Adiós para siempre
Nueve en punto del sábado quince de mayo en el Gran Comedor. La Guardia al completo sentada a las mesas y pocos alumnos más. La puntualidad no era lo habitual en el desayuno el fin de semana. De esta manera podían mirarse entre todos.
"El grupo de Jack, cercano a la mesa de profesores. Junto a ellos, los guerreros Sly de sexto y séptimo, un poco más centrados y desperdigados, los Rave. Frente a mí, del otro lado, a la mesa Gryff, Lily de espaldas y Remus y Cecile de frente, sin cabezas de por medio, sonriendo.
Lauren y yo, solos en nuestros sitios. Pero sé que los serpientes nunca pierden el correo y más cerca de final de curso, llegarán en cinco o diez minutos.
Todos estamos desayunando tranquilamente, ya está todo hablado." Esa mañana ni siquiera se proyectaron, se concentraron en alimentarse para lo que estaba por venir. "Tenemos un cuarto de hora, durante el cual se van llenando las mesas, no tanto como los días lectivos. Una pena, bastante gente trasnocha el viernes y se queda en cama.
Pero sí han llegado todos los maléficos que se sientan juntos a la mesa, en torno a Lauren y a mí. Redondo."
A las nueve quince en punto, unas treinta lechuzas entraron por los tragaluces del Comedor. Lauren le proyectó.
-"A salir de la pecera, mi alma gemela."
"Pena que no voy a poder fijarme en el movimiento de La Guardia." La lechuza, preciosa, blanca con pequeñas pintas marrones, de Malfoy, ya conocida, aterrizó frente a él, volcando su taza de té con leche ya vacía. No dejó caer la carta como de costumbre, la llevaba atada.
"Para que la pueda echar. Gracias, Lucius. Pobrecita…" La emprendió a manotazos con ella, con la izquierda. Avery, a su derecha, le preguntó alarmado.
-¿Qué haces, Snape? Es la carta de Malfoy.
La lechuza se resistía. "¡Fuera! No importa, así doy tiempo a La Guardia a formar."
-No quiero malditas cartas de Malfoy – respondió amenazante mientras seguía a manotazos.
Por fin la lechuza emprendió el vuelo, con un ala herida. "Pobrecita…" Echó un vistazo al fondo del Comedor. "La Guardia está formando, absoluto silencio. Allá voy."
Se levantó, se subió al banco y gritó a los cuatro serpientes que lo rodeaban, en tono profundamente amenazante y despectivo.
-¡Adiós para siempre, víboras!
Bajó del banco del otro lado y echó un vistazo a La Guardia de nuevo. "Ya han formado, a unos quince pies de las mesas. Silencio absoluto, todo el mundo debe estar mirándome."
Se dirigió a paso de marcha a lo largo de la mesa Sly. Cuando llegó al final y la bordeaba, comenzó a oírlo. Primero un rumor, pero poco a poco subiendo de volumen.
-Snape… Snape… Snape…
"Maldito apellido de Tobías. En cuanto cumpla los diecisiete lo elimino. Sólo Prince." Sacó la varita del bolsillo, se quitó la túnica por la cabeza y la arrojó al suelo sin dejar de andar. Miró a sus comandantes. "Todos me sonríen satisfechos y orgullosos." Se la devolvió.
Por fin se colocó en su lugar. El brazo izquierdo cruzado sobre el pecho, el codo derecho apoyado en la mano izquierda, de modo que quedara la varita de frente. En guardia.
Los golpes con las manos sobre las mesas y con los pies comenzaron a la izquierda, en la mesa Sly. Pronto se contagiaron los Rave, los Huffle y muchos Gryff. Estruendo. Miró a sus amigos Gryff. "Pobres, se están conteniendo." Lauren le proyectó.
-"Mira la cara de Dumbledore."
Lo hizo, frente a él. "Una sonrisa de oreja a oreja." Se la devolvió. "Slughorn también está dando golpes en la mesa con las manos, el maldito bocazas." Escuchó.
-"Severus…"
"Es Albus, me está proyectando desde tan lejos, wow…"
-"… Cuando te sea posible, hazte escoltar hasta mi despacho y que te esperen en la puerta hasta que bajes…"
"Giratiempo."
-"… La contraseña es "mermelada de naranja amarga."
"Sí me leyó." Rio y también el director.
El estruendo de la izquierda disminuyó de volumen, miró hacia allí. "La gran mayoría de Sly tiran pedazos de sus desayunos a los maléficos. Los echamos, los echamos… Pobre Lauren, también está recibiendo." Probó a proyectarle desde tan lejos.
-"Resiste, preciosa."
