Disclaimer:

La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.

House of Crows pertenece a SilverShine, yo sólo me ocupo de la traducción.

La imagen de la portada lleva por nombre White Raveny es propiedad de Nat Jones.


Advertencias:

Clasificación M: Contenido adulto tal como lenguaje, sexo, etc.


N/A: Si ustedes no lo han escuchado ya, una de las grandes autoras de KakaSaku, Serenanna, falleció este febrero (2009). Sus fics estaban entre los primeros que me arrastraron al fandom, así que probablemente no estaría aquí si no fuera por ella. Sólo tuve el placer de hablar con ella algunas ocasiones, pero siempre fue –sin duda alguna- una de las personas más dulces y amables que he conocido y ahora desearía haber tenido más tiempo para conocerla. Espero que lean sus fics, si no lo han hecho todavía, y que la recuerden y que recuerden sus talentosas contribuciones al fandom y otros.

www. fanfiction ~ serenanna

Se siente como una ofrenda muy pobre, pero de cualquier forma me gustaría dedicarle esta historia a ella. Era una persona maravillosa, y una maravillosa escritora, y será extrañada.

N/T: Serenanna falleció a causa de una neumonía que se complicó, y sus padres fueron quienes dieron a conocer la noticia a través de su cuenta de fanfiction. Si bien recuerdan, en su momento les comenté de Dirty Deeds (una historia KakaSaku –inconclusa por obvias razones-) que me encantó. Si tienen la oportunidad de leer sus historias, por favor háganlo.


La Casa de los Cuervos

Capítulo 20

Un Viejo Amigo Regresa


Durante mucho tiempo, estuve enamorada,

no sólo enamorada, estaba obsesionada

con una amistad que nadie más podría tocar.

No funcionó, estoy cubierta en cascarones.


A ella siempre le habían gustado los establos allá en Konoha, pero eso era porque habían estado más limpios que estos. Sakura se vio obligada a subir la manga de su yukata por encima de su nariz para protegerla de los ofensivos olores que venían del piso. Paja vieja, huesos de animales diminutos, y a mucho excremento, junto con otras cosas. Pero si sabía una cosa del corral de aves allá en su casa, era que estos lugares usualmente eran silenciosos, así que esa era la razón por la que no estuvo del todo preparada para el repentino coro de furiosos chillidos que rompió en cuanto entró al aviario principal. Con su manga todavía plantada sobre su cara, se giró para darles a las filas de ruidosas aves una mirada de profunda consternación.

—¿Por qué hay tantos cuervos? —Ella preguntó al chico que estaba alimentando con lo que parecía ser ratones triturados a un enorme cuervo sin escuchar a las otras aves.

Él la miró con el rostro plano. Ella recordaba que su nombre era algo como 'Haru'. —Uh… pertenecen al Clan Hatake. Parecen enviar muchos mensajes, pero no usan nuestras aves.

—¿Quién usa cuervos? —Sakura se preguntó en voz alta mientras un grupito de cuervos negros cacarearon molestos hacia ella. —¿Un grupo de estos tiene un nombre bastante sombrío, no? ¿Cuál es el sustantivo colectivo?

El chico tampoco parecía ser un entusiasta sobre cuervos. —Un asesinato. (*)—Dijo con la voz plana. —¿Hay algo que necesites?

Sakura le extendió una nota doblada a él. —La costurera quiere hacer un pedido de telas. —Dijo.

—Ah… no hay problema. —Él tomó la nota y leyó cuidadosamente el contenido. Sakura le observó con cuidado. Si él hacía eso con cada mensaje que le dijeran que enviara, entonces había pocas probabilidades de pasarle algo a menos que estuviera escrito en un código bastante codificado. O tal vez tendría que intentarlo cuando él no estuviera ahí. —¿Dónde tiene que enviarlo?

Sakura enredó cabello en su dedo inocentemente. —Um… ¿Tienes alguno que vaya a Konoha? —Preguntó casualmente.

—¿Konoha? —Repitió con incredulidad.

—Sí, Konoha. —Dijo ella, viéndolo con seguridad.

—¿Estás… estás segura de es ahí donde quiere enviar la orden? —Sus ojos se entrecerraron. —Las telas normalmente se piden desde Ame.

—Estoy segura de que dijo Konoha. —Sakura persistió. —¿Tienes alguna ave entrenada para volar ahí?

—N-no…

Maldición. —Bueno, ¿Quizás tengas alguno que vuele a otro lado en el País del Fuego o a una aldea que pase el mensaje?

—¿Por qué tendríamos alguna conexión con el País del Fuego? —El chico preguntó. —Estamos en guerra con ellos.

—¿Lo estamos? —Las esperanzas de Sakura estaban adelgazándose con rapidez. Ella miró a su alrededor a los postes de halcones, milanos y búhos dormilones. Ninguno de ellos estaba entrenado para volar a Konoha… pero no era nada que no hubiera esperado. La familia probablemente nunca antes había necesitado contactar a Konoha, y parecía que nunca sería el caso.

Sakura miró a los cuervos. Si este grupo era la red de comunicación de Sindicato, algunos quizás habían viajado a Konoha para contactar a Kakashi; ¿Se atrevería siquiera a preguntar o a probar? No eran criaturas sensibles, pero había un brillo de inteligencia en sus ojos, y Sakura no creía que fuera sabio confiar algún mensaje que pensaba enviar a la Hokage con una de las propias aves del Sindicato.

—Tienes razón. —Suspiró finalmente. —Era probablemente Ame. Me equivoqué.

Mientras observaba al chico acomodar la orden de la costurera en un tubo alrededor de la pierna de un halcón, Sakura creyó escuchar a alguien gritar afuera. Pero eso no era inusual. Las personas en el patio siempre se gritaban la una a la otra, a veces era la única forma de ser escuchados. Pero entonces alguien más gritó, y después otra persona se unió… y no parecía ser el grito casual de "¡¿Quién tomó mi martillo?!" Sino más bien del tipo "¡Al suelo y levanta las manos!"

Algo golpeó una de las paredes de afuera de los establos, levantando algo más que algunas plumas. Sakura olvidó el mensaje y al chico de las corrales e inmediatamente se apresuró para ver qué había causado la conmoción.

Era un monje.

Ella reconoció sus ropas negras y purpuras y el enorme kasa de bambú que cubría su cabeza. Aunque era un poquito raro: en una mano estaba sosteniendo una espada que no era algo que un monje cargara, y en la otra arrastraba a un hombre inconsciente por el cuello de su ropa. Había otros cuerpos inconscientes en el suelo del patio, la mayoría de ellos eran guardias Zuru, pero al menos uno era un Hatake. Sakura notó eso con alegría secreta.

—¡Deja a nuestro hombre! —Gritó un guardia Zuru mientras él y una docena de otros hombres intentaban rodear al monje.

—Él me atacó. —El monje replicó con la voz calmada. Había algo terriblemente familiar en esa voz. Una ola de pánico y emoción dejó el cuerpo de Sakura cosquilleando en shock y consciencia aguda. Sus rodillas amenazaron con vencerse.

No puede ser…

—¡Estás rodeado! ¡Suelta tu arma! —El mismo guardia amenazó.

Pero alguien más estaba aproximándose desde la entrada de la casa principal, con el paso confidente de un hombre que no le temía a nada, cuando quizás debía hacerlo, Sakura pensó. Sin romper su ritmo, Karasu atravesó el círculo de guardias y confiscó una de sus espadas mientras pasaba, y en el siguiente segundo él estaba moviéndose hacia el monje.

