¡Hola a todas!

Ha pasado mucho tiempo desde que subí un capítulo, siento mucho la demora, pero no me animaba nunca a subir el capítulo, pensaba hacerlo en navidad, después quise en año nuevo, pero surgieron planes, hasta que por fin me animé a hacerlo hoy. Espero que de verdad lo disfruten y muchas gracias por la paciencia.

Y como es costumbre quiero agradecer sus reviews, follows y favoritos, me produce una alegría inmensa saber que les gusta y disfrutan de la forma en que escribo mis historias y me sacan una sonrisa cuando leo sus comentarios, así que de verdad muchas gracias por el tiempo que se dan para comentar :D

No las aburriré más y espero que les guste el capítulo, lo hice de todo corazón para que el final fuese bonito y preciso (de hecho fue lo más difícil de hacer).

¡A leer!


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La restauración comienza

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[Sasuke]

Hace tiempo que no veía la aldea tan en calma, tan silenciosa y a la vez acogedora. No puedo evitar tener esa sensación como si fuera prácticamente un extraño cada vez que pisaba la aldea, pero sabía que alguien esperaba mi llegada con ansias y con ese pensamiento en mente sonreí de tan solo imaginar sus iluminados rostros cuando me vieran.

Aunque se sintiera agradable volver a casa e imaginar los momentos felices que me esperaban, primero debía visitar a Naruto para entregarle lo que había encontrado durante mi larga investigación.

Luego de tener aquel asunto resuelto me dirigí a mi hogar, pero no quise llegar de la forma tradicional, por lo que entré lo más silencioso posible por el jardín.

Justo sobre la mesa del comedor yacía una vela en medio. Sakura aún conservaba nuestra pequeña tradición para hacerme saber que todo estaba bien cuando llegaba a casa de noche, tal y como ella recordaba a la perfección mi temor de volver y ver todo a oscuras, lo que me hacía recordar aquella horrible pesadilla.

Suspiré al ver todo en orden y me dirigí a la habitación de mi hija. La abrí tan solo lo suficiente para ver que estaba bien. Su lenta respiración me daba a entender que estaba profundamente dormida sumergida en lo más profundo de su subconsciente. Mi pequeña y hermosa hija, me daba tranquilidad de que fuera tan lista para entender todo lo que hacía por ella y su futuro.

Cerré su puerta con cuidado para no despertarla y de inmediato me dirigí hacia donde estaba mi esposa. Abrí la puerta y entré sin ser percibido.

No podía decir que lucía atractiva en nuestra cama matrimonial, ya que su cabello estaba totalmente desparramado en la almohada y su cuerpo ocupaba el centro de la cama en una postura que me recordaba a la de una estrella de mar. Reí de lo divertido que se veía mi esposa y comencé a desvestirme, esto sería interesante.

Su camisón de seda era tan corto que podía ver más allá de ella, sus piernas largas y blancas me incitaban a acercarme más rápido de lo que quisiera y su calor corporal me invitaba a ser parte de su ser.

Lentamente me acomodé encima de ella procurando de no tocarla con mi cuerpo, y tal como lo pensaba, ella no se movió. Tuve tiempo de mirarla más de cerca y le saqué algunos rizos de su rostro para contemplarla, estaba tal y como la recordaba.

Me acerqué más a su cuello y percibí la agradable fragancia de su aroma, aquello hizo que mi pulso se elevara y de inmediato comencé a besarla, no podía seguir aguantando un minuto más, menos ahora cuando uno de sus pechos se asomaba descaradamente debajo de esa fina tela.

La escuché quejarse cuando sintió mis labios en su piel, algo que provocó una punzada en mi entrepierna.

Descendí hasta llegar a su cintura y comencé a besar cada centímetro de su tersa piel. Aún no podía creer que ella me continuara esperado cada vez que salía de misión, me sentía afortunado de tenerla a mi lado y que a pesar de todo soportara tanto por mi. Esta mujer era única e inigualable y era mía, solo mía...

Sin darme cuenta comencé a poseerla con más desesperación, ella reaccionaba a mi tacto a pesar de no abrir los ojos. Era como si su piel reconociera a su dueño.

- Sakura... - susurré para ver aquellos ojos jades que tanto extrañaba. Ella solo se quejaba al sentir mi mano sobre su cintura y torso - Oh, Sakura, no seas holgazana... - murmuré mientras le subía el camisón para ver su cuerpo desnudo.

La luz de la luna no era suficiente para contemplar su perfecta silueta y mi Sharingan se activó, proporcionándome un agradable panorama de la situación.

- Sa-su-ke... - sentí que mis labios se curvaron de satisfacción al escucharla pronunciar mi nombre, aún dormida podía reconocerme, y eso logró entusiasmarme.

Nuevamente me acerqué a ella para besar sus pechos de forma posesiva. Quería que despertara de una vez, necesitaba ver esos ojos mirándome, y escuchar esa dulce voz.

Al sentir mi lengua pasar por sus pezones la escuché gemir, mi mano fue directo a su boca para callarla y así no ser escuchados. Fue ahí cuando nuestras miradas se encontraron.

Cuando vi que ella comenzaba a llorar retiré mi mano para luego indicarle que debíamos ser silenciosos.

- Bienvenido a casa, cariño... - atajé cada lágrima de felicidad con mi pulgar y le besé su nariz - ¿Por qué no me despertaste?

