DISCLAIMER: NARUTO Y SUS PERSONAJES © MASASHI KISHIMOTO
"Ventanas del Alma" y "Almas Gemelas" © SAKURA_TRC, 2020

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ALMAS GEMELAS
(3ra Parte de "Ventanas del Alma")
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Capítulo 19. "SOLA EN MEDIO DE UNA MULTITUD"

- Te ves cansada. ¿Has dormido bien?

- No, para serte sincera éstos últimos días las voces se escuchan más fuerte durante la noche.

El moreno revisó mejor el semblante de la adolescente. Las bolsas bajo sus ojos estaban demasiado marcadas y su rostro se veía tan pálido que parecía una hoja de papel.

- Deberíamos ir a ver al doctor.

Ella apoyó el rostro en la mesa escondiéndolo del escrutinio de su acompañante– No es necesario. Dirá lo mismo que todos me han dicho. Eres muy joven para estar tan estresada; sal con tus amigos, ve de compras, busca un novio, diviértete, disfruta la vida un poco más –aún con el rostro pegado a la mesa negó con la cabeza– Si todo fuera tan sencillo. Siento que he vivido cientos de años. No me gustan los lugares con mucha gente, el hombre a quien amo me cambió por otra, mi madre me abandonó, mi padre es un asesino y mi hermana murió por mí culpa. Ah, no olvidemos, por si fuera poco, la muerte va conmigo, literalmente, a todos lados –la chica giró el rostro para ver al hombre sentado a su lado– ¿Te parece que exagero mi estrés?

El hombre suspiró derrotado, ella tenía razón. Su vida parecía una pésima tragedia griega publicada por un autor novato con aires de grandeza– Lo entiendo, pero este lugar no es el mejor para dormir. Sé que los estudiantes lo usan para eso, pero está mal y como tu tutor te invito a que vayas a tu habitación a descansar.

- Aquí estoy bien. Estar rodeada de libros me hace sentir como si estuviera en casa. Tiene un extraño sentimiento de nostalgia – no se justificaba, simplemente decía la verdad. Desde su llegada a la Academia, la biblioteca se convirtió en uno de sus lugares favoritos y más relajantes. Apenas terminó de pensar lo bien que se sentía estar ahí cuando sintió una mano acariciar su cabeza.

- Tú ganas, Sakura. Duerme, yo cuidaré tu sueño.

Sakura cerró los ojos sintiéndose arrullada por las caricias en su cabeza– Gracias, Obito. Gracias por quedarte a mí lado.

No sabía si fueron sus palabras, el lugar o simplemente por sentir alguien a su lado; pero una agradable sensación de sueño la empezó a invadir lenta y cálidamente.

- ¿Cuáles son las responsabilidades de Natsume Aoi-san en la empresa? ¿Puede explicármelo, Tadano-san? –Naruto tomó la palabra para iniciar los interrogatorios.

- Natsume-san es la asistente del área de Finanzas. Ella se encarga de revisar los gastos hechos por la empresa y validar que los pagos sean realizados a los proveedores en forma y tiempo.

El rubio hizo anotaciones mínimas en un cuadernillo que sacó del bolsillo de su chaqueta– ¿Qué tan bien la conoce? Me refiero en lo personal.

- ¿Me pregunta si éramos amigas? No podría asegurar que Natsume tenga amigos en esta empresa, yo creo que más bien eran compañeros de trabajo.

- Acaso ella no es ¿sociable?

Tadano Shouko buscó en su cabeza las palabras exactas para explicarse– Ella era… introvertida. Nunca la vi compartir la hora del almuerzo con nadie y mire que tengo más o menos el mismo tiempo que ella aquí. ¿Tiene alguna otra pregunta? Tengo trabajo que terminar y es mejor que me apresure o mi jefa se enfadará.

- No, no tengo más preguntas. Agradezco su tiempo, que tenga buen día –Naruto finalizó su entrevista mientras Sasuke solo se dedicó a estudiar las reacciones de la joven mujer– ¿Siguiente? –preguntó el rubio leyendo la información en su libreta.

- Hn.

- Escoge. ¿Uno de los jefes o un empleado?

- Llama a la empleada que reportó la desaparición. La mujer que viste en la estación.

Naruto se sorprendió de la elección de su compañero. Él ya había leído el informe completo y con la memoria fotográfica de Sasuke, no consideraba necesario que volviera a escuchar la declaración de Minami Ibuki. Pero no discutiría su elección, seguramente tenía sus razones para repetir la entrevista– Como quieras –Naruto se asomó por la puerta y con un movimiento de mano llamó a la joven mujer.

Ibuki entró con cierto recelo, hecho que no pasó desapercibido por Sasuke.

Un tanto tímida, tomó asiento en la silla que el moreno le señaló y él se sentó frente a ella, el lugar que Naruto estuvo ocupando en los interrogatorios anteriores.

- Minami, dime una cosa –la voz de Sasuke era tranquila, pero su mirada era la que ponía cada vez más nerviosa a Ibuki. Ella sentía cómo si el hombre frente a ella pudiera leer sus pensamientos y que con solo una mirada también conocería sus más profundos secretos– Ninguno de tus compañeros notó la ausencia de Natsume Aoi, ¿por qué tú sí lo hiciste e incluso denunciaste su desaparición?

- Aoi-san es mi amiga. Ella siempre llega primero para lavar la loza y preparar el café. Limpia su lugar y cambia el agua de las flores o las cambia por un ramo nuevo que compra cuando viene de su casa. Si hay nueva correspondencia la reparte entre nuestros compañeros o si es el cumpleaños de alguien, se asegura de dejar un pequeño detalle en su escritorio. Ordena los documentos que su jefe, casi siempre, deja botados por irse apresurada a su hogar. No le gusta acumular basura, por lo que todos los días vacía su sesto en el incinerador –dijo todo sin hacer pausa hasta que forzosamente tuvo que parar para tomar aire– Aoi-san no dejaría el trabajo sin avisar.

