. Una princesa entre tinieblas .

De: PRISS

Capítulo XXI: El dolor de su ausencia.


Su pequeña y delicada mano apretó fuertemente la del pelinaranja.

Todo esto era una locura, propia de cualquier adolescente enamorada, más no de ella. Kuchiki Rukia era realmente madura para su edad.

Mucho menos de Ichigo iba a esperarse algo así, y él era un joven adulto, de hecho toda la responsabilidad, la culpa y consecuencias caerían directamente sobre él. Y sin embrago sonrió sereno; su corazón latía con fuerza, estaba feliz, por primera vez en la vida lo era y no precisamente por hacer lo correcto.

Se había fugado, llevándose a Rukia con él y ahora se casaban sin consentimiento de sus padres.

Menos mal que Urahara era buen amigo del Kurosaki, aunque no por ello no trató de persuadirlo, de hacerle entrar en razón, pidiéndole que esperase un par de años hasta que la pelinegra fuese mayor de edad.

~ No puedo esperar !.

Pero las palabras del pelinaranja no dejaron mucho terreno para discutir así que el hombre terminó por llevar a cabo los deseos de este joven en una pequeña ceremonia improvisada. Solo Kisuke y ellos presentes, no necesitaban a nadie más, no había tiempo.

Rukia lucía un sencillo vestido blanco que le llegaba hasta por encima de las rodillas. El vestido de novia que toda mujer enamorada desea no importaba, de todas formas no podría ver cuán hermoso podría ser, así que no tenía caso.

~ Acepto.

Escuchó decir a su compañero, sacándola de sus desordenados pensamientos.

La ojivioleta sonrió, todo era tan rápido e inesperado y sin embrago. . .

~ ¿ Rukia-chan?.

Urahara la llamó, no había respondido su pregunta.

Ella sonrió una vez más, solo estaba disfrutando de este momento, nada más, luego simplemente susurró un débil "sí" mientras oprimía con un poco más de fuerza la mano de aquel hombre por el que estaba cometiendo esta locura.

Eso había sido todo, ni felicitaciones, ni sonrisas ni mucho menos buenos deseos, ni la familia presente, apoyándolos en este momento.

~ No necesito nada de eso. -Había dicho Rukia, poco antes de entrar a la pequeña capilla.- ~ Mi madre nunca se ha detenido a pensar en lo que quiero, y yo te quiero a ti.

Ichigo no pudo más que suspirar entre resignado y aliviado. Su familia era algo que tenían en común, pues ellos nunca se interesaron por él, por sus problemas y necesidades, ni siquiera su madre y de su padre mejor ni hablar, pero Kaien. . . el ayudarlo en su fuga por amor era el primer favor que su hermano le hacía; se había hecho a un lado para que él y Rukia escapasen juntos, renunciando a la enana.

Rukia fue la primera persona que se interesó realmente en Ichigo, la primera que lo prefirió a él y no a Kaien, la primera. . . la única.

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El Kurosaki le besó la frente a su chica, aun agitado por el esfuerzo.

Habían hecho el amor apenas hace unos instantes, no podía ser de otra manera, ésta era su luna de miel y literalmente recién casados, la idea de separarse por un instante siquiera no existía en sus mentes.

Querían aprovechar esto al máximo pues bien sabían que no iba a durar. Los encontrarían, Rukia estaba segura de que su madre obligaría a Zangetsu a mover cielo, mar y tierra con tal de encontrarla.

La pelinegra dejó escapar un profundo suspiro de resignación. La verdad es que compadecía a ese hombre, si las cosas hubiesen sido de otra manera le hubiese tomado confianza, considerándolo un padre.

En ese instante, el recuerdo de su verdadero y finado padre volvió a ella.

Desde que conoció a Ichigo, Rukia poco había pensado en el dolor de la muerte de su padre, Jūshirō. La ojivioleta se había perdido en sus sentimientos por el pelinaranja, olvidándose de todo lo demás. . . el tiempo, su edad, todo.

Y al pensar nuevamente en esto, una sola palabra escapó de sus labios sin que ella lo notase siquiera.

~ Arigatou.

Sonrojada, con los parpados pesados, la Kuchiki se acomodó en el hombro de su compañero quien le acarició los cabellos. Iba a preguntarle la razón, pero guardó silencio en espera de que la enana le dijese algo. . . y así fue. . .