- Quería sorprenderte - enarqué una ceja y luego acaricié su nuca para besarla en los labios.

- Vaya que lo has hecho - sonrió.

- Lo sé - sin poder controlarme comencé a besarla, impidiéndole que dijera una oración completa.

- Dame unos... segundos para... alistarme - comenzaba a excitarse con cada beso y caricia que le daba, se podía notar en su forma agitada de respirar.

- Así estás perfecta.

Me abrazó con urgencia, tirándome hacia ella mientras nos besamos sin contenernos.

Sus piernas se envolvieron alrededor de mi cintura y rápidamente comenzó a gemir en mi oído al sentir mi erección sobre su cuerpo.

La callé nuevamente y como castigo ante su impertinencia la embestí sin previo aviso. Ella casi gritó, pero supo controlarse y solo soltó una inaudible exclamación cuando dejé su interior.

- Te extrañé tanto... - la escuché decir.

- Demuéstramelo.

Ella sonrió con malicia y se sacó el resto de la ropa, sus curvas lucían apetitosas y me acerqué más a ella para abrazarla y acariciar todo su ser. Besando sus hombros y cuello. Susanoo apareció de inmediato para ayudarme con mi extremidad fantasma.

Esta noche solo seríamos ella y yo, disfrutando hasta más no poder.

Sus besos ahora dejaron mi boca para besar mi pecho mientras sus manos me acariciaban lenta y tortuosamente. Mi lado indómito luchaba por salir para reclamarla de las miles de formas que había imaginado durante tanto tiempo, pero deseaba disfrutarla, sentir todo antes de comenzar; pero todo se fue al demonio cuando Sakura comenzó a tocarme más allá de lo que podía aguantar y fue ahí cuando perdí el poco control que tenía aún sobre mi.

...


[Sakura]

No aguantaba más de nuestro pequeño juego previo, necesitaba sentirlo dentro de mi lo antes posible. Meses eran los que había imaginado este momento; meses de abstinencia, meses sin poder sentir aquel hombre apasionado que solamente yo conocía. Me sentía algo enojada y a la vez desesperada de que él pudiera hacerme esperar, más ahora que lo tenía frente a mi, por lo que al tocar su masculinidad supe de inmediato que lo bueno estaba por comenzar.

Tal y como esperaba de él, su voz se volvió más ronca y gruñó de una forma tan peligrosa que fue como música para mis oídos. De inmediato su fuerza cambió y me tiró sobre la cama; apegó su cuerpo con el mío rozando su entrepierna lentamente con la mía, entrando en mi interior con suavidad para no dañarme.

Apreté mis labios con fuerza para no hacer ruido al sentir tal fuego entrar en mi, tantas sensaciones me estaban matando por dentro al no poder gemir como deseaba. Mi corazón comenzó a agitarse y mi piel se erizaba con cada estocada.

Lo miré una vez más y sus ojos me miraban con fascinación y fiereza. Sus manos apretaron con fuerza mi cintura y sin dejar mis ojos entró completamente en mi interior.

Su tonificado cuerpo cayó sobre el mío y comenzamos a besarnos con tal desesperación que pareciera que nos estuviéramos devorando el uno al otro. Mi cuerpo comenzaba a moverse con rapidez, disfrutando de la magnifica fricción que ambos iniciábamos; a pesar de que se sintiera tan bien no quería que acabara aún, por lo que me separé de él a regañadientes, pero su mano me apretó hacia su cuerpo y sus labios dejaron los míos para susurrarme.

- No, déjame sentirte... - quise protestar, pero nuevamente habló - Esta noche... ninguno de los dos dormirá... - sus ojos me miraron con picardía y una semi sonrisa adornó sus bellas facciones.

Un gemido salió de mis labios y él de inmediato se apoderó de mi boca para terminar lo que había empezado. Nuestros cuerpos se movían con urgencia y sentía a pasos agigantados su climax y el mío. Los espasmos me invadieron y él de inmediato dejó escapar un gemido gutural que me erizó la piel.

Su esencia recorrió mi interior y ambos nos abrazamos con fuerza, disfrutando de nuestra unidad mientras nos besábamos lentamente.

Aún me parecía irreal todo esto, pero él estaba aquí conmigo, lo podía sentir sobre mi y su corazón latía tan rápido que me aseguraba de que todo esto era el principio de lo que me esperaba por el resto de la noche.

- Sakura... No sabes cuanto te extrañaba... - sonrió, y depositó un tierno beso en mis labios.

Su cuerpo dejó el mío y descansó a mi lado mientras acariciaba mi cadera con su mano, observándome en detalle cada parte de mi cuerpo.

Nos miramos por unos instantes y él comenzó a tocarme suavemente hasta llegar a mi rostro, recorriendo con sus dedos cada facción. Yo cerré los ojos para disfrutar de sus caricias y besaba su mano cada vez que esta pasaba por mi boca.

- No te duermas - me advirtió - No he acabado contigo aún.

- No estoy durmiendo, simplemente tus caricias me relajan.

- Háblame de ellas - me pidió con voz tranquila y apacible.

- ¿Qué quieres saber? - pregunté.

- Todo.

Sabía que se sentía mal por perderse tanto, pero no podía culparlo; ser una de las personas más fuertes de las aldea conllevaba a tener muchas responsabilidades.