- Minami, te das cuenta que todo lo que acabas de decir son solo cosas superfluas. Yo te podría decir lo mismo de ti –Sasuke se recargó en la mesa y con las manos entrelazadas se apoyó en ellas– Eres la más joven en la oficina, la que tiene menos experiencia y que trata de contrarrestar su falta de conocimientos con una actitud servicial; incluso llegando al extremo de ser servil. Seguramente tratas de encontrar un lugar en dónde encajar. Eres torpe y distraída. Sueles cometer errores, son corregibles y puedo decir que aprendes de ellos después de cometerlos dos o tres veces. Aquí en la oficina y a todos lados a los que vas te suelen ver cómo una chica débil a quien deben tratar con delicadeza o te ven cómo la mascota del grupo. Éste es tu segundo o tal vez tercer empleo y en los anteriores, como en la escuela, siempre ha sido igual. Si no fuera por la ayuda de tus compañeros que se acercan a ti con seguras segundas intenciones o por qué jugaste la carta de la joven inocente de pueblo y te ganaste la confianza de una de las mujeres más fuertes y respetadas de la oficina, es que aún sigues aquí –los detalles que enumeraba el detective se clavaban como espinas en el corazón de la joven– ¿Quieres que siga?

Ibuki apretó fuertemente la orilla de su falda ocultando sus ojos de la mirada inquisitiva del detective. Sasuke sabía perfectamente que todo lo estaba diciendo no eran mentiras, las suposiciones hechas de la joven eran ciertas. Él podía leerla cómo un libro abierto. Sus emociones la delataban sumado a la gran capacidad analítica del detective le permitían profundizar sin tener que preguntar mucho.

- Tal vez al principio fuera así –contestó con voz temblorosa levantando la mirada para confrontar la del ojinegro– Pero mi preocupación por Aoi-san es genuina. Ella es una persona que realmente se preocupa por sus compañeros. Aoi-san hace lo que hace sin esperar nada a cambio; ella solo quiere que la oficina sea un lugar agradable para trabajar. Al final del día estamos más tiempo aquí que en nuestras casas o con nuestras familias. Y yo quiero devolverle, aunque sea, una pizca de lo que ella hace por nosotros –el temor e inseguridad desaparecieron de los ojos de Ibuki. El dorado de sus iris se intensificó y brillaron con la luminosidad del Sol al mediodía.

- Entiendo. Haremos nuestro mayor esfuerzo por encontrarla lo antes posible. Solo quiero dejar algo claro, tal vez el resultado que tengamos no sea de tu completo agrado –dijo Sasuke levantándose de la silla cambiando repentinamente su actitud.

El cambio dejó perplejos a Ibuki y Naruto, que apenas pudieron procesar lo que acababa de suceder. De un hombre frío y grosero, pasó a uno confiable y, hasta cierto punto, comprensivo.

Mientras Sasuke y Naruto hacían las entrevistas, Tayuya aprovechó para buscar pistas que solo ella podía encontrar. Entró en las oficinas vacías y caminó entre los escritorios, algunos estaban atestados con papeles y otros mas estaban limpios; como si nadie los usara. Paso unos cuantos escritorios y uno llamó su atención más que todos los demás.

En la pequeña mesa todo tenía un lugar que armonizaba con las cosas a su alrededor. Papeles acomodados en bandejas, portalápices con bolígrafos de diferentes colores, despachador de notas, engrapadora y muchos otros artículos de oficina. Por la mente de Tayuya cruzó el pensamiento que la persona que ocupaba ese lugar era un fanático de la papelería de oficina. Con la punta de los dedos acarició la mesa, los bolígrafos, el teclado de la computadora y finalmente se sentó en la silla. Trató de imaginar que se sentiría estar sentada en un lugar como ese casi el día completo

- Aburrido –expresó en voz alta.

- Disculpa. ¿Qué haces sentada en ese lugar? –preguntó una joven mujer de amenazantes ojos azules y cabellera rubia– Corrijo mi pregunta. ¿Cómo entraste aquí? –la adolescente no contestó, lo que hizo enfurecer a la mujer– Llamaré a seguridad para que te saquen –Miki tomó el teléfono para marcar, pero la chica se lo impidió interceptado su mano antes de que sus dedos tocaran una sola de las teclas.

- Disculpa mi falta de cortesía. Me llamo Tayuya y vengo con los detectives para investigar el paradero de Natsume Aoi –Tayuya soltó la mano de la mujer y sonrió de una manera tan extraña que Miki sintió un escalofrío recorrer su espalda– ¿Tienes algún inconveniente en que esté aquí? ¿Acaso escondes algo?

- ¿Qué? No, yo no… yo no escondo nada – dijo tartamudeando la rubia.

- Perfecto. Entonces puedes decirme de quién es este lugar –preguntó pasando los dedos por el respaldo de la silla.

Otra vez un escalofrío recorrió la espina de Miki. Esa chica, que invadía su preciado espacio de trabajo, la hacía sentir extremadamente incómoda; pero si responder sus preguntas la alejaba, entonces le diría todo lo que quería saber– Ahí se sentaba Natsume Aoi. La mujer desaparecida. Nadie ha tocado su lugar desde que ella faltó al trabajo.

Tayuya pasó sus dedos por la mesa del escritorio sin dejar huella– ¿Estás segura? El lugar está impecable, hasta podría decir que alguien lo limpió recientemente.

- Pues no fui yo. Aquí cada quien se hace cargo de su estación de trabajo para evitar tener problemas con los documentos que cada uno maneja.

Tayuya rodeó el escritorio y se sentó al frente de él– ¡Oh, ya entiendo! Quieres decir que aquí no existe el compañerismo. Ahora entiendo porque nadie notó la ausencia de uno de ustedes. Tch, tch, tch –emitió la adolescente chasqueando la lengua y negando con la cabeza– ¡Qué pena! Tal vez si no fueran así… su compañera seguiría con vida.

- ¿Qué dices? –preguntó angustiada la rubia.

- Tayuya, vámonos. Ya hemos terminado aquí.

- Voy –contestó de lo más alegre la pelirrosa saltando del escritorio para alcanzar a los detectives.

- Iré por el auto. Esperen aquí –Naruto se alejó mientras buscaba en los bolsillos de su ropa las llaves del auto.

- ¿Encontraste algo? –preguntó sin mirar a la pelirrosa a su lado.

- Tal vez. Pude sentir que hay un alma atrapada y está tan aferrada que ha empezado a crear una maldición en el lugar.

- Era de suponer que la víctima esté muerta. Ha pasado más de una semana desde su desaparición y nadie la reportó.

Tayuya asintió y fijó su mirada en el gran edificio de oficinas a espaldas de Sasuke – ¿Qué haremos ahora?

En ese momento Naruto apareció con el auto y ambos subieron– Cambiaremos tu investigación de personas desaparecida por homicidio –sentenció muy seguro el moreno.

- Eso me temía desde un principio –Naruto suspiró aliviado porqué su amigo pensaba igual y, al mismo tiempo, sintió una gran pena estrujar su corazón. Él quería seguir teniendo la esperanza de que sus instintos estuvieran equivocados, pero no era así.