El hombre dejó caer a su rehén y giró para evitarlo. Chispas eléctricas volaron mientras las espadas se encontraban, una y otra vez, y el corazón de Sakura se posó firmemente en su garganta. Ella conocía ese estilo de pelea, y esos deliberados y pesados golpes y tal mínimo esfuerzo moviéndose como si estuviera casi burlándose. Ciertamente no era un monje.

La pelea fue interrumpida por un rápido destello de luz y el crepitar de electricidad, y en el mismo momento una de las espadas se rompió y deshizo en piezas.

Karasu miró lo que quedaba de su rota empuñadura con decepción. —Ah. —Dijo. —Sospechaba que serías tú, pero tenía que estar seguro. Espero que no estés aquí para causar problemas o realmente tendré que ponerme serio.

—Sólo estoy aquí porque tenemos un enemigo en común. —El monje dijo, regresando la espada a su vaina blanca y negra. —Tengo información que venderte.

Karasu hizo un gesto para que los otros hombres se retiraran. —Mejor que valga mucho o tal vez intentaré llevarte a Konoha yo mismo para cobrar la recompensa, Uchiha-san.

El monje se quitó su enorme sombrero e hizo una reverencia. Su cabello había crecido un poco desde que Sakura lo había cortado, pero conocía ese rostro tan bien que él podría estar usando una peluca rosa y aun así lo reconocería. Ella reconocía a Sasuke cuando lo veía.

Él, sin embargo, no podía verla.


—Puedo ver el miedo en ese ojo tuyo, Kakashi.

Agua estaba cayendo sobre las frías paredes de piedra, construidas de manera tan gruesa que ningún grito podría penetrarlas. Todo tipo de cosas terribles tomaban lugar dentro de esas oscuras cámaras muy debajo de la montaña, la evidencia de eso eran las manchas oscuras en el suelo y el apestoso desagüe en la esquina. A veces el sólo sentarse en esas habitaciones era suficiente para romper el espíritu de alguien. Sable, sin embargo, seguía con sus ojos brillantes y desafiantes. Su brazo quizás estaba roto en tres diferentes lugares y tal vez ella estuviera atada por completo a una silla de hierro que podía ser electrificada, pero todavía le sonreía, sabiendo exactamente quién tenía la mano ganadora ahora mismo.

Kakashi se quedó de pie rígidamente contra una pared con los brazos firmemente cruzados y su mandíbula apretada. Los guardias ANBU que no había podido alejar le habían ayudado a escoltarla aquí, pero habían partido para ir con Ibiki. Él llegaría pronto y entonces comenzaría el interrogatorio.

—Algunos lo sospechábamos, y todos nos lo preguntábamos. —Continuó, su voz haciendo eco en la pequeña habitación. —Fuiste acogido por esas personas por mucho tiempo. Te volviste suave. Eres tan esquizofrénico como ese papito loco que tenías ¡En un minuto me ordenas que asesine a la Hokage, en el siguiente saltas encima de mí para salvarle la vida!

—No tenía idea de que eso significaba. —Gruñó. —Si lo hubiera sabido, nunca te la hubiera dado.

—¿No quieres ser Hokage? —Siseó.

—No. Y ciertamente no así.

—Debiste dejarme asesinarla… ¡Porque ahora estás muerto! —Sable se rio casi alegremente. —¡¿Qué vas a hacer, Kakashi?! ¡Has traicionado a tu propio clan! ¡Cuando Karasu escuche esto, no vamos a tener soportar a bastardos presumidos como tú! Estarán pidiendo tu sangre y al final eso tendrán. Nadie disfruta tener al heredero real paseando por ahí, sabes. Cosas como esta… son sólo el tipo de excusa que necesitan para deshacerse de ti.

Kakashi le miró con enojo.

—Puedo ver qué estás pensando. —Se río suavemente. —Estás pensando… Karasu no descubrirá nada si la mantengo encerrada aquí. Eres tan estúpido. En el momento que esa escoria de Ibiki llegue, le voy a decir todo. Le voy a contar sobre quienes pertenecen al Sindicato y porqué hacemos esto, ¡Y estaré encantada de contarle exactamente quién eres! ¡Sólo me entristece que nunca veré la cara de esa anciana cuando sepa que el jounin en quien más confió ha estado jugando para el otro equipo todo el tiempo!

Kakashi se levantó de la pared y caminó detrás de su silla para comenzar a caminar. Ya no podía mantenerse quieto.

—Tal como ves, hermano, no tienes elección. —Sable le dijo airadamente. —Mántenme aquí, y pronto toda la aldea sabrá de tu traición y estarás sentado junto a mí cuando comiencen a presionar contra nuestra cabeza para averiguar todos nuestros secretos. Tu única oportunidad es liberarme en este preciso segundo. Parece que será conveniente para ambos si ninguno menciona lo que hiciste hoy.

Kakashi se detuvo para arrodillarse frente a ella. —¿No le dirás a Karasu que he intervenido?

—Sólo le diré que algún estúpido imbécil con mierda en lugar de cerebro se entrometió y apenas escapé con vida. —Dijo confiada. —Ni siquiera tengo que mentir, ¿Ves? Te protegeré. Nadie tiene que saber que traicionaste al clan.

—Sable… —Murmuró, colocando una mano sobre su hombro. —¿Mi traición? ¿Y qué hay de la tuya?

El rostro de ella se endureció.

—En el segundo en que salgas de aquí le informaré al momento. —Dijo con pesadez. —Sé qué sientes sobre mí, y sé que estás mojándote ante el mero pensamiento de entregarme. Podría dejarte ir, pero sé que estaría entregando mi propia vida. Así que ya lo ves, por mi propio bien no puedo dejarte aquí.

Ella le gruñó. —Y cuando Ibiki-

—Cuando él llegue… quizás en tres minutos desde ahora, le dirás todo, ¿No? —Kakashi aceptó. —Si te dejo caer, me llevarás contigo. De hecho, sé que arrastrarías a todo el clan contigo para asegurarte que acaben conmigo, y no puedo permitir eso. Mi traición sobre tu misión palidece en comparación a la traición que acabas de admitir. Por el bien del clan, tampoco puedo dejarte aquí.

¡Kakashi! —Siseó en advertencia, antes de inmediatamente cambiar a un tono más afectuoso. —Hermano, piensa bien esto.

—Tú no eres mi hermana, Sable. —Replicó con la voz nivelada, levantando el pequeño relicario descansando contra su clavícula. Era el tipo de relicario en el que las personas solían guarda fotos de sus padres o de sus hijos, o sus amadas parejas. Kakashi sabía que Sable no tenía a ninguno de ellos.

—¡No te atrevas! —Ella gritó, luchando contra sus correas mientras él arrancaba el relicario de su garganta y lo abría en su palma.

—Algo predecible, Sable. —Dijo suavemente, sosteniendo una pequeña capsula entre sus dedos. —Es mejor mantener esas cosas en las costuras de tu ropa.

—¿Cómo tú? —Escupió de vuelta.

—Yo no cargo con píldoras de cianuro. El suicidio es para los débiles. —Dijo con la voz plana mientras reventaba la capsula en su palma y derramaba el veneno de su interior. —Parece azúcar, ¿No crees? —Aunque probablemente no sepa igual de dulce. Quizá quieras apretarte la nariz.

—Eres un cerdo. —Arremetió contra él. —¡Eres un cerdo, tu madre era una puta, y tu padre fue la más grande desgracia que nació en el clan! ¡Te pudrirás solo en el infierno por cómo has arrastrado nuestro gran nombre en el lodo!