Comencé por Sarada y mencioné sus logros en equipo y de como había mejorado sus habilidades, para luego mencionar a nuestra pequeña, de casi cinco años, y su interés por seguir los pasos de su hermana mayor. Sasuke sonrió levemente ante eso y tomó de mi mano para entrelazarla.

- Siento que he sido el peor padre para ambas. Aún no sé cómo actuar o qué hacer...

- Tu instinto te dirá cómo, cariño.

- Mi instinto me dice que debo cuidarla a como de lugar, tal y como lo hice con Sarada.

- Ella sabe que la amas, y tanto Sarada como yo le hemos hablado siempre de tu carácter. Ella entiende, cariño - lo consolé con una caricia en la mejilla.

Hizo una pausa de silencio y miró mi cabellera con mirada lastimera. Podía entender su dolor con tan solo observarlo.

- No me había dado cuenta lo bella que es - manifestó con una leve sonrisa - Se parece mucho a ti.

- Mis padres dicen lo mismo... aunque yo diría que tiene lo mejor de ambos - apreté sus manos y besé sus nudillos mientras él solo me observaba.

- Hmp.

- Aún no puedo creer que estés aquí conmigo... - suspiré - No sabes lo agonizante que fue no saber nada de ti los primeros años...

- Debía ser más cauteloso - suspiró.

- Lo sé, pero aún así...

- Naruto quiere que siga investigando, debemos saber con exactitud lo que esta pasando afuera para estar mejor preparados - sus ojos me miraron con seriedad, sentenciando que seguiría investigando durante los meses siguientes.

- Entiendo... - dejé de mirarlo por un momento cuando él tomó de mi mentón para que lo mirara.

- Sabías que sería así - asentí - No quiero seguir hablando de esto ahora que he vuelto - con su mano creada por su Susanoo acarició mis mejillas - ¿Estás lista? - él alzó una ceja y una sonrisa traviesa se apoderó de sus labios.

- ¿Lo estás tú?

- Hmp.

...


.

.

- ¡Mamá, ya estoy en casa! - Sarada lucía cansada tras su última misión en equipo. Como nadie respondió a su llegada fue directamente a la sala de estar.

Suspiró del agotamiento y se sentó en uno de los sillones más cercanos. De inmediato se quitó sus sandalias ninjas y se recostó en el respaldo del sofá, cerrando sus ojos. Pero unos golpes en la puerta le quitaron su paz.

- Sarada, debes dejarme entrar - era Boruto.

- Oh, acabo de verte, ¿no puedo estar sola ahora que llegué a casa? - masculló.

- Eh, no - sonrió. Pero Sarada no estaba de humor, por lo que volvió a cerrar la puerta, pero el pie de Boruto se lo impidió - Por favor - Boruto juntó sus manos y la miró cabizbajo.

- Eres de verdad molesto, Boruto, ¿Cuánto tiempo más crees que podrás ocultarle la verdad al Séptimo de que reprobaste uno de los exámenes finales? - Sarada abrió su puerta, dejándolo entrar.

- Probablemente ya lo sabe, por eso evito llegar a casa temprano tras cada misión - sonrió.

- Eres un desastre - tras decir eso, Sarada soltó su larga cabellera, dándole volumen a su sedoso pelo.

Boruto la miró con cierta admiración, ambos ya eran jóvenes adultos y poco a poco las hormonas comenzaban a provocar cambios en actitudes y emociones que antes no afloraban.

- ¿Harás desayuno? - preguntó en voz baja, acomodándose en uno de los sofás.

- ¿Qué? - preguntó ofendida.

- Digo, pues siempre cocinas junto con Mitsuki...

- Supones mal - rezongó - No tengo más fuerzas como para hacer algo más - suspiró, sentándose nuevamente.

- Es raro que tu madre aún no despierte, siempre te recibe antes de irse a trabajar - comentó Boruto extrañado.

- Debió tener un turno de noche largo, no la culpo si desea descansar más. Además, después de cada turno de noche ella puede ingresar al hospital más tarde al día siguiente - le comentó ella.

- Eso suena bien - Boruto vio una foto en la mesa de centro y la tomó para verla mejor - Si no supiera que ella es tu hermana daría por sentado de que se trata de tu madre de pequeña.

- A excepción de sus ojos - le recordó ella, mirando la foto - Son de...

- Tu padre, lo sé - sonrió - La pequeña Mikoto - sonrió Boruto, dejando la foto en la mesa.

- Recuerdo cuando mi madre me contó de su embarazo - sonrió Sarada, apoyando uno de sus codos en el reposa brazo del sillón - Lucía radiante, sabía que había algo raro en ella, sus ojos brillaban tal y como lo hace cuando ve a mi padre.

- Lo sé, me sé la historia de memoria - comentó Boruto sonriendo - Me gusta cuando relatas lo que pasó con tío Sasuke, eso sí es divertido.

- Papá quedó pálido como una estatua cuando apareció ese día en la aldea - rió Sarada al recordar lo que sucedió.

Flashback

[~*~]

- Mikoto, ven a mi - Sarada la animaba a gatear, a su lado estaba Boruto y Himawari dándole ánimos a la pequeña para que gateara.