- Esperaremos hasta hablar con Kiba y los demás. Quiero saber qué encontraron para reducir la cantidad de sospechosos.

- Yo opino que nos enfoquemos en sus compañeras –agregó Tayuya recargándose en los respaldos de los asientos delanteros– Esas mujeres se ven bastante sospechosas.

Naruto la miró extrañado– ¿Qué te hace decir eso?

- Es mi sexto sentido de mujer.

- Éste es un caso muy delicado. No voy a confiar en tu sexto sentido solo porque esas mujeres te cayeron mal –el rubio no escucharía lo que la adolescente quería decir– No sé cómo ustedes resuelvan sus casos, pero nosotros nos basamos en hechos y evidencias. No en corazonadas.

Sasuke no dijo nada, era claro que su amigo tenía razón. Era su deber encontrar todo lo que fuera irrebatible en un juicio para encerrar a quien le hubiera hecho daño a la joven mujer.

El resto del camino lo hicieron en completo silencio.

Naruto pensaba en las entrevistas. Analizaba en su mente los gestos corporales y los tonos de voz que usaron los entrevistados al referirse a la mujer desaparecida. Debía de haber algo que delatara al culpable o al menos que le diera un indicio de quién sería el sospechoso más probable. Su trabajo era difícil por el tiempo transcurrido entre la desaparición y la denuncia del hecho, además de que nadie reconocía tener una relación más allá de la laboral y eso provocaba una ligera tristeza en él.

Por su parte Sasuke trataba de imaginar porqué solo una persona en la oficina notó la ausencia de la mujer. Cuando él regresó, muchos oficiales, además de saludarlo y darle la bienvenida, preguntaron por Sakura. Para la gente era costumbre ver a los dos rondar la estación, aunque ella no trabajara ahí, al menos oficialmente. Entonces, si Sakura no era un oficial de la ley que trabajara en la estación, porqué tanta gente preguntaba por ella. A diferencia de Natsume Aoi, que era una empleada y que acudía a trabajar sin falta alguna como se los dijo su compañera y que verificaron con el área de contrataciones. En conclusión, nadie notó su ausencia.

Ambos detectives veían el caso de diferentes ángulos, pero llegaban a la misma conclusión. Natsume Aoi tenía cero presencia en el trabajo, pero ellos se encargarían de encontrar qué había pasado con ella.

- No encontramos nada importante en su apartamento, todo estaba en perfecto orden. Por las cosas en el armario se nota que vive sola. Los vecinos dijeron que es una joven amable, pero reservada. Una pareja de ancianos comentó que de vez en cuando Natsume Aoi los ayudaba a hacer sus compras cuándo ellos no podían salir –señaló Kiba sin revisar sus notas– Nunca tuvo visitas, no al menos que los vecinos vieran.

- No tiene computadora en su apartamento, solo una tableta. Sus cuentas no tienen movimiento desde hace 2 semanas que fue cuando pagó los servicios de agua y electricidad. Los recibos estaban perfectamente archivados en una caja dentro del armario –Shino entregó los estados de cuenta de Aoi a Sasuke para que confirmara la información– Es una mujer muy bien organizada y su cuenta bancaria muestra que sabe cómo manejar sus finanzas a la perfección.

- No es de sorprender, era contadora –Sasuke echó un vistazo rápido a los documentos y se los regresó al experto informático– Shino, solicita al fiscal una orden para traer la computadora que usaba Natsume en el trabajo. Tengo entendido que la empresa está en malas condiciones financieras; tal vez ella encontró algo y esa sea la razón de su desaparición. Kiba ve al registro público y busca si hay algún testamento o seguro a nombre de nuestra víctima. Lleva a Shiho contigo.

- Un momento, detective Uchiha –intervino la agente por primera vez– Por la forma en que habla de Natsume-san… ¿está suponiendo que está muerta?

Sasuke asintió– Es lo que el detective Uzumaki y yo hemos concluido de nuestras entrevistas con sus compañeros de trabajo. Nadie la ha visto desde hace 2 semanas. Además, por lo que encontraron los detectives Inuzuka y Aburame, ella no tenía problemas económicos. No hay razón para desaparecer sin dejar rastro. No es como si esté huyendo.

- Casi lo olvido. Encontré folletos de viajes grupales para vacacionar haciendo recorridos en tren visitando aguas termales, playas y todo tipo de lugares emblemáticos de Japón –Kiba sacó una bolsa de evidencia con los folletos que mostraban hermosas fotografías de lugares como Kyoto, Hakone, Sapporo, Osaka y muchos otros lugares para vacacionar.

- ¿No podría ser que estuviera planeando irse de vacaciones sin avisar a nadie? –agregó la rubia viendo los folletos– Dicen que no tenía amigos en la oficina, no tiene familia de acuerdo a los registros nacionales y no parece tener una relación sentimental. Tal vez planeó irse para tomar un respiro o se fue a buscar ese algo que le hace falta.

- Tienes razón –claramente Naruto estaba pensando el porqué alguien desaparecería sin dejar rastro– No es raro que la gente se sienta abrumada por una situación que los haga sentirse superados y busquen una escapatoria. Si ese era su caso, ella debió pedir ayuda.

- ¿No escuchaste que no tenía a nadie? Ni amigos, ni familia, ni pareja –apuntó Sasuke.

El rubio frunció el ceño– Pero si tenía una amiga, Ibuki-chan. Si hubiera hablado con ella, si hubiera confiado en Ibuki…

- No sabes que problemas tenía. Si Natsume no quiso contarle nada a Minami, tal vez no quiso involucrarla por el riesgo que podría correr. A veces es mejor enfrentar los problemas sólo, que arrastrar a la gente que te importa –contestó Sasuke mostrando inicios de enojo, pero retomando la compostura al ver las miradas confundidas de los que lo rodeaban– No tenemos mucho para empezar mas que la oficina donde trabajaba y ahí hay muchas personas de interés. Debemos analizar las entrevistas e investigar a los que sus perfiles nos señalen que son los más peligrosos.

- No puedes investigarlos solo porque te parezcan peligrosos. Debes tener una base firme para pedir una orden para investigar sus antecedentes o para interrogar a la gente que los rodea.

Sasuke se acercó a Shiho de manera poco amigable– No necesito la orden de un juez para investigar a sospechosos de asesinato. Ellos perdieron cualquier privilegio al privar de la vida a una mujer que solo se dedicó a trabajar y a vivir su vida.

- Calma, Sasuke, no te alteres. Shiho-chan tiene razón. Si queremos usar nuestros hallazgos en la corte, debemos esperar una orden para traer aquí a quienes tengamos más evidencia para demostrar su culpabilidad.