—Ahora cállate. —Dijo él, moviéndose para ponerse detrás de ella mientras con la palma cubría su boca. Sus labios permanecieron firmemente cerrados, rehusándose a aceptar el veneno presionado contra ellos, pero no sería capaz de resistirse por mucho tiempo. No cuando Kakashi le apretó la nariz y su cuerpo comenzó a sacudirse violentamente. Podía sofocarse o podía abrir la boca: era su elección ahora. Todo su cuerpo se estremeció en los brazos de Kakashi.

Después de algunos segundos su boca se abrió con un gran resuello. Kakashi quitó la mano y retrocedió para observarla jadear ansiosamente por aire, incluso mientras sus ojos comenzaron a girar en su cabeza. —T-… tú no eres nada más que… un…

Ella tembló y se retorció mientras su cerebro comenzaba a dormirse. Kakashi observó desapasionadamente, esperando sentir algo mientras su cuerpo moría tal como había atestiguado tantas veces en su vida. Él esperaba algo como la culpa. Un poco de arrepentimiento. Quizás algo de dolor en su corazón.

Todo lo que sintió fue alivio.

—Lo siento. —Le dijo a ella vacíamente mientras se movía para aflojar sus ataduras.

Para el momento en que Ibiki abrió la pesada puerta y entró, Sable estaba jorobada en su silla, el relicario roto en su mano. Él le frunció el ceño a Kakashi quien nuevamente estaba de pie contra la pared. —¿Qué sucedió? —Demandó saber, avanzando para presionar la mano contra el cuello de ella en búsqueda de su pulso, pero se había detenido minutos atrás.

—Tenía una píldora en su relicario. No pude detenerla. —Kakashi dijo con un encogimiento de hombros.

Ibiki le miró con furia. —¡¿Era una espía del Sindicato y la dejaste morir?! ¡Esta era la única pista que teníamos!

—De cualquier forma no iba a ser así de sencillo. —Kakashi murmuró. —¿Quizá la autopsia nos diga algo?

—Lo dudo. —Ibiki dijo mientras él se levantaba. —Esa gente es meticulosa.

Kakashi se separó de la pared y caminó hacia la puerta. —Entonces estamos de vuelta en donde comenzamos. —Dijo con simpleza.

—Kakashi. —Ibiki le interrumpió, haciéndolo detenerse cerca de la puerta. —Tsunade quiere verte.

—¿Entonces ella está bien? —Preguntó con vaguedad.

—¿Lo dudabas?

Kakashi sonrió suavemente y sacudió su cabeza. —Sólo estoy aliviado.


—¿Quién es él? —Kaoru se apretó más cerca del hueco en las pantallas, intentando obtener una mejor vista del comedor debajo. Ellos estaban en el piso superior, en el punto perfecto para ver hacia la gente reunida alrededor de la mesa, y al nuevo invitado. Sakura no se sentía enteramente cómoda de estar espiando desde aquí.

Sin embargo, probablemente no eran los únicos sirvientes que estaban espiando a través de las paredes. Había algo de emoción y curiosidad en la casa justo ahora.

Era increíble como incluso en sitios como este, el nombre Uchiha todavía mantenía profundo respeto y significado para muchas personas.

Bueno… además de Kaoru, claro estaba.

—¿Qué es él, un monje? —La chica en cuestión demandó silenciosamente. —¿Qué tipo de monje lunático carga una espada?

—No es un monje, Kaoru. —Aki susurró. —Obviamente está disfrazado. Es un criminal buscado, sabes.

—También lo es Karasu, pero no lo ves vestido como un cura.

—No lo sé, ¿Quizá le gusta disfrazarse? —Aki supuso. —Como sea, todo el mundo dice que está un poquito loco.

—Sí, pero ¿Quién es él? —Kaoru siseó de nuevo.

—No me digas que nunca escuchaste hablar de los Uchiha. —Aki suspiró.

—¿Quiénes son los Uchiha?

—Sakura, tú dile.

Sakura se negó. —¿Por qué yo?

—Eres del País del Fuego, probablemente sepas más que yo de cualquier forma. —Aki dijo.

Ella probablemente sabía mucho más que eso. Sakura tragó con fuerza y miró el tope de la cabeza de Sasuke, observándole beber de un vaso de agua calmadamente mientras Karasu le hablaba en una voz demasiado baja para que ella no supiera que decía. —Bueno. —Comenzó, intentando generalizar su conocimiento. —Los Uchiha fueron un famoso clan ninja hace mucho tiempo. Tenían habilidades especiales que los ponían por encima de todos los demás, verás, y fueron uno de los clanes fundadores de Konoha.

—¿Eso no lo convierte en el enemigo del Clan Hatake? —Kaoru apuntó.

—Hubo una lucha de poder entre los clanes fundadores. —Sakura dijo en voz baja. —La clase gobernante marginalizó al clan Uchiha, y cuando hubo un levantamiento, decidieron asesinarlos a todos. Los jóvenes y los viejos, los hombres y las mujeres; todos fueron asesinados en una noche. Sólo uno de ellos permanece vivo hasta este día y está sentado justo ahí.

—Konoha pagaría mucho dinero para tenerlo de vuelta. —Aki dijo. —Probablemente querrían acabar con el último.

Sakura se mordió la lengua. Ella quería decir que no era así, que él había sobrevivido porque él era amado. Su corazón dolía por corregir a la otra chica, pero una vez más recordó que esa sólo era la forma en que los otros veían Konoha. Siempre había pensado que era una aldea maravillosa llena de bondad y libertad, y nunca había sido capaz de comprender cómo los otros no podían ver eso. Entonces le contaron sobre los genocidios y las conspiraciones… y pudo comenzar a ver por qué Sasuke había hecho las cosas que había hecho.

Pero a diferencia de él, ella no podía abandonar la aldea. Si había algo enfermo y corrupto dentro de Konoha, no cambiaría sólo porque uno escapara, ¿Qué había dicho Naruto? La siguiente era de Konoha le pertenecería a él, y cuando ese tiempo llegara, una nueva generación de ninjas estaría formada y él la comandaría. Sakura sería parte de eso, incluso si Sasuke no.

…incluso si ella tuviera que explicarle a Naruto que Kakashi tampoco.

—Tiene ojos raros. —Kaoru remarcó con desconfianza.

Sakura se reclinó sobre sus talones, incapaz de ver. —Es ciego. —Suspiró.

Kaoru se le quedó viendo. —¡Estás bromeando! ¡Pero acaba de derrotar a seis hombres en su camino hacia la casa! —Entonces resolló. —¡Oh, ya veo! ¡Los espadachines ciegos son peleadores de élite cuyos otros sentidos se vuelven súper agudos! —Ella miró de nuevo hacia el comedor. —O quizás no. Acaba de intentar darle un mordisco a su posavasos.

—Aunque es guapo, ¿No lo creen? —Aki susurró.

—Da miedo. No quisiera chocar con él en un callejón oscuro. —Kaoru admitió.

El rostro de Sasuke podía ser un poco severo algunas veces…

—Sí, todos sabemos con quién quieres chocar en un callejón oscuro. —Aki dijo alegremente.

—Yo no. —Sakura dijo con el mismo tono. —¿Quién es? No he escuchado nada de esto.

—Oh- ¡Están tocando la campana! —Kaoru resolló, poniéndose de pie en una de las más obvias y exuberantes formas de cambiar el tema que Sakura hubiera visto. —Una de nosotras tiene que bajar y ver qué es lo que quieren.

—Ve entonces. —Aki le empujó.

—¡Claro que no! ¡No puedo encarar a tantas personas aterradoras en una sola habitación- tú ve! —Kaoru siseó de vuelta.

