Han pasado un par de horas desde que Light descubrió la identidad del nuevo Kira, este resultó ser un joven idéntico a él que proclamaba ser su hermano gemelo. El castaño seguía renuente a aceptar que aquel tipo era su hermano, pero llegando a pensar y más respecto al tema solo le traía más dudas a las que no lograba dar una respuesta. El nunca pregunto muchas cosas a sus padres, ellos tampoco mencionaron nada respecto a un hermano que hubiera tenido, pero incluso… aunque se lo hubieran dicho, al Light del pasado no le hubiera importado, seguiría absorto en su mundo, aburrido. Pero ahora era diferente, quería respuestas.
En el tiempo que Light estuvo consiente, habían pasado algunas horas, y desde que su hermano se había mostrado ante él, solo habían trascurrido un par de horas. En ese tiempo, este le había acompañado, sin dejar la habitación. En ese tiempo, Light aprovechaba para analizarlo ya que después de su última platica, Kuroi no abrió más la boca.
Light tenía miles de preguntas en su cabeza, pero a menos que se las preguntara no tendría respuesta. También estaba preocupado por L, este había aceptado tomar su lugar, eso significaba que planeaban asesinarlo y L debió tomar aquella decisión bajo la presión del momento. Tenía que hallar un modo de detenerlo, si no lo hacía todo sería demasiado tarde.
- hey-llamó Light a Kuroi, este alzo la vista observando a Light-. ¿Qué es lo que van hacer conmigo? ¿Cómo te aliaste con B501?
-Oye, oye, estas muy parlanchín ¿sabes? -expreso Kuroi-, aunque me preguntes ese tipo de cosas no pienso decirte nada, mucho menos a alguien como tú-bramo, Light se quedó callado al verlo ofrecer una mirada gélida hacia él.
Sin embargo, Light siguió insistiendo, preguntando las mismas preguntas, y agregando que había sido de su pasado, como había llegado a saber la verdad, pero todas esas preguntas solo agotaban la paciencia de Kuroi, que siempre había detestado a su hermano, desde el momento que supo de su existencia siempre le había odiado, por ser quien era, por ser aquel que tuvo el privilegio de salir adelante con el apoyo de una familia, algo que él nunca pudo disfrutar.
Sin ningún interés de seguir escuchando a Light, Kuroi salió de la habitación donde este se encontraba retenido, apagando nuevamente la luz y dejándolo solo. Estar al lado de su hermano solo provocaba que quisiera golpearlo, le hacía recordar el pasado.
Kuroi tenía 20 años al igual que Light, estaba próximo a cumplir los 21 el 28 de febrero de ese mismo año, aunque físicamente fueran idénticos, tenían ciertas diferencias, como por ejemplo que Kuroi era solo un par de centímetros más alto que su hermano y tenía un lunar pequeño debajo de su ojo izquierdo. Había nacido cinco horas antes que Light la madrugada del 28 de febrero, por eso es que había sido nombrado Kuroi, ya que había nacido cuando aún no amanecía, por otro lado, Light, quien nació al alba, fue nombrado como la luz del día, aquel iluminaba el camino. Ambos desde su nacimiento fueron destinados a ser diferentes, aunque compartieran el mismo rostro.
Luego de los hechos antes mencionados por Kuroi, fue adoptado por una pareja entre un hombre de nacionalidad americana y una mujer japonesa, ambos eran de la misma edad de sus padres, la mujer no podía concebir así que ambos optaron por la adopción. Se llevaron a Kuroi a New York, Estados Unidos. Los primeros siete años de vida Kuroi aunque era hijo de una pareja económicamente estable, a manera familiar no era un ambiente agradable, el que se hacía llamar su padre era un alcohólico pedófilo que abuso en diversas oportunidades de él, la que se hacía llamar su madre era una mujer plástica, que disfrutaba de serle infiel a su pareja y presumir a sus amigas que Kuroi desde muy pequeño había denotado tener un cerebro excepcional. Pero no se encargaba de él, eso era solo una fachada. El tiempo pasaba y la situación en su "familia" era cada vez más intolerable. Los abusos de "su padre" eran cada día más constantes y con su incesante resistencia, ganaba múltiples golpes que en más de una oportunidad lo llevaron directo al hospital. Pero un día la situación de Kuroi cambio por completo. Cuando estaba en el hospital por uno de los abusos de su padre que se había salido de control, ocasionándole una fractura en un brazo y un desgarre en su zona rectal, una persona apareció en su rescate. Era una trabajadora social de ascendencia japonesa que tenía cierto tiempo siguiendo el caso de esa familia. Ante los hechos, la custodia de Kuroi fue relevada de sus padres adoptivos y por ese tiempo el pequeño de siete años pudo respirar en paz luego de mucho tiempo.