El moreno chasqueó la lengua– Iré a ver el apartamento de Natsume –avisó echándose la chaqueta al hombro listo para salir a la calle, pero fue interceptado en medio del pasillo.

Tayuya le salía al paso interponiéndose en su camino– Necesito ir a la oficina de Natsume para revisar algunos detalles.

Sasuke la miró con una ceja enarcada– ¿Acaso tengo cara de chófer? Dile a Shiho que te lleve y pídele ayuda a Yuri; tal vez entre las dos encuentren más información.

- No necesito niñeras, puedo cuidarme yo sola.

El detective se agachó hasta estar cara a cara con la adolescente– Si puedes cuidarte sola, también puedes viajar sola en tren. Toma –le dijo poniendo en su mano un tanto de monedas– Si tienes dudas, pregúntale a Naruto en que estación debes bajarte para llegar al lugar dónde trabajaba la víctima.

Sasuke no dijo nada más y salió de la estación sin dar más explicaciones.

- ¿Sentiste algo cuando estuvieron aquí por la mañana? –preguntó Shiho sin despegar los ojos del camino.

- No, no sentí nada, por eso quiero hacer otro recorrido –la adolescente estaba recostada en el asiento trasero aprovechando de que solo iban la rubia y ella en el vehículo.

- Sería mejor si Yuri estuviera con nosotras. Tal vez entre las dos podrían encontrar algo que nos ayudara.

Tayuya rodó los ojos e hizo gestos burlones imitando a Shiho– No hace falta esa vieja entrometida. Yo también puedo escuchar las voces de los muertos y hacer muchas otras cosas.

- Te equivocas, Tayuya –no era muy común que Shiho se molestara, pero no le gustaba que hablaran mal de una entrañable compañera y amiga y su voz seria y fría dejaba en claro su indignación– Yuri no está con nosotros porqué pueda oír a los muertos; su labor es ver el futuro y ayudarnos a tomar decisiones que nos lleven por el camino más rápido para resolver los casos. Además, es una excelente persona y una gran agente. No hables mal de Yuri solo porque no te llevas bien con ella.

- Tú lo dices porque contigo es amable y cariñosa, a mí me odia y ni siquiera sé porqué. Yo nunca la había visto hasta que ustedes me sacaron de ese lugar.

- Si te dieras la oportunidad de conocerla, tú misma comprobarías que Yuri es una persona muy empática y siempre está dispuesta a compartir una taza de té si necesitas alguien que te escuche.

La adolescente se sentó interesada por escuchar más– ¿Qué me puedes decir de ella? Siempre ha sido… tú sabes…

- ¿Ciega? Por lo que me ha platicado, si, nació con esa discapacidad –comentó sin ningún tono de lástima o tristeza en su voz– Aunque ella nunca se ha considerado discapacitada porque dice que hay personas más ciegas que un invidente.

Mirando al frente, recargada entre los asientos, Tayuya pensó en las palabras de Shiho imaginando cómo lo habría contado la misma Yuri– Yo nunca he sentido lástima por ella; por el contrario, creo que Yuri toma ventaja de su condición. Se hace pasar por una vieja indefensa frente a los que no la conocen y aprovecha eso para salirse con la suya.

Shiho de verdad que no entendía que pensaba Tayuya de su compañera. ¿Se podía odiar tanto a alguien a quien tienes tan poco tiempo de conocer? Tayuya y Yuri apenas si pasaban tiempo juntas y mucho menos a solas. ¿Cómo podía expresarse así de la anciana?– Cuando recién me uní a la agencia cometí errores y estaba por renunciar; pero Yuri me lo impidió. Ella me dijo "Si renuncias ahora, nunca sabrás si eres capaz de salvar a alguien. Yo sé lo que sucederá por qué puedo ver el futuro, pero tú te quedarás con la duda por siempre". Las palabras de Yuri se quedaron grabadas en mi cabeza y todos los días su rostro me las recordaban. Una semana después se acercó a mi, me entregó unos cuantos caramelos y me dijo: "toma, los vas a necesitar". En esos días, nos asignaron el caso del secuestro de un niño del que pedían una cantidad exagerada de dinero para su liberación. Hice el análisis de la nota de rescate, perfilé a las primeras víctimas y, finalmente, descubrí que los culpables formaban parte de una banda que se dedicaba a secuestrar niños ricos estableciendo sus objetivos de acuerdo a la frecuencia con la que compraban artículos electrónicos. Itachi y Yuri se hicieron cargo de la investigación, planeación y organización del rescate. Con las predicciones de Yuri y la habilidad de Itachi, logramos a liberar al menor. Pero él estaba tan asustado que no confiaba en nadie y no quería que nos acercáramos. Fue entonces cuando recordé que en la bolsa de mi chaleco traía los caramelos que un par de días antes Yuri me entregó. Me comí uno y le invité otro a un agente, el niño salió de su escondite siendo atraído por las golosinas. Tras reunir de nuevo a la familia, Yuri me preguntó si me quedaba un caramelo para compartir. Busqué en mi bolsillo y encontré el último, era cómo si ella supiera todo el tiempo lo que necesitaría.

- ¿Porqué no te lo dijo desde el principio? Si te hubiera dicho lo que iba a suceder tú hubieras estado preparada para actuar de la manera correcta –debatió molesta la adolescente.

- No lo sé, nunca se lo he preguntado; pero creo que es porque no quería imponerme sus ideas. Yuri quiere que seamos nosotros mismos y no que siempre dependamos de lo que ella sabe de nuestro futuro.

- Eso solo me dice que ella imita ser una deidad. Libre albedrío –la pelirrosa volvió a recostarse en el asiento trasero– Al menos debería dar una pista de lo que sucederá, tal vez así habría menos gente sufriendo.

Shiho negó con la cabeza– Y también habría más gente preocupada por lo que podría suceder. El futuro no es estático, cada decisión que tomamos cambia el rumbo de nuestro camino y eso crea tantas posibilidades como personas en el mundo.

- Me pregunto si el destino piensa igual que tú –murmuró Tayuya al aire– Hablando de la vieja entrometida, no la he visto desde hace un rato.

- Regresó a casa. Dijo que no sería de mucha ayuda en este caso porque Sasuke trabaja mejor si nadie se interponía entre él y su mejor amigo.