En lugar de eso, Aki comenzó a echar un vistazo a su alrededor. —¿Dónde está Yui? Ella es valiente.

—Ella no mostrará su rostro ya que su labio está roto… —Ambas chicas miraron a Sakura de soslayo pero rápidamente retiraron la mirada. El hecho de que Yui y Sakura finalmente hubieran peleado en el sótano había trascendido, y ahora las noticias decían que Yui apoyaba directamente los atentados contra la vida de Sakura. Además, con la forma en que las noticias iban de boca en boca, esto iba junto con otras líneas que se volvieron un rumor que decía que Yui había intentado asesinar a Sakura.

Y francamente, Sakura no sabía si creérselo. Pero parecía que por ahora, al menos, Aki había conseguido advertirle a Yui que se alejara por un rato informándole que Hatake Kakashi tenía interés en la seguridad de Sakura. No era algo que Sakura quisiera decir en voz alta, pero si podía asustar de esa forma a Yui, suponía que no era tan malo que el padre de su hijo fuera un villano sin corazón cuyo mero nombre inspirara miedo.

Sin embargo, sin importar qué tan malo fuera Kakashi, ella no creía que pudiera competir con el hombre sentado en la mesa del piso de abajo.

—Yo iré. —Sakura se ofreció con un suspiro.

Mientras estuviera en esta misión, todavía era su deber implícito acercarse al Sindicato y a sus contactos –especialmente si uno de esos contactos era un infame ninja renegado. Así que mientras descendía con prisa por las escaleras, sabía que tenía que contar con la ceguera de Sasuke si quería pasar desapercibida. Cuando lo había encontrado cerca del río él no había sido capaz de reconocerla hasta que habló, y eso al menos era una preocupación menos. Las sirvientas, después de todo, sólo tenían que ser vistas, nunca escuchadas.

Con una silenciosa reverencia se deslizó dentro de la cámara del comedor e hizo una reverencia profunda hacia la mesa de invitados "de honor". No había un solo Zuru entre ellos, notó, y ella se preguntó cuánto más seguirían pretendiendo antes de que se rindieran y oficialmente hicieran a Karasu cabeza del Feudo. Ciertamente ya estaba actuando como Rey del Castillo, sentado en el lugar principal de la mesa mientras estaba rodeado por todos sus aliados.

Sakura esperó por las órdenes.

—Nuestro amigo aquí está cansado por su viaje y le gustaría retirarse. —Karasu le dijo. —Por favor, escóltalo a una de las habitaciones de huéspedes… señorita.

La larga pausa antes del generalizado 'señorita' le dio confianza. Si no podía recordar su nombre, claramente ella no había hecho alguna impresión profunda en su mente, ni siquiera después de todo lo que había sucedido. Su petición, por otro lado, dejaba un poco que desear. Ella había esperado que le enviara por otra botella de vino… no para escoltar a Sasuke todo el camino hacia el ala de invitados ella sola.

Sakura intentó forzar la voz con la garganta. —Por aquí, señor. —Dijo a la espalda de Sasuke, obteniendo una ligera versión más ronca de su propia voz, como si estuviera resfriada. Ella no quería que Sasuke le reconociera, pero tampoco quería fingir tanto la voz que Karasu se diera cuenta.

Pareció funcionar. Karasu regresó a su bebida tan pronto como Sasuke y Sakura se pusieron en pie… aunque cuando Sasuke levantó la mano, Sakura se congeló, bloqueada por completo. Ella se quedó viendo su mano, preguntándose qué demonios quería.

—Puedo andar desde la Aldea de la Hierba hacia la Aldea de la Lluvia solo con sentir el sol en mi rostro, pero pequeños pasillos son más dificultosos. —Dijo él. —Préstame tu hombro.

Oh, cielos. Sin darse cuenta, ella miró a Karasu como si estuviera preguntándole qué hacer, pero él sólo le echó un vistazo a su expresión y se río. —La ceguera no es contagiosa. Déjale usar tu hombro.

No era la posibilidad de contraer ceguera por contacto lo que le preocupaba. De hecho, era que la última vez que ella lo vio, le dejó con una contusión. Mientras le tomaba la mano y la ponía sobre su hombro, ella estuvo perfectamente consciente de que había un ligero temblor que no podía esconder. Él probablemente podía sentirlo, pero no dio ninguna señal exterior de que le importara. Supuso que eso sucedía cuando uno era Uchiha Sasuke, se había acostumbrado a tener chicas temblorosas cerca de él por una razón u otra. Con suerte él no sería capaz de reconocerla por la mera forma de su hombro, así que Sakura se sintió algo segura de poder guiarlo hasta su habitación sin que esto resultara en un completo desastre.

Conducirlo bajo la nariz de Karasu sin que él le descubriera era cuando menos una tarea quebranta nervios. Mientras ambos caminaban en silencio a través de pasillos vacíos, Sakura se sintió completamente en alerta. La mano de Sasuke parecía pesar media tonelada sobre su hombro, y ardió a través de la tela de su yukata como si fuera hierro ardiente. Él no le dijo nada mientras caminaban, y Sakura mantuvo los labios sellados con firmeza.

Supuso que dependía de ella la habitación que él tendría. Todavía quedaban algunas habitaciones vacías en el ala de huéspedes, pero Sakura supo automáticamente que él no lo apreciaría. Se podía poner realmente ruidosos una vez que llegara la noche, y Sasuke siempre había odiado el ruido innecesario, así que Sakura lo condujo por las escaleras hacia una de las habitaciones del piso superior. Eran más pequeñas, pero él era un vagabundo ciego, así que, ¿Qué le importaba?

Ella se aseguró de elegir una de las habitaciones que sabía habían sido limpiadas recientemente y se detuvo para abrirle la puerta. —Aquí está, señor. —Dijo ella, quizá fingiendo un acento más profundo que el que tenía en la antecámara del comedor.

Para su enorme alivio, la mano de él finalmente dejó su hombro mientras entraba a la habitación y se detenía un momento como si estuviera examinando su valor. Sakura esperó a que él le despidiera, inconscientemente chupando las puntas de su cabello mientras veía su espalda.

—¿Dónde está el té? —Le preguntó.

—Ahí. —Sakura apuntó.

La mirada que él puso en su dirección quizá le hubiera asesinado si hubiera aterrizado en ella. Le tomó un minuto darse cuenta por qué le estaba viendo de tal forma, hasta que recordó que los ciegos no podían ver dedos apuntados. —Oh, lo siento. —Murmuró. —Lo-lo conseguiré para usted.

Cuidadosamente lo rodeó para moverse con rapidez hacia los armarios bajos contra la pared más lejana donde cada habitación protegía el set de té. Ella cargó todo lo que él necesitaría en una bandeja y se giró para dejarla sobre una mesa baja acomodada cerca de la ventana. Una sirvienta más educada se hubiera quedado y hubiera hecho más que simplemente poner la tetera, pero Sakura seriamente quería irse. —¿Hay algo más que necesite, señor? —Dijo en un tono que delataba sus ganas de irse mientras se daba la vuelta hacia la puerta donde antes él había estado.

—No. Puedes irte. —Dijo con indiferencia.

Aki tenía razón; era lindo verlo. Pero también Kaoru tenía razón: esta no era una persona con la que quisieras encontrarte a solas.

—Gracias, señor. —Ella no se molestó en reverenciarle, él no lo vería de cualquier forma –sólo se concentró en el espacio que había entre él y la puerta y se movió hacia la libertad.

En el momento en que lo dejó atrás su mano tomó la de ella con remarcada precisión, jalándola con fuerza. Sakura no se atrevió a moverse. Mientras sus dedos se movían a lo largo de su palma, Sakura se sintió comenzar a sudar frío.