-"No lo dudes, y no te preocupes por mí. Disfruta" – le respondió ella con gran alegría.
"Raves y Huffles se levantan. Águilas más jóvenes, de cuarto, pero también mayores que no están cursando Defensa y tejones de todas las edades. Otras quince personas… Buah… voy a tener que reorganizar todo. A ver si lo han hecho los Rave maléficos. No, no los veo." La mesa Sly comenzó a aplaudir y corear.
-¡Adiós para siempre, víboras!
Miró hacia allí, todos los maléficos Sly excepto Lauren se estaban marchando, se carcajeó. "A preparar los baúles… Más gente se levanta, ahora de Sly, han esperado a echar a los malos para hacerlo. De cuarto y mayores, todos los de ÉXTASIS que no están cursando Defensa, otras diez personas. Vaya movida…
A ver los Gryff. Una pareja sentados juntos, cerca de la zona de Lily, discuten acalorados con otros dos que tienen enfrente. Los Longbottom, intentando convencerlos. Gryff más alejados, mayores, de ÉXTASIS, se están levantando también, tampoco veo a los maléficos, casi diez personas más, somos más de sesenta… Ahora se levantan también los Longbottom, no han convencido a los otros.
El estruendo amaina y no se levanta nadie más. Buf… Llegan tres peques Sly corriendo, de tercero…" Miró a Lauren. "Lleva el pelo y la túnica llenos de comida."
-"Mi amor, resiste, nos libramos de los malos, y todo gracias a ti, te sacaré de la pecera. Por el momento no hay infiltrados. "
-"Te amo, los hemos echado. Más del doble que la semana pasada, casi un cuarto del colegio. Hoy no luches, organiza y gánate a los Gryff."
"Mejor, así no tengo que usar la varita. El estruendo ha cesado, me toca organizar." Se giró y se separó unos pasos hacia atrás. "Cuatro al frente y detrás otras cuatro filas de alrededor de quince. Buf… Al menos sesenta."
Dijo en voz bien alta, para que todos lo escucharan.
-¡Quien esté dispuesto a unirse a un entrenamiento ahora mismo junto al Lago, que se quede, quien no, que se aparte para saber cuántos somos!
Nadie se movió.
-¡Muy bien! ¡Romped filas y organizaos por años! ¡Izquierda! – dijo señalando a la derecha con la varita – ¡Séptimo! ¡Sexto a su derecha, quinto a continuación y cuarto y más pequeños, a la derecha! - señalando al extremo izquierdo.
Las filas se reorganizaron en absoluto silencio, tanto de los guerreros como de los alumnos sentados a las mesas a su espalda. Cuando el movimiento cesó, dijo.
-¡Comandantes, cada uno a su puesto! ¡Salid en orden de mayores a pequeños y conducidlos al campo de entrenamiento! ¡Lorenz, pregunta a cada uno de qué año es y quédate sólo con los de cuarto!
"Bueno, van a tener unos quince cada uno, manejable. Yo, a echar un cable, y cuando estén organizados, a encargarme de los Gryff." Los grupos fueron saliendo.
"Lorenz tiene problemas, los tres peques Sly, una chica y dos chicos, no se dejan mandar por un Rave. Deben ser los amigos de Ariel influidos por él, por suerte ha resistido sentado." Se acercó a ellos, paciente.
-A ver, ¿qué pasa?
-¡Nosotros también queremos luchar! – le espetó la chica.
-No podéis todavía, esperad al año próximo.
-¡Pero queremos que los malos nos tengan miedo! - le replicó.
"Claro, también hay malos pequeños."
-Los malos se van a ir, deben estar haciendo los baúles. ¿No habéis visto cómo han salido corriendo del Comedor?
-Jo… Snape… – dijo uno de los chicos – Déjanos, anda, tú luchas desde pequeño.
Debió hacer un enorme esfuerzo por contener la risa. "¿Y éstos qué sabrán? Seguro que Ariel les ha contado todo."
-A ver – se puso firme – ¿Sois amigos de Ariel?
-¡Sí! – la chica también.
-Ya lo imaginaba. ¿No habéis visto que él y Shelley se han quedado a la mesa?
-¡Sí! – dijo la chica, tan firme como él – ¡Les hemos intentado convencer pero no han querido venir!
-Pues no los dejéis solos. Los amigos han de estar unidos, si no, quizá los malos la tomen con ellos, por ser la hermana de Steed y su mejor amigo. Debéis protegeros los cinco, para que los mayores podamos entrenar tranquilos. Quedaos juntos todos los buenos de vuestro año y nos miráis desde el haya. ¿Vale?
Los chicos quedaron callados.