Por el periodo de tiempo que Kuroi permaneció en el hospital era visitado constantemente por aquella trabajadora social que le había rescatado de ese infierno que había estado viviendo. Por primera vez Kuroi se sintió a salvo con una persona adulta. Aquella dama de 32 años tenía por nombre Angélica Takenashi, era una mujer de padres asiáticos, pero con un abuelo nacido en los Estados Unidos. Aquella joven mujer visitaba todos los días que podía al pequeño Kuroi e incluso le acompaño en su cumpleaños número 8, que debió pasar en recuperación dentro del hospital. No obstante, para su edad Kuroi era muy listo y muy perspicaz, él sabía que esa felicidad era momentánea, puesto que cuando sus heridas sanaran el debería asistir a una institución donde cuidarían de él al no tener padres. Lo había escuchado del resto de los adultos que lo habían mencionado libremente en su presencia, sin saber que Kuroi les entendía perfectamente y que sabía a qué se referían. Kuroi odiaba que le vieran con lastima, desde que ingresó al hospital esas eran las únicas miradas que recibía, pero con Angélica era diferente, esta le mostraba una sonrisa sincera, no una hipócrita como el resto, no le daba tampoco una mirada de lastima, parecía simplemente ser ella.
Cuando llego él día del alta de Kuroi, el no pudo sino sentir un nudo en el estómago, pues sabía de cierto modo lo que venía de ahora en adelante, sin embargo, cuando fue saliendo del hospital esperando encontrar a otros trabajadores sociales para que le llevaran al orfanato, se encontró con la cálida sonrisa de Angélica. Esta abrió de par en par sus brazos hacía él con aquel rostro gentil que le caracterizaba.
- Desde ahora vivirás conmigo como mi hijo, Kuroi.
Kuroi no podía creer aquello, pero aun creyendo que era un sueño, tomo su mano y se encaminaron a lo que sería su nuevo hogar. A partir de ese tiempo comenzarían los únicos momentos de la vida de Kuroi que él podía llamar como una verdadera felicidad. desde ese momento su sonrisa era constante, todos los días parecían tener brillo, y la compañía de Angélica era un precioso regalo que recibía cada día.
Angelica era soltera, aunque era una bella mujer no le interesaba formar parte de una relación. Era ampliamente cortejada pero nunca se interesó en nadie. Kuroi siempre se preguntó por aquello, por qué una mujer como su nueva madre le era indiferente el amor de manera romántica, hasta que lo descubrió al cumplir los 10 años. No había sido intencional, no lo espero. Pero esa tarde la había descubierto observando una fotografía con inmenso anhelo, y con un brillo en su mirada que Kuroi jamás vio en la joven mujer. No pudo evitar preguntar por la fotografía, aunque tenía conciencia de lo que era ser discreto, ante Angélica, Kuroi no le molestaba ser un simple niño. Esta al principio se encontró indecisa de contarle, o siquiera mostrarle la fotografía que observaba. Pero luego de durar un par de meses ocultando la verdad, decidió contarle.