—Tienes manos extraordinariamente ásperas para ser una chica. —Dijo él, todavía apretándole los dedos. —Me di cuenta cuando tocaste por primera vez mi mano.

¿Él se estaba refiriendo a cuando le tomó la mano en el antecomedor? ¿O cuando le tomó la mano en el río algunos meses atrás?

—Y sigues usando el mismo shampoo, Sakura.

Eso lo resolvía. Sakura se movió hacia la puerta, intentando escapar. El agarre de Sasuke sólo se fortaleció, y con un rápido tirón ella fue jalada de vuelta a la habitación y arrojada contra la pared. El impacto le sacó el aire de los pulmones. Por un momento todo lo que Sakura pudo hacer fue jadear y sujetarse de una repisa mientras Sasuke calmadamente cerraba la puerta con el seguro.

¿En algún momento habría necesitado que le escoltaran a la habitación? ¿Quizá desde el momento en que entró en el antecomedor ya le había reconocido? Ella no se había dado cuenta de que su shampoo fuera tan distintivo…

—No voy a preguntar qué estás haciendo aquí. —Dijo, sacándose el sombrero de paja y dejándolo caer en el suelo mientras lentamente desenvainaba su espada. —La respuesta a eso es bastante obvio, y ciertamente no creo que tenga que ver conmigo.

Sus pulmones finalmente comenzaron a expandirse con aire de nuevo, aunque ella permaneció jadeando contra la pared. Necesitaba escapar. Necesita un arma. Discretamente su mano comenzó a buscar dentro de su manga donde había escondido el cuchillo pelador en las costuras. Si sólo pudiera tenerlo a la mano, quizá tendría una oportunidad de tomarlo por sorpresa.

—Mantén las manos quietas. —Sasuke dijo repentinamente, tomando la mano que estaba buscando en su manga para sujetarla con firmeza contra la pared.

Sakura movió la mano libre con desesperación. No se fijó en el objeto en que su mano aterrizó, pero instintivamente lo tomó y con eso golpeó tan fuerte como pudo la cabeza de Sasuke. Resultó ser un pesado tomo de "Cien cosas que ver antes de morir" lo que lo atrapó por sorpresa.

Mientras el libro caía al suelo, el agarre de Sasuke en su mano se aflojó una fracción. Eso fue todo lo que Sakura necesitó. Ella se apartó de la pared y corrió una vez más hacia la puerta, sus dedos desesperadamente peleando con el seguro. Preciosos segundos parecieron pasar con lentitud hasta que el seguro botó…

Y fue ahí que la espada de Sasuke apareció bajo su barbilla.

Ella lo escuchó suspirar detrás de sí. —No te muevas.

Ella no lo hizo. Él sólo le cortaría la cabeza si intentaba correr.

—Cierra la puerta y pon el seguro, ¿O quieres que la gente aquí te vea así?

Sakura hizo lo que le dijo, y puso el seguro en su lugar de nuevo con un poco más de fuerza y molestia de lo que era necesario. No había forma de salir de esta, y eso era lo suficiente obvio. Cuando alguien sostenía una espada contra tu garganta, hacías lo que te decía, y cuando él le dirigió hacia la mesa para sentarse, ella no opuso resistencia, y se sentó con rigidez y tremendamente derecha mientras él tomaba asiento enfrente de ella y dejaba su espada sobre la mesa. Era una provocación. Ella podría tomarla y esperar lo mejor, pero sabía por experiencia que su velocidad era increíble. Él podría tomarla y convertirla en listones en el mismo tiempo que a ella le tomaría mover sus dedos.

—Definitivamente tienes más agallas de lo que solías tener. —Dijo él, sus manos moviéndose pacientemente sobre el set de té para identificar la taza. —Aunque sigues siendo bastante tonta.

Sakura apretó los dientes y miró su regazo. Ella no respondería al insulto.

—Supongo que estás aquí para infiltrarte en el Sindicato. —Él continuó. —Lo que significa que ahora ya lo sabes.

—¿Saber qué? —Ella preguntó en voz baja.

—Sabes la verdad sobre la identidad del Sindicato. —Sus manos se movieron con destreza sobre la tetera mientras hablaba. —Ahora también ya sabes por qué tu misión en Jonan falló. —Le dijo a ella. —Intenté advertírtelo para proteger tus sentimientos. Te dije que no sabías contra quién estabas. Tu misión no tenía oportunidad de éxito porque ibas contra tu propio compañero sin siquiera saberlo; hablando de eso, ¿Dónde está él? Asumo que has reportado a Konoha su verdadera identidad.

Sakura no dijo nada. Ella no quería admitir que Kakashi era libre y que esencialmente estaba aquí contra su voluntad. Eso sería demasiado vergonzoso.

Ante su silencio, él sólo se encogió de hombros. —Está bien. No espero que me digas nada. Vine aquí para vender información.

—¿Qué información podrías venderle al Sindicato? —Preguntó con incredulidad. —Dejaste la aldea siete años atrás como un genin; cualquier información que tengas está seriamente caduca y no tiene valor.

—Tú sabes eso. —Dijo. —Ellos no.

—Si engañas a esos tipos, irán detrás de ti. —Le advirtió.

—¿Tú crees que eso me preocupa? —Preguntó. —¿Y por qué te preocuparías por mí? Intentaste matarme.

—¡Fuiste quien intentó matarme! ¡Yo no hice nada parecido! —Siseó con sentimiento. —Tuvimos un… malentendido, eso es todo.

—Deberías agradecerle a Kakashi por estar ahí, ¿O quizá yo debería? —Dijo suavemente mientras servía el té. —¿Sabes qué hizo él?

—Sí. —Dijo estoicamente.

—¿Y él te dijo por qué lo hizo?

Sakura frunció el ceño profundamente. En ese entonces, Sasuke sabía mucho más que ella sobre la verdadera naturaleza de Kakashi pese a no haberlo visto en cuatro años. A Sakura le molestó pensar en eso en ese momento, pero ahora conocía más. —Puedo darme una buena idea de porqué lo hizo, gracias.

—Nuestro maestro es un hombre más egoísta de lo que alguna vez pensamos, Sakura. —Continuó. —Tienes que apreciar ese tipo de crueldad. Pero yo sabía la verdad en ese entonces, y lo esperaba de él… ¿Pero tú? No diré algo tan poco original como que 'confiaba en ti', porque no lo hacía. Sólo no creí que fueras así, así que baje mi guardia. Es sólo un error que no cometeré de nuevo.

Ella sacudió la cabeza. —No puedo hacerte nada aquí. —Suspiró. —Si tú decides asesinarme, puedes hacerlo fácilmente.

—No digas eso. —Le reprendió. —Me haces sentir un poco mal sobre matarte.

Un horrible temblor corrió a través del cuerpo de Sakura mientras cerraba los ojos con fuerza. —No puedes asesinarme. —Le dijo con firmeza.

—¿No acabas de decir que podría? —Puntualizó. —Y con mucha facilidad.

Sakura le miró con enojo. —De acuerdo. Podrías matarme. Pero creo que realmente no deberías.

—¿Y por qué sería eso? —Preguntó educadamente.

Ella tenía que elegir sus palabras con mucho cuidado y decirlas de manera correcta. Sería muy sencillo para él creer que ella estaba mintiendo… porque incluso en su cabeza sonaba como una mala broma. —Porque estoy embarazada. —Le dijo en voz baja.

Una pequeña cruz apareció entre las cejas de él en su generalmente rostro increíblemente liso. —Estás mintiendo. —Dijo.

