se retiro, no quería quedarse o tal vez entre su enojo y frustración diría cosas de las que después se arrepentiría como lo que sucedió recién. Yuri en verdad no creía o no quería creer que su omega tenía algo más con ese calvo que solo intercambio llamadas, pero el enojo le había ganado y soltó lo primero que se le vino a la cabeza.
El japonés se quedó en la habitación, de pie y sin saber que hacer o que decir, no tenía claro si sería mejor seguirlo e intentar entablar una conversación nuevamente o dejarlo ir para que ambos se calmaran y pensaran bien las cosas; lo único que tenía claro era que no dejaría que Yuri se fuera de su lado, lo amaba y no soportaría estar lejos de él. Sabía había hecho mal y ahora debería enmendar su error, ya hallaría la manera de hacerlo.
Yuuri suspiró y se sentó en su cama, cansado mentalmente por todo lo ocurrido, por tener que ocultarle cosas a su novio y por la discusión que habían tenido. La carga de tener que mentir para poder ir a los tratamientos era grande y Phichit últimamente solo lo acompañaba para luego dejarlo en casa, ya que al parecer su alfa se estaba poniendo un poco posesivo exigiéndole que estuviera con él todo el tiempo posible. Gracias a eso Yuuri no tenía con quien hablar y de a poco se fue dando con Víctor quien siempre lo escuchaba o lo leía, aunque no le contaba todo lo que le sucedía. No era tonto y sabia que Víctor al estar tras él buscaría cualquier oportunidad para acercársele, así que había decidido omitirle cosas como el hecho de que su novio no sabía que había aceptado el trato.
Sus conversaciones con Víctor eran sobre lo que hacían en el día sin llegar a inmiscuirse mucho en la vida del otro, los temas que más se alargaban eran sobre el tratamiento ya que el alfa se preocupaba de preguntarle al azabache si no sentía algún efecto adverso y si lo habían tratado adecuadamente. Yuuri no iba a mentir diciendo que esos pequeños detalles pasaban desapercibidos, pero tampoco era que fueran tan importantes como para caer rendido a los pies del patinado, porque el amaba a Yuri y eso no cambiaría por un par de palabras bonitas y una preocupación que solo estaba ahí por el hecho de ser destinados, porque Víctor no lo conocía como su rubio lo hacía.
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Yuri se retiró de la casa del azabache dando un portazo, por suerte no había nadie más en casa aparte de ellos, así que no habrían problemas en ese aspecto. Dio vueltas a un parque por un rato ya que no quería ir a su casa, necesitaba dejar de pensar y respirar por un momento puesto que la situación lo estaba agobiando. Se repetía una y otra vez a si mismo que debía confiar en que Yuuri no lo engañaría y que si le mintió debía haber una buena razón para ello, pero su mente seguía lanzándole conclusiones al azar e imágenes nada alentadoras donde el platinado besaba a su omega como si le perteneciera.
Siguió dando vueltas hasta que a lo lejos pudo ver la figura de su mejor amigo, iba a acercarse, pero lo vio muy serio. Cualquiera podría decir que Otabek siempre era serio, pero Yuri al ser tan cercano a él, podía reconocer en sus facciones cuando estaba normal, tenso o enojado a pesar de que para el resto del mundo, el alfa solo estaba serio. En este momento Otabek se denotaba tenso.
Se acercó un poco más, pero a paso lento y noto que un árbol le tapaba la vista, impidiendo que viera a alguien que estaba en frente del alfa y al parecer lo que esté le decía era lo que mantenía tenso a Otabek. La curiosidad le ganaba así que se acercó un poco mas esperando no ser descubierto y vio a Phichit hablando con Beka, Yuri pensó que era muy extraño ya que no sabía que ellos dos se hablaban más allá de cuando se encontraban los cuatro gracias a Yuuri y a él.
El beta parecía decirle algo al alfa, pero no sabía lo que era, parecía una conversación seria así que prefirió no husmear más y retirarse del lugar. Él tenía sus propios problemas que atender en ese momento y no podía hablar con Beka ya que se notaba que estaba ocupado y él le daría su espacio.
Se encaminó a su casa derrotado, no sabía que más hacer en ese momento puesto si quería resolver esto, era necesario hablar con Yuuri y no tenía ganas de verlo o escucharlo en ese instante porque estaba muy enojado. Llegó a su casa y saludó al abuelo quien se sorprendió de verlo llegar tan temprano.
— ¿Ocurrió algo, Yuratchka? —preguntó curioso, el aroma de Yuri delataba su estado de ánimo y él cómo su abuelo estaba preocupado.
El aludido detuvo su viaje a la habitación para dirigirse hacia su abuelo que estaba sentado en el sofá, el anciano palmeo el lugar junto a él para que el rubio se sentara y pudieran hablar. Yuri hizo caso de inmediato, sentándose en el lugar señalado y apoyando su cabeza en el hombro de Nikolai, su abuelo siempre lo reconfortaba con su presencia.
—Sí, pero no quiero hablar de ello —dijo mientras cerraba sus ojos para relajarse un instante, el aroma del alfa comenzaba a tranquilizarlo pues se sentía protegido como cuando era un cachorro.