En aquella fotografía se encontraba junto con un hombre, ella era mucho más joven en aquella foto. Debía tener cerca de 20 años, al menos diez o doce años menos al momento de tomarse esa fotografía, iba acompañada de un hombre que la tomaba de la cadera y ambos sonreían ampliamente. Aun cuando Angélica siempre mantenía una sonrisa brillante, la que mostraba en esa fotografía era una que Kuroi no había visto jamás. Angélica le conto al pequeño de diez años que aquel hombre era la persona que más había amado en lo que llevaba de vida, el nombre de esa persona era Soishiro Yagami, y aunque ahora ese hombre no la amaba, y habían pasado más de diez años desde que habían finalizado su relación, simplemente no podía olvidarlo. El pequeño castaño se encontraba sorprendido de aquello que su "madre" le estaba contando, pues no creía que un amor podía ser tan fuerte, menos cuando esa persona no estaba a su lado. Lo que no espero Kuroi fue la revelación que vino a continuación de los labios de Angelica. Esta, pidiéndole que no odiara a Soishiro pues aquel hombre era su verdadero padre. En un principio le pidió que le perdonara por habérselo ocultado por tanto tiempo, y por la cabeza de Kuroi pasaban tantas preguntas que no sabía bien que pensar, pues para ese momento solo tenía unos cortos diez años. Pero el shock fue más grande que él anterior cuando Angélica le conto que sus verdaderos padres le habían dejado tanto a él como a su hermano gemelo en un orfanato gracias a la situación económica que estaban atravesando, ella al enterarse de su situación les pidió el favor de cuidar de los niños de ahora en adelante, pero simplemente la esposa de Soishiro le impidió eso. Pero Angélica siguió la pista durante varios años, enterándose que Kuroi había sido adoptado por una pareja y que Light, como se llamaba su gemelo, nuevamente había regresado con sus padres quienes luego de recuperar su estatus económico, decidieron volver por su hijo, el único que seguía en el orfanato.
Aunque Angélica seguía disculpándose por el por no haber comentado nada, Kuroi siguió absorto en sus pensamientos durante varios días más. Había sido un shock para él enterarse sobre su verdadera familia. Aunque sabía que no se parecía a sus anteriores padres, no imagino que había sido abandonado por los verdaderos. Y mucho menos imagino que tenía un hermano gemelo que si estaba disfrutando de la compañía de sus padres biológicos. A partir de ese momento Kuroi comenzó a desarrollar un rencor muy grande hacia sus padres que le habían abandonado y hacía el hermano que estaba disfrutando del calor y el amor de ellos.
Intento olvidarlo refugiándose en el amor que le profesaba su nueva madre, y así lo hizo por los siguientes años, hasta que Angélica enfermo gravemente. Kuroi no recordaba haber llorado tanto como cuando tenía catorce años, el tiempo más cruel que pudo tener de haber gozado la felicidad y el amor de una persona para que esta fuera abruptamente separada de ti. Angélica no tenía parientes vivos, sus padres y abuelos habían muerto hacía tiempo, y en su rostro demacrado por su enfermedad, una que oculto por años de Kuroi y que se desato fuertemente en el verano de sus catorce años provoco que, llegado el invierno, Angélica estuviera diciendo sus últimas palabras al pequeño adolecente, la joven mujer se disculpaba con él por no poder pasar más tiempo a su lado, maldiciendo al mundo cruel que osaba separarlo de ella. Con esas palabras dejo aquel mundo, y con eso, Kuroi abandono toda esperanza de felicidad y amor.
Los siguientes años para Kuroi fueron duros, crueles y muy complicados. Ninguna institución quería hacerse cargo de él puesto que sería muy difícil dar en adopción a un adolescente de casi 15 años. Este intentaba sobrevivir a base de trabajos pequeños, viviendo en albergues para personas sin techo, abandonando los estudios y debiendo prostituirse para poder alcanzar comer algo. Cuando cumplió los 17 años, su cuerpo no aguantaba más. Era invierno, uno de los más duros en Estados Unidos. Estaba en el suelo de una de las calles de New York, cubierto de nieve, mientras sentía como su cuerpo iba tensándose y perdía movilidad, para ese momento creía que estaba bien morir, con una existencia tan miserable como la suya una de las mejores opciones era esa.
Pero parecía que el mundo estaba empeñado en dejarlo vivir en ese putrefacto mundo. Un lujoso carro se orilló en la calle frente a donde se encontraba, de ahí bajo una joven de larga cabellera junto a un hombre que sostenía un paraguas para que los copos de nieve no le tocaran. Con dificultad Kuroi alzo los ojos en cuanto la joven se posiciono frente a él, ahí tuvo la oportunidad de observar sus ojos, viéndolos fijamente. Unos ojos castaños, fríos como la nieve, sin ningún tipo de brillo veían con dureza veían al resto mundo que le rodeaba, de cierto modo, esos ojos eran muy semejantes a los suyos.
