De la amistad al amor
(este fanfic sería una secuela del 12, "Por una apuesta")
Taichi llamó al teléfono de Hikari. Había algo que tenía que preguntarle. Y rápido.
—¡Onii-chan! —saludó Hikari—. ¿Cómo estás?
—Bien, en casa. Al final no he salido esta tarde —dijo Taichi.
—¿Necesitabas algo?
—Solo quería saber… dónde ibas a cenar.
—Pues he quedado con un amigo —respondió Hikari. Perfecto.
—Ah, vale —dijo Taichi, aliviado—. Es que, verás… estaba pensando en decirle a Mimi que viniera a casa —comentó el castaño.
—No hay problema. Os podéis quedar la casa para vosotros dos —dijo su hermanita—. Tengo donde dormir esta noche.
—Gracias —suspiró Taichi. Debía colgar ya.
—De nada. Me debes una —rió la chica. Y colgó.
—Pensaba que no acababa la llamada —comentó Mimi a Taichi. Se había entretenido besuqueando su vientre levantando levemente su camiseta—. Me gusta esto que tienes aquí —comentó Mimi—. ¿Qué te ha dicho? —preguntó mientras pegaba los labios a la piel de Taichi.
—Que no duerme aquí… así que tenemos la casa para nosotros solos —respondió el castaño, que empezaba a excitarse por los tratos de la chica—. Hacía tiempo desde la última vez que…
—¡Shhhhhh! —susurró Mimi—. Lo sé, lo sé.. hemos estado ocupados —continuó besándole el torso—, pero por fin estamos aquí… ¿Me has echado de menos?
—Mucho —afirmó Taichi, disfrutando del tacto de Mimi, que había empezado a acariciarle todo el cuerpo para despojarle de la camiseta—. Te voy a hacer ver las estrellas.
—¡Ese es mi Taichi! —exclamó Mimi mientras se veía atrapada entre los brazos de su amigo. Se dejó hacer, quería que su camiseta volara, que su falda desapareciera de escena, que su ropa interior se volatilizara por las manos del castaño. Sus labios chocaron mutuamente mientras las barreras textiles caían todas al suelo, dejándose llevar por la pasión del momento.
De pronto se vio por completo atrapada por Taichi. Sus manos sujetaban sus muñecas y con las piernas había apresado las de ella, estaba totalmente expuesta. Jadearon. Normalmente el chico no se comportaba así. Observó su erección apuntando directamente hacia ella. Qué le haría…
Se vio besada por los firmes labios de Taichi mientras sus manos recorrían su anatomía, bajaban por sus senos hasta llegar a su cintura, la alzaba suavemente por los glúteos y finalmente se unían en uno. Mimi gimió. No era la primera vez que se acostaban, pero siempre lo sentía poderoso. Se abrazó a la fuerte espalda del chico y dejó que su cuerpo de moviera acorde a las acometidas del castaño.
Taichi jadeaba. Mimi era una especie de diosa que le arrastraba como quería. Cada tórrido encuentro había sido espectacular con ella, y aún así cada vez se sentía totalmente diferente. Su cuerpo era un delicado templo que le encantaba explorar, que le volvía loco cada poro de piel que era capaz de probar. Su sabor era realmente especial, especialmente el de aquel par de rosados pezones que le estaban llamando desde hacía un rato.
Abrió la boca y los devoró con ganas, su lengua los recorrió haciendo varias vueltas y los estimuló suavemente con los dientes. El gemido de Mimi le instó a continuar. Aquellos dos montículos y sus cimas le excitaban mucho. Probó a perderse por el cuello de su amiga mientras continuaba con sus embestidas. Diablos, le estaba volviendo loco. Lo mejor era cuando ella seguía sus movimientos, que se complementaban a la perfección.
—Mimi… —gimió mientras seguía moviéndose—. Estoy a punto de acabar… —gimoteó—, yo…
—Yo… también —respondió ella, su tono de voz se había vuelto muy agudo—, por favor… aguanta un poco… estoy a punto…
—¿Sabes cuánto me gusta esto? Me vuelves loco… Eres una diosa…
—Sigue… quiero más… —pidió Mimi—. Dime… más cosas… así… Sigue haciéndomelo…
—Eres preciosa… —resopló. No podía aguantar mucho más—. Me encanta lo que hacemos… ¡Me gustas! ¡Me gustas mucho! —Taichi ya no podía controlar la velocidad de sus embestidas—. ¡Mimi!
—¡Te quiero!
Y sus cuerpos se encontraron en la dulce agonía del orgasmo. Derrotado, Taichi cayó sobre Mimi y sus labios se volvieron a encontrar, lentamente sus respiraciones se volvieron más lentas. El castaño buscó apoyarse en el colchón, con los brazos extendidos paras permitir a su amiga ponerse sobre él. Pero para su sorpresa, ella se hizo a un lado, hecha un ovillo.