- ¡Vamos, ven! - le chillaba Boruto haciéndole gestos para que lo siguiera.

- Luces como un tonto, hermano - decía Hima riendo.

- Recuerdo que hice eso contigo para alentarte - le guiñó un ojo - Tu hermano no es un tonto, funcionó contigo.

- Presumido - musitó Hima en voz baja.

- Mikoto, vamos, ven hacia a mi pequeña traviesa. Haz orgullosa a mamá - dijo Sarada.

- Eh, Sarada... - susurró Boruto al ver la figura de su padre a metros de ella.

- ¿Qué? ¿Por qué tienes esa cara? - Sarada lo observó extrañaba al ver que Boruto tenía un semblante de preocupación en su rostro.

- ¿Ma-má? - repitió Sasuke con voz ronca.

Sarada de inmediato se dio vuelta y tomó a su pequeña hermana en brazos. Boruto se puso a su lado seguido por Himawari, ambos con una expresión de sorpresa y miedo ante los ojos serios de Sasuke.

- Hola, papá - sonrió Sarada - Bueno, creo que arruiné la sorpresa - suspiró.

- ¿Sorpresa? - Sasuke miró a la criatura y luego vio a Sarada - ¿Qué significa esto? - tras decirlo miró de inmediato a Boruto, quien le sonreía con nerviosismo.

Al ver que su tío lo observaba dejó de sonreír y dio un paso adelante.

- ¿No cree que se parece a su madre? - comentó Boruto con naturalidad, pero aquel inocente comentario fue para peor al ver que Sasuke continuaba imperturbable.

Sasuke se vio afectado ante sus palabras y de pronto tuvo un tic en uno de sus ojos, mirando a Boruto de tal forma que este se puso detrás de Sarada.

- ¿Por qué no tomaste precauciones...? - susurró Sasuke algo molesto.

- ¿Papá, que te ocurre? Estás actuando muy raro - Sarada se acomodó a la pequeña en sus brazos y luego sonrió - Ten, ¿quieres cargarla?

- Sarada... ¿cómo pudiste dejar que pasara algo así? - Sasuke la miró con desaprobación.

- ¿Disculpa? - preguntó ella sin entender.

- Y tú... Boruto - Sarada se hizo a un lado para que este fuera visto - ¿Cómo pudiste siendo mi discípulo?

- ¿Querido, eres tú? - Sakura corrió hacia él hasta tomarle su mano. Sasuke continuaba tan serio que ni si quiera miró a su esposa.

- Mamá, ten a Mikoto, en unos minutos debemos reunirnos con Konohamaru-sensei para entrenar.

- ¿Mikoto? - el rostro de Sasuke se suavisó como por arte de magia y miró a la pequeña bebé por primera vez.

Sarada le sacó el gorro que cubría su cabeza, dando a conocer una pequeña melena de color rosa, su tez era blanca como la nieve y sus ojos eran negros decorados con largas y tupidas pestañas.

- Ah, papá está actuando raro como de costumbre - suspiró Sarada - Espero que no hayas pensado que esa bebé es mía - lo miró ella de forma acusadora - Oh, papá - sonrió al ver la reacción pálida de su padre - Ella es mi hermana - Sarada palmeó su hombro y Sasuke quedó sin palabras - Al parecer el que no tomó precauciones fue otro - rió - Ten - Sarada le pasó a Mikoto a su madre y esta la recibió encantada - Nos vemos en la tarde, mamá. Lo siento por arruinar la sorpresa - pero al continuar viendo a su padre estático y con ojos sorprendidos comenzó a reír - Aunque esta reacción es mucho mejor, ¡adiós!

- ¿Cariño, te encuentras bien? - le preguntó Sakura - He estado planeando la sorpresa hace meses, no pensé que llegarías ahora. Naruto pensó que tu regreso sería la semana próxima debido al mensaje que le dejaste en el último pergamino.

- La llamaste Mikoto - murmuraba, observando a la pequeña en sus brazos.

- Sí, sé que no se parece a su abuela - dijo, observando a su pequeña en brazos - Pero su rostro es igual de gentil y dulce que ella, por eso no pude evitar nombrarla... - Sakura vio como su esposo estaba emocionado y se sorprendió al ver sus ojos cristalizados.

- ¿Puedo? - Sakura se la entregó para que la cargara. La pequeña estaba cerca de cumplir su primer año de vida.

- Desde que nació le he mostrado fotos tuyas, por eso sonríe - le indicó Sakura al ver a su pequeña sonreír al ver a Sasuke - Él es tu papá, hija, pa-pá - repitió.

- Es hermosa - murmuró - Gracias.

Fin del Flashback

[~*~]

- Ah, pensar que tu padre pensó que tú y yo éramos los padres de Mikoto sí que fue divertido - rió Boruto.

- Lo fue - sonrió Sarada.

- Me alegra que se entretengan a mis espaldas - Sasuke apareció por el pasillo pasando de inmediato al comedor, yacía con su hija en su brazo mientras la pequeña restregaba sus ojos.

- ¿¡Papá!? - Sarada sonrió y fue hacia él para abrazarlo. Rápidamente el fulgor de Susanoo apareció para continuar la parte de su brazo izquierdo. Sasuke recibió a su hija mayor con una sonrisa y luego le dio un toque en la frente con sus dedos, pero estos fueron más parecido a un pequeño golpe que aquel toque suave y amoroso.