-¡Venga! – autoritario, señalando hacia la mesa – ¡A terminar de desayunar y luego salís! La primera norma de los jóvenes guerreros es obedecer al Comandante. ¿Quién es el Comandante?
-¡Tú! – la chica, en su mismo tono.
De nuevo de esforzó por no reír. "Vaya tela, ésta es Sly hasta la médula, insumisa a tope. Vaya buena guerrera será."
-¡Pues eso! – alzando más la voz – ¡Obedecedme a mí! ¡A la mesa!
No se movieron. "Slys rebeldes y combativos, por suerte lo hemos hecho por años y no por casas, porque el comandante de Sly se las hubiera visto canutas."
-¡Vamos! – amenazante.
Los chicos se fueron ceñudos.
"Buf… Los de cuarto se han mantenido firmes esperando. Bueno, unos doce, más manejables."
-Lo siento, Lorenz, debí haber contado con esto.
-Slys rebeldes.
-Eso, poco sumisos a la autoridad. Vamos fuera y te ayudo a organizar, que a ti no te enseñé.
Salieron del Comedor los dos al frente, los doce chicos y chicas de cuarto les siguieron, aprovecharon para hablar.
-¿Qué tal el brazo? – le preguntó el Rave.
-Me duele a pesar de la poción contra el dolor, pero aguanto. Hoy intentaré luchar lo mínimo, me reservaré para los Gryff. ¿Te has fijado en cuántos se han unido?
-Ocho o diez.
-Sí, más o menos. Muy bien.
-Claro, no podían quedarse al margen, hubieran quedado de cobardes.
-Orgullosos ante todo.
Lily vio entrar la bandada de lechuzas. "Allá vamos." Miró a Remus y Cecile, el terceto no estaba a la mesa, se sonrieron. "Mejor, así no se enteran ni le cogen tantos celos a Sev y podemos observar." Los tres miraron hacia las mesas Sly y Rave.
La Guardia al completo estaba ya en pie comenzando a dirigirse desde sus lugares hacia el fondo del Comedor. Se giró del todo para ver a Sev, la lechuza acababa de aterrizar y estaba a manotazos con ella. "Pobre, no se está enterando de nada de lo que pasa."
Continuó observando el movimiento de La Guardia, que dirigiéndose a buen paso, ya llegaban al final de las mesas. Las conversaciones estaban disminuyendo de volumen, volvió a mirar a Sev. "Todavía no ha conseguido echarla, pobrecita…"
Miró a La Guardia, estaban formando, el Comedor había quedado en absoluto silencio. Se giró de nuevo a mirarlo. "Ya la ha echado, se sube al banco, los mira amenazante…" Oyó la amadísima voz en tono profundamente despectivo, rompiendo el absoluto silencio del Comedor.
-¡Adiós para siempre, víboras!
Lo vio bajarse del banco del otro lado. "Wooow… Hoy sí le ha ido bien su teatralidad." Lo siguió con la mirada. "Ahora ya no importa, ha llamado la atención de todo el mundo."
Cuando giraba el borde de la mesa Sly, el silencio absoluto se rompió. Desde todos los puntos del Comedor, al principio como un rumor y subiendo de volumen, el odiado apellido de Tobías.
-Snape… Snape… Snape…
"Buah… Qué famoso es en el colegio. Ya me lo dijo, pero es que todos, todos, lo conocen…"
A pocos metros de su lugar, sacó la varita, se sacó la túnica por la cabeza y quedó en uniforme de combate. "La ropa que le compró Lauren. El impermeable es casi igual que el que compramos en Cokeworth y los pantalones son del mismo color, así parece más un uniforme, y las botas militares que le compré en Navidad. Mi guerrero."
Se colocó en su lugar al centro de los comandantes, sonriendo orgulloso, como toda La Guardia, que había formado en dos filas de doce con los cinco al frente. Miró a Cecile y Remus. "Ambos se debaten entre el orgullo y la pena, como yo, por no estar con ellos."
Inmediatamente comenzaron los golpes al otro lado del Comedor. "Los Sly, armando bronca…" Se giró a mirar, toda la mesa excepto los malos, daban golpes con las manos y pies contra el suelo. Enseguida se contagiaron los Rave, pronto también Huffle y muchos Gryff.
"Wooow… Histórico. Qué pena que tengamos que contenernos. Miró a Remus y Cecile, que la miraron comprensivos. No se dieron cuenta de que justo en ese momento, Sev los miraba a ellos.