—¿Estás seguro? Dijiste que sabías cuando estaba mintiendo.

—¿Desde cuándo…?—Ese pequeño ceño fruncido se profundizó. Su mano repentinamente se movió para chocar contra su pecho –haciéndola chillar y empujar sus tentones dedos- antes de moverse hacia su vientre ya no tan plano. La innegable prueba de lo que dijo frente a él. —¿Quién es el- ?

—Eso no te incumbe. —Dijo cortante. —Sólo estoy diciéndote todo lo que necesitas saber. Estoy atrapada en este lugar con un mocoso en el camino, y tengo un estúpido síndrome de incompatibilidad madre-feto así que mi chakra ha sido totalmente neutralizado, así que si estás intentando asesinarme, deberías saber que estás atentando contra dos vidas.

—¿Es Naruto, no? —Ignorando todo el asunto de que eso no le incumbía. —De verdad lo hiciste con él.

—¡Incluso si así fuera, no te lo diría! —Gritó.

—¿Qué pudiste haber visto en un tonto como él? —Sasuke lucía completamente asqueado.

Ese comentario era demasiado hipócrita como para que Sakura lo dejara pasar. —¡Para empezar, él nunca intentó asesinarme!

—¿Así que estás admitiendo que dormiste con él?

—No- ¡Estoy admitiendo que nunca dormiré contigo!

—Nos estamos saliendo del tema. —Él dijo con rapidez, levantando su taza de té para darle un enorme trago. Y luego la bajó de nuevo. —El té es muy lechoso en este lugar.

—Eso es porque te bebiste la leche. —Apuntó, ligeramente horrorizada.

—Escucha, el punto es, —Continuó como si no la hubiera escuchado. —que necesitas dejar esta casa. Este no es lugar para ti en tu condición.

Sakura se cruzó de brazos. —No puedo irme. —Dijo con necedad. —Te lo dije, estoy atrapada. Mientras no tenga chakra, no puedo defenderme de la gente que intentará detenerme, y gracias a este bebé, probablemente seré asesinada si intento irme. —Y eso sin mencionar que Kakashi había asignado a sus propias invocaciones la tarea de mantenerla exactamente donde estaba. No estaría sorprendida si Pakkun estaba cerca en este preciso momento, escuchando la conversación.

—¿Por qué te asesinarán si te vas? —Preguntó. —¿Has sido descubierta como espía?

—No. Pero mientras ellos crean que quien me embarazó fue el heredero de este feudo, no puedo ir a ningún lado. —Dijo.

—¿El heredero? —Repitió. Su cara se suavizó de nuevo. —Estoy sorprendido de que no hayan intentado asesinarte.

—Ya hubo un atentado contra mi vida. —Dijo ella. —Quizá la única razón por la que no ha habido otro es porque todo el mundo lo sabría. Van a esperar hasta que nazca, y dependiendo de su género, quizás intenten matarlo. O a mí. O a los dos.

—Con mayor razón deberías salir de aquí. —Puntualizó.

—¿Estás preocupado por mí? —Ella casi le sonrió presumidamente. —¿Incluso luego de que intentara matarte?

—Sólo estoy apuntando la más obvia acción a realizar. —Dijo, encogiéndose de hombros.

Ella le observó de cerca mientras él tomaba de su taza de té real y bebió cuidadosamente. Él podía intentar ocultarlo, pero estaba preocupado por ella, incluso si fuera sólo un poco. Las noticias de su embarazo le habían impresionado, ella podía verlo, y Uchiha Sasuke no era tan sin frío como deseaba ser. Sus puntos débiles eran muy pocos, pero evidentemente uno de ellos eran los bebés.

—Podría salir de aquí sí me ayudaras. —Sugirió, no tan casualmente. —Sólo tendrías que ayudarme a llegar a Amegakure. Desde ahí yo sería capaz de contactar a Konoha y salir de este desastre.

Él lo entendió con rapidez. —¿No puedes contactarlos desde aquí?

—No…—Dijo lentamente, dándose cuenta de que se estaba cavando un agujero.

—Sakura, ¿Al menos saben que el Sindicato está aquí? ¿Saben al menos quién es del Sindicato?

Ella se rascó la nuca con incomodidad. —No es mi culpa- Intenté contactarlos pero él interceptó-

—¿Quién?

Ella no debería decirle. No debería hacerlo. Pero él era su único boleto de salida… —Kakashi-Sensei. Él descubrió que estaba aquí y se llevó todos mis medios de comunicación y me abandonó. —Dijo, y luego agregó para efecto dramático: —para morir.

—Obviamente no fue así. Si él te hubiera dejado aquí para que murieras, le hubiera dicho a su clan quién eres tú exactamente, y si ese fuera el caso ya estarías muerta en este momento.

—¿Vas a ayudarme a salir de aquí o no? —Demandó. —Mientras más tiempo me quede aquí, más estaré en peligro. El primo bastardo de Kakashi me asesinará en el segundo en que me equivoque, la familia Zuru me asesinará en el segundo en que dé a luz al género equivocado, y también está esa loca psicótica llamada Yui que planea orinarse en mi tumba –así que en serio- te lo ruego- necesito escapar de aquí.

Sasuke dejó su taza de té y miró hacia la ventana. Ella se preguntó si él al menos todavía poder ver algo de luz, sin importar qué tan mala fuera su vista. —Si hago eso, te reportarás con Konoha. El Sindicato enfrentará un terrible golpe y Kakashi quizá sea ejecutado.

La destrucción del Sindicato era algo con lo que estaba perfectamente bien. Se dijo a sí misma de manera fría que también estaría agradecida si Kakashi cayera con ellos… pero no podía mentirse. Incluso si él la hubiera traicionado y a la aldea, y aunque no había hecho más que arrancarle el corazón del pecho metafóricamente, eso no podía borrar ocho años de cariñosas memorias. Así como no podía desearle mal a Naruto, tampoco podría deseárselo a Kakashi.

Sin embargo, si se volvía una elección entre su vida y la de él, ella sabía que tendría que ser egoísta. Al menos por ahora que su vida contaba por dos. —Estoy consciente de que eso pasará. —Dijo con rigidez.

—¿Y también estás consciente de que no tengo intención de ayudar a Konoha? —Replicó. Él levantó su espada de la mesa y silenciosamente la enfundó de nuevo.

Sakura sólo se le quedó viendo con la boca abierta. —¡¿Arriesgarás mi vida sólo para joder a Konoha?! —Chilló.

—Sí. —Dijo con simpleza, bebiendo su té con calma una vez más. —Pero tus posibilidades de supervivencia no son tan pequeñas. Si el Sindicato no descubre que eres una espía, no serás atacada por ellos. Si el bebé es una niña, la Familia Zuru no perderá nada y tampoco tendrán razones para herirte. Así que optimistamente, tienes un porcentaje del 50% de sobrevivir por tu cuenta. Quizás un veinticinco, considerando tus malas habilidades de actuación.

Sakura se preguntó si debería rociar toda la tetera sobre su cabeza. —Bastardo…

—Somos enemigos, Sakura. Nunca olvides eso. —Le dijo. —Quizá tenga alguna preocupación por tu condición, e incluso sienta algo de simpatía hacia ti. Sin embargo, si el Sindicato puede destruir a Konoha, les asistiré con gusto-

—Vendiéndoles información falsa-

—Al menos no me estoy metiendo en su camino. —Clarificó. —Tú y yo estamos en diferentes lados en esta guerra. No voy a exponerte ante Hatake Karasu y los otros, pero mi cooperación contigo termina aquí. Por lo que dices, tu vida no está en peligro inmediato, así que no tengo ninguna razón para ayudarte.