~ Llovía, llovía mucho. Supongo que era una tormenta o algo así, porque no se podía ver más allá del cofre del auto.

El Kurosaki la escuchó atentamente, sin saber de qué demonios le estaba hablando su esposa, más preocupado por la tristeza que arrasó la felicidad de sus ojos.

Ella continuó como si hablase consigo misma, tal vez así era. . . Y hablaba, recordando hasta el más mínimo detalle de lo último que pudo ver, de aquella noche que terminó por volverse eterna.

Ellos. . . sus padres habían discutido, y Jūshirō, furioso por alguna razón, salió en su auto sin importarle nada más. Rukia se fue con él, no sabía porque, pero sintió que debía estar con su padre.

Ni siquiera recordaba si fue mucho o poco tiempo el que estuvieron en el auto, solo recordaba las palabras de su padre.

~ ¿Qué haría yo sin ti, Rukia?.

Una pequeña sonrisa y luego. . . el derrape desastroso que terminó en oscuridad para ella y para su padre. . .

~ Cuando desperté, todo era negro ya, me aferraba incluso a creer que aún estaba dormida, pero. . . -La voz de la pelinegra se quebró así que calló por un momento, pero quería seguir.- ~ Mi madre, con toda la calma del mundo, me dijo que papá había muerto y que era una suerte que yo no hubiese corrido la misma suerte.

Cálidas lágrimas resbalaron por las mejillas de la joven, quien simplemente ya no pudo hablar más. . . su voz se apagó.

Ichigo seguía acariciándole los oscuros cabellos mientras su mirada se mantenía fija sobre el techo de la habitación; había escuchado atentamente cada palabra.

~ Gracias.

Susurró el pelinaranja sin obtener respuesta de su joven amante.

Recordaba que una vez él le pidió que le contase como fue que perdió la vista. Sinceramente nunca creyó que la enana le hablase algún día de ello y sin embargo. . .

~ Tú me has ayudado a sobrellevar el dolor de su perdida.

Por primera vez desde que comenzaron a hablar, Ichigo la miró; él no había hecho nada en absoluto, más la chica le hizo entender que él fue la primera persona que la trataba como si aún pudiese ver. No la limitaba, nunca se compadeció de ella, ni la rechazó.

Las peleas al principio, su romance después. Ichigo le había dado de todo sin darse cuenta, tantas cosas que la hicieron dejar de pensar solamente en su padre, sacándola de la tristeza y la soledad. Y ahora. . . se había casado con ella sin importarle los problemas que vendrían.

¿No era acaso razón suficiente para agradecerle?.

Las lágrimas se acabaron; Rukia cerró poco a poco los ojos, cayendo en un profundo y tranquilo sueño como nunca en mucho tiempo, aferrada al hombre que amaba.

Mientras Ichigo le daba las buenas noches y susurraba una promesa. . .

~ Siempre será así, yo te protegeré. . . mi princesa entre tinieblas.

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. . . . Continuará.


MUCHAS GRACIAS POR LEER ESTE FIC:

Maeda Ai ((Muchas gracias por leer la historia. Kaien terminó ayudando a su hermano, la verdad no quería que ellos terminaran odiándose. Y el ichiruki por fin parece tener momentos de felicidad. Ojalá te haya gustado este cap.))

Natsumivat ((Ese review se perdió T_T. No quería que Kaien e Ichigo siguiesen enojados, y pensé que una forma brusca era la que usarían para darse ánimos 0v0 . Y ahora Ichigo y Rukia ya son esposos, pero aun se vienen algunos problemas. Agradezco mucho que estés leyendo este fic 0w0 .))

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Al principio quería que Byakuya fuese el padre de Rukia, pero no lo imagino como esposo de Shirayuki.

Fue difícil elegir un personaje. Y Ukitake me pareció el más indicado, aunque le dejé el apellido Kuchiki a la pelinegra ¬¬' .

Tampoco sabía a quién poner como el pastor que casaría a este par.

¿Urahara como figura religiosa?. No se me ocurrió otro ^0^ .

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NOTAS de la primera versión.

Un poquito de paz antes del problema más grande, que se viene en el capítulo que sigue.

Igual, aquí un poco de cómo fue que Anna se convirtió en la princesa de tinieblas.

Me gustó la frase final, algo que Hao nunca diría pero que yo ansiaba hacerlo decir ^^'.


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