Después de dejar a Shiho hablando con las personas de seguridad del edificio de oficinas, Tayuya se escabulló hasta la habitación que funcionaba cómo cocina. La pelirrosa escaneó el lugar. Vasos, tazas y platos sucios estaban repartidos por aquí y por allá. La jornada laboral casi terminaba y por lo que veía la adolescente, la limpieza de los utensilios de cocina quedaría pendiente hasta el próximo día. Tomó una de las tazas limpias que se alineaban ordenadamente en los estantes. Se notaba que le pertenecía a una persona muy femenina por los adornos de rosas y claveles grabados en la cerámica. Pero también saltaba a la vista que estaba alejada de las demás tazas que esperaban ser usadas. Tayuya meditó por un momento con qué llenarla; titubeó un poco y finalmente se decidió por encender la estufa y calentar un poco de agua en la tetera que descansaba sobre las hornillas.

Después de unos minutos a fuego intenso, sirvió unas cuantas hojas en una tetera de cerámica y vertió el agua recién calentada. Espero el tiempo suficiente para que las hojas liberaran su sabor, llenó la taza y dejó que el aroma se esparciera en la habitación cerrada– Sabes qué lo que te pasó no es tu culpa. Ellos deberían pagar por lo que te hicieron –Tayuya hablaba al aire mientras movía el té con una cuchara– Déjame ayudarte y juntas haremos que aquellos que no hicieron nada para salvarte paguen por su indiferencia –tomó un sorbo de la infusión y se deleitó con el sabor– Te diré lo que vamos a hacer…

- Tayuya, ¿estás aquí? –Shiho abrió la puerta y al encontrar a la adolescente sintió que la tranquilidad regresaba a su cuerpo– No desaparezcas de esa manera. Casi haces que me dé un infarto.

- Lo lamento, Shiho –dijo seriamente vaciando el contenido de la taza en el fregadero– Solo quería un lugar tranquilo para pensar y buscar algo útil que nos ayudara en la investigación.

La rubia echó un rápido vistazo a la habitación y enarcó una ceja– ¡Qué raro! Te escuché hablando y pensé que estabas con alguien.

- No, he estado sola desde que llegamos.

- No sé si sentirme decepcionada o aliviada. Imagino que si Natsume-san no está aquí es tal vez porque no fue asesinada en este lugar.

Tayuya sonrió con cierto aire de superioridad– Tal vez si fue aquí o tal vez no. Tenemos que seguir buscando el lugar exacto donde la asesinaron.

- ¿Crees que haya sido en su casa? Aunque también cabe la posibilidad que fuese aquí, pero en alguna otra oficina –la rubia se acomodó los anteojos sobre el puente de la nariz– ¿No has sentido nada raro? –preguntó tomándola de los hombros– Eso podría ser una pista que indique que aún está viva.

- Yo creo en las palabras del Detective Uchiha, estoy segura que Natsume-san está muerta. Lo difícil será averiguar dónde fue y quién lo hizo.

Shiho estudió a la pelirrosa con detenimiento. Tayuya le ocultaba algo y lo más probable era que estuviera relacionado con el caso. Shiho no era de las personas que les gustará discutir, ella prefería esperar a que los demás hablaran cuando se sintieran cómodos para hacerlo– ¿Hay algún otro lado a dónde quieras ir, Tayuya?

- Mmm. Si, quiero ir al apartamento de Natsume. Tengo el presentimiento de que ahí encontraré algo que me permitirá conectarme con ella.

- Ok, le avisaré al detective que iremos para allá –Shiho sacó el móvil de su bolso y espero pacientemente a que su llamada fuera atendida.

En su distracción, Tayuya aprovechó y tomó algo del fregadero y lo escondió dentro de su chaqueta.

- Director, tiene una visita –anunció la secretaria por el intercomunicador– Es una mujer que afirma ser amiga de usted. Si nombre es Yamamiya Yuri.

Madara dejó los papeles que estaba revisando y sonrió de lado– Hágala pasar, por favor.

- Inmediatamente, director –la asistente cortó la comunicación y momentos después se encontraba en la puerta de la oficina– Con su permiso –anunció la mujer y le cedió el paso a la anciana.

- Prepara algo de té negro para la visita, por favor –pidió amablemente Madara y la asistente salió para cumplir la petición del hombre– ¡Que sorpresa tan agradable, Yuri! ¿Cuál es el motivo de tu visita?

- Al grano, Madara. Ya sé lo que estás tratando de hacer y no lo voy a permitir.

Madara sonrió de lado y se acomodó más relajado en la silla– ¿Crees poder detener al destino, Yuri? El futuro ya está en marcha de acuerdo a mis planes.

- Sabes que el destino no puede ser alterado, Sakura y Sasuke deben estar juntos…

- Te equivocas. El destino de Sakura es estar al lado de un Uchiha, pero no hay nada que diga que forzosamente tiene que ser Sasuke –el hombre dejó de sonreír– Además, él la dejó olvidada cómo a un juguete viejo. Si tanto la amaba, porqué no la llevó con él para buscar a Itachi.

- Tú sabes que los casos que resuelve la Agencia no son seguros para que una adolescente se involucre.

- ¡Qué raro que digas eso! –dijo con burla– Me han informado que ustedes tienen de compañera a una adolescente de la misma edad que Sakura. ¿O me equivoco?

Yuri apretó el bastón hasta dejar blancos sus nudillos– ¿Cómo sabes eso?

- Tengo mis fuentes, pero eso no es de importancia en este momento. Lo único que tienes que saber es que es seguro que Sakura no quiere regresar a su antigua vida. Ahora ella misma está considerando ser un miembro permanente de la Asociación Akatsuki y permanecer al lado de las personas que si la valoran.

- Hablas como si ella ya hubiese olvidado a Sasuke y todo lo que ha pasado a su lado. Los hilos del destino tienen unidos a esos dos y no hay nada que puedas hacer para romperlos.

Madara soltó una carcajada que se escuchó más allá de los pasillos de la dirección– Tal vez no pueda romperlos, pero si puedo cambiarlos…

- Tú no tienes esa habilidad… espera… Tienes a alguien que puede alterar los hilos del destino –afirmó asustada la anciana– Si intentas cambiar el destino estas poniendo en riesgo la vida de los involucrados.

- Si te preocupa la seguridad de Sakura, te aseguro que he tomado las medidas necesarias.

Yuri levantó su bastón en dirección a Madara– Sakura debe regresar al lado de Sasuke. No permitiré que tú, ni nadie, los separe.

- Yuri, tú mejor que nadie sabe qué sucederá si Sakura se queda con mi nieto. La tragedia tocará a su puerta y uno de los dos perderá lo que más ama.

- Puedo ver el futuro y los protegeré para que eso no suceda.