- te ves cómo alguien que desesperadamente busca dejar este mundo-hablo la joven mirando a Kuroi-. Con unos ojos frios, sin brillo, que son tan parecidos a los míos, maldices tu existencia en este mundo
Con esas últimas palabras, ordeno al hombre a su lado a levantar a Kuroi del frio suelo, y enseguida la joven dama le presto el gran abrigo de piel que traía, el castaño le miro con los ojos desorbitados, sin saber cómo reaccionar ante las acciones de la joven. Esta al notar el rostro confundido de Kuroi, sonrió con sarna.
- Te ves como un pordiosero, pero eres lindo. Si juego bien mis cartas serás un buen juguete. Así que deberás vivir para mí.
Kuroi escucho atento las palabras de quien parecía estar salvándole de una muerte segura, no pudo evitar que una tenue sonrisa saliera de sus labios sin poder evitar caer desmayado al suelo.
Cuando despertó, el joven de cabellos castaños se encontraba en una suave cama, cubierto por tantas sabanas que no pudo evitar sofocarse, intento moverse, pero su cuerpo seguía resentido. A lo lejos escucho una pequeña risa, como pudo se incorporó en la cama viendo como la mujer que le había salvado, se acercaba hacía el viéndole divertido.
- eres un caso curioso, te desmayas nada más salvo tu patética existencia, pero logras sobrevivir a un grave caso de hipotermia en el invierno más cruel que ha pasado los Estados Unidos en décadas, me sorprendes japonés-rio ganándose una mueca de disgusto de Kuroi-. La muerte definitivamente no quiere tener nada contigo.
- ¿Qué quieres de mí? -pregunto Kuroi, la joven siguió riendo levemente con sarna-. Te he preguntado qué quieres de mí.
- oye, calma, esa no es la manera de hablarle a la persona que, salvo tu congelado trasero, estas en deuda conmigo- apelo la joven.
- no tengo dinero-respondió Kuroi.
- eso lo sé-afirmo la dama como si fuera lo más obvio del mundo-. Pero no es eso lo que quiero, tampoco deseo tus servicios, no quiero que pienses que te traje por tu cuerpo-dijo ante la mirada de Kuroi que seguía preguntándose qué pasaba por la mente de aquella excéntrica mujer-. Solo decidí que quería traerte aquí.
- ¿Por qué razón lo hiciste? -pregunto-. Podría intentar matarte y robar las cosas más valiosas de esta casa.
- está débil, tengo guardias por toda la mansión, y eres lo suficientemente inteligente para no intentarlo, no te interesa siquiera-menciono la chica con perspicacia sorprendiendo incluso al mismo Kuroi-. Esta es la única acción buena del año que pienso hacer salvando a un indigente.
- gracias… supongo.
-además, tú y to tenemos los mismos ojos-dijo llamando la atención del japonés-. Ojos que posee una persona que ha pasado por la desesperación, nadando sobre la mierda de aquellos seres poderosos que se regocijan en este asqueroso mundo.
Hubo un breve silencio en la habitación hasta que apareció el mayordomo de la chica, quien traía algo de comida para Kuroi. Esta hizo ademan de retirarse de la habitación.
- Mi nombre es Grace O'conors, pero me hago llamar Gray, de ahora en adelante trabajaras para mí, ya se me ocurrirá en que puesto estarás- ya estaba en el marco de la puerta cuando se detuvo, volteando nuevamente hacia Kuroi-. Se me olvidaba ¿Cuál es tu nombre? Has de tener uno ¿no?
Kuroi la observo por un breve segundo, analizando cómo responder, había sido tanto tiempo que alguien no le preguntaba por su nombre que estuvo a punto de olvidarlo.
- Kuroi… mi nombre Takenashi Kuroi.
- Kuroi ¿eh? Es un lindo nombre- y con eso se retiró de la habitación.