Con cuidado, Taichi se situó tras ella, envolviéndola con un brazo. No le gustaba la sensación de que hubiera espacio entre ambos después del sexo. Y además la chica había dicho algo durante el sexo que había llamado su atención. Le apartó los cabellos del oído con cuidado.
—¿De verdad me quieres? —preguntó suavemente.
—Lo… lo dije porque me dejé llevar por el momento —respondió ella, incómoda.
—Vaya… qué lástima…
—¿Lastima?
—Sí. Llevamos mucho tiempo viéndonos y teniendo sexo. Pensaba que a lo mejor podríamos… ya sabes. Tener algo más serio.
—No me tomes el pelo —dijo Mimi con un hilo de voz. ¿Por qué había hablado más de la cuenta? Con lo bien que estaba con Taichi en la inopia. Pero el castaño la abrazó con firmeza, y le apartó los cabellos con cuidado.
—Yo quiero intentarlo. Te quiero, Mimi. Y si tú me quieres… sería muy feliz.
Mimi giró sobre si misma, desatándose. Se abalanzó sobre el castaño y besó sus labios con ganas. Ya no importaba el secreto. Si era correspondida, ella también era muy feliz. Sintió las cálidas manos del castaño abrazándose a ella, y ella le correspondió. Quería todo el amor de Taichi y lo quería solo para ella. No sabía si pasaron minutos o tal vez horas ahí tumbados. Ni siquiera recordaba haber llorado, pero lo cierto era que tenía húmedos los ojos. Miró al chico, sonriendo. Se sentía un poco tonta de aquella manera. Tan frágil y vulnerable. Pero era feliz.
—Escucha… deberíamos cenar algo —propuso el castaño—. ¿Te parece bien?
—Sí… mi amor —dijo ella, un poco avergonzada.
Y en ese momento se vio levantada en los fuertes brazos de Taichi. Se abrazó a su cuello y se dejó llevar como si fuera lo más normal para ellos al sofá del salón. Ahí la dejó sentarse y él se dirigió a la cocina. Se puso un delantal y encendió la vitrocerámica. Sacó una sartén y un par de huevos de la nevera.
—Perdóname, pero no se hacer nada más elaborado que una tortilla —dijo él mientras echaba un poco de mantequilla en la sartén—. Espero que te guste.
"Seguro que cualquier plato preparado por tí sabría como el néctar o la ambrosía de los dioses", pensó ella, pero no se atrevió a decirlo en voz alta. Demasiado cursi. Pero estaba encantada con aquel trato. Y tenía que reconocer que el delantal abierto le había a Taichi un buen culo. Le daban ganas de morderlo. Se dio cuenta de que llevaba mucho tiempo mirándole cuando este se dio la vuelta y apareció con un par de platos con la cena servida.
—Que nos aproveche —dijo Taichi—. Espero que me haya quedado bien.
Se despojó del delantal y se pusieron a cenar, sentados bien juntitos. Mimi apoyó la cabeza en el hombro de Taichi. Se miraron y se dieron un beso. Sonreían. Se sorprendió cuando su novio partió un trozo de la tortilla y se lo dio a probar. Con un poco de vergüenza, ella aceptó el bocado. Sin duda, el chico tenía mano con la cocina. Hizo ella lo mismo, dándole a probar un poco.
—Me encanta esto. Que podamos estar así —dijo la chica—. Es como un sueño, ¿sabes?
—Para mi también —respondió Taichi—. Deberíamos habernos sincerado hace tiempo…
—Lo sé. Me alegra haberlo hecho al final —comentó Mimi—. Y decirlo en voz alta se siente tan bien… Te quiero… te quiero, te quiero —se abalanzó sobre Taichi. A la porra con la tortilla—. Te quiero —le besó—, te quiero —otro beso.
—Y yo a ti —respondió él—. ¿Te vas a poner juguetona?
—Claro que sí.
Lo cierto era que Mimi ya se había puesto sobre el cuerpo de Taichi a horcajadas, dispuesta a volver a probar su cuerpo. Estaba encantada con él. Pero el castaño tenía otros planes para con ella en ese momento. Se incorporó (con cierta dificultad, pues ella le echaba hacia abajo) y cambió las tornas rápidamente. Mimi sonrió. Le gustaba cuando se ponía en ese plan. Sentía los labios de su novio entre sus pechos… bajaban por su vientre… bajó un poco más…
—¡Aaaaaah! —gimió—. Síííííh… Me encantaaaah…
La lengua del chico deleitaba su clítoris. Qué placer. Era como una máquina que sabía perfectamente cómo darle gusto. Se aferró a los cojines del sofá mientras Taichi se ocupaba de ella. Qué lengua… qué dedos más hábiles deslizándose con suavidad en su interior. Le revolvió los cabellos, con cuidado de no hacerle daño. ¿Por qué era tan bueno? "Y es tuyo… no lo olvides", se recordó. Se volvió un poco más intenso. Joder…
—Taichi… aaaaaaah… te amoooooh —suspiró—. Vas a hacerme acabaaaaaaar… Por faaaaah —suspiró—, quiero que… que tuuuuh…
Pero el castaño no escuchaba, hipnotizado por los fluidos de Mimi. Hasta ese momento sus relaciones habían sido puramente químicas, un funcionamiento síncrono de dos cuerpos que se entendían a la perfección. Ahora era diferente. Era poder expresar lo que la amaba. Lo que sentía por ella. Quería escucharla gemir, hacerla sentir como nunca. Cuando la sintió tensar todo su cuerpo supo que lo había conseguido.