- No me hagas reír, mujer. No puedes protegerlos por siempre; algún día morirás y ellos serán alcanzados por el destino –el hombre se levantó de su silla para buscar un vaso y llenarlo de licor– Lo que yo he preparado es mucho mejor de lo que tú puedes hacer por ellos.

- Haré que Sasuke y Sakura vuelvan a estar juntos; aunque pierda la vida en el proceso.

La sonrisa burlona de Madara volvió a brillar en sus finos labios– Es un reto que con mucho gusto acepto. Sakura se unirá a la familia Uchiha, pero no como la novia de Sasuke, sino como la esposa de Obito.

Unos golpes leves en la puerta y la modesta voz de la asistente interrumpieron la discusión– El té está listo, director Madara.

- Agradezco tu esfuerzo, pero Yamamiya-san ya se va.

Minutos después de la partida de Yuri, Obito entró a la oficina sin anunciarse– Escuché que tuviste la visita de la compañera de Itachi.

- Si, solo quería advertirme que recuperará a Sakura sin importar el costo.

Obito tomó el abrecartas del escritorio de Madara y jugó un poco con él– ¿Para que le hagan más daño? Esa mujer debería comprender que mientras ellos pongan la vida de Sakura en riesgo no permitiré que se acerquen a ella.

Las palabras de Obito aumentaron la confianza de Madara. Todo lo que estaban haciendo por unir a su hijo con la adolescente estaba dando resultados. Obito cada día mostraba más interés en la joven, quería protegerla, cuidarla y, si todo salía de acuerdo a sus planes, también la amaría como mujer.

El hombre mayor sonrió maliciosamente– Tienes razón, Obito. Nosotros protegeremos a Sakura de cualquier daño que quieran hacerle.

- No encontramos nada –se quejó Naruto tirándose en su silla giratoria.

- Tal vez es que no sabes buscar bien –lo sorprendió su mejor amigo llegando con una bolsa de evidencia en la mano– Natsume gritaba por ayuda y lo único que obtuvo fue un empujón a la muerte.

El rubio inmediatamente se incorporó de su asiento– ¿Estás seguro que fue homicidio?

- Esta es una receta para antidepresivos. En mi visita a su casa encontré que su aura reflejaba una depresión muy fuerte, lo que se confirmó con mi entrevista con su psicóloga –el rubio se mostró más interesado ante las revelaciones de su mejor amigo y lo animó a continuar– Parece ser que en un chequeo anual que hace la compañía, la psicóloga le mandó a nuestra víctima medicamentos para combatir una depresión que estaba sufriendo –Sasuke se sentó sobre el escritorio de su compañero– Fui con la doctora y, aunque, no me dio todos los detalles, el hecho que Natsume está desaparecida es una alerta roja para ella. Nuestra víctima le habló de acoso en la oficina, pero no fue específica de parte de quién lo sufría. La psicóloga quiso tener más sesiones esperando que Natsume se abriera y hablara de lo que estaba pasando, pero ella no volvió.

- Si tan solo supiéramos quién era su acosador.

- Eso no será muy difícil de averiguar. La personalidad de la víctima nos indica que era sumisa ante las personas de poder y que buscaba la aprobación de los demás.

Naruto enarcó una ceja extrañado– ¿Cómo puedes saber eso sí no la has visto?

- La mujer perdió a sus padres cuando era muy pequeña y no tiene familia. Además, hay algo que tu equipo no notó y yo sí –dijo Sasuke con aire de superioridad– El paquete para hacer cartas guardado en la mesa de noche y al que le hacen falta unas cuantas hojas. ¿A quien le escribía cartas si no tenía familia?

El rubio se dio cuenta a qué conclusión llegó su amigo con las piezas que encontró– Un superior de su oficina. Tal vez su jefe o alguien con el poder de quitarle su trabajo. Sin familia, sin amigos. El miedo a perder lo único que tenía, su trabajo, debió de aterrarla. Pero no entiendo lo de las cartas.

- Tal vez ella se acostumbró al maltrato y como era la única atención que recibía se enamoró de esa persona.

- El síndrome de Estocolmo –dedujo Naruto uniendo las piezas– Entonces esa persona fue quien la mató.

- Es posible que fuera de manera indirecta, aunque es probable que supiera del estado mental de la víctima…

- Lo que lo haría intencional –Naruto revolvió su cabellera rubia– Y seguimos sin tener un sospechoso.

Sasuke estampó la bolsa de evidencia en el rostro de su amigo– ¿Olvidaste esto? El juez debe darnos una orden de cateo para las oficinas. Es el lugar dónde fue vista por última vez.

- Pero el registro muestra que salió del edificio.

- Se registró su salida, pero eso lo pudo hacer cualquiera usando su tarjeta electrónica.

- Aquí tengo lo que me pediste –Shino se unió a la conversación sosteniendo un pendrive entre sus dedos.

Sasuke asintió seriamente– Veamos lo que las cámaras de seguridad captaron.

Los tres hombres se acercaron a una pantalla donde Shino conectó el pendrive y seleccionó un archivo de entre una docena que se enlistaban– Como lo pensaste. La víctima estaba por salir del edificio cuando algo llama su atención y regresó.

- Es de lo que estábamos hablando –señaló el moreno tocando la pantalla para enfocar la atención de sus compañeros– Ella pasó la tarjeta, se abrió la puerta; pero no salió y regresó en dirección a los ascensores.

Naruto asintió convencido de las teorías de su amigo– Su reacción no parece la de alguien que olvida algo, sino la de alguien que fue llamada. Mira cómo voltea después de pasar la tarjeta. Cómo si la hubieran sorprendido, espera un momento y se da la vuelta para regresar.

- ¿Tenemos otro ángulo de la salida? –preguntó Sasuke con su atención fija en la pantalla.

Shino escogió otro archivo de la lista y abrió un video que enfocaba los ascensores– Es todo lo que se ve –el video mostraba dos de los tres aparatos, pero solo se alcanzaba a ver una difusa silueta reflejada en el suelo– No hay mucho con que trabajar.

- Espera –ordenó Naruto buscando algo en su escritorio– ¡Aquí está! –anunció triunfante alzando en alto una hoja– Es la lista de los registros de salida. Pensamos que Natsume había salido de la oficina esa noche, pero con lo que acabamos de ver comprobamos que ella nunca dejó el edificio.

- ¿Sabemos si hay alguna otra forma de salir que no genere un registro?