Sakura se levantó con rapidez. —Bastardo. —Siseó.

Él se encogió de hombros. —Puedes irte ahora.

Finalmente. Sakura se giró y cerró la puerta con fuerza mientras salía de la habitación. Pero mientras marchaba ciegamente a través de los pasillos sin ningún destino en particular, ella se preguntó por qué estaba tan molesta. No podía haber esperado ayuda de esta persona en particular. Debería estar contenta de que le estuviera dejando irse con vida.

Un débil golpeteo de uñas sobre el piso del corredor detrás de ella casi le hizo detenerse. Pakkun estaba cerca, tal como ella sospechaba. Pero al final del día, él sólo era un perro, y ella encontraría una forma de salir de aquí con o sin la ayuda de Sasuke.


—…y así fue como me volví capitán de ANBU.

—Pero… si perdiste tu brazo, ¿Qué es eso? —La mujer preguntó, apuntando al brazo izquierdo que estaba inclinado en la mesa entre ellos.

—¿Oh, este? Creció de nuevo.

Sin importar si la mujer le creía o no, eso no importaba. Su rostro se puso blanco de cualquier forma y sus ojos comenzaron a apuntar hacia la entrada del bar. —Yo… yo creo que tengo que ir al baño. —Dijo débilmente.

—Nos conseguiré otro trago. —Tenzou declaró felizmente, moviéndose de nuevo hacia el bar para volver a ordenar. Pero, por supuesto, para cuando regresó a la mesa, su cita no había regresado del baño, aunque en su asiento ahora estaba sentado el Vividor de Cabello Blanco de Konoha, como Tenzou recientemente había decidido nombrarlo.

—Vete, estoy trabajando. —Tenzou intentó ahuyentarlo con las manos.

—¿Cabello rojo, vestido negro? —Kakashi preguntó.

—Sí…

—Creo que la vi saliéndose por la ventana. —Kakashi levantó la copa de cocktail que Tenzou había traído y tomó un sorbo. —¿No estabas haciendo chistes sobre la 'madera'de nuevo, o sí?

—No sé quién te crees que eres para criticar mis técnicas de seducción considerando que eres un ebrio que embaraza pobres vírgenes inocentes y luego va detrás de otras mujeres con flores en cuanto no lo ven. Qué buen tipo eres, senpai. —Tenzou comenzó a beber su cerveza. —No. No eres mi senpai. Estás muerto para mí.

—No te rindas conmigo, Tenzou. —Kakashi dijo, jalándole la oreja a su amigo.

—Alguien tiene que hacerlo. —El hombre joven gruñó. —Todos aquí piensan que eres maravilloso y perfecto y un completo caballero. Sólo yo sé la verdad. Sólo Tenzou conoce la verdadera oscuridad que existe dentro del corazón de Hatake Kakashi.

Kakashi suspiró. —Esa es la razón exacta por la que te necesito como amigo por encima de todo el mundo. —Dijo. —Cuando todo salga a la luz, seré afortunado de tener un solo amigo junto a mí. Tendré suerte si no soy obligado a cometer seppuku.

—¿Puedo ser quien te acompañe? —Tenzou preguntó sin tardanza.

—Adorarías cortarme la cabeza, ¿No?

—Sólo por pura curiosidad para confirmar mi sospecha de que estás completamente vacío por dentro. —Tenzou colocó la barbilla sobre su puño. —De cualquier forma, estás exagerando. Nadie va a obligarte a que te suicides por una chica.

—¿Eso era de lo que estábamos hablando? —Kakashi preguntó distantemente.

—A menos que tengas otra cosa escondida que quieras compartir. —Tenzou bajó su cerveza. —¡Que espero que no sea así, porque la única cosa por la que deberías preocuparte ahora es esa pobre chica! De cualquier forma, ¿Por qué estás aquí? ¿No te dieron la baja temporal?

—Esta tarde, sí.

—¿Y por qué no te has ido todavía? Si fueras un hombre de verdad ya estarías a medio camino de donde está Sakura para cuidarla y apoyarla y darle tu mano en matrimonio. —Tenzou le regañó. —Imbécil.

Kakashi ignoró la última palabra. —No puedo ir a ningún lado. —Gimió, poniendo su rostro contra sus manos una vez más. —La Hokage quiere que me quede e investigue el intento de asesinado que se ha hecho contra ella hoy.

—Oh, oye, ¿Qué? —Tenzou parpadeó. —¿Intento de asesinato?

—Se ha manejado en secreto… no queremos que los enemigos sepan que casi tienen éxito. Ahora está bien. Sin embargo, Sable está muerta y sus secretos probablemente murieron con ella, pero aparentemente soy la única persona en que la Hokage 'confía' lo suficiente como para hacer una investigación adecuada a su apartamento y su lugar de trabajo. —La cabeza de Kakashi se reclinó contra la mesa. —¿Puedes imaginar eso? Ella confía en mí más que en cualquier otra persona en la Aldea justo ahora; ¿Qué tipo de broma enferma es esta?

Tenzou echó un vistazo a su alrededor en la oscuridad del concurrido bar mientras se concentraba. —Sable… Sable… ¿Esa que trabajaba en la oficina de administración? ¿Ella era la asesina?

—¿La conocías? —Kakashi preguntó con curiosidad.

—No. —El capitán de ANBU replicó honestamente. —Pero era algo ardiente; ¿Cómo es que no puedes delegar la investigación? ¿No es Sakura más importante?

—Sí… pero esto es importante también. —Kakashi arrastró el dedo sobre el labio de su copa de cocktail y metió la punta azucarada en su boca. —Necesito revisar el caso de Sable por mí mismo. Sakura quizá tenga que esperar un poco más… igual no es como si estuviera muriéndose por verme de nuevo pronto.

—Eso es seguro. —Tenzou gruñó. —Después de lo que le hiciste.

—No tienes idea de lo que le hice. —Kakashi gruñó también, tomando otro sorbo de su bebida. —¿Qué es esto, por cierto?

Tenzou echó un vistazo al vaso alto del que su senpai estaba bebiendo y dijo: —Es un Pink Pussy.

Kakashi con rapidez lo bajó y se inclinó hacia un costado para escupir su trago en el piso. La desafortunada mujer que estaba lo suficientemente cerca resolló y se alejó para verle con furia desde una distancia segura. Ignorándola, Kakashi se giró de nuevo hacia Tenzou. —Eso es asqueroso y ofensivo para las mujeres.

Tú eres asqueroso y ofensivo para las mujeres.

—¿Qué pasó con los nombres sensibles y bonitos…? Como Peach Tini, o Frutas Veraniegas, o Cordial de Ciruela y Flores… Flores de Cerezo…

Kakashi estaba viendo la mesa de manera más que depresiva, y por primera vez Tenzou comenzó a pensar si él estaba siendo algo duro con su senpai. El hombre tenía un rostro eternamente desapasionado y una voz todavía menos emotiva, pero sería un error pensar que no le importaba. Él mantenía sus sentimientos bien guardados en su pecho la mayoría del tiempo, y si Tenzou pudiera ver a través de los quiebres de su faceta de 'no me importa nada', él sabría cuan mal estaba.

La botella de cerveza tembló mientras lo empujaba hacia Kakashi. —Está bien. Puedes tener mi trago, senpai.

Kakashi la miró. —Tiene tu saliva.

Con maravillosa paciencia, incluso para Tenzou, él se contuvo y evitó reventar la botella sobre la cabeza de Kakashi. —Alégrate. Hay mucho tiempo antes de que el bebé nazca, y estoy seguro de que ustedes conseguirán solucionar sus problemas antes de que eso pase.