Conforme pasaba el tiempo, Kuroi entendía un poco más a la egocéntrica personalidad que representaba Gray. También comprendió porque tanto él como ella poseían la misma mirada, cuando Gray solo tenía once años había perdido a sus padres por unas difíciles circunstancias, terminando en un orfanato. Pero gracias a su gran capacidad innata para utilizar una computadora y todos sus programas, fue condecorada por descubrir un ataque terrorista hacia la ciudad de New York a los 15 años, desde entonces ayuda a las organizaciones que le piden su ayuda para rastrear las computadoras enemigas y enviarles un regalo informático. Para el momento que Kuroi la conoció tenía 18 años, y siendo solo un año mayor que él, era ya una profesora de informática en la universidad de Harbar, pudiendo hackear las computadoras del pentágono sin que estos lo noten siquiera.
Gray también se sorprendió mucho de la capacidad innata que poseía Kuroi de recordar cada uno de los libros que este leyera, en tan solo unos pocos meses logro completar la inmensa biblioteca que tenía y llegar a los estudios de doctorado especializado en ese mismo tiempo. Para el tiempo que tenía con ella, trabajo como su asistente personal ayudándole en todo lo que le pidiese. Fue en ese tiempo que aprendió que el japonés podía ser un arma de doble dilo, incluso mencionando aquello al mismo Kuroi. Ambos sabían que la relación que tenían era de mutuo beneficio, una relación que las jugadas euivocadas podrían dejar al otro en graves aprietos, pero ambos eran seres que compartían pasados llenos de desesperación e ideologías semejantes, por lo cual les era ameno y sencillo trabajar juntos.
Tiempos anteriores a ese Kuroi nunca desarrollo ningún interés en conocer sobre su verdadera familia o sus padres biológicos, o eso fue hasta un comentario que salió de los labios de Gray respecto a su hermano gemelo. Esta le indicaba que el joven de nombre Light Yagami, recientemente había calificado como el estudiante número uno de Japón y se esperaban grandes proezas de él. A partir de eso, la curiosidad de saber cómo era su hermano invadió el cuerpo entero, se preguntaba cómo era él. no pudo evitar preguntarse cómo era él, como estarían sus padres. Aprovechando sus conocimientos y la tecnología que le disponía Gray, investigo a su familia, encontrando cosas que le sorprendieron. Como el hecho que la persona que cuido de él, Angélica Takenashi fue miembro de la NPA el tiempo que estuvo en Japón. Que su padre era el nuevo director de la misma institución, y que su familia se conformaba por su madre, Sashiko Yagami, una hermana menor que él por tres años, de nombre Sayu, y un su hermano gemelo, Light.
Consiguió miles de reportajes sobre su hermano, mientras el resto de su familia eran personas comunes, su hermano era igual que él, con la simple diferencia que Kuroi tuvo que salir de la mierda más grande para poder llegar a donde estaba, a su hermano se le fue entregado todo en bandeja de plata, incluso la expresión en las fotos de Light causaba un enorme enojo dentro de Kuroi, un rostro aburrido, sin vida, sin emoción quien sabe porque motivo. Kuroi no entendía la razón de ese rostro, porque debía estar así cuando tenía todo, una familia que le amaba, estudios formales, una vida hecha… todo… todo aquello Kuroi jamás tuvo ni tendría… llego a desarrollar un gran odio hacia su hermano, aunque no lo conocía, aunque sabía que él no tenía ni una sola pista de conocimiento sobre su existencia Kuroi le odiaba. Le odiaba tanto que quería verlo muerto, quería que sufriera todo aquello que él había vivido en carne y hueso, que pasara por las más grandes de las desesperaciones, pero no debía ensuciarse las manos, debía hallar la manera de hacerlo sufrir sin tener que verse involucrado.
Y la forma llego más rápido que tarde, en forma de una libreta.
Junto con un shinigami, dos death notes llegaron a manos tanto de Kuroi como de Gray, era casi como un sueño. Los deseos de ambos serían cumplidos, las ansias de venganza que ambos tenían contra el mundo por fin serían saciadas.
-dirijamos nuestro odio hacia el mundo-escucho Kuroi esa frase salir una vez de los labios de Gray.