- No vuelvas a reírte de tu padre - le mencionó de forma seria, pero ella sabía que bromeaba y se tocó la frente ruborizada - ¿Qué hace el enano aquí?

- ¿Enano? - preguntó ofendido, levantándose de inmediato del sillón - Me ofende, maestro, solo soy tres centímetros más bajo que Sarada.

- No me sorprende, tu padre fue el enano en mi equipo, culpo a la genética - mencionó Sasuke para molestarlo.

- Papá, tengo hambre - musitó la pequeña de cuatro años.

- Boruto - lo llamó Sasuke.

- Sí, maestro - de un salto Boruto salió del sillón y se presentó frente a él.

- Prepara la mesa y haz el desayuno - Boruto quedó con la boca abierta y lo siguió al ver que este preparaba algo de leche tibia.

- ¿Qué? Pero, pero...

- Para el entrenamiento de hoy debes ser capaz de hacer tareas de forma multifacética, si no puedes hacer un simple desayuno qué me hace pensar que podrás lograr el entrenamiento que tengo preparado para ti hoy.

- ¡Oh! - a Boruto se le iluminaron los ojos - ¡Entiendo, lo haré enseguida, no se arrepentirá! - Boruto asintió y puso manos a la obra.

Sarada, quien estaba detrás de él se acercó a su padre mientras observaba a Boruto preparar la mesa con gran entusiasmo y rapidez.

- No tiene nada que ver con el entrenamiento, ¿verdad? - su padre negó y ella rió en voz baja - Genial.

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.

Había sido un día agotador, después de desayunar Sasuke y Sakura decidieron llevar a la pequeña Mikoto al parque, disfrutando juntos hasta el atardecer. Su paseo familiar acabó cuando su hija se quedó dormida en el brazo de su esposo. Sakura solo podía sonreír de dicha.

Era tanto lo que habían caminado por la aldea que sus pies le rogaban por un descanso, por lo que puso agua en la bañera, se quitó su ropa y lentamente se recostó en la tina, haciendo que el agua le llegara justo en el cuello.

El agua tibia comenzó a hacer efecto y de inmediato se relajó, cerró sus ojos para mayor comodidad y cuando los abrió se sobresaltó un poco al ver el rostro de su esposo.

- ¿Ahora tomas un baño sin mi? - Sasuke se arrodilló para estar a la altura de la tina mientras observaba el cuerpo desnudo de su mujer.

- Sasuke-kun... - se sonrojó - ¿Qué hay de Mikoto?

- Aún duerme - Sasuke tomó una esponja y comenzó a pasarla suavemente por la piel de Sakura - Ni si quiera despertó cuando la arropé.

- Qué bien - Sakura se mordió el labio inferior. Sasuke al notarlo sonrió y se acercó a ella.

Sakura juntó sus labios para recibirlo con un beso, pero Sasuke se detuvo justo cuando sus narices se rozaron.

- Solo estaba ayudando a bañarte, Sakura - susurró de forma tentadora - Te prepararé algo, baja cuando termines.

Luego del baño Sakura se puso una bata blanca y se tomó el cabello en un moño. Bajó de inmediato y vio a Sasuke sentado, su codo yacía apoyado en la mesa del comedor y su cabeza estaba inclinada levemente hacia abajo, como si meditara.

Sakura bajó descalza y a medida que se iba acercando a él notó que observaba una foto de ella y sus hijas.

- ¿Ocurre algo? - preguntó Sakura tocando su hombro.

Sasuke la miró a los ojos y dejó la fotografía a un lado. Su mirada, para sorpresa de su esposa, no era de tristeza sino más bien de bienestar.

Sin decirle una palabra ella se puso frente a él, aquellos ojos negros no dejaban de observarla y lentamente apoyó su cabeza en el vientre de su esposa. Ella sonrió al verlo inusualmente sumiso y aprovechó de acariciar su melena.

Ella escuchó como suspiraba ante su tacto, pero justo cuando pensó en que se estaba relajando, Sasuke levantó su cabeza para mirarla nuevamente. Vio como este la observaba a los ojos mientras ella dejó caer sus manos, apoyándolas en sus hombros.

Sasuke miró su boca, recorriendo con la mirada su cuello y sus pechos para luego detenerse en el nudo de la bata. Sakura tragó saliva algo nerviosa, pero continuaba sosegada ante los movimientos de su esposo, quien en estos momentos era difícil de descifrar.

Su rostro lucía sereno y con su mano desató el nudo sin problemas, observando como la tela de algodón se abría lentamente en dos, dejando ver la piel de su esposa. Pero al no quedar conforme con lo que veía comenzó a levantar un poco más la tela para ver sus curvas.

Sakura se sintió expuesta y perpleja. De cierta forma era excitante verlo cómo la observaba, su rostro no daba pista de ninguna expresión alguna, pero sus ojos eran intensos y brillaban con malicia y determinación.

Vio como con su mano tocaba su vientre y la curva de sus caderas. Ella suspiró al sentirlo recorrer su piel y cerró sus ojos, dejándose llevar.

Al percatarse de que su mano se detuvo en su cintura, ella abrió sus ojos y al hacerlo otra vez notó que él la miraba y sin previo aviso se levantó de su asiento, esta vez su altura era intimidante debido a que ella estaba descalza, por lo que su nerviosismo aumentó al no saber qué haría.