El experto informático se sumió un momento en sus pensamientos– Podría ser… los autos. El estacionamiento registra los autos que salen, pero no las personas que van en él. Si la víctima salió del edificio en un auto, no quedó registro de su salida. Lamentablemente, tampoco hay registro en video de su salida. Corrí diferentes programas de reconocimiento facial en los videos y la última grabación que registró su rostro es la que acabamos de ver.

- Tú lo dijiste, Shino –dijo Sasuke palmeando el hombro de su ex compañero– No hubo cámara que la registrara, porque su rostro no era visible. Ella pudo haber ido dentro del maletero del auto, ¿correcto?

- ¡La tengo! Neji consiguió la orden firmada por el juez para catear las oficinas donde trabajaba la víctima.

- ¿Qué esperamos? –el rubio sacó su arma del cajón donde la guardaba y la enfundó listo para marcharse– ¡Vamos!

- ¿A dónde vamos? –preguntó Shiho al llegar a la oficina junto con Tayuya y encontrar semejante alboroto.

Naruto la tomó por los hombros y la empujó de regreso al camino por el que había llegado– Vamos a atrapar a un asesino.

- Agente, te dije que regresaras en cuanto salieran de la oficina. ¿Por qué tardaron tanto? –preguntó Sasuke mirando a Tayuya por el espejo retrovisor.

La pelirrosa le regresó la mirada con una sonrisa– Fuimos a las oficinas y encontré algo muy interesante. ¿Quieres saber?

- Sabes que no me gustan los juegos. Dime que descubriste –ordenó tajante el detective.

Tayuya frunció el ceño disgustada ante la negativa de Sasuke a jugar– Tiene el corazón roto y por eso está atrapada en el edificio de oficinas.

- ¿Porqué no me dijiste nada, Tayuya? Somos compañeras. Es tu deber compartir cualquier información que tengas, sin importar como la consigas –Shiho estaba muy molesta. Ella le confió algo muy personal a la adolescente y aún así Tayuya le guardaba secretos importantes para la investigación.

- Porque no sé quién la mató. Solo me dijo que estaba triste y que se sentía muy sola –era muy raro que Shiho no la defendiera de las llamadas de atención de sus otros compañeros, a pesar de que la mayor parte de las veces era bien merecida por su mal comportamiento.

- ¿Te dijo dónde está? –la rubia no dejaría de interrogarla hasta saberlo todo– Yuri dice que las almas ha veces pueden describir lo último que vieron antes de morir.

Tayuya rodó los ojos con el simple hecho de escuchar el nombre de la anciana– No tuve tiempo de preguntarle porque llegaste tú y la asustaste. ¿Satisfecha?

Sasuke decidió no intervenir y empeorar la situación. Por lo que podía ver en su aura, Tayuya estaba enojada y frustrada; pero lo que le parecía más extraño eran los rastros de bruma negra que se expandían alrededor de ella.

- Aquí el detective Uzumaki. Recuerden que lo más importante es asegurar a todo el personal en un área cerrada. Los mandos superiores deberán estar separados del resto de los trabajadores –se escuchó la voz de Naruto a través de los radios de los oficiales– Dos unidades móviles custodiarán las salidas del estacionamiento y no dejarán salir a nadie. El resto tomará posiciones de acuerdo a…

- Tayuya, te vas a quedar en el auto hasta que yo autorice tu entrada. ¿Entendido? –ordenó severamente el moreno– No voy a soportar que desobedezcas las órdenes y pongas en riesgo la vida de los oficiales que nos apoyan en el operativo.

La nombrada rodó los ojos y murmuro para ella misma– En mi opinión están exagerando.

- ¿Cómo está Sakura? –preguntó Hanabi en cuanto entró a la habitación.

Obito negó con la cabeza– ¿Sabes? Quisiera poder regresar el tiempo y no haberla ayudado a dormir –con una mano, el moreno acarició la mejilla de Sakura que se encontraba profundamente dormida en su habitación en la Academia.

Las campanillas de un timbre sonaron y Hanabi sacó el móvil del bolsillo de su falda escolar– ¡Es Toneri-senpai! –avisó con alegría– Ya regresó de su asignación y viene para acá. Dice que el director le informó que Sakura no ha despertado.

- Es cierto, Toneri puede irrumpir en la mente de las personas a través de los sueños –murmuró Obito pensando que Madara había terminado el trabajo de Toneri antes para recuperar a Sakura.

Obito dejó salir un sonoro suspiró– Alcánzalo y tráelo lo más rápido que puedas.

- ¡Si! – Hanabi no esperó el permiso de su tutor, ella ya estaba corriendo fuera de la habitación para encontrarse con su prometido y ayudar a su amiga.

- Tengo miedo, Sakura –le confesó recargando su frente en la de ella– No quiero perderte también a ti. Despierta, por favor.

Como lo planearon, el personal de la empresa fue separado en grupos que acomodaron en diferentes salas de reuniones.

Sasuke y Naruto entraron a la sala con el grupo de personas más pequeño. Cerraron las puertas y en cada una de las salidas se plantaron dos oficiales uniformados.

- Para algunos de ustedes esto es una sorpresa, pero para otros era obvio que tarde o temprano sucedería –empezó a hablar Naruto en un tono muy calmado– Saben qué hace unas semanas una de sus compañeras dejó de presentarse a laborar. Muchos no lo notaron o no le dieron importancia; pero hubo una persona que se preocupó por la repentina desaparición de su amiga y la reportó esperando encontrarla –el rubio suspiró ante el preludio de algo que ya muchos sabían– El día de hoy vinimos con todo lo necesario para encontrar al asesino de Natsume Aoi. Tenemos dos opciones. Una es que el culpable se entregue voluntariamente y consideraremos una reducción en la pena que le espera. La segunda es que el equipo de mi compañero encuentre al culpable y sufra la pena más severa que la ley puede aplicar –Naruto consultó la hora en su reloj y buscó la aprobación en los ojos de su amigo– Tienes 5 minutos para entregarte.

Los empleados en la sala empezaron a mirarse unos a otros asustados y preocupados. La policía no podía encontrar al responsable de la muerte de Aoi y ahora jugaban con ellos encerrándolos con el asesino.

- ¡Esto es absurdo! –exclamó la primera inconforme– Yo soy inocente y no voy a jugar sus estúpidos juegos.

La pequeña rubia caminó sin titubeos a la puerta más cercana, pero un hombre de casi el doble de su estatura se lo impidió. Sasuke se paró con un aura intimidante frente a la joven mujer impidiéndole llegar hasta la puerta.

- Nadie va a dejar la sala hasta que nosotros lo permitamos.

- Ustedes no son nadie para impedirme salir – la voz de Miki no sonó tan segura cómo habría querido– Le ordeno que se haga a un lado y me permita pasar.