—Te lo dije, no tenemos ese tipo de relación.

—Entonces, ¿Por qué demonios dormiste con ella? —Tenzou soltó. —Debes interesarte por ella al menos un poquito.

—Las circunstancias conduciendo a ese momento eran… mitigantes. —Kakashi dijo con la voz gruesa, levantando el Pink Pussy de nuevo para tomar otro sorbo.

—Explícamelas entonces.

—No lo entenderías.

—No es como si tuviéramos que hacer algo. Vamos a beber hasta que no podamos leer el menú de bebidas y luego vamos a ir a tu casa y a caer dormidos en otra vergonzosa posición en tu cama, y despertaremos mañana con una resaca e incluso tal vez con el trasero curiosamente adolorido, así que tenemos tiempo.

Kakashi sacudió la cabeza e hizo un esfuerzo para beberse de un solo trago su bebida, aparentemente olvidando su previa aversión a su nombre. —No nos lamentemos por arrepentimientos del pasado. Cuando algo sale mal, no deberías preguntarte cómo sucedió sino cómo puedes arreglarlo.

—Preguntarse cómo sucedió usualmente es la única manera de arreglarlo… —Tenzou murmuró.

—Está borracho, señor. —Kakashi dijo casualmente, poniéndose en pie. —Me voy a casa solo. No te quedes despierto tan tarde, Tenzou.

—Buenas noches, senpai.

Kakashi le dijo adiós con la mano y se movió fuera del bar dando tropezones, para luego hacerse camino a su casa. Esa bebida rosa era remarcablemente fuerte, aunque siempre era posible que su kohai le hubiera puesto más alcohol para castigarlo. Mientras entraba en su apartamento pateó el calentador y casi inmediatamente se movió hacia su escritorio en búsqueda de cigarrillos. Había dejado al menos dos paquetes ahí, estaba seguro; ¿Dónde rayos estaban?

Pasándose una mano por el cabello por mera frustración, Kakashi se sentó en la silla del escritorio y dejó caer la cabeza entre sus brazos.

Había sido un día difícil, por decir lo menos. No era cosa de todos los días que uno asesinara a un miembro de su familia para asegurar su silencio, y él se preguntó si había valido la pena. Él sería descubierto algún día… eso era seguro, aunque no sabía si sería por el error de alguien más o por el camino de cadáveres que estaba comenzando a dejar. Si él no tuviera a alguien a quien proteger, quizás la hubiera dejado viva y que dijera todo lo que quisiera.

Pero, ¿Cómo demonios iba a proteger a esos que le preocupaban cuando insistían en declarar una guerra internacional entre ellos? ¿Era demasiado pedir por cigarrillos? ¿Por qué justo en ese momento el universo había elegido negárselos?

Junto a él el calentador continuó rotando con lentitud en pequeños arcos, chirriando suavemente cada vez que chocaba contra el borde del escritorio. El sonido le molestó. Le recordó de otra ocasión que preferiría olvidar, y con una patada bien dada lo derribó y el aparato se apagó. El cuarto se volvió un poco más frío y oscuro. Pero prefería lidiar con el frío de las noches de noviembre que recordar el calor de las noches de verano de algunos meses atrás. Demasiado calor. El calor todavía lo quemaba.

Mientras Kakashi movía su brazo a lo largo del escritorio, él escuchó algo arrugarse contra su manga. Levantando la cabeza, se dio cuenta que era un trozo de papel doblado en su casi vacío escritorio. Él frunció el ceño; ¿Por qué seguía ahí?

La lámpara junto a él comenzó a parpadear luego de encenderla mientras abría la nota y comenzaba a leerla de nuevo.

Kakashi-sensei,

Tengo algunos problemas ahora, y necesito tu ayuda. Tengo que irme hoy de misión, así que supongo que no seré capaz de verte en un tiempo, pero necesito que me contactes ya que tengo algo muy urgente que decirte. Sé que Pakkun puede contactar a mi invocación Dokko, y él será capaz de darte una hora y una frecuencia. Sólo tengo una radio de largo alcance. Desearía poder hablar contigo cara a cara, pero bajo estas circunstancias eso no será posible, y, probablemente, esto sea lo mejor de cualquier forma.

Por favor, contáctame tan pronto como puedas. Eres el único en el que confío para hablar.

Con cariño, Sakura.

Otra vez estaba ese horrible sentimiento de nuevo. Eres el único en el que confío…

Kakashi deslizó la nota junto con otras cartas en su cajón y silenciosamente movió la mano para apagar la lámpara de nuevo.

La locura de una sola noche finalmente estaba comenzando a venir en forma de bola de nieve. Un pequeño acto había sido como una pequeña roca rebotando contra la ventana de una casa de cristal, y ahora los quiebres habían comenzado a hacerse cada vez más y más grandes y sólo era cuestión de tiempo antes de que un millón de peligrosos trozos comenzaran a llover sobre su cabeza. En la cabeza de Konoha. En la cabeza de sus propios familiares.

Pero él no dejaría que eso tocara a Sakura. Incluso si le costaba la vida, él la protegería. No sólo porque estaba embarazada y fuera su culpa y porque ahora estaba mezclada con peligrosas personas… sino porque sí había significado algo. Él no era sólo 'un hombre' como le había dicho a ella en el pasillo lluvioso fuera de su apartamento y Tenzou con frecuencia era más perceptivo de lo que alguna vez hubiera pensado. No dormiría con una mujer que no le importara.

Hasta el momento había intentado no pensar en lo que había sucedido en esa misión, no cuando había marcado el comienzo de una relación que él había valorado y ahora temía nunca tener de vuelta jamás. Él casi sentía que simplemente no tenía el derecho de recordarlo. Pero ahora en la oscuridad de su apartamento no podía pensar en nada más.


Siguiente Capítulo: Una Noche en Julio.


Notas de traducción:

(*) En inglés, una parvada de cuervos es, efectivamente, llamada Murder; palabra que también significa asesinato.


¡Hola a todos!

Disculpen la tardanza para actualizar, como habrán leído, he estado bastante ocupada. Antes que otra cosa les aviso que es probable que el siguiente capítulo también demore porque incluso ahora sigo sin terminarlo.

Pasando a cosas más agradables... Espero que hayan pasado una buena noche vieja y un lindo comienzo de año. Agradezco muchísimo el apoyo que me dieron el año pasado y espero tenerlo también en este.

Ah... Parece que las cosas se han complicado todavía más con la presencia de Sasuke y el asesinato de Sable, ¿No? Pero también salió algo bueno: La admisión de parte de Kakashi sobre ciertos sentimientos hacia Sakura...

Por cierto, les debo respuestas a sus reviews. Los responderé este fin de semana.

Isabel: Realmente parece que nadie más que Karasu sabe de los genuinos planes del Sindicato, así que habrá que esperar para saber qué otras cosas desconoce Kakashi, al menos lo de Tsunade no lo sabía y eso es bueno, ¿No? En parte parece que sí. Su regreso al feudo queda un poco descartado de momento... ¡Pero pronto tendrás algo que llene esa falta de KakaSaku en la historia!Sobre Toshio y Yui, ambos son tal para cual, pero, para bien o mal tendremos más de ellos en un futuro; ¡Te mando un abrazo!

Mako Sullivan: ¡Ah! Muchas gracias por tus comentarios; espero que el siguiente capítulo sea de tu agrado (Y seguro que lo será, porque tendrá más emociones que los pasados). ¡Un abrazo!

Y eso es todo de momento. Pasen un lindo fin de semana y cualquier cosa, dejen su comentario ^^