Su sorpresa fue mayor cuando de forma inesperada la acercó a él y la tomó en brazos para sentarla sobre la mesa. Sakura suspiró y sin perderlo de vista ambos se acercaron para besarse.

Fue un beso lento y corto que hizo vibrar su piel a medida que él recorría con su boca su cuello, descendiendo peligrosamente hasta su pecho.

Sasuke se detuvo y la miró a los ojos, luego con su mano apoyada en su baja espalda la guió para que se acercara más a la orilla de la mesa, quedando también más cerca de él.

Ella obedeció sin decir nada y se dejó caer hasta tocar la superficie de madera dejando su cuerpo a la merced de su agitado esposo que con deleite admiró la caída que hicieron sus pechos ante la leve curva de su torso. Sasuke humedeció sus labios antes de morder suavemente el cuerpo que tenía frente a él como si se tratase de su siguiente comida y con gran entusiasmo besó su vientre, descendiendo hasta sus caderas, devorando su piel hasta saciarse de la grata suavidad de su carne.

Sakura no pudo mas que aguantar cada gemido mientras su esposo la devoraba lenta y tortuosamente, un placer diferente, uno que se enfocaba solo en ella. Una noche que sin dudas no olvidaría.

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[Sarada]

Los años pasaron volando y la familia creció de forma inesperada. Mis padres nuevamente me habían dado la sorpresa de que tendrían un bebé, aunque mayor fue la sorpresa de ambos y la mía cuando se dieron cuenta que tendrían mellizos.

Desde que mi padre supo que la familia crecería le avisó al Hokage que sus misiones serían más cortas para así ayudar a mi madre al momento del parto y el cuidado de los bebés. En ese momento fue la primera vez que lo vi concentrado en ella y los niños, dos pequeños Uchihas de pelo azabache como mi papá. Mi madre los nombró Satoru y Satashi.

A medida que crecían, papá de inmediato comenzó a entrenarlos, Mikoto también era parte de dicho entrenamiento, era como si papá hubiese despertado de aquello que lo contenía a ser como era antes; a pesar de sentir algo de envidia me siento feliz cuando veo sus rostros alegres debido a lo que hace mi padre por ellos.

A veces me sumaba en los entrenamiento para ayudarlos y era en esos momentos cuando mi padre se acercaba a mi para tocar mi hombro y sonreírme para luego decirme "lo haces bien, hija".

El hecho de que seamos tan parecidos en personalidad me hace entenderlo mejor que mis hermanos, fui más independiente y pude entender muchas cosas sobre su pasado que ellos no saben y tal vez nunca lo harán.

A pesar de que mi padre continuara con las misiones, estas no se extendían más allá de una semana, por lo que mis hermanos solo podían esperar emocionados su llegada para presumirle las habilidades que habían logrado cada uno, ambos muy competitivos entre ellos, lo que me causaba dicha.

Sus locuras y travesuras han hecho de la casa un hogar mucho más ruidoso y lleno de vida. Mikoto y yo éramos las consentidas de papá mientras que los mellizos eran los de mamá. De vez en cuando, antes de irme a mis misiones, me gustaba pasar por la casa y ver a papá hablar con Mikoto, la trataba como una princesa a pesar de que ella, al igual que yo, había heredado el carácter de nuestra madre. Su genio era de temer y le gustaba competir con los mellizos cuando estos comenzaron a interesarse en ser ninjas.

De eso ya habían pasado algunos años, pero me gusta recordar aquellos recuerdos en familia antes de irme a misiones complejas.

- Sarada - miré a mi derecha y vi a Boruto - Es hora, debemos irnos si quieres llegar a tiempo a la ceremonia de tus hermanos - asentí.

Di un último vistazo a mi hogar para luego bajar mi mascara y así partir a mi misión.

...


.

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- ¿Mamá, cuándo llegará papá a casa? - preguntaba Satoru emocionado.

- ¡Sí! Quiero que llegue para que nos vea en nuestra graduación - exclamó Satachi dando unos puñetazos y patadas al aire.

Satoru observó a su hermano de pies a cabeza con desaprobación.

- Siempre eres tan... - dijo Satoru al ver lo presumido que era a veces.

- ¿Qué? - lo miró Satachi desafiante.

- Uh, no caeré en tu juego - Satoru rodó los ojos para evitar una pelea absurda con su hermano y fue donde su madre - ¿Mamá, dónde está mi banda?

- Al lado de tu mochila ¿Están ansiosos por su ceremonia? - preguntó sonriente y llena de orgullo.

- Sí, pero no será lo mismo sin papá - comentó Satoru haciendo un leve puchero.

- Prometió venir, cariño - lo consoló su madre - Satachi, ven.

Ambos pequeños yacían al lado del otro mirando atentos a su madre.

- ¿Mamá, qué tienes? - preguntó Satoru con curiosidad al ver que ella los observaba.

- Ambos lucen tan apuestos - los pequeños se miraron algo incómodos y volvieron a mirar a su madre - Si no fuera por el color de sus ojos se parecerían aún más.

- Aich, mamá - comentó Satachi avergonzado y Sakura rió.