Nikolai solo asintió y siguió viendo la televisión, conocía a su nieto y sabía que no debía presionarlo para hablar, si él quería hacerlo lo haría. Se quedaron así, en silencio por un largo rato hasta que el mayor tuvo que levantarse para ir a cocinar, hizo piroshkis de katsudon a ver si eso alegraba a su pequeño, ya no tan pequeño, omega. Sin importar que, Nikolai seguía viéndolo como un niño que no podía protegerse solo del mundo, aunque sabía que el chico había crecido y era fuerte, el anciano no podía dejar de lado su instinto protector, después de todo el crió al cachorro que se convirtió en este hermoso y fuerte omega que ahora lo acompañaba.
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Yuuri decidió que le daría su espacio al rubio por lo que no lo llamó, ni le envió algún mensaje, a la espera de recibir uno de su parte cuando este estuviese más calmado y quisiera que conversaran.
En la soledad de su habitación Yuuri no tuvo ganas de comer algo siquiera, se mantuvo encerrado, sentado sobre su cama abrazando sus rodillas mientras observaba el celular sobre el colchón esperando algún indicio de que Yuri quisiera conversar. Recibió algunos mensajes de Víctor y otra llamada de este, pero eso no le importaba, solo quería saber de su omega, pedirle disculpas si era necesario… ¿Por qué no podía retroceder el tiempo?
Pensaba y pensaba en que cambiaría de su pasado en el caso de que pudiera hacer aquello tan imposible, tal vez cambiaría el hecho de ocultarle cosas a su novio y le diría todo aunque se enojara, quizás iría más atrás y evitaría su encuentro con el alfa ¿Qué haría Yuri si pudiera retroceder el tiempo? ¿Hubiese cambiado el hecho de que se conocieran? ¿Qué tal si el omega estaba tan enojado que comenzaría a desear no haberlo conocido nunca? El corazón se le apretó y escondió su rostro entre sus rodillas dejando caer pequeñas lágrimas.
Por su lado el rubio comió un poco, aunque era su comida favorita no tenía mucho apetito, pero no quería que su abuelo se sintiera mal después de haberse esforzado preparando la comida. Ya en su habitación tuvo deseos de llamar a Yuuri, disculparse por lo que dijo, pero su orgullo se lo impedía. Si el azabache había hecho mal, él debía dar el primer paso.
Se tiró sobre la cama de espaldas, dejando su teléfono al lado de la almohada para saber si llegaba alguna notificación, lo que más deseaba en ese momento era que el otro lo contactara ¿Estaría enojado? Sería absurdo si fue él quien causo todo esto. Yuri tenía momentos de enojo y miedo, la verdad era que si se ponía a analizar, no sabía la razón exacta de prohibirle a Yuuri realizar el trato con el alfa, ya que a esas alturas no sabía que lo atemorizaba más; si el hecho de que Víctor ya no produjera su celo ya que desde ahí podría acercarse a Yuuri más seguido o que siguiera todo como antes y un día el platinado no pudiera controlarse y marcara a su omega contra su voluntad. Si lo pensaba detenidamente y por la seguridad de Yuuri, la primera era la mejor opción ya que si bien en ambas Yuuri podía terminar ligado al alfa, en la primera opción sería por su voluntad y no por la de alguien más.
—Soy un idiota —dijo con el antebrazo sobre sus ojos.
—Eso ya lo sabíamos —la voz de Otabek resonó en la habitación, Yuri se sentó de golpe ya que no lo sintió entrar.
— ¿Qué haces aquí? —preguntó mirándolo fijo.
— ¿Qué hacías dando vueltas en el parque? ¿Te peleaste con Yuuri? —la pregunta sorprendió al rubio quien creyó que su mejor amigo no lo había visto en el lugar.
El alfa se adentró en la habitación y se sentó junto a Yuri para poder conversar tranquilos, el rubio le contó todo lo que había ocurrido con el omega azabache, no omitió nada ya que sabía que Otabek sabría si mentía en algo. El moreno escuchó atento toda la historia antes de decir palabra alguna. Entendió como se debía sentir Yuuri, pero también entendía a su "hermano", esta era una situación complicada ya que ambos creían que su manera de hacer las cosas era la correcta.
—Ambos son idiotas, pero ese no es el punto —Yuri iba a alegar algo, pero el alfa lo calló con una mirada— ¿Por qué no hablas con Nikiforov y arreglas todo esto?
El rubio lo pensó un momento antes de contestar, quería darse un golpe en la cara ¿Cómo no se le había ocurrido atacar la raíz del problema cuando todo inició? Pero entonces recordó lo obvio— no tengo su número, Beka —dijo enojado— ¿Cómo quieres que llame si no tengo su número?
Ahora era Otabek quien quería darle un golpe a su amigo— solo búscalo por internet. Es dueño de una empresa, seguramente encontraras información de él o el número de la empresa.
Yuri se enojo más consigo mismo, pero acepto la idea. El alfa buscó el teléfono dando con uno de la empresa donde podían derivarlos para hablar con el dueño. Yuri pediría al platinado conversar uno frente al otro y que arreglaran las cosas de una vez por todas.