Lo miró de nuevo, para observar su reacción. "Una sonrisa de oreja a oreja… Y parece que esté mirando a Dumbledore, está justo enfrente." Miró al director. "Wooow… él también. Y Slughorn dando golpes también a la mesa. Todo el resto de profesores también sonríe, incluida Minerva, discreta. Dumbledore ríe." Miró a Sev. "Él también. Debe haberle proyectado desde tan lejos, para citarlo. Quizá lo haga así también conmigo." Poco después escuchó la voz del director en su mente.
-"Señorita Evans, no se asuste, soy el profesor Dumbledore. Disfrute del momento y espere que salgan los guerreros para salir del Comedor. Volveré a ponerme en contacto con usted. Mire a la mesa Slytherin."
Lo hizo. El estruendo de esa zona había disminuido en gran parte, pues habían dejado de golpear las mesas para tirar comida a los maléficos. "Oh… Lauren." Raves y Huffles comenzaban a levantarse. Proyectó a Lauren.
-"Resiste, preciosa, es tu gran triunfo aunque no lo parezca."
-"Ya lo sé, Lily, cariño. Estoy muy orgullosa y feliz. Y nuestro Sev me ha dado mucha gasolina esta mañana, nos hemos visto a solas un minuto en la Sala."
"La ha besado. Bien… Después de lo mal que lo pasó la otra noche y lo que está soportando ahora."
-"¿Cómo va la cosa?" – le preguntó Lauren.
-"Se han levantado unas quince personas de Rave y Huffle."
-"Wooow… Los echamos, los echamos…"
-"Dumbledore me ha proyectado y creo que también a Sev."
-"Genial, obedécele en todo. Mira, mira, mira hacia aquí."
Lily miró en su dirección, los maléficos se levantaban de sus sitios para dirigirse a la salida del Comedor. Aplausos y todo Sly coreando.
-¡Adiós para siempre, víboras!
-"¡Los echamos, Lily, los echamos!"
Miró a Sev. "A carcajada limpia, toda la Guardia." Los Sly seguían coreando, volvió a mirar hacia allí. "Se levantan varios mayores y también de cuarto. Otros diez." Proyectó a Lauren.
-"Creo que se han levantado todos los mayores Sly que no estaban ya en la Guardia y también los de cuarto."
-"Sí, sí, ya los veo. ¿Y los Gryff?
-"Los Longbottom, cerca de mí en la mesa, están discutiendo con otros dos, intentando convencerlos, y unos ocho mayores se levantan."
-"Los de Defensa, Lily. Bien, las cuatro casas. Vaya triunfo."
-"Ya se levantan los Longbottom también."
-"¿Han convencido a los otros?"
-"No."
-"No importa, ya recapacitarán cuando vean el entrenamiento. El estruendo está amainando. ¿Se levanta alguien más?"
-"No. Vienen tres peques Sly corriendo. Nadie más."
-"Sí, ya los he visto, son los amigos de Ariel y Shelley. Por suerte ellos se han quedado a la mesa, a ver si no le dan problemas. Vamos a cortar, quizá Sev me proyecte para consolarme o consultarme."
-"Claro, Lauren, hasta luego."
Miró a Sev. "Está mirando a Lauren, le está proyectando." Un minuto después había cesado por completo el ruido, de nuevo absoluto silencio. Lauren le proyectó.
-"Hemos hablado un poco. Ahora no pierdas detalle, va organizar a más del doble de gente que el domingo pasado, le toca improvisar."
Lily y Lauren observaron desde sus lugares todo lo que hizo Sev a continuación, incluido solucionar el problema que habían creado los tres pequeños Sly.
Cuando salieron todos los guerreros, Lauren le proyectó.
-"Qué bien lo ha hecho, Lily."
-"Ya te digo. Vamos a dejarlo, Lauren, Dumbledore me va a volver a hablar."
-"Claro, claro. Luego me cuentas si puedes."
Al medio minuto le proyectó el director.
-"Señorita Evans, espere un tiempo prudencial desde que me vea salir del Comedor, unos diez minutos, y después hágase acompañar de sus dos amigos hasta mi despacho. La contraseña es "mermelada de naranja amarga."
"La única que le gusta a Sev. Sí lo leyó, por eso han reído."
-"Lauren, ya está. Me ha citado en su despacho, acompañada de Remus y Cecile."
-"Genial, protección inmediata. Seguramente use un giratiempo, para que no os ausentéis mucho rato y podáis disimular, pues todo el mundo estará mirando el entrenamiento. Voy a ducharme, así me entero de lo que está pasando en casa. Después saldré también a mirar, estaré bajo el haya pero del otro lado a donde solíais sentaros vosotros y podremos seguir hablando un rato mientras miramos, si quieres."
-"Vale, cariño, hablamos luego."