—¿Qué tal, mi amor? —preguntó mientras subía besando cada poro de su cuerpo hasta alcanzar los labios de su novia.
—Has estado increíble —dijo la chica—. Me ha encantado —se abrazó a él— y no quiero que esta noche termine.
—¿Quién ha dicho que vaya a terminar? —respondió Taichi con una sonrisa—. Creo que podríamos darnos un baño, los dos juntos…
Pasando de tener que recoger la mesa, se encaminaron hacia el cuarto de baño. El vapor caliente no tardó en acariciar sus cuerpos mientras se llenaba la bañera. No es que hiciera frío en la casa, pero la elevación de temperatura se agradeció. Taichi se metió primero en el agua, probando que estuviera a un nivel apropiado, y tendió la mano a su novia para ayudarla a entrar.
—Cuidado —dijo Taichi mientras se sentaban en el gran recipiente—, no te resbales.
—Tranquilo —respondió Mimi mientras se acomodaba entre las piernas de Taichi y se echaba hacia atrás, reposando sobre su torso—. Qué bien se está aquí… Y qué contento… "te noto" —comentó al sentir la erección de Taichi contra sus nalgas.
—Perdona…
—No digas tonterías. ¿A estas alturas me voy a ofender? No pasa nada —susurró la chica—. Es más… puedes tocarme si quieres.
Taichi no había pensado en eso. Tal vez el cambio de su relación a algo formal les llevaba a tener encuentros menos obscenos. Pero Mimi le había autorizado, y él quería masajear aquellos senos que le gustaban tanto. De modo que sus manos subieron de su cintura a aquel par de montículos y los acarició suavemente. La chica apoyó los brazos en el borde de la bañera para dejarle actuar. Gimió suavemente.
—Despacio —pidió la chica, un poco sobreestimulada por culpa del juego de los dedos de Taichi en sus pezones.
—¿Te gusta lo que hago? —preguntó Taichi.
—Muchísimo… Pero no puedo dejarte hacerme toda la noche —comentó ella—. No sería justo.
—¿Justo? Esto no va de ser justo… va de que te quiero hacer sentir bien…
—Y yo a ti también —respondió ella mientras giraba sobre si misma—, así que me vas a dejar darte placer —añadió mientras besaba a su novio. Su mano se sumergió bajo el agua hasta encontrar lo que estaba buscando. Sonrió—. Relájate, mi amor…
—Mimi… no hace falta, de verdad…
—Lo se, lo sé —respondió ella sin dejar de estimularle—, no pasa nada si lo hago contigo, ¿verdad? A los dos nos gusta esto…
Taichi asintió, derrotado por los "argumentos" de su novia y se dejó hacer. Su mano se sentía de maravilla. Por alguna razón Mimi tiró de sus nalgas hacia arriba. Él se dejó llevar y de ese modo se vio sentado en el borde de la bañera. De pronto ella estaba delante de él, y bajaba lentamente.
Intentó detenerla, pero se quedó mudo cuando una cálida humedad envolvió su pene. Qué estimulación. Diablos… Mantuvo la calma, no era la primera vez que hacían algo así pero de pronto se le antojaba extraño. Miró a Mimi, y ella le devolvió la mirada. No, no había nada de malo en aquello. Seguían manifestando físicamente su deseo, pero ahora acompañado por el amor que se profesaban y al igual que él le había hecho ahora ella se lo hacía a él.
—Mimi… esto me gusta —dijo intentando controlar su orgasmo—, pero si sigues así… voy a acabar…
—Hazlo —respondió ella con una dulce voz—, no pasa nada. Esto es lo que nos gusta, ¿verdad?
—Pe-Pero yo… aaaaah —maldición, no podía mantener el control mucho más—. Mimiiiih… por favor…
De pronto ella entrelazó sus dedos con los de él, con fuerza mientras conseguía conducirle al orgasmo. Taichi estaba en una maldita nube. Y sin poder contenerse más, alcanzó el clímax más poderoso que había tenido hasta la fecha. Jadeó, intentando reponer el aliento. Miró a Mimi, quien le lanzó una sonrisa cómplice. Y él sonrió también.