Por obvia razón, la primera en utilizar el poder de la death note fue ella, asesinando a grandes personalidades mundiales, postrando su odio contra el mundo y aquel que lo gobernaba, haciéndose llamar B501. Por otro lado, Kuroi fue más sutil, no utilizo la death note inmediatamente, conociendo cuales eran sus poderes sería muy sencillo para su pequeño hermano morir tan fácilmente, él quería verlo sufrir, agonizar de dolor y desesperanza hasta darle el golpe de gracia, para eso debía ser más meticuloso, algo de lo que carecía B501.
Ambos genios debieron viajar a Japón donde estaría L comandando un equipo de investigación que capturaría a B501, que más irónico que la misma asesina estuviera formando parte de aquella investigación. Kuroi no pudo pensar más en la estupidez de L de hacer semejante cosa, y ese pensamiento aumento cuando Gray le expreso la presencia de Kira dentro de las filas de la misma investigación. Casi podía escuchar la risa de ambos. Pero desde entonces, una sonrisa burlona permanecía constantemente en el rostro de la joven, sonrisa que provocaba curiosidad en el japonés hasta que un día le escucho que le tenía una sorpresa preparada, que solo debía esperar un pequeño periodo de tiempo antes de mostrársela. Para ese momento Kuroi no entendió a qué se refería su excéntrica compañera, pero decidió no hacer mucho más caso de ello, y dejando a Gray sola con su plan de B501, se enfrasco en estudiar más sobre su hermano, pero de un momento a otro no conseguía nada sobre él, toda la información relacionada a Light Yagami había desaparecido. Fue entonces que decidió investigar por su cuenta, desde la ciudad, siendo cuidadoso de no encontrarlo de frente, o alguien de su familia. Pero el tiempo pasaba y no lograba hallarle, debido a que ya no vivía con Sashiko y Soishiro. Por un breve tiempo observo a sus padres y a su hermana menor. Todos ellos eran felices, a su manera, viviendo como una familia común y corriente. Sin ánimos de aumentar su amargura, siguió buscando información sobre Light, hasta que en una oportunidad le vio salir del departamento de policía y yendo en dirección al lugar donde se encontraba reunido el grupo de los 27, fue ahí que dedujo que se encontraba dentro de la investigación del caso B50I y que esa era la sorpresa que Gray le tenía. No obstante, fue al cumplir los tres meses de iniciada la investigación que Gray mostro su sorpresa a Kuroi, y esa fue el video de Light durante su encuentro con Roth. El rostro de estupefacción en Kuroi fue tanto que Gray lanzo una carcajada, pero no espero que este le levantara del cuello mirándole amenazador.
- Él es mi presa ¿entiendes? ¡no tienes derecho a hacerle nada hasta que yo pueda matarlo! -bramo con furia.
Sin nada de delicadeza la dejo en el suelo mientras Gray le observaba con sorpresa, pero en lugar de tomar represalias, solo mostro un rostro de satisfacción y excitación. Aquella mujer era un ser del cual Kuroi debía cuidarse, pero también tenía que tener cerca. Se usaban mutuamente, pero estaban conformes con esa relación que tenían.
A partir de entonces, empezaron idear un plan en conjunto, Kuroi se encargaría de desequilibrar la investigación en contra de B501 al mismo tiempo que iniciaba su plan contra su hermano. Gracias a unas cámaras imperceptibles que Gray había colocado en algunos espacios del edificio de investigación, pudo conocer mucho más sobre su hermano, cosas como que era terco, que no le gustaba perder y que le era sencillo hacer enojar a los demás con sus comentarios egocéntricos, supo que estaba estudiando en la universidad criminalística, y que llevaba una extraña relación de amor-odio con L. Tanto él como Gray vieron interesante utilizar eso para romper al equipo de investigación, tomando la figura de Kira que fue retomada por Kuroi para incriminar a Light, ocasionando que no solo el grupo se rompiera, sino que su relación con L se quebrara.
Pero para desagrado de Kuroi, Light no caía, no mostraba un solo signo de resignación, odio, o desesperación, seguía luchando, cuando creía que estaba a punto de caer en la más grande desesperación, se levantaba mostrando un rostro que Kuroi nunca vio en él, una nueva faceta nunca antes vista y que ocasiono un duro golpe en el castaño. Porque pese a lo que estaba pasando Light, no se rendía y daba batalla, muy a diferencia de Kuroi, que fácilmente decidió rendirse a la vida, y a partir de ese momento, Kuroi odio aún más a su hermano, y por sí mismo, porque le recordó que eran diferentes, que Kuroi era mucho más débil, y eso era lo que él más detestaba, parecer débil.
