Angel parpadeo confundido al despertar, primero porque no supo donde estaba y luego porque sintió como alguien le abrazaba, al bajar la vista se topó con Alastor dormido en su pecho, más bien, enterrado en el. En un primer momento estuvo tentado a gritar del susto pero se abstuvo de hacerlo, eso podría costarle la vida. Por otro lado, encontró increíblemente adorable ver a Alastor aferrarse a él como si fuera una almohada.

Después tristemente se dió cuenta el sueño que había tenido, había sido solo eso, un sueño húmedo, recordaba fragmentos de estos, bastante explícitos y muy candentes; apenas moverse un poco descubrió con pesar que inclusive se había venido con ese sueño; entonces con miedo comenzó a pensar que tal vez pudo manchar a Alastor. De ser el caso estaría en muchos problemas.

—¡Mierda! —gruñó tratando de separarse sin despertarlo. No podía creer que le hubiera pasado algo que no le ocurría desde que estaba vivo y era un adolescente.

Alastor dió un salto y se retiró casi corriendo de Angel al darse cuenta que se quedó profundamente dormido en el pecho de este. Se sentó en la cama y se aclaró un poco la garganta, entonces miró la expresión avergonzada de Angel, apenas iba a hacer una de sus preguntas sarcásticas cuando sintió húmedo su vientre, al bajar la vista miró que estaba sucio. Frunció el ceño sin saber que era y cuando estaba por acercar una mano, Angel le detuvo.

Alastor entonces le vio y notó como este cubría con una de sus manos su rostro sonrojado.

—No toques, solo quitate la ropa.

Alstor entonces miró su ropa interior y entendió. Volvió a aclararse la voz antes de soltarse del agarre de Angel, una sonrisa burlesca nació en su rostro.

—¡Oh querido amigo! —rió al decirlo tras tronar sus dedos, un nuevo cambio de ropa reemplazo el que había traído puesto—, ¡y pensar que ya estas muy grande para esto! —se burló poniéndose de pie.

Angel se sintió tan avergonzado que se cruzo de brazos mientras que con una mano libre le arrojaba una almohada.

—¿Y de quien es la puta culpa? —le gritó entre molesto y humillado. Alastor tenía razón, hacía tanto tiempo que no le ocurría algo así, que el simple hecho de que fuera específicamente delante de él, le sacaba de sus casillas. Ahora tendría material para ser molestado un buen tiempo.

Alastor esquivo la almohada poniendo una expresión divertida en su rostro.

—¡Eso no es asunto mió! —tras decir eso salió de la habitación dejando a un avergonzado Angel Dust en la cama.

Este al verse solo se dejo caer en la cama mientras se tapaba el rostro.

—¡Quiero tener sexo, mierda!


Pobre Angelito jajaja, eso pasa cuando una persona acostumbrada al sexo está mucho tiempo sin ser sostenida xd. Alastor inclusive se lo tomó muy bien.

¿Qué habrá soñado nuestra arañita? jajaja.

Me dieron ganas de actualizar y pues aquí esta uwu.

Nos leemos luego jaja