- Hola, mamá - Mikoto luego miró a sus hermanos - Enanos - dijo Mikoto en forma de saludo para ambos hermanos y les revolvió el cabello - Vamos, a qué no logran vencerme.

- Hmph, ya somos más grandes, hermana, podemos vencerte - dijo Satachi con seguridad, quien se parecía mucho a su padre cuando pequeño.

- ¿Podemos, mamá? - preguntó Satoru. Sus ojos verdes le brillaron y Sakura no pudo negarse ante aquella mirada.

- Aún tenemos tiempo - cedió su madre - Pero nada de ensuciar su ropa - les advirtió.

Los tres festejaron y corrieron para dirigirse al bosque a entrenar una última vez. Mikoto como era de costumbre comenzó a dejar que ambos la atacaran para que perfeccionaran sus movimientos. Los pequeños lograban coordinarse muy bien a pesar de que siempre buscaban sobresalir.

Sakura solo los observaba encantada, no podía creer lo mucho que había crecido su familia. Mikoto lucía igual a ella, pero tenía una personalidad fuerte como la de su padre.

Satachi lucía igual a Sasuke cuando era pequeño mientras que Satoru heredó sus ojos verdes dándole una mirada más dulce y gentil que la de su hermano.

- Mikoto... enséñanos el lanzamiento curvo de shurikens - pidió con ansias Satoru.

- Bien, aún no logro dominarlo, pero... aquí va.

Sakura los observó con atención cuando de pronto sintió que alguien tocó su espalda con cariño. Al ver de quien se trataba su sonrisa fue más amplia y abrazó a su esposo sin que los niños se dieran cuenta.

- Veo que llegué a tiempo - murmuró Sasuke, mirando como Mikoto les enseñaba a lanzar shurikens.

- Así es - Sakura lo observó y ambos se miraron con calidez.

Sasuke dejó de acariciarla y miró a sus hijos para luego sacar un shuriken de uno de sus bolsillos para lanzarlo en uno de los blancos, llamando así la atención de sus hijos cuando esté dio justo en el centro.

Los tres se detuvieron bruscamente y miraron la imponente figura de su padre.

- Otosan... - susurró Satoru con los ojos llenos de lágrimas.

- ¡Tochan! - sonrió ampliamente Satachi, corriendo hacia él.

- ¡Papá! - pronunció Mikoto, caminando detrás de sus hermanos para saludarlo.

Sakura sonrió ampliamente y Sasuke se acercó a ellos mientras los mellizos lo observaban con admiración. Él les revolvió las cabelleras a ambos mientras que a Mikoto le acarició el mentón con una leve caricia. Si hubieran estado en la aldea esta muestra de afecto jamás hubiera ocurrido, pero nadie los veía y Sasuke se daba la libertad de ser como era con su familia.

- Mikoto, eres igual a tu madre - pronunció Sasuke - Por un momento pensé que te cortarías el cabello como tu hermana.

- Admiro a Sarada, pero mi cabello es mucho más lindo que el de ella como para cortarlo.

Sasuke sonrió y colocó dos dedos en su frente como siempre solía hacer con sus hijos.

Al verlo tan ensimismado con sus pequeños, Sakura no paraba de sonreír y una que otra lágrima cayó de sus ojos. Satoru rodeaba a su padre desde la cintura mientras que Satachi se lanzó a él hasta botarlo al suelo.

- ¡Ahora somos más fuertes, tochan! - gritaba Satachi para que le prestara atención.

- Eso veo - sonrió con calidez - Sigan practicando, quiero ver lo mucho que han mejorado.

- ¡Sí! - dijeron al unísono, poniéndose en posición de ataque para acertar a cada blanco.

- Tu también Mikoto - la alentó su padre y ella asintió. Dicho esto aprovechó de levantarse del suelo.

- Bienvenido, cariño - dijo Sakura en un murmullo, acercándose a él nuevamente - ¿Estás cansado?

- ¿Lo estás tú? - Sakura vio la intensidad en sus ojos y se ruborizó.

- Nunca - susurró, acercándose peligrosamente a su boca, haciéndolo sonreír.

- Espero que la ceremonia no dure mucho - Sasuke carraspeó y con su brazo rodeó la cintura de su esposa.

- Sasuke-kun... - pronunció algo avergonzada.

- ¡Tochan, mírame! - Satoru lanzó un kunai que acertó muy cerca del blanco.

- ¡No, mírame a mi, Otosan! - era el turno de Satachi y quedó unos centímetros más cerca del centro.

- ¡Eso no es nada, observa, papá! - Mikoto lanzó dos shurikens y ambos llegaron al blanco.

- Hmp - Sasuke asintió - Muy bien los tres, sigan así.

- Eso no es justo, Mikoto - rezongaban los mellizos.

- A Sarada la ascendieron a ANBU - soltó Sakura.

A Sasuke se le infló el pecho y sintió orgullo por su pequeña.

- Vaya... - de repente algo se encogió en su corazón al pensar en lo mucho que ella se parecía a Itachi. Además de querer seguir sus ideales estaba siguiendo sus pasos - Tan solo falta que cumpla su sueño - comentó él, sin despegar la mirada de sus hijos mientras ellos ahora jugaban juntos.

- Naruto lo ha estado reconsiderando - admitió Sakura haciendo que Sasuke la mirara casi boquiabierto - Shikamaru dice que si continúa perfeccionando sus habilidades será una candidata perfecta para el puesto de Hokage en el futuro.