No obstante, algo comenzaba a cambiar dentro de él. y eso le enfurecía. Comenzó a ser blando, especialmente cuando se enteró del embarazo de su hermano, tal noticia le tomo sin bases, y no supo cómo accionar. El hecho de que ahora no solo mataría a Light, sino a un ser que no tenía nada que ver en ello, que aun siquiera había nacido en ese mundo le demostró cuan podrido se encontraba, y sintió miedo, miedo de él mismo, y asco.
Cuando Kuroi quiso darse cuenta, se había quedado dormido desde dejo a Light en esa habitación. Saliendo del salón donde estaba camino los pasillos de aquel espacio donde estaba su base, comió algo mientras veía a los hombres de Gray comentar entre ellos la victoria que estaría pronto en sus manos, Kuroi sabía que estaba en un nido de serpientes por lo cual era cuidadoso, llevando la death note en su cuerpo sin separarse de ella.
Nuevamente Kuroi paso por la habitación donde estaba Light abriendo la puerta para observarle, encendió la luz y para su sorpresa este se encontraba con la manos desatadas, pero sosteniendo con fuerza su vientre, gracias a su condición, era mucho más sensible al frio, y aquel espacio no era el idóneo para él, no obstante, aunque Kuroi quería verle sufrir, ahogarse en la desesperación mientras provocaba que perdiera a esos niños que llevaba en su interior para poco después perder al detective que amaba, algo en la cabeza de Kuroi le hizo buscar unas sábanas y colocárselas encima a Light. Este estaba dormido, pero sufriendo, y no pudo darse cuenta cuando las sabanas fueron colocadas encima de él.
Kuroi le observo analizándole por completo, seguía odiándole, deseando su muerte, pero el hecho que tuviera a dos niños sin culpa en su interior le hacía reprimirse, porque le recordaba su situación, fue dejado a la deriva sin derecho a réplica, y en ese mismo instante, al igual que su hermano, esos niños se encontraban colgando de un hilo, un hilo del cual podía cortar en cualquier momento si se lo proponía. Se llevó sus manos a su cabeza y se tironeo el cabello sin saber qué hacer, había llegado demasiado lejos como para echarse atrás. Debía seguir con el plan, esa era su venganza.
Cuando salió de la habitación, siendo casi hora del amanecer encontró a Gray, esta sonreía de oreja a oreja, y Kuroi intuyo que algo había ocurrido. Esta al verle casi salta a su cuello de la alegría, enseguida le llamo con su voz melosa.
- te tengo buenas noticias Kuroi- empezó a decir, sin poder contener su emoción-. Dentro de una hora L estará aquí, tenemos que prepararnos para su ejecución en televisión en vivo-menciono mientras depositaba un pequeño beso en mejilla-.
- Por supuesto-respondió sin mucho ánimo, algo que noto B501 de inmediato mirándole con perspicacia.
- Hey Kuroi ¿en qué piensas? -le pregunto mientras seguía observándole directamente.
- ¿hay algo en específico que te gustaría escuchar de mis pensamientos Gray? -pregunto Kuroi sonriendo de medio lado. Esta siguió con su gatuna sonrisa.
- no lo sé, estas extraño el día de hoy, a pesar de estar regocijándonos con nuestra futura victoria… no te veo muy animado.
Kuroi la miro notando como Gray le analizaba, muchas cosas que ella sabía de él era gracias a ese don que ella tenía para para descifrar los pensamientos de las personas, no obstante, él también había aprendido a ocultar bien sus sentimientos y pensamientos, por eso, es que se llevaban de ese modo, él haciéndole creer a Gray que tenía total control sobre si cuando él se mantenía evaluando.
- Si te encargas de todo lo respecto a L, me quedare sin diversión por un largo rato-expreso haciendo una falsa mueca de llanto-, tienes que darme el derecho de divertirme con él.
Ante esa respuesta Gray sonrió, extasiada por su respuesta.