Luego optaron por lavarse en condiciones. Él se dejó hacer por las hábiles manos de Mimi, que recorrieron su cuerpo con el fresquito gel de baño en una mezcla de sensaciones que le gustó mucho. Había sido una buena idea ir a darse un baño. Se sentía mejor que de costumbre al terminar.
Por supuesto, él fue el siguiente en limpiarla a ella. Mimi se dejó hacer, permitiendo que las manos de Taichi recorriesen todo su cuerpo dejándolo bien limpio. Lo cual no importaba mucho, ya que probablemente volverían a mancharse aquella noche. Una vez acabaron el chico tuvo el detalle de ayudarla a secarse bien con unas toallas.
Pero justo en el momento en que salieron del cuarto de baño se toparon con una sorpresa. La luz de toda la casa se fue.
—Oh, porras —dijo Taichi.
Se acercó en dos zancadas a la puerta, e iluminó el diferencial con la linterna del móvil, pero estaba todo correcto. Mientras, Mimi miró por la ventana. Toda la calle estaba apagada, se trataba de algo general.
—Vaya… yo quería proponerte ver una película —dijo el castaño mientras se acercaba a Mimi por la espalda.
—Bueno. Supongo que tendremos que hacer otra cosa —comentó Mimi, poniéndose mimosa—. ¿Me llevas a tu habitación?
Traviesos como estaban, se dirigieron al dormitorio del castaño. Con cuidado (había poca luz pues ya había bajado la persiana hacía un rato) se vio de pronto tumbada en el colchón. Se incorporó a tiempo y mantuvo una pequeña lucha con Taichi,intentando dominar al otro mientras sus lenguas se retorcían juguetonas.
Aunque él estuvo a punto de vencer de pronto ella le ganó la partida sentándose encima de él. Movió sus caderas suavemente, estimulando el pene de Taichi y su sexo al mismo tiempo. Suavemente, despacio, se iban poniendo a tono. No aguantaban mucho más. El chico se movió un poco, lo justo para que su erección se deslizara un poco dentro de Mimi y el movimiento de la chica hizo el resto. Estaban completamente unidos de nuevo.
Ella empezó a subir y bajar por la erección de su novio, lentamente al principio, disfrutando del momento. Jadearon y sus cuerpos se empezaron a mover en sincronía. El aire se llenó de gemidos, de respiraciones agitadas, de gritos de "te quiero" y de murmurar el nombre del otro. Empezaron a moverse con mayor rapidez, deseosos de alcanzar el clímax en compañía del otro.
—¡Mimi! ¡Yo… voy… a…!
—¡Yo también, Taichi! ¡Acabemos… juntos! —pidió ella.
Y consiguieron estallar en el orgasmo al mismo tiempo. Ella se abrazó a él para evitar caerse de espaldas en el colchón. Suavemente se vio tumbada en la cama y Taichi se acomodó a su lado. De pronto, la luz volvió al dormitorio y al resto de la casa.
—Vaya, qué bien de tiempo lo hemos hecho —bromeó Mimi.
—Eso parece —rió Taichi—. Pues dado que estoy bastante cansado, ¿te gustaría ver ahora una película?
—¿Aquí abrazados en tu cama?
—Por supuesto.
—Pues claro que me apetece.
Taichi estiró el brazo y pilló el mando de la tele que tenía en la habitación. La encendió mientras Mimi se acomodaba sobre su pecho. Puso una película aleatoria y rodeó a la chica con el brazo, y no tardaron mucho en quedarse dormidos.
¡Hola a todos! Sí, ha pasado tiempo desde la última actualización, como viene siendo habitual, y debo admitir que no tenía muy claro cómo enfocar este fanfic.
Ya hacía tiempo se me pidió contar qué hicieron Taichi y Mimi después de que Hikari se quedase a pasar la noche con Yamato en el fanfic número 12 de esta colección, y aquí está. Pensé que es muy habitual que los personajes tengan sexo y después se hagan pareja... así que opté por contar un poco más después de ese momento de confesarse su amor. Espero que os haya gustado.
DIGI-FANTASMA-TAIKARI: No te preocupes, las navidades son fechas complicadas para todos xD Igual feliz año, aunque tardío y me alegro que te gustara el fanfic. Veremos si puede haber una nueva continuación ;) Saludos!
Guest: Algo pasa con Mimi que parece encajar mucho con ser un personaje "ligerito" xD El Yoshino con Touma lo tengo pendiente, pero lamento decir que no me conozco los videojuegos como para escribir de esos personajes. Aunque crossovers de diferentes temporadas sí me animaría ;)
Pronto (espero) más fanfics. Lemmon rules!