- Quizás si hablo mañana en la mañana con ambos logren cambiar de opinión para que lo reconsideren más rápido - soltó Sasuke haciendo reír a su esposa.

- No seas impaciente, cariño - sonrió ella.

- Hmp. He escuchado que Mikoto va bien en la academia - musitó Sasuke.

- Sí, nuestra pequeña Mikoto comenzará su primera misión de rango A la semana que viene - Sasuke sonrió complacido - Compré un pastel para celebrar los logros de cada uno. Me siento muy orgullosa de ellos.

Sasuke depositó un suave beso en la coronilla de su esposa y luego se dirigió a sus hijos para ayudarlos. En esos momentos era tanto el orgullo que sentía que necesitaba distraerse un poco o al menos hacerles saber, a su modo, lo orgulloso que estaba de ellos.

Ella sonrió y nuevamente los miraba, sus ojos brillaban debido a la felicidad que sentía al verlos juntos. En un mes Sasuke por fin dejaría de lado las misiones por un buen tiempo para disfrutar en familia y no podía aguantar la felicidad que sentía en su interior al tenerlo cerca en estos momentos.

- ¡Oigan! - todos miraron hacia la voz, era Sarada - ¿Con que divirtiéndose sin mi? ¡Ya verán!

Sakura rió, y sin que nadie se diera cuenta sacó una foto de aquel momento para tenerlo de recuerdo.

- ¡Nadie está atacando a mamá! ¡Por ella, Satachi, vamos! - gritó Satoru emocionado.

- ¿Qué? No sean insolentes con su madre - ambos pequeños la quedaron mirando desconcertados mientras que Sarada, Mikoto y Sasuke la miraron sorprendidos - ¡No pueden hacerme nada si no me atrapan primero!

- ¡No dejen que escape! - gritó Mikoto.

Los mellizos fueron detrás de ella y se les unió Mikoto mientras que Sarada ayudó a su padre a levantarse del suelo.

- Vamos, te pierdes la diversión, papá - ella comenzó a correr.

- Sarada.

- ¿Sí? - se detuvo justo a tiempo y espero a que su padre se acercara.

- Estoy... - carraspeó ante el nerviosismo que sentía - Estoy muy orgulloso de la mujer en que te haz convertido - le sonrió, iba a tocar su frente, pero al verla tan madura se detuvo, a lo que ella sonrió.

- Gracias, papá - Sarada tomó su mano e hizo que le hiciera aquel poque que tanto adoraba - Ven, antes de que nos ganen.

- Lo dudo - sonrió él.

Ambos corrieron hacia donde estaban los demás y para sorpresa de ambos los tres habían salido de unos matorrales y se lanzaron a ellos como sorpresa. Después de haber hecho eso Sakura puso orden para dirigirse a la ceremonia de sus hijos.

Satoru quiso irse sobre los hombros de su padre mientras que Satachi hizo lo mismo, pero en los hombros de su hermana mayor, mientras que Mikoto se fue al lado de su madre.

Sakura no podía dejar de mirar a su esposo debido a lo feliz que lo veía en familia y él al sentirse observado le sonrió con la mirada. Las palabras sobraban en ese momento y no necesitaban hablar para decirse lo que ambos sentían por el otro.

Amor, uno único, lleno de dificultades y de fuertes emociones, un amor que solo se encuentra una vez en la vida. Donde ambos sin saberlo estaban destinados para estar juntos y formar, sin darse cuenta, una bella familia.

Sin darse cuenta Sasuke sí cumplió con restaurar su clan y definitivamente logró dejar el pasado atrás para encontrar la paz y felicidad que tanto deseaba, un camino de redención que a pesar de las dificultades y tristezas pudo concluir de la forma mas inesperada, trayendo consigo algo que jamás pensó que podría ser posible; una recompensa que él mismo creyó no merecer a causa de todos sus pecados; como el hecho de formar una familia, volver a ser parte de una, volver a sentirse amado y volver a amar también.

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.~*~.

Fin.~*


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Bueno, queridas, ¿qué les pareció el final? Espero que les haya gustado.

Lamento nuevamente la demora, pero honestamente mi mente ha estado muy lejos de lo que es escribir. Pero ya era tiempo de que diera fin a esta historia, y como lo dije en un principio quise que el final fuera feliz para esta pareja y no como los eventos que están ocurriendo en Boruto (desconozco la trama, pero tengo el presentimiento de que querrán matar o a Naruto o a Sasuke o habrá un final amargo en esa serie, quien sabe, espero que no lo hagan porque me dolería u.u) así que por eso, a mi parecer, merecían tener un final feliz debido a todo lo malo por lo cual pasaron, sobre todo Naruto y Sasuke. ¿Qué opinan ustedes?

En fin, espero que hayan disfrutado Camino a la Redención y ojalá pueda terminar una historia que tengo preparada hace mucho tiempo, la cual también es SasuSaku, y añadirla para que la disfruten. Espero que el tiempo y los ánimos me acompañen para escribir, necesito imaginación, jajaja.

Un saludo grande a todas las que decidieron aventurarse a terminar mi historia y... ¡Nos leeremos, ojalá, en otra historia!

¡Gracias por pasar! :D


_Kelly Anne Rose_