Sasuke no se movió ni un milímetro– Aquí y en este momento yo represento la ley. Y tú no eres nadie para darme órdenes. A diferencia de Natsume Aoi, tú no tienes ningún poder sobre mí –Takizawa Miki frunció el ceño al oír la irrefutable verdad– Fue estúpido de tu parte pensar que todos son tan dóciles y fáciles de manipular como lo era ella. ¿Acaso Natsume se harto del trato tan abusivo que le dabas y se negó a obedecerte? ¿Por eso la mataste?

Miki dio unos cuantos pasos hacia atrás atemorizada por la revelación que Sasuke hizo.

- Todo el trabajo que no querías hacer se lo dejabas a Aoi-chan para que ella lo hiciera, ¿verdad, Takizawa? –agregó Naruto– Ella se quedaba horas extras para preparar los reportes que a ti te correspondían y eras tú la que recibía los bonos extras. ¿Qué pasó? ¿Te dijo que ya no lo haría y que le diría a tu jefe que era ella la que se merecía los bonos?

- ¡Basta! Esas son acusaciones sin fundamentos –Shouko abrazó a la rubia protegiéndola de los hombres. La mujer, no era alta como los detectives, pero se mostró menos temerosa que su amiga.

- Tadano Shouko, ¿por qué no ayudaste a Natsume Aoi? –le cuestionó Sasuke agresivamente– Tú sabías de los abusos de Takizawa y no le dijiste que parara. ¿O si lo hiciste?

El moreno sintió un leve empujón y al mirar por sobre su hombro vio a Naruto sometiendo a Oyanagi Misuzu que intentaba golpearlo por la espalda.

- Hablamos con muchos en la oficina y todos nos dijeron que tú eres la defensora de las mujeres –el rubio mostraba una gran ira en su mirada; sentimiento que no ocultaba– Todas cuentan con tu respaldo para cuidarlas de los compañeros o de los jefes abusivos; pero Aoi-chan nunca tuvo esa protección. ¿Porqué nunca la cuidaste? ¿No era digna de tu protección?

Un par de golpes y una de las puertas se abrió. Tayuya entró con la cabeza baja– La encontré –fueron las dos únicas palabras que la adolescente pronunció y el tiempo se congeló en la sala.

Ibuki fue la primera de los empleados en reaccionar, hasta ese momento no entendía porque la encerraron en la sala. Pero nada la importó, corrió hasta donde Tayuya– ¿Está bien? ¿Dónde está? Quiero verla.

El aura de la pelirrosa era confusa, pero algo era claro para el detective, las noticias no serían agradables.

- Que nadie salga –ordenó Sasuke a los uniformados en las puertas.

El equipo forense se reunió con los detectives y la adolescente en el cuarto de máquinas del ascensor. Colgada de una viga estaba el cuerpo de Natsume y debajo de ella una silla tirada.

- Alguien montó la escena para hacernos creer que fue suicidio –señaló amargamente Naruto.

- Te equivocas – le corrigió Sasuke sin perder de vista al personal que se encargaba de documentar el fatídico hallazgo– Natsume Aoi se quitó la vida al darse cuenta que su destino era no ser feliz. Todos los que la rodeaban se aprovechaban de ella y nadie le mostraba ni un poco de simpatía. Sus supuestas amigas solo la tenían cerca por conveniencia y su jefe solo la veía como un pedazo de carne desechable. Desgraciadamente ella tenía sentimientos por todos y en lugar de enfrentarlos decidió quitarse la vida para evitar que la dejaran sola.

Naruto negó furioso– Alguien debe pagar por todo su sufrimiento. No es posible que simplemente los dejemos ir.

- Lamentablemente al único a quien se le presentarán cargos es a su jefe, Isumiya Endo. En su oficina encontramos pruebas de que usaba su posición para chantajear a las mujeres y pedir favores sexuales; pero no encontramos nada relacionado con Natsume Aoi –explicó molesto y decepcionado el moreno– Lo más probable es que también fuera una víctima y con el tiempo se enamoró por las atenciones y regalos que le daba para cubrir su falsa relación. Ya no era necesario chantajearla, ella se entregaba por voluntad propia.

- ¿Porque no buscó ayuda?

- No lo sé. Tal vez ella abrió los ojos y se sintió avergonzada –al hablar, Sasuke no dejaba de ver a la adolescente que estaba, a su vez, perdida mirando el cuerpo de la joven mujer– No lo sabremos hasta hablar con él y estar seguros de lo qué sucedió esa noche.

Naruto suspiró derrotado– Supongo que ya no hay nada qué hacer aquí. Regresemos a la oficina para interrogar a ese bastardo.

- ¿Podrías decirle a la Agente Shiho que los veré más tarde? –le pidió de manera cortés, señal que era una petición importante– Tengo algo que hacer.

El rubio sabía que tenía que ser paciente y esperar a que su mejor amigo regresara para hablar de lo que pasaba por su mente.

Tenía meses de no poner un pie en su apartamento. Todo estaba como lo dejó el día que decidió tomar el trabajo en la Agencia y buscar a su hermano desaparecido. El día que dejó a Sakura atrás, el día que la perdió por no llevarla con él para evitar ponerla en riesgo. Esa era la peor decisión que hizo.

Al revisar la sala encontró la manta que Sakura solía usar cuándo se quedaba dormida esperándolo a qué regresara del trabajo. La tomó para olerla con la esperanza de que el aroma de su novia siguiera ahí; era obvio que no quedaba ni rastro de su dulce olor.

Alejó la idea de encontrar algo de ella que mantuviera su esencia.

Entró a su alcoba para buscar algo de ropa y llevarla con él al hotel donde se hospedaba. No permanecería en el apartamento mucho tiempo, no quería estar ahí sino hasta que regresara con Sakura para seguir viviendo juntos. Pero su resolución se doblegó al ver su cama. Se sentó de su lado y tomó la almohada que la adolescente usaba para dormir. Su aroma ya no se encontraba presente. Suspiró rendido contra la almohada y murmuró con gran pesar– Sakura. Juro que te encontraré – dijo completamente seguro que lo haría sin importar que tuviera que hacer.

- Sakura. Juro que te encontraré –escuchó una voz a lo lejos. Fue apenas un murmullo audible, pero la voz era inconfundible para ella.

- Sasuke…kun – respondió abriendo los ojos para buscar a quien la llamaba. Fue duro para ella despertar y recordar que él no estaba a su lado. Ella estaba sola.

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Un gesto, una frase puede hacer la diferencia
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